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sábado, 30 de mayo de 2026

Cine y Pediatría (855) “La chica zurda” que acaba descubriendo las heridas generacionales

 

Conocemos al director estadounidense Sean Baker principalmente por su película Anora, gran triunfadora de los Óscar 2024, así como ganadora de la Palma de Oro en Cannes. Y que también en Cine y Pediatría ya nos ha regalado una joya del cine independiente como fue la rompedora The Florida Project (2017). Pero menos conocida es la taiwanesa Shih-Ching-Tsou, a la que le une un cuarto de siglo de amistad, y que ha sido la productora habitual de gran parte de la filmografía de Baker, además de directora de arte, diseñadora de vestuario e incluso ha realizado cameos en películas como Tangerine (2015), Red Rocket (2021) y la misma The Florida Project. Pues bien, ahora ambos se unen en guion muy particular para su ópera prima en la dirección: La chica zurda (Shih-Ching-Tsou, 2025), en lo que es la primera película de nacionalidad taiwanesa en Cine y Pediatría, y que llegó a representar a su país en los premios Óscar a mejor película internacional.  

Antes de entrar en materia, y para contextualizar la película, una breve reseña a esa historia de desamor y disputa entre Taiwán (oficialmente República de China y antes conocida como la isla de Formosa) y China (oficialmente República Popular de China). Porque China considera a Taiwán como una "provincia renegada" que debe ser reunificada, mientras que Taiwán ha desarrollado una identidad nacional propia y busca mantener su sistema democrático y soberanía, y que se sostiene por ser una potencia global clave, indispensable para la fabricación de semiconductores y tecnología moderna (como ordenadores y coches eléctricos), conocido como “escudo de silicio”. Y así es como desde hace décadas Taiwán es una isla independiente con casi 24 millones de habitantes, cuya capital, Taipei, es una vibrante urbe de rascacielos que destaca por sus famosos mercados nocturnos, donde se puede disfrutar de comida callejera excepcional. Y en esta ciudad y en uno de esos mercados nocturnos transcurre gran parte de nuestra historia de hoy… 

La chica zurda es un complejo retrato familiar que nos desvelará sus secretos. La historia se centra en Shu-Fen (Janel Tsai), una joven madre separada que, tras varios años viviendo en el campo, decide regresar a Taipei con sus dos hijas, la bella y rebelde adolescente I-Ann (Nina Ye), y la encantadora y espabilada niña de 5 años I-Jing (Shi-Yuan Ma), suficientemente sensible para captar lo que los adultos callan. E intenta abrirse camino abriendo un puesto de comida en un bullicioso mercado nocturno. Cada una a su manera, tendrán que adaptarse a este nuevo entorno para llegar a fin de mes y conseguir mantener la unidad en el hogar. Tres generaciones de secretos familiares empiezan a desvelarse después de que el abuelo, marcado por el peso de las tradiciones, le diga a su nieta menor, que es zurda, que nunca use su "mano del diablo". 

Esa mano zurda sobre la que el abuelo dice en una comida familiar: “¿Por qué come con la mano izquierda?... Antaño si te veían usar la izquierda, te colgaban o te daban una paliza. En mi casa usa la derecha”. Y más adelante le espeta esta idea a la propia I-Jing algo que le marcará: “La mano izquierda es la mano del diablo. Si usas la izquierda estás haciendo el mal”. Porque desde ese momento justifica sus actos por su mano izquierda, y también sus hurtos en las tiendas: “Mira, la he cogido con la mano del mal”, se justifica así mismo. 

Y mientras I-Jing se debate con el sanbenito de su mano zurda, la adolescente I-Ann aparece envuelta en ese halo de desconcierto y enfado propio del viaje de una adolescente con una estructura familiar complicada. Rechaza y odia al padre que les abandonó y que ahora está enfermo, y sobre el que la pequeña I-Jing pregunta: “¿Quién era ese hombre?”. Trabaja en una tienda de bebidas y comida, esos locales llenos de luces de colores de neón, y donde el rollo que tiene con el dueño acaba con un embarazo no deseado. Y en ese trasiego de vida que le ha hecho abandonar los estudios, cuida a su pequeña hermana y la trae del colegio en moto cada día a través de la bulliciosa ciudad. Porque I-Jing no quiere ir con los abuelos, “porque el abuelo no se ducha y huele a tofu fermentado”. 

Tras la presentación de los personajes, en el último tercio de la película aparecen dos escenas clave. Entrañable cómo la hermana mayor hace devolver a I-Jing todo aquello que robó, aunque ella se excusa: “Yo no robé nada. Fue mi mano del diablo la que robó todo…”. Y especialmente esa fiesta familiar para celebrar el 60 cumpleaños de la abuela, allí donde se desencadena la catarsis y aparece la verdad oculta sobre la verdadera relación entre Shu-Fen, I-Ann e I-Jing, y donde la abuela pregunta: “¿Te ibas a guardar ese secreto para siempre?”. Un cumpleaños feliz catártico y un final caleidoscópico… para esta familia que seguirá intentando sobrevivir económica y emocionalmente entre el bullicio del mercado nocturno de Taipéi, escenario vivo donde el trabajo, la precariedad y los secretos familiares se entrelazan. 

Por cierto, La chica zurda fue filmada con un iPhone, un rasgo técnico que refuerza su cercanía y su energía visual. Y que no busca el melodrama grandilocuente, sino que emociona desde los gestos pequeños, las miradas, los silencios y la convivencia diaria en una familia que intenta no romperse. Pero que también deja una sensación de inquietud porque muestra una realidad dura: pobreza, fragilidad afectiva, presión laboral y heridas transmitidas entre generaciones. Su fuerza está en mostrar que lo local puede volverse universal: una madre que lucha, una hija que se rebela y una niña que aprende a leer el mundo son figuras reconocibles en cualquier cultura. Una historia que deja poso porque habla de la supervivencia, de la identidad y de cómo una infancia puede revelar las grietas de toda una familia

Y que deja una cosa clara: que “la mano del diablo” no está en ser zurda, sino en no sanar las heridas generacionales. Y que ahora ya, cuando I-Jing diga “mamá” pueda ya entender mejor al dirigir su mirada a Shu-Fen o a I-Ann. Porque no hay que sobrevivir a la mano izquierda, hay que sobrevivir a la vida.

 

miércoles, 27 de mayo de 2026

El proyecto Contraste educa la mirada en familias y centros educativos

 

La web Contraste es una plataforma digital y de contenidos audiovisuales promovida por la Fundación Aprender a Mirar, dedicada a favorecer una mirada crítica y segura de infancia y juventud (y de sus familias y educadores) ante el cine, la televisión, internet y los videojuegos. 

CONTRASTE forma parte del Programa de Educación Audiovisual (PEA) de la Fundación Aprender a Mirar, una entidad sin ánimo de lucro que trabaja por la defensa del menor en los medios y la era digital, bajo protectorado del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Su objetivo principal es proteger y educar al usuario infanto‑juvenil, ayudando a padres, madres, docentes y jóvenes a moverse con criterio en la avalancha de contenidos audiovisuales y aprovecharlos de forma positiva y responsable. 

¿Cuáles son los recursos y contenidos más frecuentes? 

En la web Contraste destacan varios tipos de recursos muy utilizados por familias y centros educativos: 

- Análisis de ocio audiovisual: reseñas y análisis de películas, series, videojuegos y contenidos de streaming, explicando qué edades son adecuadas, qué valores trabajan, posibles riesgos y cómo usarlos educativamente.    
- Revista digital Contraste: publicación online que ofrece guías semanales o mensuales sobre qué ver con niños y jóvenes, con recomendaciones de películas, series y videojuegos pedagógicos y apropiados por franja de edad.  
- Pódcast “Contraste selección gourmet”: podcasts con selecciones comentadas de estrenos y títulos destacados en cine y series, pensados como guía ágil para familias y educadores.  
- Materiales educativos para centros: fichas de trabajo, guías docentes y propuestas para usar el cine y la televisión en clase, integradas en el PEA y usadas en colegios e institutos. 

En conjunto, Contraste funciona como una guía crítica y didáctica del ocio audiovisual, muy útil si quieres combinar cine, televisión y videojuegos con la educación infantil y juvenil, tanto desde la familia como desde la práctica pedagógica o clínica (por ejemplo, en psicopatía infantil o riesgos digitales). 

Una herramienta muy útil ante la avalancha de medios audiovisuales que penetran en la infancia y adolescencia de nuestros hijos y nietos, y que tanto pueden afectar en ese camino que es el desarrollo como personas entre la familia, el centro docente y la sociedad que les toca vivir. 

Profundicemos algo más en tres aspectos: 

a) ¿Cuáles son los criterios de la Fundación Aprender a Mirar para clasificar contenidos? 

La Fundación Aprender a Mirar analiza los contenidos audiovisuales en base a un conjunto de principios claros centrados en la protección del menor, la calidad educativa y la mirada crítica. Así, los ejes generales de clasificación son: a) Protección del menor: se evalúa si el contenido respeta la infancia y adolescencia, evitando la exposición innecesaria a violencia extrema, sexo explícito, discriminación, acoso o conductas riesgosas sin contexto ni advertencia; b) Calidad educativa y valores: se valora si el material promueve la empatía, el respeto, la igualdad, la ciudadanía digital, la resolución pacífica de conflictos y la responsabilidad, y si ofrece oportunidades para el debate y la reflexión. 

