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lunes, 12 de octubre de 2015

Prescribir películas en Pediatría... , el recuerdo de "cine" del discurso de ingreso en ASEMEYA


Hoy, festividad especial en España, comparto una entrada especial. Como ya comentamos hace tiempo, en diciembre de 2014 el proyecto Cine y Pediatría (C&P) tuvo el honor de entrar a formar parte de la Asociación Española de Médicos y Escritos y Artistas (ASEMEYA) y lo hizo con el discurso de ingreso que titulé “¿Te atreves a prescribir películas en Pediatría? 
Y en estos días una revista amiga y generosa como es Revista de Pediatría de Atención Primaria (RPAP), reproduce de forma íntegra este discurso de ingreso y lo hace con el formato electrónico con el artículo que compartimos y que se puede visitar en la propia web.

Un discurso de ingreso que comenzaba con tres frases significativas, la de un cineasta estadounidense, la de un poeta y pensador uruguayo y la de una educadora italiana: 
“El escritor necesita una pluma, el pintor un pincel, el cineasta todo un ejército” (Orson Welles).
“Mucha magia y suerte tienen los niños que consiguen ser niños” (Eduardo Galeano).
“No me sigan a mí, sigan al niño” (María Montessori).

El discurso de ingreso  fue expuesto durante 45 minutos en los siguientes apartados 
- El STORYBOARD… hasta llegar aquí 
- El GUIÓN… de nuestro por qué, para qué y para quién 
- Los ACTORES… dentro y fuera de la pantalla 
- Los EFECTOS ESPECIALES… cuando es posible (y bueno) “prescribir” películas 
- THE END… “Cine y Pediatría”, una nueva trilogía.

Ciertamente, cuando leímos este discurso de ingreso, éramos trilogía. Ahora ya somos tetralogía y ya vamos camino de la pentalogía. Sea como sea, podéis leer dicho discurso íntegro gracias a RPAP, cuyo mensaje esencial es el siguiente.

En Pediatría (como en casi todas las ramas y especialidades de la medicina) nos encontramos con patologías y entornos socio-sanitarios muy sensibles para pacientes, familiares y para profesionales sanitarios. Es en estos entornos médicos donde no sólo hay que prescribir sofisticadas pruebas diagnósticas y modernos tratamientos, sino también películas (antiguas y modernas), que ayudan a comprender la enfermedad y los enfermos, a humanizar la atención, a mejorar el duelo y a profundizar en la relación entre profesionales sanitarios y pacientes. 
La prescripción de películas puede orientarse a muy diversos receptores: a estudiantes de medicina, a residentes de pediatría (y otras especialidades), a los propios especialistas médicos y a otros profesionales sanitarios. También podrían “prescribirse” a familiares de los niños enfermos e, incluso, a los propios niños y/o adolescentes (sanos o enfermos), estudiando muy bien el objetivo que se pretende en cada receptor, para que el mensaje positivo llegue correctamente. 

Porque, al igual que cualquier medicamento tiene indicaciones y contraindicaciones, condiciones de uso, interacciones y efectos adversos, asimismo, una película debe mirarse con los mismos ojos. No consiste en prescribir, sino en prescribir bien. No consiste en recetar, sino en hacer un buen uso de aquellas películas con alto valor humano, afectivo y emocional, por sus enseñanzas: en este caso hablamos de las que hemos denominado como películas “argumentales”. 
No todas las películas serán válidas para todos los potenciales espectadores y debe ser un tema que se maneje con la prudencia, ciencia y conciencia que se merece, teniendo muy presente (en el caso de que nos dirijamos a familias y pacientes) la fase de la enfermedad y el estado de ánimo.

Pero no debemos despreciar el valor que tiene el cine como arma educativa y como herramienta de reflexión, y el impacto que puede tener como estrategia de afrontamiento, cuando se pasa de un mero espectador a un auténtico protagonista en la vida real. Ahora bien, siempre que prescribamos una película estudiemos muy bien su “ficha técnica” con cada una de los pasos a seguir: 
1.Nombre de la película. 
2.Composición y forma cinematográfica (la propia ficha cinematográfica de la película). 
3.Datos clínicos: 3.1 Indicaciones terapéuticas. 3.2. Posología y forma de administración. 3.3 Contraindicaciones. 3.4 Advertencias y precauciones especiales de empleo. 3.5 Interacción con otras películas y otras formas de administración. 3.6 Reacciones adversas. 3.7 Sobredosis. 3.8 Incompatibilidades. 3.9 Período de validez. 

La prescripción de películas tiene especial interés en las denominadas como consultas “sagradas”, entendiendo como tal aquellos pacientes con problemas que exigen un respeto exquisito, y el tiempo necesario, un tiempo sin prisas para crear una atmósfera de serenidad espiritual y científica, de dignidad con lo que allí se debate entre médico, paciente y familia. Y, aunque toda consulta tiene algo de sagrado, de cruce de límites entre piel y espíritu, al que se puede aportar dignidad y humanidad, hay consultas más sagradas que otras, hay encuentros dignos del máximo respeto, donde no sólo mejoran para siempre la relación médico-paciente y obtienen un impacto en salud proporcional, sino que compensan al médico del diario apresuramiento tormentoso. Pongamos como ejemplo dos consultas “sagradas” en Pediatría (el cáncer infantil y el embarazo en adolescentes) y, a través de estos ejemplos, cabe tener la valentía de atreverse a prescribir películas “argumentales”. 

Y así finalizábamos, con estas frases de cine… y de pediatría: 

“Ve lo que los demás no ven. Lo que los demás deciden no ver, por temor, conformismo o pereza. Ver el mundo de forma nueva cada día”. Patch Adams (Tom Shadyac, 1998) 

“Tú cierra los ojos y abre bien la mente”. Un puente hacia Terabithia (Gábro Csupó, 2007) 

“Todos los niños son filósofos, pero solo unos pocos continúan siéndolo”. Sólo es el principio (Pierre Barougier y Jean-Pierre Pozzi, 2010) 

"Dedicado a todos los niños y jóvenes que quieren crecer en libertad". La educación prohibida (Juan Vautista, 2012).

En este Día del Pilar, Fiesta Nacional en España y conocida en su momento como Festividad de la Hispanidad, dedico este post a todos los lectores de España y Latinoamérica, a todos los pediatras de la Asociación Española de Pediatría (AEP), de la Sociedad Colombiana de Pediatría (SCP), de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), de las Sociedades Mexicanas de Pediatría, de la Sociedad Portuguesa de Pediatría (SPP) y de la Asociación Latinoamericana de Pediatría (ALAPE), entre otros, que han apoyado y apoyan C&P.

Y este post viene acompañado de un par de buenas nuevas: 

- La próxima presencia de C&P en el Festival Internacional de Cine de Gijón, gracias a mi buen amigo Fernando Comas y a Nacho Carballo, director del Festival.

- Y la presencia de C&P en el VIII Curso Internacional Mexicano de Pediatría en Puebla (gracias a su presidente, el Dr. Sergio Assia). 



Un buen regalo para la reciente efeméride, celebrada hace dos días: nuestra entrada 300 en C&P. Trescientos sábados seguidos, sin fallar uno, publicando un nuevo post cada semana… y esperemos que sean muchos más.


1 comentario:

  1. Javier, muchas gracias por facilitarnos el acceso a este interesante discurso gracias al cual hemos descubierto la importancia de las películas como herramienta educativa para conocer mejor a los enfermos y sus enfermedades, así como el impacto que ciertas patologías tienen en quienes la sufren y en su entorno. Aprender a prescribir puede ser todo un arte, y más hablando de cine. ¡Saludos!

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