martes, 30 de junio de 2026

El proyecto Un hospital de cuento suma su quinta historia: "Chispita en la Ciudad Brillante"

 

Desde el año 2015, nuestro Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante (HGUA), junto al Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) y los incansables profesores de nuestra Unidad Pedagógica Hospitalaria (UPH), viene desarrollando una iniciativa tan entrañable como transformadora: el proyecto "UN HOSPITAL DE CUENTO"

Como ya hemos compartido en este blog en años previos, el gran objetivo de esta alianza es humanizar la estancia de los pacientes pediátricos mediante la cultura. Buscamos crear un espacio común de trabajo que convierta el ingreso hospitalario en una experiencia enriquecedora donde sucedan cosas maravillosas que alivien el impacto de la enfermedad, estimulando a la vez la asistencia al aula hospitalaria a través del juego, la historia, la arqueología y la lectura

Fruto de esta enriquecedora colaboración, cada curso se materializa en la publicación de una obra literaria e ilustrada co-creada por los propios alumnos ingresados. Hasta la fecha, la colección nos había regalado cuatro inolvidables aventuras de nuestra mascota e hilo conductor, Chispita: 

Enlace al cuento en est enlace

Enlace al cuento en este enlace  

Enlace al cuento en este enlace  

Enlace al cuento en este enlace 

Hoy nos alegra profundamente anunciar el acto de presentación del quinto volumen de esta colección, titulado "Chispita en la Ciudad Brillante". 

Un proyecto que acerca cada martes a las aulas del hospital la historia y de cuyo curso completo emana este libro, cuyo texto es editado por la Unidad Didáctica del MARQ, pero los dibujos pertenecen a los niños y niñas hospitalizados. Gracias a la implicación de nuestro profesorado en la Unidad Pedagógica Hospitalaria (UPH), recientemente hemos podido presentar “Chispita en la ciudad brillante”, en lo que es una aventura romana en nuestro yacimiento arqueológico de Lucentum. A través de sus páginas, los niños vuelven a convertirse en los verdaderos protagonistas de su propio aprendizaje e imaginación, viajando a través del tiempo y uniendo lazos entre la salud, la docencia hospitalaria y el patrimonio histórico. 


Nada de esto sería posible sin el entusiasmo y buen hacer del equipo del MARQ (bajo la coordinación de Gema Sala), la implicación diaria de los maestros de la UPH y, por supuesto, la valentía de nuestros pequeños grandes héroes ingresados. Una experiencia gratificante, divertida y formativa. Gracias a todos los que habéis hecho posible este viaje por la ciudad brillante… 

Seguimos adelante con el firme compromiso de trabajar por un hospital pediátrico optimista. Porque la cultura y la ilusión también forman parte de la mejor medicina.

En este enlace se puede acceder al cuento completo de Chispita en la Ciudad Brillante.

lunes, 29 de junio de 2026

Nuevo número de Evidencias en Pediatría: junio 2026

 

Un nuevo número trimestral de la revista Evidencias en Pediatría ha llegado: ciencia con calidad y conciencia. 

El número libre en todos sus contenidos pueden ser consultados en este enlace, pero os dejamos los temas tratados. 

Editoriales: 

Pediatría y cultura de seguridad: todavía queda mucho por aprender 

Artículos Valorados Críticamente: 

Ivermectina como herramienta complementaria para el control vectorial de la malaria 

Se plantean dudas sobre el beneficio del tratamiento activo del ductus arterioso en grandes prematuros 

¿El uso de montelukast se asocia con un mayor riesgo de eventos neuropsiquiátricos en niños? 

Budesonida junto a surfactante pulmonar, ¿un nuevo agente en la prevención de la displasia broncopulmonar? 

Tratamiento hormonal de afirmación de género: ¿de qué evidencias disponemos por ahora? 

Algunos factores neonatales pueden predecir la hipoacusia neurosensorial tardía en la infección congénita por citomegalovirus 

Sedación con midazolam intranasal en urgencias pediátricas: ¿cuál es la dosis óptima? 

Uso perinatal de antibióticos: ¿mayor riesgo de infecciones y asma en la infancia? 

Urgencias pediátricas e incidentes de seguridad: cuando menos es más 

Fundamentos de Medicina Basada en la Evidencia: 

Principales algoritmos de aprendizaje automático. Parte 2 

Apunte metodológico: 

Apunte metodológico: estimación de la fracción atribuible a partir del RR, IRR y HR. Un enfoque metodológico sencillo

sábado, 27 de junio de 2026

Cine y Pediatría (859) “Mi hija Hildegart”, en busca de la hija eugenésica

 

La historia de Aurora Rodríguez Carballeira (1879-1955) y de su hija Hildegart Rodríguez Carballeira (1914-1933), ocurrida en el convulso primer tercio del siglo XX, constituye uno de los casos más fascinantes y trágicos de la crónica negra y sociopolítica española. Aurora es una mujer gallega nacida en Ferrol de clase media-alta acomodada, y que en su juventud se trasladó a Madrid ya con una amasada ideología socialista utópica y eugenésica. Convencida de que la mujer debe ser liberada de la opresión masculina, Aurora decide concebir un "modelo de mujer del futuro". Elige cuidadosamente a un sacerdote como progenitor biológico bajo la condición de que este renuncie a cualquier derecho de paternidad. Y de este plan nace Hildegart (cuyo nombre significa "jardín de la sabiduría"), a quien somete desde el principio a un estricto e implacable régimen de educación y aislamiento por parte de su madre. De esa manera, la niña se convierte en un prodigio absoluto: lee a los dos años, escribe a los tres y domina varios idiomas en su infancia; a los 17 años se convierte en la abogada más joven de España; y se transforma en una activa militante política y líder de la Liga Mundial para la Reforma Sexual. 

El conflicto estalla cuando Hildegart cumple 18 años. Al madurar, la joven comienza a buscar su independencia emocional e intelectual, se enamora e intenta desvincularse del control asfixiante de su progenitora. Aurora, incapaz de tolerar que su "escultura de carne y hueso" desarrolle voluntad propia y arruine el proyecto de su vida, decide que prefiere destruirla antes que perder su control. El 9 de junio de 1933, Aurora asesina a tiros a Hildegart mientras duerme. 

Una historia, la de este “proyecto Hildegart”, que ha inspirado varias adaptaciones cinematográficas en nuestro país. Tres en concreto, dos películas de ficción y un documental. Y que vamos a comentar, poniendo especial hincapié en la película original. 

- Mi hija Hildegart (Fernando Fernán Gómez, 1977), basado en el libro "Aurora de sangre" de Eduardo de Guzmán, y adaptado por Rafael Azcona y Fernando Fernán Gómez. Se basa en los hechos que precedieron al juicio, cuando Aurora confiesa su asesinato y rememora la historia de ella y su hija, protagonizada por Amparo Soler Leal (como Aurora) y Carmen Roldán (como Hildegart). Se nos presenta en blanco y negro las escenas del pasado y los recuerdos, mientras que el presente es en color, lo que hace que las continuas analepsis (flashback) y prolepsis (flashforward) se puedan seguir sin dificultad, sin perder su tono esencialmente teatral y que pone bastante peso en el análisis sociopolítico de la Segunda República. La música corre a cargo de Luis Eduardo Aute. 

Vale la pena destacar algunas confesiones de Aurora ante su abogado: "Tenía que ser una niña, una mujer sana de cuerpo y alma, guiada certeramente desde antes de nacer, capaz de realizar la gran idea que yo por mi falta de preparación no podía llevar a cabo. Hildegart debía consagrarse a la liberación de la mujer", lo que aclara su idea eugenésica; "Prefiero la muerte, antes de que la gente piense que mis ideas fueron por estar loca", lo que reafirma la convicción de sus ideas, hasta sus más crueles consecuencias. Porque esta madre, incapaz de soportar la más mínima desviación de su hija del camino que ha soñado para ella, la mata a sangre fría, en sus propias palabras, igual que un escultor destruye su obra cuando la misma no ha alcanzado las cotas de perfección a que aspiraba. Y ello, al parecer, con el propio consentimiento de la hija. 

- La virgen roja (Paula Ortiz, 2024), es una versión más reciente con guion de Eduard Sola y Clara Roquet, protagonizada por por Najwa Nimri (como Aurora) y Alba Planas (como Hildegart). Utiliza una paleta de colores donde predominan el blanco, el negro y el rojo para simbolizar el fanatismo, la pureza, el control y la libertad. Se centra fuertemente en el diseño científico de la menor por parte de la madre y la fractura entre ambas cuando Hildegart intenta independizarse y explorar sus propias emociones frente a la rigidez de su madre. 

Algunos de los mensajes que Auroa lanza a su hija son contundentes: "Fuiste concebida para cambiar el mundo", "Freud en el sexo, Nietzsche en el pecho, Marx en la cabeza", "El amor es una debilidad",...

