lunes, 4 de enero de 2010

El peligroso auge de las teorías conspiranoicas


La pandemia de gripe An (H1N1) ha resultado ser más leve de lo que se predecía (afortunadamente). Sin embargo, un efecto secundario de la enfermedad, efecto realmente nocivo y pernicioso para toda la sociedad, es el impulso y el eco mediático que las teorías conspiranoicas sobre la misma se han elaborado durante los meses pasados.

Si buscamos el término "conspiranoia" en Google nos encontramos - cómo no - con la Wikipedia, que define las características que definen las teorías conspiranoicas:

" 1. El relato hace referencia a hechos muy conocidos, muy mediáticos, incluso espectaculares, que forman parte de la cultura popular.
2. El relato (que se suele plantear como un nosotros sólo hacemos preguntas, aunque es evidente que no quieren ninguna respuesta: ya las tienen todas) está compuesto de afirmaciones que no se pueden demostrar. Ni falta que les hace.
3. El relato es una historia hollywoodiense de buenos muy buenos e inocentes y malos muy malos capaces de cualquier cosa y provistos de una osadía extrema.
4. Mucho antes de que la conspiranoia esté totalmente elaborada, los buenos y los malos ya han sido determinados y todo el resto de sus análisis está encaminado a demostrarlo. Siempre empieza con el quién y por qué, y luego elabora el cómo.
5. Hace falta la participación activa de una cantidad de gente enorme y diversa para que el relato conspiranoico se sostenga. Con frecuencia, requiere de la cooperación y el silencio de miles o millones de personas con intereses dispares e incluso contrapuestos, cosa que en la realidad nunca se da.
6. El relato tiende a validar los prejuicios, miedos y sospechas de sectores sociales fácilmente identificables, normalmente a lo largo de líneas izquierda/derecha o similares, y típicamente los de la persona que te lo está contando. La conspiranoia no contiene ninguna idea incómoda para los buenos de la película. La mayoría vienen a constituir una dolchstoßlegende.
7. El relato es increíblemente exhaustivo en los detalles pero omite hechos sustanciales, el cuadro general y los condicionantes históricos: “concentrarse en los árboles para obviar el bosque”. Y en último término, es en extremo simplista, cómoda y conformista una vez separada la paja del grano.
8. A pesar de que supuestamente hay cientos de presuntos expertos a favor de la tesis conspiranoica, ninguno de ellos es realmente relevante en su campo de estudio. Resulta especialmente recurrente la apelación a “científicos” sin precisar su crédito y especialidad.
9. Detrás de la conspiranoia hay unos amos del mundo (o de España, o de donde sea) completamente secretistas, con intenciones extrañas; como si los poderosos necesitasen algo más que un teléfono (vale, cifrado) para ponerse de acuerdo. Las intenciones de los malos son extremadamente malas, mucho más allá de las habituales de alcanzar y mantener el dinero y el poder o disimular las meteduras de pata.
10. Cualquier debilidad del relato conspiranoico se justifica con otra conspiranoia aún más gorda, con apelaciones al “sentido común” o mediante simples afirmaciones ignorantes.
11. Si las autoridades relevantes ignoran a los conspiranoicos, están intentando ocultar los hechos. Si responden, es que están intentando defender “lo indefendible”.
12. El relato de la conspiranoia supone que los malos utilizan métodos extremadamente retorcidos, caros e ineficaces para alcanzar sus objetivos; y sin embargo, siempre tienen éxito, como si su plan fuese un mecanismo de relojería insensible a fallos y sorpresas comunes en toda actividad humana. Exactamente como en el guión de una película no muy buena."

No es difícil hacer memoria y recordar a muchas personas, muchas de ellas procedentes del mundo de las pseudociencias, que durante los meses pasados se han aferrado a la construcción de auténticas teorías conspiranoicas sobre la gripe An (H1N1). No las vamos a mencionar ni a enlazar desde este blog, porque además los que hemos seguido de cerca el tema de la gripe ya sabemos quienes son y no necesitan de más fama.

Sin embargo, todo lo sucedido en estos meses pasados debería servir de algo. Las instituciones sanitarias mundiales (la OMS a la cabeza), ministerios de sanidad de todos los Estados y asociaciones científicas deben recapacitar y hacer un examen de conciencia profundísimo. La pedagogía del miedo suele obtener el efecto contrario y en este caso así ha sido, al menos en España. Las decisiones basadas en el miedo o en una medicina defensiva ("cuanto más hagamos, aunque sean intervenciones de dudosa o nula eficacia, mejor") carecen de eficacia y son fuente de efectos sociales adversos que son difíciles de combatir.

No hay nada peor que una falsa teoría alimentada por medias verdades. Las falsas teorías gozan de gran audiencia y receptividad entre la población: cuanto más disparatadas pero con una cierta base de presunta realidad que las haga cuando menos creíbles para algunos incautos, más éxito tienen.

