miércoles, 29 de mayo de 2024

Libro Cine y Pediatría 13, una denuncia frente a las violaciones contra la infancia en los conflictos bélicos

 

Un año más, y un nuevo libro del proyecto "Cine y Pediatría" llega a las librerías (y a Amazon). Y hoy presentamos Cine y Pediatría 13 (o 12 + 1 para algunos, porque para algunos se relaciona con la mala suerte). Porque el número 13, a diferencia de lo que se piensa, es el número que representa la energía de la sabiduría, la fuerza y la espiritualidad que nos ayudan a vivir una vida plena y feliz… 
Porque el 13 es un número que es símbolo de paz y armonía. Y mi número preferido. 

Y es así como se desgranan las celebraciones:


Pero hoy nos quedamos con el número 13 como símbolo de paz y armonía. Todo lo contrario a lo que va a ser nuestra reivindicación de hoy en este libro, que no es otra que una denuncia frente a las violencias contra la infancia en los conflictos bélicos. Porque vivir algo así sí que es mala suerte, la peor de las suertes. Y baste recordar el informe que recientemente publicó UNICEF sobre las violaciones graves contra la infancia cometidas entre 2005 y 2022 en más de 30 situaciones de conflicto en todos los continentes. Y aunque hay muchos conflictos bélicos activos en el mundo, en los dos últimos años las noticias nos recuerdan sin cesar dos guerras muy presentes: la invasión rusa de Ucrania, y la guerra de Israel y Gaza. 

Son numerosas las historias que nos ha devuelto el séptimo arte para evocar su mensaje antibélico. Pero hoy queremos recopilar aquellas películas que, ya publicadas a lo largo de los años en Cine y Pediatría, se centran en los conflictos bélicos y su repercusión en la infancia. 

Y el vídeo de presentación de este Cine y Pediatría 13 es un recuerdo a las infancias de la guerra desde Cine y Pediatría. Y por un tema didáctico, hemos dividió estas decenas de películas en tres apartados: 

a) Infancia, Guerra Civil Española y la postguerra: El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973), La guerra de papá (Antonio Mercero, 1977), Las bicicletas son para el verano (Jaime Chávarri, 1984), Tranvía a la Malvarrosa (José Luis García Sánchez, 1997), La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda, 1999), El espinazo del diablo (Guillermo del Toro, 2001), El viaje de Carol (Inmanol Uribe, 2002), El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006), Las 13 rosas (Emilio Martínez-Lázaro, 2007), Pan negro (Agustín Villaronga, 2010), Insensibles (Juan Carlos Medina, 2013), El maestro que prometió el mar (Patricia Font, 2023),… 

b) Infancia, Segunda Guerra Mundial y holocausto nazi: Alemania, año cero (Roberto Rossellini, 1948), Juegos prohibidos (Réne Clément, 1952), El diario de Ana Frank (George Stevens, 1959), La infancia de Iván (Andrei Tarkovsky, 1962), El niño y el muro (Ismael Rodríguez, 1965), El tambor de hojalata (Volker Schöndorff, 1979), Masacre. Ven y mira (Elem Klimov, 1985), La vida es bella (Roberto Benigni, 1997), La tumba de las luciérnagas (Hotaru no Haka, Isao Takahata, 1998), Hijos de un mismo Dios (Yurek Bogayevicz, 2001), Napola, escuela de élite nazi (Dennis Gansel, 2004), El niño con el pijama de rayas (Mark Herman, 2008), Rutka: un diario del Holocausto (Alexander Marengo, 2009), La cinta blanca (Michael Haneke, 2009), La llave de Sarah (Gilles Paquet-Brenner, 2010), Lore (Cate Shortland, 2012), La ladrona de libros (Brian Percival, 2013), La profesora de Historia (Marie-Castille Mention-Schaar, 2014), El viaje de Fanny (Lola Doillon, 2015), La infancia de un líder (Brady Corbet, 2015), Una bolsa de canicas (Christian Duguay, 2017), Sestrenka (mi hermana pequeña) (Aleksandr Galibin, 2019), Los niños de Windermere (Michael Samuels, 2020),… 

