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lunes, 20 de julio de 2026

Epistemiología: fundamento y utilidad en la ciencia

 

La EPISTEMIOLOGÍA no es simplemente un concepto abstracto o una rama lejana de la filosofía; es, en esencia, la herramienta fundamental para el ejercicio de pensar críticamente sobre el acto de conocer. A menudo, el aprendizaje, la investigación y la enseñanza se realizan de manera "automática", repitiendo métodos y teorías como si fueran verdades absolutas sin cuestionar su origen o validez. La epistemología interviene, precisamente, para romper esa inercia, obligándonos a preguntarnos no solo qué sabemos, sino cómo sabemos lo que sabemos. 

a) Definición y fundamentos: de la opinión al conocimiento 

Etimológicamente, el término proviene del griego episteme (conocimiento verdadero) y logos (estudio o reflexión). Por tanto, se define como la reflexión sobre el conocimiento que pretende ser válido, riguroso y justificado. Uno de sus pilares es la capacidad de distinguir entre diferentes tipos de saber: 
- Ciencia vs. Creencia/Opinión: mientras que las opiniones y experiencias personales son valiosas, la epistemología enseña que el conocimiento científico se diferencia por estar respaldado por evidencia y métodos. 
- Límites del conocimiento: no todo se puede conocer de la misma forma; el conocimiento tiene límites y criterios específicos de validación según el área. 
Como señala el filósofo Pablo Guadarrama, si un investigador o docente no comprende desde qué supuestos conoce, en realidad no sabe qué es lo que conoce. 

b) La Epistemología en la investigación y la docencia 

La utilidad práctica de esta disciplina se manifiesta con mayor fuerza en los ámbitos académico y profesional: 
- En la Investigación: evita que el proceso sea una aplicación mecánica de técnicas. Permite al investigador identificar su paradigma (los supuestos sobre la realidad y la verdad) y cuestionar por qué elige un método sobre otro. Sin esta base, la investigación corre el riesgo de estar "vacía de sentido". 
- En la Docencia: transforma la enseñanza de una simple transmisión de datos en la formación de personas con criterio. Un profesor con base epistemológica no busca que el alumno memorice, sino que aprenda a cuestionar fuentes, reconocer sesgos y entender los límites de lo que estudia. 

c) El peligro del reduccionismo 

Cuando se ignora la dimensión epistemológica, el conocimiento se empobrece y cae en el reduccionismo, que consiste en intentar explicar fenómenos complejos mediante una sola lente o causa. Se identifican cuatro formas principales de reduccionismo:
- Reduccionismo teológico: subordina el saber a dogmas incuestionables. 
- Reduccionismo positivista: solo acepta como válido lo que es medible u observable, ignorando la dimensión humana. 
- Reduccionismo economicista: valora el conocimiento únicamente por su rentabilidad financiera. 
- Reduccionismo tecnocrático: prioriza la eficiencia técnica por encima de las personas y sus contextos sociales. 

d) Una visión dialéctica y social del saber 

Frente a las visiones rígidas o utilitaristas, la epistemología propone una mirada ética, social y dialéctica. Esto implica entender que la ciencia no es algo aislado, sino que está profundamente vinculada a los valores humanos y a las consecuencias de lo que se produce. En este sentido, el conocimiento se entiende como poder. La epistemología sirve para humanizar el saber, integrando el contexto social y evitando que la ciencia sirva meramente a lógicas de mercado sin considerar su impacto ético. 

En resumen, la epistemología es una herramienta de emancipación intelectual. Sirve para:1) comprender los paradigmas detrás de lo que hacemos; 2) fomentar el pensamiento crítico frente a la repetición dogmática; 3) distinguir con rigor entre ciencia, ideología y opinión; 4) asegurar que el conocimiento mantenga siempre una dimensión humana y ética. 

e) La Epistemiología aplicada a la ciencia pediátrica 

La Epistemología en pediatría se aplica cuando reflexionamos sobre cómo se genera, valida y aplica el conocimiento clínico y educativo en la atención del niño. Ejjemplos concretos incluyen el diseño de guías de práctica, la comunicación con familias, la investigación sobre desarrollo infantil y la valoración de evidencia en decisiones clínicas. 

Pongamos el ejemplo de la validación de vacunas pediátrica como marco para juzgar cómo se produce, valida y aplica la evidencia sobre seguridad y eficacia; esto guía el diseño de ensayos, la evaluación de datos en las distintas edades pediátricas, y la adopción de vacunas en programas clínicos y de salud pública. 

He aquí algunos puntos epistemológicos clave en la validación de vacunas pediátricas en recién nacidos: 
- Calidad y transferibilidad de la evidencia. Se cuestiona si la evidencia procede de ensayos realizados específicamente en la población pediátrica (edad gestacional, neonatos) o se infiere desde adultos; la epistemología obliga a distinguir validez interna (diseño del ensayo) y validez externa (generalizabilidad) antes de aplicar resultados en la UCIN o en prematuros. 
- Definición de desenlaces relevantes. Decidir qué efectos son “prueba suficiente” (infección sintomática, hospitalización, enfermedad grave, marcadores inmunológicos) requiere una reflexión epistemológica sobre qué variables miden realmente el beneficio clínico en recién nacidos y cuáles son sustitutos aceptables. 
- Tamaño muestral y poder estadístico en neonatos. La epistemología clínica subraya el problema del pequeño tamaño muestral y la heterogeneidad (prematuridad, comorbilidades) en estudios neonatales; esto afecta la certeza sobre efectos raros y sobre subgrupos, y obliga a integrar evidencia observacional y farmacovigilancia postcomercialización. 
- Uso de marcadores inmunológicos como correlatos de protección. Se evalúa críticamente hasta qué punto respuestas serológicas (títulos de anticuerpos) pueden sustituir desenlaces clínicos en neonatos, y cuándo esa inferencia es epistemológicamente razonable o arriesgada. 
- Diseño metodológico coherente. Elegir entre estudios aleatorizados, ensayos adaptativos, estudios de no inferioridad o estudios observacionales depende de la pregunta, la factibilidad y las limitaciones éticas en neonatos; la epistemología orienta la elección metodológica y la interpretación de sesgos potenciales. 
- Vigilancia postautorización y evidencia acumulativa. Dado que muchos ensayos pediátricos no detectan eventos raros, la epistemología exige sistemas robustos de farmacovigilancia, registros y meta-análisis que acumulen evidencia y permitan revisar la certeza sobre seguridad en la práctica real. 
- Comunicación de incertidumbres a las familias. Epistemología aplicada obliga a transparentar límites de la evidencia (intervalos de confianza, incertidumbres en pronóstico) para que las decisiones informadas con los progenitores sean legítimas en el contexto neonatal crítico. 

Por tanto, la Epistemiología (rama de la filosofía que estudia cómo se construye, validad y limita el conocimiento científico) es el cimiento conceptual de la Medicina basada en la evidencia (MBE) o en pruebas científicas. Y la relación entre ambas disciplinas se estructura en tres ejes principales: definición de “evidencia” y “verdad”, validación del conocimiento médico y limitaciones del paradigma.

lunes, 13 de julio de 2026

Nutrición y el laberinto de las dietas populares: luces y sombras bajo la medicina basada en pruebas

 


La nutrición humana es uno de los campos donde la ciencia más interactúa con la cultura, la moral y la pseudociencia. Si echamos un vistazo al panorama actual de las dietas, parece más una guerra de religiones que un debate científico: keto versus veganismo, ayuno intermitente contra hacer seis comidas al día, y la demonización alternada de grasas y carbohidratos. 

La ciencia rigurosa nos dice algo que a la industria del marketing no le gusta vender: no existe una dieta perfecta universal. Pero casi todas las dietas populares exitosas funcionan a corto plazo por la misma razón exacta: reducen los ultraprocesados y crean un déficit calórico. Sin embargo, cuando rascamos la superficie, encontramos tanto aciertos rigurosos como dogmas peligrosos. 

a) Las luces de la evidencia científica en nutrición 

La investigación actual tiene muy claro qué patrones alimentarios promueven la longevidad y reducen el riesgo cardiovascular o la diabetes tipo 2. 

