sábado, 18 de noviembre de 2017

Cine y Pediatría (410). "Entre los dos" venceremos la narcolepsia de la vida


Se conoce como narcolepsia a la presencia de episodios de sueño profundo de manera súbita durante el día. Una entidad en la que no conoce el motivo real de por qué se producen estos episodios de sueño súbito y que es una entidad rara y, más rara aún, en la edad pediátrica (en este caso afecta más a adolescentes que a niños). 
Lo más llamativo de la narcolepsia son los episodios de sueño brusco e intenso que suelen durar muy poco y que pueden aparecer con más frecuencia en los momentos de relajación. Los episodios son tan breves que si el niño no pierde el tono muscular puede que nadie se dé cuenta del episodio. Si se le estimula se despierta sin problema y, al despertar, el adolescente es consciente de la sensación de sueño. A veces se asocian otros síntomas, como la llamada cataplejía, donde pierde la fuerza muscular y provoca caídas. A veces se sufre también las denominadas parálisis del sueño, en las que tiene imposibilidad para mover los músculos durante unos instantes, incluso estando despierto. Estas parálisis pueden asociarse a cuadros de alucinaciones en los que el niño ve, oye y siente cosas que sabe que no existen. 
El tratamiento no es fácil y se suele recurrir a fármacos estimulantes para el día y otros que evitan la fase REM del sueño, entre ellos el metilfenidato o los antidepresivos tricíclicos. También se suele recomendar realizar una buena higiene del sueño y, claro está, evitar realizar actividades de riesgo sin compañía. Lo cierto es que suele estar presente durante toda la vida, y puede afectar a la calidad de vida de la persona, interfiriendo en los estudios, trabajo o relaciones sociales. 

Con esta introducción a esta entidad tan poco habitual y conocida, comienzo este post de hoy en Cine y Pediatría, pues narcolepsia es lo que padece nuestra joven protagonista, aunque esta enfermedad aparece casi como un "macguffin", pues en realidad la película habla de la convivencia en situaciones familiares extremas, aquellas en que, para salir adelante, podemos estar de cualquier manera, menos dormidos. La película procede de Irlanda, un país que ya nos ha dejado alguna obra memorable en esta colección: Las hermanas de la Magdalena (Peter Mullan, 2002), En América (Jim Sheridan, 2002), Los niños de San Judas (Aisling Walsh, 2003) o Sing Street (John Carney, 2016) 

Y a estas se suma hoy Entre los dos (Mark Noonan, 2015), película que sorprendió a todos en el Festival de Berlín, donde se hizo con el premio a la mejor opera prima y pone de manifiesto las virtudes de un cineasta recién llegado y su ópera prima. Un melodrama que cuenta la historia de un hombre, Will (Aidan Gillen, visto en la serie Juego de Tronos), que recibe la libertad condicional para cuidar de su sobrina Stacey (el brillante debut de Lauren Kinsella), una inteligente niña de 11 años ahora huérfana, tras la reciente muerte de su madre. Una peculiar relación familiar que, a lo largo de la historia, iremos descubriendo el por qué y cómo han llegado a esa situación. 

Mientras buscan un hogar y se establecen en un parking de autocaravanas en las Midlands irlandesas, una serie de obstáculos les aleja de formar una familia normal y una vida juntos. Stacey es rechazada en la escuela local debido a la narcolepsia que padece (apreciamos su tendencia espontánea al sueño profundo durante el día y la tomas de pastillas para intentar combatirlo) y Will desobedece varias veces las obligaciones de la libertad condicional en sus intentos desastrosos por ser una figura paterna responsable. Ambos corren un gran riesgo: que a Will le retiren la oportunidad de salir definitivamente de la cárcel y que Stacey tenga que ir a una casa de acogida. 

Una relación sobrina y tío muy especial, donde Stacey tiene reflexiones muy superiores a su edad, en parte producto de su insolencia: "Seguro que no te sabes mi cumpleaños", "Las relaciones se basan en la sinceridad", "También sé que te tomas mis pastillas, así que también eres un drogadicto", "¿Qué cosa tan horrible hiciste?"

El conflicto principal de Entre los dos estriba en el tiempo limitado del que Will dispone para encontrar un trabajo y demostrar que puede proporcionar una vida estable para Stacey antes de que los servicios sociales decidan si vuelven a hacerse cargo de la niña, lo que implicaría el regreso de él a prisión para acabar de cumplir su condena. Un hombre sensible que, poco a poco, se enamora de su vecina Emilie (Erika Sainte) y se encariña de Stacey: "¿Quieres un abrazo de buenas noches?". Un hombre que sale de la cárcel y que finalmente descubrimos por qué: un error por defender a la madre de Stacey, su hermana, frente a su marido maltratador. 

Es Entre los dos un melodrama sustentado en las segundas oportunidades que hace descansar su engranaje en esa falta de comunicación que contamina las interrelaciones familiares, y que lograr naufragar en los pantanos de la sensiblería. Y esta pequeña obra reluce como una epopeya de historias mínimas protagonizada por dos personajes de cada día con los que resulta muy fácil empatizar. 

Cine de autor cocinado a fuego lento que intenta empapar el alma desde el entretenimiento sin impartir ningún tipo de lección moral. Una película en la que destaca la entrañable química que desprende la pareja protagonista, elemento esencial para sazonar un plato que para nada aparece insípido. Una obra que nos dice que todos contamos para vencer la narcolepsia de la vida y que nos hace reflexionar sobre este mensaje del psicólogo y escritor Guillermo Ballenato: "Del pasado eliminar la culpa; del presente eliminar la queja; del futuro eliminar el miedo".

 

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