lunes, 30 de mayo de 2016

Cuidando con la razón y con el corazón


Este pasado fin de semana tuvo lugar la IX JORNADA DE HUMANIZACIÓN PARA NIÑOS Y NIÑAS en el Hospital Universitario y Politécnico La Fe, con un programa con una Conferencia inaugural y tres Mesas redondas: 
- Salud Mental, ¿cuál es la meta? 
- Adolescentes... un mundo aparte ¿o no tanto? 
- Profesionales, ¿competentes para humanizar? 

El lema de este año “Por tu salud y por tu sonrisa” marcó lo que fue un encuentro en el que analizar y optimizar los factores que contribuyen a mejorar la estancia de los niños y sus familias en los hospitales, en definitiva, a humanizar. Y allí estuvimos presentes como hospital, con la participación activa de nuestra compañera oncóloga pediátrica, la Dra. María Tasso, y la presentación de un póster junto a las profesoras de la Unidad Pedagógica Hospitalaria. 

Hoy queremos destacar algunos puntos de interés de la Conferencia inaugural lleva a cabo por Dña. Pilar Barreto, Catedrática de Psicología Clínica de la Universidad de Valencia, bajo el título de "Cuidando con la razón y con el corazón", que lo dice todo por sí solo. 

El asesoramiento ("counseling") de la OMS nos da tres claves para conseguirlo: Actitudes, Conocimientos y Habilidades. Y todo ello se aprende con el estudio y la práctica, con sensibilidad. 

La EXCELENCIA CLÍNICA para el encuentro de razón y corazón supone, al menos, estos cuatro puntos: 
1. Eficiencia profesional 
2. Satisfacción de los pacientes: confianza, compresión y acompañamiento emocional. 
3. Satisfacción profesional y personal: actitudes de respeto y solidaridad con el sufrimiento, conocimientos, competencia (relacional y emocional) 
4 Buen funcionamiento de equipo: objetivos comunes, capacidad de cooperación, habilidades de relación, crecimiento y enriquecimiento mutuo. 

Porque en los VÍNCULOS que unen cerebro y corazón se contacta con lo racional y con lo emocional del ser humano. Y un vínculo significativo es conexión con el sufrimiento y con las fortalezas del paciente, manteniendo el equilibrio. Y donde es importante hablar de las conexiones sanadoras, que es saber que el profesional es en sí una herramienta terapéutica poderosa, donde un estado emocional equilibrado permite transmitir confianza y sanación. 

Y está claro que hay una serie de riesgo de poner cerebro y corazón de forma continua en el trabajo y dos muy a tener en cuenta: 
- "Burnout", que deriva del malestar psicológico producido por estrés laboral, y ocasiona disminución del rendimiento, bajas laborales, mayor conflictividad de equipo, etc. 
- Fatiga por compasión (el trauma vicario), que deriva de la relación entre el clínico y el paciente y es el coste por cuidar al paciente con dolor. 
Aunque disponemos de ciertos protectores frente a ello, como el Compromiso, el Autocuidado y la Satisfacción por la compasión (el gozo que deriva del trabajo de ayudar a otros) 

Es bueno (y necesario) cuidar con la razón y con el corazón. Y hacerlo bien y estar bien como profesionales, y para ello conviene revisar algunas INTERVENCIONES en las que conviene adquirir formación: 
- Comunicación asertiva 
- Estrategias de solución de problemas 
- Gestión del tiempo 
- Reducción de ansiedad 
- Reestructuración cognitiva 
- Aumentar la gratificación 
- Nivelar objetivos y expectativas 
- Trabajar el sentido del humor, la reina de los protectores. 

Y se comentaron algunas prácticas que ayudan al desarrollo terapéutico del yo: 
- Autoconocimiento: familiarizarnos con nuestra historia, nuestras fortalezas y debilidades, lo que permite trabajar los retos emocionales para que no se proyecten en los demás. 
-Autoempatía: mirarnos con cariño, con actitud afectuosa y autoaceptación al darnos cuenta de conocer nuestras debilidades. Ayuda en ello la meditación del amor benevolente . 
- Atención consciente, mediante la práctica continuada de la meditación 
- Consciencia contemplativa: tomar consciencia de la posibilidad de encontrar significado a través de nuestros valores, con el resultado de establecer conexiones sanadoras. 
Y para ello es muy recomendable el contacto con la naturaleza para encontrarnos con nosotros y con los otros. 

