Cine y Pediatría 8

lunes, 27 de mayo de 2019

Recursos para convivir con la e-Pediatría en el siglo XXI


Durante los años 2013 y 2016 la revista Acta Pediátrica Española publicó en su sección "Formación e información en Pediatría" una serie de 39 capítulos sobre COMUNICACIÓN CIENTÍFICA. De este trabajo y de la recopilación de los primeros 14 capítulos de esa serie se editó por Editorial Mayo (y con el apoyo de Nutribén Nutrición) en el año 2017 el libro "Claves para sobrevivir a la publicación biomédica. Cómo elaborar una comunicación a un congreso y publicar un artículo científico", del que se editaron más de 8000 ejemplares para difundir entre los pediatras y residentes de pediatría en formación de España.

Pues bien, de esa misma serie y con la recopilación de 11 capítulos más acaba de editarse este año por Editorial Mayo (y con el apoyo de GSK) del libro “Recursos para convivir con la e-Pediatría en el siglo XXI. Estrategias de comunicación para destacar en un mundo hiperconectado”. Un libro del que se han editado un número similar de ejemplares que en el libro previo y que se presentó hace poco más de un mes en el XXXV Congreso de la Sociedad Valenciana de Pediatría… y que tendrá su punto álgido en el próximo 67 Congreso Nacional de la Asociación Española de Pediatría, que tendrá lugar en Burgos del 6 al 8 de junio.  Nuestro agradecimiento, como autores, por esta labor de difusión del libro.

Un libro que pretende poner en sus manos recursos y herramientas para adentrarse en la e-Pediatría desde un punto de vista del pediatra como clínico, como docente, como investigador y como gestor de su profesión. Estos son los títulos y podrá el lector dibujar el esquema de lo que tiene entre sus manos y las expectativas
- Tema 1: Cómo aumentar la difusión y el impacto de los trabajos pediátricos participando en la ciencia abierta
- Tema 2: La propiedad intelectual, los permisos de reproducción, citación o transformación del contenido y los derechos de imagen
- Tema 3. Difusión en vivo de contenidos online: streaming, webcasting y podcasting
- Tema 4. Apps en pediatría
- Tema 5. El papel de las redes sociales en la difusión de la pediatría
- Tema 6. Posicionamiento en buscadores de servicios locales de pediatría
- Tema 7. Segmentación de la presencia online de pediatras en redes generalistas y especializadas
- Tema 8. Análisis de demanda de información online de usuarios de servicios de pediatría
- Tema 9. Gestión de relaciones pediatra-paciente y paciente potencial en medios sociales
- Tema 10. Técnicas de posicionamiento en buscadores académicos para pediatras
- Tema 11. Entornos de trabajo en grupo

Bienvenidos a una realidad ya no tan virtual. Bienvenidos a la e-Pediatría… Un lugar donde el pensamiento Trey Pennington sí tiene cabida: “Las empresas que entienden el Social Media son las que dicen con su mensaje: te veo, te escucho y me importas”.

sábado, 25 de mayo de 2019

Cine y Pediatría (489): “Güeros”, donde ser joven y no ser revolucionario es una contradicción



El término “güero” en México y en algunos otros países de América Central y del Sur se emplea para designar a una persona de tez clara con pelo rubio, castaño o rojo. Este término se opone al de moreno, que es de tonos de piel marrón oscuro o negro-marrón y/o de origen amerindio o afro-mexicano. Y güero es como se les llama a los de piel blanca, que quiere decir cigoto, pálido, enfermo. Y ese término sirve de título a la ópera prima del director mexicano Alonso Ruizpalacios en el año 2014: y Güeros fue considerada por la crítica la mejor película de dicho año en México, arrancando ovaciones y premios en diferentes festivales internacionales. 

