sábado, 10 de enero de 2015

Cine y Pediatría (261) Coordenadas metafísicas e infancia en el imaginario de “Alicia en el País de las Maravillas”


El matemático, lógico y escritor británico Charles Lutwidge Dodgson escribió en 1865 una obra literaria que forma parte ya de nuestra historia, así como sus emblemáticos personajes: el Gato de Cheshire, la Liebre de Marzo, el Conejo Blanco, El Sombrerero, la Oruga Azul, la Reina Blanca, Tweedledee y Tweedledum o la Reina de Corazones, entre otros. La obra fue “Alice's Adventures in Wonderland” y el autor, bajo el seudónimo de Lewis Carroll, plasmaba en este cuento alusiones satíricas a los amigos de Dodgson, a la educación inglesa y a temas políticos de la época, y el famoso País de las Maravillas que se describe en la historia lo creó básicamente a través de juegos con la lógica, de ahí la popularidad del cuento tanto en la infancia como en avezados matemáticos. Y, en 1871, escribió la continuación de este cuento, bajo el título de “Through the Looking-Glass, and What Alice Found There”. 

Se han realizado decenas de adaptaciones cinematográficas de esta onírica y enigmática obra. La primera fue en 1903, obra de Cecil Hepworth, pero es especialmente conocida la versión de dibujos animados producida por Walt Disney en 1951. Curiosamente, pese a que todas se han fundamentado en ambos cuentos, el título predominante de las películas es simplemente el de Alicia en el País de las Maravillas. Las dos adaptaciones más recientes son de esta década; una en el año 2010, producida por la factoría Disney y dirigida por Tim Burton;  y otra en 2013, una serie de televisión estadounidense bajo el título de Once Upon A Time in Wonderland. 

Y precisamente de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton hablaremos hoy, pues es la combinación perfecta: una obra enigmática y un director enigmático, con un mundo cinematográfico definido y propio. Tim Burton es un director cuya trayectoria cinematográfica viene marcada por su fanatismo al escritor de terror Edgar Allan Poe y al actor de terror Vicent Price, posiblemente por su propios rasgos de síndrome de Asperger que en él no es una enfermedad, sino un don creativo, y en sus dos actores fetiches, con los que ha realizado muchas de sus películas: Helena Bonham Carter, a la sazón su esposa, y Johnny Deep, un actor tan histriónico y genial como él. Y así es, hasta el punto que Tim Burton y Johnny Deep son una de las parejas director-actor más persistentes en la historia del cine, una relación que ya abarca dos décadas y que inició con la imaginación y la magia de Eduardo Manostijeras (1990), pasando por Ed Wood (1994), Sleepy Hollow: La leyenda del Jinete sin Cabeza (1999), Charlie y la fábrica de chocolate (2005), Sweeney Todd (2008) y que finaliza con la última versión en gran pantalla de Alicia en el País de las Maravillas (2010). Y es que precisamente sus dos actores fetiche forman parte de esta película: Johnhy Deep en el papel de El Sombrerero y Helena Bonham Carter en el papel de la Reina Roja de Corazones. 

Alicia en el País de las Maravillas no es la mejor película de Tim Burton, pero su incursión en el imaginario de Lewis Carroll (considerado uno de los maestros del “nonsense” o uso literario de juegos de palabras absurdas), sumado a la operación de mercadotecnia enhebrada por Disney de cara a la explotación de la misma, la ha convertido en una de las obras más taquilleras de su carrera. Pura iconografía “burtoniana” (o la amas o la odias), en donde nos podemos encontrar la verja metálica de Eduardo Manostijeras o el árbol retorcido de Sleepy Hollow, más mucho decorado por ordenador (con el que no se sintió a gusto, pues filmó en 2D para pasarlo luego a 3D) para llevarnos a través del mundo de Alicia (un papel para la ya crecidita Mia Wasikowska) en los 12 capítulos de la obra: I: El descenso por la madriguera, II: En un mar de lágrimas, III: Una carrera en comité y un cuento largo, IV: La habitación del Conejo Blanco, V: El consejo de una oruga, VI: Cerdo y pimienta, VII: Una Merienda de locos, VIII: El croquet de la reina, IX: Historia de la Falsa Tortuga, X: el baile de la langosta, XI: ¿Quién robó las tartas? Y XII: La declaración de Alicia. 

Y con la música de Danny Elfman nos introducimos en la premisa de Jorge Luis Borges, quien afirmaba que los libros de Alicia conforman una trama de paradojas estéticas que se valen de la lógica y la metafísica como instrumentos para la creación de los eventos, personajes y secuencias narrativas que dan coherencia al mundo de ficción que se presenta. La imaginería de Lewis Carroll crea personajes y situaciones sin precedentes literarios, los cuales, junto con las paradojas, son las instancias apropiadas para comunicar los secretos de mundos inferiores, superiores e interiores y varias coordenadas metafísicas: sueños, fantasía, infancia y mito. 
Un texto y unas imágenes donde campean dos recursos retóricos como la humanización y la hipérbole, subrayados de fantasía que, como decía Tolkien, son lleva a la más alta expresión del arte. Tres elementos de fantasía se repiten: 1) Objetos mágicos: llave de oro, mesa de tres patas de cristal, caja de cristal, guantes, hongos, etc.; 2) Transformaciones mágicas: lágrimas en el Charco de las Lágrimas, piedras en bombones, piedras en bizcochos, etc.; 3) Encuentros con animales que hablan: el ratón, el pato, el loro, la aguilucho, la Oruga Azul, etc. 

Coordenadas metafísicas e infancia en el imaginario de Alicia, repleto de frases y pensamientos míticos: 
“Alicia no tenía la menor idea de lo que era la latitud, ni tampoco la longitud, pero le pareció bien decir unas palabras tan bonitas e impresionantes” 
“Si hubiera crecido, hubiera sido un niño terriblemente feo, pero como cerdito me parece precioso”
“Alicia se daba por lo general muy buenos consejos a sí misma (aunque rara vez los seguía)” 
 “He visto muchísimas veces un gato sin sonrisa, ¡pero una sonrisa sin gato!. ¡Es la cosa más rara que he visto toda mi vida!” 
“Y cuando termines de hablar…¡te callas!” 
“Alicia: ¿Cuánto tiempo es para siempre? Conejo blanco: A veces, solo un segundo”
Y la famosa expresión “¡Que le corten la cabeza!”, repetida como un mantra por la Reina Roja de Corazones en buena parte de la obra. 

Y con el inicio del año recordamos el imaginario de un escritor (Lewis Carroll) y un director (Tim Burton) que se combinan en esta película de hoy, una película que va mucho más allá de los sueños, la fantasía, la infancia y el mito. Justo ahora que Tim Burton tiene en cartel su última película (Big Eyes, 2014), su única obra de corte clásico que le hace no parecer Tim Burton (algo parecido a lo que le ocurrió en el año 2005 a Woody Allen con Match Point), y justo ahora que Cine y Pediatría inicia el camino para pasar de trilogía a tetralogía. Con Alicia en el País de las Maravillas y con sus pensamientos nos quedamos y lo celebramos:
“Alicia preguntó: ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí? 
- Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar, dijo el Gato. 
- No me importa mucho el sitio, respondió Alicia. 
- Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes, le contestó el Gato”.

 

1 comentario:

Marta Máster dijo...

Hola. es una película muy buena... con efectos muy conseguidos. Seguimos en contacto