De esta forma, se consideran criterios temáticos y de impacto: el contenido violento y terror, distinguiendo entre violencia justificada narrativamente y gratuita o excesivamente explícita; la sexualidad y exposición corporal, considerando su adecuación por edad, tono (educativo vs. explotador), contexto y posibilidad de uso en debate familiar o educativo; la discriminación y estereotipos, bien por género, raza, orientación sexual, discapacidad, etc., privilegiando modelos diversos e inclusivos. También se analizan criterios técnicos (como el formato y lenguaje audiovisual utilizado), así como el uso educativo posible: se valora si el contenido puede servir de pretexto para discusión en clase o en familia, con guías, preguntas o fichas didácticas que proyectos como Contraste suelen acompañar. 

En la práctica, estos criterios se concretan en recomendaciones de franja de edad, advertencias específicas y sugerencias de uso (ver en familia, con debate, evitar en menores de X años, etc.), que luego se difunden en webs como Contraste y en materiales del Programa de Educación Audiovisual. 

b) ¿Cómo se integra en el entorno escolar? 

La web Contraste, dentro del PEA de la Fundación Aprender a Mirar, influye en el entorno escolar como un plan integral de acompañamiento y formación digital‑audiovisual, dirigido a alumnado, profesorado y familias, que se integra progresivamente en la vida del centro. 

En muchos centros, el PEA ayuda a establecer un uso más regulado y crítico de las pantallas: se introducen normas sobre tiempo de juego, redes sociales y ciberacoso, y se fomenta un “ecosistema de uso seguro” en el aula, el recreo y casa. Además, se incorporan a menudo encuestas previas anónimas sobre el uso de pantallas, que permiten ajustar talleres y actividades a los problemas reales del alumnado (ciberbullying, adicción a videojuegos, huella digital, etc.). Y ello tiene un impacto en docentes , alumnos y familia. 

- Impacto en docentes y metodología 
El programa forma al profesorado en alfabetización mediática y audiovisual (cómo analizar series, películas, TikTok, etc.) y en el uso crítico de recursos como Contraste.info, webs de cine y videoclips. Esto se traduce en que los docentes incorporan más contenido audiovisual dentro de la asignatura (lengua, plástica, ética, ciencias, etc.), pero con guías didácticas, fichas de debate y sesiones de crítica compartida, en lugar de un visionado “pasivo”. 

- Impacto sobre el alumnado y la convivencia 
Para el alumnado, el PEA organiza talleres específicos por etapas (prevención en 0–8 años, formación en 9–12, orientación en ESO y Bachillerato) sobre emociones, redes, ciberbullying, autoestima, hipersexualización, tecnoadicciones y huella digital. Esto se traduce en: mayor conciencia de los riesgos y oportunidades de la era digital, así como menor conducta de riesgo respecto a contenido inapropiado, ciberbullying y horas de videojuego y redes. 

- Impacto en familias y continuidad fuera del aula 
El programa facilita recursos (infografías, webinars, newsletter, WhatsApp, material para el aula) que permiten que las familias reciban información homogénea y puedan reforzar en casa los límites y hábitos trabajados en el colegio. Proyectos derivados como “Guay‑fi” (versión adaptada del PEA para Educación Infantil) permiten trabajar desde muy pronto la relación con pantallas mediante juegos y dinámicas familiares, reforzando el papel del entorno escolar como eje de cohesión entre profesorado y hogares.

c) ¿Cómo integrar las guías didácticas de Contraste en el aula? 

Integrar las guías didácticas de Contraste en el aula es relativamente sencillo porque están pensadas para ser usadas directamente por docentes, sin necesidad de adaptaciones drásticas. Sus esquemas se ajustan bien a la mayoría de niveles de primaria y secundaria, y se pueden encajar en distintas asignaturas. 

1. Elegir el contenido y el contexto 
Selecciona un título de película, serie o videojuego que la guía recomienda y que encaje con tu programa de área (por ejemplo, una película histórica en Sociales, un drama sobre amistad en Ética, un documental ambiental en Ciencias, etc.). 
Revisa la ficha de Contraste: por lo general ofrece edad recomendada, objetivos de trabajo, preguntas clave y propuestas de actividades, que puedes copiar tal cual o adaptar ligeramente a tu grupo. 

2. Antes de la proyección o visionado 
Usa la parte introductoria de la guía para plantear expectativas al alumnado: “¿De qué creéis que va esta película?”, “¿Qué riesgos o aprendizajes podéis encontrar?”. 
Puedes combinarlo con la rapidez de encuesta sobre pantallas, uso de redes o videojuegos, similar a los cuestionarios del programa de Educación Audiovisual, para activar ideas previas. 

3. Durante la proyección o uso en clase 
Aplica las pautas de observación sugeridas en la guía: destacar personajes, valores, escenas clave, tramas de poder, representación de género, etc. 
Para grupos más jóvenes, combina el visionado con pausas breves o una guía de trabajo en papel (tabla de caracteres, tabla pros‑contras, dibujo de escena significativa). 

4. Después de verlo 
Diseña una discusión en clase basada en las preguntas de la guía de Contraste, abriendo a debate abierto (“¿Quién creéis que tiene razón en esta escena?”, “¿Qué hubierais hecho vosotros?”). 
Convierte las cuestiones en una producción escrita o artística: redacción de crítica, mapa de sentimientos del personaje, storyboard de escena, cartel de campaña contra el ciberbullying, etc. 

5. Vincular con el currículo y la convivencia 
Usa las guías de Contraste como punto de partida para unidad didáctica: por ejemplo, una película sobre ciberbullying puede dar lugar a una semana de trabajo sobre digital wellbeing, emociones y normas de uso de pantallas.
Comparte con familias el título y la ficha (“visión recomendada con debate”) para que la herramienta trascienda el aula y se convierta en un puente entre escuela y hogar. 

En resumen, las guías de Contraste se integran con fluidez en el aula si las usas como hoja de ruta estructurada, combinándolas con trabajo cooperativo, expresión oral y escrita, así como con un enfoque clínico‑educativo en bienestar infantil y uso seguro de pantallas. 

En conjunto, Contraste y el PEA no solo “enseña a mirar”, sino que reconfigura el imaginario del centro sobre pantallas, convirtiendo la educación audiovisual en un pilar de la convivencia, la salud mental y la educación en valores.

lunes, 25 de mayo de 2026

Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra: literatura, cine y ética

 

"Yo no soy Michael Caine" es un podcast en español dedicado exclusivamente a la figura y filmografía del legendario actor británico Michael Caine, considerado por sus creadores como el intérprete más versátil de la historia del cine. El proyecto lo lleva a cabo el periodista Ricardo Mariscal y se presenta como el primer programa en este idioma centrado en rendir tributo al talentoso londinense, explorando todos los géneros en los que ha brillado a lo largo de sus más de 160 películas. 

El podcast analiza películas icónicas de Caine, pero también profundiza en títulos menos conocidos, anécdotas de su carrera y su impacto cultural. Los episodios suelen combinar análisis cinematográfico, curiosidades biográficas y debates sobre su evolución como actor, desde sus inicios en los años 60 hasta sus trabajos recientes. 

“Yo no soy Michael Caine” está disponible en múltiples plataformas como Spotify, Apple Podcasts, iVoox, YouTube y Podcast Addict, con episodios regulares que incluyen colaboraciones con comunicadores y expertos en cine. Su canal de YouTube (@YonosoyMichaelCaine) ofrece contenido audiovisual complementario, y las redes sociales como X (Twitter) e Instagram mantienen activa la comunidad de fans. Os dejamos el enlace a iVoox.  

Hace un par de semanas fui invitado a participar en relación con la película Las normas de la casa de la sidra (The Cider House Rules, Lasse Hallström, 1999), basada en la novela “Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra” de John Irving. La especial relación entre Homer Wells (Tobey Maguire), quien ha vivido durante toda su vida entre las paredes del aislado orfanato de St Cloud, y el director del centro, el doctor Larch (Michael Caine). La obra más reconocida de Irving y una de las más significativas de Hallström, ganadora de dos Óscar, para Caine como mejor actor secundario y para el guion adaptado, en donde participó el propio Irving. 

Os dejamos el podcast de iVoox de este capítulo para que lo podáis revisar. El programa examina la trayectoria literaria de Irving, destacando cómo su estilo y vivencias personales influyen en tramas que exploran la orfandad, la sexualidad y dilemas éticos profundos. También se revisa la filmografía como director del sueco Lasse Hallström. Se destaca especialmente la interpretación de Michael Caine como el doctor Wilbur Larch, cuya complejidad moral y figura paternal resultaron esenciales para el éxito crítico del filme. Además, se aborda la controversia sobre el aborto y la tensión entre las leyes externas frente a la autonomía personal de los protagonistas. Finalmente, se ofrece una extensa lista de recomendaciones cinematográficas desde Cine y Pediatría, prescripciones de películas vinculadas a la pediatría en sus diversas áreas (pediatría clínica y social).  

Dentro de los diferentes aspectos que analizamos en la entrevista, quiero destacar en el blog cuáles son los grandes dilemas morales y éticos que plantea Las normas de la casa de la sidra, reconocida por plantear conflictos que no ofrecen respuestas fáciles y que invitan a la reflexión bioética y pedagógica. Los grandes dilemas que plantea la cinta son los siguientes: 

- El aborto y la ética médica: este es el núcleo más polémico de la obra. Se presenta el conflicto entre el deber de cumplir la ley y el actuar según la propia conciencia. Mientras que el Dr. Larch justifica los abortos clandestinos como actos de misericordia y protección hacia mujeres vulnerables para evitarles una tragedia, Homer Wells se niega a practicarlos por convicción personal. Esto introduce además el concepto de objeción de conciencia, donde el profesional de la salud decide no participar en una práctica que choca con sus valores sin perder su integridad ética. 

