sábado, 10 de junio de 2017

Cine y Pediatría (387). El cine de Marisol, prototipo de la "Tómbola" de los niños prodigios en el cine


Cuando se hace una clasificación de niños y niñas prodigio de cine español, la preferida por el público siempre lo encabeza Marisol, bastante por delante de nombres tan conocidos como Ana Belén, Joselito, Pablito Calvo, Juan José Ballesta, Jorge Sanz, Ana Torrent, Lolo García o Ivana Baquero. El camino posterior de cada uno ha sido muy diferente: algunos no superaron el peso de la fama, pero otros han logrado transitar a la edad adulta sin mácula. Sea como sea, para ello no queda el mejor recuerdo de aquellos momentos y baste el ejemplo de los pequeños actores de los años 50 y 60, que fueron el auge del cine "de niños", básicamente fundamentado en amables comedias musicales, con niñas que cantan en el autobús escolar y niños huérfanos con voz de ruiseñor. Ellos popularizaron un cine infantil que encandiló a todos, pero especialmente a los adultos. 

Ese cine con niños de los años 50 y 60 se acota en el terreno de la españolada y del cine popular, que brotó con fuerza con Pablito Calvo a raíz de Marcelino, pan y vino (Ladislao Vajda, 1954) y con Joselito en El pequeño ruiseñor (Antonio del Amo, 1956). Pero donde aparecieron otros tantos niños que intentaron emular el éxito de estos dos púberes, entre estos se encuentran: Pepito Moratalla (Noche de Reyes, 1948), Miguelito Gil (Recluta con niño, 1955), Miguel Ángel Rodríguez (El tigre de Chamberí, 1957), Estrellita (Han robado una estrella, 1963), Maleni Castro (¿Chico o chica?, 1962) o las hermanas Pili y Mili (Como dos gotas de agua, 1963). De entre todos los realizadores españoles fue Luis Lucía el que más empeño puso en el trabajo con niños, y de sus manos salieron: Pepito Moratalla, Jaime Blanch, Rocío Durcal, Ana Belén, Nino y, especialmente, Marisol. 

De todos los niños prodigio que surgieron en la postguerra sobresale Marisol, la que fuera la novia de media España, aquella que destacaba tanto por su trabajo delante de la cámara como por las circunstancias personales que rodearon en su última etapa como personaje público. Una niña que representaba en sus películas la belleza celestial de la infancia, el gracejo andaluz y la pureza de corazón, para convertirla en un personaje entrañable y casi un icono de alegría e ilusión en los espectadores. La carrera cinematográfica de Marisol (nombre real Josefa Flores González) se divide en tres grandes épocas: 1) La época infantil, compuesta por tres películas, las tres dirigidas por el veterano Luis Lucía: Un rayo de luz (1960), Ha llegado un ángel (1961) y Tómbola (1962); 2) La época adolescente que va desde Marisol rumbo a Río (Fernando Palacio, 1963) a Carola de día, Carola de noche (Jaime de Armiñán, 1969) y entre ellas otras como La nueva Cenicienta (George Sherman, 1964) o Cabriola (Mel Ferrer, 1965); 3) La época adulta que va desde La corrupción de Chris Miller (Juan Antonio Bardem, 1972) hasta Caso Cerrado (Juan Caño, 1985), y en el que incluye otras películas como sus dos colaboraciones con Carlos Saura en Bodas de sangre (1981) y Carmen (1983). 

Una vida que han sido al menos dos vidas: la de Marisol, la niña y adolescente actriz prodigio, la joven comunista revolucionaria que no tuvo problemas en formar parte del destape que la Transición imponía, siempre en la cresta de la ola; y la de Pepa Flores, la persona, quien decidió retirarse poco a poco de todo tras su última película, lo que conllevó la separación de Antonio Gades, la desvinculación política y su retirada de la vida pública. Actualmente, con 69 años, Pepa Flores vive tranquilamente en Málaga natal y junto a su familia. 

De toda su filmografía se suele escoger la película Tómbola como prototipo, pues la película marcó época y forjño el mito de la pequeña actriz, una película carismática también por su canción. Tómbola también conocida como Los líos de Marisol, escenifica el cuento de Pedro y el lobo. Marisol, una niña de origen humilde que vive en casa de sus tíos que ejercen de tutores, tiene dos características que son la clave de la historia: por un lado es muy pizpireta y, por otro, tiene una gran inventiva. Marisol es una niña despierta, alegre y vivaracha que trae de cabeza a sus profesores y compañeras de colegio porque siempre anda inventando historias fantasiosas. Un día, Marisol presencia el robo de una obra de arte en la visita al museo que realiza con el colegio, y cuando acude a confesarlo nadie le cree. Cuando la pequeña amenaza con delatar a los ladrones en televisión, la banda la secuestra. 

Lo cierto es que es una de esas historias sin mucho pie ni mucha cabeza, de las que incluso puede dar un poco de rubor mirada con las perspectiva del tiempo, pero que en su momento se realizó para encumbrar al personaje principal hasta los altares a través de sus personajes secundarios. Y así nos encontramos con algunos ejemplos al respecto: cuando una chica de su clave le dice a Marisol en la clase de gimnasia: “Lo bonito de tus locuras es que siempre te da por ayudar a alguien"; tras cantar la canción icónica de la película, con título homónimo, la misma compañera de clase afirma: "Nos tendrían que cobrar más por ser compañeras de Marisol"; o cuando María Belén, la compañera de color, le dice: “Estoy empezando a pensar en que sería estupendo ser tan rubia como tú y tener los ojos azules como los tuyos". Ahí queda eso... 

Pero lo que quizás más se recuerda son las canciones de esta película, en una época en que la música pop se abría paso entre la música popular y la música ligera. El éxito de las canciones compuestas por Augusto Algueró y Antonio Guijarro fue tal que Discos Montilla, quien editó los discos de Marisol en aquella época, tuvo que publicar dos discos con canciones de la película. El primero llevaba las canciones "Tómbola" y "Con los ojos abiertos" en la cara A y "Una nueva melodía" y "Chiquitina" en la cara B. Fue tal el éxito que propició la salida de un segundo disco que las canciones "Lobo, Lobito", "Nadie lo sabe cantar" en la cara A y "Aquellos duros de Cádiz" y "Final de la Película" en la cara B. 

Porque hubo un tiempo en el cine español en donde la intención casi exclusiva era entretener al público de la España del momento, un tipo de películas de las denominadas populares con niño/niña y donde transcienden algunas características de la sociedad del momento, como la importancia del ejército, la iglesia y la policía como instituciones vertebradoras del estado, la separación de sexos en la educación, los valores de la familia tradicional, y tantos otros. Sea como sea, la vida es una tómbola... , al menos lo fue para estos niños y niñas llamados prodigio del cine español, al menos lo fue para Marisol (ahora Pepa Flores): algunas veces sale bien, pero otras muchas no. 

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