 - La virgen roja (Marcos Nine, 2021), película documental cimentada con alternancia de fragmentos de películas de la primera mitad del siglo, imágenes de archivo y segmentos de animación de cosecha propia con las narraciones y testimonios de una serie de historiadores, escritores y psiquiatras especialistas en la historia analizada. Nine reconstruye, bajo la primacía de la imagen sobre la palabra, las peculiares vidas de Aurora Rodríguez y su hija Hildegart, a la que quiso moldear como su Frankenstein particular (al respecto, cabe no olvidar que la novela de Almudena Grandes titulada “La madre de Frankestein” tiene como protagonistas a un joven psiquiatra, a Aurora Rodríguez Carballeira y a una joven auxiliar de enfermería que trabaja en un manicomio). 

Tres visiones cinematográficas de una misma historia que acumula una serie de enseñanzas que cabe recordar. La primera, que los hijos no son proyectos ni extensiones de los progenitores, poniendo en aviso del peligro de la paternidad posesiva; porque los hijos son seres individuales con derecho a forjar su propio destino y no "herramientas ideológicas" al servicio de los traumas o ambiciones parentales. La segunda, que la libertad no se puede construir sobre la opresión: paradójicamente, Aurora buscaba la liberación de las mujeres en la sociedad, pero aplicó una tiranía claustrofóbica y totalitaria dentro de su propio hogar; es así que la incoherencia entre sus ideales públicos y sus métodos privados vició el proyecto desde el origen. Y la tercera, el siempre peligro del fanatismo ideológico: cuando una doctrina teórica (en este caso la eugenesia y el control social radical) se superpone a la empatía, el amor filial y la humanidad básica, se abren las puertas a la monstruosidad. 

Tres enseñanzas amasadas bajo otras tantas reflexiones de una historia que parece ficción, pero que nos demuestras una vez más que en ocasiones la realidad supera a la ficción. Esta historia funciona como una versión real y oscura de Frankenstein o el mito de Pigmalión, la de ese creador que dota de inteligencia a su criatura, pero se ve superado por la autonomía y el libre albedrío de esta, reaccionando con violencia letal ante la pérdida de control. Y donde Hildegart vivía en una profunda contradicción, pues mientras teorizaba con brillantez sobre la reforma sexual y la libertad de la mujer en libros y discursos públicos, ella vivía completamente reprimida y tutelada en su privacidad, lo que refleja la dura brecha existente entre el conocimiento abstracto y la madurez vivencial afectiva.

 

miércoles, 24 de junio de 2026

Libro Cine y Pediatría 15, todos frente al acoso escolar


Un año más, y un nuevo libro del proyecto "Cine y Pediatría" llega a las librerías. Y hoy presentamos Cine y Pediatría 15

Y es así como se desgranan las celebraciones:


Y hoy llega Cine y Pediatría 15. Ese 15 que simboliza la pasión, la creatividad, la libertad y el cambio, actuando como una energía alquímica que impulsa a tomar decisiones y buscar la realización personal. Y a buen seguro que cada una de esas características nos han acompañado para llegar aquí con este proyecto que sigue aunando cine y pediatría, arte y ciencia con conciencia.  

Y esa realización personal del número 15 es la deseamos a cada niño y niña en sus tres ámbitos de desarrollo habituales: la familia, el centro escolar y el entorno social. Y hoy centramos nuestra atención en un problema que sigue presente en los entornos educativos e interrumpe esa correcta realización personal: hablamos del acoso escolar (también conocido como maltrato entre iguales en la escuela, maltrato por abuso de poder entre escolares o con el anglicismo bullying). Un problema frente al que todos debemos luchar, desde los profesores a las familias, pasando por los organismos estatales. Un tema que no debe ser ajeno a los pediatras, pues a buen seguro que el acoso escolar influye en la salud física, psíquica y social de nuestros pacientes. Y de sus familias.

Y, desde el séptimo arte, las películas alrededor del acoso escolar se constituyen en un motivo de visualización, reflexión y debate. Y hoy recopilamos en Cine y Pediatría aquellas películas y personajes que pueden ayudarnos a entender mejor el acoso escolar en sus distintas aristas. Dividimos nuestro repaso en dos grupos de películas: aquellas argumentales y esenciales, y aquellas relevantes a tener también en cuenta.   

a) Prescribir películas argumentales sobre el acoso escolar: Klass (Ilmar Raar, 2007), Cobardes (José Corbacho y Juan Cruz, 2008), Después de Lucía (Michel Franco, 2012), Marion, 13 años eternamente (Bourlem Guerdjou, 2016), El silencio roto (Piluca Baquero, 2017), El profesor (Teacher) (Adam Dick, 2019), Un pequeño mundo (Laura Wandel, 2021).



b) Prescribir películas relevantes sobre el acoso escolar: Carrie (Brian de Palma, 1976), Bienvenido a la casa de muñecas (Todd Solondz, 1995), Mamá es boba (Santiago Lorenzo, 1999), Antes de la tormenta (Rza Parsa, 2000), Evil (Mikael Hafström, 2003), Ben X (Nic Balthazar, 2007), Ser gorda como yo (Douglas Barr, 2007), Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008), Precious (Lee Daniels, 2009), Bullying (Josetxo San Matero, 2009), En un mundo mejor (Susanne Bier, 2010), Moonlight (Barry Jenkins, 2016), Un monstruo viene a verme (J.A. Bayona, 2016), Wonder (Stephen Chbosky, 2017), Butter (Paul A. Kaufman, 2020), Cerdita (Carlota Pereda, 2022), Uno para todos (David Ilundain, 2020), Monstruo (Kaibutsu, Hirokazu Koreeda, 2023), etc.



Y por fortuna cada libro siempre va con la mejor compañía en este camino. La compañía de nuestros prologuistas. Y contamos con tres prologuistas “de cine”: 

- El Prólogo desde el punto de vista de la Pediatría ha contado con el saber ser y estar del Dr. Iván Carabaño, pediatra amigo amante del valor de las artes en la humanización de nuestra profesión. Con la paleta de colores de su sensibilidad dará buen sentido al término arteterapia en el cuidado de la infancia y adolescencia. 
Y en su prólogo, titulado “Abrir significados”, nos regala una frase así sobre el “significado” de este proyecto ya consolidado: “Porque Cine y Pediatría no es una propuesta ornamental ni un ejercicio cultural para tiempos muertos. Es un proyecto docente sólido, sostenido a lo largo de los años, que defiende —y demuestra— que el cruce de caminos entre las artes y la Pediatría tiene una utilidad real en la formación de los profesionales y en la mejora de la práctica clínica”

- El Prólogo desde el punto de vista del Cine es un regalo del actor José Corbacho, también director, guionista y cómico español conocido por su versatilidad en teatro, cine y televisión. Su compromiso se pactó con emoción en el pasado Festival Internacional de Cine de Alicante, cuando supo que este número 15 tendrá un capítulo introductorio (y el video promocional) dedicado al cine que afronta (y se enfrenta) al acoso escolar, un tema muy apreciado por él, pues fue uno de los primeros en denunciar en pantalla en España esta lacra con su película Cobardes del año 2008. 
En su maravilloso prólogo, por título “El cine frente al acoso escolar y la complicidad del silencio” nos hace viajar con emoción a esta lacra que conoció tan bien, y así se refiere a la conspiración del silencio frente al bullying: “Porque todos hemos sido alguna vez ese testigo silencioso. Todos hemos mirado hacia otro lado. No hemos avisado al profesor, ni al jefe, ni —quizá lo más importante— hemos tendido la mano a quien lo necesitaba…Eso me provocó una profunda reflexión, y también cierta tristeza. Porque la sociedad no es algo abstracto: la formamos nosotros. Y somos nosotros quienes tenemos la voz para romper ese silencio. Personas como el doctor Javier González de Dios, que a través de sus libros y de las películas que propone, contribuyen a generar esa conciencia, son necesarias para construir una sociedad mejor”. 

El Prólogo desde el punto de vista de la Docencia tendrá la firma de la Fundación Aprender a Mirar, entidad bajo el protectorado del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, sin ánimo de lucro, que trabaja por la defensa de los usuarios de los medios de comunicación audiovisual, en especial, de los niños y los jóvenes. 
Y desde Fundación Aprender a Mirar toma la palabra su directora de comunicación, Patricia Amat, quien titula su prólogo de forma tan acertada como “El cine como aula: aprender a mirar la infancia”. Y que haya puesto en el foco en algo tan importante para Cine y Pediatría: “Javier González de Dios propone precisamente eso: enseñar a mirar la infancia a través de narraciones cinematográficas y convertir el lenguaje audiovisual en un espacio de aprendizaje emocional, social y ético. Así, consigue que ver una película deje de ser solo entretenimiento y se transforme en una experiencia formativa que interpela al espectador, lo invita a reflexionar y amplía su comprensión del mundo infantil y de quienes lo rodean”.

