lunes, 16 de marzo de 2026

El proyecto Cine y Pediatría se viste de los Premios Óscar

 

Se acaba de celebrar la 98ª edición de los Premios Óscar, otra fiesta del séptimo arte. Donde, como en todos los festivales de cine, el premio más codiciado es el de nejor película. Un galardón que ha viajado en su primera edición de Alas (Wings, William A. Wellman, 1927) a esta edición 98 del año 2026, con Una batalla tras otra (Paul Thomas Anderson, 2025). 

En este recorrido las películas que han obtenido mayor número de premios Óscar son: Titanic (James Cameron, 1997) con 11 estatuillas (de 14 candidaturas), Ben Hur (William Wyler, 1959) con 11 estatuillas (de 12 candidaturas), El Señor de los Anillos: el retorno del Rey (The Lord of the Rings: The Return of the King, Peter Jackson, 2003) con 11 estatuillas (de 11 candidaturas, pleno). 

A estos “big three” le siguen Lo que viento se llevó (Gone with the Wind, Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood, 1939), con 10 estatuillas (de 13 candidaturas), West Side Story (Robert Wise, Jerome Robbins, 1961) con 10 (de 11 candidaturas), El paciente inglés (The English Patient, Anthony Minghella, 1996) con 9 (de 12 candidaturas), Gigi (Vicente Minnelli, 1958) con 9 (de 9 candidaturas, pleno), El último emperador (The Last Emperor, Bernardo Bertolucci, 1987) con 9 (de 9 candidaturas, pleno), De aquí a la eternidad (From Here to Eternity, Fred Zinnemann, 1953) con 8 (de 13 candidaturas), La ley del silencio (On the Waterfront, Elia Kazan, 1954) con 8 (de 12 candidaturas), Gandhi (Richard Attenborough, 1982) con 8 (de 11 candidaturas), Amadeus (Milos Forman, 1984) con 8 (de 11 candidaturas), Cabaret (Bob Fosse, 1972) con 8 (de 10 candidaturas), Slumdog Millionaire (Danny Boyle, Loveleen Tandan, 2008) con 8 (de 10 candidaturas) y Los mejores años de nuestra vida (The Best Years of Our Lives, William Wyler,1946) con 8 (de 8 candidaturas, pleno), por citar las principales. 

Y los directores que más veces han obtenido el premio Óscar a Mejor director son John Ford (con 4 galardones), Frank Kapra y William Wyler (con 3 galardones cada uno), seguido por un buen número con 2 galardones cada uno (Lewis Milestone, Frank Borzage, Frank Lloyd, Leo McCarey, Joseph L. Mankiewicz, Elia Kazan, George Stevens, Billy Wilder, David Lean, Robert Wise, Fred Zinnemann, Miloš Forman, Steven Spielberg, Clint Eastwood, Ang Lee, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón). 

Y algunas de estas películas forman parte ya de la familia de Cine y Pediatría. Veamos tanto la categoría de Mejor película (que comenzó en 1927) como de Mejor película internacional (o de lengua extranjera, que comenzó en 1947 como Premio especial, en 1950 como Premio honorífico y ya en 1956 como Premio competitivo, tal como le conocemos). 

a) En la categoría de MEJOR PELÍCULA, estas son las películas que ya forman parte de Cine y Pediatría: 

- Oliver (Oliver!, Carole Reed, 1968)  

- Kramer contra Kramer (Kramer vs Kramer, Robert Benton, 1979) 

- Rain Man (Barry Levinson, 1988) 

- Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994) 

- American Beauty (Sam Mendes, 1999) 


- Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008) 

- Spotlight (Tom McCarthy, 2015) 

- Moonlight (Barry Jenkins, 2016) 

- Parásitos (Gisaengchung, Bong Joon-ho, 2019) 

- CODA: Los sonidos del silencio (CODA, Siân Heder, 2021) 

b) En la categoría de MEJOR PELÍCULA INTERNACIONAL, estas son las películas que ya forman parte de Cine y Pediatría: 

- El limpiabotas (Scisuciá, Vittorio de Sica, 1947) – como Premio especial -. Italia 

- Ladrón de bicicletas (Ladri di biciclette, Vittorio de Sica, 1949) - como Premio especial -. Italia 

