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sábado, 3 de junio de 2017

Cine y Pediatría (386). “Alemania, año cero”, el deterioro moral de la infancia


Hoy regresa una nueva película en blanco y negro a Cine y Pediatría. No son muchas, pero todas son excepcionales, pues llevan la garantía de haber pervivido en la categoría de mitos del séptimo arte. Valga citar algunos ejemplos: El chico (Charles Chaplin, 1921), Freaks (Tod Browning, 1932) La noche del cazador (Charles Laughton, 1955), El cebo (Ladislao Vajda, 1958), Los 400 golpes (François Truffaut, 1959), Los golfos (Carlos Saura, 1959), Los chicos (Marco Ferreri, 1960), Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan,1962) o Del rosa al amarillo (Manuel Summers, 1963). 

Y hoy llega una más, de la mano del movimiento cinematográfico conocido como Neorrealismo italiano y que apareció a mitad del siglo XX como consecuencia de la postguerra, de manera que, al estar los estudios destruidos por los bombardeos, los directores de cine sacaron las cámaras a las calles rodando lo que veían y utilizando frecuentemente actores no profesionales, con lo que cambió radicalmente la forma de hacer cine. Se inició en 1945 con Roma, ciudad abierta, una obra maestra de Roberto Rosellini y cuenta con otras grande películas como El limpiabotas (Vittorio de Sica, 1946), La terra trema (Luchino Visconti, 1948), Juventud perdida (Pietro Germi, 1948), Vivir en paz (Luigi Zampa, 1948), Ladrón de bicicletas (Vittorio de Sica, 1948), Arroz amargo (Giuseppe de Santis, 1949), La Strada (Federico Felini, 1954) o El empleo (Ermanno Olmi, 1961). En estas películas quedó reflejado, como un auténtico documento histórico, la Italia triste y hambrienta de la postguerra, cine denuncia de las condiciones de vida miserables y en el que desaparecen los finales felices.  Y es en este contexto donde aparece nuestra película de hoy: Alemania, año cero, una película dirigida en el año 1948 por Roberto Rosellini y con la que completa su magnífica trilogía sobre la Segunda Guerra Mundial, precedida por Roma, ciudad abierta y Paisà (1946).

Comienza Alemania, año cero con unos créditos iniciales que pasean la cámara por un desolador Berlín destruido por las bombas, con una dedicatoria del director a la memoria de su hijo Romano Rosselini. Y un texto manuscrito: "Cuando las ideologías se alejan de las leyes eternas, de la moral y de la piedad cristiana que son la base de la vida de los hombres, se convierten en una locura criminal. Incluso la bondad de la infancia resulta contaminada y arrastrada por un horrendo delito hacia otro menos grave en el cual, con la ingenuidad de la inconsciencia cree encontrar una liberación del alma". Y una voz en off que nos dice: "Esta película, rodada en Berlín durante el verano de 1947, no pretende ser más que un relato objetivo y fiel de esta inmensa ciudad semidestruida donde tres millones y medio de personas arrastran una existencia espantosa, desesperada, casi sin rendirse cuentas. Viven en la tragedia como si fuese su elemento natural. Pero no por exceso de ánimo o por fe, sino por cansancio. No se trata de un acusación contra el pueblo germano, ni tampoco de una defensa. Más bien es una constatación de los hechos"

El maestro Rosellini crea una película terrible, virulenta y amarga y a la par bellísima, una reflexión de inaudita dureza sobre los horrores de la guerra. Y donde nos pasea continuamente por la herida que el nazismo dejó en Alemania, en sus ciudades destruidas y en sus gentes abatidas. Una guerra que afectó profundamente a la generación del protagonista, un niño de 12 años por nombre Edmund (Edmund Moeschke, proverbial, elegido por el propio director y quien nunca más tendría relaciones con el cine). Nuestro personaje es nuestra conciencia, mientras vaga continuamente entre las calles destruidas sin rumbo fijo y entre su familia destruida, hacia un destino y un final aciago. Todo ello bajo la perfecta fotografía de Robert Juillard y una música psicológicamente estridente que nos pone al límite del expresionismo. Y en ese vagabundeo para buscarse la vida encuentra personajes de todo tipo, algunos tan tétricos como su antiguo profesor, quien justifica el nazismo diciéndole: “Los débiles deben sucumbir y dejar paso a los fuertes”. Y esta funesta frase lleva al niño a tomar una drástica determinación que nos conduce a uno de los finales más tristes y desesperanzados de la historia del cine. 

