martes, 17 de marzo de 2009

Guías de Práctica Clínica fuera de España: SIGN


Con las guías de práctica clínica (GPC) sucede como en los diferentes tipos de estudio (cohortes, casos-control, ensayos clínicos...): hay muchas, las hay repetidas que abordan la misma enfermedad y, por supuesto, no todas están realizadas con el mismo rigor metodológico ni mucho menos.

Por este motivo es fundamental conocer de qué instituciones promotoras o generadoras de GPC "podemos fiarnos" (no es GPC todo lo que reluce).

Repasaremos en entradas sucesivas diversas instituciones y entidades promotoras que crean GPC de buena calidad. En Europa destaca la Scottish Intercollegiate Guideline Network (SIGN).

Todas las GPC de SIGN se elaboran según un manual metodológico propio de calidad (SIGN 50). Y podemos encontrar en su sitio web múltiples GPC del máximo interés para todos los pediatras.
Ejemplos de ello son las GPC sobre manejo de enfermedad meningocócica invasiva(2006), trastornos del espectro autista (2007), bronquiolitis (2006), obesidad (2003, actualmente en proceso de revisión-actualización), TDAH (2001 y en proceso de actualización), asma (2008)...y algunas más. Todas ellas dirigidas a problemas de elevada prevalencia e incidencia en la atención sanitaria pediátrica.

Respecto a este tema, a la hora de elaborar una GPC "de novo", es imprescindible investigar si una guía sobre el mismo tema ha sido ya realizada. En caso afirmativo, lo que procede es consultarla, elaborar su calidad metodológica (existen para ello instrumentos como el AGREE) y, en caso de tratarse de una GPC de buena calidad pero realizada en otro país, adaptarla a nuestro medio, por si existiran características sociodemográficas o de hábitos de conducta que fueran diferentes y que pudieran implicar una modificación de las recomendaciones de la guía original. Elaborar una GPC es una empresa que requiere mucho tiempo y recursos, tanto económicos como humanos y se debe intentar siempre buscar la máxima eficiencia en su desarrollo. Esa "máxima eficiencia" puede traducirse en muchas ocasiones en simplemente adaptar una GPC externa, renunciando a empezar desde cero. Ese "empezar desde cero" es, en nuestro medio, una práctica demasiado común. En un contexto de falta de recursos y de necesidad de optimizar los que ya existen, muchas entidades sanitarias y consejerías autonómicas pueden y deben hacer un ejercicio de humildad y aprovecharse del buen trabajo ya realizado por otros colegas, españoles o no.