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lunes, 16 de febrero de 2026

Neo-Dividencias. La importancia de los Movimientos Generales de Prechtl

 

La última sesión departamental de Pediatría, entre los 160 pediatras (hospitalarios y de atención primaria) de nuestro Departamento de Salud Alicante-Hospital General, tuvo como invitada a nuestra compañera fisioterapeuta Isabel Ruiz, quien trabaja mano a mano en nuestra sección de Neonatología y quien tiene una preparación y experiencia muy marcada en el tema que nos convocaba: los Movimientos Generales de Prechtl. 

En este enlace se puede asistir a la sesión (y en este otro enlace otra sesión complementaria realizada hace años por una residente de Pediatría), pero queremos desarrollar el tema a través de tres preguntas. 

1) ¿Cómo funcionan los movimientos generales como ventana al cerebro infantil? 

Los movimientos generales (MGs) de Prechtl son una serie de movimientos espontáneos que los seres humanos presentan desde la vida fetal temprana hasta aproximadamente los 4 o 5 meses de edad corregida. Y funcionan como una "ventana al cerebro" porque son la expresión directa del funcionamiento y la integridad del sistema nervioso central (SNC) infantil. 

A continuación se detalla cómo operan y por qué son tan valiosos para el diagnóstico temprano.

- Origen y naturaleza. 
Generación endógena. Estos movimientos no son reacciones a estímulos externos, sino que se generan de forma endógena en el SNC a través de los llamados Generadores Centrales de patrones de movimiento. 
Presencia temprana. Se manifiestan desde la vida fetal temprana hasta aproximadamente los 4-5 meses de edad corregida. 
Función estructural. Su ejecución es fundamental para el desarrollo del cerebro, ya que participan en la eliminación de sinapsis, el modelado de las estructuras cerebrales y el desarrollo sensorio-motor. 

- Evaluación de la calidad (variabilidad y fluidez). 
Para que los MGs funcionen como un indicador fiable del estado cerebral, los especialistas no observan la cantidad de movimiento, sino su calidad. Los dos criterios principales son: 
Variabilidad. Se valora que los movimientos crezcan y decrezcan en secuencia, amplitud y velocidad. 
Fluidez. Se busca una "elegancia" en el movimiento, con transiciones suaves. Un cerebro sano produce movimientos complejos y variados. Cuando hay una lesión o disfunción, estos movimientos se vuelven monótonos, rígidos o caóticos, lo que permite detectar precozmente la discapacidad neuronal. 

- Etapas del desarrollo como calibración. 
Los MGs actúan en fases específicas que reflejan la maduración cerebral: 
Movimientos de contorsión (Writhing). Desde el feto hasta las 6-9 semanas post-término. Son movimientos serpenteantes que ayudan a modelar el cerebro. 
Movimientos de ajetreo (Fidgety). Desde las 6-9 semanas hasta las 15-20 semanas post-término. Funcionan como una "danza" circular que calibra el cerebro para que más adelante el niño pueda realizar movimientos voluntarios y precisos, como alcanzar o manipular objetos. 

- Valor clínico y diagnóstico. 
Esta "ventana" permite identificar a niños con alto riesgo de parálisis cerebral (PC) con una precisión sorprendente: tiene una sensibilidad del 98% y una especificidad del 91% para la detección temprana de PC en lactantes menores de 5 meses. La ausencia de movimientos fidgety o la presencia de patrones "espasmódicos-sincrónicos" son señales de alerta críticas que permiten iniciar una intervención temprana. 

En resumen, los movimientos generales permiten a los profesionales "leer" el estado del sistema nervioso a través del cuerpo, facilitando un diagnóstico rápido, barato y no invasivo del neurodesarrollo. 

2) ¿Cuál es la diferencia entre los movimientos de contorsión y ajetreo? 

La principal diferencia entre estos dos tipos de MGs radica en su cronología, su forma visual y su función específica en el desarrollo neurológico del lactante. 

- Cronología (cuándo ocurren) 
• Movimientos de contorsión (Writhing): se presentan desde la vida fetal temprana (6ª-9ª semana post-menstrual) hasta aproximadamente la 6ª-9ª semana post-término. 
• Movimientos de ajetreo (Fidgety): aparecen justo después, desde la 6ª-9ª semana post-término hasta la 15ª-20ª semana post-término, momento en el que empiezan a dominar los movimientos voluntarios e intencionales. 

- Descripción visual (cómo se ven) 
• Movimientos de contorsión: son descritos como "serpenteantes" o elipsoides. Se caracterizan por su variabilidad en secuencia, amplitud y velocidad, buscando siempre una transición suave y elegante (fluidez). 
• Movimientos de ajetreo: se describen como una "danza" de movimientos circulares. Son movimientos de pequeña amplitud y velocidad moderada que ocurren en todo el cuerpo. 

- Estado de alerta (condiciones para verlos). 
• Movimientos de contorsión: son independientes del estado del bebé; se pueden observar tanto si está despierto como si está dormido. 
• Movimientos de ajetreo: solo están presentes mientras el lactante está despierto. Un dato curioso es que estos movimientos se detienen si el bebé se fija en un estímulo específico. 

- Función biológica (para qué sirven). 
• Movimientos de contorsión: su función principal es modelar el cerebro. Son cruciales para la eliminación de sinapsis y el desarrollo de las estructuras iniciales. 
• Movimientos de ajetreo: funcionan como una forma de calibrar el cerebro. Esta calibración es necesaria para que, posteriormente, el niño pueda ejecutar movimientos precisos, voluntarios e intencionales, como alcanzar o manipular objetos. 

- Resumen de patrones anómalos.
En el periodo de contorsión, la anomalía puede ser un "pobre repertorio" o movimientos "espasmódicos-sincrónicos" (rígidos), mientras que en el periodo de ajetreo, el signo de mayor riesgo es la ausencia total de estos movimientos. 

3) ¿Por qué es crucial el posicionamiento correcto en bebés prematuros? 

