Blog personal, no ligado a ninguna Sociedad científica profesional. Los contenidos de este blog están especialmente destinados a profesionales sanitarios interesados en la salud infantojuvenil
Se acaba de celebrar la 98ª edición de los Premios Óscar, otra fiesta del séptimo arte. Donde, como en todos los festivales de cine, el premio más codiciado es el de nejor película. Un galardón que ha viajado en su primera edición de Alas (Wings, William A. Wellman, 1927) a esta edición 98 del año 2026, con Una batalla tras otra (Paul Thomas Anderson, 2025).
En este recorrido las películas que han obtenido mayor número de premios Óscar son: Titanic (James Cameron, 1997) con 11 estatuillas (de 14 candidaturas), Ben Hur (William Wyler, 1959) con 11 estatuillas (de 12 candidaturas), El Señor de los Anillos: el retorno del Rey (The Lord of the Rings: The Return of the King, Peter Jackson, 2003) con 11 estatuillas (de 11 candidaturas, pleno).
A estos “big three” le siguenLo que viento se llevó (Gone with the Wind, Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood, 1939), con 10 estatuillas (de 13 candidaturas), West Side Story (Robert Wise, Jerome Robbins, 1961) con 10 (de 11 candidaturas), El paciente inglés (The English Patient, Anthony Minghella, 1996) con 9 (de 12 candidaturas), Gigi (Vicente Minnelli, 1958) con 9 (de 9 candidaturas, pleno), El último emperador (The Last Emperor, Bernardo Bertolucci, 1987) con 9 (de 9 candidaturas, pleno), De aquí a la eternidad (From Here to Eternity, Fred Zinnemann, 1953) con 8 (de 13 candidaturas), La ley del silencio (On the Waterfront, Elia Kazan, 1954) con 8 (de 12 candidaturas), Gandhi (Richard Attenborough, 1982) con 8 (de 11 candidaturas), Amadeus (Milos Forman, 1984) con 8 (de 11 candidaturas), Cabaret (Bob Fosse, 1972) con 8 (de 10 candidaturas), Slumdog Millionaire (Danny Boyle, Loveleen Tandan, 2008) con 8 (de 10 candidaturas) y Los mejores años de nuestra vida (The Best Years of Our Lives, William Wyler,1946) con 8 (de 8 candidaturas, pleno), por citar las principales.
Y los directores que más veces han obtenido el premio Óscar a Mejor director son John Ford (con 4 galardones), Frank Kapra y William Wyler (con 3 galardones cada uno), seguido por un buen número con 2 galardones cada uno (Lewis Milestone, Frank Borzage, Frank Lloyd, Leo McCarey, Joseph L. Mankiewicz, Elia Kazan, George Stevens, Billy Wilder, David Lean, Robert Wise, Fred Zinnemann, Miloš Forman, Steven Spielberg, Clint Eastwood, Ang Lee, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón).
Y algunas de estas películas forman parte ya de la familia de Cine y Pediatría. Veamos tanto la categoría de Mejor película (que comenzó en 1927) como de Mejor película internacional (o de lengua extranjera, que comenzó en 1947 como Premio especial, en 1950 como Premio honorífico y ya en 1956 como Premio competitivo, tal como le conocemos).
a) En la categoría de MEJOR PELÍCULA, estas son las películas que ya forman parte de Cine y Pediatría:
Dos películas partían como favoritas en la 40ª edición de los Premios Goya 2026:Los domingos (Alauda Ruiz de Azua, 2025) con 13 nominaciones y Sirât (Oliver Laxe, 2025), con 11. Dos películas que son polos opuestos por la temática y por la propia reacción del espectador, y que finalmente si se repartieron la mayoría de las estatuillas: en el caso de Sirât, aquellas de carácter técnico (seis en total, como fotografía, sonido, música original, montaje, dirección de producción y dirección artística) y Los Domingos cinco de mayor peso (mejor película, directora, actriz principal, actriz de reparto y guion original). Y era de esperar lo de esta última, pues ya venía con la vitola de haber conseguido la Concha de Oro en San Sebastián y otros muchos premios.
Y es que el nombre de esta directora vasca, Alauda Ruiz de Azua, ya nos sorprendió con su ópera prima en el largometraje, Cinco lobitos (2022), donde logró tres premios Goya (mejor dirección novel, actriz principal y actriz secundaria) en aquella gala en la que arrasó As Bestas (Rodrigo Sorogoyen, 2022). Y de nuevo, la directora regresa a los conflictos familiares, en la que en Los Domingos una joven se plantea abrazar la vida de monja de clausura, una decisión que provoca un terremoto familiar que nos enfrenta al pragmatismo de su padre viudo, al ateísmo de una tía asertiva y a la fe de la joven, distintas posiciones que nos hacen replantear como espectadores algunos valores de la sociedad, la fe y la religión. Una película que sorprende por el respeto con el que se trata el tema desde todos los puntos de vista.
Ainara (Blanca Soroa), una joven brillante de 17 años huérfana de madre y la mayor de tres hermanas, interna en un colegio religioso, anuncia a su familia que quiere convertirse en monja de clausura, optando por la vida religiosa en lugar de la universidad esperada por todos. Esta decisión genera un abismo en el núcleo familiar: su padre viudo Iñaki (Miguel Garcés) se muestra pasivo, la abuela Lila ofrece algo de apoyo espiritual, mientras la tía Maite (Patricia López Arnaiz), no creyente y dominante, rechaza la idea con vehemencia, viéndola como una manipulación. “Estoy haciendo un discernimiento vocacional”, le confiesa a su tía, expresándole que se siente amada por Jesús; pero esta intenta replicarle, intentando que se quite esa idea: ”Yo creo que ese sentimiento que sientes puede ser espiritual… Pero también puede ser otra cosa y te confunda”. Pero la idea de Ainara parece firme: “Pero yo en el convento estoy muy feliz. Quiero volver y pasar tiempo con ellas”.