- El enfoque en comida real: la mayor luz de la ciencia nutricional es el consenso sobre los perjuicios de los alimentos ultraprocesados (altos en azúcares refinados, grasas trans y aditivos). Dieta cetogénica, mediterránea o una basada en plantas coinciden en esto. 
- Flexibilidad metabólica: estudios recientes respaldan que el cuerpo humano es increíblemente adaptable. Podemos funcionar de manera óptima quemando grasas (cetosis) o carbohidratos, siempre que los nutrientes sean de calidad. 
- La Dieta Mediterránea como estándar de oro: es la que cuenta con mayor respaldo clínico robusto. Su éxito no radica en la restricción extrema, sino en la inclusión de grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos), legumbres, pescado y abundantes vegetales. 

b) Las muchas sombras en nutrición: el dogma y la restricción 

Las sombras de la nutrición moderna suelen nacer cuando una intervención dietética se convierte en una identidad o en una verdad absoluta. 

- Estudios observacionales confusos: gran parte de la ciencia nutricional se basa en cuestionarios epidemiológicos ("¿qué comió usted los últimos seis meses?"). Esto genera correlaciones absurdas y conclusiones sesgadas que los medios transforman en titulares sensacionalistas. 
- Déficits ocultos a largo plazo: dietas extremadamente restrictivas como la Carnívora (solo carne) o el Veganismo mal planificado pueden provocar carencias graves a largo plazo (vitamina B12, hierro, calcio o ácidos grasos esenciales) si no se miden con lupa analítica. 
- Impacto psicológico: la rigidez dietética actual está disparando trastornos de la conducta alimentaria no especificados, como la ortorexia (la obsesión patológica por comer solo alimentos considerados "puros" o sanos). 

c) Modelos nutricionales (dietas) bajo el prima de la medicina basada en pruebas 

La ciencia nos recuerda que nuestro cuerpo necesita nutrientes, no ideologías. La mejor dieta sigue siendo aquella que puedes mantener durante los próximos diez años sin que destruya tu vida social ni tu salud mental. Así que vale la pena analizar, el prisma de la medicina basada en pruebas, algunos de los modelos nutricionales que más debate generan en las consultas y en la literatura científica actual. 

1. Dieta Cetogénica (Keto) 
Consiste en reducir drásticamente los carbohidratos (menos del 5-10% de las calorías diarias o menos de 20-50 gramos) y sustituirlos por grasas para forzar al hígado a producir cuerpos cetónicos (como el acetoacetato y el beta-hidroxibutirato o βOHB) como fuente de energía alternativa a la glucosa. 

• Los Pros Científicos: 
- Neurología de precisión: es una intervención médica incuestionable y de primera línea en la epilepsia refractaria en niños, donde reduce drásticamente las crisis modulando la función sináptica y aumentando el output GABAérgico. 
- Control glucémico inmediato: en pacientes con diabetes tipo 2 o resistencia severa a la insulina, al eliminar el sustrato de glucosa, se observa una bajada rápida de la hemoglobina glicosilada (HbA1c) y una menor necesidad de medicación a corto plazo. 
- Saciedad precoz: los cuerpos cetónicos actúan a nivel del sistema nervioso central modulando las hormonas del apetito (como la ghrelina), lo que suprime el hambre espontánea. 

• Los Contras Científicos: 
- La falacia de la "ventaja metabólica": los metaanálisis de estudios en cámaras metabólicas (donde se controla cada caloría) demuestran que, a igualdad de calorías y proteínas, la dieta keto no quema más grasa corporal que una dieta alta en carbohidratos. La pérdida de peso inicial es, en gran medida, agua ligada al glucógeno muscular. 
- Riesgo cardiovascular en "hiper-respondedores": en un porcentaje significativo de personas, el consumo masivo de grasas saturadas dispara el colesterol LDL y, lo que es peor, el número de partículas aterogénicas (ApoB). 
- Microbiota empobrecida: al eliminar cereales integrales, legumbres y muchas frutas, se reduce drásticamente la diversidad de la fibra prebiótica, disminuyendo la producción de ácidos grasos de cadena corta (como el butirato), esenciales para la salud del colon. 

2. Ayuno Intermitente (Time-Restricted Feeding) 
No dicta qué comer, sino cuándo. El protocolo más estudiado es el 16/8 (16 horas de ayuno y una ventana de ingesta de 8 horas). 

• Los Pros Científicos: 
- Autofagia y salud celular: en modelos animales, los periodos prolongados sin ingesta activan la autofagia (el sistema de reciclaje y limpieza de detritos celulares) y mejoran marcadores de inflamación como la Proteína C Reactiva (PCR). 
- Sencillez conductual: para muchas personas es psicológicamente más fácil "no comer nada durante unas horas" que andar midiendo porciones o contando calorías en cada comida. 
- Sincronización circadiana: si el ayuno se hace de forma "temprana" (cenar muy pronto y saltarse la noche/mañana), se alinea perfectamente con los ritmos de secreción de insulina y melatonina. 

• Los Contras Científicos: 
- La paradoja del peso: los ensayos clínicos aleatorizados a largo plazo revelan que el ayuno intermitente no ofrece ventajas significativas en la pérdida de peso frente a la restricción calórica continua tradicional. 
- Riesgo de pérdida de masa muscular: si no se planifica una ingesta proteica adecuada en la ventana de alimentación, una parte del peso perdido proviene de la masa magra, lo cual altera el metabolismo basal a largo plazo. 

3. Dieta Carnívora (Zero Carb) 
El extremo radical de la dieta keto. Consiste en alimentarse única y exclusivamente de productos de origen animal: carne, pescado, huevos y, a veces, lácteos. 

• Los Pros Científicos: 
- Dieta de eliminación definitiva: al retirar absolutamente todos los compuestos vegetales (incluyendo FODMAPs, lectinas o fitatos que a veces irritan el intestino), produce una remisión sintomática drástica y temporal en pacientes con colon irritable intenso o brotes de enfermedades autoinmunitarias. 
- Ausencia total de ultraprocesados: obliga a eliminar harinas, azúcares añadidos y aceites vegetales refinados, lo que de por sí mejora el perfil metabólico de un paciente con síndrome metabólico previo. 

• Los Contras Científicos: 
- Ausencia de evidencia a largo plazo: no existen estudios clínicos longitudinales que demuestren la seguridad de mantener este patrón durante años. 
- Escorbuto subclínico y micronutrientes: a menos que se consuman vísceras (hígado, riñón) de forma regular, el riesgo de deficiencia de vitamina C, folatos y magnesio es sumamente elevado. 
- Cero fibra y salud endotelial: la ausencia total de fibra transforma la microbiota intestinal hacia un perfil enteramente proteolítico, aumentando metabolitos potencialmente nocivos como el TMAO (óxido de trimethylamina), estrechamente vinculado al riesgo cardiovascular. 

4. Dietas basadas en plantas 
El veganismo ha dejado de ser una simple postura ética para convertirse en una intervención dietética masiva. Desde el punto de vista de la medicina basada en pruebas, este enfoque ofrece ventajas metabólicas innegables, pero también presenta ventanas de vulnerabilidad biológica críticas que requieren una suplementación obligatoria. 

No todo el "vegetarianismo" es igual, y la ciencia los clasifica según los alimentos de origen animal que se permiten: 1) Vegana estricta: exclusión absoluta de cualquier alimento de origen animal (carnes, pescados, mariscos, lácteos, huevos e incluso la miel); 2) Ovovegetariana / Lactovegetariana: excluyen la carne y el pescado, pero permiten los huevos (ovo) o los productos lácteos (lacto); suelen ser mucho más sostenibles nutricionalmente a largo plazo sin necesidad de un control tan milimétrico; 3) Flexitariana o Semivegetariana: una base marcadamente vegetal donde el consumo de carne o pescado es esporádico o testimonial; clínicamente, suele ofrecer lo mejor de ambos mundos. 

