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miércoles, 1 de septiembre de 2021

Los cuatro estilos de aprendizaje

 

Un reciente artículo de El País titulado “Los cuatro estilos de aprendizaje o el por qué algunos leen los manuales y otros no” nos viene a indicar que aprendemos en función de cómo percibimos la realidad y cómo la procesamos, según el profesor David Kolb ya describiera hace casi cuatro décadas.  

Es un artículo curioso que nos da la pista sobre los cuatro tipos de aprendizaje que existen y sus características. Y que posiblemente sea una buena forma de explicar nuestra forma de aprender y de las personas que nos rodean. Porque en esencia hay personas que captan la realidad fundamentalmente a través de la experiencia y otros, creando teorías. Los primeros son más empáticos y tienden a hacer varias tareas al mismo tiempo (multiplicidad); es más, si no lo hacen se pueden aburrir soberanamente. Los segundos prefieren centrarse en una sola tarea, se manejan muy bien en la teoría y se perderían con varias cosas al mismo tiempo (unicidad). Y con respecto a la manera de captar la información, algunos la procesarán si se ponen manos a la obra (acción) y otros si reflexionan sobre lo que observan (pensamiento). Pues bien, las anteriores características definen los ejes de las maneras de aprender y de los cuatro estilos. 

1. Adaptadores o los “hacedores” 
Difícilmente leerán un manual. Son el resultado de la multiplicidad y la acción. Prefieren trabajar rodeados de personas y se buscan la vida para conseguir recursos y alcanzar resultados. Les gusta asumir riesgos y saben adaptarse a las circunstancias. En una empresa abundan en los departamentos de ventas. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿cuándo? 

2. Asimiladores o expertos en la conceptualización 
Su estilo es opuesto a los adaptadores. Son extraordinarios creando modelos teóricos y definiendo claramente los problemas. Les interesan más las ideas abstractas que las personas, por lo que no es de extrañar que destaquen en el campo de las matemáticas o de las ciencias. En una empresa pueden estar en posiciones de investigación o de planificación estratégica. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿por qué? 

3. Divergentes o los reyes de las mil y una ideas creativas 
Disfrutan analizando los problemas en su conjunto y trabajando con personas. Son empáticos, emocionales y ocurrentes. No es de extrañar que lancen un sinfín de propuestas diferentes en una reunión. En este estilo se encuentran artistas, músicos y todos los creativos en el mundo de la empresa. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿y si…? o ¿por qué no? 

4. Convergentes o el poder de la aplicación en una sola cosa 
Son los opuestos a los divergentes. Necesitan la aplicación práctica a las ideas para testar teorías o resolver problemas. Se pierden con muchas alternativas. Sin embargo, son excepcionales en situaciones donde haya un único camino para ser resueltas. Muchos ingenieros se enmarcan en este estilo de aprendizaje. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿para qué? 

Como es de imaginar, esta es un división teórica (y es posible que conozcamos personas que se adapten a cada uno de estos cuatro estilos), pues lo normal es que todos tengamos un poco de los cuatro, aunque nos solamos sentir más cómodos con uno. 

Y como concluye el propio artículo, todos tenemos un estilo de aprendizaje que nos define más que otros y para desarrollarnos mejor en lo personal y profesional sería recomendable estar con personas que nos complementaran y cuyo estilo estuviera en el extremo del nuestro. Por ello, si eres de los que no lees los manuales, estáte cerca de quienes disfrutan haciéndolo (o viceversa). Porque más allá de este hábito, existe una manera interna distinta de percibir y de procesar la realidad que te puede ayudar a mejorar y a superarte a ti mismo en muchos otros ámbitos de la vida. Y si esto es así de bueno en lo personal, la complementariedad de los estilos de aprendizaje en los equipos de trabajo también resulta muy importante

Y ahora vale la pena que cada uno se pregunte dónde se encuentra más a gusto, si como adaptador, como asimilador, como divergente o como convergente. Personalmente me siento más cómodo en el estilo divergente con cierta dosis de asimilador.

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