lunes, 19 de enero de 2026

Cuidados Paliativos Pediátricos: existimos porque mueren, trabajamos porque viven

 

En la sociedad contemporánea, la muerte se percibe a menudo como un tabú distante, un final evitado en el discurso público y familiar, especialmente cuando involucra a niños, donde genera un silencio aún más profundo por su aparente incompatibilidad con la promesa de vida y futuro. Los Cuidados Paliativos Pediátricos (CPP) emergen como un enfoque humanista que no solo alivia el sufrimiento físico, emocional y espiritual de los niños con enfermedades irreversibles, sino que también invita a replantear nuestra comprensión colectiva de la muerte: de un evento temido y aislado a un proceso digno, acompañado y significativo. 

En relación con este tema, compartimos la reciente sesión realizada en nuestro Servicio de Pediatría por la Dra. Ester Pérez, coordinadora de nuestra Unidad de Hospitalización a Domicilio-Cuidados Paliativos Pediátricos, y que iba dirigida a nuestros residentes en formación, con un espíritu de alentar la importancia de esta especialidad pediátrica. En este enlace os dejamos la presentación, en donde hay tres puntos clave que resumimos. 

1. ¿Cómo ha evolucionado la percepción social y cultural de la muerte actualmente? 

La percepción social y cultural de la muerte ha experimentado una transformación profunda, pasando de ser un evento cotidiano y comunitario a uno medicalizado, privado y, a menudo, oculto. Según las fuentes, esta evolución se puede analizar comparando cómo se vivía hace un siglo frente a la realidad actual. 

- De lo cotidiano y visible al silencio y la evitación. 

Hace 100 años, la muerte era una parte visible y natural de la vida. La mayoría de las personas morían en sus hogares rodeadas de su familia, y los niños convivían con este hecho desde pequeños. Los rituales eran marcados y públicos, con lutos prolongados y despedidas comunitarias donde el dolor era compartido con vecinos y allegados. 

En la actualidad, la tendencia es la evitación y el silencio. Se protege a los niños de la realidad de la muerte y se utilizan eufemismos como "nos dejó" o "se fue" para no mencionarla directamente. La sociedad actual, centrada en la felicidad y la productividad, a menudo ve el dolor y la muerte como temas incómodos que deben ocultarse. 

- La medicalización de la muerte.

Uno de los cambios más significativos es el traslado del escenario del fallecimiento. Mientras que antes se moría en casa, hoy la mayoría de las personas fallecen en hospitales o residencias. Esto ha provocado que la muerte se asocie más a la medicina que a la familia. 

Debido a los avances médicos que prolongan la vida, la muerte ha dejado de percibirse como un proceso natural para ser vista, en ocasiones, como un fracaso de la medicina. Esto genera una sensación de que la muerte es algo "injusto" o inesperado cuando finalmente ocurre. 

- Transformación del duelo y la espiritualidad. 

El duelo también ha evolucionado hacia formas más privadas e individuales: 1) Duelo acelerado: existe una presión social por "seguir adelante" rápidamente, lo que puede llevar a vivir el proceso en soledad; 2) Homenajes virtuales: las redes sociales han introducido una nueva dimensión al duelo mediante mensajes y fotos en entornos digitales; 3) Diversidad espiritual: se ha pasado de una uniformidad religiosa, donde la muerte era un tránsito con explicaciones claras (cielo, infierno), a una espiritualidad más diversa y personal, lo que a veces genera mayor incertidumbre y miedo. 

- Nuevos debates éticos y el rol de los cuidados paliativos. 

La evolución cultural ha traído consigo debates que antes no existían o no eran técnicos, como la eutanasia, la muerte digna y la donación de órganos. En este contexto, los CPP surgen como una disciplina que busca devolverle a la muerte su lugar como parte de la vida, enfocándose no en curar, sino en proporcionar una atención integral (física, mental y espiritual) para que el paciente viva con dignidad hasta el último momento. El objetivo actual de estos especialistas es ayudar a las familias a enfrentar este proceso de la mejor manera posible, reconociendo que, aunque los seres humanos mueren, no se debe "mirar hacia otro lado". 

En resumen, la muerte ha pasado de ser un hecho familiar y comunitario a un hecho médico, silencioso e íntimo, impulsado por los cambios en la medicina, el aumento de la esperanza de vida y el individualismo moderno. 

2. ¿Cuáles son los pilares fundamentales que definen los CPP integrales? 

Los CPP integrales se definen como el cuidado activo y total del cuerpo, la mente y el espíritu del niño, así como el apoyo a su familia. Los pilares fundamentales que definen esta atención son los siguientes: 

- Atención integral (bio-psico-social y espiritual). La atención no se limita solo a lo médico, sino que aborda cuatro dimensiones esenciales para el bienestar del menor: Física: se centra en el control de síntomas (respiratorios, digestivos, neurológicos, etc.), la planificación anticipada y la educación a la familia; Psicológica: fomenta una comunicación abierta y adaptada a la edad del niño, brindando apoyo emocional y velando por el desarrollo de su personalidad; Social: considera aspectos vitales como el juego, la escolarización, la interacción social y la gestión de ayudas o prestaciones; Espiritual: busca dar sentido a la situación, respetando los valores, creencias y el trasfondo cultural y religioso de la unidad familiar. 

- Enfoque en la unidad familiar. Los CPP consideran a la familia como el núcleo central del cuidado. El apoyo no termina en el paciente; se extiende a los padres y hermanos, respetando su identidad, dignidad y red de vínculos. 

- Equipo multidisciplinar y coordinado. Para que la atención sea efectiva, debe ser realizada por un equipo de profesionales de diversas áreas que trabajan con objetivos terapéuticos comunes. Este equipo suele incluir pediatras y enfermeros, psicólogos y trabajadores sociales, especialistas en orientación espiritual, y una coordinación asistencial con trabajo en red, conectando los diferentes entornos donde se desenvuelve el niño: el hospital, el centro de salud, el colegio y, especialmente, el domicilio. 

- Planificación anticipada y adaptabilidad. La atención paliativa debe ser planificadora, anticipándose a posibles complicaciones futuras y modificando las actuaciones según la situación clínica. Un concepto clave es la identificación del "punto de inflexión", que es el momento en que se acelera el empeoramiento clínico, lo que obliga a adaptar los objetivos terapéuticos para priorizar el confort. 

- Continuidad y no exclusión de otros tratamientos. Los CPP comienzan en el momento del diagnóstico de una enfermedad amenazante para la vida y deben continuar independientemente de si el niño recibe tratamiento para su enfermedad base. Es fundamental entender que los tratamientos paliativos y los curativos no son mutuamente excluyentes. 

