Cine y Pediatría 8

lunes, 23 de septiembre de 2019

Vapeo, el peligro emergente


Hace justo un año publicamos en este blog el post titulado "La epidemia (y las consecuencias) de los cigarrillos electrónicos entre los jóvenes", en donde, ante el alarmane crecimiento del uso (y abuso) del cigarrillo electrónico se respondían a estas preguntas: 
- ¿Qué contiene el cigarrillo electrónico? 
- ¿Cuáles son los efectos sobre la salud del cigarrillo electrónico¿? 
- ¿Sirven los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar? 
- ¿Cuáles son las llamadas de atención frente al cigarrillo electrónico? 

La aparición en prensa de dos recientes noticias, nos hace volver sobre el tema, si cabe, con mayor énfasis. Dos artículos en El Mundo publicados este mes de septiembre: 

Se enfatiza en que los cigarrillo electrónicos ni son más sanos ni ayudan a dejar de fumar. Las sociedades médicas cargan al unísono contra los sistemas de vapeo tras conocerse su relación con una nueva enfermedad grave, y advierten del peligro de reenganchar a los jóvenes al tabaco. 
Y se advierte de que se han presentado como inocuos y no lo son. Lo que expulsan no es vapor de agua: está lleno de tóxicos. 
Y se propugna que hace falta un cambio legal para evitar que se vuelva a normalizar el tabaco, sea el tradicional, el vapeo o el tabaco calentado. 

En donde se informa que al menos 530 personas en EE.UU. han desarrollado una misteriosa enfermedad pulmonar vinculada con el vapeo- 7 de los cuales han fallecido -, según una investigación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). 
Los casos reportados tenían como antecedente de uso de cigarrillo electrónico o de vapeo, y aunque está pendiente de confirmación habla sobre la necesidad de ser más que prudentes en su uso, pues el vapeo tiene aún demasiadas preguntas sin responder. 

Este será alguno de los muchos temas que tendrán lugar el día 4 de octubre en el II Curso Nacional de Tabaquismo en Pediatría, sobre el que ya hemos informado en estas semanas y en el que te esperamos. Un curso con los más prestigiosos especialistas en el tema y del mayor interés práctico. 
En el enlace adjunto podéis encontrar toda la información y os dejamos en el enlace de preinscripción
https://goo.gl/forms/gegMjrv0OSIxWMSp1

sábado, 21 de septiembre de 2019

Cine y Pediatría (506) “Niña errante” hacia su adolescencia a flor de piel


Ángela, Carolina, Paula y Gabriela. El universo femenino de cuatro hermanas colombianas a flor de piel. Porque a sus 12 años, Ángela (Sofía Paz Jara) no conoció a su madre y acaba de perder a su padre en un accidente. El día del entierro conoce a tres medio hermanas (del mismo padre y diferentes madres) que rondan la treintena de edad y que estuvieron alejadas de su padre. Porque es precisamente la muerte de éste en un accidente automovilístico lo que hace que las cuatro se conozcan y a partir de ahí inician el recorrido por el país para que Ángela pueda vivir con una tía y evitar que quede a cargo del Estado. Es en este viaje de duelo en el que Ángela, en pleno despertar de su cuerpo adolescente, reconoce con cada una de sus hermanas la feminidad, la sensualidad, los misterios del placer y del dolor, el cuerpo, la desgracia y el reto de ser mujer en estos caminos y en esos momentos. Un viaje a una nueva vida en un lugar desconocido para ella que lo inicia como niña y lo culminará como mujer, y lo hace junto a Carolina (Carolina Ramírez), la hermana mayor, casada y enfadada con su matrimonio… y ahora embarazada de nuevo, junto a Paula (Lina Marcela Calderón), quien conserva en su piel los tatuajes que le ha dejado la vida, y junto a la bella, sencilla y prudente Gabriela (María Camila Mejía). 

La película lleva por título Niña errante, dirigida en 2019 por el colombiano Rubén Mendoza, uno de los realizadores cinematográficos más interesantes de su país. Un viaje fascinante y fraternal que mezcla esencias de dos películas ya vistas en Cine y Pediatría, dos películas de hermanas, sentimientos, sensualidad y crecimiento personal: la cinta japonesa Nuestra hermana pequeña (Hirokazu Koreeda, 2015), con un enfoque más sociológico y familiar, y la francesa Mustang (Deniz Gamze Ergüven, 2015), con un enfoque más de denuncia. 

No llega Niña errante a conseguir un guión a la altura de sus predecesoras, pero tiene algunos detalles a destacar, como el juego de sus primeros planos, sus escenas oníricas (las grúas realizando una especie de danza al son del piano, el traspaso de los túneles de tren, la navegación entre manglares) o su especial regalo de esos árboles simbólicos de un país con una naturaleza desbordante como Colombia, hasta el punto que Ángela nos susurra: “Arbolito, convertirte en casa”. 

