jueves, 1 de agosto de 2013

Sarampión, conspiranoias y "voluntades divinas". La razón de la sinrazón




Morir por sarampión en el primer mundo debería ser algo impensable. Se trata de una enfermedad contra hace lustros que se dispone de una vacuna segura y eficaz. Y sin embargo, estas muertes siguen produciéndose. En colectivos de personas no vacunadas. Es un tema que ya hemos abordado repetidamente en este blog.

Estos colectivos son de lo más heterogéneo. Y el último del que tengo conocimiento es el de una secta calvinista holandesa. Ha sido noticia periodística estos días pasados. El pasado 20 de julio se habían registrado 466 casos en niños aunque las autoridades sanitarias holandesas estiman que la cifra puede ser diez veces superior. Cinco días más tarde, el número de casos "oficiales" era ya de 613.

A esta misma secta le corresponde el dudoso mérito de ser responsable en 1971 de una epidemia de poliomielitis que se llevó la vida de cinco niños.

Las razones de algunos padres o grupos de población para negar la vacunación a sus hijos son tan diversas como peregrinas. En el caso de estos calvinistas holandeses, al parecer, el razonamiento es este según podemos leer en la prensa: "Su credo les lleva a anteponer el “plan de Dios y las pruebas mandadas a sus criaturas”, a la evidencia científica sobre el riego y prevención del virus". Poco más podemos añadir a esta sinrazón.

No puede obligarse a los padres a vacunar a sus hijos. Las vacunas son una recomendación, ampliamente avalada por las pruebas científicas. Pero situaciones como la que se está viviendo en Holanda (o en España, donde los brotes esporádicos de sarampión en grupos antivacunas son cada vez más frecuentes). Pero tampoco es admisible que epidemias como la de Holanda tengan lugar. Los estados no pueden permanecer impasibles ante hechos como éste. Hechos como el aquí comentado constituyen para mí una forma de maltrato infantil por negligencia.