miércoles, 4 de febrero de 2026

El proyecto Cine y Pediatría (2): su difusión en la colección de libros Cine y Pediatría

 

Cine y Pediatría es un proyecto que nace en 2010 como sección fija de los sábados en el blog Pediatría basada en pruebas, con la idea de “prescribir películas” sobre infancia y adolescencia como herramienta de docencia, humanización y reflexión bioética en la práctica clínica. 

Y lo que empezó como una bitácora personal sobre una afición (la de unir mi profesión, la Pediatría, con el hobby por el cine), gracias al apoyo de los lectores en internet y redes sociales y al aval de la Asociación Española de Pediatría (AEP), dio la posibilidad de que la editorial Exlibris (actualmente editorial Lúa) confeccionara el primer libro recogiendo los 51 post semanales de un año. Y así se presentó Cine y Pediatría (que no tenía el número 1, pues nunca imaginé el recorrido posterior) en el Congreso Nacional de Pediatría de la AEP 2012 en Granada y también en el Congreso Latinoamericano de Pediatría 2012 en Cartagena de Indias. 

A partir de esas entradas semanales se ha ido construyendo una colección de libros que hoy constituye una de las experiencias más singulares de encuentro entre cine, pediatría y educación. Cada año, el nuevo libro que va apareciendo desde entonces va de la mano del Festival Internacional de Cine de Alicante, donde se realizan las presentaciones oficiales de cada nuevo “hijo”… y vamos camino del 15 (en mayo 2026 tendrá lugar su presentación). 

Y estos son los libros (y su vídeo de presentación): 















Además de esta colección, también hemos podido publicar el libro Trilogías del séptimo arte para pediatras de cine. “Prescribir” películas para mejorar en ciencia y en conciencia en nuestra práctica clínica. Lua Ediciones S.L., Madrid, 2.023. 

Y colaborar prolongando el libro “Lo que no volverá- La infancia en el cine”. Editorial Appelehead Team Creaciones, España, 2022, un proyecto colaborativo de críticos de cine. 

Os esperamos en breve con Cine y Pediatría 15.



lunes, 2 de febrero de 2026

Evolución de Internet: del código militar de ARPANET a la Inteligencia Artificial

 

Internet ha pasado de ser una red militar experimental en 1969 a un ecosistema global impulsado por la inteligencia artificial (IA) en 2026, con unos 5.500 millones de usuarios (2/3 de la población mundial). Quizás es bueno reflexionar sobre ello y otear su evolución y aquellos hitos clave que transformaron la comunicación, la economía y la sociedad. 

a) Orígenes militares (1960s-1980s) 
La semilla de internet surge en plena Guerra Fría para crear una red descentralizada resistente a ataques nucleares. 

- 1961. Idea de conmutación de paquetes de Leonard Kleinrock (MIT, Massachusetts Institute of Technology). Fundamento técnico: datos fragmentados viajan por rutas múltiples, base de todas las redes modernas. 

- 1969. Primer enlace ARPANET (UCLA-Stanford), creado por Michael Elie y el equipo ARPA Advanced Research Projects Agency Network), del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Primer mensaje de internet fue “LO” (aunque fallido po el crash al intentar “LOGIN” pleno). Nace la primera red de 4 nodos (universidades), con 1000 hosts en 1984. 

- 1971. Correo electrónico, ideado por Ray Tomlinson (con @ como separador). Primera app práctica: en 1978 ya había 1000 usuarios; democratiza la comunicación asincrónica. 

- 1973. Protocolos TCP/IP de Vinton Cerf y Robert Kahn. Recordar que TCP (Protocolo de Control de Transmisión) garantiza la entrega fiable de datos, mientras que IP (Protocolo de Internet) se encarga del direccionamiento y enrutamiento de paquetes. Estándar universal: permite interconexión de redes; ARPANET adopta TCP/IP en 1983. 