El posicionamiento correcto en bebés prematuros es crucial porque busca replicar los beneficios del entorno intrauterino que el niño ha perdido al nacer antes de tiempo, facilitando su desarrollo y minimizando secuelas. A continuación, se detallan las razones principales por las que es fundamental: 

- Desarrollo sensorio-motor y propiocepción.
Información sensorial: la información propioceptiva es la base del correcto desarrollo sensorio-motor. El posicionamiento adecuado proporciona una propiocepción de 360º, fundamental para que el cerebro reciba las señales correctas del cuerpo. 
Calidad de los movimientos: una buena postura favorece que los MGs sean de mejor calidad, reduce los movimientos bruscos y disminuye el gasto energético del bebé. 
Exploración y autorregulación: permite que el niño realice movimientos de exploración y de autorregulación, como el contacto mano-boca, que son esenciales para el desarrollo posterior de la alimentación y la manipulación. 

- Desarrollo músculo-esquelético y biomecánico. 
Alineación: promueve la flexión de las extremidades, el desarrollo del tono muscular y la alineación biomecánica adecuada. 
Línea media: facilita que el bebé pueda llevar sus manos y pies hacia la línea media del cuerpo, algo que le resulta muy difícil fuera del útero debido a la gravedad y al bajo tono muscular inicial. 
Densidad ósea: un correcto apoyo y posicionamiento ayuda a optimizar la densidad ósea y potencia la fuerza muscular. 

- Regulación fisiológica y de conducta. 
Confort y descanso: aumenta el confort del bebé, lo que mejora su descanso y ayuda a regular sus estados de conducta. 
Función respiratoria: mejora el patrón respiratorio, facilitando la estabilidad del neonato. 

Estos son los 5 pilares del posicionamiento correcto para lograr estos beneficios: 
1. Ofrecer 360º de propiocepción (contención). 
2. Mantener el cuerpo en forma de "C". 
3. Fomentar la flexión de las extremidades. 
4. Favorecer la línea media. 
5. Permitir el movimiento libre con retroceso (que el bebé pueda estirarse y volver a la posición de flexión). 

En resumen, el objetivo del posicionamiento terapéutico no es limitar al bebé, sino facilitar un movimiento controlado que actúe como una herramienta de desarrollo en una etapa de gran vulnerabilidad pero también de gran oportunidad.

En este video se simplifica la información para que sea mejor entendido por no sanitarios. Los MGs es importante incorporarlos a nuestra exploración tanto durante el ingreso hospitalario de los recién nacidos y lactantes como en su seguimiento en Atención Primaria en los primeros meses de vida.

sábado, 14 de febrero de 2026

Cine y Pediatría (840) “Érase una vez mi madre”, mi pie zambo, Dios y Sylvie Vartan

 

El término "Érase una vez..." es una expresión tradicional usada para iniciar cuentos de hadas y narraciones fantásticas, evocando un tiempo indefinido en el pasado. Proviene de traducciones de cuentos clásicos como los de Charles Perrault, los hermanos Grimm o Hans Christian Andersen. Y también el cine se ha aprovechado de esta expresión. Y basta recordar la trilogía de Sergio Leone: Érase una vez… en el Oeste (1968), Érase una vez… en México (1971) y Érase una vez… en América (1984). Otro título icónico es Érase una vez… en Hollywood (Quentin Tarantino, 2019), pero hay muchos otros títulos así en español y desde diversas nacionalidades: Érase una vez (Carl Theodor Dreyer, 1922), Érase una vez un príncipe (Howard Hawks, 1927), Érase una vez (Alexander Hall, 19449, Érase una vez un mirlo cantor (Otar Iosseliani, 1970), Érase una vez un sinvergüenza (George Schaefer, 1973), Érase una vez el diablo (Bernard Launois, 1985), Érase una vez… (Olivier Dahan, 2001), Érase una vez en los Midlands (Shane Meadows, 2002), Érase una vez en Bolivia (Patrick Cordova, 2012), Érase una vez en Durango (Juan Antonio de la Riva, 2010), Érase una vez en la Patagonia (Maxi Anriquez, 2016), Érase una vez en Buenos Aires (Agustín Ross Beraldi, Diego Labat, 2016), etc. 

Y hoy sumamos la reciente película francesa Érase una vez mi madre (Ken Scott, 2025), una comedia dramática cuyo guion procede la novela autobiográfica de Roland Perez, “Ma mère, Dieu et Sylvie Vartan”, que también es el título original de la película. Un relato muy accesible que asemeja un cuento de hadas sobre discapacidad, fe, maternidad y cultura popular francesa de los años 60–90 y que se ha convertido en un éxito de crítica y, sobre todo, de público en Francia. 

El filme narra la infancia y vida adulta de Roland, nacido en 1963 con un pie equino-varo (popularmente conocido como pie zambo) y que, según los médicos, le condena a muletas o silla de ruedas de por vida: “Nunca, nunca debe cargar peso en ese pie… Su hijo es un discapacitado”. Es el sexto hijo de este matrimonio judío sefardí de origen marroquí, y su madre, Esther (soberbia Leila Bekhti, ya vista en O los tres o ninguno, Kheiron, 2015), de carácter indomable, promete que su hijo caminará “como los demás” y tendrá una vida “fabulosa”, fiando esa promesa a Dios, en la visita a múltiples especialistas médicos y charlatanes, y a la energía vital que le aporta la música de Sylvie Vartan: “Solo rezo por la pierna de Roland”, nos dice.  

La película, con un metraje de 103 minutos, se divide casi simétricamente en dos partes: la infancia (sin duda, la mejor) y la vida adulta. En la primera parte asistimos al encierro doméstico del niño Roland (interpretado por dos actores, uno hacia los 4 años y otro hacia los 12) y cómo este se desplaza arrastrando por casa, los conflictos con servicios sociales porque no está escolarizado (“Mi hijo, el primer día de colegio, irá andando”, se promete Esther a sí mismo y a la asistente social), las peregrinaciones médicas y, finalmente, el largo tratamiento que le permite caminar. La segunda parte sigue a Roland adulto (Jonathan Cohen), convertido en jurista y periodista (tras pasos previos por la canción e interpretación), que acaba encontrándose profesionalmente con su ídolo Sylvie Vartan (con 80 años en el momento de rodarse la película, y todo un milagro de la cirugía estética, tras un grave accidente de coche en su juventud junto a Jhonny Hallyday) mientras intenta emanciparse de una madre tan abnegada como invasiva. Llega a casarse y tener tres hijos, pero su esposa fallece de cáncer. Acude a apoyo psiquiátrico, a quien le manifiesta: “El problema es que toda mi vida han tomado las decisiones por mi y ahora estoy perdido”. 