3. ¿Qué importancia tiene el enfoque multidisciplinar en el acompañamiento del paciente terminal? 

El enfoque multidisciplinar es un pilar fundamental en el acompañamiento del paciente terminal porque permite abordar la enfermedad no solo como un fenómeno biológico, sino como un proceso complejo que afecta todas las dimensiones del ser humano. En los cuidados paliativos, este enfoque garantiza una atención integral que abarca las necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales tanto del paciente como de su familia. 

La importancia de este enfoque se detalla a través de los siguientes puntos clave: 

- Abordaje del "dolor total". El concepto de "dolor total", introducido por Cicely Saunders, es la base de la atención multidisciplinar. Este concepto reconoce que el sufrimiento al final de la vida no es únicamente físico, sino que está compuesto por síntomas emocionales, sociales y espirituales que requieren la intervención de distintos especialistas para ser mitigados de manera efectiva. 

- Composición y coordinación del equipo. Para que el acompañamiento sea efectivo, se requiere de un equipo diverso que trabaje bajo objetivos terapéuticos comunes y una coordinación estrecha. Según las fuentes, este equipo debe incluir: médicos y enfermeros (para el control de síntomas físicos -dolor, disnea, náuseas- y la educación sanitaria a la familia), psicólogos (para facilitar una comunicación abierta adaptada a la edad, brindar apoyo emocional y ayudar en el desarrollo de la personalidad del niño ante la adversidad), trabajadores sociales (para gestionar aspectos como la interacción social, la escolarización y el acceso a ayudas o prestaciones), acompañamiento espiritual (para ayudar al paciente a encontrar sentido y trascendencia, respetando siempre sus valores y su trasfondo cultural o religioso). 

- Atención a la unidad familiar. El enfoque multidisciplinar no se limita al paciente; considera a la familia como parte de la unidad de cuidado. Los especialistas trabajan en conjunto para preparar a la familia en el manejo de la enfermedad en el hogar y ofrecerles el apoyo necesario para enfrentar el proceso de duelo. 

- Trabajo en red y planificación anticipada. La importancia de este enfoque también radica en su capacidad de coordinación asistencial. El equipo multidisciplinar actúa como un nexo entre diferentes entornos, como el hospital, el centro de salud, el colegio y el propio domicilio, permitiendo que el paciente reciba atención de alta calidad en su entorno más cercano (el "hospital en casa"). Además, permite una planificación anticipada, modificando las actuaciones según la evolución clínica y las necesidades cambiantes del paciente. 

- Dignidad hasta el final. En última instancia, el objetivo de este equipo no es curar, sino mejorar la calidad de vida. El esfuerzo conjunto busca que el paciente pueda "vivir hasta el momento en el que muera", garantizando que reciba un trato digno como persona hasta su último suspiro. En este video resumimos en 5 minutos estas enseñanzas y reflexiones.

Citando a Cicely Saunders, “el objetivo es que el niño no solo tenga una muerte tranquila, sino que viva con dignidad y calidad hasta el último momento”. 
   

sábado, 17 de enero de 2026

Cine y Pediatría (836) “Romería” cierra la trilogía de la memoria familiar de Carla Simón


Carla Simón es una joven directora y guionista barcelonesa que construye su cine en torno a un naturalismo depurado, que prioriza la observación paciente de la vida cotidiana y las dinámicas familiares, evitando el melodrama y los subrayados emocionales. Sus películas retratan mundos desde la perspectiva infantil o juvenil, usando actores no profesionales para lograr autenticidad y rostros que transmiten verdad inmediata, con rodajes largos en localizaciones reales que permiten captar gestos, silencios y sonidos ambientales en directo. 

Un cine que cala en el espectador y la crítica con sus dos rasgos formales distintivos: una puesta en escena austera (planos largos, encuadres horizontales que integran el paisaje como actor, y un diseño de sonido que privilegia lo ambiental sobre el diálogo explicativo); una autobiografía velada (temas recurrentes como la orfandad, la memoria fragmentada y la herencia familiar, tratados con lirismo contenido que universaliza lo personal sin caer en la introspección confesional). Y es que, tras varios cortometrajes, sus únicos tres largometrajes constituyen una trilogía de la memoria familiar: Verano 1993 (2017), que convierte el duelo por la muerte de los padres (fallecidos por sida) en una crónica íntima del verano en que Frida aprende a pertenecer a una nueva familia, filmando el mundo desde la altura de una niña de seis años; Alcarràs (2022), donde desplaza el foco a la memoria de una familia campesina amenazada por la pérdida de la tierra, donde la cosecha final de melocotones funciona como último ritual colectivo antes de que el paisaje que los sostiene desaparezca; y Romería (2025), donde la adolescente Marina, hija de padres fallecidos de sida, viaja a Vigo para conocer por primera vez a la familia paterna y recomponer una memoria fragmentada a partir del diario de su madre y de las grietas emocionales de esa familia. 

Tres películas multipremiadas en los festivales de cine y tres movimientos de una misma herida. En Verano 1993 la memoria es sobre todo afectiva y confusa: el cine recoge gestos, juegos y silencios de una niña incapaz de poner palabras a la pérdida, de ahí el tono de “falso documental” y la observación paciente del día a día. En Alcarràs la memoria se vuelve colectiva y política: la familia entera encarna una forma de vida amenazada, y el filme funciona como archivo emocional de un mundo rural que está a punto de ser expulsado por los paneles solares y los contratos. En Romería la memoria es ya activamente buscada: Marina investiga, pregunta, lee cartas y papeles, cuestiona el silencio en torno al sida y obliga a la familia a narrarse, reparando “una memoria mal colocada”. 

Y el sida es el protagonista de la primera y última película de esta trilogía. Ya hablamos de Verano de 1993, un poema fílmico sobre la infancia de obligada prescripción, y en el que Frida (Laia Artigas) es alter ego de la directora con sus 6 años. Y hoy hablamos de Romería, donde Marina (Llucía García) también se convierte en alter ego de Carla Simón, ahora con sus 18 años en lo que es toda una evolución poética: la primera se centra en aquellos inicios de la década de los 90, epicentro del sida, y es más realista; la segunda ocurre ya en el año 2004 e incorpora elementos oníricos, musicales y fantásticos, cuestionando sus propios límites para explorar “lo mágico del cine”. Sí, Frida y Marina son el alter ego de Carla Simón, ya que la directora ha confirmado que las protagonistas canalizan su propia experiencia personal (en la infancia y adolescencia) como hija de padres fallecidos por sida y adicción a la heroína y donde se incluye el descubrimiento del diario de su madre basado en cartas reales.  

