miércoles, 23 de mayo de 2018

Superados los 100 primeros Casos Clínicos Interactivos de Continuum


Ya hemos celebrado en Continuum este mes las 200 primeras Imágenes de la Semana de Continuum, así como también las 100 primeras Novedades Bibliográficas y los 100 primeros Artículos Destacados de la plataforma. Hoy toca celebrar que también hemos superado los 100 primeros Casos Clínicos Interactivos (CCI). 

Los CCI son una sección de Continuum de aparición quincenal, su objetivo es promover el razonamiento clínico, incidiendo especialmente en el diagnóstico diferencial y la selección e interpretación de distintas pruebas complementarias. Esto se realiza partir de casos clínicos reales, tanto de atención primaria como de atención hospitalaria, que han sido redactados por los médicos que atendieron al paciente. Estos, desde la experiencia vivida, destacan y definen aquellos datos, signos y síntomas que influyeron en la toma de decisiones diagnóstico-terapéutica. De este modo tanto la formación como la información se establece de forma dinámica y comprensible, con un razonamiento basado tanto en la evidencia como en la inquietud de la persona que lo realizó en inicio.

Con los CCI se pretende enfrentar al alumno a casos reales de la práctica pediátrica. Se debe orientar hacia un diagnóstico diferencial correcto, eligiendo las pruebas complementarias adecuadas, orientando un juicio clínico apropiado y con el consiguiente razonamiento y posterior aplicación del tratamiento adecuado.

Tras estos 4 años y medio de publicar esta atractiva e instructiva sección en Continuum, cabe recordar que en el último año el número de usuarios ha sido de unos 4000 y se han recibido unas 17.000 visitas.


Y aquí seguimos cada miércoles alterno de mes, con un nuevo CCI para mejorar el razonamiento clínico y el diagnóstico diferencial en el manejo de nuestros pacientes.

lunes, 21 de mayo de 2018

¿Se puede curar al Dr. Google...?

Internet y las redes sociales han contribuido a pluralizar y descentralizar el conocimiento, a apoyar el conocido como empoderamiento de los pacientes (y sus familias), pero también ha servido para que la "infoxicación" (intoxicación por exceso de información) aumente, siendo difícil separar el grano de la paja, o dicho de otra forma distinguir la verdad, de la casi verdad o de la falacia (eufemísticamente conocida como postverdad). 

Y en temas de salud, el debate sobre la información sanitaria y cómo poner "puertas al campo" a todo esto no es nada nuevo, sino que son casi dos décadas de debate. Un reciente análisis de Diario Médico pone de nuevo los puntos sobre la íes. Porque datos del Observatorio Nacional de Telecomunicaciones dejan claro que más de la mitad de la población se informan sobre salud en internet y una cuarta parte también en redes sociales. Y, aunque no da credibilidad absoluta a lo que allí leen, casi el 40% confían en lo que cuenta el Dr. Google. 

Las fuentes sobre salud más consultada (y su grado de confianza) son: 
- Médicos / sanitarios en el 89% (con un 92% de confianza) 
- Farmacéuticos en el 67% (con un 80% de confianza) 
- Entorno cercano en el 58% (con un 52% de confianza) 
- Medios de comunicación en el 54% (con un 54% de confianza) 
- Internet en el 60% (con un 38% de confianza) 
- Redes sociales en el 22% (con un 13% de confianza) 

Los temas más buscados sobre salud siguen este decálogo: 
- Nutrición, alimentación y estilos de vida saludables: 54% 
- Algún diagnóstico o enfermedad (mío de la familia): 52% 
- Mis síntomas (o los de algún familiar) para saber lo que pasa: 51% 
- Remedios a algún problema médico: 45% 
- Centros, instituciones o servicios de salud: 47% 
- Algún medicamento que me ha recetado el médico: 46% 
- Prevención de enfermedades y cuidados de la salud: 42% 
- Médicos específicos: 30% 
- Medicinas alternativas: 27% 
- Comprar / divulgar información sobre temas relacionados con la salud: 20% 

Las Comunidades Autónomas que más buscan sobre salud en internet son Andalucía (75%), Galicia (65%) y Madrid (64%). Y las que menos son Navarra (37%), Baleares (46%) y La Rioja (46%). 

Pero en internet cualquiera puede publicar o comentar. Cantidad no es igual a calidad. Popularidad no es igual a veracidad, y máximo teniendo en cuenta la dictadura de los algoritmos de Google, que con frecuencia premian (y retroalimentan) lo popular (y polémico) por encima de lo veraz. De ahí la extensión y difusión de los mensajes de los movimientos antivacunas o las medicinas complementarias y alternativas a través de este medio. 

Juristas, bioéticos, asociaciones de pacientes y sociedades científicas coinciden que hace falta algún tipo de sello o acreditación de la información sanitaria para garantizar tanto su veracidad como transparencia de intereses comerciales (o de otro tipo). Se busca, pues, información en salud fiable y acreditaba... pero la solución no es fácil. En España cabe destacar el proyecto ACSI (Acreditación de Contenidos de Salud en Internet) de la OMC, así como el de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía, que acredita aplicaciones móviles de salud. 

