viernes, 30 de septiembre de 2016

Quinolonas en Pediatría: ¿A quién, cuando y cómo?

El uso de quinolonas en los niños siempre ha sido una cuestión controvertida por su posible efecto nocivo sobre el cartílafgo de crecimiento en modelos de experimentación animal. Con el paso del tiempo se ha contemplado su uso solo en situaciones muy concretas y especiales.

El Grupo de Patología Infecciosa de la AEPap ha elaborado un interesantísimo artículo, de imprescindible lectura, sobre el uso de estos antimicrobianos en niños. Desde este blog queremos contribuir a su difusión.

El documento concluye: "Las quinolonas constituyen una familia de antibióticos bactericidas contra microorganismos grampositivos y gramnegativos, de amplio espectro, que han supuesto un importante avance en el tratamiento de las enfermedades infecciosas. Su mecanismo de acción, espectro antibacteriano y farmacocinética permiten tratar por vía oral infecciones, que de otra manera solo podrían tratarse con antibióticos parenterales. En adultos son los antibióticos más ampliamente prescritos en la comunidad, mientras que esto no ocurre en la población pediátrica, a pesar de que las bacterias responsables de las infecciones urinarias y respiratorias son muy similares en ambos grupos, todo ello posiblemente en relación con el riesgo de artropatía descrita en animales jóvenes. Este hecho, aunque parece que esté sobredimensionado, ha permitido controlar el abuso de esta familia de antibióticos de amplio espectro en la población infantil. Con el fin de limitar el aumento y difusión de resistencias, se recomienda un uso juicioso y apropiado de esta clase de fármacos, por lo que, el uso de fluoroquinolonas en niños o adolescentes sólo se justificaría en circunstancias especiales, en las que la infección es causada por un patógeno multirresistente y/o no existen alternativas efectivas y seguras."

Pero no conviene quedarse en la conclusión: son 19 hojas de información imprescindible que podéis decargaros haciendo clic en este enlace.

También podéis consultarlo desde el SlideShare insertado bajo estas líneas:


jueves, 29 de septiembre de 2016

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Consenso Clínico SIBEN para la Encefalopatía hipóxico-isquémica


Llega la información de varios foros de que la revista NeoReviews ha llegado a un acuerdo con SIBEN (Sociedad Iberoamericana de Neonatología) para publicar las declaraciones de consenso clínico que la sociedad realiza. 

Y esta colaboración comienza con las "Recomendaciones terapéuticas del VII Consenso Clínico de SIBEN para la encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal" y a cuya lectura íntegra se puede acceder desde este enlace

Entre los autores del Consenso se encuentra el Dr. Alfredo García-Alix, a la postre responsable director de la Guía de Práctica Clínica sobre Encefalopatía hipóxico-isquémica perinatal en el recién nacido que desde España desarrollamos el equipo elaborador y que se publicó ahora hace un año. Una GPC con varios puntos fuertes, pero, sin duda, la Guía para padres y madres tiene valor añadido. 

Aunque aconsejamos la lectura íntegra de este Consenso, os dejamos las recomendaciones terapéuticas para la encefalopatía hipóxicoisquémica del VII Consenso SIBEN:  

a) En la etapa de REANIMACIÓN 
- Comenzar con aire ambiente y regular la administración de oxígeno suplementario (FiO2), según respuesta y pulsioximetría (monitor de SpO2). 
- El gas debe estar caliente, humidificado y mezclado y la FiO2 debe ser medida con un mezclador. 
- Mantener normocapnia y normoxemia tanto durante la reanimación como en la UCIN. 
- Evitar expansores de volumen, excepto solución salina al 0,9% o concentrado eritrocitario en neonatos con hipovolemia.
- Durante la reanimación no apagar la fuente de calor hasta lograr estabilización, pero evitar hipertermia. 
- Una vez estable, considerar apagar fuente de calor si el Apgar a los cinco minutos fue muy bajo, hubo necesidad de reanimación avanzada o necesitó ventilación mecánica por apnea durante 10 minutos o más. Esta medida es sólo adecuada si el neonato está vigilado, con la temperatura controlada y hay atención médica experta. 
- Existe incertidumbre acerca del momento de ligadura del cordón umbilical ante un feto con evidencia de asfixia: la literatura no es clara. Sin embargo, no es recomendable demorar medidas terapéuticas a la espera de la ligadura. Por otro lado, la ligadura demorada podría provocar hipervolemia y sobrecargar un miocardio potencialmente insuficiente. 