Romería es un viaje íntimo de Marina, huérfana (y adoptada) desde niña cuyos padres murieron de sida tras una historia marcada por la heroína y la precariedad afectiva. Y comienza en Vigo, junto al mar, donde se encuentra la familia del padre ya ausente hace más de una década. Ella quiere estudiar cine y viaja allí desde Cataluña, pues precisa un documento que justifique su verdadera filiación y la firma de sus abuelos paternos para conseguir una beca. Y la historia convierte ese viaje administrativo y familiar en una búsqueda identitaria donde la protagonista se enfrenta al silencio, la vergüenza y el estigma que rodean la memoria de sus padres. 

La película tiene un formato peculiar de contar la historia. En la primera mitad del metraje Marina conoce el entorno familiar de su padre a través de una narración fraccionada en cuatro días, marcados por cuatro carteles: “Día 1. 16 de julio 2004 ¿Encontraré algo de mis padres biológicos?”, “Día 2.17 de julio 2004 ¿Qué persona sería si me hubiese criado con la familia de mi padre?”, “Día 3. 18 de julio 2004 ¿De cuántas maneras se podría ser joven en los 80?”, “Dia 4. 19 de julio 2024 ¿Llevar la misma sangre te hace de la misma familia?” En esa casa gallega se encuentra con abuelos, tíos y primos que han enterrado el pasado, incómodos con la historia de drogas y sida de la pareja que formaron sus padres. Aquí va descubriendo secretos que se habían mantenido ocultos y tiene que oír comentarios estigmatizantes, como el de ese grupo de amigas de sus primos: “¿Sabes que por tomarnos un porro no vamos a acabar como tus padres?". A través de comidas familiares tensas, y paseos por la ciudad y la costa, Marina va detectando grietas en el relato oficial: contradicciones, silencios, comentarios a media voz que revelan dolor, culpa y clasismo. 

En la segunda mitad del metraje todo es más onírico y a través del diario encontrado de su madre, y una especial relación afectiva con un primo, le permite imaginar cómo pudieron sentirse sus padres cuando eran jóvenes en aquella etapa de los 80 de amor libre y drogas, alegoría de la devastación causada por la heroína y el sida en toda una generación. Hasta que logra la firma y la sanación: “Me gusta este mar… Como a mi padre”. 

¿Qué pretende Carla Simón con estas películas… y con su historia? Se me ocurren tres posibilidades: primero, reparar la memoria silenciada: pues ese silencio familiar —por vergüenza, estigma o culpa— no protege, sino que deja a los hijos sin historia, donde la búsqueda de Marina afirma el derecho de los descendientes a conocer el pasado para poder vivir en paz con él; segundo, desestigmatizar el sida y la drogadicción: al humanizar a unos padres marcados por la heroína y el VIH, el filme rehúye tanto la condena moralista como la idealización, y propone comprender el contexto social que arrasó la vida de muchos jóvenes en la década de los 80 y 90; y, finalmente, el poder regenerar la identidad a través de la imaginación y la creación artística: cuando la memoria heredada está rota o llena de huecos, es legítimo “inventarse” una imagen de los padres, y el cine aparece así como herramienta para generar recuerdos que no se tuvieron, y para transformar el dolor en relato propio. 

Verano 1993 y Romería son dos películas atravesadas por la orfandad y los modelos de familia no normativos: adopciones, familias extensas y parientes desconocidos con los que hay que renegociar el vínculo. Es un relato en dos etapas (infancia y adolescencia) que configuran un retrato lleno de dignidad frente al estigma del sida. Para ella el cine funciona como un laboratorio emocional donde generar sus propios recuerdos, reescribir el lugar de sus padres y explorar las posibilidades del relato familiar como acto de duelo, archivo y reparación. Para ella y para muchos el arte (también el séptimo arte) es sanador. Un buen colofón para cerrar su trilogía familiar.

 

miércoles, 14 de enero de 2026

Terapia cinematográfica (19). Prescribir películas para entender los trastornos de la conducta alimentaria

 

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son afecciones médicas y de salud mental graves que se caracterizan por alteraciones persistentes en la ingesta o en el comportamiento alimentario. Estos problemas causan un deterioro significativo de la salud física, el funcionamiento psicosocial y el bienestar emocional. No son una elección o un estilo de vida. 

Los tipos de TCA más comunes, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), incluyen la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, los trastornos por atracón y otros. La infancia y, sobre todo, la adolescencia son períodos críticos para la aparición y el desarrollo de los TCA, y su impacto en estas etapas es particularmente grave. 

Su importancia es tal, que los TCA representan la tercera causa de enfermedad crónica en niños y adolescentes, después del asma y la obesidad. Y es por ello que cada 30 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria, que se identifica bajo el símbolo de un lazo, una cinta o una pulsera de color azul claro. 

No hay duda de que los TCA son enfermedades que requieren una detección precoz y una intervención especializada e intensiva para minimizar el riesgo de secuelas crónicas y salvar vidas. Son entidades que deben ser conocidas por los jóvenes que lo pueden sufrir, también por las familias y la sociedad. El cine, como poderosa herramienta de narrativa y comunicación visual, es un vehículo crucial para la sensibilización, el entendimiento y la prevención. 

Las formas positivas en que el cine puede ayudar en los TCA incluyen la desestigmatización y sensibilización, la educación sobre la complejidad de los y el fomentar la búsqueda de ayuda y la esperanza en la recuperación (quizás lo más importante, representando el proceso de tratamiento de forma constructiva, así como visibilizando el importante papel de la familia y el entorno). Además, el cine puede ser utilizado activamente por profesionales en programas de prevención y de terapia (la cineterapia puede ayudar a los pacientes a explorar sus sentimientos, facilitar la expresión emocional y analizar patrones de comportamiento de los personajes). 

Y es así que desde esta sección de Terapia cinematográfica hoy recogemos 7 películas argumentales alrededor de los TCA en la infancia y adolescencia. Estas películas son, por orden cronológico de estreno: 

- Por el amor de Nancy (For the Love of Nancy, Paul Schneider, 1994), para profundizar en la lucha de los padres con una hija o hijo con TCA y el profundo coste emocional de la familia. 

- Secreto compartido (Sharing the Secret, Katt Shea, 2000), para descubrir el secreto que se esconde tras la bulimia nerviosa. 

- Miedo a comer (Thin, Laurent Greenfield, 2006), para convivir con las impactantes vivencias que acompañan a las personas con un TCA. 

- Hambre al límite (Starving in Suburbia (Thinspiration), Tara Miele, 2014), para realzar la importancia de la detección precoz y prevención de los TCA ante los riesgos de internet y las redes sociales. 

- Hasta los huesos (To the Bone, Martin Noxon, 2017), para reconocer cuando la comida se conviert en el enemigo de la anorexia nerviosa. 

