sábado, 14 de marzo de 2026

Cine y Pediatría (844) “Los Domingos” para el discernimiento vocacional

 

Dos películas partían como favoritas en la 40ª edición de los Premios Goya 2026: Los domingos (Alauda Ruiz de Azua, 2025) con 13 nominaciones y Sirât (Oliver Laxe, 2025), con 11. Dos películas que son polos opuestos por la temática y por la propia reacción del espectador, y que finalmente si se repartieron la mayoría de las estatuillas: en el caso de Sirât, aquellas de carácter técnico (seis en total, como fotografía, sonido, música original, montaje, dirección de producción y dirección artística) y Los Domingos cinco de mayor peso (mejor película, directora, actriz principal, actriz de reparto y guion original). Y era de esperar lo de esta última, pues ya venía con la vitola de haber conseguido la Concha de Oro en San Sebastián y otros muchos premios. 

Y es que el nombre de esta directora vasca, Alauda Ruiz de Azua, ya nos sorprendió con su ópera prima en el largometraje, Cinco lobitos (2022), donde logró tres premios Goya (mejor dirección novel, actriz principal y actriz secundaria) en aquella gala en la que arrasó As Bestas (Rodrigo Sorogoyen, 2022). Y de nuevo, la directora regresa a los conflictos familiares, en la que en Los Domingos una joven se plantea abrazar la vida de monja de clausura, una decisión que provoca un terremoto familiar que nos enfrenta al pragmatismo de su padre viudo, al ateísmo de una tía asertiva y a la fe de la joven, distintas posiciones que nos hacen replantear como espectadores algunos valores de la sociedad, la fe y la religión. Una película que sorprende por el respeto con el que se trata el tema desde todos los puntos de vista.  

Ainara (Blanca Soroa), una joven brillante de 17 años huérfana de madre y la mayor de tres hermanas, interna en un colegio religioso, anuncia a su familia que quiere convertirse en monja de clausura, optando por la vida religiosa en lugar de la universidad esperada por todos. Esta decisión genera un abismo en el núcleo familiar: su padre viudo Iñaki (Miguel Garcés) se muestra pasivo, la abuela Lila ofrece algo de apoyo espiritual, mientras la tía Maite (Patricia López Arnaiz), no creyente y dominante, rechaza la idea con vehemencia, viéndola como una manipulación. “Estoy haciendo un discernimiento vocacional”, le confiesa a su tía, expresándole que se siente amada por Jesús; pero esta intenta replicarle, intentando que se quite esa idea: ”Yo creo que ese sentimiento que sientes puede ser espiritual… Pero también puede ser otra cosa y te confunda”. Pero la idea de Ainara parece firme: “Pero yo en el convento estoy muy feliz. Quiero volver y pasar tiempo con ellas”. 

Se reúnen con las monjas, y una de ellas le dice al padre: “Dios ha plantado una semilla. Ahora hay que ver cómo crece”. Y entramos en esa etapa del discernimiento, esa capacidad intelectual y moral que intenta distinguir entre opciones, separando lo verdadero de lo falso o lo bueno de lo malo. El padre acepta, pero la tía es beligerante frente a su pasividad y le busca opciones: “¿Porqué no la llevas al psicólogo?..., ¿por qué no la mandas a estudiar a Inglaterra?”. El pragmático marido argentino de Maite (Juan Menujín) intenta calmar a su esposa sobre esta lucha porque la sobrina no caiga en manos de la Iglesia: “Ella cree en Dios. Al igual que tú crees en el cambio climático, tu sobrina cree en Dios”. 

El conflicto escala con tensiones en matrimonios, finanzas familiares y un breve romance de Ainara, culminando en una prueba de fuego que cuestiona libertades y destinos. “El amor por Jesús es puro, incondicional. No hay palabras para expresarlo”, le dice su consejero espiritual. La conversación con la madre superiora (Nagore Aramburu) tampoco tiene desperdicio. Al final la tía le grita: “Cariño, nadie te está llamando. Dios no existe”, y Ainara, impasible, le contesta: “Rezaré por ti”. Y que nos aboca a una imagen final para el debate, escena icónica sin diálogos que evoca sufrimiento sutil y ambigüedad moral.… 

