sábado, 1 de agosto de 2020

Cine y Pediatría (551). “La sonrisa etrusca” que regalan los nietos a la vida de sus abuelos



Fui un lector empedernido en mi infancia, adolescencia y juventud. Algunos libros forman parte de nuestra imaginación de aquellos tiempos donde acabamos siendo uno más de la pandilla de “Los Cinco Secretos” y de “Los Siete Secretos” de Enid Blyton (predecesora de otras grandes de la novela juvenil británica como J.K.Rowling), viajamos en busca de aventuras en el mar con “Moby- Dick” de Herman Melville, penetramos en los misterios de aquellos monasterios del Medievo con “El nombre de la rosa” de Umberto Eco y nos divertimos con los libros de “Don Camilo” de Giovannino Guareschi. También compartimos los valores de “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry o de “Juan Salvador Gaviota” de Richard Bach. Pero hay un obra, pequeña y quizás de un inesperado autor, que me dejó profunda huella y que podría responder a la típica pregunta de ¿dígame su libro preferido? 

El autor es José Luis Sampedro, cuya procedencia geográfica y cultural familiar tan variada (su padre había nacido en La Habana, su abuelo en Manila, su madre en Argelia y su abuela en Lugano, vivió hasta la adolescencia en Tánger y trabajó en Melilla) influyó sobremanera en su obra. Así es como comienza la vida esencial de un pensador del siglo XX y, además, todo un economista que se preocupó por la pobreza y que dejó un legado de obras esenciales de economía, siendo nombrado Catedrático de Estructura Económica. Compaginó a lo largo de su vida la actividad docente con la de economista en el Banco Exterior, pero también fue elegido miembro de la Real Academia Española. Pero un hecho marcó su vida: en 1980 nació Miguel, su único nieto, el cual inspiró su obra más leída, "La sonrisa etrusca", y esta es la novela que yo contestaría que es mi libro preferido (y mucho antes de ser abuelo). 

“La sonrisa etrusca” es una bellísima historia que relata la llegada de un anciano, Salvatore Roncone, a casa de uno de sus hijos en Milán para someterse a unas pruebas médicas. El choque de este cascarrabias, un pastor del sur de Italia apegado a la tierra calabresa, con la gran ciudad es en un principio un foco de conflictos. Pero al conocer a su nieto de pocos meses, que por casualidad lleva el mote de la guerra del abuelo (Bruno), se desata en él una ternura antes oculta, dando lugar a una metamorfosis. 

Es necesario tener un gran conocimiento del ser humano, como atesora José Luis Sampedro, para tocar los resortes que activan las sensaciones del alma, incluso las más sutiles, para construir una historia tan compleja como esta. Es necesario poseer el don de la escritura y de la vida para contar lo que en “La sonrisa etrusca” se cuenta. Y es preciso atesorar una sensibilidad primorosa para realizar un retrato del amor como se hace en esta novela. Porque el amor que el abuelo ahora siente por su nieto (y que no tuvo por nadie así en su vida) se desborda y llega también a su hijo, su nuera, y sobre todo a Hortensia, la mujer que ayudará al señor Roncone a modular sus recién aflorados sentimientos. Y Salvatore Roncone, el Bruno que luchó en la guerra contra los nazis, termina calando muy hondo. 

Pues qué mejor momento para desempolvar esta obra y estos sentimientos que esta semana en la que el pasado 26 de julio, San Joaquín y Santa Ana, acabamos de celebrar el Día de los Abuelos. Y llama la atención que con cuatro décadas de vida, esta obra solo haya visto dos adaptaciones a la escena: una para el teatro, en 2011, dirigida por José Carlos Plaza, con Héctor Alterio en el papel de Salvatore Roncone; y otra para el cine, en 2018, que es la que hoy nos convoca. 

La sonrisa etrusca (Oded Binnun, Mihal Brezis, 2018) es una adaptación cinematográfica en que se mantiene la esencia de la historia con otros nombres y otros lugares. Ahora el protagonista se Rory MacNeil (un magnífico Brian Cox) un escocés cascarrabias que abandona a regañadientes su querida y apartada isla de Vallasay para viajar a San Francisco en busca de tratamiento médico para su enfermedad terminal, que se descubre que es un cáncer de próstata en fase IV. Al mudarse con su hijo Ian (J.J. Field), al que hace quince años que no ve, y su nuera Emily (Thora Birch), la vida de Rory sufrirá una transformación a través del vínculo que establece con su nieto Jamie de 10 meses, justo cuando menos se lo espera. O, quizás, cuando más lo necesita. 