Se reúnen con las monjas, y una de ellas le dice al padre: “Dios ha plantado una semilla. Ahora hay que ver cómo crece”. Y entramos en esa etapa del discernimiento, esa capacidad intelectual y moral que intenta distinguir entre opciones, separando lo verdadero de lo falso o lo bueno de lo malo. El padre acepta, pero la tía es beligerante frente a su pasividad y le busca opciones: “¿Porqué no la llevas al psicólogo?..., ¿por qué no la mandas a estudiar a Inglaterra?”. El pragmático marido argentino de Maite (Juan Menujín) intenta calmar a su esposa sobre esta lucha porque la sobrina no caiga en manos de la Iglesia: “Ella cree en Dios. Al igual que tú crees en el cambio climático, tu sobrina cree en Dios”.
El conflicto escala con tensiones en matrimonios, finanzas familiares y un breve romance de Ainara, culminando en una prueba de fuego que cuestiona libertades y destinos. “El amor por Jesús es puro, incondicional. No hay palabras para expresarlo”, le dice su consejero espiritual. La conversación con la madre superiora (Nagore Aramburu) tampoco tiene desperdicio. Al final la tía le grita: “Cariño, nadie te está llamando. Dios no existe”, y Ainara, impasible, le contesta: “Rezaré por ti”. Y que nos aboca a una imagen final para el debate, escena icónica sin diálogos que evoca sufrimiento sutil y ambigüedad moral.…
Porque en un país que fue santo y seña del catolicismo en los siglos XVI y XVII y que ahora apenas tiene vocaciones, qué valentía - y qué extraño - enfrentarnos a este tema en Los Domingos. Y hacerlo con el sentido y la sensibilidad de no crear anticuerpos ni en laicos ni en creyentes. Es una película respetuosa, donde se explora la vocación religiosa como refugio ante el dolor familiar y la pérdida, contrastando fe devota con escepticismo secular en una familia de clase media actual; allí donde se reflexiona sobre la incomprensión mutua: Ainara ve en Dios una estabilidad paternal, mientras Maite representa la razón laica que percibe la fe como evasión o "cura chamánica". Nos adentra a temas como la libertad individual frente a expectativas familiares, el peso de la culpa cristiana y los límites de la piedad, invitando al espectador a cuestionar si la fe libera o aliena, sin posturas dogmáticas.
Aún así, Los Domingosgenera división en la crítica por su audaz exploración de la vocación religiosa en un contexto familiar contemporáneo. Polarización que a buen seguro surge de expectativas ideológicas y diferentes percepciones alrededor de la vida, la fe y la religión. Muchos críticos celebran su guion matizado, que evita moralejas simplistas y presenta personajes grises en un conflicto familiar sin héroes ni villanos claros, deconstruyendo la fe como refugio ante el duelo y la incomprensión secular. Otros la critican por sus por clichés, quizás con algunos tópicos en diálogos y dinámicas: la tía "razonable" que pierde las formas, el padre pasivo, la abuela piadosa, y una adolescente vulnerable "capturada" por un culto. Razones para la polarización seguro que no faltan, pero espero que sean desde el mismo respeto que demuestra la película. Lo que está claro, es que no suele dejar indiferente…
Vocación y fe, conflictos familiares, libertad y manipulación. Una vocación que interroga en la autonomía de menores vulnerables: ¿es elección libre o adoctrinamiento por monjas/cura? Temas para el debate (y el discernimiento) con Los Domingos.
Una película española que impacta con una España en donde hay una crisis estructural de vocaciones sacerdotales y religiosas, con un clero muy envejecido y conventos en retroceso. El problema es demográfico, cultural y también interno a la propia Iglesia. En el caso de las congregaciones femeninas, enunciar que viven un fuerte descenso, con cierre de conventos y comunidades muy envejecidas. El itinerario vocacional sigue existiendo (discernimiento, postulantado, noviciado, votos), pero afecta a muy pocas mujeres españolas (algo más de otras nacionalidades) y exige gran motivación en un contexto de precariedad laboral y modelos vitales más abiertos. El por qué de esta crisis tiene distintas consideraciones, como la intensa secularización de nuestra sociedad, la percepción social de la vida religiosa como una opción poco atractiva (celibato, exigencia de por vida, imagen de institución en crisis) y esos cambios culturales donde entroncan con dificultad los compromisos “para siempre”. Quizás Los Domingos permite delinear el debate sobre la crisis de vocaciones en España a través de la historia de Ainara.
En 1998 la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró la obesidad como una epidemia global (“globesity”). Todos los países están afectados por esta epidemia. Ningún país ha registrado un descenso de la prevalencia de la obesidad en el conjunto de su población, y ninguno ha podido cumplir el objetivo de la OMS de "no aumentar en 2025 con respecto a los niveles de 2010".
Un problema de salud pública donde la prevención es clave y está fundamentada en cuatro pilares y tres etapas críticas. Los cuatro cuatro pilares de la prevención de la obesidad infantil son: dieta saludable, actividad física regular, tiempo de pantallas limitado y horas de sueño suficientes según la edad. Y las tres etapas críticas en las que hay que estar especialmente atentos, que serán determinantes en el IMC a corto y largo plazo, son: desde la etapa prenatal hasta los 2 años, de los 5 a los 7 años (con el llamado rebote adiposo) y la adolescencia.
Los medios de comunicación, sobre todo la televisión y la publicidad, tienen un papel ambivalente en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. Y ello porque pueden contribuir negativamente al aumento del sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes, al promover el sedentarismo y la ingesta de alimentos ultraprocesados mediante anuncios dirigidos a la infancia. Se ha documentado que niños expuestos a anuncios de comida en programas infantiles tienden a elegir productos poco saludables, con una asociación estadística entre tiempo frente a pantallas y sobrepeso. Sin embargo, también son un canal idóneo para difundir mensajes de salud pública, promover hábitos saludables y sensibilizar a la sociedad, por lo que con un uso bien regulado pueden ser decisivos para la prevención y concienciación.