Final que viene precedido por esta larga perorata del padre en su lecho de enfermedad a sus tres hijos: "Si al menos estuviera viva vuestra madre, pero me ha sido arrebatada. Todo me ha sido arrebatado. Mi dinero por la inflación y mis hijos por Hitler. Debería haberme revelado, pero era demasiado débil. Como tantos otros de mi generación. Hemos presenciado cómo se acercaba la desgracia y no la hemos detenido. Y ahora sufrimos las consecuencias. Hoy estamos pagando por nuestros errores. Todo. Yo igual que tú. Debemos ser conscientes de nuestra culpa. Porque con lamentos no se soluciona nada... Tengo los días contados, pero tú aún eres joven. Todavía puedes hacer muchas cosas buenas. Demuestra que eres un hombre. Ten valor para presentarte. Veras como todo es más fácil para ti y tu familia. Eva y Edmund lo agradecerán. Y yo estaré orgulloso de ti. Tendrás fuerza para vivir. Encontrarás trabajo. Podrás tener la cartilla nº 2. No te rindas más. Termina con esta vida de animal acosado. Debes volver a vivir entre las gentes, tienes que volver al mundo. No es una vergüenza fabricar tu propio destino. Yo también fui soldado en la Primera Guerra Mundial. Según tú, aquello fue un juego de niños. Pero para mí no fue así. Partimos con las fronteras en alto, ocupamos media Europa y avanzamos hacia el centro de Rusia. Parecía que ninguna fuerza del mundo podría detenernos. Pero de repente todo cambió. Primero la derrota y luego la Revolución. Incluso lloré cuando me arrancaron los galones. No se me puede acusar de no haber sido un buen alemán. A pesar de ello, durante estos años tan difíciles, ahora puedo confesarlo, no he esperado otra cosa que la caída del Tercer Reich y su destrucción. No quiero pensar cuál hubiera sido la suerte del mundo si las cosas hubieran sido de otro modo...",  Y todo esto mientras Edmund gesta una tragedia, si bien la tragedia nos la presenta en cada escena Rosellini al mostrarnos nítidamente la realidad de la postguerra alemana: destrucción, hambre y muerte. Y hace hincapié en la miseria de un pueblo que no supo enfrentarse a la dictadura nazi. 

Porque tras la Segunda Guerra Mundial y durante varios años, Berlín fue el centro de las tensiones entre dos bloques antagónicos, con tanques apuntándose a ambos lados del Checkpoint Charlie y el mundo conteniendo el aliento. Al final, la construcción del muro fue un terrible drama para los berlineses, pero un "mal menor" para el resto del planeta como llegó a decir Kennedy. Pero de nada de esto es consciente el joven Edmund, que vaga por las ruinas berlinesas buscando cigarrillos, carbón y algo de comer para su familia, hacinada en los bloques de viviendas que todavía se mantienen habitables, conviviendo con el estraperlo, el sentimiento de culpa y la confusión de los ex soldados alemanes, los últimos estertores del nazismo y el embrutecimiento de la adolescencia. 

Toda guerra desbasta material y moralmente a un país. En el caso del nacionalismo impuesto por el Tercer Reich es paradigmático y en nuestras dos últimas entradas nos lo recuerdan con dos películas épicas: la semana pasada con el antes a través de El tambor de hojalata (Volker Schlöndorff, 1979) y esta semana con el después de Alemania, año cero, fiel reflejo del deterioro moral de la infancia.

 

viernes, 28 de marzo de 2014

España, segundo país de la UE con más pobreza infantil


En esta entrada vuelvo sobre un tema terrible...el de la pobreza infantil en España. Los niños como víctimas de la crisis socioeconómica y moral que padecemos. Cáritas Europa presentó ayer un informe demoledor sobre el tema. Por cierto, en la linea de otros previos de organismos como UNICEF o Save the Children.