Porque comienza la película con una de esas imágenes oníricas y un pensamiento en off de nuestra protagonista: “No puede ser verdad. No me quiero despertar...”. Y a partir de ahí vamos descubriendo poco a poco la trama. Y tras el entierro inician esta especial road movie de las cuatro hermanas, donde llegan a conocer a Ángela - como espectadora y oyente al principio, luego ya más presente – y mientras viajan van desgranando a su padre desde sus varios puntos de vista, un escurridizo padre tan fascinante como infiel. Y todo ello en una película en la que más que hablar, se musita, y donde poco a poco las hermanas se desnudan (en todos los sentidos, el alma y el cuerpo) y el director utiliza nos muestra con reiteración los cuerpos abrazados de las hermanas, las piernas entrelazadas, su epidermis y sus cicatrices. 

Y en ese viaje desde el interior del país a la costa – desde el Valle del Cauca hasta la Costa Caribe ¬-, Ángela puede convivir con sus hermanas (con su cuerpo, su piel, su ropa, su ausencia de ropa) y las primeras experiencias de riesgo de esa edad (el contacto con el tabaco, el alcohol, el despertar sexual o la maldita violencia machista), y las dudas que le surgen en el camino: “¿Con el periodo salen las tetas…?”.  Y es al final, cuando ya queda al cuidado de una tía, un largo plano fijo que, por fin, nos muestra que Ángela rompe a llorar… 

Es Niña errante una película declinada en femenino, desde sus actrices protagonistas a la mayoría del equipo técnico de la misma. Y para mostrarnos a una Ángela a la que la ausencia de la madre ha hecho que no haya tenido fermento femenino en su crecimiento, fermento que va apareciendo al conocer la más profunda de la intimidad de sus tres hermanas. Y la película nos invita a embarcarnos en un viaje onírico y sofocante, con un destino final incierto que nos espera en algún lugar del horizonte. 

Es Niña errante une película que no ha dejado indiferente a la crítica de su país, debatida entre la ética y la estética, pero lo cierto es que la temática es mucho más amable que aquellas otras películas de Colombia que ya forman parte de Cine y Pediatría y que reflejan aquellas circunstancias alrededor de la infancia y adolescencia de la que el propio país no puede sentirse orgulloso: Rodrigo "D" No futuro (Victor Gabiria, 1990), La vendedora de rosas (Víctor Gabiria, 1998), La virgen de los sicarios (Barbet Schoeder, 2000), María llena eres de gracia (Joshua Marston, 2004), Rosario Tijeras (Emilio Maillé, 2005) o Los colores de la montaña (Carlos César Arbélaez, 2010). 

Delincuencia juvenil, drogadición, prostitución infantil o marginación social en películas de gran calado que han trascendido las fronteras de Colombia, puro cine social y valiente cine denuncia, como el que nos dejaron directores como Victor Gabiria, Emilio Maillé, Barbet Schoeder, Joshua Marston, Carlos César Arbeláez… Aunque otros directores nos hayan dejado una cara más amable, como Lisandro Duque Naranjo y Los niños invisibles (2001), Patricia Cardoso y Las mujeres de verdad tienen curvas (2002) o Rubén Mendoza y su Niña errante que hoy nos convoca. Una niña errante al encuentro de su adolescencia a flor de piel.

 

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Declaración en apoyo de la máxima protección de los menores extranjeros no acompañados


Según datos de UNICEF, España registró en el año 2018 un total de 65.300 llegadas de extranjeros irregulares, de las cuales un importante número corresponden a niños y niñas y jóvenes no acompañados. A ellos se les conoce con el acrónimo de MENA (menores extranjeros no acompañados)

Los conocidos técnicamente como MENA son aquellos niños/as y adolescentes, menores de 18 años, de origen extranjero, que se encuentran separados de sus padres y que tampoco están bajo el cuidado de ningún otro adulto. Esta circunstancia –ser menores y no estar acompañados de una persona adulta– sitúa a los MENA automáticamente en una situación de desamparo y de riesgo

En España el fenómeno de los MENA está mayoritariamente asociado a niños y adolescentes procedentes de los países del Magreb y, fundamentalmente, de Marruecos y Argelia. Sin embargo, se observan asimismo menores no acompañados procedentes de países de Europa del Este, del África Subsahariana, de Siria, etc. Aunque no es un fenómeno fácil de cuantificar, se calcula que en España podría haber al menos 12.500 niños y niñas migrantes no acompañados/as, que están acogidos/as o tutelados/as por las comunidades autónomas (dato finales de 2018 del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social). Y este es un tema muy sensible... ante el que podemos mirar a otro lado o mirar de frente. 

Y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha mirado de frente a este problema y ha publicado una Declaración en apoyo de la máxima protección de los menores extranjeros no acompañados, declaración que compartimos en este enlace para su conocimiento. 

Un ejemplo más del compromiso y solidaridad de la sociedad española y del milagro de la sanidad en España.