Como pediatra asistencial veo con pesar un efecto adverso de todo lo sucedido: aumenta el número de padres reticentes a las vacunas en general. No es un problema de ahora, es cierto. En España este asunto viene de muy lejos, y con la tranferencia de las competencias de Sanidad a las Comunidades Autónomas el problema sólo ha empeorado: hay 19 calendarios vacunales diferentes, y los padres lo saben. Y nos piden explicaciones al respecto ya que no entienden esas diferencias. Los padres distinguen entre las vacunas "obligatorias" y las "optativas", siendo estas últimas variables según el lugar donde residas. Todo ello ha conducido a que muchos padres se pregunten si realmente son necesarias. Se empieza dudando de una o dos vacunas y se acaba dudando de todas las demás.

Todo el debate suscitado alrededor de las vacunas de la gripe pandémica no ha hecho más que agravar el problema, habiéndose generado desconfianza hacia la misma en particular pero también - y esto es peor - ante todas las vacunas en general en algunos padres. Y estamos hablando de la principal actividad preventiva pediátrica, responsable de la salvación de millones de vidas de niños y adultos en todo el planeta.

Mientras los pediatras de atención primaria y médicos de familia lidiamos en los centros de salud con este problema y otros derivados de la más que cuestionable gestión de la pandemia por parte de las más altas instancias oficiales, podemos leer en la Wikipedia cómo "El brote de gripe A (H1N1) de 2009 (originalmente llamado "influenza porcina"). La presunta manipulación genética del virus en laboratorios estadounidenses, donde se involucran altos ex-funcionarios del gobierno de los Estados Unidos" ocupa un lugar merecido al lado de otros disparates como "Que la Tierra sea hueca, con una civilización avanzada viviendo dentro de la Tierra, con dos aberturas en los polos para entrar dentro de la Tierra y la ocultación por parte de la NASA de las fotos de las aberturas", "Las acusaciones de falsificación en los alunizajes del Programa Apolo, que dicen que el hombre nunca llegó a la Luna, que todo fue una farsa montada por la Metro Goldwyn Meyer, al más perfecto y realista estilo hollywoodense" o "La construcción de las Pirámides de Egipto fue obra o enseñanza de seres extraterrestres, según ciertos autores".

Sin duda, el lugar que merece.

2 comentarios:

kaizen dijo...

Totalmente de acuerdo. Yo si que voy a poner nombres. La monja/doctora Forcada ha sido parte de esta teoria conspiratoria. Yo personalmente he discutido con amigos lo de esta monja. De hecho se parecia mucho a el libro el nombre de la rosa: conspiración, iglesia,...

De todos modos, tengo una pequeña critica a vuestro gremio. Estamos de acuerdo que básicamente las teorías venían de monjas y pseudociencia. Pero desde la medicina convencional tampoco había un criterio general y unido.

Cristóbal Buñuel Álvarez dijo...

El nombre que mencionas, desde luego, es un buen ejemplo (independientemente de que sea monja, para mi un tema irrelevante; de la mayor parte de "conspiranoicos" desconozco sus creencias religiosas y tampoco me interesan).

Simplificando mucho el problema, tenemos por un lado la "postura dura oficial", encarnada por la OMS y su - para mi - mayor error: su guía de antivirales, elaborada por un panel de expertos la mitad del cual tenía fortísimos conflictos de interés con la industria farmacéutica.

...Y en el polo opuesto todos aquellos que ven conspiraciones por todas partes. A veces con una mínima base real que les sirve de pretexto para construir su delirio.

Y en el medio estamos todos los demás. ese "espacio de enmedio" es enorme. En cualquier caso debiera ser ocupado por posicionamientos basados en el sentido común y en la prudencia, que es lo que a través de la iniciativa "Gripe y Calma" varios blogs sanitarios hemos intentado, creo que con bastante éxito.

Aún con todo, lógicamente, hay posiciones diversas en ese amplio "espacio de enmedio". Mientras todas estén basadas en razonamientos lógicos y huyan a partes iguales de la medicina basada en el miedo y del delirio conspiranoico, creo que siempre será posible encontrar puntos de encuentro.

Y, en cualquier caso, la experiencia de la pandemia de gripe ha de servir para que las autoridades sanitarias oficiales - para los que los médicos de la sanidad pública trabajamos - reflexionen y recapaciten sobre cómo se ha gestionado la transmisión de la información a toda la sociedad y a sus propios trabajadores, muchas veces - demasiadas - atrapados entre nuestra propia visión del problema (en este caso de la gripe, una visión bastante desdramatizada y tranquila) y las "recomendaciones oficiales2, que han pecado, y mucho, de alarmistas.