lunes, 16 de febrero de 2026

Neo-Dividencias. La importancia de los Movimientos Generales de Prechtl

 

La última sesión departamental de Pediatría, entre los 160 pediatras (hospitalarios y de atención primaria) de nuestro Departamento de Salud Alicante-Hospital General, tuvo como invitada a nuestra compañera fisioterapeuta Isabel Ruiz, quien trabaja mano a mano en nuestra sección de Neonatología y quien tiene una preparación y experiencia muy marcada en el tema que nos convocaba: los Movimientos Generales de Prechtl. 

En este enlace se puede asistir a la sesión (y en este otro enlace otra sesión complementaria realizada hace años por una residente de Pediatría), pero queremos desarrollar el tema a través de tres preguntas. 

1) ¿Cómo funcionan los movimientos generales como ventana al cerebro infantil? 

Los movimientos generales (MGs) de Prechtl son una serie de movimientos espontáneos que los seres humanos presentan desde la vida fetal temprana hasta aproximadamente los 4 o 5 meses de edad corregida. Y funcionan como una "ventana al cerebro" porque son la expresión directa del funcionamiento y la integridad del sistema nervioso central (SNC) infantil. 

A continuación se detalla cómo operan y por qué son tan valiosos para el diagnóstico temprano.

- Origen y naturaleza. 
Generación endógena. Estos movimientos no son reacciones a estímulos externos, sino que se generan de forma endógena en el SNC a través de los llamados Generadores Centrales de patrones de movimiento. 
Presencia temprana. Se manifiestan desde la vida fetal temprana hasta aproximadamente los 4-5 meses de edad corregida. 
Función estructural. Su ejecución es fundamental para el desarrollo del cerebro, ya que participan en la eliminación de sinapsis, el modelado de las estructuras cerebrales y el desarrollo sensorio-motor. 

- Evaluación de la calidad (variabilidad y fluidez). 
Para que los MGs funcionen como un indicador fiable del estado cerebral, los especialistas no observan la cantidad de movimiento, sino su calidad. Los dos criterios principales son: 
Variabilidad. Se valora que los movimientos crezcan y decrezcan en secuencia, amplitud y velocidad. 
Fluidez. Se busca una "elegancia" en el movimiento, con transiciones suaves. Un cerebro sano produce movimientos complejos y variados. Cuando hay una lesión o disfunción, estos movimientos se vuelven monótonos, rígidos o caóticos, lo que permite detectar precozmente la discapacidad neuronal. 

- Etapas del desarrollo como calibración. 
Los MGs actúan en fases específicas que reflejan la maduración cerebral: 
Movimientos de contorsión (Writhing). Desde el feto hasta las 6-9 semanas post-término. Son movimientos serpenteantes que ayudan a modelar el cerebro. 
Movimientos de ajetreo (Fidgety). Desde las 6-9 semanas hasta las 15-20 semanas post-término. Funcionan como una "danza" circular que calibra el cerebro para que más adelante el niño pueda realizar movimientos voluntarios y precisos, como alcanzar o manipular objetos. 

- Valor clínico y diagnóstico. 
Esta "ventana" permite identificar a niños con alto riesgo de parálisis cerebral (PC) con una precisión sorprendente: tiene una sensibilidad del 98% y una especificidad del 91% para la detección temprana de PC en lactantes menores de 5 meses. La ausencia de movimientos fidgety o la presencia de patrones "espasmódicos-sincrónicos" son señales de alerta críticas que permiten iniciar una intervención temprana. 

En resumen, los movimientos generales permiten a los profesionales "leer" el estado del sistema nervioso a través del cuerpo, facilitando un diagnóstico rápido, barato y no invasivo del neurodesarrollo. 

2) ¿Cuál es la diferencia entre los movimientos de contorsión y ajetreo? 

La principal diferencia entre estos dos tipos de MGs radica en su cronología, su forma visual y su función específica en el desarrollo neurológico del lactante. 

