Leer la prensa médica generalista te da una idea general de cómo está el patio en cuanto a preocupaciones sobre temas de salud se refiere. La obesidad y sus multicausas es tema recurrente. Pero también pueden leerse auténticas aberraciones. Ojo, que han partido de algún grupo de "expertos". Que hay gente para todo.
Por ello es impagable esta noticia leída el la sección de salud del diario "El Mundo", dentro de la sección "prácticas para reducir el riesgo cardiovascular":
¿Hamburguesa y estatina?
El inicio de la noticia es el siguiente: "Como un condimento más. Igual que al comprar una hamburguesa se ofrece kétchup o mostaza, un grupo de expertos del Imperial College de Londres propone que se pueda pedir una estatina, un fármaco empleado para reducir el colesterol. Según ellos, con esta práctica se reduce el riesgo cardiovascular que se desprende de este tipo de comida basura. La idea, aún lejos de ponerse en práctica, ha despertado bastantes argumentos en contra".
Uno no sabe si realmente es una noticia de salud o si está en la sección de humor del periódico. Sin embargo, se trata de un documento publicado en "American Journal of Cardiology". Ya en serio, la noticia es grave porque los expertos, recomendando esto, asumen de facto una derrota en lo que se refiere a la educación en buenos hábitos alimentarios de la población. En efecto. Si seguimos leyendo. Darrell P. Francis, uno de los autores, refiere: "Lo primero sería que la gente no se alimentase de manera insana. Pero, como esto desgraciadamente no sucede así, lo que nosotros proponemos es que puedan acceder fácilmente -sin tener que pasar por el médico- a esta otra opción".
Así que en Estados Unidos comienzan a arrojar la toalla. Se ha asumido que ya no hay nada que hacer. Inculcar a la gente unos buenos hábitos alimentarios ya es imposible.
Sólo podemos pedir que la propuesta de estos investigadores no prospere y que, si prospera, no salte el oceano Atlántico y se instale en Europa.
Siendo algo malpensado, uno se da cuenta de que todos ganan: los fabricantes de hamburguesas y otros tipos de comida basura y, por supuesto y como no podía ser de otro modo, los laboratorios productores de estatinas. Quien pierde es el ciudadano. Obeso, mal alimentado y polimedicado.
Desde este otro lado del mundo, y más en concreto desde España, sólo podemos insistir en que los esfuerzos deben invertirse en educar a la población para que viva saludablemente en todos los aspectos de su vida, de los que el alimentario es uno más. Desde las consultas de pediatría y medicina de familia podemos hacer mucho. Sin asumir nunca de partida el fracaso. En el terreno de la alimentación, como en otros, la educación sanitaria es el pilar fundamental con el que enfrentarnos a problemas como el de esta noticia.