- 1983. Cierre formal de ARPANET por el equipo ARPA (hoy DARPA). Transición a NSFNET (académica); internet se expande a 100.000 hosts en 1989. Fue un hito clave en la evolución de Internet, marcando el paso de una red militar experimental (ARPANET) a una infraestructura científica y académica de mayor escala. 

b) Nacimiento de la World Wide Web (1989-1990s) 
Tim Berners-Lee inventa la WWW en CERN (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire), convirtiendo internet en una plataforma accesible. 

- 1989-1990. WWW y HTTP/HTML a través de Tim Berners-Lee (CERN). Primera web pública (1991); navegadores gráficos como Mosaic (1993) popularizan la navegación visual. 

- 1993. Mosaic (primer navegador gráfico) por Marc Andreessen (NCSA, National Center for Supercomputing Applications). Explosión de usuarios: de 10 millones de hosts en 1996 a 100 millones en 1998; nace el boom .com. 

- 1994. Netscape Navigator ideado por Marc Andreessen. Guerra de navegadores (vs. Explorer 1995); 1996, Nokia 9000 accede a web móvil. 

- 1998. Aparición de Google, ideado por Larry Page y Sergey Brin. Revolución en búsqueda: 2026 procesa 8.500 millones de consultas/día; organiza el caos web. 

c) Auge de redes sociales y Web 2.0 (2000s) 
Internet pasa de lectura a participación; redes sociales conectan 4.900 millones de usuarios en 2023. Es una eclosión sin precedentes y precursora de otra mayor inclusión posterior, la IA. 

- 2004. Aparición de Facebook, ideado por Mark Zuckerberg. Salta de la Universidad de Harvard a 3.000 millones de usuarios en la actualidad; redefine identidades digitales, pero genera burbuja de privacidad y polarización. 

- 2005. Aparición de YouTube, ideado por Jawed Karim y colaboradores. 2.500 millonarios de usuarios mensuales en la actualidad; democratiza video, influencers y economía creadora (500 horas subidas/minuto). 

- 2006. Aparición de Twitter (hoy X), ideado por Jack Dorsey . Conversaciones en tiempo real: 550 millones de usuarios; acelera noticias, pero amplifica desinformación y acoso (7/10 jóvenes afectados). 

- 2010. Aparición de Instagram, ideado por Kevin Systrom. 2.000 millones de usuarios; cultura visual/influencers, pero impacto en salud mental (adicción, FOMO: Fear Of Missing Out" o miedo a perderse algo). 

- 2012. Aparción de WhatsApp, ideado por Jan Koum. 2.000 millones de usuarios; mensajería global gratuita, acelera comercio y migración digital. 

d) Era móvil, nube y big data (2010s) 
Smartphones y datos masivos preparan el terreno para IA. 

- 2007. Se lanza iPhone por Steve Jobs (Apple). 6.800 millones de smartphones en la actualidad; 80% tráfico web móvil; apps como Uber transforman economía compartida. 

- 2008. Cloud computing masivo ideado por Amazon AWS (2006 inicio). Almacenaje ilimitado: 90% empresas usan nube; habilita IA y streaming (Netflix 270 millones de suscriptores). 

- 2011. Big data y 4G. Datos globales: 120 zettabytes en 2023; base para personalización y vigilancia algorítmica. 

e) Revolución IA (2020s-actualidad) 
IA integra internet en un sistema inteligente y generativo. 

- 2016. IA en redes (algoritmos recomendación), siendo los creadores clave Facebook/TikTok. 1.500 millones e usuarios TikTok ; adicción vía dopamina, burbuja informativa. 

- 2022. Lanzamiento de ChatGPT por OpenAI (Sam Altman). 100 millones de usuarios en los dos primeros meses; transforma búsqueda (Google responde con IA), creación (texto/imagen) y trabajo (90% tareas cognitivas). 

- 2023-2026. Multimodal IA (GPT-4o, Grok, Gemini) a través de varios creadores (OpenAI, xAI, Google). Internet “inteligente”: asistentes personales, generación código/video; en 2026 ya el 50% web generada por IA; retos éticos (desinformación, empleo). 

