miércoles, 31 de agosto de 2016

Reflexiones sobre la Ciencia en España. El caso particular de la biomedicina


En el año 2002, Fundación Lilly publicó el libro titulado "Reflexiones sobre la Ciencia en España. El caso particular de la biomedicina", que supone el antecedente de esta obra con el mismo título y publicada en el año 2016, una puesta al día catorce años después. 

La obra de 504 páginas, en la que han participado más de 20 científicos y emprendedores, analiza la situación actual de la ciencia en España, “con énfasis especial en las oportunidades que tenemos por delante”, concreta el doctor José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly. Incluye también ejemplos concretos de centros de referencia en investigación e innovación, en los que “además de demostrar que es posible, se describe cómo han logrado introducir los cambios culturales y organizativos necesarios que les han permitido crear y mantener investigación de excelencia”

Como aportación principal, la obra incluye ejemplos de centros de investigación españoles que han conseguido situarse dentro de la élite mundial. A pesar de estos casos de éxito, el libro reconoce que “España posee un sistema de investigación de calidad pero en exceso polarizado”, es decir, a pesar de los ejemplos de excelencia la media es baja. Para ello, los autores apuestan por fomentar la educación y la cultura para garantizar que el poder ejecutivo cuenta con una clase instruida en ciencia. También proponen cambiar el modelo de gestión de la investigación hacia uno más flexible, competitivo e internacionalizado. El volumen reflexionando sobre las razones que nos han conducido a la misma y aporta sugerencias sobre las posibles soluciones, en el contexto actual español. 

La segunda parte del libro centra su atención sobre la Ciencia Biomédica, adentrándose en el estado de la investigación en España, desde los centros dedicados al conocimiento básico, a los hospitales y centros en que se realiza la investigación clínica, y el desarrollo empresarial de las aplicaciones, poniendo de relieve sus virtudes y carencias.  Dada la notoriedad de los autores y la actualidad y trascendencia del tema, “esperamos que la obra pueda merecer la atención del mundo científico, y suponga una llamada de atención sobre la necesidad de que España se sitúe en Ciencia en el lugar que por su peso político, social y económico le corresponde” en palabras del Doctor Gutiérrez Fuentes. Los autores, con amplia experiencia en la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico, recopilan, actualizan, analizan y proponen soluciones a lo que en general se considera como situación no deseable, poniendo a disposición de los investigadores, clínicos y decisores científicos y sanitarios españoles una extensa información y un amplio catálogo de ideas, confiando representen el sentir y la opinión de buena parte de los científicos y de los ciudadanos en general. 

¿Merece la pena publicar un nuevo libro de reflexiones sobre la ciencia en España? Es obvio que si la obra que en estos momentos tiene en sus manos es una realidad, es porque en el momento en que fue planteada, la respuesta dada a esta pregunta fue afirmativa. Pero lo cierto es que no se trataba de una pregunta sencilla. Utilizando el símil que propone el Dr. Fernando Baquero, el conocimiento científico crece de la misma forma que lo hace un montón de arena: para que el vértice se eleve un poco es necesario añadir mucha arena que amplíe la base de sustentación. Pero, aparte de dedicar más recursos a la investigación, debemos conseguir que nuestra sociedad entienda los beneficios de contar con una ciencia de primer nivel. De ahí la importancia de mejorar la educación en todos sus niveles; de reconocer y premiar a los investigadores y sus equipos, contribuyendo a que estos sean admirados por la sociedad y, muy particularmente, por los más jóvenes; de seguir fomentando el debate, la reflexión y la inversión en la Ciencia con el fin de mostrar a la sociedad que los descubrimientos científicos contribuyen de manera notable a mejorar nuestra calidad de vida. 

A través de este libro se quiere contribuir a esos fines, con el convencimiento de que el cambio es posible, que «se puede hacer» y que nuestra entrada en un mundo global ya ha empezado a cambiar nuestra forma de afrontar un futuro mejor para todos. Permanecer ajenos a esta realidad sería sencillamente suicida y nos conduciría a la marginalidad como sociedad y como país. Recordemos las palabras de don Santiago Ramón y Cajal: «Considerad que cada idea nueva, no contrarrestada por otra nacida entre nosotros, es un eslabón más de nuestra servidumbre mental, es una contribución que deberemos pagar en oro».

Como siempre, la reflexión es el primer paso para la acción de calidad. Y en ciencia, como en tantos aspectos de la vida, obras son amores y no buenas razones. 

martes, 30 de agosto de 2016

El Papa Francisco y las redes sociales


Ayer el encuentro no pasó desapercibido por nadie: el Papa Francisco recibió al multimillonario creador de Facebook, Mark Zuckerberg, y a su esposa, Priscilla Chan, para hablar sobre cómo ayudar a los más pobres. Los tres conversaron sobre cómo utilizar las tecnologías de comunicación para paliar la pobreza, estimular la cultura del encuentro y cómo hacer llegar un mensaje de esperanza, principalmente a las personas más desfavorecidas. 

Pero esta Papa tan del siglo XXI que tenemos no es la primera vez que tiene un encuentro con la cúpula de las TIC, pues en enero ya se reunió con el director general de Apple, Tim Cook, y con el presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt. Y ya ese momento el Papa Francisco, con motivo del 50º día mundial de las comunicaciones sociales, el pontífice argentino abogó por un "buen uso de la comunicación" que "ayude a salir de los círculos viciosos de las condenas y las venganzas"

El Papa cuenta con decenas de millones de abonados en su cuenta de Twitter (@Pontifex_es) en diferentes lenguas, y también está presente desde hace pocos meses en Instagram (Pope Franciscus), pero no tiene aún ninguna cuenta en Facebook... pero seguro que no tardará. 