- Juegos prohibidos (Jeux interdits, René Clément, 1952) - como Premio honorífico -. Francia 

Amarcord (Federico Fellini, 1974). Italia 

- El tambor de hojalata (Die Blechtrommel, Volker Schlöndorff, 1979). Alemania 

- Fanny y Alexander (Fanny och Alexander, Ingmar Bergman, 1983). Suecia 

- Pelle el conquistador (Pelle erobreren, Bille August, 1988). Dinamarca 

- Cinema Paradiso (Nuovo Cinema Paradiso, Giuseppe Tornatore, 1989). Italia 

- Kolya (Kolja, Jan Sverák, 1996). República Checa 

- La vida es bella (La vita é bella, Roberto Benigni, 1998). Italia 

- En un mundo mejor (Hævnen, Susanne Bier, 2010). Dinamarca 

- El hijo de Saúl (Saul fia, László Nemes, 2015). Hungría 

- Roma (Alfonso Cuarón, 2018). México 

- Parásitos, ya enumerada también como Mejor película (la única que ha conseguido ambos galardones)

Seguiremos a los nuevos títulos que triunfen alrededor de la infancia, adolescencia y familia.

sábado, 14 de marzo de 2026

Cine y Pediatría (844) “Los Domingos” para el discernimiento vocacional

 

Dos películas partían como favoritas en la 40ª edición de los Premios Goya 2026: Los domingos (Alauda Ruiz de Azua, 2025) con 13 nominaciones y Sirât (Oliver Laxe, 2025), con 11. Dos películas que son polos opuestos por la temática y por la propia reacción del espectador, y que finalmente si se repartieron la mayoría de las estatuillas: en el caso de Sirât, aquellas de carácter técnico (seis en total, como fotografía, sonido, música original, montaje, dirección de producción y dirección artística) y Los Domingos cinco de mayor peso (mejor película, directora, actriz principal, actriz de reparto y guion original). Y era de esperar lo de esta última, pues ya venía con la vitola de haber conseguido la Concha de Oro en San Sebastián y otros muchos premios. 

Y es que el nombre de esta directora vasca, Alauda Ruiz de Azua, ya nos sorprendió con su ópera prima en el largometraje, Cinco lobitos (2022), donde logró tres premios Goya (mejor dirección novel, actriz principal y actriz secundaria) en aquella gala en la que arrasó As Bestas (Rodrigo Sorogoyen, 2022). Y de nuevo, la directora regresa a los conflictos familiares, en la que en Los Domingos una joven se plantea abrazar la vida de monja de clausura, una decisión que provoca un terremoto familiar que nos enfrenta al pragmatismo de su padre viudo, al ateísmo de una tía asertiva y a la fe de la joven, distintas posiciones que nos hacen replantear como espectadores algunos valores de la sociedad, la fe y la religión. Una película que sorprende por el respeto con el que se trata el tema desde todos los puntos de vista.  

Ainara (Blanca Soroa), una joven brillante de 17 años huérfana de madre y la mayor de tres hermanas, interna en un colegio religioso, anuncia a su familia que quiere convertirse en monja de clausura, optando por la vida religiosa en lugar de la universidad esperada por todos. Esta decisión genera un abismo en el núcleo familiar: su padre viudo Iñaki (Miguel Garcés) se muestra pasivo, la abuela Lila ofrece algo de apoyo espiritual, mientras la tía Maite (Patricia López Arnaiz), no creyente y dominante, rechaza la idea con vehemencia, viéndola como una manipulación. “Estoy haciendo un discernimiento vocacional”, le confiesa a su tía, expresándole que se siente amada por Jesús; pero esta intenta replicarle, intentando que se quite esa idea: ”Yo creo que ese sentimiento que sientes puede ser espiritual… Pero también puede ser otra cosa y te confunda”. Pero la idea de Ainara parece firme: “Pero yo en el convento estoy muy feliz. Quiero volver y pasar tiempo con ellas”. 

