sábado, 20 de abril de 2024

Cine y Pediatría (746). “Collisions” frente a la migración


La migración es un fenómeno creciente en el mundo, alimentado por las persistentes desigualdades, la falta de oportunidades y las tensiones sociales. Migraciones del campo hacia las ciudades, o desde sus países de origen hacia países desarrollados, con la esperanza de mejorar sus niveles de vida y encontrar mejores opciones para su desarrollo personal. Hay múltiples motivos para explicar el crecimiento en la migración internacional (aunque es un hecho que ha existido siempre), que sigue siendo un claro indicador de que los derechos y necesidades de millones de personas no está siendo satisfechos y cuya cara más dura es la desintegración familiar. Se estima que hay un total de 190 millones de migrantes internacionales en todo el mundo. Y entre ellos hay muchos niños y niñas en tránsito. Y todos ellos merecen protección, atención y toda la ayuda necesaria para salir adelante, pasando a un segundo lugar aspectos como por qué abandonaron su hogar, cuál es su lugar de origen, dónde se encuentran o por qué llegaron allí. 

Desde Cine y Pediatría este es un tema que se ha analizado desde diversos puntos de vista en películas de diferentes nacionalidades, y un ejemplo es el film revisado la semana pasada: la película francesa Mi hermano pequeño (Léonor Serraille, 2022), alrededor de una madre y dos hijos que viajan de Costa de Marfil a Francia. Pero donde también recordamos: la película estadounidense La buena mentira (Philippe Falardeau, 2014) sobre un grupo de niños huérfanos de Sudán que son acogidos en Estados Unidos; la película mexicana Los lobos (Samuel Kishi, 2019), con una madre y dos hijos que viajan de México a Estados Unidos; la película estadounidense Minari. Historia de mi familia (Lee Isaac Chung, 2020), alrededor de una familia surcoreana en busca del sueño americano; la película española Adú (Salvador Calvo, 2020), una de cuyas historias es la de dos hermanos de Camerún que llegan a España; la película belga Tori y Lokita (Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne, 2022), dos niños que se desplazan de Benín a Bélgica; la película francesa La brigada de la cocina (Louis-Julien Petit, 2022), sobre diferentes jóvenes inmigrantes de muy diferentes nacionalidades (bajo el conocido acrónimo de MENA) de diversas nacionalidades que se establecen en Francia; o la película española Chinas (Arantxa Echevarría, 2023), dos niñas y una adolescente chinas en busca de su identidad e integración en España.         

Y hoy llega una más: la película estadounidense Collisions (Richard Levien, 2018), la cual explora el devastador impacto que podría tener en los inmigrantes la política de administración Trump a través de una familia mexicana, de nuevo una madre con sus dos hijos (este conjunto vemos que se ha repetido en varias historias de las ya analizadas). Un film que comienza así: “Cada cuatro minutos, un niño ciudadano de los Estados Unidos es separado de unos de sus padres por deportación”. Y tras una escena donde la policía irrumpe armada en una casa de hispanos, otro cartel muy significativo: “Some are under a lucky star and some are born into collisions. Mexican Proverb”. Un cartel en inglés que nos descubre la palabra que es el título de esta película: Collisions. Y cuyo guion es una adaptación de la historia del novelista Malin Alegria. Realmente tiene un formato por sus personajes y su entorno bastante similar a la película Los lobos, previamente referida. 

Yoana (Ana de la Reguera) emigró de Oaxaca a Estados Unidos con sus dos hijos, Itan (Izabella Álvarez) y Neto (Jason García Jr.), y ahora trabaja en la limpieza en varios lugares para salir adelante. Itan es una adolescente de 12 años en la actualidad, estudiosa e inteligente, quien también debe hacerse cargo de su hermano de 8 años; hablan ya inglés y no les apetece ser mexicanos. Un día llegan del colegio y su madre no está (lo que enlazamos con la primera escena de la película), por lo que pasan a los Servicios de Protección Infantil: “Nos cuesta encontrar una familia que quiera cuidar dos niños”. La única posibilidad es que se haga cargo un hermano de la madre, el tío Evencio (Jesse García), camionero de profesión, quien vive solo y con pocos apegos, tampoco a sus sobrinos. 

A partir de ahí comienza una particular “road movie” por las interminables carreteras de los Estados Unidos, pues viajan en camión en busca de Yoana, antes de que la deporten, tarea no fácil pues hay alrededor de 700 centros de detención en el país y no les informan dónde la han trasladado. Reciben el mensaje que se encuentra en Fénix, y hacia allá se dirigen, en un viaje donde Evencio se acompaña de bebida, canciones mexicanas y mujeres de compañía. Pero, como tantas veces hemos visto, el viaje mejora la sintonía con sus sobrinos, a los que acaba protegiéndoles de los peligros que acompañan al viaje. “Si mamá se va a México, ¿podemos vivir contigo?”, le pregunta Neto. Aunque Itan acaba descubriendo un secreto sobre su tío y su padre fallecido. 