Y es así como alzamos la voz contra el acoso escolar con Cine y Pediatría 15. Y a través de cada fotograma late la esperanza de una escuela más humana, donde el silencio se transforme en diálogo y la herida en abrazo. Con el deseo de que cada película prescrita no solo eduque la mirada, sino que despierte la conciencia y reclame empatía frente al silencio.

Los libros disponibles a la venta en Lúa Ediciones 3.0.

Y os dejamos el vídeo de presentación.

lunes, 22 de junio de 2026

Ética y moral en la profesión médica: la reflexión que arropa a la acción

 

La ética y la moral en la profesión médica son fundamentales para guiar la conducta del médico: la moral es el conjunto de principios, normas y valores que dirigen el comportamiento (lo que «debemos hacer»), mientras que la ética es la reflexión racional sobre esa moral, discutiendo y fundamentando esos principios. En Medicina, ambas se integran en la deontología médica (los deberes profesionales) y en la bioética, que compara lo que «debe ser» con lo que «es» en la práctica clínica. 

Porque los términos ética y moral suelen utilizarse indistintamente, pero poseen funciones distintas en el ámbito académico y práctico. La filosofía establece una distinción fundamental que nos ayuda a entender no solo cómo nos comportamos, sino por qué lo hacemos. La clave reside en una premisa sencilla: la moral se vive y la ética se piensa. 

a) El origen de la confusión: una raíz compartida 

La tendencia a usar ambos conceptos indistintamente no es un error moderno, sino que está arraigada en su etimología. La palabra ética proviene del griego ethos, mientras que moral proviene del latín moralis, que es simplemente la traducción del término griego

Lo interesante es que ethos posee una doble dimensión que actúa como una moneda de dos caras: 1) las costumbres: representa el plano social, las normas y prácticas compartidas por una comunidad; 2) el carácter: representa el plano personal, los hábitos y actitudes que cada individuo forma a lo largo de su vida. 

b) La distinción académica 

Aunque compartan origen, en el plano teórico cumplen funciones distintas pero complementarias: 

• La Moral. Es el conjunto de reglas, valores y costumbres que ya existen en una sociedad. Son normas prácticas que regulan nuestra conducta diaria y nos indican qué está bien o mal dentro de un grupo específico. Por ello, se dice que la moral es variable, ya que depende de la cultura y el tiempo. Es un concepto práctico y social que regula la conducta cotidiana. 

• La Ética. No es una lista de reglas, sino una disciplina filosófica que realiza una reflexión crítica sobre la moral. Su función es analizar, cuestionar y buscar el fundamento de las normas. Mientras la moral nos dice "no copies en el examen", la ética se pregunta "¿por qué está mal copiar?" o "¿qué valor protege esa norma?". Es un concepto teórico y reflexivo que analiza, justifica y cuestiona la moral. 

Por tanto, la ética y la moral no compiten entre sí; se necesitan mutuamente. Sin la moral vivida, la ética no tendría nada que analizar. Los derechos humanos son el mejor ejemplo de esta unión: son principios éticos universales que formulan valores para orientar las prácticas morales en todo el mundo, más allá de las fronteras locales. 

c) ¿Qué es la ética aplicada y cómo se usa hoy? 

La ética aplicada es la reflexión consciente sobre valores (como la verdad y la responsabilidad) en ámbitos específicos de la sociedad. A diferencia de la moral, que se basa en seguir normas aprendidas o costumbres, la ética aplicada implica un proceso de análisis crítico para fundamentar las acciones. En la actualidad, se utiliza principalmente en los siguientes niveles: 

• Ámbito profesional: se manifiesta a través de los códigos de ética de diversas profesiones, como los de periodistas o médicos. En estos casos, ya no se trata solo de seguir costumbres sociales, sino de actuar bajo una reflexión consciente sobre los valores que rigen su labor. 
• Ámbito global y universal: se usa para establecer principios que trascienden las culturas y países, siendo el ejemplo más claro los derechos humanos. Estos no se consideran reglas locales, sino principios éticos universales pensados para todas las personas. 
• Guía para la práctica: su función hoy es formular principios generales que orienten las prácticas cotidianas. Mientras la moral nos dice qué hacer en el día a día (como devolver una billetera), la ética aplicada nos ayuda a entender el porqué detrás de esas normas y a cuestionar si son justas o qué valores protegen, como la honestidad o la justicia. 

En resumen, la ética aplicada es la herramienta que permite pasar del "vivir" la moral de forma automática al "pensar" y fundamentar nuestras decisiones en marcos profesionales y universales. 

d) Ejemplos de conflictos entre la ética y la moral 

E identificar situaciones donde la moral (las reglas sociales vigentes) y la ética (la reflexión crítica y universal) pueden entrar en conflicto. Algunos ejemplos: 

• La mentira por compasión: surge el dilema de si mentir para no herir los sentimientos de alguien es inmoral o poco ético. Aquí surge un conflicto: la moral social suele dictar que se debe decir la verdad como norma práctica, pero la reflexión ética podría cuestionar si, en un caso específico, el valor de no causar daño es superior a la norma de la honestidad absoluta. 
• Leyes o reglas sociales injustas: utilizando la analogía del juego, la moral son las reglas establecidas, pero la ética es preguntarse si el juego es justo. Un conflicto ocurre cuando una persona sigue una norma moral de su comunidad (lo que se considera "correcto" en ese grupo) pero, al reflexionar éticamente, se da cuenta de que esa norma es injusta o perjudica a otros. 
• Normas locales frente a Derechos Humanos: la moral es variable según la cultura y el tiempo. Un conflicto común ocurre cuando una costumbre o práctica local (moral) choca con los Derechos Humanos, que son principios éticos universales pensados para todas las personas más allá de sus fronteras. Por ejemplo, una práctica tradicional aceptada en una comunidad puede ser rechazada éticamente si vulnera un derecho fundamental universal. 
• Ética profesional frente a presión social: un periodista o un médico pueden enfrentarse a situaciones donde la costumbre social o la presión del grupo (moral) les impulsa a actuar de cierta forma, pero su código de ética profesional —que es una reflexión consciente sobre valores como la verdad y la responsabilidad— les obliga a actuar de manera distinta. 

En conclusión, el conflicto surge porque la moral es el "manual" de conducta social que se vive automáticamente, mientras que la ética es la "vocecita" crítica que nos invita a cuestionar si esas acciones son realmente correctas desde un punto de vista más amplio y racional. 

e) ¿Cómo se relacionan los derechos humanos con la ética? 

Los derechos humanos se relacionan con la ética al ser considerados principios éticos universales que trascienden las fronteras locales y culturales. Y esta relación se define a través de los siguientes puntos clave: 

• Nivel de alcance: mientras que la moral se compone de reglas y costumbres locales que varían según la cultura y el tiempo, los derechos humanos se sitúan en un nivel más amplio como principios pensados para todas las personas, independientemente de su país de origen. 
• Fundamento reflexivo: los derechos humanos no son simplemente normas prácticas que se siguen por costumbre, sino que son el resultado de una reflexión ética. Como la ética es la disciplina que busca principios generales para orientar la conducta, los derechos humanos actúan como ese marco global que guía las prácticas del día a día. 
• Función orientadora: en el esquema donde la moral se vive y la ética se piensa, los derechos humanos representan la capacidad de la ética para formular principios universales que sirven para analizar, cuestionar y justificar las normas morales de diferentes sociedades. 

En resumen, los derechos humanos son la expresión máxima de la ética en su búsqueda de principios generales y universales que aseguren la justicia y la dignidad humana más allá de las costumbres particulares de cada grupo. 

f) ¿Cómo influye el carácter personal en la distinción entre ética y moral? 

El carácter personal influye en esta distinción al representar una de las dos "caras" fundamentales del término griego ethos, que es la raíz común tanto de la ética como de la moral. Y el carácter personal se relaciona con la distinción de la siguiente manera: 

• La dimensión personal frente a la social: el concepto de ethos tiene un doble significado. Por un lado, se refiere a las costumbres (el nivel social/moral), que son las normas compartidas por una comunidad. Por otro lado, significa carácter, que son los hábitos y actitudes que cada individuo desarrolla a lo largo de su vida. 
• La formación de la identidad: mientras que la moral se enfoca en lo que un grupo considera correcto, el carácter personal se define como "el tipo de persona que eres" y determina cómo decides actuar de manera individual. Es la cara personal de la moneda frente a la cara social de las costumbres. 
• De la costumbre a la decisión consciente: el carácter influye en el paso de la moral vivida a la ética pensada. La moral se vive a través de normas prácticas aprendidas (como devolver una billetera por costumbre social), pero es a través del carácter y la reflexión consciente que una persona analiza los valores detrás de esas acciones, como la responsabilidad o la verdad. 
• El motor de la acción ética: el carácter es lo que permite que una persona no solo siga un "manual" de conducta (moral), sino que escuche esa "vocecita" interna (ética) que le invita a cuestionar por qué hace lo que hace y a tomar decisiones fundamentadas. 