Porque en un país que fue santo y seña del catolicismo en los siglos XVI y XVII y que ahora apenas tiene vocaciones, qué valentía - y qué extraño - enfrentarnos a este tema en Los Domingos. Y hacerlo con el sentido y la sensibilidad de no crear anticuerpos ni en laicos ni en creyentes. Es una película respetuosa, donde se explora la vocación religiosa como refugio ante el dolor familiar y la pérdida, contrastando fe devota con escepticismo secular en una familia de clase media actual; allí donde se reflexiona sobre la incomprensión mutua: Ainara ve en Dios una estabilidad paternal, mientras Maite representa la razón laica que percibe la fe como evasión o "cura chamánica". Nos adentra a temas como la libertad individual frente a expectativas familiares, el peso de la culpa cristiana y los límites de la piedad, invitando al espectador a cuestionar si la fe libera o aliena, sin posturas dogmáticas. 

Aún así, Los Domingos genera división en la crítica por su audaz exploración de la vocación religiosa en un contexto familiar contemporáneo. Polarización que a buen seguro surge de expectativas ideológicas y diferentes percepciones alrededor de la vida, la fe y la religión. Muchos críticos celebran su guion matizado, que evita moralejas simplistas y presenta personajes grises en un conflicto familiar sin héroes ni villanos claros, deconstruyendo la fe como refugio ante el duelo y la incomprensión secular. Otros la critican por sus por clichés, quizás con algunos tópicos en diálogos y dinámicas: la tía "razonable" que pierde las formas, el padre pasivo, la abuela piadosa, y una adolescente vulnerable "capturada" por un culto. Razones para la polarización seguro que no faltan, pero espero que sean desde el mismo respeto que demuestra la película. Lo que está claro, es que no suele dejar indiferente… 

Vocación y fe, conflictos familiares, libertad y manipulación. Una vocación que interroga en la autonomía de menores vulnerables: ¿es elección libre o adoctrinamiento por monjas/cura? Temas para el debate (y el discernimiento) con Los Domingos. 

Una película española que impacta con una España en donde hay una crisis estructural de vocaciones sacerdotales y religiosas, con un clero muy envejecido y conventos en retroceso. El problema es demográfico, cultural y también interno a la propia Iglesia. En el caso de las congregaciones femeninas, enunciar que viven un fuerte descenso, con cierre de conventos y comunidades muy envejecidas. El itinerario vocacional sigue existiendo (discernimiento, postulantado, noviciado, votos), pero afecta a muy pocas mujeres españolas (algo más de otras nacionalidades) y exige gran motivación en un contexto de precariedad laboral y modelos vitales más abiertos. El por qué de esta crisis tiene distintas consideraciones, como la intensa secularización de nuestra sociedad, la percepción social de la vida religiosa como una opción poco atractiva (celibato, exigencia de por vida, imagen de institución en crisis) y esos cambios culturales donde entroncan con dificultad los compromisos “para siempre”. Quizás Los Domingos permite delinear el debate sobre la crisis de vocaciones en España a través de la historia de Ainara.

 

miércoles, 11 de marzo de 2026

Terapia cinematográfica (20). Prescribir películas para abordar el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil

 

En 1998 la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró la obesidad como una epidemia global (“globesity”). Todos los países están afectados por esta epidemia. Ningún país ha registrado un descenso de la prevalencia de la obesidad en el conjunto de su población, y ninguno ha podido cumplir el objetivo de la OMS de "no aumentar en 2025 con respecto a los niveles de 2010".

Un problema de salud pública donde la prevención es clave y está fundamentada en cuatro pilares y tres etapas críticas. Los cuatro cuatro pilares de la prevención de la obesidad infantil son: dieta saludable, actividad física regular, tiempo de pantallas limitado y horas de sueño suficientes según la edad. Y las tres etapas críticas en las que hay que estar especialmente atentos, que serán determinantes en el IMC a corto y largo plazo, son: desde la etapa prenatal hasta los 2 años, de los 5 a los 7 años (con el llamado rebote adiposo) y la adolescencia. 

Los medios de comunicación, sobre todo la televisión y la publicidad, tienen un papel ambivalente en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. Y ello porque pueden contribuir negativamente al aumento del sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes, al promover el sedentarismo y la ingesta de alimentos ultraprocesados mediante anuncios dirigidos a la infancia. Se ha documentado que niños expuestos a anuncios de comida en programas infantiles tienden a elegir productos poco saludables, con una asociación estadística entre tiempo frente a pantallas y sobrepeso. Sin embargo, también son un canal idóneo para difundir mensajes de salud pública, promover hábitos saludables y sensibilizar a la sociedad, por lo que con un uso bien regulado pueden ser decisivos para la prevención y concienciación. 