• Los Pros Científicos 
Los grandes estudios de cohortes (como el Adventist Health Study o el EPIC-Oxford) han arrojado datos muy sólidos sobre los beneficios de un patrón dietético predominantemente vegetal. 
- Salud cardiovascular y perfil lipídico: al eliminar las grasas saturadas de origen animal y aumentar exponencialmente los fitoesteroles y la fibra soluble, se observa una reducción drástica del colesterol LDL y de las lipoproteínas de baja densidad. Esto se traduce de forma directa en un menor riesgo de cardiopatía isquémica. 
- Sensibilidad a la insulina y control de peso: son dietas con una densidad calórica muy baja y un volumen muy alto. La gran cantidad de fibra ralentiza el vaciado gástrico y mejora la microbiota, produciendo una liberación muy estable de glucosa y aumentando la sensibilidad a la insulina. 
- Microbiota eminentemente sacarolítica: el consumo de una amplia variedad de plantas estimula el crecimiento de bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el acetato, el propionato y el butirato, con un potente efecto antiinflamatorio a nivel sistémico y protector de la barrera intestinal. 

• Los Contras Científicos 
La mayor sombra del veganismo ocurre cuando se confunde una postura ética con una garantía de salud. Un patrón vegano mal planificado puede ser biológicamente insostenible. 
- La trampa del "Junk-Food Vegan" (Vegano de comida basura): un refresco de cola, unas patatas fritas industriales y unas galletas ultraprocesadas son 100% veganos, pero metabólicamente desastrosos. La eliminación de la carne no garantiza la presencia de comida real. 
- El déficit imperativo de vitamina B12: la B12 (cobalamina) activa y biodisponible no existe en el reino vegetal. Las afirmaciones de que algas como la espirulina o los alimentos fermentados la aportan contienen en realidad análogos inactivos que falsean las analíticas. La suplementación con cianocobalamina es obligatoria y no negociable en cualquier dieta vegana para evitar daños neurológicos irreversibles y anemia megaloblástica. 
- Menor biodisponibilidad de micronutrientes: 1) Hierro: el hierro de las plantas es no-hemo, cuya absorción se reduce drásticamente por la presencia de fitatos; requiere estrategias culinarias (como combinarlo con vitamina C) para optimizarlo; 2) Zinc y Calcio: presentan una biodisponibilidad significativamente menor que en los productos animales debido a los quelantes naturales de los vegetales; 3) Omega-3 (EPA y DHA): las fuentes vegetales solo aportan ALA (ácido alfa-linolénico); la tasa de conversión del cuerpo humano de ALA a los ácidos grasos esenciales marinos (EPA y DHA) es extraordinariamente baja (menos del 5-10%), lo que a veces requiere suplementación con aceite de microalgas. 

d) Un espejo en la historia: La Dieta Graham 

Esta obsesión por purificar el cuerpo a través de la comida no es nueva. El ejemplo histórico perfecto de cómo la moralidad y la pseudociencia se disfrazan de nutrición es la Dieta Graham, creada en la década de 1830 por el ministro presbiteriano estadounidense Sylvester Graham. 

Graham creía firmemente que los deseos físicos y los problemas de salud eran provocados por la sobreexcitación del cuerpo. Para él, una dieta basada en carne, especias, alcohol o incluso alimentos muy sabrosos conducía directamente al pecado, a la locura y a la masturbación (la cual consideraba una enfermedad mortal). 

¿En qué consistía su dieta? Consumo exclusivo de agua pura, vegetales, frutas y cereales integrales. Prohibición absoluta de la carne, los condimentos (incluso la pimienta), la sal, el café, el té y el alcohol. El pilar central era el pan elaborado en casa con una harina de trigo integral y gruesa, sin cernir ni refinar (lo que hoy conocemos como harina Graham o las famosas galletas Graham, que originalmente eran insípidas y sin azúcar). Una dieta repleta de luces y sombras: 
- La luz: sin saberlo, Graham fue un pionero del movimiento vegetariano e impulsó el consumo de fibra dietética en una época en la que la aristocracia solo comía carne y harinas refinadas destructivas para el intestino. 
. La sombra: su base no era científica, sino un dogma moral y puritano. Creía que comer comida con sabor corrompía el alma. Paradójicamente, su dieta extrema y la rigidez de sus comunas (los Grahamites) debilitaron la salud de muchos de sus seguidores por desnutrición. 

Como reflexión, cabe pensar que la Dieta Graham nos demuestra que la nutrición siempre ha sido un terreno fértil para el fanatismo. Hoy en día no buscamos evitar el "pecado carnal" como Graham, pero buscamos la "inmortalidad biológica", la "limpieza de toxinas" o el estatus estético. 

e) A modo de colofón 

Para cerrar este análisis y poner orden en medio de un océano de cientos de dietas y variantes —muchas de ellas meros productos de marketing o modas pasajeras—, debemos buscar un terreno común. El colofón que dicta la medicina basada en pruebas y la fisiología humana no se encuentra en los extremos, sino en una serie de principios universales que comparten los modelos nutricionales verdaderamente exitosos. Aquí reside la auténtica coherencia entre nutrición, ciencia y salud: 

- El núcleo común: lo que la ciencia respalda 
Si eliminamos los nombres comerciales y los dogmas de las dietas que han demostrado beneficios robustos a largo plazo (como la mediterránea, la DASH - Dietary Approaches to Stop Hypertension - o las vegetarianas bien planificadas), todas coinciden en cuatro pilares fundamentales: 1) Densidad nutricional frente a calorías vacías: priorizar alimentos en su matriz original (mínimamente procesados); el cuerpo humano no responde igual a 100 calorías de brócoli o nueces que a 100 calorías de azúcar refinado, debido al efecto de la matriz alimentaria en la absorción y la respuesta hormonal; 2) Predominio del reino vegetal: prácticamente todos los consensos científicos coinciden en que una dieta saludable debe basarse en un alto porcentaje de plantas (verduras, hortalizas, frutas, legumbres y frutos secos), aportando la fibra indispensable para nuestra microbiota; 3) Suficiencia proteica y grasas de calidad: asegurar aminoácidos esenciales y ácidos grasos poliinsaturados o monoinsaturados (como el ácido oleico o los omega-3), limitando los aceites vegetales refinados e hidrogenados; 4) Flexibilidad metabólica: entender que el ser humano sobrevivió evolutivamente gracias a su capacidad de usar eficientemente diferentes sustratos energéticos; no somos máquinas que solo funcionan con carbohidratos o solo con grasas. 

- La paradoja de la adherencia 
El error conceptual de la industria de las dietas es vender intervenciones temporales para problemas crónicos. Un metaanálisis no mide la fuerza de voluntad de una persona en su día a día. De nada sirve la dieta "óptima" sobre el papel si el paciente la abandona a los tres meses debido al aislamiento social, la ansiedad o la fatiga psicológica. La mejor dieta es aquella que el paciente puede integrar en su cultura, su economía y su estilo de vida de forma inconsciente y sostenible durante las próximas décadas. 

Por tanto, la salud no se encuentra en los extremos de la polarización nutricional. Debeos hacerlo más sencillo y coherente y alejarnos del riesgo del marketing comercial. No necesitamos vivir en la restricción medieval de Sylvester Graham, ni en la privación selectiva de la dieta carnívora, ni en el conteo obsesivo de macronutrientes de la corriente keto. La coherencia científica nos invita a simplificar: comer comida real, mayoritariamente plantas, en cantidades moderadas, disfrutando del acto social de comer y adaptando el patrón a las necesidades clínicas y biológicas de cada individuo. En nutrición, la personalización y el sentido común siguen siendo la evidencia científica más sólida.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Protocolos clínico asistenciales del Servicio de Pediatría del HGUA

 

Los protocolos clínico asistenciales del Servicio de Pediatría del Departamento de Salud Alicante-Hospital General (HGUA) son documentos esquemáticos, rigurosos desde el punto de vista científico, útiles desde el punto de vista práctico, y que describen la secuencia del proceso de atención a las principales patologías de atención sanitaria de la infancia y adolescencia. 

Desde nuestros inicios de este proyecto en el año 2014, se recomienda que toda Sección del Servicio de Pediatría o unidad asistencial tenga protocolos sanitarios adaptados a su realidad clínico-asistencial y que funcionan como documentos de gestión que tienen valor asistencial, docente, de calidad y, de alguna forma, también valor legal. 

Son el producto de una revisión bibliográfica y validación técnica que puede realizarse por consenso o por juicio de expertos. Y sirven para mejorar la eficacia, efectividad y seguridad en el proceso diagnóstico-terapéutico, sin olvidar la eficiencia (tanto para el paciente como para el sistema sanitario). 