En resumen, el carácter personal es el elemento que permite que la ética no sea solo una teoría abstracta, sino una forma de ser y de actuar basada en hábitos propios, diferenciándose así de la simple obediencia a las costumbres sociales o morales del grupo. 

g) La ética y la moral en la profesión médica 

Todo profesional de la salud debe basar su práctica en estos cuatro principios clásicos: No maleficencia (Primum non nocere); obligación de no causar daño al paciente, tanto físico como psicológico, evitando conductas imprudentes o negligentes; Beneficencia: compromiso de actuar en beneficio del paciente, promoviendo su bienestar físico, mental y social; Autonomía: reconocimiento del paciente como dueño de sus propias decisiones de salud; el médico debe ofrecer información para que ejerza control sobre su tratamiento; Justicia: equidad en la atención médica y acceso a servicios sanitarios; todos los pacientes deben ser tratados por igual con respeto y humanidad. 

Y otros principios éticos esenciales son la confidencialidad (base de la confianza médico-paciente; no revelar información personal excepto por mandato legal), honestidad y veracidad (para transmitir información verdadera al paciente), integridad (desempeñar la profesión con honestidad y lealtad hacia institución y compañeros) y no discriminación (atender a todos sin distinción). 

Porque la Medicina es, por su propia naturaleza, una actividad moral: nada de lo que hace el médico carece de significación moral, pues todos sus esfuerzos se dirigen al bienestar del paciente. Y la ética médica es crucial en la relación médico-paciente, la práctica clínica, la docencia y la investigación científica. 

En España, la Organización Médica Colegial (OMC) desarrolla el Código de Ética y Deontología Médica, promoviendo la autorregulación profesional. Mantener conducta ética genera confianza, reputación, excelencia en tratamientos y protección legal frente a demandas.

sábado, 20 de junio de 2026

Cine y Pediatría (858) Cine minimalista de la infancia: “El globo rojo” y “El viaje de Takara”

 

El cine minimalista es un estilo cinematográfico que se caracteriza por su sencillez y economía narrativa, enfocándose en lo esencial para transmitir emociones y significados sin recurrir a elementos superfluos. Y que se fundamenta en el conocido principio de que "menos es más", sin efectos especiales ni recursos técnicos sofisticados, con historias a veces mínimas en las que se requiere que el espectador ponga de su parte. 

El cine minimalista se fundamenta en reducir los elementos narrativos, espaciales y técnicos al mínimo para centrarse en la pura observación de sus personajes, un enfoque que funciona de maravilla al retratar la honestidad y la mirada de la infancia. Y sirva como ejemplo algunas películas que ya forman parte de la familia de Cine y Pediatría, generalmente retratos íntimos y contemplativos: la película japonesa He nacido, pero… (Yasujiro Ozu, 1932), la película italiana Ladrón de bicicletas (1948), la película británica My Chilhood (Bill Douglas, 1972), la película española El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973), la película iraní El globo blanco (Jafar Panahi, 1995), la película francesa Ponette (Jacques Dillon, 1996), la película coreana El camino a casa (Jeong-Hyang Lee, 2002), la película afgana Osama (Siddiq Barmak, 2003), la película rusa El regreso (Andrei Zvyagintsev, 2003), la película mexicana Los herederos (Eugenio Polgovsky, 2008), la película belga Blue Bird (Gust Van Den Berghe, 2011), la película saudita La bicicleta verde (Haifaa Al-Mansour, 2012), la película neerlandesa Kauwoy (Boudewijn Koole, 2012), la película etíope Difret (Zeresenay Mehari, 2014), la película mauritana Timbuktu (Abderrahmane Sissako, 2014), la película irlandesa The Quiet Girl (Colm Bairéad, 2022), entre otras. 

Pues a estos títulos, hoy añadimos dos títulos más, quintaesencia de ese minimalismo cinematográfico con la infancia como protagonista, dos películas separadas entre sí seis décadas, pero con algunas semejanzas: ambas se centran un niños preescolares protagonista que se guían por su propia lógica, curiosidad y asombro, ambos deambulan por ciudades (uno por una ciudad francesa, el otro por una ciudad japonesa) y ambas historias se nos narran con práctica ausencia de diálogos, con una narrativa que se apoya fuertemente en las imágenes, los silencios, los sonidos ambientales y la expresividad corporal del niño. Hablamos del mediometraje francés El globo rojo (Albert Lamorisse, 1956) y del largometraje japonés El viaje de Takara (Damien Manivel, Kohei Igarashi, 2017). 

- El globo rojo (Albert Lamorisse, 1956) 

Esta película de 36 minutos es considerado por muchos como el mejor mediometraje de todos los tiempos y el único corto que ha ganado un Óscar en la categoría general (en su caso como guion original), amén de innumerables premios en diversos festivales. Un poético film (protagonizado por el propio hijo del director, con 4 años de edad), sin apenas diálogos, donde este niño encuentra un globo rojo en el barrio parisino de Ménilmontant. 

El globo no es un objeto cualquiera: tiene vida propia, voluntad y fidelidad, que acompaña y sigue al pequeño. Juntos deambulan por las calles de París, formando una amistad sin palabras que desafía la lógica, y con una particular estructura narrativa: encuentro, amistad, protección, persecución, rescate, final trágico para el globo y esa redención final cuando todos los globos de París se liberan y flotan en el cielo como símbolo de libertad. Pura paradoja de lo simple y lo profundo… como la infancia. 

- El viaje de Takara (Damien Manivel, Kohei Igarashi, 2017) 

Esta película de 76 minutos es otro ejemplo de minimalismo que nos traslada a una ciudad japonesa (Aomori) cubierta por la nieve invernal. Como cada noche, un pescador realiza su viaje al mercado de la ciudad; su hijo de 6 años, Takara Kogawa, se despierta con su marcha y no puede volver a dormirse. En la casa, donde el resto de la familia duerme, el pequeño hace un dibujo de animales marinos que desliza en su cartera. Por la mañana, su silueta somnolienta se aleja del camino a la escuela y se interna en la nieve.... 

Takara se desvía de su camino al colegio y ante su lógica infantil emprende un viaje solo, en tren, para buscar a su padre. Su objetivo es enseñarle el dibujo que hizo por la noche y así compartir con él su creación. Su travesía termina en una lonja de pescado (el mercado donde trabaja su padre), quedándose dormido dentro de una camioneta cerca de ese lugar. Y esta sencilla historia se estructura en la película en tres partes, por título “El dibujo” (el punto de partido, el acto del hogar), “La pescadería” (el viaje en solitario, el acto del tren) y “Un sueño largo” (el encuentro y el descubrimiento, el acto final). 

Curiosamente la semana pasada acompañamos a un niña escolar de 9 años con su mochila que deambulaba por la ciudad iraquí de Bagdad en La tarta del presidente (Hasan Hadi, 2025), y hoy lo hacemos con este niño de 6 años y su mochila. Y siempre acompañaremos a la infancia y a las infancias del mundo, sean historias minimalistas… o de máximos. 

 

miércoles, 17 de junio de 2026

Más Facultades de Medicina a la vista: tarde, mal y nunca

 

Este es un titular reciente de El País: “España contará con seis nuevas facultades de Medicina, pero peligra el trabajo de los futuros doctores”,  

La noticia encaja en un problema estructural: España está ampliando facultades y plazas de Medicina sin que el sistema de especialización, prácticas clínicas y empleo haya absorbido bien el crecimiento previo. El resultado es una política tarde, mal y nunca: tarde, porque corrige ahora desajustes previsibles; mal, porque suma estudiantes sin asegurar tutores, rotaciones y plazas MIR suficientes; y nunca, porque falta una planificación sostenida a largo plazo. 

El titular de El País apunta a una contradicción básica: se autorizan seis nuevas facultades mientras se advierte de que, cuando esos alumnos terminen, puede haber exceso de especialistas y problemas de inserción laboral. Y más teniendo en cuenta que el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades resolvieron en el año 2025 más de 30.000 homologaciones de títulos de Medicina de extracomunitarios, lo que supone la tremenda cifra de 4,4 homologaciones por cada médico egresado de una facultad española en el mismo periodo. 

Esto no significa que sobren médicos hoy, sino que la oferta se está expandiendo con una lógica universitaria de crecimiento que no siempre coincide con las necesidades reales del sistema sanitario. Porque crear un especialista implica, como poco, 10-12 años (y eso, yendo todo bien): 6 de carrera universitaria, 0-1 de MIR y 4-5 años de especialización. 