- Normas impuestas frente a la autonomía personal: el título de la película simboliza la tensión entre las reglas externas, escritas por personas ajenas a una realidad (como las reglas pegadas en la Casa de la sidra, ese latifundio de manzanas), y las normas internas que cada individuo construye a través de su experiencia. Homer se enfrenta al reto de decidir hasta qué punto debe ser fiel al legado y las decisiones de su mentor o cuándo debe hacerse dueño de su propia ética y autonomía. 

- El destino del niño no deseado y la orfandad: existe una tensión incómoda sobre si es preferible impedir el nacimiento de un niño que probablemente será abandonado o asumir que toda vida, por vulnerable que sea, merece ser cuidada. El Dr. Larch practica abortos para prevenir el sufrimiento de futuros huérfanos, pero al mismo tiempo cría a los niños del orfanato con una ternura y responsabilidad ejemplares. Homer encarna este dilema al ser él mismo un huérfano producto de un embarazo no deseado. 

- Responsabilidad y justicia social: a través del personaje de Mr. Rose (el capataz negro de la Casa de la sidra) y el episodio de violación e incesto en la finca, la película pone a prueba la ética de Homer en un entorno social complejo, contrastando sus principios con la crudeza de la realidad exterior. 

- Beneficencia médica frente a legalidad: la actuación del Dr. Larch se basa en un principio de beneficencia, buscando el bien de la paciente incluso cuando sus actos se sitúan al límite de la legalidad y la moral convencional de su época. 

En resumen, la obra expone la ambigüedad moral de quienes deben tomar decisiones sobre la vida y la muerte, explorando la tensión constante entre la ley, la compasión y la responsabilidad individual. 

Una buena película para aunar literatura, cine y ética en nuestra práctica clínica, analizando la figura del Dr. Larch (un increíble Michael Caine), un médico peculiar, mitad ginecólogo, mitad pediatra. La película fue analizada hace muchos años ya en Cine y Pediatría. Allí donde queda la frase que primero el Dr. Larch, y al final también Homer, sirve de despedida al acostar a los niños del orfanato: “Buenas noches, príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra”. 

sábado, 23 de mayo de 2026

Cine y Pediatría (854) “Recién nacidas” a la maternidad precoz en Europa occidental

 

Los incombustibles hermanos Dardenne (Jean-Pierre y Luc) regresan con su ética y estética habitual en su última película: Recién nacidas (2025). Esas señas de identidad son: a) la estética “dardenniana” se basa en un naturalismo austero que busca eliminar cualquier artificio cinematográfico para enfocar la atención directamente en el personaje y su lucha (cámara al hombro, móvil y cercana, ausencia de música diegética, iluminación natural predominante); b) la ética “dardenniana” es la moralidad en tiempos de precariedad y la posibilidad de la redención a través de la acción, de forma que todas sus películas giran en torno a un conflicto moral o una prueba ética que el protagonista debe superar. 

Son buenos ejemplos las películas ya analizadas en Cine y Pediatría: Rosetta (1999), El hijo (2002), El niño (2005), El niño de la bicicleta (2011), El joven Ahmed (2019) y Tori y Lokita (2022). Y también lo es Recién nacidas (2025), ambientado en un centro de acogida para madres adolescentes en Lieja (Bélgica) donde conviven cinco adolescentes que acaban de ser madres o están embarazadas a punto de serlo: Perla, Ariane, Julie, Jessica y Naïma. Drama social que fue ganador del premio al mejor guion en Cannes y que fue elegida para representar a Bélgica en los Premios Óscar. 

La película construye cinco tramas en paralelo y que se entrecruzan en el centro de acogida, mostrando cómo cada adolescente negocia su relación con el bebé, con su propia familia, con sus parejas y con el equipo de trabajo social del centro. Porque cada una de ellas llega con un pasado marcado por la pobreza, la violencia familiar, el abandono o el maltrato afectivo y material, y todas intentan superar sus propias carencias para poder criar a sus bebés en un entorno que pone a prueba rigurosamente su capacidad de crianza. Mientras unas parecen más preparadas, otras sienten rechazo, miedo o incluso indiferencia hacia el recién nacido, por lo que el relato se centra en los pequeños gestos de cambio, del distanciamiento inicial a una progresiva responsabilidad y afecto. Veamos un retazo de cada una de nuestras protagonistas...

- Perla (Lucie Laruelle), con su hijo Noé y su pareja Robin, con la que quiere iniciar una nueva vida en un nuevo piso. “Es la primera vez que estamos juntos. Como una familia de verdad”, le dice, mientras fuman un porro en el parque y ella ya nota el desinterés de este. Y oye los consejos de la trabajadora social del centro: “Ya dijimos que un bebé no lo soluciona todo”, aunque ella sigue obsesionada por ello y tiene que aprender a reconciliarse con ella y su maternidad, por lo que le dice a su hijo: “Me alegra volver a verte. ¿Y tú te alegras también?” 

- Ariane (Janaina Halloy), su hija Lili y su madre, quien deseaba más esa recién nacida que la propia madre. Pero Ariane no se fía de su madre y menos de su violenta pareja, por lo que le expresa su intención de dar en acogida a Lili. La abuela lucha porque no lo haga, porque ve en la nieta la solución para formar una familia, quizás la que no dio a su propia hija. Pero Ariane no quiere volver: “Mamá, no me avergüenzo de ti. Pero quiero salir de ser pobre. Es todo”. Y deja escrita una carta a su hija para que la abra cuando tenga 18 años… 

- Julie (Elsa Houben), su hija Mia y Dylan, su cariñoso novio. Tiene angustia a salir con su hija a la calle, angustiada por el temor de recaer en la droga al cruzarse con los camellos que conoce. Buscan un piso para vivir juntos, tiene ilusión por la nueva vida,…pero no es fácil romper el círculo vicioso. 

- Jessica (Barbette Verbeek) está en sus últimas semanas del embarazo, pero ni su pareja ni los padres de este quieren saber nada de ella ni de que su hijo reconozca al futuro bebé. Finalmente da a luz a Alba y luego vemos como busca a una mujer, a quien reconoceremos que fue su madre biológica, quien la abandonó cuando era un bebé e intenta conocer el motivo que la llevó a esa decisión: “Antes de abandonarme, ¿me cogiste alguna vez en brazos?.... Por favor, dame un abrazo”. Y Jessica le dice a su propia hija: “Tenía tanta ilusión de tenerte en mis brazos… No siento nada. Aunque me gustaría. Pero no siento nada. Ni siquiera tengo leche”, y llora desconsoladamente. 

- Naïma (Samia Hilmi) y su hija Selma solo tienen una escena, pero donde confirmamos que es una chica árabe que, tras ser madre soltera, no pudo volver a su casa, aunque al menos la familia no la ha repudiado. “Cuando llegué aquí ,me ayudasteis a no avergonzarme de ser madre soltera”, les dice a sus compañeras. 

Con las señas de identidad de estos hermanos directores belgas, el filme se sostiene en el día a día del centro (rutinas de baño, alimentación, normas, y charlas terapéuticas) y los conflictos emocionales y las microdecisiones que van definiendo quién será capaz de quedarse con su hijo y quién quizá no. Porque las dudas es siempre el común denominador de ellas: en el embarazo con el aborto, tras el nacimiento con la acogida o adopción. Las situaciones familiares y personales complejas que se van desgranando hace que la respuesta a esas dudas sean difíciles, y se entiende la falta de contexto para evitar lo que les han llevado a un embarazo adolescente y a una maternidad demasiado precoz. 

El final no es redentor ni dramático, sino verosímil y abierto, dejando flotando la fragilidad y la ambigüedad de muchísimas maternidades precoces en Europa. Pero pocas certezas, aunque algo de aliento en cada historia al final… Algo de aliento, porque en el cine de los hermanos Dardenne cuesta respirar. Porque aunque el tono sea más optimista que otras películas de los Dardenne, la película no cae en el melodrama edificante; el optimismo aparece en los pequeños gestos de autonomía, de ternura y de decisión responsable, nunca en finales artificiales. 

Las enseñanzas de Recién nacidas - quizás más certero su título original (Jeunes mères) – están bien marcadas por sus ejes temáticos: 1) la maternidad forzada y precaria, donde se nos vuelve a mostrar cómo la adolescencia y la maternidad pueden cruzarse en contextos de pobreza, violencia y desprotección, donde el embarazo no surge de un proyecto sino de un vacío de afecto, educación sexual y apoyo social; 2) la dualidad del centro de acogida, que no aparece como un paraíso protector, sino como un espacio ambiguo: proporciona refugio, pero también somete a las chicas a un control constante sobre su idoneidad como madres, lo que permite reflexionar sobre cómo la justicia social y la protección infantil se ejercen en la práctica; 3) la importancia del apoyo emocional, con esa presencia afectiva constante de voluntarias, educadoras y trabajadoras sociales, donde se destaca la necesidad de acompañar, más que de juzgar; y 4) la identidad y reparación, donde cada una de las cinco chicas vive en parte un proceso de reparación de su propia infancia violentada, y con el cuidado de sus hijos intentan que sea para él algo diferente de lo que sus propias madres o figuras de referencia fueron para ellas. 

En conjunto, Recién nacidas funciona como un retrato íntimo y crítico de la maternidad adolescente en una Europa occidental donde la pobreza, la violencia y la desigualdad siguen marcando quién puede permitirse ser madre y en qué condiciones. Díficil no relacionar con la película española La maternal (Pilar Palomero, 2022). Pero aquí con el toque Dardenne…

 

miércoles, 20 de mayo de 2026

Arquitectura de la mente: de la redes neuronales a la cognición superior

 

El cerebro humano construye la realidad mediante la interacción de redes neuronales, procesos cognitivos y funciones biológicas complejas. Un órgano que trasciende sus funciones básicas de supervivencia para convertirse en una máquina de interpretación y creación de la realidad. 