Los protocolos se deberán realizar de las principales enfermedades y deben ser rigurosos (fundamentados en las mejores pruebas científicas y adaptados a la experiencia clínica y circunstancias del paciente), actuales (con periodos de actualización cada 5 años o menos), sencillos (tanto en el contenido como en el lenguaje), útiles (para la práctica clínica) y adaptados a nuestros Servicio de Pediatría y entorno

Deben ser de conocimiento obligatorio de todos los profesionales (pediatras, residentes, enfermería, auxiliares, etc.) del Servicio de Pediatría del Departamento de Salud Alicante-Hospital General, por tanto, aplicables tanto en el ámbito de la atención hospitalaria como de la atención primaria. 

En este enlace os dejamos los PROTOCOLOS CLÍNICO ASISTENCIALES desarrollados hasta el momento y volcados en la web de nuestro Servicio de Pediatría, 94 en total, y clasificados en diferentes secciones asistenciales. 

Lo más importante ha sido elegir el contenido de nuestros Protocolos, procurando realizar protocolos necesarios, bien por su frecuencia de utilización, bien por su especial dificultad, por su elevada variabilidad en la práctica clínica o por el amplio margen de mejora. 

El contenido se estructura en SECCIONES, tantas como tiene el Servicio de Pediatría y estas son: 
• Atención Primaria 
• Cardiología Pediátrica 
• Endocrinología Pediátrica 
• Gastroenterología Pediátrica 
• Infectología Pediátrica 
• Nefrología Pediátrica 
• Neonatología 
• Neumología y Alergología Pediátrica 
• Neurología Pediátrica 
• Oncología y Hematología Pediátrica 
• Psicología Pediátrica 
• Unidad de Hospitalización a Domicilio Pediátrica 
• Urgencias Pediátricas. 

Esperamos que sea de vuestra utilidad.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Cómo sobrevivir a la Pediatría basada en la evidencia… y no morir en el intento

 

En la década de los ochenta, los miembros de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de McMaster (Ontario, Canadá) aportaron un nuevo marco conceptual acerca de cómo analizar de manera correcta la bibliografía médica para aplicarla al mejor cuidado del paciente individual. En 1.991 esta corriente fue bautizada como Medicina basada en la evidencia (MBE) en un artículo en ACP J Club. En 1.992 se publicó en la revista JAMA un artículo firmado por el Evidence-Based Medicine Working Group (EBMWG) en el que se llamaba la atención sobre la necesidades de un “nuevo paradigma” para la práctica de la medicina frente al “viejo” paradigma fisiopatológico. En este nuevo paradigma se hace mayor hincapié en el análisis de las pruebas aportadas por la investigación que en la intuición, en la experiencia clínica no sistemática y/o en el razonamiento fisiopatológico. 

Posteriormente los miembros del EBMWG (principalmente miembros de los Departamentos de Medicina, Epidemiología Clínica y Bioestadística de la universidad de McMaster en Canadá) y, en especial, David Sackett, continuaron desarrollando esta idea, que aparece más madura en su libro “Evidence Based Medicine. How to Practice and Teach EBM”, publicado en 1997. Otro hito muy relacionado con el surgir de la MBE está vinculado con el nombre de un epidemiólogo inglés, Archie Cochrane quien, de algún modo, inspiró la idea de la Colaboración Cochrane, a pesar de que no la llegó a ver realizada. En 1972 publicó “Effectiveness and Efficiency” y planteó con agudeza la necesidad de recopilar y revisar críticamente los ensayos clínicos para que las decisiones médicas se fundamentaran en pruebas empíricas fiables. El desarrollo y expansión de la Colaboración Cochrane coincidió en el tiempo con el avance y explosión de Internet, de tal manera que sus bases de datos, inicialmente publicadas en CD, empezaron a estar disponibles a través de Internet a partir de 1998. 

Más tarde, la posibilidad de acceso gratuito a diferentes países tras acuerdos institucionales ha facilitado aún más la expansión de esta información, concretamente en España en el año 2003. Para dinamizar y extender las actividades de la Colaboración Cochrane se han constituido una serie de centros que cubren diferentes áreas geográficas y culturales: el Centro Cochrane Iberoamericano se constituyó en 2000 como ampliación de las funciones del Spanish Cochrane Centre que había nacido en 1997. 

Además del Centro Cochrane Iberoamericano, numerosas instituciones y personas han contribuido al desarrollo de la MBE en nuestro entorno, entre las que cabe citar el grupo CASP español, las Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, la Escuela Nacional de Sanidad, el Instituto de Salud Carlos III, la Red Nacional de Unidades de Investigación-REUNI, etc. En el entorno de la Pediatría cabe destacar la constitución del Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia (GT-PBE) de la AEP y su producto final más relevante, la revista secundaria “Evidencias en Pediatría”, actualmente ya con 15 años de andadura. 

Pues bien, después de muchos años desarrollando la docencia en el paradigma de la Medicina basada en pruebas (mal llamada “en la evidencia”, pues no hay nada menos evidente que la MBE) junto a los amigos y compañeros del GT-PBE, seguimos intentando poner un poco más de “ciencia” al “arte” de la medicina. Y nos gusta esta definición y misión: "La MBE intenta resolver de la mejor forma posible la ecuación entre lo “deseable, lo posible y lo apropiado” en un entorno sembrado de incertidumbre, variabilidad en la práctica clínica, sobrecarga de información, aumento de demanda y limitación de recursos".

Y una vez más, ahora en la XIII Jornada Nacional de Pediatría Dominicana, desarrollada entre los días 29 y 31 de octubre, he podido desarrollar un tema que ha sido un clásico desde hace años: “Cómo sobrevivir a la Pediatría basada en pruebas… y no morir en el intento”. Y con estos objetivos: 
- Hacer buenas PREGUNTAS clínicas 
- Saber BUSCAR eficientemente literatura científica 
- Mejorar nuestra capacidad de leer y de VALORAR artículos científicos 
- APLICAR estos conocimientos a nuestro paciente 
- Saber ADECUAR la “evidencia” científica a la “práctica” clínica 
- Evitar MALOS USOS y ABUSOS de la “evidencia” 

En la presentación que adjuntamos podéis ver el esquema propuesto, en el que difundimos 10 puntos de interés: 

a) 5 claves que conviene recordar: 
- La "grandeza" de la letra "pequeña" 
- Coge el PICO... y la pala 
- Inicia el viaje en TRIP... y piensa en verde 
- Usa la VARA metodológica 
- Pon un poco de "ciencia" en el "arte" de la medicina 

b) 5 malos usos (o abusos) que conviene evitar: 
- No usar el nombre de la "evidencia" en vano 
- No caer en el fundamentalismo metodológico 
- Hay vida más allá de PubMed... y de Google 
- Estar alerta a la "evidence-biased medicine" 
- No minusvalorar la experiencia, lo que la medicina tiene de "arte y oficio" 

Y recordar que hoy en día conviene combinar lo mejor de la MBE (Medicina basada en la evidencia) con lo mejor de la EBM (Evidencia basada en la medicina) para llegar a la Medicina apropiada, un paradigma más adapatado al siglo XXI.  

 

miércoles, 15 de enero de 2020

10 años de MORE, 10 años sumando junto a la Universidad de McMaster


Desde hace bastantes años, la Unidad de Investigación de Información de Salud (HiRU) de la Universidad McMaster (Ontario, Canadá), universidad conocida por haber sido el germen de la Medicina basada en la evidencia (MBE), creó el sistema McMaster Online Rating of Evidence (MORE) para ayudar a definir la mejor investigación para apoyar la práctica clínica basada en evidencia, adaptada a los intereses individuales de los sanitarios. 

El nuevo conocimiento sobre la atención médica avanza rápidamente y el matrimonio de la era de internet y la atención médica basada en las mejores pruebas científicas hace que sea más fácil para los profesionales de la salud mantenerse actualizados al comparar la evidencia de alta calidad con las necesidades de práctica individual. MORE tiene como objetivo proporcionar a los médicos un flujo finito y muy manejable de literatura de atención médica de alta calidad y altamente relevante para reemplazar el flujo infinito de artículos inmanejables que son de menor calidad y menos relevantes para la atención clínica. 