Buenos consejos en una conferencia en busca de cuidar con la razón y con el corazón. De cuidar a nuestros pacientes y de cuidarnos como profesionales sanitarios.

sábado, 28 de mayo de 2016

Cine y Pediatría (333). "Más allá de la pizarra", más allá de la educación en la escuela sin nombre


Hay películas que son lecciones de vida y que se ven con el corazón en un puño, con los ojos bañados de lágrimas y que permanecen durante mucho tiempo en el recuerdo. Si esas películas están basadas en hechos reales, esos sentimientos se incrementan. Basado en el libro del año 2011 "Nobody Don´t Love Nobody; Lessons on Love from the School With No Name" de Stacey Bess, en teoría la propia protagonista, surge la película para la televisión Más allá de la pizarra (Jeff Bleckner, 2011).

Una voz en off de un niña nos dice "La escuela era el lugar que me ayudaba a vislumbrar quien quería ser" y "Siempre me gustó la escuela. Y cuando cumplí 16, abandoné". Y a continuación, en el año 1987 y en Salt Lake City, una joven llamada Stacey Bess (interpretada con maestría por la actriz Emily VanCamp), esposa y madre de dos hijos, cumple su sueño: ser maestra y conseguir su primer puesto de trabajo. Pero su primer trabajo no es lo que esperaba, pues con el curso comenzado acepta un trabajo en una escuela sin nombre, donde le asignan la casi imposible función de enseñar a 20 niños sin hogar de primero a sexto grado en la misma aula. 

Acepta el reto, pero el reto es más complicado de lo que imaginaba, hasta casi convertirse en un pesadilla al comprobar que el lugar llamado aula es un almacén sucio y destartalado, con un par de libros hechos añicos, un escritorio en mal estado, sillas rotas y la guarida de una rata, allí donde el paso del tren próximo provoca un medio terremoto horario. Y nada más comenzar una compañera le espeta: "Soy una maestra, pero esto no es enseñar. Esto es cuidar niños camino al reformatorio. Así que, buena suerte..."

Y surge el abatimiento ya el primer día en nuestra protagonista: "Ha sido terrible. Era una señora simulando ser una maestra. Los niños vieron a través de mi". Y la confesión a su marido: "No es lo que esperaba. Si voy nuevamente mañana, es por una sola razón: no quiero que nuestros hijos me vean flaquear". Y por ello regresa a enfrentarse a aquellos niños desnutridos, sucios, maleducados, que viven hacinados en esa comuna junto a padres maleducados y sucios, con más aficiones al alcohol y drogas que al trabajo, que intentan luchar para salir de la miseria pero que, a la vez, se sienten frustrados. Todo esto muestra una realidad para la joven maestra Stacey: la distancia que hay entre la escuela que soñó y la realidad que tiene enfrente. 

Por otra parte, el director del distrito escolar es inalcanzable cuando ella intenta solicitar recursos para mejorar las condiciones del aula y hacer mejor su trabajo. Pero, pese a todo y a todos, ella consiguió enseñar a los niños palabras con valores que pega en la pizarra: la primera fue "respetuoso" y la segunda "valiente", y llegaron muchas más... Y también les enseña música y les pone la "Oda a la alegría" de Beethoven y otras melodías que hacen que ese refugio vaya adquiriendo el calor a escuela.  
Y a partir de aquí vivimos momentos muy sensibles como la llegada de pupitres y libros nuevos al aula, cuando pintan las paredes y dibujan en ella una vaca y una gallina; cuando reubican al padre de María, esa angelical niña hispana de 12 años; cuando propone enseñar a leer a una madre; cuando se fue María. O la carta de recomendación de Stacey a la joven alumna que cambia de colegio: "Para la nueva maestra de Dana: Dana es una delicia, es inteligente, perspicaz y tiene una aptitud especial para las ciencias. Dana es amable, protectora y tiene un gran carácter. Estoy segura de que disfrutará al tenerla en su clase. Saludos. Stacey Bess. Escuela del Refugio". Y la llamada en la distancia de María: "Voy a ser maestra, como usted... Y prométame que nunca nos diremos adiós". 

