sábado, 1 de septiembre de 2012

Cine y Pediatría (138). Niños, mariposas y hadas en el cine mágico de José Luis Cuerda


José Luis Cuerda es un director, guionista y productor con unas señas de identidad muy características en el mundo del séptimo arte. Tres películas consagran a este albeceteño como un director especial en el cine español, tres películas que tienen como elemento común el humor absurdo y la magia: El bosque animado (1987), Amanece, que no es poco (1988) y Así en el cielo como en la tierra (1995). Y a esta trilogía le siguen dos películas que comparten de nuevo la magia y algunos otros puntos en común, como son el protagonismo de dos niños y dos títulos llenos de poesía que son la versión en pantalla de sendas novelas: La lengua de las mariposas (1999) y La educación de las hadas (2006). Por méritos propios, dos películas para vivir y comentar en “Cine y Pediatría”. 

- La lengua de las mariposas, basada en tres cuentos de Manuel Rivas del volumen de 1986 "¿Qué me quieres, amor?"  (“La lengua de las mariposas”, “Un saxo en la niebla” y “Carmiña”), trata sobre la relación de un niño y su maestro durante la época de la Guerra Civil Española en 1936. Se fundamenta en el magnífico guión de Rafael Azcona y en la gran dirección de actores y un tono acertado que oscila entre la mirada objetiva, la crudeza del contenido, la belleza del continente y la ternura de la expresión. 
Moncho (Manuel Lozano) es un niño de 8 años que tiene miedo de incorporarse a la escuela, pues ha oído decir que los maestros pegan. Pero su opinión cambia cuando conoce a Don Gregorio (Fernando Fernán Gómez), el maestro republicano que utiliza el método de observación como enseñanza. Entre ellos se entabla una gran amistad alrededor de los últimos meses anteriores a la Guerra Civil, un tiempo detenido en el que la libertad da sus últimas bocanadas sin ser conscientes del período que se avecinaba. Don Gregorio le enseña muchas cosas a Moncho, principalmente le habla sobre la libertad de expresión, la importancia de la propia experiencia como forma de acceso al conocimiento, la cultura como camino hacia la libertad personal y la observación del marco sugestivo y apasionante de la naturaleza para el despertar de los sentidos. Son dignas de reflexión algunas frases que el maestro ofrece a sus alumnos: 
 “En el otoño de mi vida, yo debería ser un escéptico. Y en cierto modo lo soy. El lobo nunca dormirá en la misma cama con el cordero. Pero de algo estoy seguro: si conseguimos que una generación, una sola generación, crezca libre en España, ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad. Nadie les podrá robar ese tesoro.” 
“Ese infierno del mas allá no existe. El odio, la crueldad... eso es el infierno. A veces el infierno somos nosotros mismos”. 
“La naturaleza, amigos míos, es el espectáculo más sorprendente que puede mirar el hombre”. 
"Los libros son como un hogar... En los libros podemos refugiar nuestros sueños para que no se mueran de frío..." .
Como curiosidad recordar que Moncho acudía a clase con un dispositivo para aliviar su asma, un dispositivo equivalente a nuestras cámaras espaciadoras de hoy. 

- La educación de las hadas, basada en la novela “La educación de un hada” de Didier van Cauwelaert, es una coproducción hispano-francesa-portuguesa-argentina. 
Nos cuenta como Nicolás (Ricardo Darín, actor argentino fetiche, que todos recordamos en El hijo de la novia de Juan José Campanella, 2001), inventor de juguetes, encuentra a la mujer de su vida y al hijo que él no ha tenido de un solo golpe, una mañana en un avión: "Esta mañana, a las once menos diez en punto, me enamoré. De dos personas a la vez". La mujer es Ingrid (Irène Jacob, actriz francesa fetiche, que todos recordamos en Tres colores: rojo de Krsysztof Kieslowski, 1994), viuda reciente de un capitán de aviación muerto en Iraq y ornitóloga que estudia el paso de las palomas torcaces; y el niño es Raúl (Víctor Valdivia), un niño de 8 años con una gran fantasía en sus pensamientos. A partir de este encuentro, la historia de amor a tres bandas será perfecta hasta que repentinamente Ingrid decide que todo se ha acabado, sin que se entiendan bien las razones de tal decisión. Nicolás se desespera y en ese momento aparece Sezar (la cantante Bebe), una joven argelina que trabaja como cajera en el supermercado a la espera de poder marcharse a la Sorbona para terminar sus estudios. Sezar actuará como un “hada” para Raúl, ese niño que se ve envuelto en el cruce de sentimientos que se produce entre su madre, Ingrid, y su neo-padre, Nicolás. Raúl está convencido de poder educar a ese hada y que así pueda satisfacer sus tres deseos: "Alcanzar un metro veinte de estatura; que se divorcien sus padres para que vuelvan a quererse; y que Nicolás, de nuevo con Ingrid, encuentre a otra mujer que lo quiera, la misma Sezar, si ella está dispuesta, porque los padres siempre están mejor con dos mujeres que con una". Son dignas de reflexión algunas frases entre Nicolás y Raúl: 
“¿Cómo que las hadas no existen? A ver, para empezar, ¿de qué hadas están hablando? ¿De cuáles? ¿De las gordas torpes con la varita mágica que convierten calabazas en carrozas? Por supuesto que ésas no existen ya. ¿Pero las otras qué? Las que se levantan todos los días para ir al mercado, a las oficinas, para estudiar en las universidades... ¿Qué sería de los hombres en la Tierra si no existirán las hadas?”.
“Los árboles que apuntalan los gigantes son los que hacen más prodigios porque chupan su fuerza. Si te abrazas con ganas a ellos les puedes pedir lo que quieras”. 
“Hada buena, me da igual que seas joven o vieja, arregla lo de mis padres, sea lo que sea. Si tengo que dejar de roncar, dejo. Es que si no, lo vamos a pasar todos fatal”. 

La lengua de las mariposas y La educación de las hadas son dos películas con título de poema y con bastantes puntos de encuentro, dos relatos más de José Luis Cuerda sobre viajes iniciáticos, pasiones humanas y la naturaleza como testigo. Ambas películas giran alrededor de la palabra, el pensamiento y las emociones de dos niños que llenan la pantalla: Moncho (Manuel Lozano, quien tras este debut ha continuado en el cine, con papeles secundarios que van de You´re the one de José Luis García en el año 2000 a Mia Sarah de Gustavo Ron en el año 2006) y Raúl (Victor Valdivia, quien tras este debut también participó en algunas películas como Siete mesas de billar francés de Gracia Querejeta en 2007 o El juego del ahorcado de Manuel Gómez Pereira en 2008). Y ambas películas cuidan la magia, también la magia de la música, a cargo de Alejandro Amenábar y Bebe, respectivamente. 

Niños, mariposas y hadas en estas dos películas mágicas que Cuerda regala al cine.