- Ara (Pere Solés, 2018), para conocer la anorexia nerviosa desde el punto de vista de las pacientes hospitalizadas y su relación con los terapeutas. 

- Club Zero (Jessica Hausner, 2023), para concienciarnos de los riesgos del adoctrinamiento en ciertas prácticas nutricionales, como la alimentación consciente. 

Siete películas argumentales para sumergirnos en la cruda realidad personal, familiar y social de los TCA, y que nos permitirá extraer aspectos positivos frente a la desestigmatización y sensibilización, la educación y terapias, así como el fomentar la búsqueda de ayuda y la esperanza en la recuperación. 

Se puede revisar el artículo completo en este enlace o en este otro.

lunes, 12 de enero de 2026

Inteligencia artificial para la docencia


La inteligencia artificial (IA) está impulsando una transformación metodológica profunda en las docencia, al actuar no solo como una fuente de información, sino como una herramienta de apoyo fundamental para el docente. Esta integración permite una evolución desde métodos tradicionales hacia prácticas pedagógicas más innovadoras y adaptables. 

La IA transforma la educación a través de los siguientes ejes: 

Optimización de la práctica docente: la IA funciona como una guía que habilita a los profesores para integrar nuevas tecnologías en su pedagogía, ofreciendo técnicas y estrategias para optimizar los procesos de enseñanza y aprendizaje. 

Creación de materiales y contenidos: mediante el uso de IA generativa, es posible desarrollar material didáctico personalizado, redactar textos, elaborar índices preliminares y crear imágenes decorativas para ilustrar los contenidos educativos. 

Gestión y seguimiento académico: las metodologías actuales se ven reforzadas por la capacidad de la IA para asistir en la evaluación y retroalimentación, el seguimiento del progreso de los alumnos y la gestión eficiente del aula. 

Nueva interacción pedagógica: se introduce el "arte de la interacción" con sistemas generativos, lo que requiere que tanto docentes como alumnos aprendan técnicas precisas para formular preguntas e instrucciones. 

Fusión de tecnología y pedagogía: la IA se entrelaza con el e-learning para crear una experiencia enriquecedora que no es estática, sino que se considera un "ente vivo" que se adapta y crece con el tiempo según las innovaciones del campo. 

Es fundamental destacar que, aunque la IA mejora la calidad y presentación de los contenidos, las fuentes advierten sobre limitaciones en el rigor de los datos, por lo que no se recomienda su uso como fuente directa de conocimiento sin supervisión humana. 

Según, esto: ¿Qué limitaciones presenta la IA como fuente directa de conocimiento? La principal limitación de la inteligencia artificial como fuente directa de conocimiento es la falta de rigor en los datos que proporciona. 

Falta de precisión y veracidad: debido a los problemas de rigor detectados, las fuentes indican explícitamente que la IA no se ha utilizado como fuente directa de conocimiento en la elaboración de materiales educativos fiables. 

Necesidad de supervisión humana: aunque la IA puede generar esquemas o borradores, estos deben ser adaptados y desarrollados posteriormente por personas sin el uso de la IA para garantizar su calidad y exactitud. 

Rol de apoyo, no de autoridad: las fuentes enfatizan que la IA debe incorporarse en el aula como una herramienta de apoyo y no como una fuente de información primaria o definitiva. 

Riesgos éticos: el uso de la IA conlleva aspectos éticos y limitaciones inherentes que deben ser analizados cuidadosamente antes de su integración en contextos pedagógicos. 

Algunos ejemplos de IA y uso: 

- Personalización del aprendizaje (diferenciación): herramientas como MagicSchool permiten tomar un mismo texto y adaptarlo a diferentes niveles de lectura (por ejemplo, nivel primaria vs. nivel secundaria) en un clic. Esto es vital para la inclusión de alumnos con necesidades diversas. 

- Ahorro de tiempo administrativo: con extensiones como Brisk Teaching (que se integra en Google Docs), puedes generar retroalimentación personalizada para 30 ensayos en una fracción del tiempo habitual, manteniendo un tono constructivo. 

- Creación de recursos multimedia: si necesitas un video explicativo o un podcast sobre un tema histórico, herramientas como Sodaphonic o Suno pueden generar audio, mientras que Edpuzzle ayuda a insertar preguntas interactivas en videos de YouTube para asegurar la comprensión. 

- Creación y análisis de información: NotebookLM de Google te permite subir tus propios materiales (PDFs, notas, videos) y crear una "base de conocimiento" privada donde la IA solo responde basándose en tus fuentes, evitando alucinaciones y facilitando el estudio a tus alumnos. Este recurso también permite la creación de recursos multimedia (videos y podcasts), generar mapas mentales, infografías o preguntas test. 

- Generación de ideas y contenido: cualquier chatbot (ChatGPT, Gemini, Qwen Chat, etc.) nos permite muchas opciones, y aunque la información que devuelve en ocasiones aún tiene “alucinaciones”, es una de las herramientas más habituales y multifuncionales. A diferencia, el motor de búsqueda Perplexity.AI está basado en información contrastada y definida y no tiene “alucionaciones".

sábado, 10 de enero de 2026

Cine y Pediatría (835) “Girl, Positive”, “Three Months” y el estigma adolescente frente del sida


El sida irrumpió en la historia contemporánea hace 45 años como una crisis global que desafió a la ciencia y transformó los paradigmas sociales. Su impacto trascendió lo clínico para generar una cultura de estigma, activismo y resiliencia que afectó a personas de todas las edades y condiciones. A través de la gran pantalla, el cine ha servido como testimonio de esta realidad, documentando tanto el dolor de la pérdida como la lucha por la dignidad humana frente a la enfermedad. En este sentido, recordamos películas icónicas como Philadelphia (Jonathan Demme, 1993), Los testigos (André Téchiné, 2007), Dallas Buyers Club (Jean-Marc Vallée, 2013), The Normal Heart (Ryan Murphy, 2014), 120 pulsaciones por minuto (Robin Campillo, 2017), 1985 (Yen Tan, 2018), entre otras. 

Sin embargo, hay pocas películas centradas específicamente en el sida en la infancia y adolescencia. En Cine y Pediatría ya hemos revisado las siguientes películas alrededor del sida en la edad pediátrica: Juicio a un menor (John Herzfeld, 1989), Kids (Larry Clark, 1995), Que nada nos separe (Peter Horton, 1995), Yesterday (Darrell James Roodt, 2004) y Verano 1993 (Carla Simón, 2017). Y a estas sumamos hoy otras dos películas estadounidenses separadas entre sí tres quinquenios para indagar en el estigma del sida: Girl, Positive (Peter Werner, 2007), centrada en una adolescente heterosexual en los comienzos del sida, y Three Months (Jared Frieder, 2022), alrededor de un adolescente homosexual en la época más actual de la enfermedad.      