Y así, entre emociones llegamos al final de toda historia real, con los títulos finales de crédito: "El Acta McKinney-Vento de 1987 aseguró los derechos para la educación de los niños sin hogar. En 1988 se construyó una nueva escuela para los niños sin hogar en Salt Lake City. Stacey Bess continuó enseñando allí durante ocho años más. Y en 1995 Stacey fue galardonada con el National Jefferson Award por el gran servicio público por una persona de 35 años o menos. Y ella continúa hablando alrededor del país para promover la educación y los servicios a la comunidad". Y luego la presentación de Emily VanCamp, la actriz principal, de la propia Stacey Bess. 

Y cuando llegamos al final, aparecen todas las enseñanzas que nos regala esta película más allá de la pizarra, enseñanzas bien estudiadas en distintos foros: 
- Que toda persona, a pesar de las circunstancias en las que viva (pobreza, desarraigo, injusticia,…) no deja de ser una persona con dignidad, sueños, derechos, expectativas y una vida por delante. Y hay que atenderles como un ser humano que son. 
- Que a pesar de la “crisis” (algo que nos acompaña en España durante ya una década) y los recortes en educación, la necesidad agudiza el ingenio y que debe permanecer la ilusión por el presente y la esperanza por el futuro. 
- Que todos cuentan y contar con los demás nos hace mejores, como Stacey contó con el vejo profesor de arte, o con la mujer que sabía algo de música. 
- Que cuando algo lo hacemos nuestro y lo queremos, lo convertimos en un lugar digno, aunque aparentemente sea indigno. Y que a eso le llamamos vocación, la capacidad de dar la vida por lo que uno cree, sin poder al dinero como primer objetivo. Y la vocación en docencia va unida a la responsabilidad, el trabajo bien hecho, el cuidado y cariño hacia los alumnos
- Que los que deciden hacer algo en nuestra sociedad son los que marcan la diferencia en la vida de las personas, como la diferencia que ha marcado con su ejemplo de vida Stacey Bess. 

Porque Stacy Bess tiene una vida prolífica y ejemplar. Educadora, escritora y conferencista, galardonada con numerosos premios por su labor en pro de los niños sin techo de los Estados Unidos. Casada desde hace tres décadas, es la feliz madre de seis chicos (en la película va por el número tres) y ahora está dedicada a escribir y a dictar charlas por la misma causa. 

Y esta película (basada en su vida) nos devuelve el gran amor y vocación que existe en la profesión de maestro. Porque más allá de la pizarra hay mucho que enseñar, mucho por lo que amar y por lo que luchar. Y más allá de la pizarra están grandes profesores que todos recordamos. Y hoy recuerdo a todos aquellos que conocí en el Colegio La Inmaculada de Armenteros, con Don Samuel a la cabeza.

 

viernes, 27 de mayo de 2016

Niño con exantema, mamá embarazada

http://www.aepap.org/grupos/grupo-de-patologia-infecciosa
Las enfermedades exantemáticas son frecuentes en niños pequeños. sus madres pueden quedar expuestas a los diversos virus que producen estas enfermedades. Pueden coincidir además con una situación de embarazo materno. Es por ello conveniente repasar estas enfermedades y de que modo y manera pueden afectar a la gestante.

El Grupo de Trabajo de Patología Infecciosa de la AEPap ha abordado este problema en un documento que os invitamos a leer y a tenerlo a mano como material de consulta. Su título es "Niño con exantema, mamá embarazada". Podéis descargarlo desde este enlace. También, desde el SlideShare insertado bajo estas líneas. Su detenida lectura es imprescindible para todos los pediatras.