miércoles, 3 de abril de 2013

PROPOSITUS 42: Niveles de colesterol durante el embarazo


El colesterol tiene múltiples funciones en el organismo, por lo que es esencial para la vida. Durante la gestación, también es importante mantener unos adecuados niveles de colesterol materno, pues tiene un papel relevante en el periodo embrionario y fetal. 

Niveles bajos de colesterol durante la gestación se han realizacionado con ciertas malformaciones en el feto, siendo prototípico los hallazgos en el síndrome de Smith-Lemli-Opitz. Cada vez se conoce más sobre el papel de los niveles bajos de colesterol sobre la señalización de las proteínas SHH (Sonic hedgehog). El tratamiento se debe basar en el aporte suplementario a las madres. 

Niveles altos de colesterol (aislado o asociado a otras dislipemias) durante la gestación se asocian a los problemas habituales. El tratamiento con estatinas debe ser muy bien ponderado, tal como explica el artículo adjunto, y es mejor aceptado el uso de resinas secuestradoras de ácidos biliares. 

Un interesante reflexión sobre el colesterol, demasiadas veces "demonizado" en nuestra sociedad y pocas veces analizado en el entorno del embarazo y de la prevención primaria de defectos congénitos. Toda esta información y más en el nuevo Propósitus, que también se puede descargar en la página web del ECEMC. 

 
(Foto: Plaza Mayor. Salamanca. España)

martes, 2 de abril de 2013

El movimiento slow






En un viaje reciente en coche, escuché por la radio una entrevista al escritor Carl Honoré, con motivo de su nuevo libro “La lentitud como método”. Me impresionó su lenguaje cadencioso, su perfecto español con acento Hispanoamericano pero también anglosajón, y hablaba de no tener prisa, de vivir cada momento apreciando lo bueno que nos rodea.

Habló de que se adhirió a algo que llamó “movimiento slow” porque le atrapó su filosofía, y que el punto de inflexión en su vida, que le hizo reaccionar, fue cuando se alegró al conocer una publicación en la que editaban cuentos para contar a los niños al acostarlos, que duraban tan solo un minuto.
Yo no conocía nada de esto, y al llegar a casa busqué en Google.

Carl Honoré, nació y estudió en Edimburgo y posteriormente se trasladó a Canadá. Estudió historia e italiano pero se dedicó al periodismo y ha escrito tres libros:
-        Elogio de la lentitud. Un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad (2004).
-        Bajo presión: cómo educar a nuestros hijos en un mundo hiperexigente (2010).
-        La lentitud como método (2013).

En el último libro habla de que las decisiones precipitadas, la vía rápida de la solución de problemas, suele llevar a problemas mayores, y que la forma lenta y reflexiva es mucho más eficaz. La tendencia generalizada a solucionar los problemas solo a corto plazo conduce, demasiado a menudo, a generar complicaciones mayores en el futuro. Este es un  mal generalizado no solo personal, sino político y social. El cortoplacismo.

Su anterior libro, el de 2010 (Bajo presión: cómo educar a nuestros hijos en un mundo hiperexigente), está dedicado a la educación de nuestros niños, tal como aparece en los comentarios del libro: “Nos revela cómo los padres corren el peligro de sobreestimular a sus hijos y nos enseña cómo ayudarles a crecer de manera feliz sin tanta presión. El padre que grita desde las gradas a su hijo de ocho años para que rinda al máximo; la madre embarazada que toca Mozart a su hijo aún no nacido: son ejemplos habituales de la hipereducación. Honoré hace un llamamiento a padres y profesores para que permitan a los niños crecer a un ritmo más lento. ¿Dónde se ha quedado el tiempo de jugar con los amigos o simplemente de sentarse y soñar?”

Honoré, ha descrito el movimiento "Slow" como "una revolución cultural. Un uso del tiempo más sano, más humano y -y esto no es una paradoja- más productivo. De tratar de hacer cada cosa lo mejor posible, en vez de hacerla lo más rápido posible. Es una filosofía que se puede aplicar en todos los ámbitos: comida, sexo, trabajo, diseño, medicina...".

"Hemos creado una embrutecedora cultura del perfeccionismo. Esperamos que todo sea perfecto -nuestros dientes, nuestros cuerpos, nuestras vacaciones-. Y queremos hijos perfectos para redondear el retrato. El problema es que no hay tal cosa y esa búsqueda se está volviendo contra nosotros".

¿Utópico? No tanto. Pasar más tiempo con nuestros hijos, contarles historias sin prisas, jugar con ellos, dejarles ser niños, aburrirse de vez en cuando también. Dedicarle a cada actividad el tiempo que necesita,…a mí me gusta decir, contra las prisas: una cosa después de otra.


lunes, 1 de abril de 2013

En apoyo (una vez más) de GRADE...

Decidir si una determinada intervención clínica resulta adecuada para un paciente concreto equivale a determinar si existe un grado razonable de certeza de que el balance entre los beneficios, por un lado, y los riesgos, los inconvenientes y los costes, por el otro, de dicha intervención es lo suficientemente favorable como para que merezca la pena aplicarse. Cada vez toma más cuerpo el tomar decisiones médicas que estas estén fundamentadas en el mejor nivel de evidencia (indica hasta qué punto nuestra confianza en la estimación de un efecto es adecuada para apoyar una recomendación) y la mayor fuerza de recomendación (indica hasta qué punto podemos confiar si poner en práctica la recomendación conllevará más beneficios que riesgos). 

Desde que hace más de 25 años el Canadian Task Force on Preventive Health Care (CTFPHC) introdujo el primer sistema de clasificación de los niveles de evidencia y fuerza de las recomendaciones, numerosas organizaciones e instituciones han ido desarrollando sus propios sistemas y, actualmente, se contabilizan más de cien, en general bastante similares, pero que pueden generar confusión en el lector, pues se catalogan con letras y/o números diferentes, con significados no siempre iguales. Entre las limitaciones presentes en los sistemas actuales se encuentran la falta de transparencia en el paso de la evidencia a la recomendación y en la valoración del balance entre beneficios y riesgos. 

Desde el año 2000, un grupo internacional de expertos en metodología, epidemiólogos y clínicos, muchos de ellos procedentes de las organizaciones que establecieron las clasificaciones más conocidas en la formulación de recomendaciones (Oxford Center for Evidence Based Medicine, US Preventive Service Task Force -USPSTF-, CTFPHC, SIGN, NICE, OMS, etc), ha elaborado una nueva propuesta (ya no tan nueva) que tiene como objetivo consensuar un sistema común que supere las limitaciones detectadas hasta el momento en los sistemas previos. Este grupo de profesionales constituye el grupo de trabajo GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation) y puede ser el futuro para homogeneizar el área de los niveles de evidencia y fuerza de la recomendación.

No es la primera vez que hablamos (y apoyamos) GRADE desde este blog. Y no nos cansaremos de apoyarlo. Porque utilizar GRADE es una buena forma de no utilizar el nombre de la evidencia en vano o de que tengamos la evidencia en paz.
En este artículo adjunto tuvimos la oportunidad de hablar de ello. Y de nuevo apoyamos que los niveles de evidencia y la fuerza de las recomendaciones se establezcan con este sistema GRADE, especialmente en el desarrollo de guías de práctica clínica. Es más costoso, pero es mejor...