El informe de Cáritas Europa, presentado ayer a los medios, aporta datos demoledores.Aquí os dejo algunos, extraídos de la prensa generalista:

  • España es el segundo país de la UE con más pobreza infantil, superado sólo por Rumanía.
  • España tiene la mayor tasa de abandono escolar prematuro de la UE, un 24,9% frente a un 12,7% de media europea en 2012.
  • En España, el riesgo de pobreza entre los niños menores de 18 años se situó en 2012 en el 29,9%, casi nueve puntos por encima de la media de la UE, que estuvo en el 21,4 %, según datos de 2013 de Eurostat.
  • De 2011 a 2012, la tasa de pobreza en este sector de población aumentó del 15,6% al 19,4%. Aunque entre 2009 y 2012 se produjo un descenso del abandono escolar prematuro, éste sigue siendo un problema importante, especialmente en algunas regiones como Andalucía, donde la tasa es superior al 30%.
Una conclusión muy importante es que las políticas de austeridad no están sacabdo de la pobreza a miles de niños. Más bien parece ser que los están hundiendo cada vez más en ella...

...Y son ya demasiadas organizaciones internacionales las que coinciden en el mismo diagnóstico: la pobreza infantil en España sigue aumentando. Este dato, junto con la elevadísima tasa de fracaso escolar, hacen de la pobreza una enfermedad hereditaria ya que es la educación la principal arma para sacar de la miseria a tantos y tantos niños.

Esta es una entrada de contenido más social que pediátrico... aunque los pediatras bien sabemos de las consecuencias que las políticas de austeridad pueden tener sobre la salud de nuestros niños y sus familias. Creando una especie de círculo vicioso desdendente, una espiral terrible de pobreza => fracaso escolar o desescolarización => más pobreza.

Corremos el riesgo de estar ante una generación perdida de niños, jóvenes y adolescentes que están creciendo precariamente y sin esperanza de futuro. Y el futuro es suyo... En este blog simplemente nos hacemos eco de esta triste situación y sintiendo una tremenda impotencia. Los políticos que nos gobiernan deberían tener como absoluta prioridad la protección de la infancia. ¿Estamos a tiempo de cambiar de orientación?




martes, 4 de febrero de 2014

¿Y a mi quién me rescata?


Son 2.826.549. O al menos esa era la cifra el 29 de enero pasado. Estamos hablando de niños. De niños españoles. ¿Qué les sucede a semejante cantidad de criaturas? Pues que, según la ONG "Save the Children", estos niños- que constituyen el 33,8% de la población infantil de nuestro país - viven en situación de pobreza y exclusión social.

Este dato fue noticia durante un par de días. Teniendo en cuenta  nuestro ritmo de vida y que estamos sometidos a diario a centenares de noticias que nos llegan por todas partes - radio, televisión, periódicos... - seguramente muchos han - o hemos - olvidado ya este dato... Además, se trata de niños. Es decir, no se agrupan en partidos políticos, no tienen líderes, nadie les defiende. Me atrevería a decir que no le importan a casi nadie.

Pero que existan 2.826.549 niños en situación de pobreza y exclusión social en España, país - aún - del Primer Mundo, de la Unión Europea, país "que está saliendo de la crisis" (¿?) es, simple, lisa y llanamente, una vergüenza. Unamos este dato a otro que "sale más" en la prensa: más de la mitad de los jóvenes de nuestro país está en paro. "Disfrutamos" de unas cifras de paro juvenil como no hay otras en Europa. Niños en exclusión social que se convertirán, más pronto que tarde, en futuros parados.

¿Quién remedia esto? No voy a hacer política en este blog aunque está claro que quienes gobiernan son los políticos. De cualquier partido, me da exactamente igual. En un país con un Gobierno central más 17 + 2 minigobiernos autonómicos hay bofetadas de sobra para repartir a todo el mundo.

¿Quién se ocupa de esto? Pues por ejemplo la ONG que ha sacado el dato a la luz, "Save the Children". ¿Las ONG han de asumir la responsabilidad que les concierne a los gobiernos? ¿A quienes tienen el poder real de cambiar las cosas? No... pero es lo que está sucediendo.

"Save the Children ha lanzado la campaña "¿Y a mi quién me rescata?". Se trata de participar en un fondo de rescate a la infancia de una manera sencilla: haciendo una pequeña aportación vía SMS. Se trata de una pequeña aportación de 1,20 euros por niño. Una minúscula cantidad pero que puede hacer mucho bien. Y sí,  parece ser que tenga que ser la sociedad civil, vapuleada y machacada por la crisis, la que tenga - tengamos - que contribuir a paliar este drama. Pero lamentablemente, si no lo hacemos nosotros... nadie lo hará. Nuestros gobernantes están más preocupados por los datos macroeconómicos que por los "datos micro", por la situación real de sus ciudadanos... o así lo percibo yo.