Existen tres accesos a MORE: uno para médicos, otro para enfermería y un tercero dedicado a especialista en Rehabilitación. Y el proceso es similar para cada uno de ellos:

1. CAP (Critical Appraisal Process). Revisión crítica de los artículos científicos. Se revisan un total de 120 revistas biomédicas de alta calidad científica.

2. MORE (McMaster Online of Rating of Evidence). Al menos cuatro revisores puntúan dos aspectos (de 1 a 7): la notoriedad científica y la relevancia clínica.

3. McMaster PLUS (Premium LiteratUre Service). Pasan el filtro aquellos artículos con un media de notoriedad científica ≥ 3 y relevancia clínica ≥ 4 y son volcados a la base de datos.

Desde hace 10 años tengo el honor de formar parte del equipo de revisores de MORE: han sido 296 artículos los valorados en este tiempo, un tiempo docente que la Universidad de McMaster ha certificado con 74 horas lectivas de trabajo.

Un trabajo más que nos vincula a la Medicina basada en pruebas (mal llamada en la "evidencia", teniendo que no hay nada menos evidente que la MBE), camino que iniciamos hace muchos años en el Comité de Pediatría Basada en la Evidencia de la AEP, en la revista Evidencias en Pediatría y en este mismo blog Pediatría Basada en Pruebas. Porque en el fondo, lo que pretende la MBE es "aportar un poco más de ciencia al arte de la medicina".

10 años de MORE, 10 años junto al a mejor evidencia al lado de la Universidad de McMaster.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Protocolos del Servicio de Pediatría del HGUA


Los protocolos del Servicio de Pediatría del Departamento de Salud Alicante-Hospital General (HGUA) son documentos esquemáticos, rigurosos desde el punto de vista científico, útiles desde el punto de vista práctico, y que describen la secuencia del proceso de atención a las principales patologías de atención sanitaria de la infancia y adolescencia. 

Desde nuestros inicios de este proyecto en el año 2014, se recomienda que toda Sección del Servicio de Pediatría o unidad asistencial tenga protocolos sanitarios adaptados a su realidad clínico-asistencial y que funcionan como documentos de gestión que tienen valor asistencial, docente, de calidad y, de alguna forma, también valor legal. 

Son el producto de una revisión bibliográfica y validación técnica que puede realizarse por consenso o por juicio de expertos. Y sirven para mejorar la eficacia, efectividad y seguridad en el proceso diagnóstico-terapéutico, sin olvidar la eficiencia (tanto para el paciente como para el sistema sanitario). 

Los protocolos se deberán realizar de las principales enfermedades y deben ser rigurosos (fundamentados en las mejores pruebas científicas y adaptados a la experiencia clínica y circunstancias del paciente), actuales (con periodos de actualización cada 2-3 años), sencillos (tanto en el contenido como en el lenguaje), útiles (para la práctica clínica) y adaptados a nuestros Servicio de Pediatría y entorno

Deben ser de conocimiento obligatorio de todos los profesionales (pediatras, residentes, enfermería, auxiliares, etc.) del Servicio de Pediatría del Departamento de Salud Alicante-Hospital General, por tanto, aplicables tanto en el ámbito de la atención hospitalaria como de la atención primaria. 

En este enlace os dejamos los PROTOCOLOS CLÍNICO ASISTENCIALES desarrollados hasta el momento y volcados en la web de nuestro Servicio de Pediatría, 61 en total, y clasificados en diferentes secciones asistenciales. 

Lo más importante ha sido elegir el contenido de nuestros Protocolos, procurando realizar protocolos necesarios, bien por su frecuencia de utilización, bien por su especial dificultad, por su elevada variabilidad en la práctica clínica o por el amplio margen de mejora. 

El contenido se estructura en SECCIONES, tantas como tiene el Servicio de Pediatría y estas son: 
• Atención Primaria 
• Cardiología Pediátrica 
• Endocrinología Pediátrica 
• Gastroenterología Pediátrica 
• Infectología Pediátrica 
• Nefrología Pediátrica 
• Neonatología 
• Neumología y Alergología Pediátrica 
• Neurología Pediátrica 
• Oncología y Hematología Pediátrica 
• Psicología Pediátrica 
• Unidad de Hospitalización a Domicilio Pediátrica 
• Urgencias Pediátricas. 

Esperamos que sea de vuestra utilidad.

lunes, 8 de abril de 2019

Talleres de lectura crítica desde Denia


Dicen que la MBE (Medicina basada en la evidencia o en pruebas científicas) va en busca de una práctica clínica que intenta resolver de la mejor forma posible la ecuación entre “lo deseable, lo posible y lo apropiado”, teniendo presente que la medicina es una ciencia sembrada de incertidumbre, variabilidad en la práctica clínica, sobrecarga de información, aumento de demanda y limitación de recursos. 

Dicen que la MBE intenta conjugar la eficacia, efectividad y eficiencia de nuestros actos sanitarios, y para ello propone un método estructurado para resolver las dudas derivadas de la práctica clínica habitual, mediante cinco pasos estructurados fundamentales: 
- Paso 1: Formular una PREGUNTA clara a partir del problema clínico a analizar. 
- Paso 2: BÚSQUEDA sistemática de las MEJORES PRUEBAS disponibles en la bibliografía. 
- Paso 3: VALORACIÓN CRÍTICA de las mejores evidencias científicas encontradas. 
- Paso 4: APLICABILIDAD de los resultados de la valoración a nuestra práctica clínica. 
- Paso 5: Evaluar su rendimiento, en base a estudios de ADECUACIÓN de la práctica clínica a la evidencia científica. 

Tal como apreciamos, la MBE combina perfectamente la teoría (pasos 2 y 3) con la práctica (pasos 1, 4 y 5). A nivel teórico implica tener unos mínimos conocimientos en bibliometría y búsqueda de información bibliográfica (paso 2) y en epidemiología y bioestadística (paso 3). Pero el objetivo final de la MBE es esencialmente práctico: se parte de un problema clínico a través de una pregunta estructurada (paso 1) y se finaliza con su aplicación (paso 4) y adecuación (paso 5) en nuestra práctica médica. En el paso final surge el problema más importante: no es suficiente con crear “evidencias”, es preciso difundirlas e implementarlas en la práctica clínica. Si no, convertimos en un marco teórico estéril el camino de la MBE. De ahí el interés de los estudios que evalúan la idoneidad de la práctica clínica, que supone determinar si se provee la asistencia correcta, al tipo correcto de paciente, por las razones correctas, y en el momento y lugar adecuados. 

Y dentro de la MBE, podemos considerar a la valoración crítica como el eje central de la MBE. Y la La aproximación pedagógica se desarrolla en los TALLERES DE LECTURA CRÍTICA, cuyos fundamentos se basan en los siguientes puntos del programa CASP (Critical Appraisal Skills Programme). 

Y así lo han entendido desde el Departamento de Salud de Denia, donde han contado con la experiencia adquirida en el Comité de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia de la AEP durante las últimas dos décadas para el desarrollo de esta actividad en los dos últimos años y con la llegada de la primavera. 

- En el año 2018 desarrollamos el Curso sobre Valoración crítica del ENSAYO CLÍNICO, con los siguientes objetivos: 
a) Objetivo general: 
Adquirir los conocimientos teóricos básicos sobre lectura crítica de artículos de intervenciones terapéuticas 
b) Objetivos específicos: 
- Conocer los fundamentos del ensayo clínico 
- Manejar los cuestionarios sobre validez, importancia y aplicabilidad 
- Adquirir los conocimientos teóricos básicos sobre medidas de efecto de una intervención terapéutica. 

Y os invitamos a revisar el desarrollo del taller en este enlace

- En el año 2019 hemos desarrollado el Curso sobre Valoración crítica de la REVISIÓN SISTEMÁTICA / METANÁLISIS, con los siguientes objetivos: 
a) Objetivo general: 
Conocer e interpretar una revisión sistemática (RS) con o sin metanálisis (MA) 
b) Objetivos específicos: 
- Diferenciar una RS de una revisión narrativa 
- Aprender a realizar una RS (con o sin MA) 
- Conocer la base de datos Cochrane y el proyecto PRISMA 
- Manejar los fundamentos básicos para interpretar un MA 
- Realizar una valoración crítica de un artículo con diseño de RS 

Y os invitamos a revisar el desarrollo del taller en este enlace

Y si los amigos del Hospital de Denia siguen confiando en mí / en nosotros, en el año 2020 desarrollaremos el Curso sobre Valoración crítica de las GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA.