Es finalmente en Tijuana donde se reeencuentran y reconcilian. Y entre lágrimas… y todo por decir, finaliza. Sin final feliz. Sin soluciones. Con más preguntas que respuestas ante la migración y ante los hijos de la migración. Porque el camino de la vida (y de la Green Card) es muy duro. Y con algunas leyes, más. Porque la infancia de la migración es una realidad cada vez más patente.

 

miércoles, 17 de abril de 2024

Terapia cinematográfica (5). Prescribir películas para entender las enfermedades oncológicas


El cáncer sigue siendo, pese a los espectaculares avances en el campo de la prevención, diagnóstico y tratamiento de estas entidades, una de las principales causas de mortalidad en el mundo. Aunque hay muchos motivos para la esperanza, el diagnóstico de “cáncer” sigue provocando una de las reacciones psicológicas más duras entre personas afectadas y sus familiares. 

El cáncer es un filón para el cine, en películas de muy distinto calado: algunas películas dignas y respetuosas, llenas de valores; otras melodramáticas en busca de la lágrima fácil; algunas obras de arte y otras fácilmente olvidables. Y es así que la mirada del cine al cáncer nos devuelve arte (no siempre, pues algunas películas son de escasa calidad cinematográfica, más en la línea del sentimentalismo fácil que del sentimiento profundo), ciencia (no siempre, pues en la mayoría hay más espectáculo que rigor, donde la presencia del cáncer puede ser una mera anécdota en el guión) y, sobre todo, conciencia. 

Por tanto, el cine es una oportunidad para hablar con arte, ciencia y conciencia de la enfermedad oncológica y, sobre todo, de los pacientes con cáncer y su entorno. Una oportunidad para mejorar la relación profesional-paciente, para mejorar la humanización y para abrir el debate bioético. Y hoy nos centramos al cine relacionado con el cáncer infantojuvenil, películas que nos impactan, como espectadores, como sanitarios, como familiares o como afectados. Porque si el cáncer en un adulto conmociona, este efecto se multiplica cuando afecta a un hijo o a un nieto. Porque la realidad supera a la ficción y cada día, cientos de profesionales de la sanidad hacen una labor humana y científica sin límites en el cuidado de los niños con cáncer. Una labor que dignifica nuestra profesión y que recupera nuestra estima como pediatras. 

Y en este artículo de la serie “Terapia cinematográfica” proponemos un pequeño viaje a la oncología pediátrica a través de 7 películas argumentales. Estas películas son, por orden cronológico de estreno: 

- Planta 4ª (Antonio Mercero, 2003), para comprender el valor del “mundo amarillo” alrededor del cáncer, es decir, el valor de esas personas que apoyan con amistad y amor. 

- Cartas a Dios (Oscar et la dame rose, Eric-Emmanuel Schmitt, 2009), para interiorizar las diversas maneras de manejar el dolor de la pérdida y desmitificar el tema de la muerte. 


- Cartas al cielo (Letters to God, Patrick Doughtie, 2010), para reflexionar sobre el valor de la fe y esperanza como elementos de superación en la enfermedad. 

- Surviving Amina (Bárbara Celis, 2010), para sobrevivir al viaje en primera persona a las fases de diagnóstico y tratamiento de una enfermedad oncológica en un hijo pequeño. 

- Declaración de guerra (La guerre est déclarée, Valérie Donzelli, 2011), para transitar por el maratón emocional de las fases del duelo ante la lucha contra el cáncer de un hijo. 

- Yo soy uno entre cien mil (Penélope Cruz, 2016), para sensibilizar sobre la importancia de la investigación para luchar contra la leucemia infantil. 

Siete películas argumentales que el cine nos regala con el cáncer infantojuvenil como protagonista y que nos devuelve esas emociones y reflexiones para sobrevivir a lo que es una verdadera declaración de guerra personal, familiar, social y sanitaria.

lunes, 15 de abril de 2024

Comienza el curso de Continuum "Lectura sistemática del electrocardiograma pediátrico 2024"


El próximo día 25 de abril comienza el curso "Lectura sistemática del electrocardiograma pediátrico 2024", un curso liderado por la Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías congénitas (SECPCC), en su tercera edición en Continuum (tras las realizadas en los años 2015 y 2017). 

Este curso proporcionará al alumno conocimientos y habilidades necesarios para mantener y mejorar su competencia en la interpretación del electrocardiograma en la edad pediátrica teniendo en cuenta la evidencia disponible sobre su utilidad en el diagnóstico de la patología cardiovascular. 