La web de la campaña "¿Y a mi quién me rescata?" la podéis encontrar aquí: http://www.yamiquienmerescata.es/

Este vídeo es de hace más de un año. Desde entonces el número de niños en situación de exclusión social ha crecido en más de medio millón. Sin comentarios.

martes, 17 de diciembre de 2013

Crónicas de un médico de familia sobre la crisis económica


Dicen algunos economistas que los "datos macro" de este país llamado España (al menos de momento) están mejorando. Que estamos saliendo de la crisis económica. Que se ve la luz al final de este negro túnel que lleva ya con nosotros desde 2007. Los políticos, especialmente los que están en el poder, repiten la misma cantinela. Vamos saliendo.

Y yo me miro a mi mismo, miro a mi alrededor, hablo con las personas que me rodean, con los padres de los 1.400 niños de mi cupo... y la realidad es muy otra. La gente de a pie, la gente normal, lo está pasando fatal. Niños cuyos padres trabajaban los dos y ahora ambos están en paro, crisis familiares y de pareja cuyo detonante ha sido esta crisis-pesadilla de la que ni mucho menos estamos saliendo, padres que ya no pueden pagar las vacunas "optativas" (ya se sabe, el neumococo, el rotavirus...)....

Los recortes tienen repercusiones sobre la salud de las personas. Y sobre la mortalidad. Baste el ejemplo de la Comunidad Autónoma en la que actualmente y de momento resido. Datos que curiosamente no han trascendido demasiado. Es igual. Los "datos micro", los de la vida normal corriente mía y tuya, amable lector/a, son muy malos. Y no tienen aspecto de mejorar.

Posiblemente el vídeo que va bajo estas líneas ya lo habéis visto muchos de vosotros. O quizá no. En ese caso, os recomiendo que lo visionéis. Condensa en tres minutos todo lo que he esbozado... y más cosas. Un médico de familia llama a un programa de televisión para contar a unos tertulianos cómo está la situación real en su centro de su salud, en su cupo. Cómo les afecta a sus pacientes la crisis económica.

A este médico de familia anónimo quiero agradecerle su testimonio y que haya tenido el coraje de exponerlo públicamente. Porque es lo que pensamos la mayoría del personal sanitario. Que la gente común sepa también cómo nos sentimos aquellos que nos responsabilizamos de su cuidado. Y que sepan que estamos con ellos.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Variaciones sobre la banalidad del Mal


La expresión "banalidad del mal" fue acuñada por la filósofa alemana Hannah Arendt. Fue un intento de explicar la actividad criminal de Adolf Eichmann durante la Segunda Guerra Mundial. Eichmann fue pieza clave en el exterminio de miles de judíos. Lo que llamó la atención a Arendt fue que, en el fondo, Eichmann no era más que un "funcionario eficiente" que cumplía con eficacia las órdenes que le llegaban de sus superiores sin cuestionarse si éstas eran moralmente justificables o no. Su anestesia moral es lo que más sorprendió a Arendt. Así, podemos leer en la Wikipedia que "Según Arendt, Adolf Eichmann no poseía una trayectoria o características antisemitas y no presentaba los rasgos de una persona con carácter retorcido o mentalmente enferma. Actuó como actuó simplemente por deseo de ascender en su carrera profesional y sus actos fueron un resultado del cumplimiento de órdenes de superiores. Era un simple burócrata que cumplía órdenes sin reflexionar sobre sus consecuencias. Para Eichmann, todo era realizado con celo y eficiencia, y no había en él un sentimiento de «bien» o «mal» en sus actos.". Aterrador.

El caso que ahora expongo no tiene que ver exactamente con lo que Arendt describía como "Banalidad del Mal" pero creo que dicha expresión puede extenderse más allá de lo que la filósofa alemana definió. Hace unos días en Oklahoma (EEUU) sucedió un terrible hecho: tres menores de edad afroamericanos asesinaron a un hombre que hacía "running". ¿Cuales fueron sus motivos? Sin tener más datos, se nos podrían ocurrir varios: ¿Un atraco? ¿Odio racial? ¿Ajuste de cuestas? Ningún motivo es justificación para cometer un asesinato pero los seres humanos necesitamos comprender... Por eso nos preguntamos "qué pudo suceder para que tal o cual hecho trágico tuviera lugar"... Pues no. En el caso de la noticia que aquí os cuento los menores de edad mataron a ese joven que estaba haciendo deporte "porque estaban aburridos".