Agradecidos por el interés y la difusión con estos carteles que envían desde Formación. Porque en una región tan mágica de Alicante como es la Marina Alta recordamos cada año el pensamiento de Edmund D. Pellegrino: "La medicina como la más científica de las humanidades, la más empírica de las artes, la más humana de las ciencias".

miércoles, 30 de enero de 2019

¿Sigue vigente hoy día la medicina basada en la evidencia?


Con este título tan provocador, mi buen amigo Eduardo Ortega, actual codirector de la revista Evidencias en Pediatría, nos regala este editorial en Revista de Pediatría de Atención Primaria. Un artículo que recomiendo su lectura completa en este enlace, pero del que quiero rescatar algunas perlas. 

La Medicina basada en la evidencia (MBE) no es una religión ni una secta, es una forma de trabajar que garantiza una revisión de la evidencia disponible e intenta resolver de la mejor manera posible la ecuación entre lo “deseable, lo posible y lo apropiado” en un entorno sembrado de incertidumbre, variabilidad en la práctica clínica, sobrecarga de información, aumento de demanda y limitación de recursos. Y de ello estamos seguros quienes llevamos ya un par de décadas en este camino... Y ya hace un quinquenio realizamos un análisis DAFO de la MBE, porque las luces provocan sombras, y no hay ventajas sin inconvenientes. 

1) Ventajas de la MBE: 
- Disminución de la amplia variabilidad (injustificada) en la atención médica 
- Reducción de la brecha entre la generación del conocimiento y su aplicación 
- Superación de modas, propagandas, inducciones y otras formas de imposición 
- Estimulación de la evaluación crítica del conocimiento establecido 
 Estimulación para la práctica reflexiva 
- Facilitación del aprendizaje de las estrategias de búsqueda y recuperación de la información 
- Promoción de la capacidad de discernir entre información científica y no científica 
- Promoción del establecimiento de un sistema propio de educación continuada 
- Promoción de la interconexión entre la atención médica, la educación y la investigación 
- Favorece la apreciación del valor de la verdad 
- Favorece la apreciación del valor de la mejor alternativa 
- liminación de las alternativas que no representan las mejores opciones para los pacientes de acuerdo con el avance científico y tecnológico 

2) Debilidades de la MBE: 
- Limitaciones de la evidencia científica: ausencia de evidencia en muchas áreas de la práctica, evidencias sesgadas, inconclusas, contradictorias, etc., que dificulta la aplicación del conocimiento científico a pacientes individuales 
- Ausencia de evidencia sobre la propia MBE: ausencia de ensayos clínicos que demuestren la eficacia de la MBE para mejorar los resultados clínicos de los pacientes 
- Reduccionismo: limitación del conocimiento clínico a un aspecto parcial de este, el derivado de los ensayos clínicos, con menosprecio de otras formas de conocimiento y otros diseños de investigación 
- Limitaciones para la política y gestión sanitaria: conflictos entre la toma de decisiones a nivel individual y a nivel colectivo o poblacional; ambigüedad inferencial de la evidencia científica 
- Minusvalorar la experiencia, el instinto, lo que la medicina tiene de “arte y oficio”, si bien el uso racional de la MBE solo pretende aportar un poco más de ciencia al arte de la Medicina 
- Creer que el uso de Internet, como herramienta de búsqueda de información clínica relevante, garantiza la aplicación de una MBE 
- Existe aún insuficiente información específicamente relacionada con los resultados clínicos o sanitarios finales de interés, sino solo con indicadores intermedios del proceso 
- La toma de decisiones en la práctica clínica es aún difícil, bien por falta de información, por exceso de información o por incorrecta información 
- Barreras al desarrollo de la MBE: problemas y limitaciones reales o percibidos por los clínicos para practicar la MBE. Las barreras clásicas serían la necesidad de desarrollar nuevas habilidades (búsqueda bibliográfica y lectura crítica, entre otras), y la escasez de tiempo y recursos para desarrollar esas habilidades 
- Falta de una clara definición de lo que significa efectividad y qué efectividad debe ser considerada 

Y especialmente destacable es el abuso de la marca "basado en la evidencia", con una mala interpretación y mal uso de sus principios y metodología. Y estas son algunas enfermedades que la acosan: 
- La marca de calidad “basada en la evidencia” ha sido mal utilizada y distorsionada por intereses creados, como la industria farmacéutica que, haciendo uso de la marca, han tenido la coartada para hacer que algunas situaciones fisiológicas pasen a ser enfermedades o financiando estudios con grandes tamaños muestrales, para asegurar así que las pequeñas diferencias sean significativas y publicar así solo los estudios que dan resultados positivos. Igualmente, los gestores y políticos han recurrido a la marca para realizar sus políticas restrictivas y de ahorro. Tratamiento: promover estudios por organismos independientes para asegurar que el conflicto de interés no estuviera presente; y formarse en lectura crítica y metodología MBE. 
- El volumen de evidencias, especialmente las guías clínicas, se ha vuelto inmanejable. Es cierto que existe una intoxicación por exceso de información, lo que se ha llamado con el término de “infoxicación”. Tratamiento: aplicar la metodología MBE para la una búsqueda selectiva y jerarquizada de la bibliografía en bases de datos. 
- Los beneficios estadísticamente significativos pueden ser marginales en la práctica clínica. Los ensayos clínicos cada vez obtienen menos beneficios, sobreestiman estos y subestiman los riesgos. Tratamiento: evaluar la importancia clínica de los resultados, sustituir la significación estadística por la importancia clínica, buscando o convirtiendo los resultados en medidas de impacto potencial. 
- Las reglas inflexibles y los avisos impulsados por la tecnología pueden generar una atención basada en la gestión en lugar de centrarse en el paciente. El seguimiento de reglas algorítmicas rígidas puede llevar a que nos centremos en la generalidad y nos olvidemos de las necesidades del paciente en particular. Tratamiento: asociar la MBE con la EBM (la evidencia basada en la medicina). 
- Las guías basadas en la evidencia a menudo se relacionan pobremente con la multimorbilidad compleja y esto no sería extrapolable a la realidad. Tratamiento: promover estudios con estos pacientes o intentar solucionarlo con la evidencia disponible, aceptando las limitaciones. 
- Se necesita ser un experto en metodología y estadística para practicar la MBE. Tratamiento: con unas normas sencillas y básicas se puede aprender a practicar la MBE, basta solo con querer. 

Y se concluye, con razón de que la solución no es denostar ni menospreciar ni sustituir la MBE, sino mejorarla. Quizás una solución sea la llamada “MBE real”, que considera la prioridad del paciente y necesidad de aplicar la evidencia disponible de forma individualizada, teniendo en cuenta las preferencias del paciente. Y esto precisamente es lo que hace un tiempo definíamos como el valor de asociar la MBE con la Evidencia basada en la medicina (EBM), y proyectarse a eso que hemos venido en llamar como Medicina apropiada.

miércoles, 2 de enero de 2019

Hablemos (con todos los argumentos) del Baby Led Weaning


El término Baby led weaning (BLW) es un término acuñado inicialmente en Reino Unido, que en español se ha traducido (sin demasiado éxito en el uso) por “destete o alimentación complementaria dirigida por el bebé”, pues mayormente se utiliza el anglicismo (uno más). El BLV propone la realización de la alimentación complementaria mediante el uso de alimentos enteros con un tamaño y una forma que permita al bebé cogerlos y llevárselos a la boca como alternativa a alimentos triturados y purés administrados con cuchara por los padres. 

No es nada novedoso, pues lleva más de una década entre nosotros. Pero sí es cierto que todo el mundo habla de ello, y como "de fútbol y de medicina, todo el mundo opina", pues nos encontramos con titulares como este de Tele 5 (que curiosamente destacó Planner Media para la Asociación Española de Pediatría y que nos envió a todos los pediatras en el mes de diciembre): "Adiós al potito y al puré: el método BLW revoluciona la alimentación infantil" y donde se contrastan opiniones sueltas de Lidia Folgar, Dietista-Nutricionista y autora del libro ‘Aprender a comer solo’, Conchi García, Dietista-Nutricionista y experta en el método de BLW, y el Dr. José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la AEP, quien intenta poner algo de lógica al artículo, pero realmente no sé si lo logra. 

