sábado, 28 de marzo de 2026

Cine y Pediatría (846) “La niña de la cabra”, un cuento de amistad infantil

 

Ana Asensio es una actriz madrileña cuya trayectoria se ha desarrollado entre las teleseries y papeles de reparto en algunos largometrajes. Pero su mayor relevancia derivas de cuando dio el salto a la dirección (también como guionista) en la impactante ópera prima Most Beautiful Islands (2017), basada en hechos reales, su propia experiencia en Nueva York. Una sórdida película, muy diferente a su segunda obra como directora y guionista, La niña de la cabra (2025), un encantador cuento de amistad infantil en la periferia de Madrid a finales de la década de los ochenta, una historia de iniciación donde una niña vive su duelo, su despertar crítico y la fractura entre el mundo que le han contado y el que descubre junto a una amiga gitana y su cabra. 

Elena (Alessandra González) tiene 8 años y se prepara para la Primera Comunión justo después de la muerte de su abuela, figura afectiva clave. Hija única en una familia católica no prácticamente de clase media, la madre peluquera, el padre taxista, no bien avenidos por ese crudo día a día de salir adelante. “Tu abuela está en el cielo… Que se ha muerto”, le dice una vecina cuando pregunta por su abuela. Y al despertarse reza “Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan, dos por los pies, dos por la cabecera y la Virgen María por compañera… Dios, no dejes que el diablo coja a mi abuela”. Y mientras tanto, en la catequesis el cura (Enrique Villén, con su particular estrabismo) les dice: “Los pecados son todo aquello que nos aleja de Dios”. Y Elena pregunta a su madre, sin obtener respuesta: “¿Y cuándo tomas la comunión eres una persona diferente?”

En ese contexto de confusión para su edad, donde Elena llega a discutir con una compañera de clase si el cielo existe o no, conocerá a Serezade (Juncal Fernández), una niña gitana de su misma edad que acompaña a su familia en esos espectáculo de música y cabra que se realizaban en las plazas de las ciudades. Serezade nunca se separa de su cabra Lola y vive en los márgenes, fuera de las normas y del imaginario “respetable” que rodea a Elena, quien percibe en la cabra un símbolo de la muerte o del más allá oscuro (idea que se nos subraya en una de las primeras escenas, cuando hace la visita escolar al Museo del Prado y le explican el cuadro de Goya conocido como “El Aquelarre”). 

A partir de esa breve amistad, la película sigue el punto de vista de Elena mientras observa el racismo cotidiano hacia Serezade, el clasismo entre vecinos y familiares, y las respuestas rígidas de la religión a sus preguntas sobre muerte, cielo o culpa. El relato es sencillo en la superficie (un verano, una comunión, una amistad), pero funciona como un viaje emocional y simbólico donde cada pequeña aventura (escapadas, conversaciones, rituales) hace que la niña cuestione si el mundo es realmente como se lo han explicado los adultos. Las conversaciones entre ellas incluyen temas también trascendentales como cuando Elena le refiere eso de “Todos nos vamos a morir e iremos al cielo o al infierno”, y Serezade le contesta: “Pero los gitanos, no”. Hasta que llega lo que era de esperar: “Mis padres no me dejan estar contigo”. 

El recurso de estas películas de época es situarnos en aquel año 1998 a través de las distintas referencias que muchos recordamos con la nostalgia del tiempo: así en la televisión oímos noticias del secuestro de Emiiano Revilla, aparece “El Pirri”, prototipo de aquel cine quinqui tan propio de la década de los 80; y suenan canciones como “Made in Spain, la chica que yo quiero” de la Década Prodigiosa y “No controles” de Olé, Olé. 

Sí es cierto que el tercio final de la historia es menos creíble, e incluye imágenes oníricas algo bueñuelianas de Elena en globo y cruzando el arco iris, con referencias a la muerte de la abuela y la imagen de la cabra Lola. Y así llegamos al día de su comunión. Y la familia gitana de Serezade se desplaza a otro lugar donde le han concedido un piso y tiene que vender la cabra. “Esa es la última vez que vi a Serezade. El espectáculo de la cabra desapareció de las plazas de Madrid. Y quizás Serezade y su mundo nunca existieron”, es la voz en off de una Elena adulta, cuya voz lo pone la propia directora. 