Se mantiene ese carácter huraño y desconfiado de nuestro protagonista que de vivir en plena naturaleza tiene que adaptarse a la gran urbe, y por ello le refunfuña a su hijo “Las malditas luces de la ciudad no dejan ver las estrellas”. Su hijo ahora se dedica a la gastronomía molecular, una peculiar metamorfosis de químico a cocinero que no le satisface, y su mujer pasa más tiempo en el trabajo que con su hijo a quien le están educando, según los consejos del pediatra y otros asesores, “en ser autónomo”. Y es ahí donde aparece el abuelo que todos llevamos dentro, para abrazarle y para consentirle. Un abuelo que conserva sus tradiciones, como su idioma galeico y su tradición de vestir el kilt en las ceremonias, pues como nos dice: “Un hombre que viste con kilt es un hombre y medio”. 

Una escena esencial es el encuentro de Rory con el célebre sarcófago etrusco en terracota policromada de los esposos de Villa Giulia, fechado hacia 520 a.C., y donde Claudia (Rosanna Arquette), una de las responsables del museo que acoge temporalmente esta escultura, le explica el significado de esa sonrisa en los esposos, pues es posible morir sonriendo. Esa sonrisa etrusca es la que acompañara a Rory en los últimos meses de su vida, con el apoyo de Claudia y con el sueño de que su nieto pueda conseguir llamarle seanair (abuelo, en galeico). 

El poder salvífico de los nietos hace que Rory relativice sus sentimientos y pase del deseo de sobrevivir a Campbell, su enemigo en la isla Vallasay, a transformar la propia vida de su hijo y nuera y que estos también se pregunten por el sentido de la vida. Y por ello su confesión a Ian: “No pienso cometer con él (su nieto) el mismo error que cometí contigo”. Y la reconciliación consigo mismo, con su hijo y con la vida llega cuanto todos regresan a Vallasay para su último viaje y sus palabras a su nieto dormido: “No estaré aquí mucho tiempo para guiarte. Pero mira siempre las estrellas. Te mostrarán el camino. Lo importe es: si amas a alguien, asegúrate de decírselo. No pienses que habrá un momento mejor, porque nunca lo hay”. 

Una digna versión cinematográfica, pese a lo complicado que es plasmar la complejidad y matices de la novela. Pero los directores israelíes Oded Binnun y Mihal Brezis han tomado valiente licencia para adaptar la universalidad de “La sonrisa Etrusca”, introduciendo sustanciales cambios que no mancillan, sino que homenajean esa conmovedora historia con sus aciertos y con sus defectos. Tenían, y es lo difícil, que ceñirse a dos horas de metraje para contar demasiados matices y para construir la magnitud de unos personajes muy complejos; y, aunque se precipita en determinados aspectos, se hace fuerte en los momentos más bellos y puros. Se podría hablar del montaje, de la música de Haim Frank Ilfman, de la fotografía de Javier Aguirresarobe, pero es poco relevante en películas de este tipo que van directas al corazón. Porque al final, en este homenaje a la tercera edad y a los abuelos y abuelas, volvemos a encontrarnos con esa escena que nos demuestra que también se puede morir con una sonrisa, con una sonrisa etrusca. 

Porque esta es la sonrisa etrusca que regalan los nietos a la vida de sus abuelos. Los abuelos y bisabuelos nos regalan la sabiduría que les da la edad. Y su amor. Y se dice que no hay en la vida de los nietos cómplice más hermoso que el abuelo y la abuela, pues en ellos se tiene a un padre o una madre, a un maestro y a un amigo.

