Mostrando entradas con la etiqueta infancia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta infancia. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de octubre de 2026

John Irving y sus príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra

 

John Irving, nacido en Exeter en 1942, es un reconocido novelista y guionista estadounidense que alcanzó fama internacional con obras como “El mundo según Garp” y que consolidó un estilo literario de raigambre decimonónica. Su literatura se caracteriza por tramas complejas, personajes dickesianos con profundos relieves psicológicos y el tratamiento recurrente de temas como la infancia, la ausencia paterna, el azar y la sexualidad no ortodoxa. 

Además de su faceta como novelista con más de una decena de obras publicadas, Irving mantiene una relación estrecha, compleja y crítica con el mundo de Hollywood. Lejos de limitarse a ceder los derechos de sus libros, ha participado activamente como guionista y ha reflexionado ampliamente sobre las tensiones, los enriquecimientos y los maltratos que sufre la literatura al ser traducida al lenguaje visual.  

Cinco de sus novelas más emblemáticas han sido adaptadas con éxito a la gran pantalla. Estas adaptaciones cinematográficas destacan por situar la infancia y la deformación de la idea de familia en el centro de sus relatos: 

- El mundo según Garp (The World According to Garp, George Roy Hill, 1982), basada en su novela homónima, candidata al National Book Award. Narra la vida del escritor T.S. Garp (Robin Williams), y la compleja relación con su madre, Jenny (Glen Close), enfermera soltera y feminista. 

- El hotel New Hampshire (The Hotel New Hampshire, Tony Richardson, 1984), basada en la novela del mismo nombre. Comedia dramática tragicómica sobre la extraña familia Berry, centrada en la infancia y juventud de los cinco hermanos, marcada por la inocencia, el trauma, la violencia sexual y el impulso de reconstruir un “hogar” propio en forma de hotel. Win Berry, el padre, idealista e ingenuo, compra un viejo edificio y lo convierte en el primer Hotel New Hampshire: un hogar y negocio para toda la familia, en la costa de Nueva Inglaterra. En ese hotel se desarrollan las primeras experiencias de los hijos, en especial de John (Rob Lowe) y Franny (Jodie Foster), hasta que el clan se muda luego a un hotel en Viena, que se convertirá en el segundo Hotel New Hampshire.  

- El inolvidable Simon Birch (Simon Birch, Mark Steven Johnson, 1998), basada en la novela “Oración por Owen”. Historia emotiva de amistad entre Simon Birch (Ian Mitchel Smith), un niño afecto de enanismo por síndrome de Morquio, y Joe (Joseph Mazzello). Allí donde Simon encarna la fe, el sacrificio y la búsqueda de un destino redentor frente al rechazo social.  

- Las normas de la casa de la sidra (The Cider House Rules, Lasse Hallström, 1999), basada en la novela “Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra”. La especial relación entre Homer Wells (Tobey Maguire), quien ha vivido durante toda su vida entre las paredes del aislado orfanato de St Cloud, y el director del centro, el doctor Wilbur Larch (Michael Caine). Su obra más reconocida, ganadora de dos Óscar, para Caine como mejor actor secundario y para el guion adaptado, en donde participó el propio Irving. La relación entre el doctor Larch y Homer en el orfanato plantea una valiosa reflexión sobre la paternidad elegida y la responsabilidad ética (al abordar cuestiones complejas como la práctica de abortos para proteger a mujeres vulnerables, la objeción de conciencia, la autonomía personal y el cuidado de los niños no deseados). 


- Una mujer difícil (The Door in the Floor, Tod Williams, 2004), basada en la novela del mismo nombre. Tras la muerte de sus dos hijos en un accidente, el matrimonio de Ted (Jeff Bridges), un autor de libros infantiles, y Marion (Kim Basinger) empieza a ir mal, algo que ni siquiera el nacimiento de su hija Ruth (Elle Fanning) consigue que Marion supere el dolor. 

En síntesis, la infancia y la familia en estas adaptaciones de Irving funcionan como núcleos de vulnerabilidad y resistencia: niñas y niños son portadores de culpa, deseo y violencia, pero también de una posibilidad de humanidad y cuidado que exige a los adultos salir de la indiferencia y de la repetición patológica de la historia familiar. 