c) Infancia y Otras guerras: Los juncos salvajes (André Téchiné, 1994), Voces inocentes (Luis Mandoki, 2004), Machuca (Andrés Wood, 2004), De mayor quiero ser soldado (Christina Molina, 2010), Klip (Maja Milos, 2012), Volver a nacer (Sergio Castellitto, 2012), Infancia cllandestina (Benjamín Ávila, 2012), La cigüeña metálica (Joan López Lloret, 2012), El cohete (Kim Mordaunt, 2013), Inch’Allah (Anaïs Barbeau-Lavalette, 2013), Silvered Water, Syria Self-Portrait (Ma'a al-Fidda, Wiam Bedirxan, Ossama Mohammed, 2014), Macondo (Sudabeh Mortezai, 2014), Nacido en Gaza (Hernán Zin, 2014), El pan de la guerra (The Breadwinner, Nora Twomey, 2017), El cuaderno de Sara (Norberto López Amado, 2018), Anton, su amigo y la revolución rusa (Anton, Zaza Urushadze, 2019), Pequeño país (Petit pays, Eric Barbier, 2020), Belfast (Kenneth Branagh, 2021),… 

Porque el cine es (y debe ser) también conciencia, memoria y reivindicación. Y los actuales más de 460 millones de niños y niñas de la guerra, aquellos que viven en países afectados por conflictos bélicos, necesitan que no nos olvidemos de ellos, y luchemos por preservar su seguridad y garantizar sus derechos. 

Y con esta triste (pero necesaria) reivindicación, hoy comienza Cine y Pediatría 13. Y, como todos los anteriores libros, viene acompañado de tres prólogos, dedicados al Cine, a la Pediatría y a la Docencia. 

El Prólogo desde el punto de vista de la Pediatría es un regalo que procede del Dr. Albert Balaguer, gran amigo “basado en la evidencia” desde hace varias décadas (con el Comité de Pediatría Basada en la Evidencia y la revista Evidencias en Pediatría como punto de encuentro común), quien desde hace años lidera el proyecto de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universitat Internacional de Catalunya, como decano y también catedrático de Pediatría. Y su prólogo, bajo el título de “El cine como instrumento de reflexión en la práctica del pediatra”, viene enmarcado por el equilibrio del saber estar y saber ser de su autor, como clínico, docente e investigador, y quien me regala un colofón así en su texto: “Y así transcurre todo el libro, repleto de información exhaustiva, tratada con la sensibilidad y la mirada amable, de amante del cine, de este gran pediatra, amigo de los niños y del arte y la belleza, que es Javier González de Dios”

El Prólogo desde el punto de vista del Cine lleva la firma de José Antonio Hurtado, escritor cinematográfico y, desde hace mucho tiempo, programador de la Filmoteca de Valencia, una de las más prestigiosas del país. Su prólogo, bajo el título de “La mirada en acción”, subraya algo conocido, pero que es bueno reconocer: que el cine puede ser una herramienta útil, que cumple un papel de mediación, para hablar y reflexionar sobre otras disciplinas o ámbitos del conocimiento. Y por eso, bajo sus amplios conocimientos y estudios sobre el séptimo arte, es un placer leer su reflexión final: “Y para terminar de cerrar el círculo en este mundo de miradas, te invito, lector, a que tu mirada se adentre en las páginas que vienen a continuación, porque encontrarás abundante información y lúcida elocuencia en torno al cine y la infancia desde una mirada que sabe de lo que habla”. 