En síntesis, aunque los medios pueden ser factores obesogénicos, también tienen un valor estratégico fundamental y el cine es un medio especialmente potente para la sensibilización, educación y cambio cultural en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad infantojuvenil. El cine lo ha abordado desde perspectivas muy diversas, que abarcan el drama, la crítica social, el documental y la comedia, siendo un instrumento de sensibilización, debate y reflexión sobre este problema sanitario y social, allí donde un personaje o la trama son nucleares. Historias de ficción o documentales donde la presencia de la obesidad en el cine puede contribuir a la concienciación social, desestigmatización, y análisis crítico de su compleja etiología y consecuencias.
Pero hoy vamos a intentar hablar y prescribir de películas de este tema centrados en el sobrepeso y obesidad en la infancia y adolescencia. Y es así que desde esta sección de Terapia cinematográfica hoy recogemos 7 películas argumentales al respecto. Estas películas son, por orden cronológico de estreno:
- Super Size Me (Morgan Spurlock, 2004), para reconocer los peligros de la comida rápida (fast food) en la salud y reflexionar sobre la responsabilidad corporativa en la lucha frente a la obesidad.
- Malos hábitos (Simon Bross, 2006), para conocer que cualquier extremo (nutricional, estético o emocional) puede terminar por enfermarnos.
- Ser gorda como yo (To Be Fat Like Me, Douglas Barr, 2007), para promover la idea de que la verdadera belleza de las personas no está en el peso, sino en la autenticidad y la aceptación de uno mismo.
- Yo, Terri(Terri, Azazel Jacobs, 2011), para reconocer la compleja vida interior que acompaña a un adolescente con obesidad mórbida y su lucha por ser aceptado.
- Sobrealimentados y desnutridos (Overfed & Undernourished, Troy Jones, 2014), para adentrarnos en la lucha de un preadolescente obeso por controlar su peso.
- Butter (Paul A. Kaufman, 2020), para reflexionar sobre los problemas físicos y, sobre todo, emocionales de un adolescente con obesidad mórbida y el acoso escolar asociado.
- Obesidad infantil. La pandemia ignorada (Pablo Deus, Carlos Morán, 2025), para concienciarnos de que si no actuamos frente a la obesidad, esta generación de hijos será la primera vez que vivan menos que sus padres.
Siete películas argumentales para conocer un poco mejor la obesidad que se extiende en el mundo y cómo repercute en la infancia y adolescencia, tanto a corto como a largo plazo, tanto a nivel físico como psicológico.
Se puede revisar el artículo completo en este enlace o en este otro.
La evolución de la información médica (y sus publicaciones biomédicas) ha pasado por hitos tecnológicos fundamentales que han transformado radicalmente la forma en que se produce, distribuye y consume el conocimiento científico. Cabe diferenciar algunas etapas clave:
1. La era de la imprenta y el papel (El pasado)
Durante siglos, la publicación tradicional en papel fue el estándar. Era un sistema con limitaciones críticas para las necesidades modernas: logística deficiente (es un proceso caro, lento y con una distribución limitada), dificultad de acceso (los materiales resultan difíciles de archivar y recuperar de manera ágil), impacto ambiental (se considera un sistema poco ecológico) y proceso editorial cerrado (se caracterizaba por la gestión privada de la información y la apropiación del copyright).
La llegada del ordenador y, posteriormente, de los discos ópticos o CD-ROM, marcó el inicio de la transición hacia formatos digitales, permitiendo el almacenamiento masivo de datos antes de la conectividad total.
2. La revolución de Internet y la World Wide Web (El presente)
La integración de la medicina con Internet ha dado lugar a la publicación electrónica, la cual ofrece ventajas que superan las barreras del papel: inmediatez y ubicuidad (la información está disponible en cualquier lugar de forma instantánea), interactividad y multimedia (permite el uso de hiperenlaces, que conectan directamente con referencias bibliográficas, elementos multimedia y la posibilidad de añadir comentarios de los lectores o modificar artículos en tiempo real), mejor acceso a la MBE, medicina basada en la evidencia (internet ha facilitado la aparición de fuentes secundarias y bases de datos especializadas como Cochrane, guías de práctica clínica y alertas bibliográficas) y nuevos retos (esta explosión informativa ha traído consigo el fenómeno de la "infoxicación" o sobrecarga de información).
3. Hacia un modelo híbrido o solo electrónico (El futuro)
A principios de este siglo se pensaba que la evolución no implicaría la desaparición total del formato físico, pero a día de hoy casi es la tendencia. En aquellos primeros pasos el futuro de la información médica no se definía como "papel o electrónico", sino como "papel y electrónico". El siglo XXI se proyecta como una "odisea en el ciberespacio" donde tendrán que convivir ambos mundos para mejorar la práctica clínica y la investigación.
Las revistas biomédicas electrónicas presentan diversas ventajas significativas en comparación con el formato tradicional de papel, principalmente en lo que respecta a sus procesos de distribución y editorial.
- Ventajas en el proceso de impresión y distribución: ubicuidad e instantaneidad (permite el acceso a la información desde cualquier lugar de forma inmediata), capacidades multimedia (ofrece la posibilidad de incluir elementos multimedia e hiperenlaces, enriqueciendo el contenido del artículo), eficiencia de costos (presenta un bajo coste de producción en comparación con el sistema de papel, el cual es descrito como caro y lento), conveniencia (facilita el manejo y la consulta de la información para el usuario).
- Ventajas en el proceso editorial: interactividad (permite añadir comentarios de los lectores y ofrece la posibilidad de que los autores modifiquen el artículo), mejoras en la revisión (facilita la revisión prepublicación), navegación bibliográfica (las referencias bibliográficas en hipertexto permiten saltar directamente a las fuentes citadas), métricas precisas (permite obtener una medida exacta del factor de impacto, lo que proporciona datos más fiables sobre la relevancia de las publicaciones, con datos webmétricos también).
En el año 2020 realizamos en este blog un análisis del pasado, presente y futuro de las revistas pediátricas españolas. El panorama era desolador, y poco han mejorado en estos seis años. En aquel momento ya constatábamos que desde que comencé mi andadura en la Pediatría hace cuatro décadas han desaparecido las siguientes revistas pediátricas en España: Acta Pediátrica Española (Acta Pediatr Esp.), Anales de Pediatría Continuada (An Pediatr Contin.), Archivos de Pediatría (Arch Pediatr.), Pediatría Rural y Extrahospitalaria, Pediatrika, Revista Española de Pediatría (Res Esp Pediatr.), así como algunos Boletines regionales.
Permanecen activas las siguientes: Anales Españoles de Pediatría (An Esp Pediatr.), luego Anales de Pediatría (An Pediatr (Barc), Evidencias en Pediatría (Evid Pediatr.), Formación Activa en Pediatría de Atención Primaria (FAPap.), Pediatría Integral (Pediatr Integral.) y Revista de Pediatría de Atención Primaria (Rev Pediatr Aten Primaria.), más algún Boletín regional como el de la SCCALP. Y ya todas han derivado a formato electrónico exclusivo, el último Rev Pediatr Aten Primaria a comienzos de este año 2026. Decir que este año se cumplen los 20 años del primer número de Evid Pediatr, y que fue en su momento la única revista que nació (y siempre ha sido) electrónica.
La situación es que de las revistas pediátricas españolas vigentes, dos son de formación continuada (FAPap, Pediatr Integral), una es una revista secundaria (Evid Ped) y solo dos de ellas aceptan originales (An Pediatr y Rev Pediatr Aten Primaria, más algún Boletín regional).Y de ellas solo An Pediatr tiene factor de impacto, con una evolución positiva del 2011 (FI 0,8, Q4) a 2021 (FI 2,4, Q2), pero desde entonces ha vuelto a estancarse: 2022 con FI 2,1, 2023 con FI 1,5 y 2024 con FI 2,1.
Todo esto nos da un panorama electrónico, pero algo preocupante en nuestro país.
La información de este vídeo ejemplifica lo que fue nuestro análisis de las publicaciones biomédicas a principio del siglo XXI. La esencia del cambio ya estaba definida.
La simbología del río es universal y rica: representa el flujo incesante de la vida, el paso del tiempo, la purificación espiritual y la transición entre mundos (nacimiento, muerte, renacimiento). En la mitología, evoca fertilidad y renovación, pero también peligro y olvido, como corriente que arrastra lo viejo hacia lo nuevo. En el arte y en la literatura implica experiencia táctil y sensorial (hapticidad), autodescubrimiento, memoria o huida, cambio personal y conexión con lo natural.
Hay ríos simbólicos: el Nilo, cuna de la civilización egipcia; el Ganges, río sagrado para la purificación hindú, el Tigris y Éufrates, origen de la escritura y la civilización mesopotámica; el Amazonas, el río más largo y caudaloso, pura biodiversidad y misterio indígena; el Sena o el Támesis, corazón de ciudades simbólicas como París o Londres; y un largo etcétera. Entre estos, como no citar el Danubio, el más internacional de los ríos al atravesar diez países europeos en sus 2.850 km, símbolo de unidad multicultural y diversidad histórica, desde la Selva Negra hasta el Mar Negro. Ha servido históricamente como frontera imperial y "autopista líquida" que conecta cuatro capitales europeas (Viena, Bratislava, Belgrado y Budapest), meandro histórico de imperios (romano, austrohúngaro, otomano), violencia (guerras mundiales, Holocausto) y culturas mestizas (germánicos, magiares, eslavos). Poéticamente, evoca misterio, flujo eterno y melancolía, con aura mitológica de lo profundo y fantasmagórico. Y en el cine es epicentro de una ópera prima, Extraño río (Jaume Claret Muxart, 2025), representa deseo adolescente y abstracción sensorial.
El director catalán Jaume Claret Muxart se había fajado en el cortometraje, y es ahora con Extraño río cuando firma su primer largo, un viaje iniciático a orillas del Danubio en el que un adolescente vive un despertar del deseo y de la identidad que fractura la imagen idealizada de su familia: su madre Monika (Nausicaa Bonnín), su padre Albert (Jordi Oriol), sus dos hermanos menores y de sí mismo. Es un film sensorial, muy apoyado en cuerpos, tacto, agua y desplazamientos en bicicleta, que propone un debate sobre el deseo, la fuga y los límites de la mirada familiar y social.
No es la primera vez que Claret Muxart habla de este río, pues ya en el año 2023 firmó el corto Los Danubios, donde un escritor recorre el Danubio en busca del origen del río. Ahora, con Extraño río, la historia no se basa en eventos reales específicos, sino en experiencias personales del director sobre viajes familiares en bicicleta por ese circuito. Y aquí es Dídac (Jan Monter), de 16 años, quien recorre en bicicleta el Danubio con su familia durante un verano de calor y largos paisajes, en un viaje que combina turismo cultural (el padre arquitecto fascinado por edificios, la madre actriz ensayando a Hölderlin por la noche) y convivencia en campings o en sus rutas de cicloturismo. En uno de esos tramos del río, un misterioso chico emerge literalmente de las aguas y se suma al viaje, alterando de forma silenciosa pero intensa la dinámica del grupo. Y ese adolescente misterioso por el que se siente atraído Dídac, Alexander (Francesco Wenz), es una figura ambigua, presentada como una aparición enigmática que aparece y desaparece en este viaje, simbolizando el despertar sexual del protagonista. Un rol alegórico como proyección del deseo de Dídac, sin confirmar si otros lo perciben, lo que deja abierta la interpretación de que podría ser solo su imaginación.
La presencia del recién llegado despierta en Dídac un deseo confuso y nuevo, mezcla de fascinación erótica, curiosidad y identificación, que se entrelaza con las fricciones típicas con sus hermanos y con la relación cambiante con sus padres. La experiencia se convierte así en un viaje interior: el paisaje del Danubio funciona como proyección de sus emociones, entre la realidad y una dimensión casi fantasmal, en la que no siempre está claro qué es vivido y qué es fantaseado. Didac y Alexander, dos adolescentes apolíneos, realidad y deseo.
Sus padres conocen (y hablan de ello) la orientación sexual de su hijo hacia otros chicos, y responden a sus preguntas: “Mamá, ¿te recuerdas de tu primer amor?”. En un momento clave, Dídac sorprende a su madre besando a otro hombre en el camping, lo que derrumba de golpe la idea infantil de que sus padres sólo se desean entre sí. Esa herida se traduce en rabia contenida, visible en cómo pedalea y se desplaza, y refuerza la sensación de que todo el viaje es una transición desde la inocencia hacia una mirada más compleja y ambivalente del mundo adulto.
La película evoca efluvios del cine de Éric Rohmer (La rodilla de Clara, Pauline en la playa, Cuento de verano....). La naturaleza alumbra con sus bosques, caminos, noches cálidas, alguna tormenta, arquitectura que se fusiona con el paisaje...; y todo bajo la influencia mágica del río, en cuyas aguas se esconde el bálsamo de la relajación y la volcánica presencia de las pasiones venideras. Y en el último tercio se produce ese encuentro muy sensorial (primeros planos de piel, agua, vegetación, texturas sonoras) entre los dos adolescentes, donde Dídac le pregunta “¿Cómo te llamas?” y la contestación, en alemán, es “Para ti soy Alexander”. Y su consejo a nuestro protagonista: “Deja que las corrientes decidan por ti”.
Y termina con la misma sensibilidad que ha manifestado en toda la película, bajo los acordes de la canción “The Fireman is Blue” de Ryder The Eagle, mientras la cámara fluye por el agua del Danubio. Y nos quedamos reflexionando sobre los mensajes centrales, el principal ese despertar sexual e identidad fluida de nuestro protagonista, que no se formula en términos de etiquetas rígidas, sino como experiencia de deseo hacia un otro masculino en un contexto de vacaciones y libertad. Allí donde el río, con su fluir constante, funciona como metáfora de una identidad en tránsito, aún no fijada, donde el deseo puede ser tan cambiante como la corriente y tan ambiguo como la frontera entre fantasía y realidad. Pero también trascienden otros temas, entre ellos la ruptura de la idealización de la familia (ese descubrimiento del deseo extramatrimonial de la madre quiebra la imagen infantil de una familia cerrada, monolítica, y abre la pregunta de qué significa realmente la fidelidad, el amor y el deseo en la vida adulta; allí donde lo que se ve desde la mirada adolescente es sólo una superficie pulida que empieza a agrietarse) y la posibilidad de fuga (esa tentación de apartarse de la familia para seguir el cauce de un deseo propio, con ese encuentro final de dos “cuerpos anónimos” y que deja la idea de que la fuga puede ser más interior que geográfica: un cambio de mirada más que una huida física).
Se ha interpretado la película como un gesto de valentía dentro de la industria: un cine que privilegia la poesía visual, la ambigüedad y el tiempo sensorial frente a la obviedad narrativa y al entretenimiento inmediato. El cine entendido como experiencia táctil a través de planos que casi invitan a tocar la piel, el agua, el pelo, más que a seguir un argumento clásico. Allí donde el clímax físico se liga al río como imagen del deseo. Allí donde la orientación sexual de este adolescente fluye como las aguas del Danubio, en una historia que permitiría debatir en un cinefórum con adolescentes, aspectos como la tensión entre deseo y culpa, y la diferencia entre “huir” de tu familia y empezar a mirarla con otros ojos.
La humanización de la asistencia neonatal abarca muchos aspectos y es un estándar imprescindible. Se centra en la reducción del estrés físico y emocional que experimentan los recién nacidos prematuros y sus progenitores en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), un entorno donde cabe controlar aquellos factores ambientales adversos, tales como la exposición excesiva a la luz y al ruido, que alteran el desarrollo del neonato, contrastando el entorno hospitalario caótico con la naturaleza protectora del útero materno.
Para mitigar estos efectos, se aboga por la implementación del programa NIDCAP (Programa de Evaluación y Cuidado Individualizado del Desarrollo del Recién Nacido) y el método madre canguro, los cuales fomentan el contacto piel con piel y mejoran los resultados neurosensoriales. Asimismo, debemos enfatizar la importancia de las políticas de puertas abiertas y el apoyo emocional para restaurar el vínculo entre las familias y sus neonatos vulnerables. A pesar de los beneficios demostrados de estos cuidados centrados en el desarrollo, los datos revelan obstáculos institucionales significativos, incluidos los elevados costes de formación y la variabilidad en los niveles de implementación entre distintos centros hospitalarios. Cabe seguir apoyando estos aspectos para transformar los entornos clínicos en espacios de crianza que prioricen el bienestar integral de la unidad familiar.
Profundicemos en algunos aspectos.
a) ¿Cuáles son los pilares principales de la humanización del cuidado neonatal?
La humanización de la asistencia neonatal se considera un avance fundamental en la neonatología del siglo XXI, desplazando el enfoque desde las intervenciones puramente técnicas hacia las necesidades del recién nacido y su familia.
- Cuidados Centrados en el Desarrollo y la Familia (CCD).
Constituye el marco general de la humanización y se divide en tres áreas de intervención:
• Optimización del macroambiente: control de estresores externos como la iluminación y el ruido.
• Optimización del microambiente: enfoque en la experiencia inmediata del bebé, incluyendo la postura, la manipulación y el manejo del dolor.
• Intervenciones familiares: facilitar y maximizar el papel de los padres como cuidadores primarios.
- Método madre canguro (MMC). Identificado como un pilar fundamental, el contacto directo piel con piel reduce la morbilidad, mejora la ganancia ponderal y es vital para fortalecer la relación materno-filial y la autoeficacia parental.
- Filosofía NIDCAP. Basado en la teoría sinactiva, este programa humaniza el cuidado al:
• Utilizar las respuestas conductuales del lactante para guiar y reestructurar las actividades asistenciales.
• Respetar los ciclos de sueño-vigilia y los signos de autorregulación o estrés.
- Protección y promoción de la lactancia materna (IHAN).
Incluye el apoyo técnico para resolver problemas de lactancia y la creación de un entorno protector para el vínculo afectivo.
- Confort ambiental y físico. Cambios prácticos para reducir los "estímulos anárquicos":
• Control acústico y lumínico: reducción del volumen de alarmas, uso de cobertores en incubadoras e iluminación gradual.
• Cuidados posturales: uso de "nidos" y rodetes para mantener la flexión, proporcionando seguridad y promoviendo la autorregulación.