De todos es conocido el amor por los titulares amarillistas que animen a captar lectores, a lo cual no sé si podremos hacer mucho o no como profesionales sanitarios, pues no somos periodistas (y cada uno tiene bastante con hacer bien su trabajo). Pero este tipo de noticias si deberían filtrarse mejor por parte de la AEP, aunque aparezca un compañero de nuestra sociedad. Pues ante las novedades en temas de sanidad (y este lo es, pues versa sobre alimentación infantil), debe predominar las noticias fundamentadas en pruebas, en la reflexión, en la mesura y en la prudencia. Por no confundir, más que nada... 

Así que para evitar este excesivo triunfalismo (no fundamentado) de artículos así, recomiendo alguna literatura científica elaborada para ponderar esta moda, con más preguntas que certezas. No vaya a ser que los padres que alimentan a sus hijos con papillas, purés y cuchara puedan pensar que están haciendo algo mal. 

Y por no extenderme demasiado, quiero recomendar tres artículos recientes. Dos de ellos son dos revisiones sistemáticas de la literatura científica: el primero publicado en el año 2017 por equipo italiano de D´Auria E y cols titulado "Baby-led weaning: what a systematic review of the literature adds on" y el segundo publicado en el año 2018 por el equipo británico de Brown A y cols titulado "Baby-Led Weaning: The Evidence to Date". Ambos estudios coinciden en su reflexión final, que no es otra que todavía hay problemas importantes no resueltos sobre el BLW que requieren respuestas de futura investigación y que deben considerarse cuando los padres que desean acercarse a este método solicitan consejos a los profesionales de la salud. O sea, que para para algunos está tan claro, no lo es para la ciencia... siempre atenta ponderar aquellas modas en nutrición que prometen cambiar la faz de la tierra. 

Pero si interesante sería revisar esos dos artículos, más lo es este trabajo que fue presentado en el famoso Curso de Actualización de la AEPap en el año 2016, firmado por una pediatra especialista hospitalaria en Gastroenterología y Nutrición y una pediatra de AtenciónPrimaria del Grupo de Gastroenterología y Nutrición de la AEPap (nuestra añorada compañera, la Dra. Ana Martínez Rubio). El título ya habla de la importancia de su lectura completa, "El paso de la teta a la mesa sin guión escrito. Baby led weaning: ¿ventajas?, ¿riesgos?". 

En este artículo se hace un posicionamiento a favor y un posicionamiento en contra, con preguntas por resolver, que se desarrollan en el texto: 
- ¿Qué es el BLW? 
- ¿En qué se fundamenta el BLW? 
- ¿Qué ventajas tiene el BLW? 
- ¿Estamos los profesionales preparados para aconsejar y orientar adecuadamente este tipo de destete? 
- ¿Qué deberíamos vigilar?, ¿Hay algún riesgo? 
- ¿Se adapta el BLW a todos los niños y familias? 
- La alimentación de las familias españolas, ¿es saludable para el destete dirigido por el bebé? 
- ¿Pueden los niños autoalimentarse con éxito a partir de seis meses de edad y es seguro para ellos comer tan temprano alimentos de la familia no modificados? 

Y concluyen con estos consejos. Dadas las aparentes bondades del modelo BLW parece necesario proporcionar información clara a las familias sobre aspectos muy concretos como: 
- Ofrecer a diario alimentos que aporten energía suficiente. 
- Ofrecer a diario alimentos que aporten hierro. 
- Continuar con lactancia materna a demanda. 
- Vigilar de cerca al bebé. 
- Diferenciar una arcada de un atragantamiento. 
- Dar una lista clara de los alimentos que suponen riesgo de atragantamiento. 
- Manejo rápido y eficaz en caso de atragantamiento. 
- Necesidad de adecuarlo a los bebés con situaciones especiales. 

Así que señores de Tele5, mucho me temo que el BLW no van a decir adiós a los purés y los potitos. Porque a la hora de poner titulares amarillistas, si siguen empeñados en ello, yo podría poner uno basado en la experiencia con mi querida nieta: "Lo único que ha demostrado fehacientemente el BLW es que se ponen más lavadoras en casa...". Pero como no es la medicina que queremos, comencemos por leer estos tres artículos actuales y seamos sensatos con las modas (y los modos)

Hace un año fue un tema que tratamos en Alicante en el Día Nacional de la Pediatría 2017, y os dejamos esta sencilla presentación para conocer mejor el BLW. 

miércoles, 25 de abril de 2018

Taller de lectura crítica: eje central de la MBE


La Medicina basada en la evidencia (MBE) o en pruebas científicas propone un método estructurado para resolver las dudas derivadas de la práctica clínica habitual, mediante cinco pasos estructurados fundamentales: 

- Paso 1: Formular una PREGUNTA clara a partir del problema clínico a analizar. 
Objetivos: aprender a formular preguntas clínicas estructuradas bien construidas y susceptibles de respuesta. 
Fundamentos: conocer los elementos básicos de una pregunta clínica estructurada; relacionar el tipo de pregunta con el diseño epidemiológico de estudio; obtener de esta pregunta las palabras clave principales para iniciar la búsqueda bibliográfica. 

- Paso 2: BÚSQUEDA sistemática de las MEJORES PRUEBAS disponibles en la bibliografía. 
Objetivos: realizar una búsqueda eficiente a través de las distintas fuentes de información bibliográfica (primarias, secundarias y terciarias), principalmente a través de Internet, como herramienta esencial en gestión y manejo de la información de calidad científica. 
Fundamentos: conocer las ventajas e inconvenientes de Internet para gestionar con eficiencia y seguridad el exceso de información actual (conocido bajo el neologismo “infoxicación”); estrategias de búsqueda y recursos útiles en las distintas fuentes de información primaria, secundaria y terciaria; estrategias para mantenerse al día en biomedicina a través de los recursos electrónicos de las distintas fuentes de información. 

- Paso 3: VALORACIÓN CRÍTICA de las mejores evidencias científicas encontradas. 
Objetivos: aprender a juzgar si las pruebas científicas son válidas (rigor científico), relevantes (importancia en la práctica clínica) y aplicables (en nuestro entorno médico). 
Fundamentos: conocer las bases teóricas del Evidence-Based Medicine Working Group (EBMWG) de la Universidad de McMaster y del grupo Critical Appraisal Skills Programme (CASP) de la Universidad de Oxford ; habituarse a la dinámica de trabajo de los talleres de lectura crítica; reconocer el valor de los bancos CATs (Critical Appraisal Topics) o TVC (Temas Valorados Críticamente); manejar los conceptos metodológicos básicos útiles en MBE (medidas de fuerza de asociación, medidas de impacto, cociente de probabilidad, intervalo de confianza, etc). 

- Paso 4: APLICABILIDAD de los resultados de la valoración a nuestra práctica clínica. 
Objetivos: integrar la evidencia científica obtenida con nuestra maestría clínica e incorporarla a la asistencia de nuestro paciente. 
Fundamentos: reconocer los problemas existentes para generar, acceder y aplicar la evidencia, y las estrategias para llevarlo a cabo en beneficio de una Asistencia sanitaria basada en la evidencia. 

- Paso 5: Evaluar su rendimiento, en base a estudios de ADECUACIÓN de la práctica clínica a la evidencia científica. 
Objetivos: conocer y reconocer la importancia de este paso final de la MBE, lo que fundamentará la utilidad práctica de este paradigma de pensamiento científico. 
Fundamentos: dentro de la heterogeneidad de métodos usados en los estudios de idoneidad de la práctica clínica todos comparten una estrategia similar, con tres pasos fundamentales: definir y documentar el aspecto de la práctica clínica a estudio, valorar la evidencia científica y definir los criterios de evaluación, y evaluar la práctica clínica, valorando la variabilidad e idoneidad y, lo que es más importante, buscando áreas y acciones de mejora. 