El Prólogo desde el punto de vista de la Docencia es una buena amiga alicantina, Asunción Sánchez Zaplana, Suni para los amigos, y una de las responsables de que este proyecto de Cine y Pediatría fuera profeta en su tierra, pues ella fue quien me dio el espaldarazo, desde su puesto de concejala de Acción Social en el Ayuntamiento de Alicante, para vincularme al Festival Internacional de Cine de Alicante. Aunque química de profesión, su vida profesional ha rondado alrededor de la política, habiendo alcanzado los puestos de Consejera de Bienestar Social de la Comunidad Valenciana, así como senadora en las Cortes Generales. Nos conocimos hace 12 años y, gracias al impulso de Suni, Cine y Pediatría es una sección obligatoria en la sección de Cine Solidario del Festival Internacional de Cine de Alicante, que regresa a “la millor terreta del mon” todos los meses de mayo-junio. Su prólogo, bajo el título de “¡Hasta el infinito y más allá!”, con reminiscencias de la película Toy Story, es un recorrido afectivo a este camino juntos. Y donde el infinito y más allá es seguir uniendo arte y ciencia a favor de la humanización, tal como nos recuerdan sus palabras: “He aprendido en esta colección que el cine, como impulsor de creatividad y maestro de emociones, ayuda a comprender mejor al paciente. Hoy en día, medicina y humanismo van de la mano. La sociedad necesita médicos que atiendan a las personas, las cuiden, se preocupen de su salud y de su bienestar físico y emocional”

Y finalizo con sus mismas palabras finales: “Más cine, por favor, más medicina de compromiso con la persona y más libros que nos llenen de emociones. ¡Pasen y lean!”. 

Los libros disponibles a la venta en Lúa Ediciones 3.0 y en Amazon. 

Y os dejamos el vídeo de presentación.

lunes, 27 de mayo de 2024

Guía de ecografía cerebral neonatal

 

La ultrasonografía cerebral convencional (USC) es la técnica habitual para el diagnóstico y el cribado de la patología cerebral neonatal. Además, la técnica Doppler con imagen de flujo en color (CDFI) permite la valoración hemodinámica del cerebro neonatal. Actualmente sirve como guía clínica en el manejo del neonato crítico con patología neurológica y neuroquirúrgica, así como modelo predictor de posibles complicaciones asociadas. 

A día de hoy, no existe un consenso internacional con respecto a los tiempos en los que sería recomendable realizar ecografías cerebrales de inicio y de rutina. Por ello, desde la sección de Neonatología de nuestro Servicio de Pediatría (Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante) hemos elaborado la presente guía clínica, basada en recientes recomendaciones de sociedades científicas y grupos de expertos, en la que se proponen los intervalos recomendables para la realización de la USC cerebral según edad gestacional y/o factores de riesgo para el desarrollo de lesiones cerebrales. 

La presentación tiene dos partes: 

- Una sesión clínica, que se puede revisar en este enlace

- Un protocolo clínico, con dos apartados principales: a) Indicaciones de la ecografía cerebral neonatal; b) Recomendaciones de despistaje ecográfico cerebral neonatal después del nacimiento. Os adjuntamos el documento.
  

sábado, 25 de mayo de 2024

Cine y Pediatría (751). “La guerra de los Lulus”, una fábula durante la Primera Guerra Mundial

 

La infancia, las guerras y el séptimo arte han sobrevolado las dos últimas semanas de Cine y Pediatría, y ello alrededor del 21 Festival Internacional de Cine de Alicante. Hace una semana, en la inauguración del festival, publicamos el análisis de la reciente película española El maestro que prometió el mar null(Patricia Font, 2023) y con ello recordamos algunas películas míticas alrededor de la Guerra Civil Española y su postguerra. A mitad de semanas pudimos presentar el libro Cine y Pediatría 13, cuyo vídeo de presentación se centraba en las decenas de películas que hemos comentado ya en este proyecto alrededor de la infancias ultrajadas por los conflictos bélicos en la historia, y que os dejamos en este enlaceenlace para su visionado. Y hoy, día de la clausura del festival, publicamos el análisis de la reciente película francesa La guerra de los Lulus (Yann Samuell, 2023), una película ambientada alrededor de la Primera Guerra Mundial. 