Tras cometer el crimen, según podemos leer en la noticia de prensa, "Tres horas después, la policía los encontraba dentro del coche jugando con el arma. “No teníamos nada que hacer y decidimos matar a alguien”, le confesó Jones a los agentes. Las autoridades creen que, de no haber sido detenidos, hubieran continuado matando a gente de manera aleatoria y por diversión".

Sí, habéis leído bien. El aburrimiento, como justificación de un crimen horrendo. No se me puede ocurrir un motivo más fútil, más trivial, más frívolo... más banal.

No se trata ahora de arremeter contra la política de EEUU en lo que se refiere  a la facilidad de adquisición de armas de fuego. En España tenemos ejemplos también de motivos banales como "justificación" (¿?) de horrendos asesinatos. Tenemos nuestros propios niños asesinos y nuestros propios asesinos de niños. El problema al que hago referencia es mucho más profundo, y es de índole moral. Y más prevalente en sociedades desarrolladas. ¿Qué nos está pasando? ¿Qué tipo de vacío espiritual puede conducir a tres menores a cometer un acto así? 

Ya lo he comentado en alguna entrada previa. La crisis que nos azota es económica pero, por encima de todo, es una crisis moral, ética, espiritual. Es más, sin ésta no hubiera existido la otra, la que llena cada día las noticias de los periódicos. La crisis de valores que padecemos tiene funestas consecuencias. 

La de la noticia de estos niños asesinos "por aburrimiento" es una de ellas.



martes, 26 de marzo de 2013

Lo Que De Verdad Importa


Vivimos tiempos de crisis económica, es cierto. Pero yo siempre he pensado que esta crisis, real, que padecemos es consecuencia directa de otra crisis previa que ha pasado inexplicablemente desapercibida... o que al menos no se le dado - no se le está dando, porque sigue entre nosotros - la importancia que merece: padecemos una brutal crisis moral, una falta absoluta de valores éticos. No es difícil deducir que de esos polvos - aún presentes y actuantes en nuestra sociedad - vienen los lodos que padecemos.

Me canso de oír que España es uno de los primeros países en... multitud de rankings lamentables: corrupción, adicciones entre nuestros jóvenes (alcohol, drogas...), embarazos adolescentes, aborto... para qué seguir.

Es por ello reconfortante que existan fundaciones como "Lo Que De Verdad Importa". Cuando se ha perdido el norte, es urgente recuperarlo. Cuando por nuestra prensa, radio y televisión no hacen más que bombardearnos con malas noticias, es importante no perder de vista que el mundo está lleno de personas normales capaces de acciones admirables. Esta Fundación está inspirada en el testimonio de Nicholas Fortsmann, un multimillonario que, enfermo de cáncer, escribió sus últimas reflexiones sobre los asuntos que de verdad le importaban en la vida. Lo tituló ‘What really matters’.

La formación en valores, lamentablemente, no parece ser una de las prioridades educativas actuales. Ni de este gobierno ni de los previos, independientemente de su ideología política. Es por ello que resulta reconfortante que desde la sociedad nazcan iniciativas como "Lo Que De Verdad Importa".

Podemos leer en su web que "La Fundación LQDVI tiene por fin promover el desarrollo y la difusión de los valores humanos, éticos y morales universales al público en general, fundamentalmente mediante el desarrollo de actividades culturales". Y muy especialmente, añado, mediante actividades dirigidas a nuestros jóvenes.

Y una de esas actividades son las conferencias dirigidas a jóvenes. Testimonios personales de seres humanos como tú y como yo que han tenido que enfrentarse a situaciones difíciles. Testimonios necesarios en una sociedad como la nuestra, con tan baja tolerancia a cualquier pequeña frustración.

Os dejo un vídeo de una de estas conferencias. Dura una media hora pero os recomiendo que la veáis entera. El ponente es Albert Espinosa. Muchos lo conoceréis por sus libros y sus películas ("Planta cuarta", la serie de televisión "Pulseras Rojas")... Albert padeció un cáncer óseo a los 14 años. Perdió. como él explica en el vídeo, una pierna, un pulmón y medio hígado. Albert tiene muchas cosas que enseñarnos a todos. Como por ejemplo que cualquier circunstancia vital, por negativa que pueda ser, siempre tiene dos caras. Una positiva y otra negativa. Y escoger una u otra es posible. Y depende de nosotros.

