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sábado, 8 de abril de 2023

Cine y Pediatría (691) “Evelyn” y la lucha por la custodia de los hijos

 

Con el nombre de Evelyn podemos encontrar tres películas de distintas nacionalidades y diferente tema: la irlandesa Evelyn (Bruce Beresford, 2002), un drama judicial sobre la lucha de un padre coraje por la custodia de sus hijos, la española Evelyn (Isabel de Ocampo, 2011); el drama que transforma a una ingenua chica inmigrante en una esclava sexual; y la británica Evelyn (Orlando von Einsiedel, 2018), película documental alrededor de la propia familia del director para reflexionar sobre la vida y la muerte. 

Y hoy hablaremos de la primera, la dirigida por el director (también guionista y productor) australiano Bruce Beresford, un artesano algo irregular con medio siglo a sus espaldas en el séptimo arte. Nominado a los Óscar como mejor director por Gracias y favores (1983), su obra más destacada es Paseando a Miss Daisy (1989), por la que obtuvo cuatro premios de la Academia, y en el que destacó el de mejor actriz para Jessica Tandy. En Cine y Pediatría ya hablamos de El último bailarín de Mao (2009), una película basada en hechos reales sobre el bailarín chino Cunxin, uno de los mejores bailarines de danza clásica del mundo, y su infancia programada en un contexto político y social muy particular.  

Y la película Evelyn también comienza con un “basado en hechos reales” y nos traslada a la capital irlandesa, Dublín, en la Nochevieja del año 1953. Allí donde, un día de San Esteban, la esposa de Desmond Doyle (Pierce Brosnan) abandona el hogar por otro hombre y este padre, sin trabajo y con cierta afición al alcohol, tiene que enfrentarse al cuidado de sus tres hijos, la mayor Evelyn (Sophie Vavasseur), de 9 años. Cuando la suegra de Desmond informa la situación a las autoridades, un juez decreta que la ley prohíbe que los niños permanezcan en un hogar dividido y son internados en orfanatos administrados por la Iglesia. 

A partir de ese momento la historia nos traslada a dos contextos: el de los colegios y orfanatos religiosos irlandeses, tema ya tratado en películas de este país como Las hermanas de la Magdalena (Peter Mullan, 2002) o Los niños de San Judas (Aisling Walsh, 2003), en lo que son dos denuncias a los abusos en la educación; y, especialmente, a la lucha judicial de un padre coraje por recuperar su fratria.   

Desmond encuentra pocas esperanzas de recuperar la custodia de sus hijos porque no puede pagar un abogado. Y solo encuentra consuelo en la bebida y en el apoyo de una camarera (Julianna Margulies), quien le presenta a su hermano abogado (Stephen Rea) y al que se le alían con el tiempo el procurador Stephen Rea y el abogado Alan Bates. Y es así como este proceso judicial puso en vilo a toda Irlanda, pues era la primera vez que una ley irlandesa se planteaba como anticonstitucional. Y consta que la votación del Tribunal fue seguida por radio por la población como si hubiera sido un partido internacional de fútbol. 

Una película con final feliz y que hizo historia judicial en Irlanda. La historia termina como comienza, con otra celebración de Navidad, y con este colofón: “Como resultado de la victoria de Desmond Doyle, el Children Act fue modificado, permitiendo que muchos niños de toda Irlanda pudieran reunirse con sus familias”. Porque cabe recordar que The Children Act (La Ley de menores) fue enunciada en el Reino Unido en 1989 para asignar deberes a las autoridades locales, los tribunales, los padres y otras agencias en el país, para garantizar que los niños estén protegidos y se promueva su bienestar. Y que fue un tema que ya se abordó también en la película británica El veredicto (Richard Eyre, 2017).  

Evelyn no es una película extraordinaria, pero si honesta. Y que viene avalada por un buen elenco actoral, donde destaca el entrañable papel de la niña debutante Sophie Vavasseur y un Pierce Brosnan en un papel correcto, despojado del halo que le ha marcado en su carrera (el detective Remignton Steele o el agente James Bond), y que en algún momento nos pudiera hacer recordar alguno de los papeles de James Stewart, ese ciudadano normal que lucha por un mejor futuro. Y cabe reseñar dos aspectos: que además de ser el protagonista, el irlandés Brosnan ha impulsado esta obra a través de su productora Irish DreamTime; y que en la historia real, este padre coraje tenía a su cargo cinco hijos, no solo tres como en el film. 

Es Evelyn una película que atesora mucho del realismo social irlandés abanderado por Jim Sheridan y que pondera dos aspectos de esta sociedad: el valor esencial de la familia y la importancia decisiva de la religión católica. Y sea como sea, una película más alrededor de la lucha por la custodia por los hijos y que se suma a las ya tratadas en Cine y Pediatría, como las estadounidenses Kramer contra Kramer (Robert Benton, 1979) y Yo soy Sam (Jessie Nelson, 2001), la británica Ladybird, Ladybird (Ken Loach, 1994) o la portuguesa Listen (Ana Rocha, 2020).    

 

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