miércoles, 29 de julio de 2020

Infodemia y COVIDofobia, una mala combinación



¿Qué es la infodemia? 
Este neologismo expresa la sobreinformación que sobre un tema se genera, en algunos casos de forma precisa y en otros no, y que hace difícil a las personas encontrar fuentes fiables para encontrar orientación cuando se necesita. Este gran volumen de información de un tema específico en un corto periodo de tiempo origina una “infoxicación”, es decir, una intoxicación por información. Si esta intoxicación se asocia a una pandemia actual (como la COVID-19) el término infodemia guarda un razonable parecido, teniendo en cuenta que en el “totum revolutum” es campo sembrado para los dimes y diretes, para la rumorología, la información errónea y la manipulación de las noticias con intenciones dudosas. En la era de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, de la Web 2.0, 3.0, 4.0… y las que vengan, este fenómeno se amplifica a través de las redes sociales, ese patio de vecinos sin control, extendiéndose más y más rápido que un virus esta información inválida o tóxica: de ahí el término “viralización”. 

Si juntamos los efectos del virus SARS-CoV-2 con los efectos de la viralización de las redes sociales, y teniendo en cuenta dos principios conocidos en la comunicación periodística (que una buena noticia no es noticia y que las falacias se difunden más rápido que las verdades), tenemos el cóctel perfecto para crear el caos, el miedo y la COVIDofobia, de la que hablaremos luego. 

Y para que conste la preocupación por la infodemia basta revisar el documento adjunto de la PAHO (Pan American Health Organization), miembro de la Wordl Health Organization, donde se exponen algunos datos de interés para conocer la dimensión de este problema: en el último mes se han volcado 361 millones de vídeos en YouTube en relación con el tema de la COVID-19 y cerca de 20.000 artículos sobre el tema en Google Scholar, así como 550 millones de tweets en un mes que incluían el término COVID-19 o pandemia. 

Es crítico disponer del acceso a la información, pero en el momento adecuado y en el formato adecuado. Hoy todo gira sobre lo mismo. Desayunamos, comemos, merendamos, cenamos y hasta dormimos con la misma noticia, visto desde tantas perspectivas y con tantos autoproclamados expertos que ya nos sabemos a qué atenernos. En este ambiente de infodemia, donde campa a sus anchas la prensa amarillista y los que sientan cátedra con la osadía de su desconocimiento, no se pueden aplicar los principios de calma y coherencia tan necesarios para la toma de decisiones. 

¿Qué es la COVIDofobia? 
Es el miedo intenso e irracional, casi patológico, hacia todo lo que atañe a la enfermedad COVID-19 y que se considera desproporcionado. Igual que hay personas que tienen claustrofobia o agorafobia, ya hay personas – cada vez más – que tienen COVIDofobia. Y son varios los factores predisponentes y los factores precipitantes que esta crisis del coronavirus puede afectar en cada persona, pero donde, sin duda, la infodemia es elemento clave. 

Y no sabemos cuál será el comportamiento futuro de la infección por SARS-CoV-2, pero pocos dudamos de cuáles van a ser los efectos de la COVIDofia en nuestras relaciones sociales, familiares y en la repercusión sobre la economía. Y no sé si el SARS-CoV-2, con lo que hemos aprendido (tarde, mal y nunca), va a seguir provocando la morbi-mortalidad previa, pero ya pocos dudas las fatales consecuencias de una economía herida de muerte. 

Infodemia y COVIDofobia, una mala combinación para salir delante de esta crisis sanitaria, económica y social.

lunes, 27 de julio de 2020

La vida puede ser de cine: cuidemos el árbol de nuestra vida



Hace ya más de tres años, el proyecto Cine y Pediatría vivió una de sus experiencias más especiales y difíciles de olvidar en el Centro Penitenciario de Topas (Salamanca). Porque ante 60 internos de 20 a 65 años y bajo el título de la "La VIDA puede ser de CINE: cuidemos el árbol de nuestra vida" y durante más de hora y media, y en un ambiente de respeto, interés, empatía, sentido y sensibilidad recordamos 10 películas para que la vida sea de cine y 5 personajes para mejorar nuestro árbol de la vida.  

Pues bien, hace unas semanas, y dentro del Curso de Verano de la Universidad de Almería 2020 "Bienestar integral en tu vida personal y profesional", pudimos desarrollar el mismo tema tres años después, con más películas en nuestro haber que nos ha permitido "prescribir" 15 películas para que la vida sea de cine y 15 personajes para mejorar nuestro árbol de la vida. 