El curso está dividido en seis módulos, que son: 
- Nociones básicas del electrocardiograma. Alteraciones de la conducción ventricular 
- Amplitud del complejo QRS, onda Q y onda P. Crecimiento auricular y ventricular 
- Repolarización y preexcitación 
- Guía sistemática de lectura del ECG pediátrico 
- Arritmias supraventriculares y ventriculares 
- Canalopatías y bloqueos 

Al finalizar los dos meses de formación de la actividad, el alumno habrá conseguido una serie de conocimientos, habilidades y actitudes, que se recogen a continuación: 
- Conocer la técnica de realización del electrocardiograma (localización derivaciones, ajustes velocidad y voltaje). 
- Reconocer las variaciones normales del trazado ECG que aparecen con el desarrollo, debidas a los cambios fisiológicos del aparato circulatorio. 
- Conocer y aprender a utilizar las tablas de valores normales. 
- Mostrar un método sistemático de lectura del ECG. 
- Conocer las indicaciones del ECG en pediatría. 
- Identificar las anomalías electrocardiográficas sugestivas de hipertrofia auricular y ventricular. 
- Identificar las anomalías electrocardiográficas sugestivas de alteraciones de la conducción; bloqueo completo e incompleto de rama derecha, bloqueo de rama izquierda, hemibloqueos anterior y posterior. 
- Identificar otras anomalías electrocardiográficas sugestivas de alteraciones de la conducción; preexcitación y síndrome de Wolf Parkinson White. 
- Identificar los cambios anómalos ST-T en el ECG. 
- Identificar los hallazgos electrocardiográficos sugestivos de pericarditis. 
- Identificar los hallazgos electrocardiográficos sugestivos de miocardiopatía hipertrófica. 
- Conocer las indicaciones del electrocardiograma en un niño con síncope. 
- Reconocer las arritmias más frecuentes. 
- Identificar una arritmia benigna. 
- Diferenciar las arritmias que requieren tratamiento urgente de aquellas que lo requieren crónico o que no lo precisan. 
- Identificar los extrasístoles auriculares, los ventriculares, la taquicardia supraventricular y la taquicardia ventricular por medio de criterios electrocardiográficos. 
- Identificar los hallazgos electrocardiográficos sugestivos de canalopatías: Síndrome de QT largo, QT corto y Síndrome de Brugada. 
- Comprender la relevancia clínica del intervalo QT corregido prolongado. 
- Identificar los bloqueos cardíacos (1º, 2º 3º grado) mediante el electrocardiograma. 
- Conocer los cambios electrocardiográficos producidos por las alteraciones iónicas: hipo- e hiperpotasemia, hiper e hipocalcemia. 

El curso estará en activo hasta el 20 de junio de 2024 y es un curso para cualquier profesional sanitario interesado en la mejor lectura del ECG. Y, aunque pediatras y residentes de pediatría son los receptores principales, también es un curso que puede interesar a médicos de familia y otros especialistas vinculados con la Pediatría. 

Toda la información e inscripciones en la página web de Continuum, con el poder del e-learning y web-based learning.

sábado, 13 de abril de 2024

Cine y Pediatría (745) “Mi hermano pequeño” y la deconstrucción de una familia inmigrante


“Mamá me hablaba dándose aires de importancia. Pero al mismo tiempo parecía estar siempre en otra parte. Era difícil saber cómo se sentía. Quiero decir, cómo se sentía de verdad. La noche que llegamos a Francia, no hacía más que mover las caderas. Supongo que eso le ayudaba a mantenerse en pie. Quizás por ser el pequeño, me aferré a la luz que irradiaba, a nada más. La maleta llena de dolor que había traído de casa, era su secreto”. Con esta voz en off, acompañado de la imagen fija de una madre negra y sus dos hijos que viajan en tren, comienza esta película francesa por título Mi hermano pequeño (Léonor Serraille, 2022), con la que la realizadora francesa ganó la Cámara de Oro a la mejor ópera prima en el Festival de Cannes, premio creado en el año 1978 y que ya ganaron antes otras películas de las que hemos hablado en Cine y Pediatría: la belga Totó, el héroe (Jaco Van Dormael, 1991), la iraní El globo blanco (Jafar Panahi, 1995) y la alemana Girl (Lukas Dhont, 2018).    

En Mi hermano pequeño, su directora toma como base las vivencias del padre de sus hijos para componer esta conmovedora crónica de la construcción y deconstrucción de una familia inmigrante. Y nos narra la historia de Rose y de sus hijos, Jean y Ernest, durante algo más de 15 años. Una historia que comienza en 1989, cuando Rose (Annabelle Lengronne) abandona su Costa de Marfil natal y llega a París para intentar iniciar una nueva (y mejor) vida. Tras dejar en África a sus dos hijos mayores, todas las esperanzas de Rose están puestas en Jean y Ernest, dejando atrás a su ya segundo marido. Y la voz en off es del hermano pequeño, Ernest, es la que inicia este film y la que nos acompañará durante todo la historia. 

Inicialmente son acogidos en casa de unos familiares y la mujer le da un consejo (“En la vida tienes que escoger a alguien que quiera a tus hijos. No a alguien que tú quieras. Es importante”) que Rose no parece tener muy en cuenta. Su belleza la hace ser atracción de los hombres, pero no acierta en la compañía. Y ella, que se afana en salir adelante como asistenta de limpieza en un hotel, da estos consejos a sus hijos: “Estudiar mucho. Ser los mejores… Y nada de llorar. No se llora delante de la gente. Si queréis llorar os escondéis”. Y así también ella llora en la soledad, porque quizás es cierto lo que le dicen: “No sabes ni lo que quieres”