- Girl, Positive (Peter Werner, 2007) es un telefilme centrado en una adolescente de clase media-alta que se enfrenta al miedo a vivir con VIH y al estigma en su entorno escolar. Narrada a lo largo de varios días, conocemos a Rachel Sandler (Andrea Bowen), una popular estudiante de instituto que descubre que Jason, un deportista con el que mantuvo relaciones sexuales, ha muerto y que era consumidor de drogas por vía intravenosa y portador de VIH. A partir de esa noticia, emerge el miedo: tal vez ella también esté infectada, pese a no haber considerado nunca ese riesgo. 

La película funciona casi como un relato de iniciación donde la protagonista pasa de la negación y la desinformación a una posición de mayor conciencia, apoyada por una adulta seropositiva que vive con su enfermedad y su medicación en secreto. Ella es Sarah Bennett (Jennie Garth), la profesora sustituta, quien en clase ya les comenta a sus alumnos temas sobre infecciones de transmisión sexual (ITS) y sida: "Basta con una sola vez para infectar docenas de vidas", “Pensándolo bien, es difícil imaginar otra epidemia desde la peste negra de la Edad Media que haya causado tanto miedo", “En realidad, uno no muere de VIH. El VIH es un virus que ataca el sistema inmunitario. Soy voluntaria en la clínica gratuita de SIDA del centro y puedo garantizarles que los hombres homosexuales no son los únicos afectados por el VIH”. Y esta escena ya indaga en que la educación sexual que recibían los adolescentes era incompleta o evasiva: la escuela quizás prefería “no ver” el sexo ni las ITS, mientras los jóvenes tomaban decisiones basadas en intuiciones más que en información rigurosa. 

Y es así que Sarah anima a Rachel a acercarse a una clínica de sida para conocer su situación e informarse, pero la joven está demasiado aterrada como para hacerse la prueba y comparte sus dudas con la propia docente. Es entonces cuando Sarah le revela que lleva más de siete años viviendo en secreto con VIH, lo que, una vez descubierto por el entorno escolar, desencadena una espiral de rumores y exposición tanto para la alumna como para la profesora, pues el VIH se ha asociado a comportamientos “inmorales”, lo que conduce a culpa, vergüenza y aislamiento en adolescentes y jóvenes que viven con la infección. 

Cabe destacar las escenas en las que Rachel busca en internet información sobre la enfermedad y se encuentra con titulares así: “Más de 40 millones de personas viven en el mundo con VIH/sida”, “En USA la mitad de todas las nuevas infecciones se dan entre adolescentes y jóvenes adultos”, “50 jóvenes estadounidenses se infectan cada día de VIH”

Girl, Positive debe visualizarse como un material educativo audiovisual. Plantea en Rachel, nuestra protagonista, la importancia de las pruebas de VIH, del uso sistemático del preservativo y de la noción de que “no hay perfil” del seropositivo, desmontando la idea de que el riesgo es visible en el cuerpo o en la apariencia del otro. Y donde Sarah es un personaje puente, una adulta que comparte con la protagonista género, vulnerabilidad y experiencia de estigma, y que introduce una narrativa de empoderamiento más que de victimización. Su acompañamiento encaja con lo que recomiendan intervenciones centradas en jóvenes con VIH: modelos de rol positivos, trabajo en autoestima y habilidades para manejar la revelación del diagnóstico y las relaciones afectivo-sexuales. 

Una relación alumna–profesora muy particular y muy positiva, útil para trabajar en aula temas de sexualidad responsable, consentimiento informado, prueba del VIH y acompañamiento a jóvenes que viven - o temen vivir - con el virus. 

- Three Months (Jared Frieder, 2022) es una comedia coming-of-age queer donde nuestro protagonista adolescente, Caleb (Troye Sivan, cantante y actor), descubre que ha estado expuesto al VIH y debe esperar tres meses para el resultado definitivo. Caleb transforma la angustia de esperar resultados de VIH en un relato vitalista sobre autodescubrimiento, amistad y amor en la adolescencia tardía. Ambientada en Florida, evita el melodrama para mostrar cómo un joven gay enfrenta el estigma moderno del VIH con humor, apoyo comunitario y resiliencia. Porque Jared Frieder, el director de esta película, inspirado en su propia experiencia, prioriza la alegría sobre la tragedia, diferenciándose de narrativas ochenteras. 

Se nos presenta a Caleb como un estudiante ingenioso y extrovertido a punto de graduarse en el instituto. Tiene un encuentro sexual con un desconocido en una fiesta y, poco después, descubre que la pareja es VIH+ y que el condón se rompió, iniciando un período de tres meses de espera para su prueba confirmatoria: "Al parecer estaba caducado, como un maldito aguacate". En una clínica LGTBIQ+, conoce a Estha (Viveik Kalra), un chico más reservado también en espera de resultados, y forjan una conexión romántica mientras navegan miedos, rechazos familiares y la efervescencia del verano. Apoyado por su madre soltera y un consejero de la clínica, Caleb vive intensamente: fiestas, fotografía y reflexiones que lo llevan a madurar más allá del diagnóstico incierto. 

Es así que esta película desmonta el estigma persistente, al presentar el VIH no como sentencia de muerte, sino como condición manejable con tratamiento accesible, enfatizando que la detección temprana y la profilaxis pre-exposición cambian el panorama para jóvenes. Y otro mensaje contundente: el estigma social y la homofobia residual afectan más la salud mental que el virus mismo en adolescentes LGTBIQ+. 

Caleb encarna la vitalidad juvenil en búsqueda de su identidad, que usa el humor para lidiar con la vulnerabilidad sexual y el rechazo materno inicial, reflejando tensiones comunes en jóvenes gays que infravaloran riesgos en encuentros casuales. La relación con Estha explora el consentimiento, la intimidad emocional y el "qué pasaría si" del futuro, mostrando cómo el miedo al VIH cataliza crecimiento personal y lazos auténticos. Porque hoy en día esperar no es morir alrededor del sida, donde el protagonista aprende que el VIH es crónico, no terminal, promoviendo pruebas regulares y conversaciones abiertas sin pánico. 

Girl, Positive y Three Months se constituyen en dos películas que afrontan el temor de un adolescente frente al sida desde dos perspectivas diferentes, y que en su visionado nos deja buenos mensajes para “prescribir” a nuestros hijos o alumnos.

 

miércoles, 7 de enero de 2026

Top25 de los pots más visualizados en el blog Pediatría basada en pruebas


Hace menos de cuatro meses, publicamos en el blog el post titulado “¿Dónde estamos hoy en la blogosfera sanitaria en España?”. Y donde quedaba claro su auge durante los primeros 15 años del siglo XXI, pero que se ha seguido de una progresiva caída en la última década, hasta el punto que hoy en día la blogosfera sanitaria es una anécdota respecto a otras redes sociales. 