El trabajo con las dos preciosas niñas debutantes –Alessandra González y Juncal Fernández – es uno de los grandes aciertos: su relación se siente orgánica, casi documental, y la crítica ha destacado cómo sostienen el peso del film con una mezcla de fragilidad y espontaneidad que vuelve creíbles las escenas cotidianas. Y bajo su envoltorio de “cuento de amistad infantil”, la película articula varias líneas de reflexión: 1) el duelo y muerte en clave infantil (sus dudas sobre qué es el cielo, dónde está realmente la abuela y qué sentido tienen los rituales, allí donde el duelo infantil es una mezcla de dolor, curiosidad y juego, donde perciben las ausencias con una lucidez que descoloca a los mayores); 2) el papel de las religión, la culpa y Primera Comunión (su amistad con Serezade y el impacto de la muerte hacen que empiece a percibir las grietas entre el discurso de la Iglesia y la realidad social que ve); 3) el clasismo y los racismo cotidianos (porque en la época de la película eran evidentes las diferencias entre la niña paya de barrio ordenado frente a la niña gitana asociada a pobreza, suciedad o peligro, con la cabra como emblema de “lo que no debe estar aquí”); 4) la infancia como espacio de resistencia, donde Elena observa, pregunta, imagina y se rebela con pequeñas desobediencias (escaparse, hacer preguntas incómodas, creer en sus propios juegos y símbolos) y es a través de la cabra, imagen de lo que no encaja en las normas, donde descubre nuevas formas de entender la vida y la muerte. Porque La niña de la cabra defiende que mirar el mundo desde la niñez no es simplificarlo, sino señalar las contradicciones que los mayores han aprendido a no ver. 

La amistad infantil es un pilar fundamental para el desarrollo emocional, social y cognitivo de los menores, actuando como "campo de entrenamiento" para habilidades vitales que perduran en la adultez. Sus beneficios son claros, tanto en la esfera del desarrollo psicoemocional (regulación de emociones, práctica de la empatía, negociación de confictos,…) como en la autoestima y resiliencia. Y La niña de la cabra se suma ya a otros simbólicos títulos ya volcados en Cine y Pediatría, como las películas estadounidenses E.T., el extraterrestre (Steven Spielberg, 1982), Cuenta conmigo (Rob Reiner, 1986), Que nada no separe (Peter Horton, 1995) y Un puente hacia Terabithia (Gábro Csupó, 2007), las películas francesas Adiós, muchachos (Louis Malle, 1987) y El principito (Mark Osborne, 2015), las películas belga Aves de paso (Olivier Ringer, 2015) y Close (Lukas Dhont, 2022), las películas japonesas Quiero comerme tu páncreas (Shin'ichirô Ushijima, 2018) y Monstruo (Hirokazu Koreeda, 2023), la película mexicana El niño y el muro (Ismael Rodríguez, 1965), la sueca Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008), la brasileña Mi planta de naranja lima (Marcos Bernstein, 2012), la islandesa Heartsone, corazones de piedra (Guðmundur Arnar Guðmundsson, 2016), la ucraniana Antón, su amigo y la revolución rusa (Zaza Urushadze, 2019), la italiana Las ocho montañas (Felix Van Groeningen, Charlotte Vandermeersch, 2022),… por citar algunas. Porque la amistad es un tema universal y necesario.            l 

 

miércoles, 25 de marzo de 2026

Nuevo número de Evidencias en Pediatría: marzo 2026

 

Un nuevo número trimestral de la revista Evidencias en Pediatría ha llegado: ciencia con calidad y conciencia. 

El número libre en todos sus contenidos pueden ser consultados en este enlace, pero os dejamos los temas tratados. 

Artículos Valorados Críticamente: 

Normalizar el índice de masa corporal, ¿es suficiente? 

¿Es útil continuar administrando ondansetrón en domicilio para una gastroenteritis? 