Érase una vez mi madre se comporta como un feel-good movie entre esa peculiar relación de Roland con su madre, en una historia repleta de emociones y enseñanzas: 1) El amor materno y ambivalencia. Porque la emoción dominante es la de un amor materno feroz, capaz de desafiar diagnósticos médicos, estructuras sociales y sentido común. Un amor con doble cara: por un lado, motor de resiliencia y salvación; por otro, fuente de invasión y dificultad para que el hijo se independice emocionalmente. Y se nos plantea que el apoyo incondicional puede convivir con la necesidad de poner límites y de que el adulto se separe simbólicamente de la figura materna. 2) La discapacidad, diferencia y dignidad, esas “tres D” que es el recorrido del pie zambo de Roland, donde la enseñanza central es que dignidad y deseo de futuro no dependen de la “corrección” del cuerpo, sino del entorno afectivo, educativo y simbólico que rodea al sujeto. 3) La fe, cultura judío‑marroquí e identidad, donde la fe en Dios es un recurso emocional clave para Esther. Y donde la película sugiere que la identidad de Roland se construye en el cruce entre su cuerpo “desviado”, su origen minoritario y la cultura popular francesa (representado por su idolatrada Sylvie Vartan), y que esa mezcla puede transformarse en fuerza y singularidad creativa. 

Destacar como la cantante Sylvie Vartan aparece como mito íntimo y motor narrativo. De niño, para Roland ella es icono pop, musa y figura redentora laica; con ella aprende a leer con las letras de sus canciones, proyecta en ella un horizonte de glamour y escape, y convierte su voz en acompañamiento emocional de su rehabilitación. En la etapa adulta, el encuentro real con Vartan cierra el arco: el ídolo se humaniza sin perder su dimensión mítica, y el protagonista comprueba que el imaginario que lo sostuvo de niño puede integrarse en su vida profesional y afectiva adulta. 

Y ello nos lleva a su banda sonora original (BSO), compuesta por Nicolas Errèra, y cuyo dispositivo dramático descansa en varios números de Sylvie Vartan, insertados como canciones diegéticas o evocadas en escenas clave. Sus canciones cumplen tres funciones para Roland: pedagógica (sirven literalmente como materia prima para que Roland aprenda a leer, convirtiendo la cultura pop en herramienta de alfabetización), terapéutica (su escucha marca momentos de resiliencia, especialmente durante el tratamiento largo en cama, donde la música genera una “burbuja” anímica frente al dolor) e identitaria (vinculan la historia personal de Roland con la memoria colectiva de la Francia y la diáspora de los años 60–70, subrayando la pertenencia a un imaginario común pese a su diferencia). Pero además también escuchamos de forma patente icónicas canciones en momentos clave de la vida de Roland, como “Get It On” del grupo T-Rex, “I Wonder Why” de Billy Preston o “Trouble, Heartaches & Sadness” de Ann Peebles. 

Es difícil no rememorar este uso de una BSO tan potente en películas que ya hemos analizado, como C.R.A.Z.Y. (Jean-Marc Vallée, 2005), u homenajes a determinados ídolos de la música. Si en Érase una vez mi madre el homenaje es a Sylvie Vartan, en Melody (Waris Hussein, 1971) fue al grupo Bee Gees, La familia Bélier (Eric Lartigeau, 2014) lo hizo con Michel Sardou, y la magia de The Beatles estuvo presente en Yo soy Sam (Jessie Nelson, 2001) y Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2012).      

La magia de la música y el cine, la fusión de lo sonoros y lo visual, ese “tercer personaje” invisible y leitmotiv que es la BSO. Y aquí en una película con calidez emocional y enseñanzas varias alrededor de una relación madre-hijo, el pie zambo, Dios y Sylvie Vartan. Y que nos deja este pensamiento final de Roland: “Un escritor inglés dijo una vez acertadamente que como Dios no pudo estar en todas partes, tuvo que inventar a las madres”. El escritor se atribuye a que fue Rudyard Kipling, un novelista acostumbrado a narrar historias que bien podían empezar por “Érase una vez…”

 

miércoles, 11 de febrero de 2026

El proyecto Cine y Pediatría (3): su difusión en revistas biomédicas

 

Ya hemos visto que el proyecto Cine y Pediatría nació en el blog Pediatría basada en pruebas, desde donde se difunde todos los sábados con la salida de un nuevo post. Y como desde aquí, y con la recopilación de los 52 post de un año se han ido confeccionando los libros de Cine y Pediatría

Hoy vamos a revisar la difusión del proyecto a partir de diferentes revistas, principalmente biomédicas, pero también de artes y humanidades. Vamos a recordar algunos de estos artículos, dividiendo la información según las revistas en las que han sido publicados. Y en cada título se podrá acceder por el hiperenlace al artículo original. 

a) En REVISTA DE PEDIATRÍA DE ATENCIÓN PRIMARIA (revista oficial de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, AEPap) 

















La docencia a través del séptimo arte: alumnos, aulas y profesores a escena. (en prensa) 
... 

b) En PEDIATRÍA INTEGRAL (revista oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, SEPEAP) 
Desde esta revista se me encomendó la serie Terapia cinematográfica, que sigue vigente y en desarrollo. Pero estos son los títulos hasta ahora publicados. 





















Terapia cinematográfica (20) Prescribir películas para abordar el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. 