He aquí un breve análisis sobre los componentes clave de la arquitectura y el funcionamiento cerebral. 

1. Arquitectura cerebral: del localizacionismo al conectoma 
Históricamente, el estudio del cerebro comenzó con un enfoque localizacionista, correlacionando lesiones específicas con déficits concretos, como las áreas de Broca y Wernicke para el lenguaje o el área fusiforme para el reconocimiento de caras. Sin embargo, la visión moderna propone que el cerebro debe entenderse a través del conectoma, es decir, como un conjunto de redes funcionales que emergen sobre una arquitectura estructural de fibra blanca (axones organizados en fascículos como el arqueado, el fascículo longitudinal superior e inferior o el fascículo uncinado). 

2. Organización de redes: segregación e integración 
El funcionamiento cerebral se basa en un equilibrio dinámico entre dos tipos de organización: 
- Redes de segregación: son módulos de neuronas fuertemente conectadas entre sí que realizan funciones específicas de forma rápida y eficiente, como el procesamiento visual de color o forma. 
- Redes de integración: permiten la comunicación entre diferentes módulos especializados a través de nodos conectores o hubs para generar respuestas coherentes ante situaciones complejas. La verdadera capacidad del cerebro reside en su flexibilidad para alternar entre estos estados según la demanda: tareas automáticas potencian la segregación, mientras que tareas cognitivamente exigentes aumentan la integración global. 

3. Redes cognitivas superiores 
Las funciones superiores se organizan frecuentemente en rutas ventrales (procesan la identidad o el "qué") y dorsales (procesan la ubicación/acción o el "dónde/cómo"): 
- Lenguaje: utiliza una ruta ventral para el significado semántico y una dorsal para el procesamiento fonológico y articulatorio. 
- Atención: se divide en la DAN (atención voluntaria y dirigida a objetivos) y la VAN (un "radar" automático para estímulos inesperados o biológicamente relevantes). 
- Redes internas: incluyen la red por defecto (pensamiento interno y autorreferencial), la red de saliencia (detecta estímulos importantes y actúa como interruptor) y la red ejecutiva (esfuerzo cognitivo y toma de decisiones). 

4. Plasticidad neuronal y bases celulares 
La plasticidad es el mecanismo por el cual la experiencia "esculpe" físicamente el cerebro. El análisis distingue dos procesos fundamentales basados en los estudios de Eric Kandel: 
- Memoria a corto plazo: implica cambios químicos transitorios, como la liberación masiva de neurotransmisores (glutamato) debido a la activación de proteínas quinasas y el cierre de canales de potasio. 
- Memoria a largo plazo: requiere la activación de genes (vía el factor CREB) que sintetizan nuevas proteínas para remodelar el citoesqueleto, creando nuevas espinas dendríticas y terminales axonales; es decir, un cambio físico en la anatomía cerebral. En este proceso, los receptores AMPA gestionan la transmisión rápida, mientras que los receptores NMDA actúan como detectores de coincidencia esenciales para iniciar la potenciación a largo plazo. 

5. Representaciones de alto nivel y consciencia 
Finalmente, la plasticidad converge en la creación de unidades de significado ultraespecíficas, como las células de concepto (que responden a identidades abstractas independientemente del formato) o las neuronas espejo, que permiten la simulación interna de las acciones y emociones de otros, sentando las bases de la empatía. Es así que la consciencia emerge cuando estas redes se integran y la información se difunde globalmente, permitiendo que el cerebro no solo procese datos, sino que genere una experiencia subjetiva de ser uno mismo. 

Vale la pena profundizar en estos conceptos a través de La Pizarra de Noe, un buen proyecto de divulgación científica y educativa creado por la Dra. Noelia Valle, profesora de Fisiología en la Universidad Francisco de Vitoria. Un canal es muy popular entre estudiantes de medicina y ciencias de la salud por su capacidad para explicar temas complejos de neuroanatomía y fisiología de forma visual y sencilla, utilizando una "pizarra transparente". 

Veamos algunas preguntas de interés que este recurso de La Pizarra de Noé nos permite entender mejor. 

¿Qué diferencia hay entre sentir una emoción y tener un sentimiento? 

La diferencia fundamental entre una emoción y un sentimiento radica en su naturaleza biológica, su visibilidad y su procesamiento cerebral. 

- Naturaleza y visibilidad 
Emociones: son respuestas biológicas automáticas y complejas ante estímulos externos o internos. Se consideran "públicas y observables", ya que se manifiestan en cambios físicos medibles como el ritmo cardíaco, la sudoración, la secreción hormonal, las expresiones faciales o la tensión muscular. 
Sentimientos: son la percepción consciente de los cambios que las emociones han provocado en el cuerpo. Es decir, son la "lectura" que la mente hace de lo que le sucede al cuerpo o la "etiqueta" que le ponemos a la emoción (por ejemplo: "me siento triste" o "tengo miedo"). A diferencia de las emociones, los sentimientos son privados y subjetivos. 

- Duración y función 
Emociones: sirven para evaluar la relevancia de un estímulo y regular la respuesta corporal de forma inmediata. 
Sentimientos: son más lentos, pero mucho más duraderos y estables que las emociones. Su función es permitir la toma de decisiones complejas basadas en experiencias acumuladas. 

- Anatomía cerebral 
El cerebro procesa ambos fenómenos en áreas distintas de la red afectiva: 
Centros de detección y respuesta emocional (Emoción): involucran estructuras subcorticales como la amígdala (relevancia para la supervivencia), la ínsula (traduce señales internas) y el núcleo accumbens (placer y motivación). 
Centros de evaluación y control (Sentimiento): se sitúan en la corteza, específicamente en la corteza orbitofrontal y prefrontal ventromedial, que asignan un valor positivo o negativo al estímulo, y la corteza cingulada anterior, que detecta conflictos entre emociones y acciones. 

- El caso ejemplar: Phineas Gage 
El famoso caso de Phineas Gage ilustra perfectamente esta separación. Tras su accidente en 1848, donde una barra de hierro penetró por su mejilla izquierda y salió por la parte superior del cráneo, atravesando su cráneo y lóbulo frontal, Gage conservó sus respuestas emocionales (era irritable y propenso a arrebatos de ira) porque sus estructuras subcorticales como la amígdala estaban intactas. Sin embargo, perdió la capacidad de generar sentimientos complejos y sociales (como la vergüenza, la culpa o la empatía) debido al daño masivo en su corteza prefrontal, lo que le impedía procesar esas señales físicas para guiar su conducta de forma socialmente adecuada. 

¿De qué manera el cerebro transforma impulsos eléctricos en recuerdos duraderos? 

El proceso por el cual el cerebro transforma impulsos eléctricos y químicos transitorios en recuerdos duraderos se basa en la plasticidad neuronal, que es la capacidad del sistema nervioso para remodelarse físicamente en respuesta a la experiencia. Esta transformación ocurre a través de los siguientes mecanismos clave: 

- De cambios químicos a cambios estructurales 
El cerebro distingue entre la memoria a corto y largo plazo mediante procesos celulares distintos: 
Memoria a corto plazo (Cambio químico): es un proceso puramente químico y transitorio. Implica una mayor liberación de neurotransmisores (especialmente glutamato) en la sinapsis, facilitada por la activación de proteínas quinasas y el cierre de canales de potasio, pero no requiere la creación de nuevas proteínas. 
Memoria a largo plazo (Cambio físico): para que un recuerdo sea duradero, se requiere la repetición del estímulo, lo que activa una cascada molecular más profunda. La proteína quinasa viaja hasta el núcleo de la neurona y activa el factor de transcripción CREB, el cual "enciende" genes encargados de sintetizar nuevas proteínas. Estas proteínas remodelan el citoesqueleto de la neurona para construir nuevas espinas dendríticas y terminales axonales. Así, aprender algo a largo plazo cambia literalmente la anatomía del cerebro. 

- El papel de los receptores (AMPA y NMDA) 
La consolidación de la memoria depende de la interacción entre dos tipos de receptores de glutamato: 
Receptores AMPA: son responsables de la transmisión sináptica rápida y normal. 
Receptores NMDA: actúan como "detectores de coincidencia". Normalmente están bloqueados por un ion de magnesio; sin embargo, cuando la neurona recibe estímulos repetidos y fuertes, el tapón de magnesio se expulsa, permitiendo la entrada de calcio. Este flujo de calcio es la señal necesaria para iniciar la remodelación de las espinas dendríticas y fortalecer la conexión permanentemente. 

- El circuito de consolidación 
A nivel de redes, la transformación de la experiencia en conocimiento estable ocurre principalmente en el circuito de Papez, que incluye el hipocampo como estructura central. El proceso sigue estas etapas: 1) Codificación: la información sensorial entra por la corteza entorrinal hacia el hipocampo; 2) Contextualización: el paso por el tálamo permite ubicar la experiencia en un "dónde" y un "cuándo", creando una historia; 3) Valoración emocional: la corteza cingulada añade una carga afectiva, lo que facilita que el recuerdo se grabe con más fuerza; 4) Almacenamiento: aunque el hipocampo es necesario para aprender el dato por primera vez, los recuerdos finalmente se almacenan en la corteza cerebral. 

En resumen, un recuerdo duradero no es más que una red de neuronas que han "cableado" su conexión física de forma tan sólida que el cerebro puede reactivar ese mismo patrón de actividad en el futuro. 

¿Qué ocurre en el cerebro durante la amnesia anterógrada? 