Porque, además, la clave no es solo cuántos estudiantes entran en Medicina, sino cuántos pueden completar una formación clínica de calidad y cuántos acceden luego a una plaza de especialidad. Sanidad ha elevado la oferta MIR a 9.276 plazas en 2026, un récord, pero el propio diseño del sistema sigue dependiendo de un cuello de botella: si el aumento de graduados va por delante del aumento de plazas especializadas, el problema se desplaza, no desaparece. Dicho de otro modo: abrir más facultades sin asegurar hospitales docentes, profesorado clínico y salida MIR es como ampliar la puerta de entrada sin ensanchar el pasillo de salida. 

Un ejemplo más de la crónica mala gestión universitaria y política universitaria que nos ha acompañado desde hace décadas. Siempre tarde, mal y nunca… Y ello porque la universidad y a las administraciones han tolerado durante años una expansión de grados de Medicina guiada más por prestigio, presión territorial o interés político que por una planificación sanitaria seria. Esa fragmentación genera duplicidades, dispersa recursos y debilita la capacidad formativa real de las facultades y de los hospitales asociados. 

Además, la universidad suele reaccionar tarde: primero autoriza, luego improvisa convenios, después busca docentes y prácticas, y solo al final se pregunta por el mercado laboral. Eso es gestión reactiva, no estratégica. 

¿Cuáles son las consecuencias previsibles? 

El primer efecto es formativo: más alumnos compiten por los mismos recursos clínicos, con riesgo de menos prácticas, más saturación asistencial y peor acompañamiento docente. 

El segundo efecto es laboral: si la oferta de graduados crece más rápido que la de especialidades, aparecen médicos sin plaza MIR, emigración forzada o subempleo, un escenario que ya han advertido organizaciones profesionales y estudiantiles. 

El tercer efecto es sistémico: la universidad pierde credibilidad cuando promete movilidad social y luego entrega incertidumbre profesional. 

Por ello la expresión “tarde, mal y nunca” retrata un modelo institucional que ha confundido expansión con planificación. Tarde, porque el desajuste entre facultades y especialidades lleva años denunciándose; mal, porque se ha fragmentado la formación clínica sin reforzarla proporcionalmente; y nunca, porque no se ha construido una política estable de numerus clausus, plazas MIR, hospitales docentes y necesidades territoriales. 

La solución no pasa solo por abrir o cerrar facultades, sino por coordinar universidad, Sanidad y comunidades autónomas con un horizonte de 10 a 12 años, que es el tiempo real de formación de un médico hasta consolidarse como especialista. 

Y eso me retrotrae a dos post que publiqué hace años en este mismo blog: ¿Es necesario la apertura de nuevas Facultades de Medicina en España?  y Facultades de Medicina en España o la crónica de una sinrazón anunciada. Por tanto, nada nuevo…

lunes, 15 de junio de 2026

Terapia cinematográfica (22). Prescribir películas para combatir la problemática del trabajo y explotación infantil

 

El trabajo infantil es toda actividad laboral realizada por niños, niñas o adolescentes que perjudica su desarrollo, su salud o su educación, o que les priva de su infancia y dignidad. La explotación infantil es una forma más grave de abuso, en la que el menor es utilizado de manera abusiva o forzada, a menudo vulnerando sus derechos, por ejemplo mediante trabajos peligrosos, esclavitud, trata, explotación sexual o actividades delictivas. Los dos implican una violación clara de sus derechos y su protección, pero la explotación infantil es un paso más grave e ilegal si cabe. 

El trabajo infantil afecta a casi 140 millones de niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años en 2024-2025, según la OIT y UNICEF, incumpliendo la meta de erradicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible pactados para 2025. Esta explotación viola derechos fundamentales y perpetúa ciclos de pobreza, teniendo en cuenta que el trabajo infantil priva a los niños de infancia, potencial y dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico, mental, social y moral. Las peores formas abarcan esclavitud, trata, prostitución, pornografía, reclutamiento armado y drogas. 

El cine ha tratado el trabajo infantil y la explotación infantil sobre todo como un problema de pobreza estructural, violencia y pérdida de la infancia, no solo como un drama individual. Lo ha hecho a través de ficciones realistas, cine social, neorrealismo y documentales de denuncia, con frecuencia situando a los niños en la calle, en fábricas, en minas, en plantaciones o en redes de explotación sexual. 

Pero hoy vamos a intentar hablar y prescribir de películas sobre el trabajo y explotación infantil que ya forman parte del proyecto Cine y Pediatría. Y es así que desde esta sección de Terapia cinematográfica hoy recogemos 7 películas argumentales al respecto, desde títulos clásicos a modernos, desde películas de realismo social a documentales. Estas películas son, por orden cronológico de estreno: 

- Oliver Twist (David Lean, 1948), para revivir el trabajo infantil y el maltrato institucionalizado en una Inglaterra sumida en la convulsa Revolución Industrial. 

- Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), para denunciar la desigualdad sobre esos “olvidados” de la infancia y adolescencia cada vez más numerosos que dio a luz el desarrollismo de la opulencia. 

- El polaquito (Juan Carlos Desanzo, 2003), para conocer a nuestro Oliver Twist a ritmo de tango alrededor de la estación central de Buenos Aires. 

- Sombras del tiempo (Schatten der Zeit, Florian Gallenberger, 2004), para enfrentarnos a un retrato arquetípico de la esclavitud infantil desde Calcuta, entre el trabajo y la prostitución infantil. 

- Ángeles del sol (Anjos do sol, Rudi Lagemann, 2006) , para denunciar la explotación sexual de niñas en Brasil, basado en una serie de relatos reales de prensa. 

- Los herederos (Eugenio Polgovsky, 2008) , para adentrarnos en silencio en el retrato del trabajo infantil en zonas agrícolas y montañosas de México. 

- Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008) , para conocer a esos verdaderos perros callejeros en las infancias desfavorecidas de la India. 

Siete películas argumentales para adentrarnos en las muchas caras del trabajo y maltrato infantil a lo largo del mundo, una lacra que cuesta tanto erradicar. 

Se puede revisar el artículo completo en este enlace o en este otro.

sábado, 13 de junio de 2026

Cine y Pediatría (857) “La tarta del presidente”, devastadora fábula de la infancia bajo la dictadura iraquí

 

Muchas son las óperas primas en el cine. Pero pocas que puedan ya superar el recuerdo e impacto emocional que deja esta película iraquí con intérpretes no profesionales y cuya historia está inspirada en recuerdos personales del director. Un film que vuelve a encontrar en la mirada de la infancia una forma muy directa y muy humana de contar el miedo, la miseria y la supervivencia en aquel Irak de la década de los 90 marcado por la guerra, las sanciones y la escasez bajo el régimen dictatorial de Sadam Husein. Hablamos de una película con un título tan significativo como La tarta del presidente (Hasan Hadi, 2025), una devastadora fábula con una protagonista ya inolvidable, una niña de 9 años llamada Lamia (Baneen Ahmad Nayyef). 

Y antes de adentrase en este aparente sencillo guion, vale la pena revisar la compleja historia que vivía Irak en los inicios de esa década. Pues en 1991 Irak fue el epicentro de la Guerra del Golfo, ya que recordamos que, tras la invasión iraquí de Kuwait en 1990, una coalición de 34 países liderada por Estados Unidos inició la Operación Tormenta del Desierto en enero de 1991, expulsando a las fuerzas de Sadam Huseín y desencadenando rebeliones internas. Fue un 3 de marzo de 1991 cuando Irak aceptó las condiciones de alto el fuego de las Naciones Unidas, que incluyeron el restablecimiento de la soberanía de Kuwait, la destrucción de armas de destrucción masiva y el inicio de un prolongado embargo comercial. Y fueron esas graves sanciones de la ONU las que provocaron pobreza y escasez de alimentos y medicinas en Irak. Y en ese contexto se creó la obligación escolar de que cada centro educativo elaborara una tarta para el cumpleaños de Sadam Husein, lo que era un símbolo más que formaba parte del extremo culto a la personalidad del dictador. Y eso se asignaba a un alumno, quien tenía que enfrentarse a la odisea de conseguir los ingredientes básicos del pastel (como harina, azúcar y huevos), sabiendo que hacer un mal pastel o no cumplir con el encargo podía acarrear graves represalias del régimen para los niños y sus familias. 

Esta anécdota real y el respeto y temor que infundía en la población infantil sirven como argumento central en La tarta del presidente, película candidata al Óscar a Mejor Película internacional y Cámara de Oro Cannes como mejor ópera prima, amén del Premio del público, una de las historias más conmovedoras del último año. “26 de abril de 1991. Dos días antes del cumpleaños”, así comienza esta historia… Allí conocemos a Lamia, quien vive sola con su abuela en las marismas mesopotámicas del sur de Irak (sus padres fallecieron como consecuencia de la guerra), bajo las duras sanciones internacionales que provocan escasez generalizada y miseria. Los escolares llegan a la escuela en canoas por un paisaje de una gran belleza donde la población sobrevive en casas de juncos en condiciones muy precarias. 