Terapia cinematográfica (21) Prescribir películas para entender el sida infantojuvenil (en prensa) 
... 

 c) En ARTE Y MEDICINA (revista oficial de la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas, ASEMEYA) 











La ética y la estética en el cine de los hermanos Dardenne. (en prensa). 
... 

d) En MAKING OF (revista docente de cine y humanidades)








e) OTRAS revistas 

La belleza y reflexión del cine iraní en los ojos de sus niños protagonistas. Boletín Pediatría; 2012: 1: 7. 
¿Os atrevéis a prescribir películas…? Hachepositivo; 2019: 48: 20-24. 

El cine y la adolescencia. Adolescere. 2021; IX(2): 147-156. 

El embarazo en adolescentes a través del séptimo arte. Rev Med Cine. 2024; 20 (1), 103-118. 

La representación del dolor en la infancia a través del séptimo arte. Trépanos. 2025 

Cómo mejorar el árbol de la vida a través del cine. Emociones (Revista Fontcalent); 2025, 120: 14-5. 

La trilogía médica de Thomas Lilti. Rev Med Cine. 2025 (en prensa). 
 ,,, 

Un camino, el de los artículos en revistas biomédicas o de humanidades, complementario al camino del blog y de los libros.

lunes, 9 de febrero de 2026

Decálogo para las personas que divulgan ciencia

 

Hace menos de dos meses presentamos en el blog el libro «Comunicando ciencia con ciencia». Un texto de 230 páginas que es una guía práctica y teórica diseñada para que la comunidad investigadora logre una transferencia de conocimiento efectiva hacia la sociedad. En cada capítulo un marco teórico, casos prácticos, prácticas inspiradoras, mensajes clave y recursos recomendables. Un libro para digerir poco a poco.  

Quiero destacar estos diez puntos extraídos de la evidencia científica aportada por la investigación en comunicación, psicología social y sociología de la comunicación. Un decálogo para las personas que divulgan ciencia: 

1. Claridad y sencillez. Explicar conceptos complejos con un lenguaje claro y evitando un exceso de tecnicismos. 

2. Interacción con la audiencia y participación. Fomentar el diálogo en lugar de la comunicación unidireccional a través de métodos interactivos y participativos. 

3. Relevancia y contexto. Proporcionar contenido temático para ayudar a comprender la importancia de la información, conectándola con la vida cotidiana. 

4. Credibilidad y confianza. Ser honesto con la evidencia científica disponible y reconocer las incertidumbres para ayudar a generar confianza con la audiencia. 

5. Metáforas e historias. Utilizar narrativas y metáforas para involucrar emocionalmente a la audiencia. 

6. Recursos visuales. Utilizar recursos visuales como diagramas, infografías y vídeos para hacer que la información compleja sea más comprensible. 

7. Conocer a la audiencia. Adaptar la comunicación a la audiencia es esencial para una comunicación efectiva. 

8. Frecuencia de los contenidos. Actualizar regularmente los contenidos científicos para ofrecer al público información revisada puntualmente. 

9. Evaluación de los contenidos. Evaluar regularmente la efectividad de la comunicación científica para futuras actividades. 

10. Responsabilidad y ética. Comunicar éticamente, asegurándose de que la información sea precisa, respetuosa y socialmente responsable. Es decir, sin causar alarmas sociales innecesarias, ni desinformación. 

Diez consejos no por conocidos no necesarios de recordar. Y ello porque es bueno y necesario divulgar la ciencia y la investigación. Y he aquí cinco razones básicas: 

- Mejorará nuestro curriculum investigador: porque el compromiso con la difusión del conocimiento a la sociedad será valorado positivamente en nuestra trayectoria profsional. 

- Acercará nuestro trabajo científico a la ciudadanía: porque el que los hallazgos sean comprensibles y accesibles promueve una actitud hacia la mejora de la comprensión pública de la ciencia. 

- Mejorará el impacto social de nuestra investigación: porque con nuestros resultados expuestos favoreceremos que la sociedad se beneficie directamente de los hallazgos. 

- Mejorará nuestra visibilidad social: porque nos posicionará como referente en nuestras disciplinas y nos permitirá acceder a un público más amplio. 

- Ampliará nuestros contactos profesionales: porque nos facilitará el contacto con otros investigadores, instituciones y profesionales interesados en nuestros campo de estudio, potenciando futuras colaboraciones y redes tanto nacionales como internacionales. 

Divulgación en prensa, radio, televisión, internet y redes sociales para la sociedad realizada con ciencia y conciencia de aquellos trabajos e investigaciones previamente publicados en revistas científicas, congresos o libros.

sábado, 7 de febrero de 2026

Cine y Pediatría (839) “¡Sí, Dios mío, sí!”: adolescencia, sexualidad y religión

 

“Pero los incrédulos y los sexualmente impuros tendrán su porción en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” Revelación 21: 8. Y tras esta bíblica frase, luego se no devuelve la descripción del diccionario de dos términos: "ensalada aliñada" y "aliñar la ensalada", el primero un término culinario, el segundo un término sexual. Así comienza la película ¡Sí, Dios mío, sí! (Karen Maine, 2019), un coming‑of‑age estadounidense sobre sexualidad femenina y culpa católica más complejo de lo que aparenta su envoltorio de teen‑movie de tono ligero y punzante. 

Y a continuación un cura explica la sexualidad masculina y femenina a una clase mixta de adolescentes estadounidenses con este ejemplo: “Los chicos son más del tipo horno microondas y las chicas más del tipo horno convencional”. Y luego llega la explicación del plan de Dios en el sexo a través del matrimonio y el objetivo de tener hijos. Y un mensaje rotundo: “Estamos obligados a vivir en castidad hasta el matrimonio, lo que significa no practicar el sexo ni a solas ni con nadie más hasta haber pasado por el altar y haber dado el sí quiero. Porque lo contrario crearía una condenación eterna. No olvidéis que Dios nos observa siempre”. Y ello ante la mirada entre preocupada y estupefacta de una de las alumnas por esta clase de moralidad. 

A partir de ese momento la película sigue a Alice (Natalia Dyer), la adolescente de este instituto católico a inicios de los años 2000, cuya primera experiencia con un chat subido de tono (que nos devuelve una sonrisa como espectadores) desencadena un despertar masturbatorio atravesado por vergüenza, miedo al infierno y hostilidad del entorno. Todo ello en el contexto de una familia católica practicante y ella bastante ingenua sobre todos estos temas. 