Güeros es una película filmada en blanco y negro, una road movie muy chilanga (que es como se llama a los habitantes de Ciudad de México) con cuatro estudiantes de protagonistas y con telón de fondo de la famosa huelga estudiantil de la Universidad Nacional (UNAM) de 1999, que duró más de 10 meses. Una huelga que revolucionó al país, tema de discusión permanente en los medios de comunicación y que se desencadenó tras la modificación del Reglamento General de Pagos de la UNAM, piedra que colmó el vaso de otros muchos descontentos. Una huelga en la que los estudiantes tomaron las instalaciones universitarias y donde todo se fue un poco de las manos, tal como refleja la cinta. 

Una película que se narra en cinco partes, por nombre Sur, Poniente, Ciudad Universitaria, Centro y Oriente. Y en donde la primera secuencia de Güeros es desconcertante y estridente: una madre sale despavorida con su hijo lactante en brazos, que no deja de llorar mientras ella hace las maletas para escapar del hogar y mientras un teléfono suena de forma continua y amenazante. En la calle, un suceso inesperado interrumpe su huida: un globo de agua cae sobre el bebé, desconcertando a la madre. La cámara y el relato se vuelven hacia los responsables y esta anécdota sirve para dar a conocer al primer protagonista, Tomás (Sebastián Aguirre). Este es solo el primero de los cambios repentinos y las sorpresas de esta película realizada de retazos y fundidos en negro

Una nueva travesura de este adolescente de 13 años que acaba con la paciente de su madre: “Te vas a ir con tu hermano un tiempo a la ciudad. Ya no puedo contigo, ya no puedo”. Y Tomás parte de Veracruz hasta Ciudad de México, en busca de su hermano mayor Federico/Sombra (Tenoch Huerta), quien vive con su amigo Santos (Leonardo Ortizgris) en una casa donde nada funciona, como nada funciona en su universidad, la famosa UNAM, levantada en huelga. Una casa sin luz en la que fuman, y beben, y con la vecina niña con síndrome de Down hablan a través de un vaso de plástico que les sirve de teléfono. Una vida en la que matan el tiempo platicando y arreglando el mundo, con discusiones baladíes sobre no entender qué es el desayuno continental (pues no saben a qué continente se refieren), donde Federico presenta ataques de pánico (“le está dando el tigre”, lo refieren) y en donde el joven Tomás, harto de todo esto, llega a decirle: “Me cago en tu puta tesis, tu puta huelga y tu puta vida”

Y Tomás se lleva una cinta de casete “que una vez hizo llorar a Bob Dylan, eso dijo mi papá”. Una cinta de Epigmenio Cruz, rey del rock nacional ficticio, que se titula “Los güeros” y que sirve de “macguffin” a la historia. Y Tomás, Federico y Santos parten en la búsqueda del cantante que parece que se está hospitalizado por una cirrosis, para honrarle. Y así la película se transforma en una especial “road movie” por Ciudad de México, que se traslada del zoológico de Chapultepec a barrios marginales, y con epicentro en la UNAM y el problema estudiantil. Allí encuentran a Ana (Ilse Salas), en plena asamblea dentro de la universidad, una universidad tomada por los estudiantes y por los lemas, algunos muy significativos: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción” o “Educación primero al hijo del obrero, educación después al hijo del burgués”. Una UNAM repleta de consignas, asambleas, discusiones, fiestas y peleas, y en donde Ana al ver que han manchado un mural se pregunta: “¿Qué diría Siqueiros?”. 