Podéis ver más conferencias de esta Fundación clicando en este enlace.

miércoles, 1 de agosto de 2012

La prima de riesgo y la madre que me parió


La foto que inicia este post son las manos de Elisa, una mujer de 90 años con los huesos destrozados por la artritis reumatoide, la artrosis, la osteoporosis y la edad. Una mujer que es una superviviente, con una voluntad de hierro y enorme deseo por vivir. 

Elisa es mi madre, la madre que me parió. Y como muchas madres (y padres) que nos parieron a los que hoy leéis esto, no puede entender como España ha llegado a este punto. Ellos nos enseñaron una serie de valores en la vida, valores con los que ellos levantaron un maltrecho país, con mucho esfuerzo y calamidades; y nosotros, que lo teníamos bien encarrilado, lo hemos echado a perder (o nos lo han echado a perder, pero aquí no vale tirar balones fuera). 
La madre que me parió (y también vuestras madres y padres) nos enseñaron una serie de valores: trabajo (sin el que nada se consigue), constancia (para superar obstáculos), responsabilidad (para responder por nuestras acciones), justicia (en el orden social que nos toca vivir y que garantice la felicidad del mayor número de personas a nuestro alrededor), verdad (por delante, y aunque no siempre entrañe tranquilidad), prudencia (todo un arte), educación (o como hacer que lo cortes no quite lo valiente), libertad (física, civil, religiosa, política y de pensamiento), tener metas significativas (y que el dinero no sea un fin, sólo un medio), etc, etc. Estos son valores éticos fundamentales y universales que ellos nos transmitieron sin necesidad de estudiarlos ni acudir a ninguna universidad. La coherencia y buena lógica de la vida era su universidad y así nos lo inculcaron. Y así lo hemos intentado hacer... 

Sin embargo, ahora que en España nos ha aparecido la prima de riesgo, ese familiar inesperado (y que la mayoría no habíamos invitado a nuestra casa), comprobamos que la crisis económica viene de la mano de una crisis de valores importante y de larga trayectoria. Una crisis de valores que afecta principalmente a los que manejan los hilos del país (a la cabeza políticos, banqueros y agentes inmobiliarios en una connivencia peligrosa), mientras los comunes de los mortales (o sea, ciudadanos de a pie) intentamos entender la diferencia entre "ayuda", "intervención" y "rescate". Y tenemos la sensación de que nos moverán los hilos cuando quieran y como quieran, si bien entre el verano, el Europeo de fútbol y las Olimpiadas andamos como despistados. 

Desconectado en el más amplio sentido de la palabra durante el mes de julio, regreso a España y me encuentro que la Bolsa se hunde y la prima de riesgo bate récords, que la Comunidad Valenciana y Cataluña han pedido el rescate y que desde hace unos días ya algunas servicios sociales se quedarán sin cobrar el sueldo en Cataluña (prolegómeno de otros funcionarios que recibirán una noticia similar en breve). No es que esperara un milagro a mi vuelta..., pero ya dije antes de irme de vacaciones que daban ganas de no volver. 
Ahora, más que nunca, tendremos que sacar lo mejor de cada uno, esos valores que nos enseñaron..., pero antes debe haber justicia contra todos aquellos que nos han hecho llegar a este pozo. Por lo que toca a nuestra profesión médica, desde este blog ya hemos realizado algunas reflexiones sobre la sanidad en nuestro tiempo y hablamos de combatir la procastinación y prodigar la resiliencia. Pero el descontento es cada vez mayor y arde la red social, en forma de columnas de opinión, de cartas o de dibujos.  Y de nada nos va a servir que la sociedad nos considere el grupo social con mayor credibilidad

Hace unas semanas vivimos la MARCHA NEGRA de los mineros, una marcha que me toca muy de cerca como hijo de mineros. Una marcha valiente que tiñó de carbón la capital de España, pero de esperanza a los que vimos una manifestación así de unidad y solidaridad. Tengo la sensación de que se unirán muchas "marchas" a partir de ahora (y de todos los colores); lo que ya no tengo tan claro es que sean marchas tan valientes, unidas y solidarias como ésta. Y pongo por ejemplo, sobre lo que pasará en la tan necesaria MARCHA BLANCA de la sanidad. El programa de radio Carne trémula les ha dedicado varios programas al conflicto minero y en uno de ellos se leyó un poema... cuya final decía:
 "Ahora han ido a por los mineros y los mineros les cortaron el paso. 
Ahora han disparado a los mineros y los mineros les han disparado. 
Han ido a cerrar las minas y los mineros se han encerrado. 
Han ido a enterrarles vivos y los mineros han salido del agujero. 
Los mineros bajan a la mina con un pájaro. 
El pájaro es más sensible a los escapes de gas. 
su muerte les avisa de un peligro inminente. 
Los mineros son nuestros pájaros. 
Si ellos caen, no sé si tendremos tiempo para escapar. 
Cuando vengan a por nosotros, quizá sea demasiado tarde"