Mientras ella busca su lugar, conoce a otro hombre casado que funcionará de padrastro y cambian de ciudad, como nos recuerda la voz en off del hijo menor: “Nos dijo que nos íbamos a vivir a Ruán. A un apartamento en el centro. Iríamos a buenos colegios. Iríamos con buenas compañías. Ella quería lo mejor para nosotros. Nosotros no queríamos irnos de nuestro cuchitril. Pero ello no era de las que cambian de opinión. Hizo las maletas y nos fuimos”. Y con ello un salto temporal nos presenta a los dos hermanos yan adolescentesY a partir de aquí, la película se fragmenta en dos partes: la primera se centra en Jean, la segunda en Ernest. Y un noticiario nos sitúa temporalmente alrededor de ley de Charles Pasqua, unas despiadadas leyes antiinmigración instauradas en por este ministro de Interior gaullista en el año 1993, cuyo objetivo era claro: “La regla de oro: debe restringirse el derecho a entrar en Francia”. 

Ahora los dos hermanos viven juntos y la madre solo viene los fines de semana. Las relaciones de pareja de la madre no funcionan y ahora decide casarse con un compatriota que la pretendió desde su llegada a Francia, a lo que Jean expresa: “No es un nuevo comienzo. Es el principio del fin”. Y Jean acaba abandonando el hogar y decide regresar a Costa de Marfil, lo que enfada de tal forma a Ernest que culpa a su madre. 

En el salto temporal final ya nos encontramos a un joven Ernest que vive independiente, ahora como profesor de filosofía de un instituto de París y lee un texto muy significativo a sus alumnos: “Que cada uno examine sus pensamientos. Los encontrará ocupados en el pasado y en el futuro. Apenas pensamos en el presente y si pensamos en él, solo es para tomar luz de él y proyectarla en el futuro. El presente nunca es nuestro fin. El pasado y el presente son nuestros medios. Solo el futuro es nuestro fin. De tal forma no vivimos, sino que esperamos vivir”. Porque ha pasado mucho tiempo, pero aún le recuerdan que es un emigrante en un país en el que no nació… 

Y en el encuentro con su madre se preguntan por sus vidas y él le recuerda que ha tenido muchos padres, pero el verdadero padre fue el colegio, y ella se excusa con lágrimas: “Yo hice todo lo que pude. Aunque cometiera errores”. Y la madre le da una carta de su hermano, que acaba así: “Espero verte algún día. Un hermano pequeño no es poca cosa”. Y un fundido en negro nos deja pensando en esta película alrededor de una familia africana inmigrante que entra en deconstrucción y este peculiar “coming of age” de dos hermanos en busca del sentido de pertenencia. 

Una película realizada con el sentido y sensibilidad del cine francés, sobre un tema que no les es ajeno, pues en Francia viven cerca de 9 millones de inmigrantes, lo que supone un 13% de su población. Pero la inmigración es una constante en muchos países, y baste recordar que en España hay casi 7 millones de inmigrantes (un 15% de la población), y las historias de superación y supervivencia se repiten.

 

miércoles, 10 de abril de 2024

Comienza el curso de Continuum "Alergología Pediátrica 2024"

 

Mañana comienza el curso on line de Continuum "Alergología Pediátrica 2024", un curso organizado y coordinado por la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) y ya en su segunda edición, tras la celebrada en el año 2021.

Este curso proporcionará al alumnado los conocimientos y habilidades necesarios para mantener y mejorar su competencia en alergia pediátrica, basándose en la evidencia científica y orientándose a la evitación y resolución de aquellas patologías alérgicas más prevalentes en Pediatría. 

Los objetivos del curso son: 
- Conocer las bases inmunológicas y características clínicas de las patologías alérgicas, así como las peculiaridades de los distintos alérgenos. 
- Saber orientar el diagnóstico clínico, diferencial y etiológico.
- Conocer la indicación e interpretación de los exámenes complementarios. 
- Poder establecer la evitación de los distintos alérgenos y un plan terapéutico específico para cada enfermedad alérgica. 
- Identificar a los niños con riesgo de reacción grave, para prevenirla y tratarla. 
- Saber los criterios de derivación al pediatra especialista en alergia. 
- Disponer de las fuentes de información más útiles sobre alergia pediátrica.

Y estos serán los capítulos que se van a tratar: 
- Bases de la alergia pediátrica 
- Alergia respiratoria 
- Alergia alimentaria 
- Alergia cutánea 
- Alergia a medicamentos y vacuna 
- Anafilaxia. Inmunoterapia a aeroalérgenos. 

El curso comienza el 11 de abril 2024 y estará en activo hasta el 6 de junio 2024. Un curso tutorizado en cada una de las seis unidades didácticas. Toda la información e inscripciones en la página web de Continuum.

lunes, 8 de abril de 2024

La Medicina de las 7 (+2 P): paradigma sanitario del siglo XXI


El proceso asistencial está demandando un nuevo enfoque desde hace algunos años. Se habla del Paradigma Sanitario del Siglo XXI, que complementa al Paradigma Reactivo del siglo XX. Este paradigma actual es lo que se conoce como la Medicina de las 7 P. Vale la pena definir sus componentes.

