miércoles, 26 de noviembre de 2014

Continuum (5): Cursos de formación on-line


Tras analizar las cuatro actividades formativas individuales de Continuum (Imagen de la Semana, Novedades Bibliográficas, Casos Clínicos Interacivos y Artículo Destacado, pasamos a revisar la esencia de esta plataforma de formación: las actividades tutorizadas en base a los Cursos on-line. 

Los Cursos de formación on-line de Continuum son actividades tutorizadas que de forma periódica ofertarán de forma preferente las distintas Sociedades, Grupos y Comités de la Asociación Española de Pediatría (AEP). 
Se plantean cursos de diferente duración y créditos y que cubrirán las distintas áreas temáticas de la Pediatría, clínicas y no clínicas, contenidas en el Curriculum Global de Educación Pediátrica (GPEC).

Los coordinadores de los Cursos on-line serán los responsables de las distintas Sociedades, Grupos y Comités de la AEP, con la intención de CONSOLIDAR nuestras COMPETENCIAS sobre temas concretos. 

Así, los objetivos de los Cursos son: 
- Facilitar la formación continuada de los pediatras de atención primaria y hospitalaria, generando un espacio de encuentro que les permita actualizar sus conocimientos para mejorar la atención sanitaria de la población infanto-juvenil. 
- Contribuir a que los pediatras progresen en el desarrollo de su carrera profesional, fomentando la mejora de la actividad asistencial, docente e investigadora, y logrando una mayor participación y compromiso con la organización a la que pertenecen. 
- Responder a las necesidades de los pediatras de adquirir habilidades básicas de medicina basada en la evidencia para solucionar dudas clínicas que surgen en la práctica clínica diaria.

Cada Curso contará con las Unidades didácticas que sean necesarias. Teniendo presente que conviene que cada Unidad didáctica deberá realizarse en un tiempo inferior a 45 minutos y con el siguiente esquema: 
- En la confección de cada Unidad didáctica se cuenta con múltiples recursos, en formato de texto, tablas, figuras, imágenes, hiperenlaces, vídeos y cualquier tipo de interacción posible que permita el formato digital, de forma que el método docente sea lo más atractivo posible. 
- Generalmente, por cada 3 a 5 pantallas de carácter teórico, se incluye una pregunta test. 
- En la penúltima pantalla de cada Unidad didáctica se incluye un subapartado que se denomina “A recordar”, con los puntos clave aprendidos en ella. 
- En la última pantalla de cada Unidad didáctica se incluye la Bibliografía. 
- Y para la obtención de los créditos correspondientes, los autores deberán formular 20 preguntas tipo test al finalizar el curso. 

Los Cursos realizados hasta la fecha en Continuum han sido: 
- Curso “"Aprenda Medicina Basada en la Evidencia para resolver dudas clínicas", organizado por el Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia de la AEP. 40 horas lectivas y 7,8 créditos de FMC. 
- Curso “La nutrición en el niño sano y enfermo: ¿qué hay que saber?", organizado por el Comité de Nutrición de la AEP, con dos ediciones (1ª en marzo a junio 2014 y 2ª septiembre a diciembre 2014). 60 horas lectivas y 11,4 créditos de FMC. 
- Curso “Vacunas en Pediatría", organizado por el Comité Asesor de Vacunas de la AEP, con dos ediciones (Curso básico de formación de febrero a junio 2014 y Curso ampliado de formación de noviembre 2014 a febrero 2015). 86 horas lectivas y 13,6 créditos de FMC. 

Y, actualmente. en fase de preparación: 
- Curso ”TDAH: hacia el correcto diagnóstico y tratamiento”, organizado por la Sociedad Española de Neurología Pediátrica de la AEP. 
- Curso “Electrocardiografía para pediatras: curso práctico”. organizado por la Sociedad Española de Cardiología Pediátrica de la AEP.

La AEP, a través de Continuum, apuesta por la formación en línea (on-line), también conocido como e-learning o web-based learning.  Un buen complemento a otras modalidades formativas y que está confirmando su utilidad.



martes, 25 de noviembre de 2014

Una visión global sobre la violencia contra los niños por UNICEF


"Ocultos a plena luz: una análisis estadístico de la violencia contra los niños". Así se titula un completo informe estadístico realizado por UNICEF. Se ha publicado con motivo del XXV aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño y podemos encontrar una completa información sobre el mismo en la web de la AEP.