Por desgracia, la historia de la humanidad no se puede entender sin las guerras, la forma de conflicto social y político más grave que puede haber entre dos o más comunidades humanas. Las guerras son la constatación del fracaso del ser humano, la victoria del egoísmo de unos pocos y la devastación de los valores más básicos de humanidad. En la historia moderna de la humanidad se conocen dos Guerras Mundiales. La Primera Guerra Mundial (1914-1918), también conocida como 'la Gran Guerra', donde la Triple Entente (Reino Unido, Francia, Imperio ruso) luchó contra la Triple Alianza (Alemania, Imperio otomano, Imperio austrohúngaro), cuyo hecho detonante fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y que se caracterizó por la guerra de trincheras y el uso de tecnología industrial (ametralladoras, tanques, aviones, gases tóxicos); el final del conflicto tuvo lugar con la firma del Tratado de Versalles tras la derrota de la Triple Alianza. Y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), donde los Aliados (Francia, Reino Unido, Unión Soviética, Estados Unidos) lucharon contra las Potencias del Eje (Alemania, Italia, Japón), cuyo hecho detonante fue la invasión alemana de Polonia y que se caracterizó por el nazismo y el horror del holocausto, así como por los métodos extremos empleados por los ejércitos combatientes, como el bombardeo masivo y el uso de dos bombas atómicas, dando como resultado ser el conflicto bélico más destructivo de la historia; el final del conflicto tuvo lugar con la firma del Tratado de París y la ocupación aliada de Alemania, Austria y Japón. 

En Cine y Pediatría hemos podido recuperar decenas de películas alrededor de la Segunda Guerra Mundial y el holocausto nazi, desde la italiana  Alemania, año cero (Roberto Rossellini, 1948) a la neozelandesa Jojo Rabbit (Taika Waititi, 2019), y con obras míticas como la francesa Juegos prohibidos (Réne Clément, 1952), la soviética La infancia de Iváni (Andrei Tarkovsky, 1962), la alemana El tambor de hojalata (Volker Schöndorff, 1979), la japonesa La tumba de las luciérnagas (Isao Takahata, 1998), la británica El niño con el pijama de rayas (Mark Herman, 2008) o la estadounidense La ladrona de libros (Brian Percival, 2013), entre otras. Sin embargo, no ocurre lo mismo con la Primera Guerra Mundial, donde nuestra película de hoy, La guerra de los Lulus, sería nuestro primer ejemplo con la infancia como protagonista.        

Aunque sí cabe indicar que hay un buen número de filmes alrededor de la Primera Guerra Mundial, y sirvan como ejemplo títulos míticos como Los cuatro jinetes de la apocalipsis (Vicente Minnelli, 1962), El gran desfile (King Vidor, 1925), Alas (William A. Wellman, 1927), Sin novedad en el frente (Lewis Milestone, 1930), El puente de Waterloo (James Whale, 1931), Adiós a las armas (Franz Borzage, 1932), La gran ilusión (Jean Renoir, 1937), Senderos de gloria (Stanley Kubrick, 1957), Lawrence de Arabia (David Lean, 1962), Doctor Zhivago (David Lean, 1965), Johnny cogió su fusil (Dalton Trumbo, 1971), Gallipoli (Peter Weir, 1981), Rojos (Warren Beauty, 1981), En el amor y la guerra (Richard Attenborough, 1996), o 1917 (Sam Mendes, 2019), entre otras muchas. 

Y nuestra película de hoy, La guerra de los Lulus (Yann Samuell, 2023), es una adaptación de la serie de comics homónima de Régis Hautière y Hardoc (“La guerre des Lulus”, en español publicados como “La guerra de los huérfanos”), una sencilla y humanista historia antibelicista protagonizada por un grupo de niños franceses huérfanos atrapados detrás de la línea del frente enemiga cuando su internado educativo es evacuado durante los albores de la Primera Guerra Mundial. Nos encontramos en agosto de 1914 en un colegio orfanato de la abadía Valencourt, en la región francesa de Picardía, y allí se encuentran cuatro alumnos entre 10 y 15 años, por nombre con Lucien (el apuesto y sensato), Luigi (el comilón y bravucón), Ludwig (el intelectual y lector) y Lucas (el tierno benjamín del grupo). Y por la coincidencia de las dos letras iniciales de sus nombres, se hacen llamar “los Lulus”. 