Qué interesante utilizar bien las redes sociales. Y conversar, como ayer el Papa, por ejemplo, sobre cómo utilizar las tecnologías para disminuir la pobreza y "estimular la cultura de encuentro". 

Lo hemos dicho muchas veces: nada es bueno o malo per se, depende del uso que hagamos de ello. Sirve como ejemplo un cuchillo... y sirve como ejemplo las redes sociales y el mundo de internet. Es responsabilidad de cada uno hacer un uso positivo y responsable del mundo de la Web y "enredarnos" bien, una vez que sepamos la respuesta a dos preguntas clave: por qué y para qué. 

lunes, 29 de agosto de 2016

Los "niños soldado" del Estado Islámico: una atrocidad más del yihadismo


Yihad, palabra de origen árabe que puede traducirse como esfuerzo o lucha, ha dado lugar al Yihadismo, una corriente dentro del islamismo que propugna la lucha para extender el islam y la ley de Dios. Bajo el paraguas de la yihad se han cobijado diversos grupos, destacando Al Qaeda y todas sus ramificaciones de inspiración wahabita en todo el mundo y Estado Islámico, particularmente el último año en Iraq y Siria. También cabe destacar Boko Haram en Nigeria y Al Chabab en Somalia. 

Ideológicamente, el yihadismo como doctrina política es un ideario teocrático totalitario de corte antiliberal y antidemocrático que, según sus críticos, «desprecia sistemáticamente la vida humana». Por esa razón está considerado por muchos como una de las amenazas más graves a las que se enfrentan las democracias liberales, particularmente en Occidente. Y esto es así, sin paliativos y sin concesiones... porque en la vida más vale una vez colorado que ciento amarillo. 

Y lo del desprecio sistemático a la vida humana tiene dos focos sangrantes: la mujer y la infancia. Y no es solo el que desde el 11 de septiembre de 2001 (con los 2973 muertos en las Torres Gemelas de N.Y.) a día de hoy hayan reivindicado 40 atentados terroristas por parte de las distintas facciones del terrorismo en el mundo, sino el ataque sistemático al menor sentido de la libertad y de la ética... y en nombre de "su Dios", manipulando una vez más la religión de forma terriblemente sesgada y equivocada. 

Y esta reflexión acude tras las repetidas noticias de las últimas semanas en relación con "los niños bomba" del Estado Islámico. Los niños que crecen en los territorios bajo control del Estado Islámico no ven dibujos animados en la televisión, no juegan con la pelota en las calles ni trazan dibujos de familias felices en la escuela. Al contrario, muchos de ellos son obligados a presenciar ejecuciones, patear las cabezas de los decapitados o aprender a recargar fusiles automáticos mientras recitan la shahada o profesión de fe musulmana: “No hay otra divinidad que Dios, y Mahoma es su profeta”. 

La organización dirigida por Abu Bakr al Bagdadi es probablemente el primer grupo yihadistas con un claro proyecto estatal desde el triunfo de los talibanes afganos, y ello implica pensar más allá de las victorias militares, es decir, en la continuidad que pueden aportar las nuevas generaciones. Para ellos los niños son vehículo para asegurarse lealtad a largo término, la adherencia a su ideología y ser combatientes devotos que verán la violencia como un modo de vida. Fuentes fidedignas estiman que hay unos 800 menores en campos de entrenamiento del Estado Islámico y cada mes se incorporan entre 250 y 300 chicos para sustituir a los niños-soldado que mueren en el frente. Pero el Estado Islámico utiliza a entre 200.000 y 300.000 niños, no solo en labores militares (como soldados o suicidas) sino también en todo tipo de "trabajos de apoyo" (por ejemplo mensajeros, vigilantes de edificios, guardaespaldas o incluso torturadores - incluyendo la decapitación de prisioneros -) y con edades inferiores a los 10 años y hasta los 18 años. 

Se confirma la existencia de campos de entrenamiento de menores en diversos puntos del territorio controlado por el Estado Islámico como Raqqa, Alepo y Yarabulus, en Siria, o Mosul, en Irak. Y hay dos formas de captarlo: una es pagando, pues los yihadistas pagan 100 dólares mensuales por cada menor (lo que convence a muchas familias que viven en la pobreza y "ceden" a sus hijos) y otra es cuando los menores son secuestrados o llevados a la fuerza a los campos de entrenamiento bajo la amenaza de encarcelar a las familias que no cooperen. Igualmente, los yihadistas se aprovechan de los “huérfanos” y de los “menores separados de sus familias, que se encuentran en campos de refugiados y buscan venganza”. 

Y los procesos de captación comienzan en las mezquitas y en los centros educativos, que han adoptado un currículo totalmente filtrado por la demente interpretación del islam. Y así, la educación está siendo empleada como una herramienta de adoctrinamiento, diseñada para promover una nueva generación de seguidores, de forma que, en muchas zonas, el currículum escolar ha sido modificado para reflejar estas prioridades ideológicas e incluir el entrenamiento en uso de armas y de la violencia. 

Por ello, ante el Estado islámico vinculado al yihadismo solo cabe una respuesta: un NO rotundo y una denuncia continua. Y esto desde el punto de vista de un pediatra, pero sobre todo desde el punto de vista de cualquier mínimo respeto al ser humano (y a los Derechos Humanos) y a la infancia (y a los Derechos de la Infancia).