Y siguen los mensajes desde la clase de moralidad: “Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje…”, según los Gálatas. El momento de la confesión de Alice en que oculta lo que no hizo es significativo. Ante tanta estupefacción y buscando “purificarse” de sus pensamientos y tentaciones, acude a un retiro religioso (llamado Kirkos) durante cuatro semanas con la intención de sanarse. Y es así que la mitad del metraje ocurre en ese retiro, donde cada uno de esos días se nos introduce con un lema: “Pregunta el primero”, “Llora el segundo”, “Acepta el tercero” y “Vive el cuarto”. Allí es donde Alice descubre el contraste entre el discurso oficial sobre pecado y la práctica real (hipocresías adultas, dobles vidas, rumores, silencios). Un análisis de ese sentimiento de culpa cuando se le infunde que está cometiendo graves pecados al descubrir su cuerpo, algo que cuesta mucho a una gran mayoría de adolescentes con las hormonas alborotadas. Y en Alice resuenan las palabras de esa monitora: “Tu cuerpo es un regalo de Dios. Necesitas honrarlo”. 

Realmente resulta una película peculiar, algo así como un cóctel entre la estadounidense La (des)educación de Cameron Post (Desiree Akhavan, 2018), la chilena Joven y alocada (Marialy Rivas, 2012) y la estadounidense Lady Bird (Greta Gerwing, 2017). Una película sobre la sexualidad femenina de una adolescente y la culpa como constructo institucional, allí donde el catolicismo fundamentalista convierte el deseo en amenaza existencial: no solo el acto sexual, sino el pensamiento, la masturbación o incluso la curiosidad lingüística (“tossing salad” o aliñar la ensalada) son tratados como potencial condena eterna. Porque en esta película no se pretende discutir en abstracto la moral del “pecado”, sino los efectos psicológicos del discurso del miedo en una adolescente sin educación sexual, abocada a aprender por internet y rumores.    

Pero donde quizás el mayor aprendizaje sea la hipocresía y doble moral, allí donde la directora nos subraya que el problema no es solo la norma, sino la brecha entre predicación y práctica: líderes religiosos que hablan de pureza pero consumen pornografía o mantienen conductas privadas contradictorias, y jóvenes que fingen obediencia mientras experimentan a escondidas. Algo que sugiere que esa hipocresía estructural erosiona la credibilidad de la institución y deja al individuo sin referentes honestos para gestionar su deseo. De hecho, varios críticos señalan que la película no es tanto un alegato anticatólico como la crónica de cómo una joven descubre que sus deseos no la convierten en un monstruo y que la perfección moral absoluta es una ficción dañina. 

No era un tema fácil, y para ello Karen Maine realiza una mezcla de comedia incómoda y drama suave. Está claro que parte de la crítica cristiana ha podido reprochar el caricaturizar a figuras católicas, simplificar sermones y quedarse en la superficie de la teología, lo que resta matices al retrato institucional. Pero cabe indicar que al focalizarse en la subjetividad de Alice (mirada, silencios, pequeños gestos de culpa y curiosidad) construyen un relato íntimo, reconocible para quienes han vivido entornos moralistas rígidos. 

Varias enseñanzas emergen de esta película aparentemente menor: que la educación sexual basada en el miedo y el silencio genera desinformación, vergüenza y riesgo, no virtud; y que ninguna comunidad es homogénea, e incluso en espacios fundamentalistas hay fisuras, disidencias y adultos capaces de ofrecer una ética más compasiva. Porque el camino de Alice apunta a una maduración en la que fe, deseo y autonomía pueden coexistir, siempre que se cuestionen los discursos que absolutizan el control sobre el cuerpo y la mente de los jóvenes.

miércoles, 4 de febrero de 2026

El proyecto Cine y Pediatría (2): su difusión en la colección de libros Cine y Pediatría

 

Cine y Pediatría es un proyecto que nace en 2010 como sección fija de los sábados en el blog Pediatría basada en pruebas, con la idea de “prescribir películas” sobre infancia y adolescencia como herramienta de docencia, humanización y reflexión bioética en la práctica clínica. 

Y lo que empezó como una bitácora personal sobre una afición (la de unir mi profesión, la Pediatría, con el hobby por el cine), gracias al apoyo de los lectores en internet y redes sociales y al aval de la Asociación Española de Pediatría (AEP), dio la posibilidad de que la editorial Exlibris (actualmente editorial Lúa) confeccionara el primer libro recogiendo los 51 post semanales de un año. Y así se presentó Cine y Pediatría (que no tenía el número 1, pues nunca imaginé el recorrido posterior) en el Congreso Nacional de Pediatría de la AEP 2012 en Granada y también en el Congreso Latinoamericano de Pediatría 2012 en Cartagena de Indias. 

A partir de esas entradas semanales se ha ido construyendo una colección de libros que hoy constituye una de las experiencias más singulares de encuentro entre cine, pediatría y educación. Cada año, el nuevo libro que va apareciendo desde entonces va de la mano del Festival Internacional de Cine de Alicante, donde se realizan las presentaciones oficiales de cada nuevo “hijo”… y vamos camino del 15 (en mayo 2026 tendrá lugar su presentación). 

Y estos son los libros (y su vídeo de presentación): 















Además de esta colección, también hemos podido publicar el libro Trilogías del séptimo arte para pediatras de cine. “Prescribir” películas para mejorar en ciencia y en conciencia en nuestra práctica clínica. Lua Ediciones S.L., Madrid, 2.023. 

Y colaborar prolongando el libro “Lo que no volverá- La infancia en el cine”. Editorial Appelehead Team Creaciones, España, 2022, un proyecto colaborativo de críticos de cine. 

Os esperamos en breve con Cine y Pediatría 15.



lunes, 2 de febrero de 2026

Evolución de Internet: del código militar de ARPANET a la Inteligencia Artificial

 

Internet ha pasado de ser una red militar experimental en 1969 a un ecosistema global impulsado por la inteligencia artificial (IA) en 2026, con unos 5.500 millones de usuarios (2/3 de la población mundial). Quizás es bueno reflexionar sobre ello y otear su evolución y aquellos hitos clave que transformaron la comunicación, la economía y la sociedad. 

a) Orígenes militares (1960s-1980s) 
La semilla de internet surge en plena Guerra Fría para crear una red descentralizada resistente a ataques nucleares. 

