sábado, 7 de enero de 2012

Cine y Pediatría (104). “Maktub”, lo que está escrito


Maktub es una película española concebida como un cuento de Navidad, una tragicomedia familiar sin pretensiones que gira alrededor de un hombre maduro en plena crisis existencial y su encuentro casual con un adolescente con cáncer. Una introducción así roza la posibilidad de no ir a verla, máxime si conocemos que es la ópera prima de Paco Arango, quien fue en sus inicios cantante (con un total de cinco discos) y, posteriormente, productor de series de televisión (Ala Dina en el 2000, con Paz Padilla; y El inquilino en el 2004, con Jorge Sanz) de dudoso éxito. Sin embargo, las perspectivas de esta película cambian al conocer que Paco Arango lleva trabajando muy de cerca con niños con cáncer desde hace ya 11 años y que creó en 2005 la Fundación Aladina con el objetivo de ayudar a los niños que padecen cáncer y a sus familias atendiendo sus necesidades materiales y psicológica en distintos hospitales de España. El propio Paco Arango lo explica en la web de esta fundación, que tomó el nombre de su primera serie televisiva. Además, los recursos económicos que genere Maktub serán destinados a sufragar la construcción en España de un centro de trasplantes de médula ósea para niños.

La palabra “Maktub” procede del árabe y significa “lo que está escrito” y hace referencia a esas extrañas casualidades que nos suceden a veces y que parecen inevitables, como si fueran producto del destino. El del guión de esta película, también del propio director, está inspirado en un chico canario con leucemia (Antonio González Valerón) con el que estableció una buena amistad durante la estancia hospitalaria en Oncología Infantil del Hospital Niño Jesús de Madrid. Antonio falleció en 2009, a los 16 años, a causa de una infección tras un trasplante de médula; en este recorrido Antonio fue para todos un ejemplo de ilusión, sabiduría y ganas de vivir.

En Maktub conoceremos a Manolo (soberbio Diego Peretti), un hombre que se encuentra en plena crisis: la rutina de su trabajo le resulta asfixiante, su matrimonio con Beatriz (Aitana Sánchez-Gijón) está al borde del caos y no logra entender a sus dos hijos. El azar hace que se cruce con Antonio (primer papel de Andoni Hernández San José, solventado con desparpajo), un chico canario de 15 años que padece cáncer, y su madre soltera (Goya Toledo). Ese encuentro cambiará la vida de Manolo, de su familia y del entorno que le rodea (con un acertado elenco de secundarios).
Una película con un niño enfermo de cáncer se presta al melodrama y a la lágrima fácil, de ahí lo arriesgado de la apuesta. Pero la película avanza en ese difícil territorio de las series de televisión de ver y tirar y camina en los sentimientos mejor de lo esperable, consiguiendo algunas escenas conmovedoras y personajes que acaban resultando entrañables. La película comienza y termina con un cielo estrellado y otros guiños a la película navideña por antonomasia (Qué bello es vivir, de Frank Capra, 1946).

No es una gran película, pero es una película honesta, con el cáncer y la muerte de trasfondo, pero relatada con ganas de vivir. Un cuento navideño lleno de poesía, con referencias explícitas a “El alquimista” de Paulo Coelho, las aventuras de ese héroe que busca su tesoro lejos de su hogar, para regresar a él y hallarlo, sufriendo durante todo el viaje una transformación en lo que a su visión del mundo y la realidad se refiere.

Maktub es una magnífica oportunidad para ver el cáncer infantil con otra perspectiva. También para conocer la Fundación Aladina y sus distintos programas de apoyo y su equipo de voluntarios dentro del hospital, en el que se da especial importancia a todo tipo de actividades lúdicas mediante las cuales los niños y adolescentes aprenden a adaptarse a su situación y a su enfermedad, sin perder la alegría y manteniendo vivo el deseo de curarse. La atención a los niños se desarrolla mediante el uso de terapias de juego, éstas les ayudan a que entiendan y puedan sobrellevar la enfermedad, la cirugía, la hospitalización y los tratamientos, intentando que la estancia en el hospital sea lo más agradable posible. El principal propósito es mantener viva su voluntad de curarse y atenuar el impacto de la enfermedad.
Es de destacar que, gracias a la importante colaboración de la Fundación Aladina con la Asociación Hole in the Wall Camps, cada año cientos de niños españoles pueden disfrutar de la asistencia a Barretstown (un campamento fundado en 1994 por Paul Newman). Este campamento está situado en un mágico castillo a los pies de las montañas de Wicklow en Irlanda, al que acuden chicos con cáncer y otras enfermedades de más de 22 países diferentes, para divertirse "en serio" de forma totalmente gratuita.

El rap de la Fundación Aladina, "Sonrisas que hacen magia", con música de Paco Arango y cantado por el propio Antonio González Valerón, es parte de su legado. Un gran recuerdo, especialmente para los compañeros del Hospital Infantil Niño Jesús, que vivieron la historia de Antonio y la filmación de Maktub. Lo que está escrito…