Y el análisis en profundidad de este autor y sus películas se puede revisar en reciente artículo publicado en el último número de la revista Arte y Medicina, que se puede revisar en las páginas 33 a 38. 


miércoles, 15 de julio de 2026

La inquietante visión de la maternidad e infancia dirigida por Juanma Bajo Ulloa

 

Un galicismo popular dentro del mundo del arte es el de “enfant terrible”, aplicado a artistas de diversa índole, y que se usa para hablar de artistas jóvenes rebeldes, ya sean por su enfoque, su rupturismo y, sobre todo, por su capacidad de romper con lo establecido, siendo transgresor hasta el límite y generando controversia sin importar a quien ofende en su provocación. Y directores con este calificativo los hay en todas las filmografías. Uno de ellos en España es el vasco Juanma Bajo Ulloa. 

Su debut en largometraje fue con 23 años, cuando rodó Alas de mariposa (1991), fue un éxito de crítica y premios (entre ellos el honor de ser el director más joven en ganar la Concha de Oro de San Sebastián; después llegó La madre muerta (1993), que muchos consideran su obra más celebrada y de culto. A lo largo de su carrera ha alternado periodos de gran visibilidad con otros de menor presencia industrial, algo bastante coherente con un cineasta que nunca ha sido cómodo para el mercado. Tras Airbag (1997) - una violenta y alocada road movie que se ha convertido que se convirtió en ese momento en la película más taquillera de la historia del cine español, superada luego con la saga Torrente-, volvió con títulos como Frágil (2004), Historia de un grupo de rock (2008), Rey gitano (2015), Baby (2020) y El mal (2025). Entre medias, cortos y videos musicales. 

Sus películas suelen moverse entre lo infantil y lo siniestro, entre la ternura rota y la crueldad, con una puesta en escena muy marcada y una tendencia a romper expectativas genéricas. Esa personalidad estética explica que sea considerado un director “a contracorriente”, más cercano a la autoría radical que a la industria convencional. Y esa parte materno-infantil del cine de Bajo Ulloa es la que hoy nos convoca con tres películas clave en su recorrido: 

 - Alas de mariposa (1991), que abrió su carrera con una combinación de sensibilidad y extrañeza que ya lo definía todo. Esa particular relación entre Ami (Laura Vaquero), una niña de seis años introvertida y especialmente sensible, y su madre Carmen (Silvia Munt), quien vive obsesionada con la idea de tener un hijo varón, sentimiento que no comparte su marido. La película explora la ambivalencia de la madre —dadora de vida y transmisor de muerte— en un. entorno opresivo del norte español, con prejuicios y complejos que convierten el hogar en pesadilla 

- La madre muerta (1993), que consolidó su fama de autor intenso, visualmente poderoso y poco complaciente. Narra la historia de Leire (Ana Álvarez), una adolescente deficiente mental con rasgos autistas, sin expresividad tras ser testigo en su niñez del asesinato de su madre y el reencuentro con el asesino años después (Karra Elejalde). 

- Baby (2020), donde recuperó la atención crítica y volvió a situarlo como un director capaz de incomodar y fascinar a la vez. Porque Baby se convierte en un cuento de hadas del siglo XXI sin palabras, solo con el poder de la imagen y la música. Una joven drogadicta embarazada (Rosie Day), quien, tras dar a luz, desatiende los cuidados de su bebé debido a su enfermiza adicción de heroína y alcohol, una abuela (Charo López) que intenta cuidarlos, una matrona (Harriet Sansom Harris) que se dedica al tráfico de bebés, y otros extraños personajes que se cruzan en la historia. Y donde todas sus protagonistas son femeninas… como la Madre Tierra. 

Tres películas que reflejan el gusto de Juanma Bajo Ulloa por las atmósferas opresivas e inquietantes, visionadas a través de diversas etapas de la infancia con epicentro en la maternidad: lactancia (Baby), infancia (Alas de mariposa) y adolescencia (La madre muerta). 

Y el análisis en profundidad de estos directores y sus películas se puede revisar en reciente artículo publicado en el último número de la revista Arte y Medicina, que se puede revisar en las páginas 56 a 61. 

sábado, 20 de junio de 2026

Cine y Pediatría (858) Cine minimalista de la infancia: “El globo rojo” y “El viaje de Takara”

 

El cine minimalista es un estilo cinematográfico que se caracteriza por su sencillez y economía narrativa, enfocándose en lo esencial para transmitir emociones y significados sin recurrir a elementos superfluos. Y que se fundamenta en el conocido principio de que "menos es más", sin efectos especiales ni recursos técnicos sofisticados, con historias a veces mínimas en las que se requiere que el espectador ponga de su parte. 

El cine minimalista se fundamenta en reducir los elementos narrativos, espaciales y técnicos al mínimo para centrarse en la pura observación de sus personajes, un enfoque que funciona de maravilla al retratar la honestidad y la mirada de la infancia. Y sirva como ejemplo algunas películas que ya forman parte de la familia de Cine y Pediatría, generalmente retratos íntimos y contemplativos: la película japonesa He nacido, pero… (Yasujiro Ozu, 1932), la película italiana Ladrón de bicicletas (1948), la película británica My Chilhood (Bill Douglas, 1972), la película española El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973), la película iraní El globo blanco (Jafar Panahi, 1995), la película francesa Ponette (Jacques Dillon, 1996), la película coreana El camino a casa (Jeong-Hyang Lee, 2002), la película afgana Osama (Siddiq Barmak, 2003), la película rusa El regreso (Andrei Zvyagintsev, 2003), la película mexicana Los herederos (Eugenio Polgovsky, 2008), la película belga Blue Bird (Gust Van Den Berghe, 2011), la película saudita La bicicleta verde (Haifaa Al-Mansour, 2012), la película neerlandesa Kauwoy (Boudewijn Koole, 2012), la película etíope Difret (Zeresenay Mehari, 2014), la película mauritana Timbuktu (Abderrahmane Sissako, 2014), la película irlandesa The Quiet Girl (Colm Bairéad, 2022), entre otras. 

Pues a estos títulos, hoy añadimos dos títulos más, quintaesencia de ese minimalismo cinematográfico con la infancia como protagonista, dos películas separadas entre sí seis décadas, pero con algunas semejanzas: ambas se centran un niños preescolares protagonista que se guían por su propia lógica, curiosidad y asombro, ambos deambulan por ciudades (uno por una ciudad francesa, el otro por una ciudad japonesa) y ambas historias se nos narran con práctica ausencia de diálogos, con una narrativa que se apoya fuertemente en las imágenes, los silencios, los sonidos ambientales y la expresividad corporal del niño. Hablamos del mediometraje francés El globo rojo (Albert Lamorisse, 1956) y del largometraje japonés El viaje de Takara (Damien Manivel, Kohei Igarashi, 2017). 

- El globo rojo (Albert Lamorisse, 1956) 

Esta película de 36 minutos es considerado por muchos como el mejor mediometraje de todos los tiempos y el único corto que ha ganado un Óscar en la categoría general (en su caso como guion original), amén de innumerables premios en diversos festivales. Un poético film (protagonizado por el propio hijo del director, con 4 años de edad), sin apenas diálogos, donde este niño encuentra un globo rojo en el barrio parisino de Ménilmontant. 

El globo no es un objeto cualquiera: tiene vida propia, voluntad y fidelidad, que acompaña y sigue al pequeño. Juntos deambulan por las calles de París, formando una amistad sin palabras que desafía la lógica, y con una particular estructura narrativa: encuentro, amistad, protección, persecución, rescate, final trágico para el globo y esa redención final cuando todos los globos de París se liberan y flotan en el cielo como símbolo de libertad. Pura paradoja de lo simple y lo profundo… como la infancia. 

- El viaje de Takara (Damien Manivel, Kohei Igarashi, 2017) 

Esta película de 76 minutos es otro ejemplo de minimalismo que nos traslada a una ciudad japonesa (Aomori) cubierta por la nieve invernal. Como cada noche, un pescador realiza su viaje al mercado de la ciudad; su hijo de 6 años, Takara Kogawa, se despierta con su marcha y no puede volver a dormirse. En la casa, donde el resto de la familia duerme, el pequeño hace un dibujo de animales marinos que desliza en su cartera. Por la mañana, su silueta somnolienta se aleja del camino a la escuela y se interna en la nieve.... 