Es decir, tenemos la solución teórica, pero la práctica es más complicada. Lo que está claro es que la Web 2.0 (y la 3.0... y las que sigan) están aquí y han venido para quedarse. De ahí la fama del Dr. Google. Es responsabilidad de los profesionales sanitarios y de las organizaciones e instituciones sanitarias, trabajar a favor de que este mundo virtual sea un lugar mejor y más seguro en sanidad. Porque no sé si el Dr. Google puede curar, pero lo que no queda duda es que el Dr. Google debe curarse antes.

sábado, 19 de mayo de 2018

Cine y Pediatría (436). "Héroes a la fuerza"... ante la despedida


Tres películas ha dirigido la conocida actriz Diane Keaton: la primera fue en el año 1991, Una flor salvaje; y la última en el año 2000, Colgadas; y entre medias, en el año 1995, la película que hoy nos convoca: Héroes a la fuerza. Una película basada en la autobiografía del periodista y novelista Franz Lidz (y su libro "Unstrung Heroes: My Improbable Life with Four Impossible Uncles") y con la que logró una nominación a los Oscar como Mejor Banda Sonora Original de comedia o musical por el trabajo del compositor Thomas Newman. 

La película nos presenta el entorno familiar del pequeño Steven Lidz (Nathan Watt), quien vive en la década de los sesenta en Estados Unidos junto a un padre que es inventor (John Turturro), una amorosa madre (Andie MacDowell) y su hermana pequeña. La voz en off del pequeño nos adentra en el hogar: "Mi padre es inventor de oficio. Solía decir que no hay nada roto que no pueda solucionar la ciencia..". O cuando pregunta, "Mamá, ¿papá es de otro planeta?", y la contestación de su madre: "En fin, te estás haciendo adulto y es hora de que lo sepas: tu padre es un genio"

Pero la felicidad familiar sufre un revés con la enfermedad de la madre, un cáncer de ovario que la hace apagarse poco a poco. Steve se da cuenta que la afirmación de su padre no es realidad, y que la ciencia no puede arreglar todo lo que se rompe. El dolor por todo lo anterior le hace tomar una decisión algo excéntrica, como es irse a vivir con los dos tíos paternos, Arthur y Danny, dos personajes bien extraños que viven juntos en un piso afectos del síndrome de Diógenes, rodeados de montañas de periódicos apilados en los pasillos, cientos de pelotas y muchos utensilios sin fundamento que recogen en la calle, motivo por el que son continuamente perseguidos por el casero. "¿Así que te has escapado?, ¿no aguantabas la hipocresía?" le dicen al sobrino. Y los padres le permiten hacerlo, pues Steve les confiesa: "Quiero quedarme hasta que estés mejor...".

Pero esta vida bohemia ayudará a Steve a ganar confianza en sí mismo e incluso se convierte a la religión judía, la de sus tíos, y hasta se cambia de nombre y pasa a llamarse Franz, Franz Lidz, parecido a Frans Liszt, el compositor, como le recuerdan sus tíos. Y estudia la Torá. Y canta "La Internacional" en clase. Y aunque los tíos son muy peculiares, acaban transmitiendo a su sobrino buenas enseñanzas: "Los sueños son recuerdos difíciles de olvidar..." o "Yo creo que las pelotas retienen los sonidos de los niños que las hacen botar... solo que casi ni se oyen" o "Esto es para ti, guarda cosas importantes que no quieres que desaparezcan"

Y todo esto hace que Steve (ahora Franz) se sienta mejor, porque a veces la ayuda (y el camino de vuelta a casa) está en el lugar más inesperado. Y lo cierto es que al regresar al hogar, finalmente hace la pregunta: "Mamá, ¿te estás muriendo?". Y la madre le responde con sinceridad y dolor contenido: "Así es y no sabes cómo lo siento". Y al ver la transformación de su hijo, la madre le dice a su marido: "Tal vez Dios existe. O algunos preferimos creer que existe". 

Una película sencilla, lleno de buenos sentimientos y de algunas enseñanzas de cómo afrontar la pérdida de una madre en plena infancia, quizás cuando más se necesita. Porque es esa despedida la que convierte a muchos niños y jóvenes en héroes a la fuerza a muy temprana edad, y en esos momentos no nos es ajena la posible ayuda de la familia y también de la fe, o creer en algo que nos trascienda. 

Y con la melodía de Thomas Newman (quien ha compuesto la B.S.O. a casi un centenar de películas, algunas ya en la familia de Cine y Pediatría, como American Beauty, Cadena de favores o Efectos secundarios) llegamos a la escena final: esa foto en blanco y negro de los tres hermanos y los dos hijos... sin la madre. Y una despedida y una sonrisa... Y un buen pensamiento: "No es bueno tirar así los recuerdos... Él solo necesita despedirse".