La opoterapia se asocia con menos episodios agudos en niños con pancreatitis aguda recurrente o crónica 

Hidroxicloroquina para profilaxis de bloqueo auriculoventricular congénito: el fármaco más recomendado, pero con escasa evidencia 

Tratamiento de segunda línea en crisis asmática grave pediátrica: en busca de la mejor opción 

No está clara la no inferioridad del tratamiento corto en niños con infección febril del tracto urinario 

Fundamentos de Medicina Basada en la Evidencia: 

Principales algoritmos de aprendizaje automático. Parte 1

domingo, 22 de marzo de 2026

Hospitales “líquidos”, más allá de los hospitales “sólidos” y “gaseosos”

 

En la literatura sobre organización sanitaria en internet, “hospital líquido”, “hospital sólido” y “hospital gaseoso” se usan como metáforas inspiradas en los estados de la materia para describir el grado de apertura digital, interacción y presencia social de un hospital. Estas etiquetas no son categorías oficiales, sino imágenes para pensar la transformación de los centros desde los inicios del siglo XXI en la era de la web 2.0 y las redes sociales. Y que a partir de los años ha evolucionado a la web 3.0, 4.0 y la propia inteligencia artificial actual. 

Veamos el significado de cada definición metafórica. 

- Hospital “sólido” 
Es el hospital tradicional, centrado en el edificio y en sus procesos internos. Predomina una cultura jerárquica, estructuras informáticas rígidas, webs estáticas y comunicación unidireccional (comunicados, notas de prensa, información básica). La información “no fluye”: cuesta cambiar procedimientos, incorporar nuevas herramientas digitales o abrir espacios de participación de pacientes y familias. La presencia en la red se limita muchas veces a una página institucional poco actualizada, sin interacción real con usuarios. 

- Hospital “gaseoso” 
Representa un modelo evanescente y disperso: hay presencia en la red, pero desordenada, poco institucional y difícil de concretar. Abundan perfiles sueltos, iniciativas individuales, blogs, cuentas en redes sin coordinación ni estrategia. El hospital “está” en la red, pero sin identidad clara, sin políticas de calidad y sin garantías de continuidad o responsabilidad sobre lo que se comunica. Se asocia a ruido informativo, mensajes poco coherentes y una difícil alineación con los objetivos asistenciales y de seguridad del paciente. 

- Hospital “líquido” 
Es el hospital que “se desborda” más allá de sus paredes y utiliza la red y la web social para estar presente allí donde están pacientes, familias y profesionales. Integra el hospital físico (H1.0) con una capa digital (H2.0) ágil, interactiva y colaborativa: webs dinámicas, portales del paciente, teleconsulta, comunidades virtuales, blogs, redes sociales, recursos educativos multimedia. La información fluye entre niveles asistenciales, entre profesionales y con la ciudadanía, con una estrategia clara de comunicación, participación y transparencia. 

Intenta evitar tanto la rigidez del modelo “sólido” como la dispersión del “gaseoso”, apostando por estructura, pero también por apertura, escucha activa y co-creación con los usuarios. 

Cabe recordar que el concepto de "hospital líquido" es predominantemente español, sin equivalentes directos pioneros en otros países bajo ese nombre específico, aunque se inspira en tendencias globales de Hospital 2.0 y e-salud (como telemedicina y redes sociales en sanidad) con el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona como epicentro desde 2009, referente que ha extendido el concepto en España y Latinoamérica por similitudes culturales y digitales. 

Fue el primer proyecto explícito de "hospital líquido", con eCAre para telemonitorización pediátrica y redes sociales, así como posteriores evoluciones que han desembocado en la IA en 4.0. Pero características similares (atención deslocalizada, digital y colaborativa) precedieron o paralelizan el concepto de “hospital líquido” en hospitales punteros como Mayo Clinic, Cleveland Clinic o Karolinska University Hospital, Singapur National University Hospital, por citar algunos. 

Desde el año 2014 nuestro Servicio de Pediatría se sumó a este concepto e idea de gestionar la información, la formación y la gestión, tal como hemos publicado a lo largo del tiempo en diferentes congresos científicos. En este enlace un ejemplo de lo que desarrollaremos en un posterior post.  

En este video (en español e inglés) realizamos una aproximación a este concepto desde nuestro Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante.