jueves, 30 de diciembre de 2010

Los peligros de la "medicina complementaria y alternativa" en los niños


Muchos partidarios de las llamadas "medicinas alternativas" alegan su presunta falta de efectos adversos, su inocuidad. Sin embargo, un reciente estudio nos da una perspectiva mucho más preocupante del problema.

Se ha publicado en la revista Archives of Diseases in Childhood un estudio emplazado en Australia. En él se han recogido, durante tres años, todos los efectos adversos asociados a la utilización de remedios pertenecientes a la "medicina complementaria y alternativa", tal y como es definida por los autores del trabajo.

Los resultados son preocupantes: se registraron 39 efectos adversos y 4 fallecimientos.

Los autores identifican varios hechos especialmente preocupantes: además de la consabida "no utilización" de la medicina convencional, se constataron cambios en la medicación realizados por personas dedicadas a este tipo de medicina alternativa (por ejemplo, retirada de medicamentos para el tratamiento de crisis convulsivas) así como restricciones dietéticas injustificadas por dermopatías que produjeron como consecuencia una desnurición de los niños afectados. Tanto los cambios de medicación (de convencionales a "alternativos") como la desnutrición fueron la causa directa de estas muertes.

Los autores del trabajo se muestran lógicamente preocupados por sus hallazgos así como por la posibilidad real de que exista un infrarregistro de los efectos adversos asociados a medicinas complementarias o alternativas.

La noticia ha sido comentada en medios de comunicación anglosajones. Y es curioso comprobar cómo, desde los partidarios de estas medicinas alternativas, a veces se emiten mensajes con sentido común. Edzard Ernst, profesor de Medicina Complementaria en la Universidad de Exeter, declara por ejemplo que "recursos inertes como la homeopatía, a pesar de que en sí mismos son inofensivos, pueden ser potencialmente mortales cuando reemplazan tratamientos eficaces".

No tenemos estudios sobre efectos adversos en nuestro medio como consecuencia de la utilización de la medicina alternativa en niños. Y sería bueno disponer de ellos dado el progresivo éxito de público que esta medicina está alcanzando en nuestro país. Seguramente nos llevaríamos alguna lamentable sorpresa como la de nuestros colegas de Australia.