Cuando avanza la guerra y el frente, los alumnos deben abandonar el colegio. Y en esa huida encuentra a la adolescente Luce, una joven separada de sus padres, y los cinco emprenden la aventura de sus vidas para llegar a Suiza, "el país no en guerra". Y ellos se animan con frases como “No estamos solos, estamos juntos”, pero también con dudas que preguntan: “¿Cuánto dura una guerra?”. A lo largo de su viaje, los niños se topan con numerosos personajes adultos (la granjera y curandera Louison, quien acaba de perder a su hijo en el frente; el soldado alemán Hans, quien deserta para volver con su mujer embarazada; el zapatero Gastón con su carromato, acompañado del refugiado Moussa; la doctora Berrault que ayuda a los heridos de todos los bandos) que les demuestran que las fronteras lo único que generan es odio, enemistades y prejuicios. Y esta fábula de amistad y pérdida transcurre bajo el leitmotiv musical del teclado del piano, y con los mensajes que oyen de los demás (“Tenéis suerte de ser huérfanos. No tenéis nada que perder”) y sus propias reflexiones (“Los adultos nos dan igual. Solo saben pegarse y abandonar a sus hijos”). 

Casi al final de su aventura, los Lulus llegan al Famillisterio de Guise, donde la utopía es posible y que en la Primera Guerra Mundial también fue hospital para los heridos de todos los bandos. La última parte de esta aventura tiene lugar en este edificio que bien vale una explicación, pues este complejo fue creado en el siglo XIX por el industrial Jean-Baptiste André Godin, inventor de la famosa estufa de hierro fundido. Constaba de varios edificios para alojar a los obreros de la fábrica y sus familias, y constituye un auténtico experimento social, donde su creador soñaba con una sociedad ideal en la que todo el mundo pudiese acceder a los “equivalentes de la riqueza” y por ello el personal de la fábrica podía disfrutar de palacio social, economatos, escuelas, teatro, lavandería, piscina o huertos. Declarado como Monumento Histórico, hoy parte de este familisterio se ha convertido en museo. 

Y volviendo a nuestro film, el reguero de la guerra persigue a los Lulus… y por ello el pequeño Lucas exclama: “Todo es nuestra culpa. ¡Todo! A Gastón y a todos a quienes queremos les pasa algo malo. No se nos puede querer. ¡Traemos mala suerte! Ni siquiera nuestras madres pudieron”. 

Es La guerra de los Lulus una película sencilla con niños (todos ellos jóvenes actores en su primer papel) con un mensaje más complejo de trasfondo, como no podía ser de otra forma cuando es la guerra es paisaje y el paisanaje. Y donde tres nombres que contribuyen a la misma ya forman parte de Cine y Pediatría: el director y dos actores. El director Yann Samuell ya había dirigido La guerre des boutons (2011), la que fuera una de las versiones en color de la novela de Louis Pergaud, y que fuera el clásico en blanco y negro La guerra de los botones (Yves Robert, 1962), con la particularidad que ahora tiene como telón de fondo la Guerra de Argelia. La actriz Isabelle Carré, quien ha sido ya intérprete en La pequeña Lola (Bertrand Tavernier, 2004), sobre la adopción, Una amistad inolvidable (Luc Jacquet, 2007), la historia de amistad entre un zorro y una niña, y La historia de Marie Heurtin (Jean-Pierre Améris, 2014), una historia real que viene a ser algo así como una versión francesa y en color de El milagro de Ana Sullivan (Arthur Penn, 1962). Y el actor François Damiens, a quien ya conocimos como el padre sordo de la entrañable La familia Bélier (Éric Lartigau, 2014).      

Cuatro niños y una niña que comparten las dos primeras letras de sus nombres nos hacen reflexionar sobre la violación de los derechos de la infancia en los conflictos bélicos, hoy con el trasfondo de la Primera Guerra Mundial. Quizás para ver en familia con nuestros hijos o nietos…