sábado, 10 de julio de 2010

Cine y Pediatría (26). Cine social desde Colombia (I): “María llena eres de gracia”


El cine colombiano no se ha prodigado en escenarios internacionales. La década de los 90 y el director Sergio Cabrera (La estrategia de caracol, 1993; Águilas no cazan moscas, 1994; Golpe de estadio, 1998) marcan un punto de inflexión. Otros directores colombianos han logrado relevancia en festivales de cine fuera de sus fronteras: Víctor Gaviria (Rodrigo D: no futuro, 1990; La vendedora de rosas, 1998; Sumas y restas, 2005), Patricia Cardoso (Las mujeres de verdad tiene curvas, 2002), Juan Felipe Orozco (Al final del espectro, 2006), Carlos Moreno (Perro como perro, 2008), Simond Brand (Unkown, 2006; Paraiso Travel, 2008), Ciro Guerra (La sombra del caminante, 2004; Los viajes del viento, 2009) o Rubén Mendoza (La soledad del semáforo, 2010), entre otros.
Muchas de estas películas son cine social y testimonial, que nos acerca a tristes realidades de niños y adolescentes con rostros que luchan por sobrevivir en un entorno complicado. Repasaremos algunos títulos en las próximas entradas, como ejemplo de lo anterior.

Hoy centramos nuestra atención en una película llena de revelaciones: María, llena eres de gracia, coproducción entre Colombia y Estados Unidades, que supuso el estreno como director del estadounidense Joshua Marston y de su protagonista, la joven colombiana Catalina Sandino Moreno, quien por este film logró en 2004 el Oso de Plata de Berlín a mejor actriz (premio que compartiría con la actriz sudafricana Charlize Theron por su interpretación en Monster - Patty Jenkins, 2003-) y la nominación al Premio Oscar (que le arrebató Hilary Swank por Million Dollar Baby -Clint Eastwood, 2003-).
Esta joven actriz realiza un trabajo sorprendente, caracterizando a una adolescente de 17 años al borde de la desesperación (tras perder su trabajo descubre que está embarazada) y que intenta conseguir la libertad emocional y económica que tanto anhela; pero que solo consigue convertirse en victima de su propio deseo. La necesidad le lleva a convertirse en transportista ilegal de drogas (una “mula”) de Colombia a los Estados Unidos, utilizando su propio cuerpo. Marston ha intentado con esta película enseñar al mundo entero el drama por el que pasan miles de jóvenes colombianas y latinoamericanas cuando entran al mundo de las drogas, basado en una profunda documentación. En la historia nos muestra varias escenas tensas e intensas: la preparación del viaje, el vuelo, la llegada al aeropuerto, el vacio de las cápsulas, el temor a que estén todas al llegar a Nueva York, etc. El trabajo de Catalina parece más bien vivido y grabado que actuado, con escenas fuertes e intensas reflejadas en una mirada a la vez temerosa y decidida.

La carátula de la película (en la foto) es una provocación (puede verse a la protagonista en actitud de recibir lo que debería ser la comunión, pero que en realidad es algo mucho más siniestro) y un ejemplo de que una imagen vale más que mil palabras, de ahí el juego de palabras del título. María debe ingerir de 62 cápsulas (“pepas”) y si una de ellas se rompe morirá de sobredosis. Una imagen que refleja como los traficantes utilizan estas personas inocentes y necesitadas en un sacrificio ilegal. Película casi-documental, película denuncia, tan deslumbrante como reveladora. Una historia contundente que cuenta un drama real como la vida misma y que separa las penurias de adolescentes del tercer y segundo mundo con los sueños no alcanzados del primer mundo.

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