Sin embargo, aquí seguimos con el blog Pediatría basada en pruebas desde mediados del año 2008, gracias a la creación por mi amigo “basado en la evidencia” y en la vida, Cristóbal Buñuel, como un apoyo a la revista Evidencias en Pediatría. Al poco tiempo me sumé al proyecto junto a Cristóbal, con una cadencia en la que yo publicaba lunes, miércoles y sábados (aquí con Cine y Pediatría) y el resto de días, Cristóbal. Fue un inicio tímido que eclosionó en el año 2009 al amparo de la pandemia por gripe A y llegó a su cúspide en 2010, con un total de 411 post, más de uno al día. Fue tal el auge de la blogofera sanitria en aquel entonces que los domingos se publicaba un "resumen de la blogosfera sanitaria", lo que se mantuvo activo desde el año 2010 al 2013. Desde el año 2019 cuando este blog sigue adelante con mis publicaciones en los días citados, y una media de 160 post al año. 

De forma que, 17 años después, ya son 4.181 los post publicados y hemos alcanzado los 12,7 millones de visitas. Sea como sea, si hemos apreciado que el impacto del blog, aunque se comparte en otras redes sociales su contenido (Facebook, X, Linkedin), nada tiene que ver en la última década con la década inicial. 

Con el décimo aniversario del blog publicamos un estudio cienciométrico del blog, y que hoy reproducimos con la entrada de un nuevo año. 

a) Temas tratados. Se pueden clasificar en seis grupos: 

1) Secciones ya establecidas del blog: principalmente el proyecto Cine y Pediatría (que se publican todos los sábados y que ahora tiene abierto el programa de formación denominado Terapia cinemotográfica), pero también compartimos los número de las revista Evidencias en Pediatría, las actividades de la plataforma de formación Continuum – esto durante los 12 años que fui codirector -. 

2) Temas sociales: tabaquismo, accidentes, inmigración, acoso escolar, humanización sanitaria, etc. 

3) Polémicas: temas de especial debate social y/o médico con temas como el aborto, grupos antivacunas, mala praxis sanitaria, prevención cuaternaria, etc. 

4) Enfermedades infecciosas: gripe (tener presente que el inicio del blog tuvo mucho que ver con la pandemia de gripe A del año 2009 y que la pandemia COVID-19 ha tenido también una amplia cobertura), meningitis, sepsis, sarampión, varicela, vacunas, etc. 

5) Peri-neonatología: temas de la gestación y del recién nacido, con algunas secciones estructuradas como NeoDividencias o EvidenceUpdates en Neonatología 

6) Guías e informes de sociedades científicas. 

7) Programas de investigación, concretamente tres series publicadas en Acta Pediátrica: Fuente de información bibliográfica, Comunicación científica y Bibliometría-cienciometría. 

b) Las 25 entradas más visitadas han sido: 

- Día Mundial del Niño Prematuro: un doble homenaje (17 Nov 2016) con 417.772 visitas 



- Por una sanidad "Google style"...o similar (8 Abr 2013) con 71.850 visitas 

- Guía NICE sobre ictericia neonatal: actualización (24 Jun 2016) con 66.261 visitas 









- Cesáreas, verdadera alarma sanitaria (15 Oct 2018) con 29.732 visitas 


- Guía para las madres que amamantan (4 Mar 2017) con 29.038 visitas 


- Mitos y realidades sobre la erupción dentaria primaria (7 Sep 2016) con 25.088 visitas. 


- Decálogo AEPap sobre lactancia materna (4 Abr 2017) con 21.388 visitas 






En este ranking del top25 está claro que están presentes posts antiguos, pero ya no solo por el tiempo recorrido de publicación, sino porque la dinámica de uso de los blogs en la última década ha decaído de forma evidente. De hecho, ningún post posterior a 2018 ha conseguido ya un número tan significativo de lecturas.

lunes, 5 de enero de 2026

Actualizaciones de EvidenceUpdates en Neonatología (XXVIII): segundo semestre 2025

 

Un semestre más - y llevamos 28 ediciones - retornamos con las actualizaciones de EvidenceUpdates en Neonatología, en esta ocasión con el segundo semestre del 2025, tanto para revistas biomédicas como en Colaboración Cochrane. 

Como es habitual, seleccionamos aquellas revisiones sistemáticas con una puntuación > 5 en las áreas de interés de EvidenceUpdates: 












sábado, 3 de enero de 2026

Cine y Pediatría (834) “El Rey de reyes” enseña la vida de Jesucristo a la infancia


La historia de Yeshua Ben Josef, conocido universalmente como Jesús de Nazaret, puede reconstruirse desde una perspectiva religiosa, pero también de manera científica e histórica, separando al hombre de carne y hueso de la figura divina construida posteriormente por la fe. El testimonio de autores antiguos como Tácito y Flavio Josefo, junto con hallazgos arqueológicos, confirman que se trató de un hombre real que vivió bajo el dominio romano. Su imagen actual de Cristo ha sido moldeada por tradiciones posteriores, incluyendo la selección de los evangelios y la iconografía artística, y donde la fe ha ido añadiendo su divinidad y los dogmas. En nuestro país, el filólogo e historiador Antonio Piñero es uno de los mayores referentes de la figura histórica de Jesús, aunque el debate ha sido, es y será continuo. 

El séptimo arte no ha sido ajeno a intentar describir, con más o menos éxito, la vida de Jesucristo. He aquí algunos títulos emblemáticos: El rey de reyes (Cecil B. DeMille, 1927), Rey de reyes (Nicholas Ray, 1961), El Evangelio según San Mateo (Pier Paolo Pasolini, 1964), La historia más grande jamás contada (George Stevens, David Lean, Jean Negulesco, 1965), Jesús, María y José (Miguel Zacarías, 1971) y La vida de nuestro Señor Jesucristo (Miguel Zacarías, 1980), Jesucristo Superstar (Norman Jewison, 1973), Godspell (David Greene, 1973), El Mesías (Roberto Rossellini, 1975), Jesús de Nazaret (Franco Zeffirelli, 1977), Jesús (John Krish, Peter Sykes, 1979), El día que Cristo murió (James Cellan Jones, 1980), La última tentación de Cristo (Martin Scorsese, 1988), La Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004), En busca de la tumba de Cristo (Giulio Base, 2006), Hijo de Dios (Christopher Spencer, 2014), Últimos días en el desierto (Rodrigo García, 2015), Killing Jesus (Christopher Menaul, 2015), El joven Mesías (Cyrus Nowrasteh, 2016), Resucitado (Kevin Reynolds, 2016). 