En la escuela, hasta los propios niños dan mítines a favor de su adorado Sadam Huseín, mientras los aviones de guerra sobrevuelan continuamente el cielo: “¡Con nuestra sangre y nuestra alma los venceremos por ti, Sadam!...¡Sacrficaremos nuestra alma por ti!”, proclaman estos jóvenes alumnos. Y en este país donde el régimen exige que el cumpleaños de Sadam Husein se celebre con un pastel en cada escuela, esa tarea casi imposible le toca por sorteo a Lamia, un sorteo realizado por un tiránico maestro que es más un fanático militar. La misión es obligatoria y saben que si no cumple con el mandato, las consecuencias pueden ser la cárcel o incluso la muerte. Cuando llega a casa, se aprecia la preocupación de la abuela, quien le dicta los ingredientes a conseguir: “Apunta. Tres huevos, huevos para la fertilidad. Un kilo de harina para la vida. Quinientos gramos de azúcar para una vida dulce. Y levadura para que el bizcocho esponje”. 

La abuela viaja a Bagad con Lamia, pero en realidad quiere dejarla con otra familia, pues ella está enferma y no puede ya cuidarla sola. Y es por ello que Lamia decide huir y vaga por la ciudad con su inseparable gallo Hindi a cuestas, al que se une después su amigo Saeed, y recorren Bagdad en busca de los ingredientes del pastel, viviendo una odisea urbana repleta de escollos que recalcan el elevado precio de la supervivencia en un Irak hostil y atomizado. Cada paso la acerca al riesgo de ser castigada, y la niña debe usar su ingenio y valentía para cumplir con el mandato: “Me gustaría ser el presidente… Así me podría comer todas las tartas del mundo”, le recuerda Saeed. 

Finalmente consiguen los ingredientes, tras muchos avatares y muchos riesgos. Y consigue cocinar el pastel, pero a un precio muy alto. Porque la película es una devastadora fábula de la infancia bajo la dictadura iraquí que se vale de la poesía visual para sacar a flote la miseria de un pueblo. Y donde prevalece el maravillo el recuerdo de esta bella niña, con su coleta de pelo negro, su uniforme y su cartera de colegio a la espalda, y su gallo cogido en brazos. 

Porque la interpretación de Baneen Ahmad Nayyef está a una altura igual o superior a la que ya hemos vivido con otras niñas actrices que recordamos desde Cine y Pediatría, como Ana Torrent en El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973) y Cría cuervos (Carlos Saura, 1976), Tatum O’Neal en Luna de papel (Peter Bogdanovich, 1973), Aida Mohammadkhani en El globo blanco (Jafar Panahi, 1995), Victoire Thivisol en Ponette (Jacques Dillon, 1996), Mara Wilson en Matilda (Danny De Vito, 1996), Leidy Tabares en La vendedora de rosas (Víctor Gaviria, 1998), Dakota Fanning en Yo soy Sam (Jessie Nelson, 2001), Marina Golbahari en Osama (Siddiq Barmak, 2003), Avaz Latif en Las tortugas también vuelan (Bahman Ghobadi, 2004), Abigail Breslin en Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton, Valerie Faris, 2006), Ivana Baquero en El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006), Nikbakht Noruz en Buda explotó por vergüenza (Hana Makhmalbaf, 2007), Nerea Camacho en Camino (Javier Fesser, 2008), Quvenzhané Wallis en Bestias del sur salvaje (Benh Zeitlin, 2012), Waad Mohammed en La bicicleta verde (Haifaa Al-Mansour, 2012), Sophie Nélisse en La ladrona de libros (Brian Percival, 2013), Sofía Otero en 20.000 especies de abejas (Estibaliz Urresola Solaguren, 2023), entre otras. 

Una película con algunos aspectos cinematográficos que destacar: una cámara que suele situarse a la altura de Lamia, reforzando la sensación de vulnerabilidad y de un mundo hostil construido para adultos, donde una niña debe comportarse como una estratega para sobrevivir; una fotografía que apuesta por tonos apagados y planos calculados con esmero para transmitir la información que da contexto a la historia y profundidad a los personajes; unos intérpretes no profesionales que suministran a la fórmula una inesperada economía gestual en la que impera la naturalidad más orgánica. 

La película es un documento conmovedor que retrata una infancia atravesada por el autoritarismo, el hambre y el miedo. Una metáfora sobre el sometimiento colectivo y el absurdo del poder que exige celebrar el cumpleaños del presidente con un pastel en un país donde la gente lucha a diario por sobrevivir, lo que muestra la desconexión brutal entre las exigencias del poder y la realidad de la población. Pero que, gracias a la mirada de Lamia, la película se llena de ternura y poesía; porque la inocencia de la niña convierte esta historia en un relato capaz de mostrar belleza y poesía frente a la crudeza de un país sometido por el miedo y la escasez. 

Y cabe no olvidar su final… Ese final ambiguo que refleja la triste realidad de que en sistemas totalitarios, incluso los pequeños triunfos de resistencia individual tienen límites y la situación no cambia radicalmente. Cuando el profesor militar prueba la tarta de Lamia y bombardean la escuela, los dos amigos juegan a no parpadear, pero pueden más las lágrimas de esa niña ya inolvidable.


 

miércoles, 10 de junio de 2026

Uso y cuidado de la lengua española en la ciencia

 

El libro “Uso y cuidado de la lengua española en la ciencia” es una obra colectiva, coordinada por Federico J. C-Soriguer y Antonio Diéguez, analiza la situación actual y el futuro del español como lengua de comunicación científica. Aunque el inglés predomina hoy como la lingua franca del conocimiento, los autores defienden que el español es vital para integrar la ciencia en la cultura de las sociedades hispanohablantes. El texto recopila dieciocho capítulos donde especialistas en medicina, humanidades y tecnociencia reflexionan sobre la necesidad de cuidar el léxico y fomentar la divulgación científica en nuestro idioma. Se destaca la importancia de iniciativas como el Diccionario Panhispánico de Términos Médicos para mantener la precisión y unidad del lenguaje especializado. En definitiva, el libro propone que una lengua fuerte no puede renunciar a expresar los avances que transforman el mundo moderno. La publicación subraya que fortalecer la ciencia en español es un requisito indispensable para garantizar la soberanía cultural y el pensamiento crítico en el futuro. El libro de 203 páginas se puede descargar desde este enlace. Y es una nueva obra de Fundación Lilly, gran defensor de la ciencia en español y de las humanidades.

Un libro del que se pueden extraer estas preguntas y respuestas: 

a) ¿Cuál es la relación entre el lenguaje médico y la dimensión humana? 

Es una relación profunda e indisoluble, ya que la medicina surge en el momento en que el ser humano adquiere la capacidad de «decir» y manifestar que algo le ocurre a su cuerpo. Una relación que se manifiesta en los siguientes puntos clave: 

- El origen evolutivo y comunicativo. La medicina comenzó cuando los homínidos solo podían comunicarse mediante expresiones no verbales (gestos, miradas, sonidos) para indicar su padecimiento. Con la evolución, el ser humano se convirtió en un animal locuente, desarrollando un lenguaje articulado que permitió un salto cualitativo en la intercomunicación entre el ser humano doliente y el ser humano acompañante que buscaba su curación. 

- El «acto médico» como eje estructural. El lenguaje médico es el instrumento fundamental que hace posible el acto médico, definido como el proceso de comunicación que vincula al médico y al enfermo. Este encuentro se basa en una triple comunicación: Comunicación no verbal (niradas, gestos, silencios y tacto), Comunicación instrumental (vinculada a la actividad médica específica del momento) y Comunicación verbal (un vector primordial que combina el habla común con el lenguaje médico especializado). 

- Componentes de la dimensión humana. Siguiendo a Pedro Laín, el lenguaje médico nutre tres componentes esenciales de la relación humana en la medicina: Cognoscitivo (relacionado con el diagnóstico y el saber médico), Operativo (vinculado a la exploración y el tratamiento) y Afectivo (fundamental para construir la confianza mutua entre el médico y el paciente). 

- Identidad, dolor y esperanza. El lenguaje médico no es solo un conjunto de tecnicismos; es un componente del lenguaje humano que nos vincula con nuestra identidad como seres que sienten y piensan. Permite expresar tanto el dolor humano que implica la enfermedad como la esperanza que suponen la investigación y la tecnología. En este sentido, la dimensión científica y la humana no son cosas distintas, sino «dos lados de la misma cosa». 

