viernes, 27 de diciembre de 2013

Homeopatía: ¿la memoria del agua?


Empezó el mes en nuestro blog de forma muy "homeopática" a partir de la famosa frase emitida desde la Agencia de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS): "No todos los fármacos homeopáticos tienen que demostrar eficacia"
Continuó con la adhesión, el 9 de diciembre, al movimiento #NoSinEvidencia, pues nos adherimos a cualquier cualquier movimiento que combata, con la razón y el método científico, éste o cualquier otro atisbo de "pensamiento mágico" aplicado a nuestros sufridos pacientes. Y recientemente informábamos sobre la "cacerolada homeopática" del 17 de diciembre. 

Hace unos días me escribió un compañero pediatra, recordando este tema, sobre el que se sentía contrariado y digamos que indignado. José Manuel Fernández Menéndez es pediatra en el Hospital de Cabueñes (Gijón, Asturias), pero ante todo es un amante del pensamiento racional y de la epistemología. Mi amistad y mi admiración a José Manuel se volvió inquebrantable desde que, ya en el lejano año 2006, nos regaló con un editorial en Evidencias en Pediatría bajo este título: "¿Es posible cambiar el paradigma reflujocéntrico?"... un editorial que a día de hoy sigue siendo mi preferido en una revista con tantos editoriales gloriosos. 

Pues bien, con el mismo dominio de los principios de verdad, objetividad, realidad y justificación que en su momento planteó para esa editorial, hace 3 años José Manuel escribió este artículo sobre la homeopatía en la revista "Cuaderno Cultural Prímula", revista editada dos veces al año en el Hospital de Cabueñes. El artículo en cuestión merece una total y profunda lectura (ver las páginas 28-30) y está escrito en respuesta a un amplio reportaje el año 2010 en El País titulado “La Homeopatía ¿quimera o ciencia?”. 

Lo dicho, nada como leer el artículo. Pero os dejo algunos párrafos, a modos de perlas: 

"Es urgente escribir una carta, o un libro completo, denunciando las incongruencias, las falacias, las trampas, los engaños, los errores, las garrafales mentiras -por usar con rabia, Celaya viene en mi ayuda, mordiendo erre con erre, el castellano vulgar y aquilatado que hablamos cada día- de esa tremenda bola de nieve echada a rodar en el siglo XVIII por un, tal vez, bienintencionado alemán, Samuel Hahnemann, quien, probando una pequeña cantidad de quinina, experimentó frío y fiebre como si padeciese la malaria que la quinina combate, y de esa irrelevante circunstancia dedujo que lo que produce síntomas en un sano, en pequeña cantidad, curará a un enfermo. Si esta tontería se dice en latín –similia similibus curantur- parece la repera y dándole un nombre pomposo, homeopatía, ni te cuento". 

"En espera de ese cada vez más urgente y necesario libro que denuncie pormenorizadamente las majaderías de la homeopatía, que arroje la homeopatía al basurero de la superstición, deseo sugerir dos breves textos donde el lector interesado puede encontrar provechosas aclaraciones al respecto de la malhadada ocurrencia de Samuel Hahnemann. El primero es el artículo de Alfonso Fernández Tresguerres publicado en el número 57 de la revista El Catoblepas y titulado: “Médicos y Magos. A propósito de la homeopatía”. El segundo es un apartado del capítulo 10, del libro de divulgación científica “Los Hilos de Ariadna” (Debate, primera edición septiembre de 2007) escrito por Manuel Lozano Leyva y titulado: “El divertido tránsito del infinitésimo al cero. La homeopatía”. 

Empezó el mes con el debate de la necesidad de pruebas que demuestren la eficacia y seguridad de la homeopatía. Y finaliza el mes (y el año) con el mismo tema... y lo hacemos con este artículo que, aunque escrito hace 3 años, tiene su absoluta vigencia. 

Termina un año complicado. Y no tenemos seguridad que el 2014 sea mejor. Por ello, no valen medias tintas con nada, menos tratándo con la ciencia y la conciencia. Y este tema lo es...