Sea como sea, las crisis pueden tener algo de beneficioso si se gestionan bien. Esta crisis traerá demasiado sufrimiento, pero confiemos que podamos recuperar una buena parte de los valores perdidos, esos valores que nos enseñaron nuestros padres y madres. Por eso el título de "la prima de riesgo y la madre que me parió". Aunque tuve la duda de titularlo como "la madre que parió a la prima de riesgo". Pues, como dicen los mineros: "Nosotros no estamos indignados, nosotros estamos hasta los cojones”

Como veis, empezamos fuertes el mes de agosto. Y es que en el blog Pediatría basada en pruebas no cerramos por vacaciones.

P.D. Dedicado a mi madre (y a mi padre).


lunes, 2 de julio de 2012

El fútbol, el españolismo, el día después... y los "cerebros de obra"


Durante un mes, España ha vivido un brote de españolismo como no recuerdo en mi vida: banderas de España en balcones, en locales, en vehículos, miles de aficionados con camisetas por la calle,... La causa de este brote de españolismo es clara y la conocéis: la Eurocopa de fútbol

Es un hecho sociológico que merece un análisis: nada mueve este sentimiento como el fútbol. El fútbol no es un deporte especialmente proclive a dejar poso de grandes valores (y, ahora, con un final feliz incluso, ronda en la mente de muchos esos casi 7 millones de euros que van a cobrar los jugadores de la selección por ganar el campeonato y que, en el momento en que vivimos, suena como algo poco moral), pero, sin embargo, es capaz de conseguir lo que no consigue la cultura, el arte, otros deportes y, por supuesto, lo que no consiguen los políticos. 

En estos momentos, acabada la final España-Italia, toda España (bueno, todos no, pues algunos con arraigado nacionalismo extremo estarán pasando o lo estarán pasando regular) celebra la victoria. Mientras escribo esto, suenan los cláxones de los coches y la calle es una fiesta. Pero esta sensación de sentirse orgullos de ser español y esta sensación de aparente unidad es un claro espejismo: mañana o, a lo más, en unos días, todo esto se diluirá... como era de esperar. Y uno volverá a tener la sensación de que "al pueblo, pan y circo"...y que sólo habrá servido para acallar en nuestra mente durante unos días la realidad social, económica y política en que vivimos. Una realidad muy crítica.

Pero es hoy, el día después de la final de la Eurocopa, cuando más necesitaremos esa sensación de unidad, esa sensación de sentir el orgullo de ser español y de que, igual que ganamos en los deportes (somos unos hachas), lo podemos (y debemos) hacer en la política, en la economía, en la ciencia, en la cultura, en los derechos sociales,... Porque la realidad continúa y, por ejemplo y desde el punto de vista de la sanidad, hoy entra en vigor en la Comunidad Valenciana el copago "farmacéutico" en función de la renta y también hoy se cierran los centros de salud por las tardes. Y noticias como estas se sucederán en los próximos meses, aunque sea ya época de vacaciones y el país se pare (se pare un poco más, quería decir). Pero nosotros no podemos pararnos. 

Porque esa aparente unidad y orgullo que hemos sacado en este mes para algo tan banal como el fútbol, son los sentimientos que tenemos que tener para sacar adelante este país. Y porque para crear "mano de obra", hay que poner a trabajar "cerebros de obra". Ya no podemos seguir admitiendo que no nos dirijan "cerebros de obra": ya hemos perdido demasiado tiempo con la mediocridad y la dedocracia; los líderes que gestionan deben ser verdaderos y honestos "cerebros de obra"; sino lo son, deben irse o debemos echarlos. Son ya demasiados ejemplos y esto no se puede aguantar más.
La "mano de obra" y la creación de trabajo sólo vendrá a partir de buenos "cerebros de obra". Si queréis saber algo más sobre este particular, os dejo el vídeo de Beatriz Muñoz Seca, pues es un tema que ella repite en todas sus conferencias y que yo pude disfrutar cuando impartió sus clases en el MBA- Programa de Alta Dirección de Instituciones Sanitarias del IESE Business School. 