Se reúnen con las monjas, y una de ellas le dice al padre: “Dios ha plantado una semilla. Ahora hay que ver cómo crece”. Y entramos en esa etapa del discernimiento, esa capacidad intelectual y moral que intenta distinguir entre opciones, separando lo verdadero de lo falso o lo bueno de lo malo. El padre acepta, pero la tía es beligerante frente a su pasividad y le busca opciones: “¿Porqué no la llevas al psicólogo?..., ¿por qué no la mandas a estudiar a Inglaterra?”. El pragmático marido argentino de Maite (Juan Menujín) intenta calmar a su esposa sobre esta lucha porque la sobrina no caiga en manos de la Iglesia: “Ella cree en Dios. Al igual que tú crees en el cambio climático, tu sobrina cree en Dios”. 

El conflicto escala con tensiones en matrimonios, finanzas familiares y un breve romance de Ainara, culminando en una prueba de fuego que cuestiona libertades y destinos. “El amor por Jesús es puro, incondicional. No hay palabras para expresarlo”, le dice su consejero espiritual. La conversación con la madre superiora (Nagore Aramburu) tampoco tiene desperdicio. Al final la tía le grita: “Cariño, nadie te está llamando. Dios no existe”, y Ainara, impasible, le contesta: “Rezaré por ti”. Y que nos aboca a una imagen final para el debate, escena icónica sin diálogos que evoca sufrimiento sutil y ambigüedad moral.… 

Porque en un país que fue santo y seña del catolicismo en los siglos XVI y XVII y que ahora apenas tiene vocaciones, qué valentía - y qué extraño - enfrentarnos a este tema en Los Domingos. Y hacerlo con el sentido y la sensibilidad de no crear anticuerpos ni en laicos ni en creyentes. Es una película respetuosa, donde se explora la vocación religiosa como refugio ante el dolor familiar y la pérdida, contrastando fe devota con escepticismo secular en una familia de clase media actual; allí donde se reflexiona sobre la incomprensión mutua: Ainara ve en Dios una estabilidad paternal, mientras Maite representa la razón laica que percibe la fe como evasión o "cura chamánica". Nos adentra a temas como la libertad individual frente a expectativas familiares, el peso de la culpa cristiana y los límites de la piedad, invitando al espectador a cuestionar si la fe libera o aliena, sin posturas dogmáticas. 

Aún así, Los Domingos genera división en la crítica por su audaz exploración de la vocación religiosa en un contexto familiar contemporáneo. Polarización que a buen seguro surge de expectativas ideológicas y diferentes percepciones alrededor de la vida, la fe y la religión. Muchos críticos celebran su guion matizado, que evita moralejas simplistas y presenta personajes grises en un conflicto familiar sin héroes ni villanos claros, deconstruyendo la fe como refugio ante el duelo y la incomprensión secular. Otros la critican por sus por clichés, quizás con algunos tópicos en diálogos y dinámicas: la tía "razonable" que pierde las formas, el padre pasivo, la abuela piadosa, y una adolescente vulnerable "capturada" por un culto. Razones para la polarización seguro que no faltan, pero espero que sean desde el mismo respeto que demuestra la película. Lo que está claro, es que no suele dejar indiferente… 

Vocación y fe, conflictos familiares, libertad y manipulación. Una vocación que interroga en la autonomía de menores vulnerables: ¿es elección libre o adoctrinamiento por monjas/cura? Temas para el debate (y el discernimiento) con Los Domingos. 

Una película española que impacta con una España en donde hay una crisis estructural de vocaciones sacerdotales y religiosas, con un clero muy envejecido y conventos en retroceso. El problema es demográfico, cultural y también interno a la propia Iglesia. En el caso de las congregaciones femeninas, enunciar que viven un fuerte descenso, con cierre de conventos y comunidades muy envejecidas. El itinerario vocacional sigue existiendo (discernimiento, postulantado, noviciado, votos), pero afecta a muy pocas mujeres españolas (algo más de otras nacionalidades) y exige gran motivación en un contexto de precariedad laboral y modelos vitales más abiertos. El por qué de esta crisis tiene distintas consideraciones, como la intensa secularización de nuestra sociedad, la percepción social de la vida religiosa como una opción poco atractiva (celibato, exigencia de por vida, imagen de institución en crisis) y esos cambios culturales donde entroncan con dificultad los compromisos “para siempre”. Quizás Los Domingos permite delinear el debate sobre la crisis de vocaciones en España a través de la historia de Ainara.

