lunes, 19 de septiembre de 2011

50 años de vértigo en la Red: ¿hay relación entre el crecimiento y el acceso en sanidad?


Internet forma parte de nuestra vida. En alrededor de 50 años nuestra vida ha dado un giro enorme alrededor de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC). El riesgo de desactualización es continuo, pues es imposible seguir el crecimiento logarítmico de la Web. Esto hace que, de no pararnos a pensar para qué queremos las TIC (qué nos mejora y aporta para ser mejores profesionales y mejores personas), lo "in" empiece a ser estar desconectado. La eclosión de la Web 2.0 en todos los ámbitos (también los académicos y científicos, como comentamos en la entrada previa) está convirtiendo la Red en una aventura de vértigo, en el que es difícil predecir el techo...

Abajo os dejamos un conocido documental que nos muestra, con dinamismo y carácter docente, este recorrido de medio siglo de la evolución de Internet. Nos da una visión panorámica y general de cómo se inventó internet y cuáles han sido los principales hitos desde su origen hasta nuestros días. Se divide en 4 etapas: 1) Nacimiento; 2); Crecimiento; 3); Expansión; y 4) Eclosión.

Y nos hace una pregunta: ¿qué será Internet en el futuro...?. Pues la respuesta depende de todos, pero sobre todo del uso que le demos. Del buen uso, no del abuso o la mala interpretación. De ellos dependerá que Internet sea el mayor aliado de la inteligencia o la libertad o un nuevo "gran hermano", fuente de esclavitud y de nuevas ciberenfermedades.

Pero lo que está claro es que, hoy por hoy, Internet es una herramienta necesaria y fundamental para la formación e información de los profesionales sanitarios (y usuarios de la sanidad) en cualquier ámbito de trabajo (atención primaria y hospitalaria), por lo que cualquier impedimento para acceder a la Red desde nuestro lugar de trabajo es un menoscabo a la libertad, una pérdida de oportunidad e ir a contracorriente del profesional.

Todos debemos preguntarnos si existe relación entre el crecimiento exponencial de la Red y las oportunidades de acceso de nuestro lugar de trabajo. Si la respuesta es negativa, y por el bien del usuario final de la sanidad (el paciente y su familia), hay que buscar una solución.