Y estas Navidades se ha estrenado una película de animación para la infancia (pero que se comparte muy bien en familia) con un título similar a los dos primeros títulos reseñados en la lista previa: El rey de reyes (Seong-ho Jang, 2025), película surcoreana que adapta la vida de Jesús desde una perspectiva infantil y familiar. Su enfoque innovador combina la literatura victoriana de Charles Dickens con los Evangelios, priorizando el mensaje de redención accesible para niños y niñas. Y es que la película está inspirada libremente en el libro infantil “The Life of Our Lord” de Charles Dickens junto con fragmentos del Nuevo Testamento. Y es que ese pequeño libro de Dickens fue escrito entre 1846 y 1849 para sus hijos pequeños y comienza así: "Queridos hijos, estoy muy ansioso de que sepáis algo sobre la Historia de Jesucristo. Porque todo el mundo debería saber de él. Nadie vivió nunca que fuera tan bueno, tan amable y tan apenado por todas las personas que hicieron mal, o estaban de alguna manera enfermas o miserables, como él". Era un cuento que leía cada Navidad la familia Dickens, y el autor les hizo prometer que nunca saliera del entorno familiar. Varias décadas después, por mayoría de votos, la familia decidió publicarlo: fue en 1934, 64 años después de la muerte del genial literato inglés. 

Y la primera pregunta que surge es cómo una película así procede de Corea del Sur. Y es cuando descubrimos que este país, de tan prestigioso cine desde que despuntó el siglo XXI, alberga una de las comunidades cristianas más dinámicas de Asia (alrededor del 30% de la población), con fuerte tradición en animación cristiana vía estudios como Mofac Animation. Y es así que su director, Seong-ho Jang, debuta en el largometraje con esta historia que tiene el objetivo de exportar fe cristiana globalmente y con ello responde a la demanda de animación bíblica familiar. Y para conseguirlo utiliza animación 3D con mezcla de elementos clásicos y modernos, ritmo dinámico y épico que suaviza la violencia (evita el infanticidio de Herodes o la sangre en la Crucifixión), una banda sonora emotiva y diseño visual que priorizan la inmersión emocional sobre innovación técnica, ideal para catequesis. Cabe reseñar que acudí a verla el primer día del año con mis tres nietos (8, 5 y 2 años) y fue una agradable sorpresa cómo aguantaron (y disfrutaron) de los 101 minutos de metraje. 

La película comienza con Charles Dickens en el teatro, en la representación de una de sus obras icónicas de la Navidad: “A Christmas Carol”. Se siente acompañado detrás del telón por su esposa Catherine y tres hijos, momento en que el pequeño Walter interrumpe en escena imitando con su espada al Rey Arturo. Esa noche, al volver a casa, y por consejo de su dócil esposa, le aconseja que se gane a Walter contándole una historia. Y esa historia le promete que será más épica que la del Rey Arturo, pues será la de “el Rey de reyes”, Jesucristo: "Quiero contarte una historia hijo: la historia más grande jamás contada tiene ángeles, reyes, ruines, rivales celosos y milagros". Y a través del viaje de Jesús, la relación entre Dickens y su hijo culmina en un vínculo de amor forjado a través de la narración. Cabe destacar que la historia pasea a Walter (y a nosotros, los espectadores) por los momentos clave de la vida de Jesucristo, resultando especialmente pedagógica para los más pequeños: enseña que Jesús es accesible, transforma miedos en esperanza y anima a "ser buenos" como discípulo. 

Es muy agradable aprender cómo la figura de Jesucristo, una de las más admiradas (y discutidas) de la historia, pasa de la pluma de los Evangelios (principalmente de Mateo y Lucas) a un cuento dickesiano, para finalizar en una película de animación surcoreana. Un viaje alucinante. Y mientras el libro es texto directo y austero, la película añade elementos visuales, emocionales y ficticios para captar a la infancia de hoy en día (incluida esa gata que, sin duda, no es la mascota mejor conseguida en ficción). Y así leemos en el cuento original: "Es cristiano hacer el bien siempre, incluso con aquellos que nos hacen mal. Es cristiano amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y tratar a todas las personas como nos gustaría que nos trataran a nosotros". 

Solo un aspecto histórico que parece idealizado en la película: aquí aparece Charles Dickens con su mujer Catherine, una mujer angelical con el marido y su tres hijos; y así debió ser en un principio del matrimonio. Pero lo cierto es que esa relación se deterioró tras diez hijos y problemas de salud, volviéndose fría y abusiva por parte de él, quien se enamoró de una actriz joven (Ellen Ternan) y, en 1858, se separó públicamente (sin llegar a divorciase), intentando incluso internarla en un manicomio, una acción que hoy se considera infame y que mostró el lado más oscuro y cruel del novelista victoriano. Un addendum que nada tiene que ver con la película, pero quizás algo más con el contexto de la lectura familiar en Navidad de “The Life of Our Lord”. 

Decir que la película ha contando con un alto presupuesto de alrededor de 25 millones de dólares y una participación estelar en el doblaje de voces: Kenneth Branagh (Charles Dickens), Uma Thurman (Catherine Dickens), Roman Griffin Davis (Walter Dickens, hijo de Dickens), Mark Hamill (Rey Herodes), Pierce Brosnan (Poncio Pilato), Forest Whitaker (Pedro), Ben Kingsley (Caifás), Oscar Isaac (Jesús). 

Y en estas épocas entre Navidad y Reyes se echan de menos películas que lleguen a los más pequeños alrededor de la figura de Jesús. Sin duda, una película para familias creyentes, pero a buen seguro para todos incluye buenos valores, como en su tiempo ocurrió con otras películas de animación tal que El hombre que hacía milagros (Derek W. Hayes, Stanislav Sokolov, 2000), Jesús de Nazaret (¡Viene el Mesías!) (Richard Rich, 2003) o Jesús, luz del mundo (Tom Bancroft, John J. Schafer, 2025). Y porque, seamos practicantes cristianos o no, lo cierto es que el Cristianismo es la religión más practicada del mundo (con unos 2.400 millones de fieles), una religión monoteísta basada en la vida, enseñanzas, muerte y resurrección de Jesucristo, considerado el Hijo de Dios y Mesías que redimió a la humanidad del pecado. Una figura, la de Jesús, que ha influido en la cultura occidental, religión, ética, arte y leyes,… y que cabe  conocer.

jueves, 1 de enero de 2026

Un año 2025 de recuerdos y de emoción a través de "mis" vídeos musicales (II): del 12 al 1


Feliz Año 2026... Y nada mejor que empezar el año con las buenas sensaciones que despierta la buena música. Y recordamos el pensamiento de Hans Christian Andersen: "Donde las palabras fallan, la música habla". 