¿Cuál es el contexto y transformación en estas tres décadas y medio? 

- En 1990: internet era texto-based, vía módem (sonido chillón, tarifa/hora ~8€), para científicos/universitarios (100.000 hosts). Sin gráficos, móvil o multimedia; impacto nulo en sociedad general. 

- En 2026: ubicuo, móvil, multimodal (video/voz/IA); 96% españoles 16-74 años conectados diariamente, 60% compran online. Redes sociales polarizan (desinformación, adicción), pero habilitan economía digital ($20T PIB global atribuible). IA redefine: 90% web generada por máquinas, asistentes como Grok procesan consultas en milisegundos. 

La IA está trascendiendo internet hacia sistemas autónomos, multimodales y colaborativos que integrarán hardware, biología y entornos físicos, con proyecciones para 2026-2030 centradas en agentes IA, sostenibilidad y AGI temprana. Expertos como Peter Lee (Microsoft Research) y Sam Altman (OpenAI) anticipan un salto de chatbots a "socios" activos en ciencia y vida diaria.

sábado, 31 de enero de 2026

Cine y Pediatría (838) “Los niños de la estación de Leningradsky”, infancias ultrajadas en Moscú

 

Nuestra película de hoy tiene algo de particular. No es un largometraje al uso, sino un cortometraje documental de tan solo 35 minutos de duración. Pero es tal la contundencia de sus imágenes y mensajes, que no podemos de dedicarle un post exclusivo. Hablamos del cortometraje polaco Los niños de la estación de Leningradsky (Hanna Polak, Andrzej Celinski, 2004) que retrata, con un estilo directo y sin comentarios en off, la vida cotidiana de un grupo de niños y adolescentes sin hogar que malviven en la estación de tren de Leningradsky, en Moscú. Y está claro que no es un descubrimiento, pues ya fue en su momento nominado al Óscar al mejor cortometraje documental. Es una obra dura, de fuerte impacto emocional, que funciona a la vez como denuncia social y como interpelación ética al espectador frente a la infancia excluida en la Rusia postsoviética. 

El film sigue a más de una docena de niños y niñas, de entre 8 y 14 años, que duermen en la estación, túneles, escaleras o alcantarillas, sobreviviendo mediante mendicidad, pequeños robos, prostitución y consumo de pegamento o alcohol para soportar el frío, el hambre y la violencia. Estos niños y niñas nos hablan y cuentan sus vivencias y experiencias, su (oscuro) pasado, su (duro) presente y su (ausente) futuro, y por orden de aparición son Sasha (8 años), Christina (11 años), Roma (12 años), Misha (13 años), Andréi (10 años), Yules (14 años), Tania (14 años), Artur (13 años), Zorina (13 años), Serguéi (12 años), Yuva (14 años), Andréi (13 años) y Andréi (12 años). 

En lugar de narración explicativa, son los propios menores quienes cuentan, en breves entrevistas y comentarios a cámara, sus historias de abandono, familias marcadas por el alcoholismo y la violencia, la muerte de hermanos o amigos y los episodios de brutalidad policial. He aquí algunas de sus escalofriantes manifestaciones: “Me fui de casa porque mis padres se emborrachaban y me pegaban… He apuñalado dos veces a mi padre en la barriga con un cuchillo mientras estaba borracho y me pegaba”, “Voy por ahí pidiendo dinero. Yo no quiero ponerme a robar”, “Me violaron cuando tenía 11 años… Después mi madre se volvió adicta a las drogas. Empecé a odiarlo todo en el mundo y me fui de casa”, “Los niños se van con esos pedófilos y luego se arrepiente porque enferman. Porque cogen la sífilis o el sida”, “Como empieces a esnifar pegamento, se acabó. Lo esnifas una y otra vez”. Y esta contundente reflexión final de Misha: “Dios cree en la gente y la ayuda. Quiere a todo el mundo, incluso a las malas personas. No solo a los niños. Quiere incluso a los chechenos. Pero sobre todo, quiere a los niños”

Son solo 35 minutos de metraje que dan mucho de sí. Porque es tal el bombardeo de desgracias y ultrajes a la infancia, que se hacen muy largos… y muy duros. Porque el documental subraya la dimensión estructural del problema: se habla de decenas de miles de niños sin hogar en Moscú (en torno a 30.000 viviendo en calles y estaciones; unos 100.000 que huyen cada año de hogares rotos por pobreza, alcohol y maltrato), conectando las biografías individuales con una crisis social masiva. 