 

miércoles, 11 de marzo de 2026

Terapia cinematográfica (20). Prescribir películas para abordar el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil

 

En 1998 la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró la obesidad como una epidemia global (“globesity”). Todos los países están afectados por esta epidemia. Ningún país ha registrado un descenso de la prevalencia de la obesidad en el conjunto de su población, y ninguno ha podido cumplir el objetivo de la OMS de "no aumentar en 2025 con respecto a los niveles de 2010".

Un problema de salud pública donde la prevención es clave y está fundamentada en cuatro pilares y tres etapas críticas. Los cuatro cuatro pilares de la prevención de la obesidad infantil son: dieta saludable, actividad física regular, tiempo de pantallas limitado y horas de sueño suficientes según la edad. Y las tres etapas críticas en las que hay que estar especialmente atentos, que serán determinantes en el IMC a corto y largo plazo, son: desde la etapa prenatal hasta los 2 años, de los 5 a los 7 años (con el llamado rebote adiposo) y la adolescencia. 

Los medios de comunicación, sobre todo la televisión y la publicidad, tienen un papel ambivalente en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. Y ello porque pueden contribuir negativamente al aumento del sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes, al promover el sedentarismo y la ingesta de alimentos ultraprocesados mediante anuncios dirigidos a la infancia. Se ha documentado que niños expuestos a anuncios de comida en programas infantiles tienden a elegir productos poco saludables, con una asociación estadística entre tiempo frente a pantallas y sobrepeso. Sin embargo, también son un canal idóneo para difundir mensajes de salud pública, promover hábitos saludables y sensibilizar a la sociedad, por lo que con un uso bien regulado pueden ser decisivos para la prevención y concienciación. 

En síntesis, aunque los medios pueden ser factores obesogénicos, también tienen un valor estratégico fundamental y el cine es un medio especialmente potente para la sensibilización, educación y cambio cultural en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. El cine lo ha abordado desde perspectivas muy diversas, que abarcan el drama, la crítica social, el documental y la comedia, siendo un instrumento de sensibilización, debate y reflexión sobre este problema sanitario y social, allí donde un personaje o la trama son nucleares. Historias de ficción o documentales donde la presencia de la obesidad en el cine puede contribuir a la concienciación social, desestigmatización, y análisis crítico de su compleja etiología y consecuencias. 

Pero hoy vamos a intentar hablar y prescribir de películas de este tema centrados en el sobrepeso y obesidad en la infancia y adolescencia. Y es así que desde esta sección de Terapia cinematográfica hoy recogemos 7 películas argumentales al respecto. Estas películas son, por orden cronológico de estreno: 

- Super Size Me (Morgan Spurlock, 2004), para reconocer los peligros de la comida rápida (fast food) en la salud y reflexionar sobre la responsabilidad corporativa en la lucha frente a la obesidad. 

- Malos hábitos (Simon Bross, 2006), para conocer que cualquier extremo (nutricional, estético o emocional) puede terminar por enfermarnos. 

- Ser gorda como yo (To Be Fat Like Me, Douglas Barr, 2007), para promover la idea de que la verdadera belleza de las personas no está en el peso, sino en la autenticidad y la aceptación de uno mismo. 

- Yo, Terri (Terri, Azazel Jacobs, 2011), para reconocer la compleja vida interior que acompaña a un adolescente con obesidad mórbida y su lucha por ser aceptado. 

- Sobrealimentados y desnutridos (Overfed & Undernourished, Troy Jones, 2014), para adentrarnos en la lucha de un preadolescente obeso por controlar su peso. 

- Butter (Paul A. Kaufman, 2020), para reflexionar sobre los problemas físicos y, sobre todo, emocionales de un adolescente con obesidad mórbida y el acoso escolar asociado. 

- Obesidad infantil. La pandemia ignorada (Pablo Deus, Carlos Morán, 2025), para concienciarnos de que si no actuamos frente a la obesidad, esta generación de hijos será la primera vez que vivan menos que sus padres. 

Siete películas argumentales para conocer un poco mejor la obesidad que se extiende en el mundo y cómo repercute en la infancia y adolescencia, tanto a corto como a largo plazo, tanto a nivel físico como psicológico. 

Se puede revisar el artículo completo en este enlace o en este otro.