Takara se desvía de su camino al colegio y ante su lógica infantil emprende un viaje solo, en tren, para buscar a su padre. Su objetivo es enseñarle el dibujo que hizo por la noche y así compartir con él su creación. Su travesía termina en una lonja de pescado (el mercado donde trabaja su padre), quedándose dormido dentro de una camioneta cerca de ese lugar. Y esta sencilla historia se estructura en la película en tres partes, por título “El dibujo” (el punto de partido, el acto del hogar), “La pescadería” (el viaje en solitario, el acto del tren) y “Un sueño largo” (el encuentro y el descubrimiento, el acto final). 

Curiosamente la semana pasada acompañamos a un niña escolar de 9 años con su mochila que deambulaba por la ciudad iraquí de Bagdad en La tarta del presidente (Hasan Hadi, 2025), y hoy lo hacemos con este niño de 6 años y su mochila. Y siempre acompañaremos a la infancia y a las infancias del mundo, sean historias minimalistas… o de máximos. 

 

lunes, 8 de diciembre de 2025

Cine, infancia y docencia: temas clave para la reflexión

 

Tras más de 1000 películas analizadas en el proyecto Cine y Pediatría (nacido en enero de 2010, ya con más de 830 post en el blog Pediatría basada en pruebas y a punto de publicar el libro número 15 de Cine y Pediatría), son múltiples los temas que se pueden compilar. Y uno de ellos es el que fusiona cine, infancia y educación, esa unión de alumnos y profesores en centros docentes. 

Película muy diversas, pero donde el guion más común es el que reúne a adolescentes (generalmente problemáticos y desmotivados, reflejo de familias y circunstancias difíciles), centros educativos (principalmente institutos de entornos sociales complicados o peculiares) y profesores coraje (que rompen el esquema habitual del resto de sus compañeros docentes) y que son los elementos clave para cocinar un casi-subgénero en el cine. Películas de todas las cinematografías, pero donde destaca el cine procedente de Francia (una filmografía con gran sensibilidad y destacada siempre en Cine y Pediatría) y Estados Unidos (omnipresente y omnívoro en esta industria de la imagen). 

Y sobre ello pudimos hablar el pasado 27 de noviembre, Día del Maestro en España, en un acto organizado por la Asociación Llaves de Libertad en el Aula de Ámbito Cultural de El Corte Inglés. En este enlace os dejamos la presentación. 

Aquí resumimos los temas clave para la reflexión que se derivan de algunas de estas películas: 

a) Patrones de representación de docentes 

- Rol de innovación y ruptura: El milagro de Ana Sullivan (The Miracle Worker, Arthur Penn, 1962); Ángeles sin paraíso (A Child is Waiting, John Cassavettes, 1963); El club de los poetas muertos (Dead Poets Society, Peter Weir, 1989); La sonrisa de Mona Lisa (Mona Lisa Smile, Mike Newell, 2003); Diarios de la calle (Freedom Writers, Richard LaGravenese, 2007); Al frente de clase (Front of the class, Peter Werner, 2008; La historia de Marie Heurtin (Marie Heurtin, Jean-Pierre Améris, 2014);… 

- Origen atípico y compromiso profundo: Adiós, Mr. Chips (Goodbye Mr. Chips, Sam Wood, 1939); Rebelión en las aulas (To Sir, with Love, James Clavell, 1967); Un profesor singular (Chiedo asilo, Marco Ferreri, 1979); Mentes peligrosas (Dangerous Minds, John N. Smith, 1995); Profesor Holland (Mr. Holland's Opus, Stephen Herek, 1995); Half Nelson (Ryan Fleck, 2006); Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar, Philippe Falardeau, 2011); La profesora de parvulario (The Kindergarten Teacher, Sara Colangelo, 2018);… 