• Manejo del dolor: minimización de procedimientos invasivos y uso de medidas de confort (succión no nutritiva, sacarosa oral).
- Unidades de Puertas Abiertas y soporte familiar
• Acceso 24 horas: eliminación de las barreras de horario de visita.
• Apoyo integral: qsistencia psicológica para gestionar la ansiedad y depresión postparto en el contexto de la UCIN.
• Capacitación parental: talleres de reanimación cardiopulmonar (RCP) y cuidados básicos para la transición al hogar.
b) ¿Cómo beneficia el método madre canguro (MMC) al desarrollo del bebé?
El MMC, definido como el contacto directo piel con piel entre el recién nacido y el pecho de sus progenitores, aporta beneficios vitales para el desarrollo integral del bebé, especialmente en neonatos pretérmino. Los beneficios se agrupan en las siguientes áreas:
• Desarrollo físico y clínico: el método favorece una mejor ganancia ponderal (peso) y un mejor desarrollo neurosensorial. Además, se asocia con una menor morbi-mortalidad y permite reducir significativamente la estancia hospitalaria del lactante.
• Vínculo y bienestar emocional: mejora la calidad de la relación padres-hijos, lo cual es esencial para contrarrestar el impacto negativo de la UCIN, donde el bebé suele estar privado de sus ciclos biológicos y de su "econicho" natural. El contacto físico proporciona seguridad y calma, facilitando la autorregulación del neonato.
• Nutrición inmunológica: la práctica del MMC favorece la lactancia materna, pilar fundamental para el desarrollo del sistema inmune y la nutrición óptima del bebé.
• Estimulación positiva: en el marco de unidades abiertas las 24 horas, este método permite que el bebé reciba caricias y voz suave, lo que humaniza su experiencia y ayuda en su desarrollo dentro del entorno hospitalario.
En conjunto, el MMC se considera uno de los pilares de la humanización en neonatología, ya que adapta los procesos a las necesidades biológicas y emocionales del niño, y no al revés.
c) ¿Cuál son los beneficios de las unidades abiertas 24h?
Las unidades neonatales abiertas 24 horas son una pieza clave en la humanización de la asistencia, ya que eliminan las barreras horarias y permiten que los padres dejen de ser considerados "visitas" para convertirse en los cuidadores principales.
Los beneficios de este modelo se extienden al bebé, a los padres y a la dinámica asistencial:
• Fomento de los pilares del cuidado: una unidad abierta favorece directamente la implementación del MMC y la lactancia natural, ya que el contacto piel con piel y el amamantamiento no dependen de un horario rígido, sino de las necesidades del binomio madre-hijo.
• Mejor desarrollo del recién nacido: el acceso permanente permite ofrecer un cuidado maternal continuo (como caricias y voz suave) y agrupar las intervenciones médicas respetando los ciclos de vigilia-sueño del bebé, lo que reduce su estrés.
• Empoderamiento y entrenamiento de los padres: facilita que los progenitores reciban una información más veraz y progresiva. Además, permite un mejor entrenamiento en cuidados básicos y medidas de RCP, lo que hace que la transición al hogar sea mucho más sencilla y segura.
• Apoyo emocional y psicológico: al estar presentes, los profesionales pueden detectar mejor signos de ansiedad o depresión en los padres y ofrecerles soporte psicológico de manera oportuna. La unidad abierta transmite a las familias que son bien recibidas y que su presencia es fundamental para la salud del niño.
• Humanización del entorno: este modelo suele ir acompañado de mejoras físicas como sillones adecuados, salas de descanso para madres lactantes utilizables las 24 horas y espacios que preserven la intimidad y confidencialidad.
En España, la implementación de la entrada libre de padres ha mostrado un avance significativo: mientras que en 2005 solo el 10% de las unidades permitía el acceso libre, para el año 2012 esta cifra aumentó al 82% y en 2019 ascendía al 93% . Si cabe decir que en la pandemia coronavírica estás cifras cayeron de forma preocupante, aunque se han recuperado y solo cabe mejorarlas.
Os dejamos un vídeo divulgativo elaborado sobre el tema (en en español y en inglés) sobre la humanización del cuidado neonatal en la UCIN.
Los fundamentos éticos y los desafíos prácticos de realizar ensayos clínicos en pediatría (EC) se estructuran en torno a los cuatro principios de no maleficencia, justicia, autonomía y beneficencia. Vale la pena destacar la grave problemática de la orfandad terapéutica, señalando que muchos niños y niñas reciben tratamientos sin evidencia científica suficiente, lo que hace necesaria una investigación rigurosa pero protegida. Y cabe advertir sobre los peligros del conflicto de intereses entre los investigadores y la industria farmacéutica, la cual suele priorizar fármacos rentables sobre otras necesidades médicas. En este sentido, la transparencia en las revistas biomédicas es crucial para combatir sesgos comerciales que puedan comprometer la integridad de la medicina basada en la evidencia. Como profesionales de la salud infantil debemos abogar por un equilibrio que integre la experiencia clínica con las preferencias de los pacientes para garantizar una atención pediátrica justa y segura.
Desgranemos un poco más estas reflexiones a través de seis puntos que vale la pena destacar.
a) ¿Cuáles son los principios éticos en la investigación pediátrica?
Los principios éticos en la investigación pediátrica se basan en los cuatro principios fundamentales de la bioética, los cuales se estructuran en dos niveles de prioridad según el modelo de Diego Gracia:
• Primer nivel: incluye los principios de no maleficencia y justicia, que representan la "ética de mínimos" exigible a todos.
• Segundo nivel: comprende los principios de autonomía y beneficencia, asociados a la "ética de máximos" y al proyecto de vida de cada individuo.
Veamos la aplicación de estos principios bioéticos en los ensayos clínicos en Pediatría.
- No Maleficencia: se identifica con el precepto hipocrático “primum non nocere”. En investigación, implica que el uso de placebos solo se justifica bajo premisas concretas y que realizar estudios con un número insuficiente de sujetos es tan maleficente como someter a riesgos innecesarios a demasiadas personas. Además, los estudios sin beneficio terapéutico se consideran, en principio, con una relación beneficio/riesgo desfavorable.