Que la música nos acompañe, que nos acompañe el pentagrama de la vida... durante los próximos 365 días. Y hoy recordamos "mis" vídeos preferidos del 12 al 1... 

12. TO 12 (Sombr) del álbum I Barely Know Her 
Sombr es el nombre artístico de un cantante, productor y compositor neoyorquino emergente, considerado una revelación de este año, con un estilo que mezcla indie pop, elementos electrónicos y letras confesionales sobre relaciones tóxicas y anhelo emocional. Pura generación Z para este título que viene al dedo para marcar el puesto 12 de nuestra lista y que es su ópera prima, puro insomnio nocturno.
   
11. ANXIETY (Doechii) del álbum Alligator Bites Never Heal 
Doechii, cuyo nombre real es Jaylah Ji'mya Hickmon, es una rapera y cantante de Tampa, Florida, conocida por su estilo versátil que fusiona hip-hop, pop y dance. La canción "Anxiety" se basa prominentemente en un sample del ritmo de "Somebody That I Used to Know" de Gotye y Kimbra (2011), que a su vez incorpora el instrumental "Seville" de Luiz Bonfá (1967), creando un patrón irregular y algo "goofy" con xilófono y percusión minimalista. Y estas referencias musicales también aparecen en el video. Una locura, pura ansiedad…
   
10. THE FAIT OF OPHELIA (Taylos Swift) del álbum The Life of a Showgirl 
El duodécimo álbum de estudio de la todopoderosa Taylor Swift sigue la habitual dinámica de éxitos año a año. Ritmos pegadizos y una estética visual en sus videos pocas veces superable en el panorama actual. Este es el destino de Ofelia y parece el destino de Taylor… El lanzamiento del álbum coincidiría con el estreno de una película titulada “Taylor Swift: The Release Party of a Showgirl” (2025). El domino imperial continúa, ahora con la tragedia de Hamlet.
   
9. AZIZAM (Ed Sheeran) del álbum Play 
El pelirrojo cantautor británico regresa con esta canción que fusiona pop bailable con influencias persas, gracias a la colaboración con el productor sueco-iraní Ilya Salmanzadeh, incorporando instrumentos como ghatam, daf, santoor y laúd junto a folk irlandés. Azizam significa "mi querida" en persa y celebra el amor, el goce y vivir el momento con ritmos festivos para pista de baile.
   
8. ABRACADABRA (Lady Gaga) del álbum Mayhem 
De nuevo un vídeo de vibrante coreografía y una estética de colores rojo, blanco y negro predominantes, que evocan los éxitos anteriores de Lady Gaga como “Alejandro” y “Bad Romance”. Pero ahora su truco de magia se llama “Abracadabra”, esa magia como un símbolo de todo aquello que te pone a prueba y cuestiona si podrás lograrlo.
    
7. HENRY, COME ON (Lana del Rey) del álbum The Right Person Will Stay 
Un listado de las mejores canciones estaría incompleto para mí sin la presencia de esta peculiar cantante: Lana del Rey. Este año nos trae su "Henry, Come On", que marca su incursión en el country con toques de Americana y Southern Gothic. La canción explora el fin de una relación intermitente con resignación y desafío, usando imágenes vaqueras y mitológicas para reflejar autodestrucción y liberación emocional.
   
6. MANCHILD (Sabrina Carpenter) del álbum Man's Best Friend 
Regresa también este año la cantante, compositora y actriz estadounidense Sabrina Carpenter, y lo hace con esta pegadiza canción y divertido vídeo, puro road movie accidentado. La canción mezcla bubblegum pop y synth-pop con influencias country y energía disco para criticar con sarcasmo e ironía a un exnovio inmaduro ("manchild"), descrito como estúpido, lento e incompetente.
   
5. BERGHAIN (Rosalía ft Björk, Yves Tumor) del álbum Lux 
Nuestra Rosalía y su álbum del 2025, Lux, ha sido un lujo de música y éxitos con esa mezcla de ritmos modernos con su peculiar versión del estilo flamenco. Porque el cuarto álbum de estudio de Rosalía es un asalto musical mundial, superando a divinidades como Taylor Swift en reproducciones. Sirva este ejemplo en el que mezcla el son de las grandes orquestas sinfónicas, aquí en colaboración con la legendaria artista islandesa Björk y el músico experimental estadounidense Yves Tumor. La estética del video es imperdible también y rompedora… como ella.
    
4. GUILTY (Teddy Swins) del álbum I've Tried Everything but Therapy (Part 2) 
Este prodigio de voz, la nueva voz del soul, alcanzó el número 1 en mi lista el año pasado. Y este año lo ha rozado. Hablamos del estadounidense Teddy Swims y su potente y versátil voz que fusiona géneros como pop, country y hip-hop. “Guilty” es una balada soul-pop de en la que el narrador se declara “culpable” de amar demasiado, usando el lenguaje de un juicio para hablar de un amor obsesivo que cruza límites emocionales. Y nosotros también somos culpables de que nos guste su voz.
   
3. MAN I NEED (Olivia Dean) del álbum The Art of Loving 
Una canción que es un rayo de pura positividad que nos recuerda lo que valemos y el por qué no tenemos que conformarte con menos. Lo que nos ocurre con Olivia Dean, esta voz de la interminable cantera británica de cantantes que nos hacen más agradable la vida. Y es así que ella es la mujer y lo voz que necesitamos en el panorama musical demasiado reguetoneado.
    
2. ORDINARY (Alex Warren) del álbum You'll Be Alright, Kid 
La fortuna de reconocer cantantes revelación todos los años. En este caso el álbum debut del estadounidense Alex Warren, de todo menos ordinario. La canción habla de lo mucho que puedes amar a alguien y cómo nos hace experimentar que la vida es más extraordinaria al lado suyo. Warren logra transmitir sus emociones de forma efectiva gracias a la letra introspectiva, ritmos calmados y un coro caótico. 
   
1. LA PERLA (Rosalía ft Yahritza) del álbum Lux 
Ya hemos comentado que Rosalía ha dado mucha luz musical este año 2025 con su álbum Lux. Y el mejor ejemplo es esta canción con el grupo mexicano Yahritza, donde transforman el desamor en un acto de resistencia emocional, sin perder la poesía ni la crudeza. Otra canción de desahogo sarcástico contra un ex tóxico aludiendo posiblemente a Rauw Alejandro – su amor de tres años - por referencias a "La Perla" (su barrio en Puerto Rico). Y tampoco deja títere con cabeza: "La decepción local / Rompecorazones nacional / Un terrorista emocional / El mayor desastre mundial / Es una perla / Nadie se fía". De ella sí nos fiamos y por ello ha sido su año.