- 1961. Idea de conmutación de paquetes de Leonard Kleinrock (MIT, Massachusetts Institute of Technology). Fundamento técnico: datos fragmentados viajan por rutas múltiples, base de todas las redes modernas. 

- 1969. Primer enlace ARPANET (UCLA-Stanford), creado por Michael Elie y el equipo ARPA Advanced Research Projects Agency Network), del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Primer mensaje de internet fue “LO” (aunque fallido po el crash al intentar “LOGIN” pleno). Nace la primera red de 4 nodos (universidades), con 1000 hosts en 1984. 

- 1971. Correo electrónico, ideado por Ray Tomlinson (con @ como separador). Primera app práctica: en 1978 ya había 1000 usuarios; democratiza la comunicación asincrónica. 

- 1973. Protocolos TCP/IP de Vinton Cerf y Robert Kahn. Recordar que TCP (Protocolo de Control de Transmisión) garantiza la entrega fiable de datos, mientras que IP (Protocolo de Internet) se encarga del direccionamiento y enrutamiento de paquetes. Estándar universal: permite interconexión de redes; ARPANET adopta TCP/IP en 1983. 

- 1983. Cierre formal de ARPANET por el equipo ARPA (hoy DARPA). Transición a NSFNET (académica); internet se expande a 100.000 hosts en 1989. Fue un hito clave en la evolución de Internet, marcando el paso de una red militar experimental (ARPANET) a una infraestructura científica y académica de mayor escala. 

b) Nacimiento de la World Wide Web (1989-1990s) 
Tim Berners-Lee inventa la WWW en CERN (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire), convirtiendo internet en una plataforma accesible. 

- 1989-1990. WWW y HTTP/HTML a través de Tim Berners-Lee (CERN). Primera web pública (1991); navegadores gráficos como Mosaic (1993) popularizan la navegación visual. 

- 1993. Mosaic (primer navegador gráfico) por Marc Andreessen (NCSA, National Center for Supercomputing Applications). Explosión de usuarios: de 10 millones de hosts en 1996 a 100 millones en 1998; nace el boom .com. 

- 1994. Netscape Navigator ideado por Marc Andreessen. Guerra de navegadores (vs. Explorer 1995); 1996, Nokia 9000 accede a web móvil. 

- 1998. Aparición de Google, ideado por Larry Page y Sergey Brin. Revolución en búsqueda: 2026 procesa 8.500 millones de consultas/día; organiza el caos web. 

c) Auge de redes sociales y Web 2.0 (2000s) 
Internet pasa de lectura a participación; redes sociales conectan 4.900 millones de usuarios en 2023. Es una eclosión sin precedentes y precursora de otra mayor inclusión posterior, la IA. 

- 2004. Aparición de Facebook, ideado por Mark Zuckerberg. Salta de la Universidad de Harvard a 3.000 millones de usuarios en la actualidad; redefine identidades digitales, pero genera burbuja de privacidad y polarización. 

- 2005. Aparición de YouTube, ideado por Jawed Karim y colaboradores. 2.500 millonarios de usuarios mensuales en la actualidad; democratiza video, influencers y economía creadora (500 horas subidas/minuto). 

- 2006. Aparición de Twitter (hoy X), ideado por Jack Dorsey . Conversaciones en tiempo real: 550 millones de usuarios; acelera noticias, pero amplifica desinformación y acoso (7/10 jóvenes afectados). 

- 2010. Aparición de Instagram, ideado por Kevin Systrom. 2.000 millones de usuarios; cultura visual/influencers, pero impacto en salud mental (adicción, FOMO: Fear Of Missing Out" o miedo a perderse algo). 

- 2012. Aparción de WhatsApp, ideado por Jan Koum. 2.000 millones de usuarios; mensajería global gratuita, acelera comercio y migración digital. 

d) Era móvil, nube y big data (2010s) 
Smartphones y datos masivos preparan el terreno para IA. 

- 2007. Se lanza iPhone por Steve Jobs (Apple). 6.800 millones de smartphones en la actualidad; 80% tráfico web móvil; apps como Uber transforman economía compartida. 

- 2008. Cloud computing masivo ideado por Amazon AWS (2006 inicio). Almacenaje ilimitado: 90% empresas usan nube; habilita IA y streaming (Netflix 270 millones de suscriptores). 

- 2011. Big data y 4G. Datos globales: 120 zettabytes en 2023; base para personalización y vigilancia algorítmica. 

e) Revolución IA (2020s-actualidad) 
IA integra internet en un sistema inteligente y generativo. 

- 2016. IA en redes (algoritmos recomendación), siendo los creadores clave Facebook/TikTok. 1.500 millones e usuarios TikTok ; adicción vía dopamina, burbuja informativa. 

- 2022. Lanzamiento de ChatGPT por OpenAI (Sam Altman). 100 millones de usuarios en los dos primeros meses; transforma búsqueda (Google responde con IA), creación (texto/imagen) y trabajo (90% tareas cognitivas). 

- 2023-2026. Multimodal IA (GPT-4o, Grok, Gemini) a través de varios creadores (OpenAI, xAI, Google). Internet “inteligente”: asistentes personales, generación código/video; en 2026 ya el 50% web generada por IA; retos éticos (desinformación, empleo). 

¿Cuál es el contexto y transformación en estas tres décadas y medio? 

- En 1990: internet era texto-based, vía módem (sonido chillón, tarifa/hora ~8€), para científicos/universitarios (100.000 hosts). Sin gráficos, móvil o multimedia; impacto nulo en sociedad general. 

- En 2026: ubicuo, móvil, multimodal (video/voz/IA); 96% españoles 16-74 años conectados diariamente, 60% compran online. Redes sociales polarizan (desinformación, adicción), pero habilitan economía digital ($20T PIB global atribuible). IA redefine: 90% web generada por máquinas, asistentes como Grok procesan consultas en milisegundos. 