- Proactiva. Porque requiere que cada individuo asuma la responsabilidad de su salud más allá la actitud reactiva de acudir al médico únicamente cuando se esté enfermo. Somos cada uno de nosotros los máximos responsables de nuestra propia salud, principalmente con la adopción de estilos saludables de vida en lo relativo a la actividad física, hábitos nutricionales y la limitación o cese de hábitos tóxicos como el tabaco, el alcohol o el consumo de drogas. Nadie podrá ejercitarse por nosotros, nadie podrá comer por nosotros, nadie podrá dejar de fumar por nosotros… Además, la proactividad con respecto a nuestra salud sobrepasa el ámbito de lo personal, siendo un acto de profunda solidaridad para con nuestros seres queridos y para con la sociedad. Ahorraremos sufrimiento a los primeros y recursos, que son limitados, a la segunda. 

- Preventiva. Porque aborda las enfermedades en la fase subclínica o silente, antes de que empiecen a dar síntomas, mediante la adopción de estilos de vida saludables y otras estrategias sanitarias más sofisticadas. De sobra es sabido que por cada euro invertido en prevención de la salud se genera un retorno en forma de ahorro de 3-4 euros en un horizonte temporal inferior a 5 años vista. 

- Predictiva. Busca anticiparse a la hora de conocer la evolución de los diferentes desarrollos etiopatogénicos de los pacientes e incluso de la evolución de distintos desarrollos poblacionales, como es el caso de la evolución de las pandemias. Desde que en 1990 se fundara el Proyecto Genoma Humano y hasta su presentación del primer borrador hace casi 20 años se han abierto grandes expectativas para evolucionar hacia una medicina predictiva totalmente personalizada. 

- Personalizada. Pretende tratar a cada paciente de manera específica, con datos tanto propios como del entorno. Porque lo que se considera genéricamente bueno para todos no necesariamente tiene que ser bueno para cada uno en particular. Porque cada persona tiene una genética única, unas circunstancias vitales y unos hábitos de vida propios que hacen que la respuesta al ejercicio, la nutrición, el sueño e incluso a los diferentes fármacos sea totalmente particular. Por ello, el abordaje de cada individuo se tiene que ajustar a su estado de salud, circunstancias vitales, determinantes genéticos y objetivos, maximizando así los resultados y beneficios. 

- Participativa. Situando al paciente en el centro del proceso asistencial y dotándolo de herramientas para que pueda ser partícipe en la toma de decisiones. Y porque involucra a distintos profesionales sanitarios y no sanitarios junto con el individuo o paciente. 

- Placentera. Porque el hecho de cuidar de nuestra salud desde la ausencia de enfermedad no debe ser un motivo de preocupación e imposición, sino de placer y bienestar. No hay nada más placentero que encontrarse bien, sin dolores articulares, sin sobrepeso, sin tos producida por el tabaco o molestias digestivas provocadas por unos malos hábitos nutricionales... Por ello los estilos saludables de vida deben adquirirse durante la infancia y adolescencia y somos los padres los verdaderos responsables. 

- Precisa. Todas las P anteriores se condensan en el concepto de la medicina de precisión. Un ambicioso proyecto de abordaje del tratamiento y prevención de la enfermedad que tiene en cuenta la variabilidad interindividual del genoma y del ambioma (entorno y estilos de vida). Y que servirá para evitar, en la medida de lo posible, los efectos iatrogénicos de la actividad asistencial, como realizar pruebas innecesarias, evitar grandes incisiones quirúrgicas, disminuir la cantidad de fármacos que se administra, etc. 

Y a estas clásicas 7P, quizás podríamos añadir dos más: 

- Periférica. Disminuyendo la institucionalización de pacientes, con una tendencia hacia la hospitalización domiciliaria y a la aplicación de las posibilidades de la telemedicina para el control y seguimiento de enfermos crónicos y complejos, personas mayores no institucionalizadas, etc. 

- Poliprofesional. En el sentido que los profesionales de la salud deben intercambiar conocimientos con profesionales de diferentes áreas como puede ser la biología, química, farmacia o informática entre otros para ofrecer una mayor calidad asistencial. 

Y todo lo anterior cabe combinarlo bien con la utilidad de la Inteligencia artificial (IA) aplicada a la salud.

sábado, 6 de abril de 2024

Cine y Pediatría (744) “Vida de este chico”… llamado DiCaprio


Nació hace medio siglo en la Meca del cine, Hollywood, y por sus venas corría sangre alemana, italiana y rusa, como delatan sus apellidos (Wilhelm DiCaprio). El nombre de pila se lo puso su madre porque cuando ella estaba embarazada y contempló una pintura de Leonardo da Vinci en un museo, el bebé pateó dentro del vientre. Y así es como Leonardo DiCaprio fue predestinado para el cine y la televisión desde muy niño. Guapo, rubio, con ojos azules y cara de niño bueno, todo parecía indicar que se iba a convertir en el típico ídolo adolescente, un chico de carpeta destinado a encasillarse en el papel de guapo. 

