sábado, 3 de diciembre de 2011

Cine y Pediatría (99). Niños trabajadores, infancia robada en “La espalda del mundo”


Javier Corcuera es un director y guionista peruano con una ya larga trayectoria. Básicamente, sus obras son documentales y es un cineasta especialmente comprometido. Comprometido con el mundo y sus injusticias. Este compromiso se aprecia al revisar su filmografía: Minuesa, una ocupación con historia (1994), Refugiados (1995), Chiapas, hablan los rebeldes (1998), Doñana, memoria de un desastre (1998), La espalda del mundo (2000), La guerrilla de la memoria (2002), Condenados al corredor (2003), En el mundo, a cada rato (2004), Invierno en Bagdad (2005), Invisibles (2007),…
Este compromiso con el mundo, se enfoca en un compromiso con la infancia en al menos tres obras. Tres películas cuya característica es el de estar formadas por diversos documentales. Dos de estas películas ya han sido comentadas en Cine y Pediatría, ambas obras corales:
- En el mundo, a cada rato, producida en colaboración con UNICEF, y en el que su aportación fue la historia titulada Hijas de Belén, filmada en Perú y que trata sobre la protección de la infancia.
- Invisibles, producida por Médicos sin fronteras y Javier Bardem, y en el que su aportación fue la historia La voz de las piedras, filmada en Colombia y que nos habla de la desintegración de hogares por el miedo que les provoca los diferentes grupos armados.
Y hoy hablamos específicamente de La espalda del mundo, documental premiado en el Festival de Cine de San Sebastián y en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana, y con el que Javier Corcuera comenzó a tener relevancia.

La Espalda Mundo es una película que recoge tres historias sobre las violaciones de los derechos humanos en diversas partes del mundo: en Perú (El Niño, donde un chico de 11 años trabaja como picapedrero para ayudar a su familia); en Turquía (La palabra, la historia de Leyla, una parlamentaria kurda encarcelada por motivos políticos) y Estados Unidos (La vida, donde un hombre espera ser ejecutado en una cárcel). Ésta obra trata sobre la vida en la espalda del mundo, allí donde habitan los que no tienen derechos, los que no tienen casi nada. Tres situaciones de exclusión (social, racial y política) en la que viven muchas personas en el mundo, tanto en los países ricos como en los países empobrecidos.
La película se compone de tres reportajes que afrontan otras tantas situaciones de degradación humana e injusticia social y política. El primer documental, El Niño, sigue los pasos de Guinder Rodríguez, un espabilado niño de 11 años, que malvive con su numerosa familia en una chabola de los suburbios de Lima. Él nos muestra el duro trabajo de los picapedreros, al que se ven abocados muchos menores de la zona, que deben hacer esfuerzos heroicos para seguir recibiendo educación escolar. El niño nos adentra en la problemática del trabajo infantil; y en donde destacamos la descripción de la falta de salud y condiciones de seguridad en la que los niños desempeñan su trabajo. La familia de Guinder son emigrantes procedentes de zonas rurales de origen indígena, que emigran a la capital en busca de empleo para sobrevivir: "Acá en Perú, como no hay trabajo, tenemos que trabajar hasta los niños". El trabajo pasa a formar parte de la vida cotidiana de estas infancias, ante la falta de alternativas de empleo para los adultos: se levantan temprano para ir a trabajar, pasan el día en la cantera, juegan allí mismo, se organizan socialmente para defender sus derechos, ríen y se divierten con bromas a propósito del trabajo, etc.
La película permite un acercamiento al debate existente sobre cómo debe abordarse la realidad del trabajo infantil en el mundo y denuncia la situación de explotación y exclusión social a la que se ven sometidos. De los casi 218 millones de niños mayores de 5 años de edad que trabajan en el planeta, casi el 70 % de ellos lo hace en tareas agrícolas, el 22 % en el sector de los servicios y el 8 % restante en la esfera industrial. Asia concentra el mayor número de menores de 14 años ocupados laboralmente (con alrededor de 122 millones), seguida por África Subsahariana (con 50 millones). En América Latina, además del incremento desmedido de la pobreza, la falta de acceso a la educación, la carencia de empleos dignos para los adultos y la migración de las zonas rurales a las urbanas, constituyen algunas de las causas del trabajo infantil, causas todas ellas bien reflejadas en La espalda del mundo.

La Organización Internacional del Trabajo y otros organismos intentan acabar con el trabajo infantil, algo que será muy difícil. Por lo que no parece factible cumplir con el Objetivo de Desarrollo del Milenio de erradicar el trabajo infantil en todas sus formas para el 2015. Cifras para meditar. Meditar sobre que uno de cada seis niños del planeta está obligado a ganarse la vida con el trabajo. A uno de cada seis niños del planeta se les roba la infancia.

Os dejamos con los 26 minutos del documental El niño, sentimientos a flor de piel. Ah, y felicidades a todos los Javier o Francisco Javier :-)