La IA está trascendiendo internet hacia sistemas autónomos, multimodales y colaborativos que integrarán hardware, biología y entornos físicos, con proyecciones para 2026-2030 centradas en agentes IA, sostenibilidad y AGI temprana. Expertos como Peter Lee (Microsoft Research) y Sam Altman (OpenAI) anticipan un salto de chatbots a "socios" activos en ciencia y vida diaria.

sábado, 31 de enero de 2026

Cine y Pediatría (838) “Los niños de la estación de Leningradsky”, infancias ultrajadas en Moscú

 

Nuestra película de hoy tiene algo de particular. No es un largometraje al uso, sino un cortometraje documental de tan solo 35 minutos de duración. Pero es tal la contundencia de sus imágenes y mensajes, que no podemos de dedicarle un post exclusivo. Hablamos del cortometraje polaco Los niños de la estación de Leningradsky (Hanna Polak, Andrzej Celinski, 2004) que retrata, con un estilo directo y sin comentarios en off, la vida cotidiana de un grupo de niños y adolescentes sin hogar que malviven en la estación de tren de Leningradsky, en Moscú. Y está claro que no es un descubrimiento, pues ya fue en su momento nominado al Óscar al mejor cortometraje documental. Es una obra dura, de fuerte impacto emocional, que funciona a la vez como denuncia social y como interpelación ética al espectador frente a la infancia excluida en la Rusia postsoviética. 

El film sigue a más de una docena de niños y niñas, de entre 8 y 14 años, que duermen en la estación, túneles, escaleras o alcantarillas, sobreviviendo mediante mendicidad, pequeños robos, prostitución y consumo de pegamento o alcohol para soportar el frío, el hambre y la violencia. Estos niños y niñas nos hablan y cuentan sus vivencias y experiencias, su (oscuro) pasado, su (duro) presente y su (ausente) futuro, y por orden de aparición son Sasha (8 años), Christina (11 años), Roma (12 años), Misha (13 años), Andréi (10 años), Yules (14 años), Tania (14 años), Artur (13 años), Zorina (13 años), Serguéi (12 años), Yuva (14 años), Andréi (13 años) y Andréi (12 años). 

En lugar de narración explicativa, son los propios menores quienes cuentan, en breves entrevistas y comentarios a cámara, sus historias de abandono, familias marcadas por el alcoholismo y la violencia, la muerte de hermanos o amigos y los episodios de brutalidad policial. He aquí algunas de sus escalofriantes manifestaciones: “Me fui de casa porque mis padres se emborrachaban y me pegaban… He apuñalado dos veces a mi padre en la barriga con un cuchillo mientras estaba borracho y me pegaba”, “Voy por ahí pidiendo dinero. Yo no quiero ponerme a robar”, “Me violaron cuando tenía 11 años… Después mi madre se volvió adicta a las drogas. Empecé a odiarlo todo en el mundo y me fui de casa”, “Los niños se van con esos pedófilos y luego se arrepiente porque enferman. Porque cogen la sífilis o el sida”, “Como empieces a esnifar pegamento, se acabó. Lo esnifas una y otra vez”. Y esta contundente reflexión final de Misha: “Dios cree en la gente y la ayuda. Quiere a todo el mundo, incluso a las malas personas. No solo a los niños. Quiere incluso a los chechenos. Pero sobre todo, quiere a los niños”

Son solo 35 minutos de metraje que dan mucho de sí. Porque es tal el bombardeo de desgracias y ultrajes a la infancia, que se hacen muy largos… y muy duros. Porque el documental subraya la dimensión estructural del problema: se habla de decenas de miles de niños sin hogar en Moscú (en torno a 30.000 viviendo en calles y estaciones; unos 100.000 que huyen cada año de hogares rotos por pobreza, alcohol y maltrato), conectando las biografías individuales con una crisis social masiva. 

Vale la pena analizar las características de la grabación, en la que se pueden destacar cuatro aspectos del estilo cinematográfico: 1) observacional y minimalista: la película adopta un enfoque de “cine directo” que nos sumerge en esa cruda realidad, con esa cámara a ras de calle, presencia prolongada con los niños, montaje a base de escenas breves y fragmentarias, casi sin contextualización histórica o política explícita; 2) primacía del testimonio infantil: no hay voz adulta analizando la situación; la banda sonora verbal son los relatos de los propios niños, con su lenguaje coloquial, sus juegos y sus plegarias, lo que confiere una fuerte autenticidad y al mismo tiempo expone su extrema vulnerabilidad; 3) estética cruda sin subrayados: las imágenes muestran consumo de sustancias, violencia, heridas, frío y suciedad, donde el impacto procede del contraste entre la cotidianeidad de lo filmado y la gravedad de lo que ocurre; 4) brevedad e intensidad: porque en solo 35 minutos condensa un mosaico de escenas de gran carga emocional, lo que ha generado elogios por su fuerza y también críticas que la acusan de ser demasiado impactante y poco contextualizada. 

Y su visionado, nos permite reflexionar sobre algunos de sus mensajes: 1) la visibilización de los “niños invisibles”: porque saca a la luz una población infantil literalmente expulsada del espacio doméstico y simbólicamente expulsada del imaginario colectivo ruso, a pesar de vivir en el corazón de la capital; y donde la estación, espacio de tránsito, se convierte en su hogar permanente; 2) el fracaso del entramado familiar y estatal: las biografías remiten a hogares devastados por pobreza, alcoholismo y violencia, y a una red de protección institucional insuficiente, que deja a estos menores en manos de la calle, de la policía o de explotadores sexuales, expulsados a mendigar o robar; 3) la normalización de la violencia y la muerte: los niños relatan detenciones, palizas, muertes por frío, sobredosis o asesinatos con un tono casi rutinario, como parte del paisaje de su vida, lo que transmite la interiorización de la precariedad extrema; 4) la interpelación moral internacional: el film se inscribe en una corriente de documentales que señalan las consecuencias humanas de las transiciones postsoviéticas, advirtiendo que el colapso económico y la reestructuración neoliberal han tenido como víctimas más visibles a la infancia pobre. 