En síntesis, aunque los medios pueden ser factores obesogénicos, también tienen un valor estratégico fundamental y el cine es un medio especialmente potente para la sensibilización, educación y cambio cultural en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. El cine lo ha abordado desde perspectivas muy diversas, que abarcan el drama, la crítica social, el documental y la comedia, siendo un instrumento de sensibilización, debate y reflexión sobre este problema sanitario y social, allí donde un personaje o la trama son nucleares. Historias de ficción o documentales donde la presencia de la obesidad en el cine puede contribuir a la concienciación social, desestigmatización, y análisis crítico de su compleja etiología y consecuencias. 

Pero hoy vamos a intentar hablar y prescribir de películas de este tema centrados en el sobrepeso y obesidad en la infancia y adolescencia. Y es así que desde esta sección de Terapia cinematográfica hoy recogemos 7 películas argumentales al respecto. Estas películas son, por orden cronológico de estreno: 

- Super Size Me (Morgan Spurlock, 2004), para reconocer los peligros de la comida rápida (fast food) en la salud y reflexionar sobre la responsabilidad corporativa en la lucha frente a la obesidad. 

- Malos hábitos (Simon Bross, 2006), para conocer que cualquier extremo (nutricional, estético o emocional) puede terminar por enfermarnos. 

- Ser gorda como yo (To Be Fat Like Me, Douglas Barr, 2007), para promover la idea de que la verdadera belleza de las personas no está en el peso, sino en la autenticidad y la aceptación de uno mismo. 

- Yo, Terri (Terri, Azazel Jacobs, 2011), para reconocer la compleja vida interior que acompaña a un adolescente con obesidad mórbida y su lucha por ser aceptado. 

- Sobrealimentados y desnutridos (Overfed & Undernourished, Troy Jones, 2014), para adentrarnos en la lucha de un preadolescente obeso por controlar su peso. 

- Butter (Paul A. Kaufman, 2020), para reflexionar sobre los problemas físicos y, sobre todo, emocionales de un adolescente con obesidad mórbida y el acoso escolar asociado. 

- Obesidad infantil. La pandemia ignorada (Pablo Deus, Carlos Morán, 2025), para concienciarnos de que si no actuamos frente a la obesidad, esta generación de hijos será la primera vez que vivan menos que sus padres. 

Siete películas argumentales para conocer un poco mejor la obesidad que se extiende en el mundo y cómo repercute en la infancia y adolescencia, tanto a corto como a largo plazo, tanto a nivel físico como psicológico. 

Se puede revisar el artículo completo en este enlace o en este otro.

lunes, 9 de marzo de 2026

Pasado, presente y futuro de la publicación biomédica: de las revistas en papel a las revistas electrónicas

 

La evolución de la información médica (y sus publicaciones biomédicas) ha pasado por hitos tecnológicos fundamentales que han transformado radicalmente la forma en que se produce, distribuye y consume el conocimiento científico. Cabe diferenciar algunas etapas clave: 

1. La era de la imprenta y el papel (El pasado) 

Durante siglos, la publicación tradicional en papel fue el estándar. Era un sistema con limitaciones críticas para las necesidades modernas: logística deficiente (es un proceso caro, lento y con una distribución limitada), dificultad de acceso (los materiales resultan difíciles de archivar y recuperar de manera ágil), impacto ambiental (se considera un sistema poco ecológico) y proceso editorial cerrado (se caracterizaba por la gestión privada de la información y la apropiación del copyright). 

La llegada del ordenador y, posteriormente, de los discos ópticos o CD-ROM, marcó el inicio de la transición hacia formatos digitales, permitiendo el almacenamiento masivo de datos antes de la conectividad total. 