Vale la pena analizar las características de la grabación, en la que se pueden destacar cuatro aspectos del estilo cinematográfico: 1) observacional y minimalista: la película adopta un enfoque de “cine directo” que nos sumerge en esa cruda realidad, con esa cámara a ras de calle, presencia prolongada con los niños, montaje a base de escenas breves y fragmentarias, casi sin contextualización histórica o política explícita; 2) primacía del testimonio infantil: no hay voz adulta analizando la situación; la banda sonora verbal son los relatos de los propios niños, con su lenguaje coloquial, sus juegos y sus plegarias, lo que confiere una fuerte autenticidad y al mismo tiempo expone su extrema vulnerabilidad; 3) estética cruda sin subrayados: las imágenes muestran consumo de sustancias, violencia, heridas, frío y suciedad, donde el impacto procede del contraste entre la cotidianeidad de lo filmado y la gravedad de lo que ocurre; 4) brevedad e intensidad: porque en solo 35 minutos condensa un mosaico de escenas de gran carga emocional, lo que ha generado elogios por su fuerza y también críticas que la acusan de ser demasiado impactante y poco contextualizada. 

Y su visionado, nos permite reflexionar sobre algunos de sus mensajes: 1) la visibilización de los “niños invisibles”: porque saca a la luz una población infantil literalmente expulsada del espacio doméstico y simbólicamente expulsada del imaginario colectivo ruso, a pesar de vivir en el corazón de la capital; y donde la estación, espacio de tránsito, se convierte en su hogar permanente; 2) el fracaso del entramado familiar y estatal: las biografías remiten a hogares devastados por pobreza, alcoholismo y violencia, y a una red de protección institucional insuficiente, que deja a estos menores en manos de la calle, de la policía o de explotadores sexuales, expulsados a mendigar o robar; 3) la normalización de la violencia y la muerte: los niños relatan detenciones, palizas, muertes por frío, sobredosis o asesinatos con un tono casi rutinario, como parte del paisaje de su vida, lo que transmite la interiorización de la precariedad extrema; 4) la interpelación moral internacional: el film se inscribe en una corriente de documentales que señalan las consecuencias humanas de las transiciones postsoviéticas, advirtiendo que el colapso económico y la reestructuración neoliberal han tenido como víctimas más visibles a la infancia pobre. 

La circulación internacional (incluida la nominación al Óscar) de esta película amplifica esa llamada de atención más allá de Rusia. Porque la situación de los niños sin hogar en Moscú persiste como un problema estructural, aunque con cifras más bajas que en los años 90 y 2000 gracias a intervenciones estatales y ONGs, pero agravada por la guerra en Ucrania y la crisis demográfica. Las estimaciones varían ampliamente debido a la falta de datos oficiales actualizados, pero donde se estimas entre cientos de miles y varios millones en toda Rusia, concentrados en ciudades como Moscú, San Petersburgo, Novosibirsk, Ekaterimburgo, Vladivostok o Volgogrado. Factores como alcoholismo familiar, pobreza y migración interna siguen impulsando el abandono infantil. 

Y es que la infancia es un indicador social de un país, un termómetro de la salud moral y política de la sociedad. Porque una ciudad (y un país) que es capaz de tolerar miles de menores viviendo en estaciones y alcantarillas revela un profundo deterioro del tejido social. A pesar de la oscuridad, el film deja entrever gestos de cuidado entre los propios niños, momentos de juego y reflexiones sobre Dios, el amor o el futuro, que actúan como recordatorio de una humanidad que persiste incluso en condiciones límite.