La amnesia anterógrada es un trastorno de la memoria que impide a una persona formar nuevos recuerdos tras una lesión cerebral, aunque pueda mantener una conversación normal y conservar los recuerdos del pasado previos al incidente. Esto es lo que sucede específicamente en el cerebro durante esta condición: 

- Interrupción del circuito de Papez 
La formación de recuerdos duraderos (memoria declarativa) no depende de una sola estructura, sino de una red llamada circuito de Papez. Este circuito incluye el hipocampo, la corteza entorrinal, los cuerpos mamilares, el tálamo y la corteza cingulada. En la amnesia anterógrada, este circuito se interrumpe en algún punto debido a un tumor, un ictus o alcoholismo crónico. 
Al estar interrumpido, la información sensorial que entra no puede completar el "giro" necesario para ser procesada y enviada a la corteza cerebral para su almacenamiento definitivo. 

- El fallo del "grabador" de historias 
El hipocampo actúa como el "grabador" de los recuerdos autobiográficos y los hechos conscientes. Cuando el hipocampo se destruye o se desconecta del resto del circuito, el cerebro pierde la capacidad de contextualizar la experiencia (el "dónde" y el "cuándo") y de asignarle una carga afectiva a través de la corteza cingulada. Sin este proceso de consolidación, una persona puede conocer a alguien, salir de la habitación y, al regresar cinco minutos después, no tener ningún registro de haber visto a esa persona antes. 

- Preservación de la memoria procedimental 
Un aspecto clave es que la amnesia anterógrada no borra todas las formas de aprendizaje. Porque aunque no puedan recordar hechos (memoria declarativa), estos pacientes aún pueden aprender habilidades motoras y hábitos. Esto se debe a que la memoria implícita o procedimental depende de estructuras distintas como los ganglios basales (especialmente el estriado) y el cerebelo, que suelen permanecer intactos. Por ejemplo, un paciente con amnesia anterógrada profunda podría aprender a tocar un instrumento o a montar en bicicleta, aunque jure cada día que es la primera vez que ve el objeto. 

En resumen, el cerebro con amnesia anterógrada puede procesar el presente mediante la memoria de trabajo, pero ha perdido el "cableado" físico en el circuito de Papez necesario para convertir ese presente en un pasado recordable. 

Ejmplos de cuestiones que subrayan que profundizar de en la fisiología es clave para entender mejor el origen de las enfermedades y la clínica de nuestros pacientes.

lunes, 18 de mayo de 2026

Museo de Medicina Dr. Balmis: un nuevo capítulo en la historia de la medicina alicantina

 

Los museos de Medicina son importantes porque convierten la historia sanitaria en una experiencia viva: ayudan a entender cómo han cambiado el diagnóstico, los tratamientos, la relación médico-paciente y la propia idea de salud a lo largo del tiempo. También cumplen una función educativa y social, porque preservan patrimonio científico, reconocen a los profesionales que impulsaron avances médicos y acercan ese legado a estudiantes, investigadores y público general. 

Un museo médico no solo exhibe instrumentos antiguos; también explica cómo se construyó el conocimiento que hoy sostiene la práctica clínica. Eso permite ver la medicina como una disciplina histórica, científica y humana a la vez, marcada por aciertos, errores, innovación y compromiso social. Además, estos museos ayudan a la divulgación sanitaria, fomentan vocaciones y crean memoria colectiva sobre epidemias, hospitales, campañas de salud pública y figuras clave de la medicina. En tiempos de desinformación, su valor es doble: conservan evidencias materiales y ofrecen contexto para interpretar mejor la ciencia médica. 

Y hoy recordamos este hecho porque Alicante acaba de inaugurar el pasado 13 de mayo un nuevo espacio donde la ciencia se mira con nostalgia y la memoria médica se convierte en cultura viva: el MUSEO DE MEDICINA DR. BALMIS y que se encuentra en el Palacio de Congresos del Colegio Oficial de Médicos de Alicante, y que será un puente entre las generaciones de profesionales sanitarios y la ciudadanía. 

Un museo con nombre propio 

El nombre del museo no es casual: alude al alicantino Francisco Javier Balmis, figura histórica de la medicina española, reconocido por su compromiso humanitario y por llevar la vacunación contra la viruela a América en el siglo XVIII. Ese referente simbólico invita a mirar la medicina no solo como conjunto de técnicas, sino como una práctica profundamente social, ética y transformadora. En Alicante, el museo se convierte en un homenaje explícito a esa tradición de servicio y responsabilidad profesional a través de su médico más relevante en la historia. Aquel que llevó adelante la primera Expedición Filantrópica médica de la historia de la humanidad y del que ya hemos hablado en este blog, tanto desde la literatura como desde el cine. Y que, además, este nombre propio que tiene el museo es el mismo que tiene mi hospital, el hospital terciario y de referencia de la provincia de Alicante: el Hospital General Universitario Dr. Balmis.    

Más de 125 años de historia 

El museo se concibe como un recorrido por más de 125 años de historia colegial y de asistencia sanitaria en la provincia. A través de fotografías, documentos, objetos médicos, instrumentos quirúrgicos o piezas de diagnóstico y tratamiento, el visitante puede observar cómo han cambiado los consultorios, los hospitales, los espacios de formación y la propia relación médico‑paciente; y también los libros. Cada vitrina, en realidad, es una pausa en la historia: un momento concreto del esfuerzo por comprender mejor el cuerpo humano y aliviar el sufrimiento. Alrededor de 3.000 piezas custodiadas por el busto del Dr. Balmis a la entrada del museo. 

De la memoria privada al patrimonio común 

Una de las características más valiosas del proyecto es su capacidad de sacar la memoria médica de los archivos privados y trasladarla al ámbito público. El museo reúne piezas cedidas por familias, médicos en activo (es una satisfacción que varios instrumentos de mi práctica clínica estén allí, en representación de los miles de niños y niñas que he cuidado), jubilados y centros sanitarios, conformando un patrimonio que antes solo circulaba en recuerdos personales o en despachos olvidados. Al darles visibilidad, el museo convierte esas historias dispersas en un relato colectivo sobre la construcción de la medicina moderna en la provincia. 

Un espacio para todos 

El Museo de Medicina Dr. Balmis se presenta como un espacio abierto, con entrada libre y gratuita, pensado para estamentos muy diversos: profesionales sanitarios, estudiantes de medicina y ciencias de la salud, familias, investigadores e incluso curiosos que nunca han trabajado en el sector. Esa vocación inclusive refuerza su función divulgativa: más que mostrar instrumentos antiguos, pretende explicar cómo se ha ido avanzando en diagnóstico, tratamiento y prevención, y cómo esas conquistas se han ido incorporando poco a poco a la vida cotidiana de la población. 

Y este logro es gracias al esfuerzo de muchas personas, pero cabe destacar la incomiable labor de casi una década del Prof. Jaime Merino, excatedrático de Medicina Interna de la Universidad Miguel Hernández, quien ha demostrado su tesón para llevarlo adelante. Ahora vienen a mi memoria las muchas llamadas de teléfono que me hizo durante este tiempo, retomando una vez y otra el proyecto.

Un faro en la cultura de la salud 

En un contexto de desinformación sobre temas médicos y de creciente desconfianza en la ciencia, los museos de salud cumplen una labor especialmente relevante. Al mostrar la larga trayectoria de errores, experimentos, debates y avances, ayudan al público a entender que la medicina es una ciencia histórica, en constante construcción, y no un conjunto de verdades absolutas. En este sentido, el Museo de Medicina Dr. Balmis no solo mira al pasado; también ofrece claves para interpretar críticamente el presente de la salud y la atención sanitaria.

sábado, 16 de mayo de 2026

Cine y Pediatría (853) “La misteriosa mirada del flamenco”… y de la transexualidad y el sida

 

Cuando uno lee el título de esta reciente película, La misteriosa mirada del flamenco (Diego Céspedes, 2025), puede interpretar que se trate de una película española alrededor de ese baile típicamente andaluz que ha adquirido el título de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Pero nada de eso, sino que es una película chilena que hace referencia al flamenco como ave y cuyo peculiar título tiene un significado muy descriptivo y que analizaremos más adelante. 

La misteriosa mirada del flamenco es la ópera prima de su director y ya ha tenido una recepción muy destacada en festivales, con diversos galardones, incluido la selección para representar a Chile en los Óscar como mejor película internacional, así como mejor película de Un certain regard del Festival de Cannes, premio que reconoce el talento joven y fomenta obras innovadoras y atrevidas. Y a buen seguro que este sí que es un film innovador y atrevido, pues adquiere el aspecto de un western en una fábula queer sobre deseo, miedo y comunidad bajo los ojos de una adolescente, historia ambientada en un pueblo minero en el desierto de Atacama, el lugar más seco del planeta y situado en el norte de Chile a comienzos de los años 80. Una peculiar película definida como un neowestern, un relato de iniciación y un melodrama queer con componentes de realismo mágico, y que se suma a otros títulos de estos premios Un certain regard que ya forman parte de Cine y Pediatría y que fueron revisadas al hablar de la película británica How to Have Sex (Molly Manning Walker, 2023)ganadora de este galardón dos años antes.  