Y sus primeros papeles de calado en la gran pantalla son películas que se adscriben todas ellas al proyecto de Cine y Pediatría. Todo comenzó con Vida de este chico (Michael Canton-Jones, 1993), a la que dedicaremos esta entrada de hoy. Pero que comenzó con otros films en la década de los 90 que cabe destacar: 

- ¿A quién ama Gilbert Grape? (Lasse Hällstrom, 1993), basada en la novela homónima de Peter Hedges y fue su primera actuación de interés, aunque es un papel que se la dieron a regañadientes, pues para representar al hermano autista de Jonny Deep el director buscaba a un protagonista menos perfecto físicamente para el papel. Y en el camino de esta historia se nos enseña la posibilidad de que las discapacidades que nos rodean puedan motivar el crecimiento de nuestras propias capacidades.  

- Diario de un rebelde (Scott Kalvert, 1995), basada en la obra autobiográfica homónima del escritor, poeta y músico estadounidense Jim Carroll. Puro cine independiente que es la crónica autobiográfica de un grupo de adolescentes, entre los que se encuentra el escritor Jim Carroll (interpretado por DiCaprio), a los que sus travesuras están a punto de llevarlos por oscuros caminos de la desesperación. Cinco amigos que apenas mantienen la cabeza a flote al perder el control de sí mismos. 

- Vidas al límite (Agnieszka Holland, 1995), ambientada en el siglo XIX en Francia para descubrirnos el romance entre dos poetas franceses, Paul Verlaine (David Thewlis) y el joven Arthur Rimbaud (Leonardo DiCaprio). La poesía de ambos cortejó generaciones de literatos, pero sus vidas privadas fueron más escandalosas de lo que la mayoría de las personas se atreven a creer, una existencia en continuo contacto con el alcohol, el opio y su secreta homosexualidad. 

- Romeo + Julieta de William Shakespeare (Baz Luhrmann, 1996), enésima versión de la conocida obra del dramaturgo inglés, versión modernizada de los jóvenes enamorados (interpretados por DiCarpio y Claire Danes) en la ficticia Verona Beach y ambientada en el mismo año del estreno, de forma que se sustituyen espadas y dagas por pistolas y fusiles de asalto, y los hombres de las familias enfrentadas, los Capuleto y los Montesco son dos grupos de narcotraficantes mafiosos en guerra por sus frentes comerciales. 

- La habitación de Marvin (Jerry Zaks, 1996), basada en la obra homónima de Scott McPherson, verdadero melodrama familiar entre las hermanas Bessie (Diane Keaton) y Lee (Meryl Streep), quienes se reencuentran después de muchos años y que tienen que reconciliarse enfrentadas a tres retos en sus vidas: un padre postrado en cama tras un derrame cerebral, el debut de leucemia de Bessie en busca de un trasplante de médula ósea y el hijo adolescente de Lee (Leonardo DiCaprio), internado en un  psiquiátrico. 

- Titanic (James Cameron, 1997), el megaéxito por excelencia (recordar que tiene el record de 11 Óscar, compartido con la película dirigida en 1959 por William Wyler, Ben-Hur, y con la película dirigida en 2003 por Peter Jackson, El señor de los anillos: El retorno del rey), donde Leonardo DiCaprio (como Jack, el joven artista y polizón) se consideró el rey del mundo junto a Kate Winslet (como Rose, la joven de buena familia) bajo los acordes del “My Heart Will Go On” de Celine Dion. 

Pero tras estas siete considerables películas, Leonardo DiCaprio seguía acosado por el sambenito de más guaperas que buen actor. Y a partir de ahí el actor no ha hecho más que acumular méritos interpretativos y madurar como el buen vino, con casi una cuarentena de películas en su haber, seis nominaciones al Óscar y cierta resistencia a conseguirlo, y lo hizo con el extremo papel del trampero Hugh Glass en El renacido (Alejandro González Iñárritu, 2015). Y en ese camino ha tenido la fortuna de ser uno de los actores fetiche de Martin Scorsese, con seis colaboraciones juntos (Gangs of New York, 2002; El aviador, 2004; Infiltrados, 2006; Shutter Island, 2010; El lobo de Wall Street, 2013; y Los asesinos de la luna, 2023), solo superado por las nueve colaboraciones que el director ha tenido con Robert de Niro. Y es que en esta última película de DiCaprio y en la primera, estos dos gigantes de la actuación coincidieron juntos. 

Y precisamente hoy vale la pena revisar su primer largometraje, Vida de ese chico (Michael Canton-Jones, 1993), drama ambientado en la década de los 50 en Estados Unidos y donde se dio a conocer en el séptimo arte. Fue el propio De Niro el que aconsejó al director que llamara a DiCaprio para el papel principal, por sus capacidades interpretativas, y éste, con 18 años, se pone en el papel de esta histórica con tintes autobiográficos de este joven adolescente que se desarrolla a través de la relación con su madre y con su cruel y autoritario padrastro. 