Tal como apreciamos, la MBE combina perfectamente la teoría (pasos 2 y 3) con la práctica (pasos 1, 4 y 5). A nivel teórico implica tener unos mínimos conocimientos en bibliometría y búsqueda de información bibliográfica (paso 2) y en epidemiología y bioestadística (paso 3). Pero el objetivo final de la MBE es esencialmente práctico: se parte de un problema clínico a través de una pregunta estructurada (paso 1) y se finaliza con su aplicación (paso 4) y adecuación (paso 5) en nuestra práctica médica. En el paso final surge el problema más importante: no es suficiente con crear “evidencias”, es preciso difundirlas e implementarlas en la práctica clínica. Si no, convertimos en un marco teórico estéril el camino de la MBE. De ahí el interés de los estudios que evalúan la idoneidad de la práctica clínica, que supone determinar si se provee la asistencia correcta, al tipo correcto de paciente, por las razones correctas, y en el momento y lugar adecuados. 

Y dentro de la MBE, podemos considerar a la valoración crítica como el eje central de la MBE. Y la La aproximación pedagógica se desarrolla en los TALLERES DE LECTURA CRÍTICA, cuyos fundamentos se basan en los siguientes puntos del programa CASP (Critical Appraisal Skills Programme): 
• aprender debe ser divertido y participativo; las habilidades deben difundirse en cascada; 
• el trabajo se llevará a cabo sobre problemas (escenarios) concretos relacionados con la práctica diaria; el escenario clínico y el artículo seleccionado para su lectura crítica se entrega en unos días antes a los participantes en el taller, para que se lea y prepare con anterioridad; 
• los materiales docentes deberán ser de la máxima calidad conceptual y formal; 
•los talleres deben ser preferentemente multidisciplinarios; se usarán las técnicas de trabajo en pequeños grupos, y al final se realiza una puesta en común en donde se realiza una discusión general del artículo y se establecen las conclusiones pertinentes sobre la validez e importancia del artículo; 
• los talleres deben ser sometidos a evaluación y mejora continua. 

Y a punto de cumplir las bodas de planta alrededor del aprendizaje, la práctica y la enseñanza de la MBE (con un camino conjunto con el Comité de Pediatría Basada en la Evidencia de la AEP, así como la creación de la revista Evidencias en Pediatría o este mismo blog), resulta entrañable retomar esta actividad a través del Curso de Lectura Crítica que hoy desarrollaremos durante 4 hs en el Hospital de Denia. 
Y allí, entre el mar y la montaña, entre el Montgó y el Mediterráneo, en la ciudad que atesora nombre de diosa (Artemisa para los griegos, Diana para los romanos, diosa virgen de la caza, protectora de la naturaleza y de la luna) en ese remanso de felicidad en la Marina Alta de Alicante, Denia inspira. Porque allí hoy recordaremos el pensamiento de Edmund D. Pellegrino: "La medicina como la más científica de las humanidades, la más empírica de las artes, la más humana de las ciencias".

miércoles, 10 de enero de 2018

MORE: el recurso de puntuación de la mejor evidencia de la Universidad de McMaster


Desde hace bastantes años, la Unidad de Investigación de Información de Salud (HiRU) de la Universidad McMaster (Ontario, Canadá), universidad conocida por haber sido el germen de la Medicina basada en la evidencia (MBE), creó el sistema McMaster Online Rating of Evidence (MORE) para ayudar a definir la mejor investigación para apoyar la práctica clínica basada en evidencia, adaptada a los intereses individuales de los médicos. 

El nuevo conocimiento sobre la atención médica avanza rápidamente y el matrimonio de la era de internet y la atención médica basada en las mejores pruebas científicas hace que sea más fácil para los profesionales de la salud mantenerse actualizados al comparar la evidencia de alta calidad con las necesidades de práctica individual. MORE tiene como objetivo proporcionar a los médicos un flujo finito y muy manejable de literatura de atención médica de alta calidad y altamente relevante para reemplazar el flujo infinito de artículos inmanejables que son de menor calidad y menos relevantes para la atención clínica. 

Existen tres accesos a MORE: uno para médicos, otro para enfermería y un tercero dedicado a especialista en Rehabilitación. Y el proceso es similar para cada uno de ellos: 

1. CAP (Critical Appraisal Process). Revisión crítica de los artículos científicos. Se revisan un total de 120 revistas biomédicas de alta calidad científica. 

2. MORE (McMaster Online of Rating of Evidence). Al menos cuatro revisores puntúan dos aspectos (de 1 a 7): la notoriedad científica y la relevancia clínica. 

3. McMaster PLUS (Premium LiteratUre Service). Pasan el filtro aquellos artículos con un media de notoriedad científica ≥ 3 y relevancia clínica ≥ 4 y son volcados a la base de datos. 

Desde hace 7 años tengo el honor de formar parte del equipo de revisores de MORE: han sido más de 200 artículos los valorados en este tiempo, un tiempo docente que la Universidad de McMaster ha valorado con 55 horas lectivas de trabajo. 
Un trabajo más que nos vincula a la MBE, camino que iniciamos hace muchos años en el Comité de Pediatría Basada en la Evidencia de la AEP, en la revista Evidencias en Pediatría y en este mismo blog Pediatría Basada en Pruebas. Porque en el fondo, lo que pretende la MBE es "aportar un poco más de ciencia al arte de la medicina", sin perder el horizonte de la evidencia basada en la medicina, tema que tratamos hace poco

lunes, 4 de diciembre de 2017

Evidencias y preferencias, de la MBE a la EBM


Se cumplen las bodas de plata este año desde que un artículo del año 1992 del el Evidence-Based Medicine Working Group de la Universidad de McMaster abrió la caja de Pandora de un nuevo paradigma conocido como Medicina basada en la evidencia (MBE), un incómodo anglicismo que se ha intentado modificar - sin mucho éxito - por otros (como Medicina basada en pruebas), pues no hay nada menos "evidente" que la MBE, donde todo se cuestiona y pone a juicio, desde la validez científica a la aplicabilidad en la práctica médica, pasando por la importancia clínica. Porque la práctica basada en evidencias intenta resolver de la mejor forma posible la ecuación entre “lo deseable, lo posible y lo apropiado” en medicina, una ciencia sembrada de incertidumbre, variabilidad en la práctica clínica, sobrecarga de información, aumento de demanda y limitación de recursos. 

Es posible que conceptualmente las características de la MBE se centraron, erróneamente, en el ensayo clínico, la revisión sistemática y metanálisis, modelos conceptuales de investigación que buscaban la generalización de los resultados, o el mejor resultado para el paciente promedio en las condiciones "ideales" de la experimentación. Pero lo cierto es que, aunque hay muchos pacientes parecidos, todos son diferentes y esa diferencia es la base de la práctica clínica y constituye la esencia del arte de la medicina. Y esta es la base de la convivencia de la investigación y la clínica, o lo que es lo mismo la convivencia y complementariedad de la MBE y de la evidencia basada en la medicina (EBM). Porque esta última, como complementaria de la MBE, subraya el beneficio de considerar la "evidencia de la vida real" y a través del análisis del gran acúmulo de datos obtenidos (macrodatos o "big data") se puedan generar evidencias que complementen a las procedentes de experimentos y ya en un entorno de práctica clínica “habitual”. 

Por ello, después de la MBE surgió el concepto de la Medicina centrada en el paciente (MCP), en la que se reivindicaba la necesidad de volver la mirada hacia el paciente individual, en base a conceptos como la toma de decisiones compartidas ("shared decision making") o la capacitación de los pacientes ("patient´s empowerment"). Porque lo cierto es que la MBE y la MCP, al igual que la investigación y la práctica clínica, son las dos caras de la misma moneda, que debieran ser complementarias y nutrirse mutuamente. Porque no debiera practicarse una MCP que no estuviese basada en la mejor evidencia disponible, ni es posible imaginar una MBE cuyos objetivo final esté alejado del paciente individual. 

De esa reflexión nos habla el artículo que compartimos y cuya lectura recomiendo. Tengo el permiso de su autor, mi amigo el Dr. José Antonio Sacristán - autor que ha trabajado desde hace mucho tiempo en este campo, y de ello ya hablamos en otro post - y de la propia editorial de la Revista de Occidente, para compartirlo por este medio. Pues creo que vale la pena conocer esta reflexión de un experto como el autor que lleva dos décadas defendiendo esa sintonía entre la MBE y la EBM, con un enfoque en la MCP. Tanto que en pocos meses nos deleitará con un libro sobre el tema que a buen seguro será la delicia de muchos y la necesidad de todos.