- Justicia: exige criterios de selección de sujetos no discriminatorios. Prohíbe incluir poblaciones vulnerables o no competentes (como los niños) a menos que la investigación sea imprescindible en ellos, y veta realizar investigaciones en países en vías de desarrollo con fármacos que solo podrán costearse en países desarrollados.
• Autonomía: su aplicación formal es el consentimiento informado, el cual debe garantizar la voluntariedad (sin coerción), proporcionar información adaptada y asegurar la comprensión. En sujetos no competentes, como muchos pacientes pediátricos, este consentimiento se solicita por sustitución a sus representantes.
• Beneficencia: obliga a realizar estudios preclínicos que aseguren eficacia y seguridad, minimizando riesgos para que sean menores al mínimo posible. Los beneficios esperados deben ser al menos comparables a las alternativas existentes y se debe prever un "tratamiento de rescate" si es necesario.
Analicemos algunas condiciones específicas para la investigación en la infancia, dado que los niños y niñas no son "adultos pequeños" y requieren una protección especial. Para que un niño participe en un ensayo clínico, se deben cumplir estas cinco condiciones: 1) el estudio debe ser de interés específico para la población infantil; 2) el bienestar del niño debe prevalecer siempre sobre el interés de la ciencia; 3) el consentimiento informado debe ajustarse a los requerimientos legales para menores de edad; 4) el protocolo debe ser aprobado por un Comité de Ética (CEIC) que cuente con expertos en Pediatría; 5) se deben seguir las directrices de la Agencia Europea para la Evaluación de Medicamentos. Finalmente, se prohíbe cualquier tipo de remuneración a los padres o al niño por su participación, reforzando la integridad ética del proceso.
b) ¿Cómo afecta el conflicto de intereses a los ensayos clínicos?
El conflicto de intereses se define en los documentos como una situación en la que el juicio de un profesional sobre un interés primario (como la salud de los pacientes o la integridad de la investigación) se ve indebidamente influenciado por un interés secundario, que suele ser de tipo económico o personal.
Y este fenómeno afecta a los EC de diversas maneras fundamentales:
- Sesgo en la generación de la "evidencia". Porque el conflicto de interés altera lo que se llega a conocer como "verdad científica". Las fuentes señalan que la evidencia es mucho más visible cuando favorece los intereses comerciales que cuando favorece los intereses de los pacientes. Esto da lugar a una "medicina sesgada por la evidencia" (evidence-biased medicine), que limita los resultados reales de la “medicina basada en la evidencia” al priorizar fármacos rentables sobre cambios en el estilo de vida o medicamentos para patologías comunes sobre fármacos huérfanos o tratamientos para enfermedades raras.
- Corrupción del proceso de investigación por fines de marketing. Porque las empresas pueden utilizar los EC como herramientas de promoción en lugar de instrumentos puramente científicos. Algunas formas de esta corrupción incluyen ensayos promocionales (diseñados para inducir la prescripción o facilitar el cambio terapéutico hacia un nuevo producto), vigilancia post-marketing (utilizada en ocasiones para mantener el contacto comercial con el prescriptor más que para seguridad real), manipulación de parámetros (ajuste de dosis o uso de placebos y ensayos de "no inferioridad" de forma estratégica para obtener resultados favorables al producto comercial)
- Sesgo de publicación y manipulación de resultados. Porque el conflicto de interés afecta directamente lo que llega a las revistas biomédicas. Los investigadores y promotores pueden caer en prácticas como no publicar resultados negativos, manipular los resultados para que parezcan más favorables, mantener resultados como confidenciales por intereses comerciales o influir en la política editorial de las revistas.
- El problema de la "inmunidad percibida". Un punto crítico es que el principal obstáculo del conflicto de intereses es la percepción subjetiva de los profesionales: casi todos los investigadores creen que no serán objeto de su influencia, lo que los hace más vulnerables a sesgos inconscientes.
Para mitigar estos efectos, las revistas biomédicas exigen actualmente la declaración de conflictos de intereses como parte de los requisitos de uniformidad para manuscritos. Y es responsabilidad de todos los actores (médicos, industria, autoridades y editores) exigir rigor metodológico y ético para equilibrar el dominio de las farmacéuticas con fuentes de información independientes.
c) ¿Qué papel juegan los pediatras en los comités éticos?
Los pediatras desempeñan un papel fundamental y preceptivo en los comités de ética, especialmente en los Comités de Ética de Investigación Clínica (CEIC), cuando se evalúan estudios que involucran a menores. Su función principal se resume en los siguientes puntos:
- Presencia como expertos obligatorios: una de las cinco condiciones indispensables para que un niño participe en un EC es que el protocolo sea aprobado por un CEIC que cuente con expertos en Pediatría. Su presencia garantiza que el comité posea las competencias necesarias para evaluar de forma adecuada esa etapa de la vida.
- Garantía de protección especial: los pediatras en estos comités velan por que los niños reciban una protección especial en el ámbito de la investigación, asegurando que el bienestar del niño prevalezca siempre sobre cualquier otro interés.
- Conciliación entre metodología y ética: actúan como evaluadores que deben equilibrar la necesidad de una metodología rigurosa con el cumplimiento estricto de los principios éticos, evaluando la utilidad potencial y la seguridad probable de las intervenciones.
- Supervisión del consentimiento y legalidad: se encargan de verificar que la obtención del consentimiento informado se ajuste estrictamente a los requerimientos legales y éticos específicos para los menores de edad.
- Evaluación de la pertinencia del estudio: participan en determinar si el EC es de interés específico para la población infantil y si la investigación no podría realizarse de manera igual de efectiva en adultos, evitando el uso innecesario de niños en experimentos.
En definitiva, su papel es asegurar que la investigación pediátrica se aleje de la improvisación y se base en la mejor evidencia científica sin comprometer la integridad del menor.
d) ¿Cómo se gestiona el consentimiento informado en los menores de edad?
La gestión del consentimiento informado en menores de edad es el procedimiento formal para aplicar el principio bioético de autonomía. Dado que los niños son considerados sujetos no autónomos o no competentes, su gestión sigue directrices específicas para garantizar su protección.
