martes, 9 de noviembre de 2010

La "paradoja epidemiológica" de las madres inmigrantes


La inmigración se ha considerado como un factor de riesgo para la mujer embarazada. Diversos estudios observan resultados perinatales adversos en gestantes inmigrantes (mayor mortalidad perinatal, bajo peso al nacimiento, dificultad respiratoria en el recién nacido, etc) y mayores complicaciones obstétricas (aumento de las hemorragias en el período posparto, mayor riesgo de laceración perineal, etc). Pero en la última década aparecen nuevos datos que hablan de mejores resultados perinatales en las gestantes inmigrantes y se observan unos resultados no tan negativos como cabría esperar por su situación social. Incluso se ha llegado a hablar de una «paradoja epidemiológica», al encontrar resultados perinatales más favorables entre las embarazadas inmigrantes que entre las nativas.

El reciente estudio de Mur y cols estudia la repercusión neonatal de la inmigración en dos periodos temporales (2003-4 frente a 2007-8) en el Hospital del Mar en Barcelona, en donde la población de recién nacidos de gestantes inmigrantes es superior al 50% del total de nacimientos. Establecieron 7 regiones geográficas: España (incluida la etnia gitana), Europa del Este, resto de Europa, África, Asia, América Latina y otras regiones (Oceanía, Estados Unidos, etc.).
Aunque el artículo merece una detenida lectura (por los muchos datos que aporta), en resumen afirman que la población inmigrante del último período estudiado presenta similares resultados perinatales respecto a la población autóctona y se equiparan al peso al nacimiento. Las gestantes autóctonas de nuestra población presentan más riesgo de infección por VHC y por VIH, así como de consumir drogas ilegales. En cambio, las gestantes inmigrantes y las de etnia gitana tienen más riesgo de ser portadoras de HbsAg y de presentar uno o más factores de riesgo de infección, y la etnia gitana presenta unos comportamientos más similares a la población inmigrante.

Estos datos son interesantes de conocer, máxime en un país como España en el que un 12% de la población residente es inmigrante (y en algunas comunidades autónomas este porcentaje se acerca al 20%).