“Norte de Chile, año 1982”. Así comienza esta historia y ya nos marca el contexto geográfico y temporal. Y nos presenta a nuestra protagonista, Lidia (Tamara Cortés), una niña de 11 años que crece en el seno de una particular comunidad queer marginada en el borde de un desagradable y polvoriento pueblo minero. Allí vive con un grupo de travestis y transexuales que forman parte de la bizarra diversión de los mineros del lugar y donde pronto nos aparece la primera reflexión: “Por cada maricón infectado aquí en la cantina aparecen 20 mineros infectados en el pueblo. En la cantina habemos cuatro infectadas vivas y dos que ya nos dejaron… Y eso da un total de…”. Y es que la comunidad les culpa de una misteriosa enfermedad que está empezando a propagarse, y de la que se dice que se transmite a través de una sola mirada, cuando un hombre se enamora de otro. Estamos en los inicios de la aparición del sida en el mundo, pero de momento aquí solo es una superstición, donde Lidia se enfrenta a en un entorno marcado por la violencia, el prejuicio y el miedo colectivo, donde la familia queer es su único refugio y el amor podría ser el verdadero peligro. 

Es esta una cantina regentada por Mamá Boa (Paula Dinamarca, verdadera actriz trans), quien puso a sus “chicas” nombre de animales: Leona, Piraña, Estrella, Flamenco… Y acabamos conociendo cómo Flamenco (Matías Catalán), la preferida de lugar, se encontró a Lidia abandonada a la puerta del local y prometió ser su madre y cuidarla. 

Se suceden las escenas que no dejan indiferentes, como el patético concurso de Miss Alaska, donde siempre ha ganado Flamenco y nos canta la canción “Ese hombre” de Rocío Jurado, un momento que no es ajeno a esa dualidad (animal y baile) del título de la película… En ese momento se nos presenta la provocativa aparición de quien fuera su pareja, Yovani (Pedro Muñoz), y que le pregunta “¿Te enamoraste de un hombre de 21 años, así como yo?”… hasta que todas le dan una paliza para que salga del local. Pero aires de venganza acaban con la vida de Flamenco, momento en el que Lidia recuerda las palabras de su madre: “Yo no me quiero ir de esta vida culeado siendo un secreto, hija”. 

“Lava que lava. Al maricón no hay que mirar. Lava que lava. La peste te va a pegar. Lava que lava. Los ojos hay que tapar. Lava que lava. El maricón te va matar”, es la canción que repiten los mineros cuando las ven pasar y evitan su contacto visual. Lidia intenta entender lo que está ocurriendo, y cómo ocurrió el contagio de la “peste”: “¿Y por qué el hombre se enamora si es tan peligroso?”, pregunta Lidia a su amigo Julio, y este le responde: “Yo creo que porque cazar y ser cazado es inevitable para todos los animales”. Y las chicas trans le dicen que esa “peste” era como una maldición frente a los mineros, pero siguen sus dudas: ”Y si era frente a los mineros, ¿por qué se enfermaron ustedes?”. 

Pasa el tiempo y vemos los estigmas cutáneos que dan nombre a la supuesta “peste”: el sarcoma de Kaposi tan identificativo de los inicios del sida. Así lo vemos en Yovani, quien fallece como un apestado más (aunque Lidia imagina su final con una onírica escena del más clásico Far West). Así lo percibimos también en Mamá Boa, quien antes se casó con Clemente (Luis Dubó), uno de los mineros… No es difícil imaginar que la promiscuidad y la transexualidad, la falta de conocimientos sobre la infección, los mecanismos de transmisión y los medios preventivos, hicieron que el sida campara a sus anchas. 

Y con ese devenir de los hechos, deciden enviar a Lidia a la ciudad. Y la vemos alejarse en el coche por ese seco horizonte, con ese aroma de western una vez más… Pero es difícil para ella romper con su pasado, mientras suena al final la canción “Rara avis” de Florencia di Concilio, compositora uruguaya de música para cine. 

Y sí, es una rara avis ese flamenco y esta historia… Porque La misteriosa mirada del flamenco es un título simbólico con varios niveles de lectura: Flamenco es el nombre de una de las figuras centrales de esa familia queer, a la que Mamá Boa llamó así por sus piernas largas y delgadas, y la “mirada” remite al rumor que circula en el pueblo: que la enfermedad o el deseo se contagian incluso con el simple acto de mirar; y donde la palabra “misteriosa” alude a ese clima de superstición, miedo y desconocimiento que rodea a la comunidad del filme, ese misterio social de cómo el prejuicio transforma el amor, el cuerpo y la diferencia en algo temido y casi sobrenatural. Y también aporta una dimensión poética: porque el flamenco es un animal bello, frágil y extraño, muy coherente con el tono del relato, que mezcla dureza, ternura y mito. En conjunto, el título resume muy bien la película: es una historia sobre cómo una comunidad marginada es observada, juzgada y convertida en leyenda por quienes la rechazan. Al mismo tiempo, reivindica la potencia de esa misma mirada cuando nace desde el afecto, la familia elegida y la supervivencia compartida. 

Una película que funciona como una alegoría del estigma vinculado al VIH/sida y del pánico moral que se construyó alrededor de la disidencia sexual. En vez de centrar la violencia en el arma clásica del western, la desplaza hacia la mirada como símbolo de deseo, contagio imaginado y persecución social. También pone en primer plano la idea de familia elegida, el cuidado comunitario y la ternura como formas de resistencia frente a la exclusión. Y donde afloran tres enseñanzas principales: que el miedo social a la diferencia suele producir más daño que la propia amenaza real, que la identidad y el afecto pueden construir refugios colectivos incluso en contextos de hostilidad extrema, y que la infancia permite mirar la violencia con una mezcla de inocencia y lucidez que vuelve más fuerte la denuncia moral. Lo más interesante de la película es cómo reescribe el western desde una sensibilidad disidente, sustituyendo la épica viril por una ética del cuidado. El desierto de Atacama no aparece solo como paisaje, sino como espacio de soledad, belleza y vulnerabilidad, reforzando el tono emocional del relato. 

Ya hemos hablado del sida ya desde varias miradas y filmografías, como la estadounidense Kids (Larry Clark, 1995), la sudafricana Yesterday (Darrell James Roodt, 2004) o la española Romería (Carla Simón, 2025). Y ahora vemos la visión desde La misteriosa mirada del flamenco, una obra se presenta como un debut muy sólido, visualmente poderoso y con una ambición poética que refuerza el cine chileno.

 

miércoles, 13 de mayo de 2026

Músicos por la salud, medicina para el alma


 

La musicoterapia se ha consolidado en las últimas décadas como una disciplina terapéutica con creciente reconocimiento dentro del ámbito sanitario. Definida como el uso clínico y basado en la evidencia de intervenciones musicales para lograr objetivos individualizados dentro de una relación terapéutica, integra conocimientos de la medicina, la psicología y las ciencias de la música. Su valor no radica únicamente en su carácter complementario, sino en su capacidad de incidir de manera significativa en dimensiones físicas, emocionales, cognitivas y sociales del paciente

Uno de los principales fundamentos de la musicoterapia es su impacto directo sobre el sistema nervioso. La música actúa sobre estructuras cerebrales implicadas en la emoción, la memoria y la regulación del estrés, como el sistema límbico. Diversos estudios han demostrado que puede reducir los niveles de cortisol, disminuir la percepción del dolor y mejorar el estado de ánimo. En contextos clínicos, esto se traduce en beneficios tangibles: menor ansiedad preoperatoria, mejor tolerancia a procedimientos invasivos y reducción del uso de analgésicos en algunos casos. 

En el ámbito hospitalario, la musicoterapia se ha incorporado progresivamente en unidades de cuidados intensivos, oncología, pediatría, neonatología, neurología y salud mental (aunque queda mucho camino por andar para que sea una realidad en España)En pacientes pediátricos, por ejemplo, facilita la expresión emocional y reduce el miedo asociado a la hospitalización. En neonatología, la exposición controlada a estímulos musicales puede favorecer la estabilidad fisiológica y el vínculo afectivo entre padres e hijos. En adultos con enfermedades crónicas o terminales, la musicoterapia contribuye a mejorar la calidad de vida, ofreciendo un espacio de comunicación y alivio emocional cuando las palabras resultan insuficientes. Nuestra experiencia en el Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante así lo avala en el caso de la oncología pediátrica (tanto en pacientes, como en familiares y personal sanitario). 

Particularmente relevante es su aplicación en trastornos neurológicos. En pacientes con enfermedad de Alzheimer, la música puede evocar recuerdos y mejorar la interacción social incluso en fases avanzadas. En rehabilitación tras ictus, el ritmo y la melodía se utilizan para estimular la recuperación del lenguaje y la coordinación motora. Este enfoque se basa en la plasticidad cerebral, aprovechando redes neuronales alternativas para compensar funciones dañadas. 

Desde una perspectiva psicosocial, la musicoterapia también desempeña un papel importante en la humanización de la asistencia sanitaria. Introduce una dimensión artística y relacional que contrarresta la despersonalización que a menudo acompaña a los entornos clínicos altamente tecnificados. El paciente deja de ser únicamente un sujeto pasivo de intervención médica para convertirse en participante activo de su proceso terapéutico. 

A pesar de sus beneficios, la implementación de la musicoterapia en los sistemas de salud aún enfrenta desafíos. Entre ellos destacan la necesidad de mayor estandarización en los protocolos, la formación especializada de los profesionales y la integración efectiva en equipos multidisciplinares. Asimismo, aunque la evidencia científica es cada vez más sólida, sigue siendo necesario ampliar estudios con metodologías robustas que permitan consolidar su inclusión en guías clínicas. 

Por ello el evento de presentación que tuvo lugar el día 11 de mayo en nuestro hospital de la Fundación Músicos por la Salud tiene un valor añadido. Músicos por la Salud es una fundación española nacida en 2015 en la Comunidad Valenciana (por cierto, de donde proceden más de la mitad de los músicos del país) y que lleva música en directo a hospitales y centros sociosanitarios para humanizar la experiencia de pacientes, familiares y personal sanitario. Su propuesta se basa en microconciertos emocionales y breves, diseñados para aportar bienestar en contextos de soledad, vulnerabilidad o enfermedad. 