Os dejamos la presentación, pero destacamos las películas que "prescribimos". 

15 PELÍCULAS PARA QUE LA VIDA SEA DE CINE (por año de producción): 

1. Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988): 
"No Totó, eso no lo dijo nadie; lo digo yo. La vida no es como la has visto en el cine… la vida es más difícil” 
“No vuelvas, no escribas, no llames. Hazme caso. Hagas lo que hagas, ámalo como amabas la cabina del cine Paradiso“ 

2. Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994): 
“Es curioso lo que un joven recuerda. Porque yo no recuerdo haber nacido, no recuerdo lo que me regalaron para mi primera Navidad y no recuerdo a dónde fui para mi primer pic-nic. Pero sí recuerdo la primera vez que escuché la voz más dulce de todo el mundo” 
“Mi mamá dice que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes qué te va a tocar” 

3. El octavo día (Jacon van Doarmel, 1996) 
"Al principio, no había nada. Sólo había música. El primer día hizo el Sol. Hace arder los ojos. Y después hizo la Tierra. El segundo hizo el Mar. Te moja los pies. El viento hace cosquillas. El tercer día hizo los discos. Los que nacieron en los Estados Unidos hablan inglés. Yo no sé donde nací. El cuarto día hizo la televisión. El quinto día hizo el pasto. Cuando lo corta, llora. Hay que consolarlo, hablarle con suavidad. Si tocas un árbol, te conviertes en árbol. Si cierras los ojos, te conviertes en hormiga. El sexto día hizo a los hombres. Los hay de todos los colores. Yo prefiero a las mujeres porque no pican cuando uno las besa. El domingo descansó. Era el séptimo día. Entonces se preguntó si no faltaba nada. El octavo día hizo a Georges. Y vio que era lindo" 

4. La vida es bella (Roberto Benigni, 1997) 
"Esta es una historia sencilla, pero no es fácil contarla. Como en una fábula, hay dolor, y como una fábula está llena de maravillas y de felicidad” 
Con voluntad se puede hacer todo. Yo soy lo que yo quiero" 

5. Patch Adams (Tom Shadiac, 1998) 
“La muerte no es enemigo, señores. Si vamos a luchar contra alguna enfermedad hagámoslo contra la peor de todas: la indiferencia” 
“Ve lo que los demás no ven. Lo que los demás deciden no ver, por temor, conformismo o pereza. Ver el mundo de forma nueva cada día” 

6. Cadena de favores (Mimi Leader, 2000) 
“En realidad, el mundo no es exactamente una porquería. Aunque, supongo que es duro para aquellos acostumbrados a que las cosas sean como son. Aunque sean malas y no quieren cambiarlas, se dan por vencidos y entonces se sienten como perdidos. Y cuando se rinden…todos podemos perder” 
“Pasea la vista por el mundo que te rodea y cambia lo que no te guste. Piensen en una idea para cambiar nuestro mundo… ¡ y pónganla en acción !”

7. Un puente hacia Terabithia (Gábro Csupó, 2007) 
“Saben, el mejor premio que la vida ofrece, es trabajar duro en lo que valoras“ 
“Tú cierra los ojos y abre bien la mente” 

8. El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008) 
“Las oportunidades definen nuestra vida. Incluso las que se nos van” 
“La vida no se mide en minutos, se mide en momentos” 

9. La invención de Hugo (Martin Scorsese, 2011) 
“Todo tiene un propósito, los relojes te dicen la hora, los trenes te lleven a algún lugar. Así que pensé que el mundo entero era una gran máquina. Tú sabes que las máquinas nunca vienen con piezas extra. Yo no podía ser una pieza extra. Tenía que estar aquí por alguna razón y eso significa que tú estás aquí por una razón también” 
“Si alguna vez preguntan de dónde vienen tus sueños, mira a tu alrededor” 

10. El árbol de la vida (Terrence Malick, 2011) 
“Sólo el alma escribe, crea y compone... la razón jamás podrá hacer lo que el alma hace” 
“Todo está en ti, el camino, la solución, la vida, el paraíso y el infierno" 

