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miércoles, 9 de diciembre de 2020

Continúan las propuestas para adaptar la solicitud de pruebas diagnósticas de infección activa (PDIA) sobre COVID-19 en Pediatría

 

Según el Protocolo de Ministerio de Sanidad se considera caso sospechoso de COVID-19 a “cualquier persona con un cuadro clínico de infección respiratoria aguda de aparición súbita de cualquier gravedad que cursa, entre otros, con fiebre, tos o sensación de falta de aire. Otros síntomas como la odinofagia, anosmia, ageusia, dolores musculares, diarreas, dolor torácico cefaleas, entre otros, pueden ser considerados también síntomas de sospecha de infección por SARS-CoV-2 según criterio clínico”. En estas situaciones, y para una detección precoz de los casos, se debe solicitar las pruebas diagnósticas de infección activa (PDIA) pertinentes (donde cabe posicionar la PCR, los test antigénicos y las pruebas serológicas de anticuerpos). 

En la Pediatría este protocolo tiene una particular visión por las siguientes connotaciones: 
- Los niños (principalmente a los < 6 años) conviven con la fiebre, tos, mucosidad, odinofagia (y también los vómitos, diarrea, cefalea y dolor abdominal) en sus otoño-inviernos con sucesivos episodios por diferentes viriasis que condicionará repetidas consultas sanitarias (con la búsqueda de la PDIA según el protocolo) 
- Es conocido en nuestra profesión que esos criterios de sospecha de COVID-19 aplicados a la infancia pueden suponer el 70-90% de los motivos de consulta en Atención Primaria o en Urgencias de Pediatría. Y si se sigue el protocolo de petición de PDIA sin criterios basados en la evidencia y en la experiencia de forma homogénea, existe el riesgo de colapsar el sistema sanitario (por la petición de múltiples pruebas microbiológicas) y social (pues implica el aislamiento del paciente hasta conocer los resultados – que serán muchos días después si los laboratorios se colapsan – y, con ello, de alguno de los padres que tienen que quedarse en casa con el menor de edad y, posiblemente, no podrán acudir al trabajo en ocasiones). 
- Si no se aplican criterios clínicos razonables (basados en la evidencia y en la experiencia) supondría realizar de 14 a 17 PCR al año a menores de 6 años, con las consecuencias del protocolo de actuación. 

Ante esta situación, distintas sociedades científicas nacionales y regionales intentan realizar recomendaciones y estrategias que intenten poner racionalidad a la convivencia en otoño-invierno del SARS-CoV-2 con el VRS, el virus de la gripe y con otras infecciones víricas (y bacterianas). Y donde no existen criterios clínicos para diferenciar estas infecciones, pero ante un paciente pediátrico con fiebre, tos, mucosidad, diarrea, vómitos, cefalea, etc. (solos o en combinación, tal como comenta el protocolo), la menor probabilidad (dada la prevalencia de la COVID-19 en Pediatría) es que sea por SARS-CoV-2. 

Cabe destacar entre estos documentos, surgidos especialmente tras la vuelta de la infancia a las escuelas, el de la Sociedad Francesa de Pediatría o el del Servicio Murciano de Salud, entre otros muchos.  

Y ahora acaba de aparecer el propuesto por el Grupo de Trabajo de Infectología de la Sociedad Valenciana de Pediatría (SVP). Un esfuerzo encomiable, con un documento que incluye los siguientes apartados: 
- Introducción: donde se resaltan los aspectos más relevantes y que sentarían las bases para adaptar la estrategia a la población pediátrica. 
- Bases para una estrategia propia pediátrica con análisis de siete subapartados: 1) Prevalencia de COVID-19 en la población pediátrica; 2) Falsos negativos de PCR; 3) Clínica de COVID-19; 4) - Riego de transmisión; 5) Protocolos de petición de pruebas diagnósticas de infección activa (PDIA) basadas en criterios; 6) Estrategias por objetivos; 7) Atención Primaria versus urgencias hospitalarias. 
- Propuesta de estrategia: 1) CRITERIOS CLÍNICOS: (su objetivo principal es vigilar progresión a gravedad); 2) CRITERIOS EPIDEMIOLÓGICOS: (su objetivo principal es evitar la transmisión). Y una tabla con Criterios de mínimos que obligarían a la realización de PDIA (y algunos que lo desaconsejarían). Esta tabla implica un esfuerzo para intentar adecuar el protocolo general del Ministerio de Sanidad a la edad pediátrica, una tabla que presenta algunas dudas y que no todos estaremos de acuerdo (porque es difícil acotar bien todos los supuestos), pero es mejor que no tener una guía orientativa. 

Pero lo importante es que desde la SVP plantean dos premisas necesarias: 
- Este documento tiene como objetivo ayudar en la toma de decisiones diagnósticas ante la sintomatología habitualmente inespecífica que presentan nuestros pacientes y la dificultad del diagnóstico diferencial en esta época de pandemia. 
- Este protocolo está sujeto a los cambios que se vayan produciendo en el conocimiento científico de la enfermedad, y seguirá actualizando progresivamente. 

Este documento se encuentra  disponible en la página web de la SVP y que podéis descargar en este enlace

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