- Enfoque humanizador: El indomable Will Hunting (Good Will Hunting, Gus Van Sant, 1997); Sólo es el principio (Ce n'est qu'un debut, Jean-Pierre Pozzi y Pierre Barougier, 2010); Entre maestros (Pablo Usón, 2012);… 

b) Patrones de representación de alumnos 

- Desmotivación y circunstancias difíciles: Semilla de maldad (The Blackboard Jungle, Richard Brooks, 1955); Rebelión en las aulas (To Sir, with Love, James Clavell, 1967); Mentes peligrosas (Dangerous Minds, John N. Smith, 1995); La profesora de Historia (Les héritiers, Marie-Castille Mention-Schaar, 2014);… 

- Contestos complejos: La calumnia (The Children´s Hour, William Wyler, 1961); Ser y tener (Être et avoir, Nicolas Philibert, 2002); Camino a la escuela (Sur le chemin de l'école, Pascal Plisson, 2013); El gran día (Le grand jour, Pascal Plisson, 2015); Profesor en Groenlandia (Une année polaire, Samuel Collardey, 2018); La acusación (Pas de vagues, Teddy Lussi-Modeste, 2024); Nuestra querida profesora (Favoriten, Ruth Beckermann, 2024);… 

- Rebeldía contra la autoridad: Cero en conducta (Zéro de conduite: Jeunes diables au collège, Jean Vigo, 1933); If…. (Lidsay Anderson, 1968); Melody (Waris Hussein, 1971);… 

c) Patrones de representación de centros docentes 

- Ubicación significativa y barrios marginales: Mentes peligrosas (Dangerous Minds, John N. Smith, 1995); Hoy empieza todo (Ça commence aujourd'hui, Bertrand Tavernier, 1999); Diarios de la calle (Freedom Writers, Richard LaGravenese, 2007); Más allá de la pizarra (Hallmark Hall of Fame: Beyond the Blackboard, Jeff Bleckner, 2011; El profesor (Detachment, Tony Kaye, 2011); El buen maestro (Les grands esprits, Olivier Ayache-Vidal, 2017); Los profesores de Saint-Dennis (La vie scolaire, Mehdi Idir, Grand Corps Malade, 2019); El profesor Bachmann y su clase (Herr Bachmann und seine Klasse, Maria Speth, 2021);… 

- Dicotomía de la educación: Rebelión en las aulas (To Sir, with Love, James Clavell, 1967); Profesor Holland (Mr. Holland's Opus, Stephen Herek, 1995); La clase (Entre les murs, Laurent Cantet, 2008); Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar, Philippe Falardeau, 2011); Uno para todos (David Ilundain, 2020); Sala de profesores (Das Lehrerzimmer, Ilker Çatak, 2023);… 

- El arte como resiliencia: Profesor Holland (Mr. Holland's Opus, Stephen Herek, 1995); Música del corazón (Music of the Heart, Wes Craven, 1999); Billy Elliot (Quiero bailar) (Billy Elliot, Stephen Daldry, 2000); Los chicos del coro (Les Choristes, Christophe Barratier, 2004); Déjate llevar (Take the Lead, Liz Friedlander, 2006); El coro (Boychoir, François Girard, 2014);… 

d) Crítica a los sistemas educativos tradicionales 

- Rechazo a la disciplina rígida y el castigo: Cero en conducta (Zéro de conduite: Jeunes diables au collège, Jean Vigo, 1933); Los cuatrocientos golpes (Les Quatre Cents Coups, François Truffaut, 1959; If…. (Lidsay Anderson, 1968); Melody (Waris Hussein, 1971);… 

- Denuncia del maltrato institucional: Adiós, muchachos (Au revoir les enfants, Louis Malle, 1987); Los niños de San Judas (Song for a Raggy Boy, Aisling Walsh, 2003);… 