Comienza con el increíble paisaje del Monument Valley, mientras nos recuerda que es una historia real (y basado en el libro “This Boy´s Life”, de Tobias Wolff adscrito al movimiento del realismo sucio). En medio del desierto viajan en coche una madre, Caroline (Ellen Barkin) y su hijo, Toby (Leonardo DiCaprio, alter ego del mismo Tobias Wolff) y cuya voz en off nos dice: “Era 1957 y viajábamos de Florida a Utah. Después de que a mamá le golpeó su novio, cogimos el coche y nos fuimos hacia los campos de uranio. Nuestra suerte iba a cambiar”. Y ello mientras suena el “Let´s Get Away From It All” de Frank Sinatra. Y llegan a Salt Lake City, capital de Utah, aunque pronto parten hacia Seattle. Allí es donde Caroline conoce al aparente amable mecánico Dwight (Robert de Niro), quien tiene tres hijos… 

Toby nos muestra su comportamiento de adolescente rebelde y compulsivo, quien llega a confesar a su madre: “Puedo ser mejor. Trataré de hacerlo. Odio como soy. No sé por qué soy así”. Es por ello que la madre le envía un tiempo con Dwight y sus hijos al pequeño pueblo de Concrete, en el estado de Washington, para cerciorarse de que si funciona, se podría casar con él. Y una vez allí Dwight intenta enderezarle con cualquier método válido por entonces y, mientras suena el “Smile” de Nat King Cole, resuena este pensamiento: “No me andaré con tonterías. Existen en el mundo chicos malos. Auténticos diablos. Mi trabajo será estar contigo para enderezarte. Y para conseguirlo, haré lo que sea. Ya puedes ir bajando los humos de tu padre rico. Tus días de fantasía terminaron. Ahora eres un chico de Concrete”

Finalmente, Caroline se casa con Dwight, pero aquella no tarda en darse cuenta del error. Porque el deseo del padrastro por enderezar a Toby llega a las palizas físicas. Y con el tiempo, nuestro adolescente declara: “Tengo que irme de este lugar o me muero”. Y las cosas llegaron a un extremo que ambos, madre e hijo, tuvieron que huir de allí. Y Toby logra entrar en la universidad, aunque falseando sus notas. 

En el colofón del film se nos indica qué fue de cada personaje, pero especialmente de él mismo: “Tobias Wolff fue expulsado de la escuela Hill, entró en el ejército y luchó en Vietnam. Ganó premios como autor de novelas y cuentos cortos. Vive con su familia en Nueva York donde es profesor de Literatura en la Universidad de Syracuse”. Porque la Vida de este chico es su propia vida… Y donde tenemos la oportunidad de ver los inicios de un grande, Leonardo DiCaprio, aquí también acompañado de algunos actores aún muy jóvenes como Carla Gugino y Tobey Maguire. Pero donde nos llega sobre todo su mensaje: que pese a una infancia y adolescencia dura, con maltrato familiar incluido, es posible salir adelante. Así lo hizo Tobias Wolff… y Leonardo DiCaprio, cada uno en su trayectoria artística.

 

miércoles, 3 de abril de 2024

La APEPA, su historia y el interés de sus jornadas

 

La Asociación de Pediatría Extrahospitalaria de la Provincia de Alicante (conocida por las siglas de APEPA) nació a principios de 1986 debido al impulso de tres grupos de pediatras: el primero ya estaba constituido en Elche por unos veteranos ejemplares, conocidos dentro de la profesión por su asistencia en grupo a los congresos y conscientes de las dificultades de ejercer la pediatría en primera línea; por otro lado, en Alicante, los MIR de la especialidad que iban dejando el hospital trataban de mantener sus relaciones personales y cubrir el vacío profesional que les producía la nueva situación organizando pequeñas reuniones científicas; a alguien se le ocurrió la feliz idea de comunicar estas inquietudes a los demás compañeros, y surgió el tercer grupo, el que dio armazón y sentido a los otros dos (que a su manera hubieran seguido funcionando por separado): un elevado e inesperado número de pediatras diseminados por toda la provincia y que en su mayoría ejercían aislados en su puesto de trabajo se incorporaban a este proyecto. Y bien vale una breve reseña histórica confeccionada por quien fue su primer presidente, el Dr. José Valdés. 

La APEPA surgió con fuerza (140 socios en unas pocas semanas), y si sucedió de esta manera el motivo también es obvio: era una necesidad. Se sentía el enorme interés por compartir experiencias, por hablar de los problemas que surgían en la práctica diaria, de hacerlo sin los inconvenientes de grandes desplazamientos y, sobre todo, llevarlo a cabo en un ambiente de confianza en contraposición a las habituales reuniones de las sociedades científicas bastante alejadas entonces de la realidad del pediatra ambulatorio. No era un hecho aislado en Alicante. Los cursos de Pediatría Extrahospitalaria que el Dr. Francesc Prandi organizaba en el hospital de San Rafael de Barcelona estaban extendiendo la semilla de esta ilusión entre los pediatras asistentes. Poco después del acto fundacional de la APEPA, se celebraba en Sevilla el I Congreso de la Sección de Pediatría Extrahospitalaria de la AEP, un hecho histórico por la afluencia masiva y la confirmación de esa necesidad para todos los compañeros que trabajaban entonces en ambulatorios y consultorios de todo el país. 

