jueves, 5 de septiembre de 2013

Variaciones sobre la banalidad del Mal


La expresión "banalidad del mal" fue acuñada por la filósofa alemana Hannah Arendt. Fue un intento de explicar la actividad criminal de Adolf Eichmann durante la Segunda Guerra Mundial. Eichmann fue pieza clave en el exterminio de miles de judíos. Lo que llamó la atención a Arendt fue que, en el fondo, Eichmann no era más que un "funcionario eficiente" que cumplía con eficacia las órdenes que le llegaban de sus superiores sin cuestionarse si éstas eran moralmente justificables o no. Su anestesia moral es lo que más sorprendió a Arendt. Así, podemos leer en la Wikipedia que "Según Arendt, Adolf Eichmann no poseía una trayectoria o características antisemitas y no presentaba los rasgos de una persona con carácter retorcido o mentalmente enferma. Actuó como actuó simplemente por deseo de ascender en su carrera profesional y sus actos fueron un resultado del cumplimiento de órdenes de superiores. Era un simple burócrata que cumplía órdenes sin reflexionar sobre sus consecuencias. Para Eichmann, todo era realizado con celo y eficiencia, y no había en él un sentimiento de «bien» o «mal» en sus actos.". Aterrador.

El caso que ahora expongo no tiene que ver exactamente con lo que Arendt describía como "Banalidad del Mal" pero creo que dicha expresión puede extenderse más allá de lo que la filósofa alemana definió. Hace unos días en Oklahoma (EEUU) sucedió un terrible hecho: tres menores de edad afroamericanos asesinaron a un hombre que hacía "running". ¿Cuales fueron sus motivos? Sin tener más datos, se nos podrían ocurrir varios: ¿Un atraco? ¿Odio racial? ¿Ajuste de cuestas? Ningún motivo es justificación para cometer un asesinato pero los seres humanos necesitamos comprender... Por eso nos preguntamos "qué pudo suceder para que tal o cual hecho trágico tuviera lugar"... Pues no. En el caso de la noticia que aquí os cuento los menores de edad mataron a ese joven que estaba haciendo deporte "porque estaban aburridos".

Tras cometer el crimen, según podemos leer en la noticia de prensa, "Tres horas después, la policía los encontraba dentro del coche jugando con el arma. “No teníamos nada que hacer y decidimos matar a alguien”, le confesó Jones a los agentes. Las autoridades creen que, de no haber sido detenidos, hubieran continuado matando a gente de manera aleatoria y por diversión".

Sí, habéis leído bien. El aburrimiento, como justificación de un crimen horrendo. No se me puede ocurrir un motivo más fútil, más trivial, más frívolo... más banal.

No se trata ahora de arremeter contra la política de EEUU en lo que se refiere  a la facilidad de adquisición de armas de fuego. En España tenemos ejemplos también de motivos banales como "justificación" (¿?) de horrendos asesinatos. Tenemos nuestros propios niños asesinos y nuestros propios asesinos de niños. El problema al que hago referencia es mucho más profundo, y es de índole moral. Y más prevalente en sociedades desarrolladas. ¿Qué nos está pasando? ¿Qué tipo de vacío espiritual puede conducir a tres menores a cometer un acto así? 

Ya lo he comentado en alguna entrada previa. La crisis que nos azota es económica pero, por encima de todo, es una crisis moral, ética, espiritual. Es más, sin ésta no hubiera existido la otra, la que llena cada día las noticias de los periódicos. La crisis de valores que padecemos tiene funestas consecuencias. 

La de la noticia de estos niños asesinos "por aburrimiento" es una de ellas.



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