lunes, 9 de marzo de 2015

La importancia de la nutrición en los primeros 1000 días de vida

El concepto de los 1000 primeros días de vida no es novedoso, pues si es cierto que está de actualidad en el último año, motivo de reuniones, cursos y congresos de nutrición. Los 1000 primeros días de vida es la suma del periodo de la gestación (270 días), y del primer (365 días) y segundo año de vida (365). 
Una eta que se viene considerando una “ventana de oportunidad” donde algunos aspectos de la salud a largo plazo están “programados” durante esa etapa y donde la NUTRICIÓN es clave en 4 aspectos: 
- En el CRECIMIENTO FÍSICO: lo más evidente. El periodo con mayor crecimiento de la vida: de 1 célula se pasa a 500 millones de células En el primer años de vida el peso se triplica y la talla aumenta un 50%. 
- En el DESARROLLO COGNITIVO: lo más fascinante. Se desarrollan el 80% de las capacidades cognitivas adultas y en estos dos primeros años de vida se triplica el tamaño del cerebro del recién nacido. 
- En la MADURACIÓN INMUNOLÓGICA: lo más complejo. En los dos primeros años de vida se organiza el órgano inmunitario más potente (la barrera intestinal y los 1000 millones de bacteria que alberga) y en ese mismo tiempo madura el resto del sistema inmunitario frente a infecciones y alergias. 
- En la PROGRAMACIÓN METABÓLICA: lo más reciente. La nutrición en el embarazo y dos primeros años condiciona la obesidad futura y enfermedades asociadas al llamado síndrome metabólico: diabetes, hipertensión, arterioesclerosis. 
Una etapa clave para evitar errores por defecto (carencias nutricionales) y también por exceso (demasiadas proteínas). Un crecimiento, desarrollo y maduración funcional óptimos del lactante y niño dependen claramente de una adecuada ingesta y del equilibrio de más de 50 macro- y micronutrientes esenciales. 

De todos ellos, las proteínas son, con diferencia, el nutriente más determinante para el crecimiento, desarrollo y salud. En el primer mundo una ingesta excesiva de proteínas en la infancia se ha convertido en algo habitual. En España, el estudio ALSALMA (2013) ha determinado dos datos de interés: 1) Que el 97% de los lactantes entre 7 y 12 meses consumen exceso de proteínas; y 2) Que los niños entre 13 y 36 meses consumen 3,8 veces más proteínas que las recomendadas. 
El exceso de proteínas tiene un efecto adverso a corto y largo plazo en la salud. De acuerdo con la “Hipótesis del aporte excesivo de proteínas” en la infancia temprana “programa” una tendencia hacia la ganancia de peso temprana y la formación de células grasas (actividad adipogénica). 

Sobre estos temas profundiza la ponencia adjunta y con dos mensajes claros: 
1) La LACTANCIA MATERNA es el mejor alimento en la primera infancia. 
2) No todas las LACTANCIAS ARTIFICIALES son iguales.