- Cronología (cuándo ocurren) 
• Movimientos de contorsión (Writhing): se presentan desde la vida fetal temprana (6ª-9ª semana post-menstrual) hasta aproximadamente la 6ª-9ª semana post-término. 
• Movimientos de ajetreo (Fidgety): aparecen justo después, desde la 6ª-9ª semana post-término hasta la 15ª-20ª semana post-término, momento en el que empiezan a dominar los movimientos voluntarios e intencionales. 

- Descripción visual (cómo se ven) 
• Movimientos de contorsión: son descritos como "serpenteantes" o elipsoides. Se caracterizan por su variabilidad en secuencia, amplitud y velocidad, buscando siempre una transición suave y elegante (fluidez). 
• Movimientos de ajetreo: se describen como una "danza" de movimientos circulares. Son movimientos de pequeña amplitud y velocidad moderada que ocurren en todo el cuerpo. 

- Estado de alerta (condiciones para verlos). 
• Movimientos de contorsión: son independientes del estado del bebé; se pueden observar tanto si está despierto como si está dormido. 
• Movimientos de ajetreo: solo están presentes mientras el lactante está despierto. Un dato curioso es que estos movimientos se detienen si el bebé se fija en un estímulo específico. 

- Función biológica (para qué sirven). 
• Movimientos de contorsión: su función principal es modelar el cerebro. Son cruciales para la eliminación de sinapsis y el desarrollo de las estructuras iniciales. 
• Movimientos de ajetreo: funcionan como una forma de calibrar el cerebro. Esta calibración es necesaria para que, posteriormente, el niño pueda ejecutar movimientos precisos, voluntarios e intencionales, como alcanzar o manipular objetos. 

- Resumen de patrones anómalos.
En el periodo de contorsión, la anomalía puede ser un "pobre repertorio" o movimientos "espasmódicos-sincrónicos" (rígidos), mientras que en el periodo de ajetreo, el signo de mayor riesgo es la ausencia total de estos movimientos. 

3) ¿Por qué es crucial el posicionamiento correcto en bebés prematuros? 

El posicionamiento correcto en bebés prematuros es crucial porque busca replicar los beneficios del entorno intrauterino que el niño ha perdido al nacer antes de tiempo, facilitando su desarrollo y minimizando secuelas. A continuación, se detallan las razones principales por las que es fundamental: 

- Desarrollo sensorio-motor y propiocepción.
Información sensorial: la información propioceptiva es la base del correcto desarrollo sensorio-motor. El posicionamiento adecuado proporciona una propiocepción de 360º, fundamental para que el cerebro reciba las señales correctas del cuerpo. 
Calidad de los movimientos: una buena postura favorece que los MGs sean de mejor calidad, reduce los movimientos bruscos y disminuye el gasto energético del bebé. 
Exploración y autorregulación: permite que el niño realice movimientos de exploración y de autorregulación, como el contacto mano-boca, que son esenciales para el desarrollo posterior de la alimentación y la manipulación. 

- Desarrollo músculo-esquelético y biomecánico. 
Alineación: promueve la flexión de las extremidades, el desarrollo del tono muscular y la alineación biomecánica adecuada. 
Línea media: facilita que el bebé pueda llevar sus manos y pies hacia la línea media del cuerpo, algo que le resulta muy difícil fuera del útero debido a la gravedad y al bajo tono muscular inicial. 
Densidad ósea: un correcto apoyo y posicionamiento ayuda a optimizar la densidad ósea y potencia la fuerza muscular. 

- Regulación fisiológica y de conducta. 
Confort y descanso: aumenta el confort del bebé, lo que mejora su descanso y ayuda a regular sus estados de conducta. 
Función respiratoria: mejora el patrón respiratorio, facilitando la estabilidad del neonato. 