- Cuestionamiento de la burocratización de la escuela tradicional: Esperando a Superman (Waiting for Superman, Davis Guggenheim, 2010); La educación prohibida (German Doin, 2012); Entre maestros (Pablo Usón, 2012); Captain Fantastic (Matt Ross, 2016);… 

e) Reflejo y debate de los conflictos sociales 

- Debate sociológico y político: La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda, 1999); Ni uno menos (Yi ge dou bu neng shao (Not One Less), Zhang Yimou, 1999); Machuca (Andrés Wood, 2002); Diarios de la calle (Freedom Writers, Richard LaGravenese, 2007); La ola (Die Welle, Dennis Gansel, 2008); Los niños de la señorita Kiet (Miss Kiet´s Children, Peter Lataster y Petra Lataster-Czisch, 2016); La profesora (Ucitelka, Jan Hrebejk 2016); Lunana: un yak en la escuela (Lunana: A Yak in the Classroom, Pawo Choyning Dorji, 2019; El último vagón (Ernesto Contreras, 2023); El maestro que prometió el mar (Patricia Font, 2023);… 

- Cuestiones de tradiciones y roles de género: La sonrisa de Mona Lisa (Mona Lisa Smile, Mike Newell, 2003); Katmandú, un espejo en el cielo (Icía Bollaín, 2011);… 

- Contraste roussoniano: El pequeño salvaje (L'enfant sauvage, François Truffaut, 1970); Captain Fantastic (Matt Ross, 2016);… 

Y tras este viaje quedan tres ideas clave: 1) El triángulo docente, alumnos y centro docente constituye casi un subgénero en el séptimo arte. 2) Las películas alrededor de la docencia e infancia nos devuelven un buen número de emociones y reflexiones para el debate. 3) El cine es una maravillosa herramienta para la docencia y para la humanización. Por ello os animamos a que os atreváis a PRESCRIBIR películas en vuestra escuela, instituto, centro universitario… y en vuestro hogar.

En este video  (y que fue el video de presentación de Cine y Pediatría 11) resumimos buena parte de los compartido en esta sesión de cine, infancia y docencia. Un homenaje a esa profesión capital como son todo el cuerpo de docentes en cada uno de los centros docentes (del parvularioa a la universidad).

miércoles, 6 de agosto de 2025

El sufrimiento de la infancia de Gaza o la normalización de la barbarie

 

El último conflicto entre Israel y Palestina se ha centrado en la guerra en Gaza y está a punto de cumplir un par de años, donde las tragedias se suceden. El conflicto inició el 7 de octubre de 2023, cuando grupos armados de Hamas lanzaron un ataque sorpresa en el sur de Israel, matando a unos 1.195 israelíes, incluyendo 815 civiles, y capturando a aproximadamente 251 personas. En respuesta, Israel lanzó una ofensiva militar con bombardeos aéreos y una invasión terrestre, con el objetivo declarado de destruir a Hamas y recuperar a los rehenes. 

Las cifras hablan del horror que persiste. Más de 60.000 muertos en Gaza, casi la mitad de ellos mujeres y niños, y casi 200.000 heridos. El 90 % de los 2,3 millones de habitantes de Gaza han sido desplazados internamente, viviendo en refugios improvisados sin servicios básicos. Dos tercios de los edificios dañados o destruidos, incluidas escuelas, hospitales y zonas de distribución humanitaria. La ayuda humanitaria ha sido severamente bloqueada desde marzo 2025, exacerbando la crisis; y se denuncian muertes incluso en centros de distribución por acumulaciones y violencia en los puntos de ayuda. 

En esta situación, los niños y niñas os niños en Gaza viven una emergencia compleja con todos estos agravantes: muertes directas, heridas graves y discapacidades permanentes; hambre extrema, desnutrición crítica y devastación física; trauma psicológico extremo, sin acceso adecuado a cuidados mentales; educación suspendida, pérdida de desarrollo académico y social; infraestructura sanitaria y escolar casi colapsada. 

