jueves, 16 de septiembre de 2010

Seguridad del paciente: elemento clave en sanidad


Tres temas (entre otros muchos) están de moda en sanidad (y que sea para mucho tiempo): CALIDAD, SEGURIDAD y HUMANIZACIÓN… tres términos perfectamente interrelacionados. En cualquier área de la sanidad y a cualquier edad del paciente/usuario: recién nacido, lactante, escolar, adolescente, adultos o ancianos.

Son temas centrales del Ministerio de Sanidad y Política Social, son temas centrales de las distintas Consejerías de Sanidad autonómicas. Hoy centramos nuestra atención en la seguridad del paciente, y nos hacemos eco de que en el Plan de Calidad del Sistema Nacional de Salud disponemos de los estudios nacionales de seguridad en el paciente, tanto en el hospital (estudio ENEAS) como en atención primaria (estudio APEAS).

Parece que se suman las noticias en este sentido. Por un lado, acaba de ser publicado en Medicina Clínica un monográfico extraordinario sobre seguridad del paciente. Por otro lado, mañana, 17 de septiembre, tendrá lugar en el Colegio de Médicos de Alicante la Jornada de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, uno de cuyos temas centrales es el que estamos tratando.

En todos estos proyectos el liderazgo procede la misma persona: Jesús M. Aranaz, Jefe de Servicio de Medicina Preventiva y Calidad Asistencial del Hospital Universitario San Juan de Alicante. Siento con enorme orgullo que lo que empezó siendo un germen hace una década, cuando compartíamos hospital, es ahora ya una realidad y un sentir general de todos los responsables de política sanitaria.

El monográfico de Medicina Clínica merece una pausada lectura, pero incluyo algunos comentarios del propio autor:
“En el marco de una sanidad cada vez más globalizada, nos enfrentamos al reto de ofrecer una atención sanitaria más segura donde la comunicación efectiva entre profesionales y de éstos con los pacientes para aprender de los errores se imponen como una herramienta clave de mejora.
Es necesario que trabajemos juntos políticos, gestores, profesionales y pacientes para impulsar ese cambio de cultura que permita desarrollar actitudes y estilos de trabajo orientados a la reducción del daño innecesario asociado a la atención sanitaria. Los pacientes y los ciudadanos, en general, lo merecemos.”