11. La vida de Pi (Ang Lee, 2012) 
“Algunos se rinden con un suspiro de resignación. Otros luchan un poco, y luego pierden esperanzas. Otros, y me incluyo entre ellos, nunca se rinden. Luchamos y luchamos y luchamos. Luchamos no importa lo que cueste la batalla, las pérdidas, la poca probabilidad de vencer. Luchamos hasta el final. No se trata de coraje. Es algo constitucional, una incapacidad de abandonar. Tal vez sólo se deba a la sandez de ansiar la vida” 
“Supongo que la vida, al final, no es sino un acto de renuncia…, pero lo que más duele es no tener un momento para decir adiós” 

12. Del revés (Pete Docter, Ronnie del Carmen, 2015) 
“No puedes enfocarte en lo que está saliendo mal. Siempre hay una forma de dar vuelta a las cosas” 
“Llorar me tranquiliza, me fija a la gravedad de los problemas de la vida" 

13. El Principito (Marck Osborne, 2015) 
"He aquí mi secreto: solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos" 
“Todas las personas mayores han sido primero niños (pero pocos lo recuerdan)" 

14. Un monstruo viene a verme (Juan Antonio Bayona, 2016) 
“Creer es la mitad de toda curación" 
“Al final, Conor, no es lo importante lo que pienses, lo importante es lo que hagas" 

15. Wonder (Stephen Chbosky, 2017) 
“Auggie no puede cambiar su aspecto. Pero nosotros si podemos cambiar en cómo lo vemos… Tus actos son tus momentos" 
“Cuando tengamos que elegir entre tener razón y ser amables, … debemos elegir ser amables" 

15 PERSONAJES PARA MEJORAR NUESTRO ÁRBOL DE LA VIDA (por año de producción): 

1. George Bayle (James Stewart) en Qué bello es vivir (Frank Capra, 1946) 
“Extraño, ¿verdad? La vida de cada hombre toca muchas vidas, y cuando uno no está cerca deja un terrible agujero, ¿no es cierto? Ya ves George, tuviste una vida maravillosa” 
“Nadie es un fracaso si tiene amigos" 

2. Atticus Finch (Gregory Peck) en Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962) 
“Hijo mío, hay muchas cosas feas en el mundo, me gustaría que no las vieras, pero no es posible” 
“Matar a un ruiseñor es un grave pecado, porque lo único que hace es cantar para regalarnos el oído”

3. Ana Sullivan (Anne Brancoft) en El milagro de Ana Sullivan (Arthur Penn, 1962) 
“Ahora cuanto tengo que enseñarte cabe en una sola palabra: todo” 
“Todo lo que el hombre piensa, siente y sabe lo expresa con palabras, y ellas disipan las tinieblas… Y yo sé, estoy segura, de que con una palabra conseguiría poner el mundo en tus manos. Y bien sabe Dios que no me conformaré con menos”

4. John Keating (Robin Williams) en El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989) 
“Solo al soñar tenemos libertad, siempre fue así y siempre será así” 
“El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante. Lo que no significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida" 

5. Augusto y Michaela Odone (Nick Nolte y Susan Sarandon) en El aceite de la vida (George Miller, 1992) 
“El sentido de la vida está en la lucha. El triunfo y la derrota están en manos de los dioses… ¡Así que celebremos la lucha¡” 
“Dile a tu cerebro que diga a tu brazo, que diga... a tu mano, que mueva tu dedo meñique" 

6. Glenn Holland (Richard Dreyfuss) en Profesor Holland (Stephen Herek, 1995) 
“Un maestro no sólo debe transmitir conocimientos, sino orientar vocaciones, despertar interés en sus alumnos" 
“Porque ha logrado un éxito que sobrepasa la riqueza y la fama. Mire a su alrededor. No hay una sola vida en esta sala en la que usted no haya influido. Y todos nosotros somos mejores personas gracias a usted. Nosotros somos su sinfonía señor Holland. Somos las melodías y las notas de su concierto. Y somos la música de su vida" 

