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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Educación médica centrada en el paciente


SOBRAMFA, fundada en 1992 como Sociedad Brasileira de Medicina de Familia y con su actual denominación SOBRAMFA-Educación Médica y Humanismo, tiene como objetivo promover los principios y valores de la medicina familiar como disciplina académica, fomentar la educación médica centrada en el paciente, y estimular la dimensión humanística de la medicina, tanto en la acción práctica como en el proceso de formación universitaria. De entre las muchas actividades desarrolladas por SOBRAMFA con estudiantes de medicina en estos 25 anos de existencia, cabe destacar dos: las Reuniones de razonamiento clínico y las Rotaciones para estudiantes de medicina. Hasta el momento, más de 1.500 estudiantes han participado de estos programas. 

La medicina centrada en el paciente (y no en la enfermedad), los cuidados continuados y el conocimiento integrado, las habilidades de comunicación para manejar el sufrimiento construyendo una relación médico-paciente eficaz, así como la dimensión humanística del médico, son aspectos que atraen a los estudiantes, pues los entienden como esenciales en su formación y así consta en sus evaluaciones. El resultado de ambos programas también muestra cómo se puede fomentar una relación profesor-alumno eficaz, que facilita el aprendizaje y transmite confianza para que el estudiante se desarrolle profesionalmente, al tiempo que se fortalece el compromiso con la vocación médica. 

Una educación médica humanística centrada en el paciente no es algo nuevo. A mitad del siglo pasado, Gregorio Marañón, paradigma de arte y ciencia, nos advertía del peligro de la técnica médica despojada del humanismo. Cuando invocamos a la medicina como arte, reconocemos de modo claro que cada paciente es único, diferente, y requiere por tanto un tratamiento peculiar. Es necesario al médico un correcto equilibrio, una perspectiva bifocal, que consiga unir en artística simbiosis la atención a la enfermedad -con toda la evolución técnica- y al paciente que se siente enfermo - con la comprensión vital que eso requiere-. Esto es, en la práctica, actuación médica centrada en la persona, la más apurada síntesis del médico que practica ciencia y arte simultáneamente. Es un médico, verdaderamente, de amplio espectro. Una propuesta de un nuevo modelo de humanismo médico, que resulte de la armonía que combina en perfecta sintonía la ciencia de una medicina moderna con el arte de los cuidados, que implica entender al enfermo como persona, centrarse en el paciente y no en la enfermedad. Hoy tenemos computadores, técnicas sofisticadas - todo ello muy importante-, pero nos faltan sillas (el instrumento más humanizante en Medicina, según Marañón) o, lo que es peor, hemos perdido el gusto por sentarnos junto al paciente. 

De todo esto, y más, nos habla este artículo que se acaba de publicar en la revista Educación Médica, cuyo primer firmante es mi buen amigo Pablo González Blasco. Y que aconsejo su lectura y su reflexión porque cabe promover la educación médica centrada en el paciente para los estudiantes de medicina. Y porque es un post que complementa al publicado hace dos días, bajo el título de "Evidencias y preferencias, de la MBE a la EBM".
 

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