Necesitamos nuevos líderes, nuevos cerebros, "cerebros de obra". Para ganar necesitamos más Xavis, Iniestas y Alonsos... y menos Balotellis. Y no necesito banderas, pero si es muy importante la unidad, la calidad y el orgullo.

 

lunes, 21 de mayo de 2012

El hombre anumérico y otros libros de autoayuda: preparándose para la que se avecina


En realidad nuestro blog, tal como consta en la cabecera, está destinado a la aplicación de los postulados de la Medicina Basada en la Evidencia o en Pruebas a la especialidad de Pediatría. Aunque es cierto que, últimamente, hablamos menos de metanálisis y revisiones sistemáticas y más de la situación que nos rodea: porque nos adaptamos a las situaciones y ahora no hay cosas más "evidentes" que la cruda realidad, con más pruebas negativas que positivas, y con un intervalo de confianza muy, pero que muy escaso. 

Que cuando uno acaba de leer los periódicos (o se atreve a sentarse delante de un telediario... que ya es tener valor) tiene que recurrir rápidamente a una combinación de medicamentos (ansiólitico más antidepresivo) para salir adelante, a no ser que tenga una dosis de resiliencia y anti-procrastinación suficiente, tal como comentamos hace un par de semanas. Precisamente en dicha entrada enlazábamos con un vídeo de la película Gladiator. Y es que esta película de Ridely Scott da mucho de sí, tal como ayer nos recordaba Cristóbal en su entrada dominical. También nos proponía el libro "El hombre en busca de sentido" (de Viktor Frankl) como terapia cultural para sacar lo mejor de uno mismo en momentos de crisis. 

Hoy yo quería hacer otra propuesta literaria: "El hombre anumérico" de John Allen Paulos. Aunque hace casi un cuarto de siglo de su publicación, vale la pena recomendar los mensajes de este profesor de matemáticas y escritor estadounidense, conocido principalmente por sus ensayos divulgativos sobre las matemáticas y su implicación en la sociedad. El libro es un ensayo que versa sobre los problemas de la sociedad actual para entender las matemáticas en el contexto de la vida diaria. Y nos revela como el analfabetismo numérico desinforma políticas de gobierno, confunde decisiones personales y aumenta la vulnerabilidad ante todo tipo de pseudociencias. Creo que este libro, publicado hace casi 25 años, no lo han leído la combinación de políticos, banqueros, constructores y agentes inmobiliarios que han sumido a España en la situación que nos describe el vídeo de abajo, ampliamente viralizado y que quizás conozcáis (pues en un mes y medio ha tenido ya más de un millón y medio de descargas). O quizás si lo leyeron, pero lo aplicaron a su manera y semejanza... y ahora tenemos que arreglar las cuentas entre todos, con la clase media y menos favorecida a la cabeza. 

Como no creo que con este libro sea suficiente para superar la que se nos viene encima, os dejo algunos libros más de autoayuda: "La receta de la felicidad" (de Deepak Choppra), "El monje que vendió su ferrari" (de Robin S. Sharma), "Viaje al optimismo" (de Eduardo Punset), "Gente tóxica" (de Bernardo Stamateas), "El poder" (de Rhonda Byrne), "Reiníciate" (de Antonio Fornés), "No te rindas" (de Enrique Rojas), "El poder del amor" (de Joann Davis), "365 ideas para cambiar tu vida" (de Francesc Miralles), "Centramientos" (de Antonio Jorge Larruy), Manual de Psicomagia (de Alejandro Jodorowsky), etc, etc... 
En caso de que no sea suficiente, siempre nos quedarán el Yonatan y la Jessi de Arturo Pérez Reverte y su filosofía de la calle, políticamente incorrecta, pero que a uno le gustaría decir a más de uno con la que nos han liado,... porque mira que la han liado parda. La frase que Pérez Reverte tuvo el gusto de repetir en el pleno de la Real Academia Española, fascinado por tanta sabiduría de ese Yonatan y esa Jessi: "Te vi a zampar una ostia más rápido que deprisa". 

Tiempo al tiempo, pero habrá un momento en que se nos acabe la paciencia... y la educación. Aún así, seguiremos dando mensajes positivos y manteniendo el pulso desde este blog. Y recuperando la moralidad, pues, en el fondo, ya lo hemos dicho en más ocasiones, la crisis en España no es sólo económica, es una crisis moral.