7. Simon Birch (Michael Smith) en El inolvidable Simon Birch (Mark Steven Johnson, 1998) 
“Los médicos consideraron a Simon como un milagro y él lo recordaba continuamente… Dios tiene un plan para todos. Si solo haces lo que quieres, el mundo sería un caos" 
“Cuando alguien a quien quieres muere no lo pierdes de golpe, lo pierdes a trocitos, con el tiempo, como cuando alguien deja de escribirte. Lo que más recuerdo de mi madre es su perfume y cuánto la odie cuando empezó a desaparecer. Primero de sus armarios y sus cajones y luego de los vestidos que ella había cosido, y finalmente, de sus sábanas y su almohada... Por mucho que yo quisiera a mi madre, Simon la quiso tanto como yo" 

8. Clément Mathieu (Gérard Jugnot) en Los chicos del coro (Chistophe Barratier, 2004) 
“Están cantando….no cantan bien, pero cantan" 
“La música cambia a las personas" 

9. Chris Gardner (Will Smith) en En busca de la felicidad (Gabriele Muccino, 2006) 
“No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni siquiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos" 
“Y fue en aquella ocasión en la que empecé a pensar en Thomas Jefferson escribiendo la Declaración de la Independencia, diciendo que todos tenemos derecho a vivir, a ser libres y a buscar la felicidad. Y pensé en cómo supo poner la palabra "buscar" ahí en medio, como si nadie realmente pudiera alcanzar la felicidad. Sólo podemos buscarla..." 

10. David Gordon (John Cusack) en El niño de marte (Menno Meyjes, 2007) 
“No hace amigos y no se relaciona bien conmigo... y cree que va a flotar y salir volando" 
“A veces olvidamos que los niños acaban de llegar a la tierra. Son un poco como los alienígenas que llegan como un puñado de energía y puro potencial en una especie de misión exploratoria e intentan aprender lo que significa ser humano. Por algún motivo, Dennis y yo buscamos en el Universo y nos encontramos el uno al otro. Nunca sabré cómo o por qué, pero descubrí que puedo amar a un alienígena y él puede amar a una criatura. Y eso es lo bastante extraño para los dos" 

11. Waris Dirie (Liya Kebede) en La flor del desierto (Sherry Hormann, 2009) 
“Intentemos cambiar lo que significa ser una mujer" 
“La madre se ocupa de que su hija sea pura y limpia, virgen, y por eso la mía con cinco años me llevó a la ablación. Por amor a mí. ¡Y yo, claro, quería ser “pura y limpia”! En Somalia se practica la ablación más severa: se extirpan clítoris y labios menores de la vagina" 

12. Stacey Bess (Emily VanCamp) en Más allá de la pizarra (Jeff Bleckner, 2011) 
“La escuela era el lugar que me ayudaba a vislumbrar quién quería ser " 
“Soy una maestra, pero esto no es enseñar. Esto es cuidar niños camino al reformatorio. Así que, buena suerte...”" 

13. Sra. O´Brien (Jessica Chastain) en El árbol de la vida (Terrence Malick, 2011) 
“El único modo de ser feliz es amando. Sin amor - a todo, a todos, a cada rayo de luz- la vida pasa como un destello. Sé bueno con los demás, asómbrate, ten esperanza" 
“Nos enseñaron que nadie que amara el camino de lo divino acabaría mal. Yo te seré fiel, no importa lo que me suceda" 

14. Antonio San Román (Javier Cámara) en Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2012) 
“Lo que John Lennon nos grita a nosotros es Help..."  
“No se puede vivir con miedo. En este país mucha gente vive con miedo, pero vosotros sois jóvenes y tenéis que cambiar esto, maldita sea" 

15. Wajda (Waad Mohammed) en La bicicleta verde (Haifa Al Mansour, 2012) 
“Si andas en bici no podrás tener hijos"  
“¿Por qué se ríen? No olviden que los hombres no las deben escuchar reír. La voz de la mujer es su desnudez" 

Y todo ello creó una magia muy especial en ambos encuentros, en la cárcel de forma presencial y en la universidad de forma virtual, que tiene su clímax cuando hemos leído este texto de la película "EL ÁRBOL DE LA VIDA" y que fue mi Dedicatoria en uno de los libros de la colección Cine y Pediatría: “Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos..." 

Esperemos que esta fusión de ciencia y arte que es el proyecto Cine y Pediatría pueda contribuir a que nuestra vida sea de cine y que pueda servir para mejorar nuestro árbol de la vida.