- El papel protagónico del paciente. A diferencia de otros momentos históricos, hoy se reconoce que el paciente no es un sujeto pasivo. El conocimiento y uso del lenguaje médico es un derecho legal que permite a las personas ser protagonistas de su propia enfermedad y estar «a la altura de su tiempo» en la toma de decisiones sobre su salud. 

En conclusión, el lenguaje médico en español debe aspirar a la claridad y el rigor, no solo por precisión científica, sino para que el acto médico sea plenamente humano y efectivo en el mundo hispanohablante. 

b) ¿Qué desafíos enfrentan los científicos al publicar en un mundo monolingüe? 

En un mundo donde el inglés se ha consolidado como la lingua franca de la ciencia, los investigadores que no son hablantes nativos de este idioma enfrentan desafíos multidimensionales que van desde barreras lingüísticas hasta presiones económicas y profesionales. Y estos son los principales retos: 

- Barreras lingüísticas y pérdida de matices:  
Pobreza expresiva: publicar en una lengua no nativa a menudo resulta en un «inglés neutro» que carece de los recursos expresivos y matices necesarios para las disciplinas más técnicas, y especialmente para las ciencias sociales y humanidades. 
Exigencia de nivel nativo: muchos editores de revistas científicas rechazan artículos de oficio si el texto no alcanza el nivel de expresión de un hablante nativo, lo que obliga a los científicos a contratar traductores profesionales que no siempre captan la complejidad del tema. 

- Desventajas académicas y de prestigio: 
Sesgo en las citas: los trabajos escritos en inglés se citan significativamente más que los escritos en otras lenguas. Esto crea una «servidumbre del impacto», donde los científicos se ven obligados a publicar en inglés para mejorar su currículum, prestigio y obtener mejoras laborales o salariales. 
• Invisibilidad del trabajo no anglófono: los académicos anglosajones rara vez consultan investigaciones realizadas en otros idiomas, lo que genera relaciones asimétricas de poder y conocimiento. 

- Presiones económicas y el modelo de negocio editorial: 
Red clientelar: el modelo actual obliga a los científicos a pagar por publicar (muchas veces con fondos públicos) y luego las universidades deben pagar costosas suscripciones para leer esos mismos artículos. 
Monopolio del impacto: los algoritmos que miden la relevancia científica están controlados por unas pocas empresas que priorizan la literatura en inglés, condenando a la «irrelevancia» a las publicaciones en otros idiomas. 4. Erosión cultural e intelectual 
Dificultad para pensar creativamente: escribir en el propio idioma permite explorar mejor el mundo de las ideas complejas; por el contrario, el monolingüismo científico puede «secuestrar el espíritu» y la identidad cultural del investigador. 
Colonización semántica: la avalancha de descubrimientos nominados originalmente en inglés provoca una entrada masiva de anglicismos, traducciones erróneas y neologismos que deterioran el idioma nativo. 

- Desconexión con la sociedad: 
Brecha con la ciudadanía: la presión por publicar exclusivamente en inglés para pares internacionales distancia a los científicos de su entorno local, dificultando que los avances lleguen a la población que financia la investigación y que no domina la lengua inglesa. 
Riesgo de «Saganización»: los científicos que dedican tiempo a la divulgación en su lengua materna a menudo ven esta labor denostada o poco valorada en los sistemas de evaluación académica. 

En definitiva, el desafío no es solo comunicarse, sino evitar que la ciencia se convierta en una actividad «distante, elitista e indolente» que ignore las necesidades y el conocimiento experiencial de las comunidades locales. 

c) ¿Cómo puede el español impulsar la cultura científica en Iberoamérica? 

El español puede impulsar la cultura científica en Iberoamérica actuando como un puente esencial entre el conocimiento especializado y la sociedad, partiendo de la premisa de que la ciencia es cultura y se integra mejor a través de las lenguas autóctonas. Para lograr este impulso, cabe considerar diversas estrategias clave: 

- Consolidación de espacios comunes de conocimiento. La creación y fortalecimiento del Espacio Iberoamericano del Conocimiento (EIC) es fundamental para generar una cultura científica cohesionada en su diversidad, utilizando el español y el portugués como vehículos de unión. Este espacio permite la colaboración transnacional entre universidades y equipos de investigación, lo que ayuda a que el conocimiento generado revierta en un crecimiento sostenible para la región. 

- Democratización de la ciencia a través de la lengua. El uso del español es una herramienta indispensable para la democratización de la ciencia, ya que elimina las barreras lingüísticas que distancian a la ciudadanía de los avances tecnológicos. Al comunicar los hallazgos en la lengua materna de los hablantes, se facilita la participación ciudadana, se mejora la educación científica en todas las etapas y se fomenta el pensamiento crítico frente a la desinformación y las pseudociencias. 

- Fortalecimiento de la divulgación científica. La divulgación y el periodismo científico en español tienen una audiencia potencial enorme que depende de estos medios para estar informada sobre el estado de la investigación. Iniciativas que acerquen la ciencia al público general, como conferencias, museos y redes sociales, son vitales para que la sociedad no vea la ciencia como algo ajeno, sino como parte de su realidad cotidiana. 

- Políticas públicas y apoyo institucional. Para elevar el prestigio del español en la ciencia, es necesario mejorar el apoyo público a la investigación en los países de habla hispana, incrementando la inversión en I+D. Algunas propuestas concretas incluyen: 
Correlato en español: exigir que la investigación financiada con fondos públicos tenga un resumen o versión en español, incluso si se publica originalmente en inglés. 
Incentivos en eventos: no desincentivar el uso del español en congresos nacionales e iberoamericanos, fomentando su uso entre los investigadores más jóvenes. 
Calidad editorial: incrementar la calidad y el prestigio de las publicaciones científicas en español para que sean referentes de excelencia. 

- Integración con las nuevas tecnologías. En la era digital, es un desafío crítico que el español genere sus propios tecnolenguajes y se integre plenamente en la inteligencia artificial y el big data. Lograr que los algoritmos "piensen" y se nutran del español es esencial para preservar nuestra identidad cultural y evitar que el conocimiento científico se convierta en un ámbito exclusivo de otras lenguas. 

En conclusión, empoderar el español como lengua científica no busca competir con el inglés como lingua franca, sino asegurar que la comunidad hispanohablante pueda pensar, generar e innovar desde su propia realidad, garantizando un futuro donde la ciencia sea accesible y beneficiosa para todos sus ciudadanos. 

d) ¿Qué papel juega el español frente al inglés en ciencia? 

En la actualidad, la relación entre el español y el inglés en el ámbito científico está marcada por una clara asimetría: mientras el inglés se ha consolidado como la lingua franca de la comunicación científica internacional, el español desempeña un papel fundamental en la integración cultural, la educación y la democratización del conocimiento. 

- El inglés como la lengua de la "vanguardia" y el impacto 
Hegemonía absoluta: tras la Segunda Guerra Mundial, el inglés sustituyó a lenguas como el latín, el francés y el alemán como vehículo universal de la ciencia. Hoy, aproximadamente el 94 % de los artículos en bases de datos como Web of Science están en inglés, frente a un escaso 1,3 % en español.
Servidumbre del impacto: existe una presión constante sobre los científicos para publicar en inglés, ya que estos trabajos reciben significativamente más citas, lo que es determinante para el prestigio profesional, la obtención de proyectos y las mejoras salariales. 
Modelo de negocio: esta hegemonía alimenta un modelo editorial donde los científicos pagan por publicar y las instituciones pagan costosas suscripciones para leer, beneficiando principalmente a grandes grupos editoriales anglosajones. 

- El español como lengua de cultura, educación y sociedad 
Ciencia como cultura: la ciencia se integra mejor en la sociedad cuando se comunica en la lengua materna de los ciudadanos. El español es el vehículo idóneo para que la ciencia no sea vista como algo ajeno o de élite, sino como parte de la realidad cotidiana. 
• Formación y divulgación: la formación de científicos en países hispanohablantes se realiza mayoritariamente en español. Además, el español tiene un campo inmenso en la divulgación y el periodismo científico, donde existe una audiencia de cientos de millones de personas que dependen de su lengua para entender los avances tecnológicos. 
Democratización: el uso del español es clave para reducir la brecha de conocimiento entre los investigadores y la ciudadanía, fomentando el pensamiento crítico frente a la desinformación. 3. La dimensión humana y profesional 
El acto médico: en disciplinas como la medicina, el español es insustituible para el encuentro entre médico y paciente. Permite expresar con precisión el dolor y la esperanza humana, algo que un "inglés neutro" o técnico no siempre logra captar. 
Resistencia en el derecho: curiosamente, en el ámbito jurídico, el español mantiene una fuerte resistencia a la "anglobalización", conservando su propia terminología y cultura profesional. 

