sábado, 13 de junio de 2009

Elaborando-evaluando guías de práctica clínica: el instrumento AGREE




En este blog hemos hablado, en diversas entradas, de diversas instituciones promotoras de guías de práctica clínica (GPC). Se ha hablado, incluso, del "exceso de GPC" sobre un mismo problema de salud en un marco geográfico limitado (por ejemplo, las tres GPC sobre asma que existen actualmente en España. Y ya se está elaborando una cuarta...).

En este contexto a veces es complicado decantarse por una guía u otra. ¿Cómo abordar este problema? La mejor manera de hacerlo es - al igual que se hace con los artículos de investigación - valorar el rigor metodológico de las mismas de acuerdo a un protocolo estructurado.

Con este objeto nació hace ya varios años la Colaboración AGREE. Esta organización elaboró un instrumento para valorar la calidad metodológica de las GPC, el llamado instrumento AGREE. Consta de 23 ítems, a los que se otorga una puntuación que oscila entre 1 y 4 puntos (desde el 4 “Muy de acuerdo” hasta el 1 “Muy en desacuerdo”, con dos puntos intermedios: 3 “De acuerdo” y 2 “En desacuerdo”. La escala mide la intensidad con la que un criterio (ítem) ha sido cumplido.

Estos 23 ítems exploran aspectos clave de toda GPC: alcance y objetivo, participación de los implicados, rigor en la elaboración, claridad y presentación, aplicabilidad e independencia editorial.

Este instrumento presenta quizá como principal inconveniente la recomendación de que ha de ser aplicado preferentemente por cuatro personas de forma independiente ya que se ha comprobado que esta forma de aplicación aumenta la fiabilidad de la evaluación final.

Como es lógico, y al igual que sucede con los "checklist" de evaluación de estudios, la consulta previa de este instrumento antes de comenzar el desarrollo de una guía es importante ya que dirige a sus autores "por el buen camino": puede asegurarse, a priori, el cumplimiento de los diversos ítems para, de esta manera, aumentar la probabilidad de obetener una guía de calidad.