2. La revolución de Internet y la World Wide Web (El presente) 

La integración de la medicina con Internet ha dado lugar a la publicación electrónica, la cual ofrece ventajas que superan las barreras del papel: inmediatez y ubicuidad (la información está disponible en cualquier lugar de forma instantánea), interactividad y multimedia (permite el uso de hiperenlaces, que conectan directamente con referencias bibliográficas, elementos multimedia y la posibilidad de añadir comentarios de los lectores o modificar artículos en tiempo real), mejor acceso a la MBE, medicina basada en la evidencia (internet ha facilitado la aparición de fuentes secundarias y bases de datos especializadas como Cochrane, guías de práctica clínica y alertas bibliográficas) y nuevos retos (esta explosión informativa ha traído consigo el fenómeno de la "infoxicación" o sobrecarga de información). 

3. Hacia un modelo híbrido o solo electrónico (El futuro) 

A principios de este siglo se pensaba que la evolución no implicaría la desaparición total del formato físico, pero a día de hoy casi es la tendencia. En aquellos primeros pasos el futuro de la información médica no se definía como "papel o electrónico", sino como "papel y electrónico". El siglo XXI se proyecta como una "odisea en el ciberespacio" donde tendrán que convivir ambos mundos para mejorar la práctica clínica y la investigación. 

Las revistas biomédicas electrónicas presentan diversas ventajas significativas en comparación con el formato tradicional de papel, principalmente en lo que respecta a sus procesos de distribución y editorial. 

- Ventajas en el proceso de impresión y distribución: ubicuidad e instantaneidad (permite el acceso a la información desde cualquier lugar de forma inmediata), capacidades multimedia (ofrece la posibilidad de incluir elementos multimedia e hiperenlaces, enriqueciendo el contenido del artículo), eficiencia de costos (presenta un bajo coste de producción en comparación con el sistema de papel, el cual es descrito como caro y lento), conveniencia (facilita el manejo y la consulta de la información para el usuario). 

- Ventajas en el proceso editorial: interactividad (permite añadir comentarios de los lectores y ofrece la posibilidad de que los autores modifiquen el artículo), mejoras en la revisión (facilita la revisión prepublicación), navegación bibliográfica (las referencias bibliográficas en hipertexto permiten saltar directamente a las fuentes citadas), métricas precisas (permite obtener una medida exacta del factor de impacto, lo que proporciona datos más fiables sobre la relevancia de las publicaciones, con datos webmétricos también). 

En el año 2020 realizamos en este blog un análisis del pasado, presente y futuro de las revistas pediátricas españolas. El panorama era desolador, y poco han mejorado en estos seis años. En aquel momento ya constatábamos que desde que comencé mi andadura en la Pediatría hace cuatro décadas han desaparecido las siguientes revistas pediátricas en España: Acta Pediátrica Española (Acta Pediatr Esp.), Anales de Pediatría Continuada (An Pediatr Contin.), Archivos de Pediatría (Arch Pediatr.), Pediatría Rural y Extrahospitalaria, Pediatrika, Revista Española de Pediatría (Res Esp Pediatr.), así como algunos Boletines regionales.  

Permanecen activas las siguientes: Anales Españoles de Pediatría (An Esp Pediatr.), luego Anales de Pediatría (An Pediatr (Barc), Evidencias en Pediatría (Evid Pediatr.), Formación Activa en Pediatría de Atención Primaria (FAPap.), Pediatría Integral (Pediatr Integral.) y Revista de Pediatría de Atención Primaria (Rev Pediatr Aten Primaria.), más algún Boletín regional como el de la SCCALP. Y ya todas han derivado a formato electrónico exclusivo, el último Rev Pediatr Aten Primaria a comienzos de este año 2026. Decir que este año se cumplen los 20 años del primer número de Evid Pediatr, y que fue en su momento la única revista que nació (y siempre ha sido) electrónica. 

La situación es que de las revistas pediátricas españolas vigentes, dos son de formación continuada (FAPap, Pediatr Integral), una es una revista secundaria (Evid Ped) y solo dos de ellas aceptan originales (An Pediatr y Rev Pediatr Aten Primaria, más algún Boletín regional).Y de ellas solo An Pediatr tiene factor de impacto, con una evolución positiva del 2011 (FI 0,8, Q4) a 2021 (FI 2,4, Q2), pero desde entonces ha vuelto a estancarse: 2022 con FI 2,1, 2023 con FI 1,5 y 2024 con FI 2,1. Todo esto nos da un panorama electrónico, pero algo preocupante en nuestro país. 

La información de este vídeo ejemplifica lo que fue nuestro análisis de las publicaciones biomédicas a principio del siglo XXI. La esencia del cambio ya estaba definida.