Y ahora nuestros cuatros protagonistas siguen buscando a Epigmenio Cruz, “el único que pudo haber salvado el rock nacional”, quizás ese sustituto emocional del mundo sin figura paterna de Tomás. Y llegan a perderse en la ciudad durante la búsqueda, entre los numerosos puentes colgantes y tiendas Oxxo, recorriendo innumerables cuadras. Y Tomás pregunta “Dónde estamos” y su hermano le responde, “En la Ciudad de México”. Y la película continúa como una propuesta sensorial y existencial, una atípica “road movie” física y emocional con momentos estelares. Destaco dos escenas y diálogos. Cuando Federico/Sombra reflexiona sobre la películas Los olvidados (Luis Buñuel, 1950): “Puto cine mexicano. Agarran unos pinches pordioseros en blanco y negro y dicen que ya están haciendo cine de arte. Los chingados directores no conformes con la humillación de la Conquista todavía van al Viejo Continente y le dicen a los críticos franceses que nuestro país no es más que un nido de marranos, rotos, diabéticos, agachados, ratoneros, fraudulentos, traicioneros, malacopa, putañeros, acomplejados y precoces”. Y Santos sentencia: “Si lo es”. Y cuando encuentra a Epigenio en un bar y Federico/Sombra enaltece las letras de sus canciones: “Mi papá decía que si el mundo era una estación de trenes, la gente, los pasajeros, los poetas no son los que van y vienen, sino los que se quedan en la estación viendo los trenes partir…Porque tú eres de los que ven los trenes partir”. 

No es Güeros una película fácil ni apta para todos los públicos, pero que sí recompensará a aquellos que se atrevan a disfrutar de su caos y de sus ganas: ganas de cine y ganas de vivir. Y disfrutar del gusto de sus primeros planos: como es beso final de Federico y Ana. Un beso antes que se parta la manifestación… y preludio del fin de esta película tan especial, sobre una juventud que buscaba y que sigue buscando. No sé si buscaban las lágrimas de Bob Dylan, pero poco importa… Lo cierto es que, de uno u otra forma, ser joven y no ser revolucionario se constituye en una contradicción. 

 

miércoles, 22 de mayo de 2019

Ética de la publicación biomédica


En el año 2010 se publicó el libro "Bioética y Pediatría", un libro realizado por encargo expreso de la Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla-La Mancha y apoyado por la Asociación Española de Pediatría. Un libro que, pese a estos años, sigue esencialmente vigente. 

En dicho libro se me solicitó el Capítulo 66, bajo el título de "Pediatría basada en la evidencia: ética de las publicaciones científicas y fraude".Y hoy lo retomo, coincidiendo con una próxima sesión que tendremos en nuestro Servicio de Pediatría. Porque este tipo de temas debe formar parte recurrente de la formación de todos, esencialmente de los nuevos residentes en formación. 

Partimos de la premisa de que “todo lo que no es correcto desde el punto de vista científico es éticamente inaceptable”, aunque bien es cierto que “no todo lo correcto desde el punto de vista científico es aceptable desde el punto de vista ético”. Porque además de metodológicamente correcta, la investigación biomédica tiene que ser éticamente buena, y para ello han de cumplir con los requisitos exigidos por los cuatro principios de la bioética: los principios de no maleficencia, justicia, autonomía y beneficencia. 

La bioética aplicada a la publicación científica es un tema de interés especial desde hace décadas. Mucho escrito, profundo debate y reflexión, que intentamos resumir en el documento adjunto, según una clasificación en distintos apartados: 
1) Aspectos éticos sobre la autoría. 
2) Aspectos éticos sobre la originalidad. 
3) Aspectos éticos sobre el proceso de revisión por pares (peer-review). 
4) Aspectos éticos sobre el sesgo de publicación (publication bias). 
5) Aspectos éticos sobre las buenas prácticas clínicas en la investigación. 
6) Aspectos éticos sobre la mala conducta científica. 
7) Aspectos éticos sobre los conflictos de intereses. 

Todos estos puntos son tratados en profundidad en la presente sesión y que os dejamos para que recordemos la ética de la publicación biomédica (y así evitar que nadie nos la tenga que recordar). 

Y sobre todo para que si esto no es así, no nos sorprendamos de un reciente artículo en Diario Médico en el escáner de mi buen amigo José Ramón Zárate, un artículo titulado "China, el Salvaje Oeste de la bioética" y que os recomiendo leer para no olvidar. Porque la fama, el dinero o la patria no pueden ni deben estar por delante del servicio a la sociedad.