b) Cuidados durante el TRASLADO y si no se cuenta con hipotermia. 
- Evitar hipertermia en todo momento. 
- Controlar la glucemia y mantenerla por encima de 46 mg/dl y por debajo de 156 mg/dl durante las primeras horas tras un parto con asfixia. 
- Si el paciente tiene alto riesgo de EHI o presenta clínica de disfunción neurológica tras la reanimación, una vez estabilizado apagar las fuentes externas de calor, monitorizar la temperatura y asegurar control médico experto. 
- Los antecedentes perinatales detallados son de ayuda en la predicción de la EHI, pero no establecen el diagnóstico de la misma. 
- Los neonatos con disfunción neurológica (encefalopatía) precisan traslado urgente a una UCIN con hipotermia. Para identificarlos prestar atención a la vigilia (capacidad del neonato para despertar y mantenerse despierto), el tono muscular y la excitabilidad, así como a la posible presencia de convulsiones. 
- Cuando no se cuenta con equipos adecuados para hipotermia: 
Monitorizar la temperatura rectal en forma continua, Evitar hipertermia, Apagar fuentes externas de calor, Mantener temperatura corporal entre 34,5 y 36,5 ºC. 

c) Tras ingreso en UCIN: programa asistencial para la EHI  
- Considerar otros diagnósticos alternativos que pueden simular a la EHI. 
- Graduar la gravedad de la EHI mediante alguna de las escalas disponibles para este fin. 
- Para el inicio de aporte de líquidos (ml/kg/día), no hay consenso uniforme, pero tal vez en la mayoría de RN con EHI puede ser adecuado entre 55 y 70 ml/kg/día. 
- Posterior a las primeras horas de edad postnatal, individualizar el tratamiento hidroelectrolítico y hemodinámico a las circunstancias clínicas y dinámicas de cada paciente con EHI, pero evitar el exceso de líquido o sobrecargas agudas de volumen. 
- Permitir un balance hídrico negativo y descenso de peso postnatal. 
- Evitar hiperoxemia en todo momento. 
- Evitar hipocarbia e hipercarbia. 
- Mantener presión arterial media mayor o igual de 40 mmHg. 
- Evitar hipotensión y todo lo que ocasione disminución del flujo sanguíneo cerebral, como la hipocapnia y la inadecuada posición de cabeza y cuello. 
- La bradicardia sinusal no es infrecuente en EHI (con o sin HT). No requiere de fármacos cronotrópicos. 
- Durante las primeras horas es importante vigilar la presencia de disfunción multiorgánica y establecer controles seriados de iones (Na, K, Cl, Ca, Mg), glucemia, coagulación y de función renal. 
- Anticiparse al fracaso renal o al síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética. 
- Si es posible, monitorizar la actividad eléctrica cerebral de forma continua (aEEG) o discontinua (EEG convencional) desde el ingreso y durante las primeras 72 horas de vida. 
- Iniciar la hipotermia terapéutica (HT) antes de las 6 horas de vida y mantener la temperatura diana (33-34 ºC) de forma estable durante 72 horas. El recalentamiento tras este período debe ser realizado en forma lenta a razón de a razón de menos de 0,5ºC cada hora. 
- La sedación debe ser con morfina o fentanilo a dosis bajas para evitar el estrés y episodios de dolor. 
- Durante la HT: reducción de la dosis estándar de sedación y utilizar con precaución pues existe riesgo de acumulación y toxicidad. 
- Si el recién nacido está estable y no muestra signos de disfunción o daño intestinal, no está contraindicada la estimulación trófica intestinal. 
- No es claro cuándo y cómo se debe incrementar la nutrición, ni se conocen los riesgos asociados a esta práctica en estos pacientes. Se recomienda hacerlo cuanto antes fuera posible y realizar incrementos con cautela, alrededor de 20-30 ml/kg/día. 
- Si no hay adecuada nutrición enteral hay que comenzar con nutrición parenteral a la brevedad. 
- Ante la presencia de convulsiones clínicas, elecroclínicas o eléctricas sin correlato clínico, iniciar tratamiento anticonvulsivante con fenobarbital. 
- El anticonvulsivante de primera elección es el fenobarbital. Para segunda elección puede ser fenitoina o el levetiracetam. 
- Ante un “status epilepticus” como tercera opción usar lorazepam o lidocaína a goteo continuo. 
- El ácido valproico no se recomienda en neonatos, favorece hiperamonemia, y es hepatotóxico. 
- El tiopental no se recomienda por efectos adversos graves.