La organización trabaja con actuaciones en hospitales, residencias y otros centros de atención, incluyendo programas específicos como "Piano por la Salud" y "Recordar, Cantar y Curar". Según su propia información, ha realizado decenas de miles de microconciertos y ha llegado a cientos de miles de personas en toda España. Su idea no es solo “poner música”, sino usarla como una intervención con sentido terapéutico y relacional, adaptada al entorno sanitario. En los conciertos se procura que la música conecte con las preferencias del paciente y favorezca una experiencia más cálida y menos impersonal, siendo clave que la música la elige el paciente siempre. 

Además del componente asistencial, Músicos por la Salud ha impulsado un modelo de colaboración entre músicos, voluntariado e instituciones sanitarias. También promueve la investigación y la evaluación de sus intervenciones para respaldar con evidencia su impacto en salud y calidad de vida. Y eso es lo que ocurrió ayer en nuestro hospital en un acto lleno de ciencia y arte, de música, donde a través de piezas de piano deSerguéi Rajmáninov, Frédéric Chopin, Isaac Albéniz u Óscar Esplá llevadas a cabo por músicos del Conservatorio de Alicante, se nos expuso el inicio de este proyecto en nuestro hospital. Y comenzó con la donación de un piano de cola que ahora luce en el hall de entrada del hospital y que ya es símbolo de la apuesta por la musicoterapia (será el cuarto piano donado por la fundación, tras los ya existentes en el Hosiptal La Paz, Hospital de Manises y Hospital La Fe).  Un acto inolvidable que tuvo como maestro de ceremonias a nuestro compañero el Dr. Paco Cholvi, rehabilitador de nuestro hospital y afamado pianista. 


Una apuesta por la arteterapia que lleva décadas desarrollándose en distintos ámbitos del hospital (como los centenares de proyectos que, desde 2014, realizamos con la Unidad Pedagógica Hospitalaria en el proyecto "La cultura y el deporte se ponen la bata y el fonendo"). Porque a nuestro proyecto "Un hospital de cuento" y "Un hospital de cine", ahora se suma este que bien podría ser "Un hospital de música". 

Porque el valor de la música en la vida es fácil de entender. Y ya lo dijo un científico como Einstein: "Si no fuera físico, probablemente sería músico. A menudo pienso en música. Vivo mis sueños en música. Veo mi vida en términos musicales".

lunes, 11 de mayo de 2026

Análisis del brote de hantavirus: del periodismo a la ciencia

 

Desde la semana pasada, prensa, radio y televisión han centrado la atención en el brote de hantavirus que ha ocurrido a bordo del crucero MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia y terminó bajo vigilancia sanitaria internacional mientras navegaba hacia Canarias. La OMS ha confirmado cinco casos entre ocho sospechosos, con tres fallecimientos, y ha recalcado que el riesgo para la población general sigue siendo bajo. 

Según las informaciones publicadas, el brote se detectó en un barco con 147 pasajeros de 23 nacionalidades, con presencia de 14 españoles, y los primeros afectados habrían embarcado tras una exposición previa en tierra, antes de subir al crucero. La hipótesis principal de la OMS es que el caso índice se infectó fuera del barco y luego pudo transmitir el virus a contactos cercanos a bordo, algo compatible con la variante andina del hantavirus. Aunque el barco funcionó como un entorno cerrado, la limitada cifra de casos apoya que no se trata de un virus con transmisión fácil y sostenida entre personas. 

Las autoridades sanitarias han priorizado el aislamiento clínico, la evacuación de los casos sintomáticos y la vigilancia de los contactos estrechos, mientras se coordinan desembarcos y traslados hospitalarios. El Ministerio de Sanidad español indicó que el brote está limitado al crucero y que el riesgo para la población española es muy bajo. La OMS también insistió en que este episodio no equivale al inicio de una pandemia y que el hantavirus se comporta de forma distinta a los coronavirus o la gripe. 

La preocupación no viene por una expansión masiva, sino por la gravedad del cuadro en los casos graves, especialmente cuando se complica con afectación pulmonar o renal. Además, el contexto del crucero —espacios compartidos, convivencia estrecha y movilidad internacional— obligó a actuar con rapidez para rastrear pasajeros y contactos que ya habían desembarcado. En ese sentido, el episodio ha sido importante como alerta epidemiológica, no como señal de transmisión comunitaria amplia. 

Conviene recordar que el hantavirus sigue siendo un virus zoonósico ligado sobre todo a roedores, y su transmisión humana suele requerir exposición ambiental concreta; en la mayoría de variantes no se contagia con facilidad de persona a persona. El caso del barco ha llamado tanto la atención porque probablemente combina una infección adquirida en tierra con una cadena corta de transmisión en un ambiente cerrado, algo raro pero posible en la variante andina. 

Veamos tres puntos clave...

1. Microbiología del hantavirus 

Los hantavirus pertenecen al género Hantavirus y son virus ARN de sentido negativo, envueltos, con tropismo natural por roedores y algunos insectívoros; cada virus suele estar adaptado a uno o pocos reservorios específicos. En el humano actúan como huéspedes accidentales, y la enfermedad depende de la especie viral concreta y del contexto epidemiológico

El reservorio principal son roedores silvestres, aunque también se han descrito virus en musarañas y topos. Los animales infectados eliminan el virus por orina, heces y saliva, y la transmisión a humanos se produce sobre todo por inhalación de aerosoles contaminados al limpiar, remover polvo o entrar en espacios infestados. También se ha descrito transmisión por mordeduras, contacto con mucosas o piel lesionada, y de forma excepcional por contagio entre personas en el caso del virus Andes (que es el responsable de este brote acaecido en el crucero). 

Tras la entrada, el virus infecta principalmente células endoteliales y desencadena disfunción vascular, aumento de permeabilidad capilar y respuesta inflamatoria intensa, lo que explica el edema pulmonar, la hipotensión y el shock en las formas graves. La afectación renal es central en la fiebre hemorrágica con síndrome renal, mientras que la afectación cardiopulmonar domina en el síndrome pulmonar por hantavirus. 

Existen dos grandes síndromes: fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR), más habitual en las especies de hantavirus en el "viejo" continente (Europa y Asia) y síndrome pulmonar/cardiopulmonar por hantavirus (SPH/SCPH), más habitual en las especies de hantavirus en el "nuevo" continente (América). La FHSR suele comenzar con fiebre, cefalea, mialgias, dolor lumbar, náuseas, vómitos y dolor abdominal, y puede progresar a hipotensión, oliguria e insuficiencia renal. El SPH suele iniciar con cuadro pseudogripal y síntomas gastrointestinales, y luego progresa bruscamente a disnea, edema pulmonar, hipoxemia e insuficiencia respiratoria. 

El diagnóstico se basa sobre todo en serología: IgM específica en fase aguda o aumento significativo de IgG. También pueden usarse inmunohistoquímica en tejidos y RT-PCR para detectar ARN viral en sangre o tejidos. En la práctica clínica, el diagnóstico se apoya además en el contexto epidemiológico, la trombocitopenia, la leucocitosis y los hallazgos de insuficiencia respiratoria o renal. 

No existe un tratamiento antiviral específico de eficacia universal para todas las formas. El manejo es fundamentalmente de soporte, con hospitalización, oxígeno, UCI si hace falta y ventilación mecánica o soporte extracorpóreo en los casos graves. La ribavirina puede tener utilidad en algunas formas de FHSR, pero no ha demostrado eficacia consistente en el SPH. 

La prevención se basa en reducir el contacto con roedores y sus excreciones: control ambiental, sellado de viviendas, almacenamiento seguro de alimentos y limpieza segura de zonas infestadas. Durante la limpieza debe evitarse barrer en seco, porque aumenta la aerosolización; se recomienda humedecer el área con desinfectante y usar protección personal. No hay vacuna ampliamente disponible para uso general, aunque existen desarrollos y una vacuna inactivada usada en Corea con protección incompleta. 

La gravedad varía mucho según el virus: algunos producen cuadros leves, mientras que otros tienen letalidades elevadas, especialmente ciertas cepas asociadas a SPH en América. En el informe sanitario español se recuerda que no existen vacunas ni tratamientos específicos y que la letalidad puede ser importante en formas pulmonares. 

2. Análisis científico del brote 

El evento descrito se entiende mejor como un brote zoonósico: el virus circula de forma natural en roedores y pasa al ser humano por exposición a sus excretas o secreciones, especialmente en ambientes cerrados o mal ventilados. La evidencia disponible señala que el contagio humano ocurre sobre todo al inhalar partículas aerosolizadas procedentes de orina, heces o saliva de roedores infectados, o por contacto con superficies contaminadas. 

Desde el punto de vista epidemiológico, el hallazgo importante es que el hantavirus no se comporta como SARS-CoV-2: no muestra transmisión aérea eficiente entre personas ni una expansión comunitaria sostenida en la mayoría de sus variantes. La excepción relevante es el virus Andes y algunas variantes sudamericanas, para las que sí se ha descrito transmisión persona a persona, aunque de forma infrecuente y dependiente de contacto estrecho. 

Clínicamente, el riesgo del brote no está en su transmisibilidad, sino en su potencial gravedad, porque algunas formas evolucionan con rapidez hacia insuficiencia respiratoria o compromiso renal. Por eso, el problema sanitario principal es la detección precoz, el aislamiento clínico, el soporte intensivo y la identificación de exposiciones de riesgo. 