Estos son los 5 pilares del posicionamiento correcto para lograr estos beneficios: 
1. Ofrecer 360º de propiocepción (contención). 
2. Mantener el cuerpo en forma de "C". 
3. Fomentar la flexión de las extremidades. 
4. Favorecer la línea media. 
5. Permitir el movimiento libre con retroceso (que el bebé pueda estirarse y volver a la posición de flexión). 

En resumen, el objetivo del posicionamiento terapéutico no es limitar al bebé, sino facilitar un movimiento controlado que actúe como una herramienta de desarrollo en una etapa de gran vulnerabilidad pero también de gran oportunidad.

En este video se simplifica la información para que sea mejor entendido por no sanitarios. Los MGs es importante incorporarlos a nuestra exploración tanto durante el ingreso hospitalario de los recién nacidos y lactantes como en su seguimiento en Atención Primaria en los primeros meses de vida.

sábado, 14 de febrero de 2026

Cine y Pediatría (840) “Érase una vez mi madre”, mi pie zambo, Dios y Sylvie Vartan

 

El término "Érase una vez..." es una expresión tradicional usada para iniciar cuentos de hadas y narraciones fantásticas, evocando un tiempo indefinido en el pasado. Proviene de traducciones de cuentos clásicos como los de Charles Perrault, los hermanos Grimm o Hans Christian Andersen. Y también el cine se ha aprovechado de esta expresión. Y basta recordar la trilogía de Sergio Leone: Érase una vez… en el Oeste (1968), Érase una vez… en México (1971) y Érase una vez… en América (1984). Otro título icónico es Érase una vez… en Hollywood (Quentin Tarantino, 2019), pero hay muchos otros títulos así en español y desde diversas nacionalidades: Érase una vez (Carl Theodor Dreyer, 1922), Érase una vez un príncipe (Howard Hawks, 1927), Érase una vez (Alexander Hall, 19449, Érase una vez un mirlo cantor (Otar Iosseliani, 1970), Érase una vez un sinvergüenza (George Schaefer, 1973), Érase una vez el diablo (Bernard Launois, 1985), Érase una vez… (Olivier Dahan, 2001), Érase una vez en los Midlands (Shane Meadows, 2002), Érase una vez en Bolivia (Patrick Cordova, 2012), Érase una vez en Durango (Juan Antonio de la Riva, 2010), Érase una vez en la Patagonia (Maxi Anriquez, 2016), Érase una vez en Buenos Aires (Agustín Ross Beraldi, Diego Labat, 2016), etc. 

Y hoy sumamos la reciente película francesa Érase una vez mi madre (Ken Scott, 2025), una comedia dramática cuyo guion procede la novela autobiográfica de Roland Perez, “Ma mère, Dieu et Sylvie Vartan”, que también es el título original de la película. Un relato muy accesible que asemeja un cuento de hadas sobre discapacidad, fe, maternidad y cultura popular francesa de los años 60–90 y que se ha convertido en un éxito de crítica y, sobre todo, de público en Francia. 

El filme narra la infancia y vida adulta de Roland, nacido en 1963 con un pie equino-varo (popularmente conocido como pie zambo) y que, según los médicos, le condena a muletas o silla de ruedas de por vida: “Nunca, nunca debe cargar peso en ese pie… Su hijo es un discapacitado”. Es el sexto hijo de este matrimonio judío sefardí de origen marroquí, y su madre, Esther (soberbia Leila Bekhti, ya vista en O los tres o ninguno, Kheiron, 2015), de carácter indomable, promete que su hijo caminará “como los demás” y tendrá una vida “fabulosa”, fiando esa promesa a Dios, en la visita a múltiples especialistas médicos y charlatanes, y a la energía vital que le aporta la música de Sylvie Vartan: “Solo rezo por la pierna de Roland”, nos dice.  