La circulación internacional (incluida la nominación al Óscar) de esta película amplifica esa llamada de atención más allá de Rusia. Porque la situación de los niños sin hogar en Moscú persiste como un problema estructural, aunque con cifras más bajas que en los años 90 y 2000 gracias a intervenciones estatales y ONGs, pero agravada por la guerra en Ucrania y la crisis demográfica. Las estimaciones varían ampliamente debido a la falta de datos oficiales actualizados, pero donde se estimas entre cientos de miles y varios millones en toda Rusia, concentrados en ciudades como Moscú, San Petersburgo, Novosibirsk, Ekaterimburgo, Vladivostok o Volgogrado. Factores como alcoholismo familiar, pobreza y migración interna siguen impulsando el abandono infantil. 

Y es que la infancia es un indicador social de un país, un termómetro de la salud moral y política de la sociedad. Porque una ciudad (y un país) que es capaz de tolerar miles de menores viviendo en estaciones y alcantarillas revela un profundo deterioro del tejido social. A pesar de la oscuridad, el film deja entrever gestos de cuidado entre los propios niños, momentos de juego y reflexiones sobre Dios, el amor o el futuro, que actúan como recordatorio de una humanidad que persiste incluso en condiciones límite.
 

miércoles, 28 de enero de 2026

El proyecto Cine y Pediatría (1): su nacimiento y difusión en el blog Pediatría basada en pruebas

 

El proyecto Cine y Pediatría es un proyecto personal impulsado a través del blog Pediatría basada en pruebas, y que con el paso del tiempo representa una iniciativa pionera en la intersección entre cinematografía y medicina pediátrica. Tras 16 años de recorrido este espacio digital se ha consolidado como una sección semanal que analiza películas relacionadas con la infancia, la adolescencia, la familia y la práctica pediátrica, fomentando la "prescripción" de filmes como herramienta educativa y reflexiva. Su relevancia radica no solo ya en su longevidad y pervivencia, sino en su capacidad para humanizar la pediatría mediante narrativas audiovisuales que abordan temas clínicos, sociales y éticos. 

El origen del proyecto se remonta al 9 de enero de 2010, con la primera entrada dedicada a presentar el proyecto, marcando el inicio de una cita sabatina ininterrumpida, y siendo la primera película volcada El mundo, a cada rato, una película española del año 2004, realizada como una contribución del cine a la protección de los derechos de la infancia en el mundo y que se compone de 5 historias, que abordan las 5 prioridades de UNICEF en el mundo.  En sus primeros años, el blog Pediatría basada en pruebas —plataforma de evidencia científica y divulgación— integró esta serie como un complemento humanístico, respondiendo a la necesidad de conectar la evidencia clínica con las emociones y experiencias humanas representadas en el cine. Esta periodicidad rigurosa (sin faltar a ninguna cita semanal) ha permitido acumular un corpus extenso, siendo ya el post 838 el que se publica el sábado que viene.   

En términos cuantitativos, en estos 838 post actuales, Cine y Pediatría ya ha comentado más de mil películas vinculadas a la vulnerabilidad infantil, familiar y social. Esta prolificidad ha trascendido el formato digital, materializándose en una colección de libros, artículos, así como en ponencias congresuales y experiencias docentes (que serán comentadas en post posteriores). 

El objetivo primordial del proyecto Cine y Pediatría es doble: educativo y transformador. Por un lado, propone "prescribir películas" a pediatras, educadores y familias como recurso para profundizar en la comprensión de patologías, duelos, discapacidades y desigualdades sociales que afectan a la infancia. Por otro, busca humanizar la práctica clínica, integrando el arte cinematográfico en la formación profesional y promoviendo una pediatría social que trascienda lo biomédico para abarcar lo bioético y lo biopsicosocial. Cada entrada disecciona la trama, los mensajes clínicos y las lecciones pedagógicas, invitando a una reflexión crítica sobre la representación de la infancia y adolescencia en el séptimo arte. 

Esta filosofía se alinea con corrientes contemporáneas en educación médica, donde el cine actúa como catalizador para el desarrollo de empatía y competencias éticas. Estudios posteriores avalan su uso en docencia, destacando Cine y Pediatría como modelo de integración arte-ciencia. Así, el proyecto no solo divulga, sino que prescribe: anima a profesionales a recomendar filmes específicos en consultas, terapias o talleres, fortaleciendo la alianza terapéutica con pacientes y familias. 

Un análisis revelador proviene del ranking de entradas más visualizadas, donde se evidencia que las películas con temas de discapacidad, milagros cotidianos y superación acumulan la mayor audiencia, superando a menudo a clásicos films taquilleros. Este dato invita a cuestionar los criterios de popularidad en contenidos pediátricos: no siempre priman la calidad artística o los premios, sino la resonancia emocional y la accesibilidad temática. He aquí el top 10 en el momento actual: 

Cine y Pediatría (210): Cine y Pediatría (210). “El milagro de Carintia”, el milagro de cada día en una guardia, con 90.585 visualizaciones 










Estos datos analíticos no solo validan la viralidad del proyecto, sino que orientan su evolución: las visitas concentradas en discapacidad y vulnerabilidad social sugieren priorizar estos ejes en futuras prescripciones. Además, la disparidad entre visitas —el top 1 duplica al segundo— plantea hipótesis sobre algoritmos de redes, recomendaciones orgánicas o coyunturas virales. En un contexto de pediatría digital, este ranking posiciona a Cine y Pediatría como referente en bibliometría audiovisual aplicada a la salud infantil. 

En conclusión, a dieciséis años de su inicio, Cine y Pediatría trasciende el blog para erigirse en un movimiento pedagógico y cultural. Su legado invita a la comunidad pediátrica a abrazar el cine no como ocio, sino como praxis reflexiva que enriquece la atención al niño y su familia. Este proyecto, fiel a los principios de Pediatría basada en pruebas, demuestra que la evidencia humanística complementa la científica, consolidando una pediatría integral y empática en el siglo XXI.