lunes, 16 de agosto de 2010

La hamburguesa, con ketchup y una estatina, gracias

Leer la prensa médica generalista te da una idea general de cómo está el patio en cuanto a preocupaciones sobre temas de salud se refiere. La obesidad y sus multicausas es tema recurrente. Pero también pueden leerse auténticas aberraciones. Ojo, que han partido de algún grupo de "expertos". Que hay gente para todo.

Por ello es impagable esta noticia leída el la sección de salud del diario "El Mundo", dentro de la sección "prácticas para reducir el riesgo cardiovascular":

¿Hamburguesa y estatina?

El inicio de la noticia es el siguiente: "Como un condimento más. Igual que al comprar una hamburguesa se ofrece kétchup o mostaza, un grupo de expertos del Imperial College de Londres propone que se pueda pedir una estatina, un fármaco empleado para reducir el colesterol. Según ellos, con esta práctica se reduce el riesgo cardiovascular que se desprende de este tipo de comida basura. La idea, aún lejos de ponerse en práctica, ha despertado bastantes argumentos en contra".

Uno no sabe si realmente es una noticia de salud o si está en la sección de humor del periódico. Sin embargo, se trata de un documento publicado en "American Journal of Cardiology". Ya en serio, la noticia es grave porque los expertos, recomendando esto, asumen de facto una derrota en lo que se refiere a la educación en buenos hábitos alimentarios de la población. En efecto. Si seguimos leyendo. Darrell P. Francis, uno de los autores, refiere: "Lo primero sería que la gente no se alimentase de manera insana. Pero, como esto desgraciadamente no sucede así, lo que nosotros proponemos es que puedan acceder fácilmente -sin tener que pasar por el médico- a esta otra opción".

Así que en Estados Unidos comienzan a arrojar la toalla. Se ha asumido que ya no hay nada que hacer. Inculcar a la gente unos buenos hábitos alimentarios ya es imposible.

Sólo podemos pedir que la propuesta de estos investigadores no prospere y que, si prospera, no salte el oceano Atlántico y se instale en Europa.

Siendo algo malpensado, uno se da cuenta de que todos ganan: los fabricantes de hamburguesas y otros tipos de comida basura y, por supuesto y como no podía ser de otro modo, los laboratorios productores de estatinas. Quien pierde es el ciudadano. Obeso, mal alimentado y polimedicado.

Desde este otro lado del mundo, y más en concreto desde España, sólo podemos insistir en que los esfuerzos deben invertirse en educar a la población para que viva saludablemente en todos los aspectos de su vida, de los que el alimentario es uno más. Desde las consultas de pediatría y medicina de familia podemos hacer mucho. Sin asumir nunca de partida el fracaso. En el terreno de la alimentación, como en otros, la educación sanitaria es el pilar fundamental con el que enfrentarnos a problemas como el de esta noticia.

3 comentarios:

Marisa moya dijo...

Hola Cristóbal, dices:
"los esfuerzos deben invertirse en educar a la población para que viva saludablemente en todos los aspectos de su vida, de los que el alimentario es uno más. Desde las consultas de pediatría y medicina de familia podemos hacer mucho"
Completamente de acuerdo,mi trabajo es de educadora infantil y este tema es uno de nuestros caballos de batalla. De hace unos años a esta parte, venimos observando que la alimentación de los niños, en el fondo y en la forma no es la que debiera. Son muchos los flancos que debemos atender,los padres,los médicos,incluso las administraciones. Los padres, a mi modo de ver, andan cuando menos despistados,el primer año de vida tienen una gran preocupación por las cantidades (biberones cada vez más grandes)pero se sienten tranquilos con los potitos, después, en el segundo año, se alarga la ingesta de biberonazos y se mantienen los potitos y últimamente, ésto también es la dieta del tercer año de vida. Es el colegio el que enseña a comer. Los pediatras, a mi modo de ver, tienen un papel importante en la consolidación o modificación de estas pautas porque los papás les suelen otorgar autoridad en este ámbito, a la opinión del médico. Por eso, nosotras nos enfadamos cuando alimentan con sus prescripciones costumbres y hábitos que maleducan a padres y por tanto a niños.
También las administraciones ponen el foco en temas que apartan nuestra mirada de lo sustancial. En la Escuela, mantenemos, contra viento y marea, la cocina propia, que cuidamos con esmero porque para nosotras la alimentación de los pequeñitos es un bien preciado. Pues bien, las normativas actuales con su ansia de resguardarnos de bacterias, nos hacen cumplir con protocolos que convierten cocinar en el centro, en una tarea casi imposible (prefieren los catering que dan más seguridad/tranquilidad). Me parece bien el control, no la axfisia de planteamientos que a día de hoy, se deberían mimar.Y de estos barros vienen estos lodos.No se les puede recriminar a los adolescentes que consuman comida basura porque hemos sido los adultos, los modelos, los que hemos generado estos hábitos. ¿Con qué autoridad moral se les puede pedir que no consuman comida basura si buena parte de su vida se la hemos puesto nosotros el plato? ¡ Se empieza desde el biberón!

carmen dijo...

Es un tema en el que tengo argumentos encontrados, y que no se verdaderamente como conciliar (las incongruencias del ser humano, en las que soy una experta)
En los niños soy partidaria de la educación, por desgracia los padres no suelen hacer ni caso en lo que no les interesa.
En los adultos mi experiencia es que no hay forma de cambiar sus hábitos de no ser que ellos tenga una experiencia adversa que los convenza (y a veces ni aun así).
Yo tengo en mis manos medicación que según los estudios actuales puede disminuir su riesgo ¿que hago?
Si tuviera la absoluta certeza de que esa medicación no va a tener efectos adversos a la larga no tendría ninguna duda en mi actuación, pero por desgracia no la tengo.
Para mi es un conflicto que no tengo resuelto ,y en lineas generales me dejo llevar por mi inspiración del momento, lo que desde luego es poco científico.

José Cristóbal Buñuel Álvarez dijo...

La educación es fundamental y lo preocupante del estudio norteamenricano es que parte de la idea de que "ya no hay nada que hacer. Hemos fracasado con la educación".
Esta idea es en sí misma perjudicial para la salud porque deja a los afectados en situación de riesgo.

Por otra parte, totalmente de acuerdo con que es muy difícil cambiar unos malos hábitos alimentarios. Constantemente se está investigando en este tema pero no podemos dimitir de nuestra responssabilidad como médicos. En el caso del sobrepeso y obesidad, es más fácil prevenir que un niño normal se convierta en obeso que intentar que un niño obeso deje de serlo.

Los médicos tenemos en este tema mucho que decir, pero hay mucha más gente implicada. Comenzando por los propios padres que son los encargados y responsables primeros de la educación de sus hijos. La adquisición de hábitos alimentarios saludables es una tarea que comienza en el hogar. Es un tema de educación. Pero no de "educación en la escuela" sino en el propio hogar.

Muchas gracias por vuestros cometarios a las dos.