La película, con un metraje de 103 minutos, se divide casi simétricamente en dos partes: la infancia (sin duda, la mejor) y la vida adulta. En la primera parte asistimos al encierro doméstico del niño Roland (interpretado por dos actores, uno hacia los 4 años y otro hacia los 12) y cómo este se desplaza arrastrando por casa, los conflictos con servicios sociales porque no está escolarizado (“Mi hijo, el primer día de colegio, irá andando”, se promete Esther a sí mismo y a la asistente social), las peregrinaciones médicas y, finalmente, el largo tratamiento que le permite caminar. La segunda parte sigue a Roland adulto (Jonathan Cohen), convertido en jurista y periodista (tras pasos previos por la canción e interpretación), que acaba encontrándose profesionalmente con su ídolo Sylvie Vartan (con 80 años en el momento de rodarse la película, y todo un milagro de la cirugía estética, tras un grave accidente de coche en su juventud junto a Jhonny Hallyday) mientras intenta emanciparse de una madre tan abnegada como invasiva. Llega a casarse y tener tres hijos, pero su esposa fallece de cáncer. Acude a apoyo psiquiátrico, a quien le manifiesta: “El problema es que toda mi vida han tomado las decisiones por mi y ahora estoy perdido”. 

Érase una vez mi madre se comporta como un feel-good movie entre esa peculiar relación de Roland con su madre, en una historia repleta de emociones y enseñanzas: 1) El amor materno y ambivalencia. Porque la emoción dominante es la de un amor materno feroz, capaz de desafiar diagnósticos médicos, estructuras sociales y sentido común. Un amor con doble cara: por un lado, motor de resiliencia y salvación; por otro, fuente de invasión y dificultad para que el hijo se independice emocionalmente. Y se nos plantea que el apoyo incondicional puede convivir con la necesidad de poner límites y de que el adulto se separe simbólicamente de la figura materna. 2) La discapacidad, diferencia y dignidad, esas “tres D” que es el recorrido del pie zambo de Roland, donde la enseñanza central es que dignidad y deseo de futuro no dependen de la “corrección” del cuerpo, sino del entorno afectivo, educativo y simbólico que rodea al sujeto. 3) La fe, cultura judío‑marroquí e identidad, donde la fe en Dios es un recurso emocional clave para Esther. Y donde la película sugiere que la identidad de Roland se construye en el cruce entre su cuerpo “desviado”, su origen minoritario y la cultura popular francesa (representado por su idolatrada Sylvie Vartan), y que esa mezcla puede transformarse en fuerza y singularidad creativa. 

Destacar como la cantante Sylvie Vartan aparece como mito íntimo y motor narrativo. De niño, para Roland ella es icono pop, musa y figura redentora laica; con ella aprende a leer con las letras de sus canciones, proyecta en ella un horizonte de glamour y escape, y convierte su voz en acompañamiento emocional de su rehabilitación. En la etapa adulta, el encuentro real con Vartan cierra el arco: el ídolo se humaniza sin perder su dimensión mítica, y el protagonista comprueba que el imaginario que lo sostuvo de niño puede integrarse en su vida profesional y afectiva adulta. 

Y ello nos lleva a su banda sonora original (BSO), compuesta por Nicolas Errèra, y cuyo dispositivo dramático descansa en varios números de Sylvie Vartan, insertados como canciones diegéticas o evocadas en escenas clave. Sus canciones cumplen tres funciones para Roland: pedagógica (sirven literalmente como materia prima para que Roland aprenda a leer, convirtiendo la cultura pop en herramienta de alfabetización), terapéutica (su escucha marca momentos de resiliencia, especialmente durante el tratamiento largo en cama, donde la música genera una “burbuja” anímica frente al dolor) e identitaria (vinculan la historia personal de Roland con la memoria colectiva de la Francia y la diáspora de los años 60–70, subrayando la pertenencia a un imaginario común pese a su diferencia). Pero además también escuchamos de forma patente icónicas canciones en momentos clave de la vida de Roland, como “Get It On” del grupo T-Rex, “I Wonder Why” de Billy Preston o “Trouble, Heartaches & Sadness” de Ann Peebles. 

