viernes, 6 de agosto de 2010

Rotavirus y circovirus: Spain sigue siendo diferent

Podemos leer en la web del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) se reafirman en su posiciones - contrarias - respecto a la vacuna Rotarix de GSK.

El Comité de Medicamentos de Uso Humano de la EMA concluye que "la vacuna Rotarix® continúa teniendo un balance beneficio riesgo positivo, que la presencia de una pequeña cantidad de partículas virales no representa un riesgo para la salud humana y recomienda mantener la autorización de comercialización de la vacuna". La AEMP, por su parte, y conociendo esta nota de la EMA, "mantiene, como medida de precaución, su decisión de no autorizar la liberación de nuevos lotes de Rotarix® en tanto no se solucionen los problemas de calidad que afectan a esta vacuna".

En los países desarrollados, con un sistema de atención sanitaria de calidad, es difícil que un niño fallezca debido a una diarrea por rotavirus. Sin embargo, y tal como podemos leer en un artículo publicado en"Journal of Infectious Disease" y revisado en "Evidencias en Pediatría" sobre la influencia de la vacuna frente a rotavirus en la incidencia de ingresos hospitalarios por gastroenteritis o el número de consultas por esta enfermedad, la vacuna disminuye las hospitalizaciones y las vistas al médico. El problema de esta vacuna no radica en su seguridad sino en su coste, como queda reflejado en la valoración crítica de dicho artículo. El balance beneficios-costes, si la vacunación se ofertara de forma universal en un sistema de salud público, no parece, actualmente, positivo. Pero la seguridad no está en entredicho, más aún después de las valoraciones que la EMA y la FDA han realizado en estos últimos meses. Partiendo de la base de su seguridad, que parece estar ya fuera de toda duda, no debería haber obstáculos para que las dos vacunas comercializadas en España pudieran venderse en las farmacias y seradquiridas por los padres que lo desearan después de haber sido adecuadamente informados por su pediatra.

Muchos lactantes, en España, han quedado "a medio vacunar". Explicar a los padres, como ya hemos escrito anteriormente en este mismo blog, "que dejamos esta vacuna pero continuamos con la otra", para luego decirles "que con la otra tampoco podemos seguir" crea en ellos desconcierto y malestar, además de la lógica preocupación por la salud de su hijo ("¿le habré dado algo perjudicial?"). Crea desconfianza hacia los profesionales sanitarios (los que le informaron de la vacuna) y genera - lo peor de todo - desconfianza hacia todas las vacunas.

Por el bien de todos, desde este blog deseamos que la situación de las vacunas frente a rotavirus en España se aclare de una vez por todas.