Ante ello se precisa que despertemos y nos revelemos. Y que nos sumemos a todas las iniciativas en busca de una rápida solución y el fin de las hostilidades. Y por ello, de forma individual y colectiva, nos sumamos a los comunicados de condena a la violación de los derechos de la infancia en Gaza que han surgido desde distintas asociaciones pediátricas como la International Society for Social Pediatrics and Child Health (ISSOP), la International Pediatric Association (IPA) y la La Asociación Española de Pediatría (AEP), ésta en conjunto con el Comité de Bioética de la AEP y la Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS). En este enlace se puede revisar el comunicado, pero aquí recogemos aquí los seis puntos esenciales de este comunicado: 
- Condenar y detener inmediatamente el genocidio en Gaza, incluida la violencia, la inanición forzada y el bloqueo de la ayuda humanitaria, que afectan de forma desproporcionada a la infancia. 
- Exigir a las organizaciones profesionales de salud infantil que ejerzan presión activa para poner fin a los ataques contra hospitales, personal médico y centros de salud, así como contribuir a la reconstrucción del sistema sanitario. 
- Reclamar a la comunidad internacional el acceso sin restricciones de ayuda humanitaria, especialmente para garantizar la protección y supervivencia de los niños y niñas. 
- Solicitar responsabilidad social a todas las entidades públicas y privadas implicadas directa o indirectamente en la situación humanitaria, para que revisen su papel y contribuyan activamente a frenar la violencia contra la infancia. 
- Proteger el derecho a la libertad de expresión de profesionales y entidades que defienden los derechos de la infancia palestina sin temor a represalias. 
- Reconocer que en distintos territorios se están produciendo dinámicas de violencia que ponen en riesgo los derechos fundamentales de la infancia, y requieren igualmente una respuesta firme por parte de la comunidad internacional. 

Las recomendaciones urgentes de los expertos en la materia, incluyen los siguientes puntos: 
- Alto el fuego inmediato y apertura sin restricciones de paso de ayuda humanitaria terrestre y aérea. 
- Escalado de programas de nutrición terapéutica infantil y agua potable con combustible para bombeo. 
- Atención médica especializada y evacuación urgente de niños heridos o enfermos graves. 
- Apoyo psicosocial masivo, incluyendo espacios seguros para niños, atención mental y reunificación familiar. 
- Inversión internacional sustancial en educación de emergencia, rehabilitación y reconstrucción a largo plazo. 

¡No normalicemos la barbarie! La infancia en Gaza no puede esperar como nos recuerda Amnistía Internacional. Todos tenemos que actuar para exigir su protección.

sábado, 19 de julio de 2025

Cine y Pediatría (810) “Nuestra querida profesora”, difícil de encontrar, difícil de dejar e imposible de olvidar

 

Las historias alrededor de alumnos y profesores en las escuelas e institutos es un tema recurrente en Cine y Pediatría. Películas llenas de valores desde la ficción o la realidad. Y dentro de la realidad de algunas historias, un buen número de ellas se enmarcan como películas documentales y son ejemplos paradigmáticos las siguientes, desde diferentes nacionalidades: desde Francia, Ser y tener (Nicolas Philibert, 2002), La clase (Laurent Cantet, 2008), Sólo es el principio (Jean-Pierre Pozzi y Pierre Barougier, 2010), Camino a la escuela (Pascal Plisson, 2013), El gran día (Pascal Plisson, 2015); desde España, Entre maestros (Pablo Usón, 2012), La hora del patio (Manuel Pérez Cáceres, 2012), El lápiz, la nieve y la hierba (Arturo Méndiz, 2017), Picotazos contra el cristal (Rafael Moles y Pepa Andreu, 2019), Nous, la evolución del pensamiento (Henar Rodríguez y Christian Dehugo, 2019), Las clases (Orencio Boix, 2021); desde Argentina, La educación prohibida (German Doin, 2012), Escuela normal (Celina Murga, 2012), Escuela de sordos (Ada Frontini, 2013), Las clases (Orencio Boix, 2021); desde Bélgica, Pequeña escuela (Lydie Wisshaypt-Claudel, 2022), Una oportunidad para ellos (Thierry Michel, Pascal Colson, 2017); desde Estados Unidos, Esperando a Superman (Davis Guggenheim, 2010); desde Países Bajos, Los niños de la señorita Kiet (Peter Lataster y Petra Lataster-Czisch, 2016); desde Alemania, El profesor Bachmann y su clase (Maria Speth, 2021); entre otras muchas. Y hoy llega la reciente película documental austriaca, Nuestra querida profesora (Ruth Beckermann, 2024).  