La Pediatría Ambulatoria, Extrahospitalaria o de Atención Primaria, que son los distintos nombres que ha ido teniendo un mismo concepto, es un hecho diferencial claro con respecto a la asistencia hospitalaria. Ni los contenidos científicos son los mismos, ni la problemática laboral, ni la relación con los pacientes y sus familias. Todos los pediatras debemos hacer un esfuerzo de coordinación para que precisamente ni el niño ni el adolescente note las diferencias cuando tenga necesidad de ser atendido en diferentes ámbitos. Pero era evidente que los pediatras de Atención Primaria tenían nuevas inquietudes profesionales y necesitaban un reconocimiento a su labor. Fieles a esos nuevos conceptos los pediatras de la APEPA dirigieron el proyecto en tres direcciones 

1. Hacia los pediatras alicantinos, con los siguientes objetivos: 
- El más importante, fomentar el conocimiento, la amistad y el respeto entre compañeros que posibilitaran una sólida unión entre todos. 
- Cumplir con el compromiso profesional mejorando los conocimientos con una formación continuada y poniendo los medios para comenzar con trabajos de investigación. 
- Consolidar la infraestructura de la asociación para conseguir una autonomía beneficiosa en varios aspectos: organizar reuniones en distintos puntos de la provincia, mantener una independencia económica que nos sirva para aprender a gestionar nuestros propios recursos y crear un ente jurídico que nos represente. 

2. Hacia la sociedad alicantina. Como responsables de la de la salud integral de nuestros niños y adolescentes debemos hacernos escuchar en la sociedad, participar en la educación sanitaria de la población y estar prestos como organización para colaborar con las autoridades locales, asociaciones vecinales, escuelas… en cualquier iniciativa que pueda beneficiar a nuestros pacientes. 

3. Hacia los pediatras de otras sociedades. La APEPA nació como una asociación independiente porque así lo acordó la asamblea fundacional. Pero desde hace unos años también está incorporada dentro de AVALpap, la regional de la AEPap, lo que nos permite un contacto continuo con nuestros compañeros y con el resto de las sociedades de Atención Primaria de la Comunidad Valenciana y nos da acceso a unas fuentes de información valiosas para la formación continuada. 

Se mantuvieron las actividades presenciales y por nuestra provincia han pasado las máximas referencias de la Pediatría Española y han colaborado los mejores especialistas de todos los hospitales de Alicante. Y se siguen manteniendo 3-4 reuniones al año para actualizar conocimientos, compartir inquietudes y disfrutar de ver a los amigos de la profesión. 

En el año 2015 apareció la web de la AEPEPA (www.apepa.es). Y precisamente hoy queremos comentar que desde hace algunas ediciones se graban los contenidos docentes de las Jornadas AEPEPA, un contenido de interés que se puede revisar en este enlace. Y, aunque es un recurso con una pequeña trayectoria aún, sin duda que debe ser tenido en cuenta. 

lunes, 1 de abril de 2024

La tetralogía neorrealista de Vittorio De Sica y la pobreza de posguerra


El NEORREALISMO ITALIANO fue un movimiento cinematográfico surgido en Italia durante los años posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial y la caída del régimen fascista de Mussolini. Un cine que se fundamenta por una serie de características estéticas y técnicas (basarse en historias realistas, rodadas en exteriores, con iluminación natural, grabación de cámara en mano y protagonizadas frecuentemente por actores no profesionales) y características narrativas y éticas (se prefieren las historias cotidianas que representen a la sociedad, donde se eliminan las reglas del guion estricto y se basan mucho más en la improvisación; y en la misión de los cineastas hay una creencia de que a través del cine se pueden cambiar las cosas). 

Las películas neorrealistas venían a mostrar los cambios en la sociedad italiana de la posguerra donde la pobreza y la precariedad estaban más que presente. Entre los directores más destacados de este “nuevo realismo” se encontraban Roberto Rosellini, Luchino Visconti, Vittorio De Sica, Giuseppe de Santis, y el guionista Cesare Zavattini. 

Y dentro del Neorrealismo, una figura esencial fue la del director y actor VITTORIO DE SICA. Y hoy recordamos desde Cine y Pediatría esa tetralogía neorrealista que nos dejó junto con el guionista Cesare Savatini, colaborador habitual, un reflejo de la cruda realidad italiana (por extensión europea) de la posguerra, en las tres primeras con un especial protagonismo de la infancia, en la última con un protagonista en su senectud: El limpiabotas (1946), Ladrón de bicicletas (1948), Milagro en Milán (1951) y Umberto D. (1952). En estas cuatro películas sus personajes son ingenuos e inocentes; y sufren por las injusticias de una sociedad vil, marcada por el hambre, el egoísmo y la guerra. 

Y el análisis en profundidad de estas películas se puede revisar en reciente artículo publicado en el último número de la revista Arte y Medicina, que se puede revisar en las páginas 30 a 35. Es así como el Neorrealismo pintó, con una inmejorable paleta de blancos y negros, la depresión social que invadió todos los ámbitos en los años de la posguerra.