Es difícil no rememorar este uso de una BSO tan potente en películas que ya hemos analizado, como C.R.A.Z.Y. (Jean-Marc Vallée, 2005), u homenajes a determinados ídolos de la música. Si en Érase una vez mi madre el homenaje es a Sylvie Vartan, en Melody (Waris Hussein, 1971) fue al grupo Bee Gees, La familia Bélier (Eric Lartigeau, 2014) lo hizo con Michel Sardou, y la magia de The Beatles estuvo presente en Yo soy Sam (Jessie Nelson, 2001) y Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2012).      

La magia de la música y el cine, la fusión de lo sonoros y lo visual, ese “tercer personaje” invisible y leitmotiv que es la BSO. Y aquí en una película con calidez emocional y enseñanzas varias alrededor de una relación madre-hijo, el pie zambo, Dios y Sylvie Vartan. Y que nos deja este pensamiento final de Roland: “Un escritor inglés dijo una vez acertadamente que como Dios no pudo estar en todas partes, tuvo que inventar a las madres”. El escritor se atribuye a que fue Rudyard Kipling, un novelista acostumbrado a narrar historias que bien podían empezar por “Érase una vez…”

 

miércoles, 11 de febrero de 2026

El proyecto Cine y Pediatría (3): su difusión en revistas biomédicas

 

Ya hemos visto que el proyecto Cine y Pediatría nació en el blog Pediatría basada en pruebas, desde donde se difunde todos los sábados con la salida de un nuevo post. Y como desde aquí, y con la recopilación de los 52 post de un año se han ido confeccionando los libros de Cine y Pediatría

Hoy vamos a revisar la difusión del proyecto a partir de diferentes revistas, principalmente biomédicas, pero también de artes y humanidades. Vamos a recordar algunos de estos artículos, dividiendo la información según las revistas en las que han sido publicados. Y en cada título se podrá acceder por el hiperenlace al artículo original. 

a) En REVISTA DE PEDIATRÍA DE ATENCIÓN PRIMARIA (revista oficial de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, AEPap) 

















La docencia a través del séptimo arte: alumnos, aulas y profesores a escena. (en prensa) 
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b) En PEDIATRÍA INTEGRAL (revista oficial de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, SEPEAP) 
Desde esta revista se me encomendó la serie Terapia cinematográfica, que sigue vigente y en desarrollo. Pero estos son los títulos hasta ahora publicados. 





















Terapia cinematográfica (20) Prescribir películas para abordar el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. 

Terapia cinematográfica (21) Prescribir películas para entender el sida infantojuvenil (en prensa) 
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 c) En ARTE Y MEDICINA (revista oficial de la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas, ASEMEYA) 











La ética y la estética en el cine de los hermanos Dardenne. (en prensa). 
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d) En MAKING OF (revista docente de cine y humanidades)








e) OTRAS revistas 

La belleza y reflexión del cine iraní en los ojos de sus niños protagonistas. Boletín Pediatría; 2012: 1: 7. 
¿Os atrevéis a prescribir películas…? Hachepositivo; 2019: 48: 20-24. 

El cine y la adolescencia. Adolescere. 2021; IX(2): 147-156. 

El embarazo en adolescentes a través del séptimo arte. Rev Med Cine. 2024; 20 (1), 103-118. 

La representación del dolor en la infancia a través del séptimo arte. Trépanos. 2025 

Cómo mejorar el árbol de la vida a través del cine. Emociones (Revista Fontcalent); 2025, 120: 14-5. 

La trilogía médica de Thomas Lilti. Rev Med Cine. 2025 (en prensa). 
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Un camino, el de los artículos en revistas biomédicas o de humanidades, complementario al camino del blog y de los libros.