3. Qué llevarse como aprendizaje 

En términos científicos, lo ocurrido debe interpretarse como un episodio zoonósico de exposición y no como un virus con comportamiento pandémico comparable al de la gripe o la covid. La clave microbiológica y clínica es que el riesgo humano depende de la especie viral, del reservorio y del tipo de exposición, mientras que el manejo sanitario se centra en prevención ambiental, diagnóstico precoz y soporte intensivo.

Es importante que la información a la población sea rigurosa y veraz, sin alarmismos y prudente. 

sábado, 9 de mayo de 2026

Cine y Pediatría (852) “No dejemos que esta noche todo se pierda” en la complejidad de la descolonización africana

 

“Zimbabue-Rodesia. África del Sur, 1980” es el contexto que nos marca esta película al inicio. Y esta frase de nuestra niña protagonista de 7 años, Boboo, nos pone en la pista, aún con fundido en negro: “Mamá dice que no podemos entrar en su habitación por la noche, que no debemos asustar a mamá y a papá mientras duermen. Cuando le pregunté por qué, me respondió: Porque estamos en guerra. Podríamos pensar que eres un terrorista y disparar por error”. Así comienza la película sudafricana No dejemos que esta noche todo se pierda (Embeth Davidtz, 2024), en lo que es la ópera prima en la dirección de esta actriz estadounidense formada en Sudáfrica y que se consolidó como actriz con papeles como la trabajadora judía Helen Hirsch en La lista de Schindler (Stenve Spielberg, 1993) y la adorable maestra Jennifer Miel en Matilda (Danny de Vito1996).  

La película No dejemos que esta noche todo se pierda es un drama familiar que se sitúa en la turbulenta descolonización de Rodesia (actual Zimbabue) a finales de los años 70 y principios de los 80. Contada a través de la mirada de esta niña, la película combina la ternura de una infancia libre con la crudeza de una guerra civil y de un cambio político radical, y que se fundamenta en las memorias de la autora británico-zimbabuense Alexandra Fuller, “Don't Let's Go to the Dogs Tonight” (a la sazón, el título original de esta película). La historia sigue a Bobo (Lexi Venter, de marcada espontaneidad), esta niña blanca que vive en la granja familiar de la Rodesia rural, y donde la Guerra de los Arbustos —el conflicto entre fuerzas coloniales y movimientos independentistas— va deformando el entorno de su infancia. A través de sus ojos ingenuos, el espectador asiste a la descomposición de la vida colonial, a los miedos de sus padres, a la melancolía de su madre y a la tensión racial entre la familia blanca y la población negra, mientras el país se encamina hacia la independencia bajo el liderazgo de Robert Mugabe. 

Y vale la pena profundizar en el contexto. Porque la conocida como Guerra de los Arbustos (en inglés Rhodesian Bush War) fue el conflicto armado que se libró en Rodesia entre 1964 y 1979, enfrentando al régimen de minoría blanca de Ian Smith primero con movimientos guerrilleros y, más tarde, con dos grandes organizaciones nacionalistas: ZANU (Zimbabwe African National Union), cuyo brazo armado era el ZANLA, y ZAPU (Zimbabwe African People’s Union), con su fuerza guerrillera ZIPRA. El conflicto acabó con la independencia de la excolonia británica como Zimbabue, bajo gobierno mayoritariamente negro liderado por Robert Mugabe, en 1980. La guerra se enmarca en la resistencia africana a un estado de minoría blanca que se había declarado unilateralmente independiente del Reino Unido en 1965, manteniendo un sistema de dominio blanco y discriminación racial similar al apartheid sudafricano. Los movimientos nacionalistas, con ideología izquierdista y apoyo externo de países comunistas y de vecinos africanos (como Tanzania, Mozambique y Zambia), interpretaron el conflicto como una guerra de liberación nacional. 

Y mientras transcurre la historia familiar, nos inundan los pensamientos de Boboo contaminados por el ambiente que le rodea: “Cualquier africano puede ser un terrorista. Lo mejor es no hablar nunca con ningún africano, por si acaso es terrorista o es amigo de uno”, “Los africanos y los blancos no son iguales. Cuando se muere un bebe blanco se va a la iglesia y se reza el Padrenuestro. Luego se le entierra y va directo al cielo. Los familiares se emborrachan y ya está. No se hace ningún drama. Sin embargo, cuando muere un niño africano, se llevan regalos a sus antepasados y se les pide que cuiden al niño para que no se confunda y trate de volver”, “Hasta el año pasado el país en el que vivíamos se llamaba Rodesia, pero los africanos dijeron que ellos lo habían descubierto y que los europeos se lo habían robado. Entonces los africanos se convirtieron en terroristas y comenzó la guerra”. 

La propia directora se reserva el papel de la madre de Bobo, Nicola (Embeth Davidtz), una mujer de carácter que prefiere dormir junto a su metralleta, mientras el padre, Tim (Rob van Vuuren), le vemos preparar una artillería, con bombas de mano incluidas, con las que la niña juega. Tiene una hermana adolescente, Vanessa, con sobrepeso… y con el transcurrir del metraje descubriremos que hubo otra hija que murió ahogada en el estanque de la casa. Y les cuidan dos sirvientes negros, Sara (Zikhona Bali) y Jacob (Fumani Shilubana), quienes corren el peligro de ser vistos por la guerrilla como colaboracionistas. Y dentro de la comunidad blanca con la que se relacionan también los abuelos viven cerca, y Bobo se muestra descarada ante ellos. 

Porque Bobo es total protagonista y se come la pantalla. Siempre descalza, con la cara sucia y el pelo despeinado, como una niña salvaje-hippie, que también fuma y monta en una moto con un rifle a las espaldas. Todo bastante anormal para una niña de su edad, mientras suena la BSO con temas como el “Watch Out” de la influyente banda de rock zimbabuense Wells Fargo, “The Last Farewell” de Roger Whittaker, “I Wonder” de Sixto Rodríguez, “Patricia the Striper” de Chris de Burgh… Y en ese ambiente se cría Bobo, alter ego de la novelista Alexandra Fuller, y ahí aparecen sus dudas: “¿Soy africana?...¿Somos racistas?”, le pregunta a su madre, “¿Qué sientes cuando mueres?”, le pregunta a Sarah. Y la niña aprende a mandar y, en el propio juego, trata también a los niños negros como criados. 

Y en las elecciones del 18 de abril de 1980 fue declarada formalmente la República de Zimbabue, lo que supuso el fin del régimen colonial británico. Rober Mugabe tomo el cargo de Primer ministro del país, mientras que Canaan Sondino Banana fue elegido presidente. Mugabe ocupó el puesto de Primer Ministro hasta 1987 y desde ese momento ya pasó a ser el Presidente del país hasta 2017, momento en que el ejército forzó su renuncia. Y vemos en la película como en aquella fecha, donde este cambio se establece, todo cambia para la familia de Bobo, y el padre se ve obligado a vender la granja, pese a la oposición de su esposa. Los padres preparan la marcha a Zambia, país vecino al norte de Zimbabue. “Si me quieres, gírate”, piensa Bobo al despedirse de Sarah y dejar el país. Y como colofón, aparecen las fotos en blanco y negro de la historia real y los verdaderos protagonistas, acompañando a los créditos finales. 

El hecho de que la cámara siga en todo momento a Bobo permite que la violencia, el racismo y la pérdida se perciban de forma indirecta, más a través de gestos, silencios y detalles que a través de discursos ideológicos. Y desde el punto de vista formal, la película ha sido elogiada por su tono equilibrado: sabe ser a la vez íntima y política, sin idealizar ni demonizar a la familia blanca colono ni a la población local. 

Una película que nos acerca a un país y un momento histórico poco conocido en nuestro entorno y con tres enseñanzas y reflexiones clave: en primer lugar, la película muestra hasta qué punto la infancia puede ser un espacio de resistencia emocional frente a la barbarie; en segundo lugar, la cinta invita a pensar en la complejidad de la colonización y la descolonización, con esos modos de vida colisionando, de traumas compartidos y de heridas que no se cierran con un acto político formal; y, por último, tiene un mensaje ético sobre la memoria: la frase “no dejemos que esta noche todo se pierda” sugiere que, aunque cambie el mapa político, hay experiencias humanas que merece la pena no olvidar, incluso cuando resultan incómodas para identidades colectivas (blancas o negras). 

Una película más sobre la visión de los conflictos bélicos y sociales a través de la mirada de la infancia. Una actriz (Lexi Venter) en el papel de Bob inolvidable, como ya otras niñas miraron la violación de los conflictos bélicos a la infancia desde diferentes filmografías: Paulette (Brigitte Fossey) en Juegos prohibidos (Réne Clément, 1952), Ana (Millie Perkins) en El diario de Ana Frank (George Stevens, 1959), Ana (Ana Torrent) e Isabel (Isabel Tellería) en El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973), Carol (Clara Lago) en El viaje de Carol (Inmanol Uribe, 2002), Osama (Marina Golbahari) en Osama (Siddiq Barmak, 2003), Ofelia (Ivana Baquero) en El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006), Sarah (Mélusine Mayance) en La llave de Sarah (Gilles Paquet-Brenner, 2010), Lore (Saskia Rosendall) en Lore (Cate Shortland, 2012), Jasna (Isidora Simijonovic) en Klip (Maja Milos, 2012), Liesel Meminger (Sophie Nélisse) en La ladrona de libros (Brian Percival, 2013), Fanny (Léonie Souchaud) en El viaje de Fanny (Lola Doillon, 2015), Oksana (Marta Tiimofeeva) en Sestrenka (mi hermana pequeña) (Aleksandr Galibin, 2019),… O las cintas de animación Persépolis (Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, 2007) con la niña Marjane en Irán y El pan de la guerra (Nora Twomey, 2017) con la niña Parvana en Afganistán.