Así, el proceso se gestiona bajo los siguientes pilares:
- Consentimiento por sustitución. Cuando el sujeto de la investigación es un menor (considerado no competente), el consentimiento informado se solicita por sustitución a sus representantes legales. No obstante, el consentimiento informado sigue siendo un requisito imprescindible para cualquier EC pediátrico.
- Elementos fundamentales del proceso. Para que el consentimiento sea válido, la gestión debe asegurar tres elementos clave: 1) voluntariedad (se debe eliminar cualquier tipo de presión, ya sea persuasión, manipulación o coerción, en la relación médico-paciente), 2) información adaptada (se debe proporcionar la información mínima necesaria, adaptándola para que pueda ser comprendida; se pueden seguir criterios como el del "médico razonable" o el del "paciente razonable"); 3) comprensión (es responsabilidad del investigador asegurar que los representantes comprendan plenamente los riesgos y beneficios).
- Requisitos de formato y legalidad. La gestión del consentimiento en la edad pediátrica no es solo un acto administrativo, sino un compromiso ético y legal:
• Formato: debe obtenerse de forma tanto oral como escrita.
• Ajuste legal: la obtención debe ajustarse estrictamente a los requerimientos específicos que la legislación establece para los menores de edad.
• Supervisión: el protocolo, incluyendo el proceso de consentimiento, debe ser aprobado por un CEIC que cuente con expertos en Pediatría.
- Prohibición de remuneración. Un aspecto crítico en la gestión ética del consentimiento en menores es la prohibición de cualquier tipo de remuneración a los padres o al niño por su participación, con el fin de evitar incentivos que comprometan la decisión voluntaria y desinteresada.
En resumen, la gestión del consentimiento en menores busca equilibrar la necesidad de investigación científica con la máxima protección del bienestar del niño, el cual debe prevalecer siempre sobre los intereses de la ciencia
e) ¿Qué desafíos éticos presentan los medicamentos huérfanos y enfermedades raras?
La investigación y el tratamiento de las enfermedades raras mediante medicamentos huérfanos presentan desafíos éticos significativos, centrados principalmente en la equidad y la protección del paciente pediátrico.
- La orfandad y la ignorancia terapéutica.
El desafío ético más prominente es la orfandad terapéutica, la cual es calificada en las fuentes como éticamente inaceptable. Se argumenta que, si bien es necesario proteger a los niños de los riesgos de la investigación, es aún más urgente protegerlos de la ignorancia terapéutica. Esta ignorancia se produce cuando se utilizan medicamentos no aprobados específicamente para la población infantil, lo que convierte la falta de investigación en un riesgo por sí misma.
- Sesgo de la "medicina sesgada por la evidencia". Existe un conflicto ético derivado de los intereses comerciales de la industria farmacéutica. Las fuentes indican que la "evidencia" científica es mucho más visible cuando favorece los intereses comerciales que cuando favorece los intereses de los pacientes. Esto genera un sesgo donde la investigación se inclina hacia fármacos rentables (como vacunas o tratamientos para el TDAH), dejando en un segundo plano a los fármacos huérfanos y a los cambios en el estilo de vida.
- Falta de motivación de la industria. Un reto constante es la débil motivación de la industria farmacéutica para evaluar medicamentos en niños y en enfermedades poco comunes. Esto se debe a: 1) dificultades técnicas, éticas y afectivas inherentes a la edad pediátrica; 2) la imposibilidad de extrapolar siempre los datos de adultos a niños; 3) la baja rentabilidad económica de los medicamentos destinados a grupos reducidos de pacientes.
- Justicia y accesibilidad. Desde el principio de justicia, se plantea el desafío de la selección de sujetos y el acceso al fármaco resultante. Es éticamente cuestionable realizar investigaciones de fármacos que, por su elevado coste, solo podrán ser costeados por países desarrollados, lo que supone una forma de discriminación social. Las enfermedades raras (como las enfermedades de Hurler, Sanfilippo o Morquio, y otras 6.000 más al menos) se identifican como el nuevo reto del siglo XXI, requiriendo que los comités de ética cuenten con expertos capaces de balancear la calidad metodológica con la protección de estos sujetos vulnerables.
f) ¿Cómo se define el concepto de ignorancia terapéutica infantil?
El concepto de ignorancia terapéutica infantil se refiere a la falta de evidencia científica y de EC específicos para los tratamientos aplicados a la población pediátrica. Este fenómeno se manifiesta en el uso habitual de medicamentos que no han sido aprobados para su uso en niños:
- En atención primaria: se estima que entre un 11% y un 33% de los niños reciben fármacos no aprobados para su edad.
- En el ámbito hospitalario: esta cifra asciende de manera alarmante, situándose entre el 25% y el 66% de los niños hospitalizados.
Dejar a los niños en un estado de "orfandad terapéutica" - donde se les administran fármacos sin el respaldo de estudios adecuados - es considerado éticamente inaceptable.
Y cuáles son las causas de esta ignorancia terapéutica. Pues, al menos, una de las siguientes:
- Retardo en la evaluación: existen dificultades técnicas, éticas y afectivas propias de la edad pediátrica que retrasan el estudio de nuevos fármacos.
- Falta de motivación comercial: la industria farmacéutica muestra una "débil motivación" para investigar en niños debido a la complejidad del proceso y a que los datos de adultos a menudo no son extrapolables.
- Medicina sesgada por la evidencia: la investigación tiende a centrarse en fármacos rentables para intereses comerciales (como tratamientos para el TDAH o vacunas comunes) en lugar de abordar las necesidades reales de salud de todos los pacientes pediátricos o de aquellos con enfermedades raras.
En resumen, la ignorancia terapéutica es el riesgo al que se expone a los niños cuando la medicina se basa en la improvisación o en la extrapolación de datos de adultos por no contar con una metodología rigurosa adaptada a su edad.
En este video divulgamos algunos aspectos clave sobe este relevante tema de la bioética asociada a los ensayos clínicos en Pediatría, producto de una conferencia impartida en el Congreso de la Asociación Española de Pediatría hace unos años.