- Desafíos y horizontes futuros 
Terminología y rigor: para que el español sea una lengua de ciencia competitiva, es vital cuidar el lenguaje y evitar la entrada masiva de anglicismos crudos. Iniciativas como el Diccionario panhispánico de términos médicos buscan garantizar esta unidad y claridad. 
Tecnociencia e IA: el gran reto del siglo XXI es lograr que el español no solo sirva para "decir" la ciencia ya hecha, sino para generar innovación e inteligencia artificial en nuestro propio idioma. 
Esperanza tecnológica: algunos expertos pronostican un futuro donde el desarrollo de la traducción automática y la IA permita a cada científico escribir en su propia lengua, eliminando la barrera lingüística y restando peso a la posición privilegiada del inglés. 

En conclusión, el español no pretende competir con el inglés como herramienta de intercambio global, sino reafirmarse como el instrumento imprescindible para construir una cultura científica sólida en la comunidad hispana. 

e) ¿Cómo se aplica la triple comunicación en el acto médico?

La triple comunicación se aplica en el acto médico —el proceso de comunicación que vincula técnicamente el encuentro entre el médico y el enfermo— como un eje estructural de interacción que ha permanecido constante a lo largo de la historia. Esta interacción se manifiesta a través de tres modalidades distintas: 
1. Comunicación no verbal: se produce en ambas direcciones e incluye elementos como la mirada, los sonidos, los gestos, los silencios y la tactación (el tacto). 
2. Comunicación instrumental: está directamente vinculada a la actividad médica específica que se desarrolla en cada momento del encuentro. 
3. Comunicación verbal: es considerada el vector primordial que recorre todo el proceso. Combina el habla común con el lenguaje médico de la época. 

Esta triple comunicación nutre los tres componentes fundamentales que Pedro Laín distingue en la relación médico-paciente: los componentes cognoscitivo, operativo y afectivo. El acto médico se define como el proceso de comunicación técnica que vincula el encuentro entre el médico y el enfermo, basado en la voluntad del paciente de curarse y la del profesional de prestar ayuda. 
• Componente cognoscitivo: está vinculado al diagnóstico y al saber médico. Es la parte del encuentro donde se busca el conocimiento sobre lo que le ocurre al cuerpo del paciente, permitiendo identificar la enfermedad a través del estudio y la interpretación de los signos y síntomas. 
Componente operativo: se refiere a la actividad práctica y técnica del quehacer médico, específicamente a la exploración física y la aplicación del tratamiento. Es la dimensión donde el saber médico se traduce en acciones concretas para buscar la curación o el alivio del doliente. 
Componente afectivo: es el elemento que acompaña y sostiene la confianza mutua entre el médico y el paciente. Este componente es esencial para la relación humana en la medicina, ya que permite que la interacción no sea solo técnica, sino que considere la identidad del paciente como un ser «pensante y sintiente». 

El lenguaje médico desempeña un papel crucial en estos tres ámbitos, ya que nutre los fundamentos conceptuales e instrumentales de cada uno. A través de una triple comunicación (no verbal, instrumental y verbal), el lenguaje permite que el médico y el paciente se entiendan y colaboren eficazmente en el proceso de salud y enfermedad. En la actualidad, se destaca que el paciente debe conocer este lenguaje para dejar de ser un sujeto pasivo y convertirse en protagonista de su propia enfermedad. 

f) ¿Qué papel juegan las redes sociales en la divulgación científica? 

Las redes sociales desempeñan un papel fundamental y transformador en la divulgación científica actual, actuando como uno de los principales canales para conectar el conocimiento especializado con la ciudadanía. Y su impacto se manifiesta en los siguientes aspectos: 

- Canal preferente para las nuevas generaciones. El uso de Internet y las redes sociales se ha consolidado como la vía principal de información científica. Para los jóvenes de entre 15 y 34 años, las redes sociales y los vídeos son los canales favoritos para informarse sobre ciencia y tecnología. Esta tendencia es parte de una realidad donde más de la mitad de la humanidad es usuaria de estas plataformas. 

- Democratización y alcance global. La proliferación de las redes sociales ha dado un impulso notable a la comunicación de la ciencia, permitiendo: 
• Romper barreras geográficas y sociales: personas de todo el mundo pueden acceder a contenidos científicos de calidad independientemente de su formación académica. 
• Diversificación de formatos: la divulgación se realiza ahora a través de comentarios en redes, pódcast (en plataformas como Spotify o iVoox) y vídeos en YouTube. 
• Posición del español: el español es el segundo idioma más utilizado en las principales redes sociales del mundo, como Facebook, Instagram, LinkedIn y X. 

- Transformación del lenguaje científico. Las redes sociales y las tecnologías digitales han forzado una evolución hacia lo que las fuentes denominan tecnolenguajes. Esto incluye: 
• Brevedad y síntesis: plataformas como WhatsApp imponen un lenguaje reducido a la esencia. 
• Hibridación: el uso de emoticonos y la combinación de palabras, gestos y ritmos en vídeos o publicaciones facilitan la transmisión de significados complejos. 

- Desafíos y riesgos: la "posverdad". A pesar de sus ventajas, las redes sociales presentan desafíos críticos para la cultura científica: 
• Propagación de pseudociencias: facilitan la difusión de teorías conspirativas, movimientos antivacunas y noticias falsas. 
• Clickbait y superficialidad: existe una saturación de contenido sensacionalista o inventado que busca el impacto por encima de la veracidad. 
• Necesidad de mediadores: ante este panorama, surge la figura del fact-checker o revisor de veracidad, aunque su labor sigue siendo insuficiente. Por ello, las fuentes subrayan que las universidades y academias científicas deben ser los referentes de contenido veraz en estos entornos. 

En conclusión, las redes sociales han pasado de ser un medio secundario a ser el escenario principal donde se construye la cultura científica de la sociedad, exigiendo a los científicos no solo presencia, sino también una mayor alfabetización mediática para combatir la desinformación. 

g) ¿Cómo impacta la IA en el lenguaje médico actual? 

La inteligencia artificial (IA) está transformando el lenguaje médico actual de diversas maneras, desde la gestión terminológica hasta la superación de barreras lingüísticas en la investigación. Su impacto se manifiesta principalmente en los siguientes puntos: 

- Vigilancia y actualización terminológica. Uno de los impactos más directos es la propuesta de crear unidades de terminovigilancia. Estas utilizarían algoritmos de inteligencia artificial para detectar en tiempo real nuevos conceptos y términos en revistas científicas (mayoritariamente en inglés). El objetivo es facilitar la traducción inmediata y la creación de neologismos pertinentes en español, evitando que el inglés «rompa el valladar» de nuestra lengua sin control. 

- Superación de la barrera del inglés. La IA está ayudando a paliar la desventaja de los investigadores hispanohablantes: 
Traducción automática: herramientas como el traductor de Google permiten una lectura rápida de artículos científicos. 
Mejora de textos: nodelos de lenguaje como ChatGPT son utilizados por científicos para mejorar la redacción de sus trabajos en inglés, permitiéndoles centrar sus esfuerzos intelectuales en la investigación y no solo en el dominio del idioma. 
Fiabilidad técnica: en textos de carácter médico o técnico, donde la sintaxis es más sencilla y hay pocas figuras retóricas, las traducciones de la IA son cada vez más difíciles de distinguir de un original. 

- Surgimiento de «tecnolenguajes». La IA es parte de una revolución que ha transformado los idiomas comunes en tecnolenguajes. En medicina, esto implica que la práctica lingüística ya no solo se da entre personas, sino que está mediatizada por programas informáticos y el procesamiento de grandes volúmenes de datos (Big Data). Esto modifica la forma de generar innovaciones y de comunicar el conocimiento médico. 

- Riesgos para la identidad del idioma. A pesar de sus ventajas, se advierten sobre desafíos críticos: 
Riesgo de «marasmo»: existe la preocupación de que el español científico se «adelgace» o caiga en la desnutrición por falta de generación de contenido propio, ya que el desarrollo de la IA en inglés y chino crece a un ritmo casi inalcanzable para el español. 
Pérdida de matices: al basarse en el análisis estadístico de datos, la IA puede consolidar términos estándar y desechar versiones válidas que un traductor humano usaría por razones estilísticas, reduciendo la espontaneidad del lenguaje. 
Necesidad de un corpus en español: se argumenta que los algoritmos de la IA (que son la «gramática» de esta tecnología) deben hacerse y pensarse en español. Si la IA solo se nutre de otros idiomas y luego se traduce, se pierde la aproximación particular a la realidad y la idealidad intrínseca de la lengua española. 

En conclusión, mientras que la IA ofrece herramientas potentes para la traducción y la actualización del léxico médico, también exige un esfuerzo activo de la comunidad científica para asegurar que el español no sea solo un idioma receptor, sino una lengua en la que la tecnología también «piense» e innove.