Se incluyen datos de 190 países y algunos resultados son estremecedores:
  • Solamente en 2012, el número de niños y adolescentes menores de 20 años que fueron víctimas de homicidio llegó a 95.000, casi 1 de cada 5 víctimas de homicidio al año. 
  • Alrededor de 6 de cada 10 niños del mundo (unos 1.000 millones) de 2 a 14 años de edad sufrieron de manera periódica castigos corporales a manos de sus cuidadores. 
  • Cerca de 1 de cada 3 estudiantes entre los 13 y los 15 años en el mundo informaron haber participado en una o más peleas en el último año. 
  • Casi más de 1 de cada 3 estudiantes entre los 13 y los 15 años en el mundo sufrieron actos de acoso o intimidación de forma sistemática. 
  • Casi una tercera parte de los adolescentes de 11 a 15 años de Europa y América del Norte reconocieron haber acosado o intimidado a otros en la escuela por lo menos una vez en los últimos dos meses. 
  • Casi una cuarta parte de las niñas de 15 a 19 años del mundo (unos 70 millones de niñas) dijo haber sido objeto de alguna forma de violencia física desde los 15 años de edad. 
  • Unos 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de 1 de cada 10) han sido víctimas de relaciones sexuales forzadas y otras agresiones sexuales en algún momento de sus vidas. Los niños también están en peligro, aunque no hay una estimación mundial debido a la falta de datos comparables. 
  • A nivel mundial, casi 1 de cada 3 adolescentes de 15 a 19 años (84 millones) que integran uniones formalizadas ha sido víctima de violencia emocional, física y/o sexual por parte de su marido o pareja en algún momento de su vida. 
  • Alrededor de 3 de cada 10 adultos del mundo creen que para criar o educar de manera adecuada a un niño es necesario apelar al castigo físico. 
  • Casi la mitad de las niñas de 15 y 19 años de todo el mundo (unos 126 millones) creen que en algunas ocasiones se justifica que los maridos o las parejas íntimas golpeen o agredan a sus cónyuges.
Merece la pena leer el informe con detenimiento. Podçeis descargároslo desde este enlace. Nos ofrece motivos de sobra para la reflexión.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Palabras y expresiones inglesas de traducción difícil o engañosa en investigación clínica, bioestadística y MBE


La semana pasada recordábamos que este año se conmemora el 300 aniversario de la creación de la Real Academia Española. Y en el artículo de opinión "El español como vehículo de transmisión de los avances científicos" exponíamos nuestra visión de las “revoluciones” pendientes y de los muchos pasos por caminar en los años venideros si queremos conseguir que el español tenga un lugar mejor en la investigación científica y en la publicación biomédica. 

Y quizás uno de los primeros pasos sea un buen uso del español en el lenguaje médico. Porque así como el idioma universal de la ciencia en los siglos XVII y XVIII fue el francés, en los siglos XIX y principios del XX fue el alemán, es más que evidente que en el siglo XX y XXI el idioma de la ciencia y los científicos es el inglés. 
Y es por ello que, desde hace muchos años las publicaciones médicas en lengua española son en gran medida el resultado de un proceso de traducción a partir del inglés. No es sólo que una cuarta parte de los libros de medicina editados en España e Hispanoamérica corresponda a traducciones de obras extranjeras; se trata fundamentalmente de que la mayoría de los artículos de nuestras revistas incorporan más de un 80% de las referencias bibliográficas en inglés. 

Debemos aceptar, pues, que en un país como España, de ciencia dependiente, todo autor médico es en buena medida también traductor.  El peligro más grave para el traductor lo forman las palabras y expresiones cuyo significado desconocemos, pero tienen apariencia similar en inglés y castellano. Debido a esta aparente similitud, las pasamos directamente de un idioma a otro sin confirmar su significado en los diccionarios o los libros de consulta. 

Hace 15 años, gracias al saber y amistad de un mago de la palabra y del lenguaje, como Fernando A. Navarro, publicamos en Anales de Pediatría el artículo "Palabras inglesas de traducción engañosa en Pediatría", cuyo objetivo era presentar un glosario con algunas de las palabras inglesas que más frecuentemente son causa de traducciones erróneas o impropias en los textos pediátricos. Digamos que, de aquella buena intención, el éxito se ha demostrado escaso, pues aún es difícil asistir a alguna ponencia científica en que las enfermedades no sean "severas" y todo se pase por el tamiz de la "evidencia" científica. 

Ahora tenemos el honor y la gratitud de que la revista Emergencias haya publicado nuestro artículo "Palabras y expresiones inglesas de traducción difícil o engañosa en investigación clínica, bioestadística y «medicina basada en la evidencia»", cuyo objetivo es analizar cerca de dos centenares de palabras y expresiones inglesas de traducción difícil o engañosa en el ámbito de la investigación clínica, la bioestadística y la medicina basada en pruebas. Y lo hacemos con un glosario que no pretende ser exhaustivo, desde luego, pero que sí recoge gran parte de los términos más frecuentes, útiles o complicados a los que debemos enfrentarnos como lectores o autores de artículos científicos. 

Porque lo más importante en la valoración de una publicación científica es el «fondo» del artículo (lo que se dice), pero también debemos prestar atención a la «forma» (cómo se dice), pues el estilo científico puede condicionar que el trabajo sea aceptado o leído. Las palabras son la herramienta del escritor: el empleo de la palabra exacta, propia y adecuada es una regla fundamental del buen estilo científico. Y, hoy por hoy, los científicos aún debemos aprender a escribir mejor, a traducir mejor, a expresarnos mejor. 

En el campo de la traducción, las palabras no siempre son lo que aparentan; y el mejor modo de decir algo en una lengua no siempre consiste en calcar, imitar o remedar el modo de decirlo en la otra. Por otro lado, cada año se acuñan en inglés neologismos médicos por millares, que hemos de importar rápidamente en castellano con la máxima precisión, claridad, rigor y corrección si queremos que nuestro idioma siga siendo útil como lengua de cultura y nos permita expresar el mundo que nos rodea, así como las hipótesis científicas que pretenden explicarlo. 

Para aquéllos interesados en este tema, os dejamos ambos artículos: el previo de Anales de Pediatría y el actual de Emergencias. A ambos podéis acceder a través de los enlaces de la revista que os dejamos o bien a través del PDF en Slideshare adjuntos.

Feliz traducción...