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miércoles, 8 de enero de 2014

Cribado visual en Atención Primaria de Pediatría: sí..., pero bien


El cribado visual en la infancia tiene en la ambliopía su punto clave. La ambliopía ("ojo vago") se define como la reducción unilateral o bilateral de la agudeza visual causada por la estimulación inadecuada del cerebro durante el período crítico del desarrollo visual. 
La causa más frecuente de ambliopía es el estrabismo. La ambliopía es la causa más común de pérdida de visión prevenible en los países desarrollados y se produce entre el 2-5% de la población general. El estrabismo (más del 75% convergente) afecta al 3-6%, de los cuales entre la tercera parte y la mitad desarrollará ambliopía. La prevalencia combinada de ambos procesos no es inferior al 5%. 
El 20% de la población presenta defectos de refracción. La rentabilidad de un programa específico de detección precoz de éstos durante la infancia y la adolescencia, después de la edad en que pueden producir ambliopía, es discutible. Pero probablemente sea útil y eficaz en el marco del programa de revisiones del niño sano que se realizan en nuestro país. 

Durante los primeros seis años de vida, las vías visuales son moldeables. Para el desarrollo visual, el cerebro debe recibir, de forma simultánea, imágenes igualmente focalizadas y claras de ambos ojos para “aprender” a ver. Cualquier factor que interfiera en el proceso de aprendizaje visual del cerebro provocará una reducción de la agudeza visual. El objetivo primordial de un programa de cribado visual es la detección precoz (a partir de 3-4 años) de la ambliopía y los factores ambliogénicos, tales como el estrabismo y las cataratas. 

El Grupo PrevInfad publicó en el año 2007 un interesante y exhaustivo documento sobre Detección de trastornos visuales. Una parte fundamental de todo programa es saber si se realiza bien. Porque para realizar un correcto cribado visual, lo fundamental es disponer del material adecuado, saber utilizarlo y conocer las características de la visión en cada edad, los signos de alarma y cuándo derivar al especialista. 
Es por ello que conviene revisar el artículo publicado recientemente por R Martín y cols en la revista Pediatría de Atención Primaria, fundamentado en una encuesta realizada a 56 profesionales (40 médicos y 16 enfermeras) de 15 Áreas Básicas de Salud. Las conclusiones del estudio merecen una reflexión, porque el estudio pone de manifiesto la falta de material para cribado visual en muchas consultas y el desconocimiento del personal sobre cómo usarlo, con gran desconocimiento de los profesionales respecto a cuál es el desarrollo visual normal en la infancia, la exploración que se debe realizar según la edad y los motivos de derivación al especialista. 

Aunque la Atención Primaria es el pilar de la sanidad en nuestro país y la medicina preventiva debería ser estandarte de la misma, la preparación de los profesionales de nuestro entorno para llevar a cabo un correcto cribado visual está muy lejos de ser buena. Como se concluye en el informe de PrevInfad, queda mucho por investigar acerca de la validez y eficacia de los métodos y programas de cribado comúnmente utilizados y son necesarios estudios que monitoricen los costos y beneficios de un programa de cribado visual, comparados con los costos de no detectar los defectos visuales. Pero, sin duda, el primer paso es disponer de conocimientos médicos correctos y de material adecuado.

1 comentario:

  1. Sin lugar a duda la prevención tiene que ser el sustento de toda sanidad pública. Estoy de acuerdo contigo en que la correcta formación de los profesionales tiene que ser fundamental. A parte de tener medios.

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