Nuestra querida profesora retrata, durante tres años (entre 2020 y 2023) y tres cursos, a un grupo de niños y niñas que crece desde segundo hasta cuarto de Primaria en una escuela pública del distrito de Favoriten, una de las zonas más multiculturales de Viena, y siempre con la misma profesora, Ilkay, de origen turco. De hecho, el título original de esta película es, precisamente, Favoriten. Y en el transcurso de este periodo escolar nos sumergimos en un gran colegio vienés en el que la mayoría de alumnos son inmigrantes (de Turquía, Siria, Túnez, Chechenia, Afganistán, Ucrania, Bulgaria, Macedonia, Albania,…) y están integrándose y aprendiendo en alemán. Además de la falta de recursos, Ilkay y sus colegas profesores se enfrentan a estas clases multiculturales en las que la comunicación a veces se ve dificultada por el idioma. 

Es Nuestra querida profesora una película que se transforma en una oda a la infancia, donde se celebra el trabajo de los educadores y el aprendizaje de cada día, tanto dentro como fuera de las aulas. Y con dos aspectos nucleares que son el punto de partida del documental de Ruth Bechermann: uno, el conocer que del 60 % de los niños de las escuelas primarias vienesas no hablan alemán como primera lengua; y, al mismo tiempo, reconocer que hay una aguda escasez de profesores. Dos datos que pueden sorprender de una sociedad tan aparentemente avanzada y estructurada como la austriaca. 

Y durante estos tres cursos acompañamos a esta clase de alumnos desde los 7 a los 10 años, allí donde su ambiciosa profesora, Ilkay, está decidida a crear un entorno inclusivo y seguro para los esos niños y niñas que en su mayoría no hablan alemán en casa, y donde muchas familias están marcadas por la guerra y se enfrentan a la discriminación. A pesar de contar con pocos recursos, Ilkay guía a su clase a través de las aventuras de la educación, con visibles derrotas y victorias del día a día. Y durante el metraje vamos conociendo a los 24 alumnos de clase (Majeda, Melisa, Teodora, Mohammed, Egemen, Selin, Eda, Hafsa, Ibro, Valentin, Manessa, Alper, Rebeca, Nerjiss, Dani, Beid, Ibrahim, Liemar, Furkan, Selen, Natalia, Danilo, Fátima, David) y también algo de sus familias, con sus luces y sus sombras, con sus dificultades y oportunidades. 

Porque durante estos tres cursos asistimos a muy diversos momentos de esa interacción entre alumnos y su profesora, desde las clases tradicionales a las clases de relajación o natación, desde las visitas a una mezquita a la visita a la catedral de San Esteban de Viena, desde la celebración de la llegada del Ramadán (“Aún sois niños. Los niños aún no estáis obligados a ayunar. Pero también podéis probarlo. El fin de semana, el sábado o el domingo”) a los debates sobre las guerras de Siria y Ucrania (y el mensaje de Ilkay: “Para mí es muy importante que lo recordéis. La paz es lo más importante del mundo. La guerra, las peleas y los golpes, eso también lo aprendemos en la escuela…,¿sirve de algo?”), desde los exámenes a las tutorías con los padres de los alumnos. Y esa continua mediación de la profesora en los conflictos y peleas de sus alumnos en busca de la conciliación. Y todos integrándose al alemán, tal como una alumna recuerda a otra: “No hables turco. Habla alemán. Eso no está permitido”. 

En un momento dado, el director del centro reúne a los profesores y les cuenta que no contarán este curso con trabajadora social ni con psicóloga por varios motivos, y no saben si tendrán sustituta. Y así ocurre cuando, en cuarto de Primaria, Ilkay comunica a sus alumnos que está embarazada y tendrá que irse de baja a mitad de curso. Y la despedida de sus alumnos es muy emotiva, e incluye mensajes como este que una alumna le regala: “Un buen profesor es difícil de encontrar, difícil de dejar e imposible de olvidar”. Y en el momento de la despedida Ilkay se pone a llorar porque no han conseguido que nadie la releve para el resto del curso y muchos de los niños y niñas también lloran desconsoladamente. “Estudiad mucho, demostrar a los demás de lo que sois capaces…Habéis aprendido mucho en los últimos cuatro años… Que sean lágrimas de alegría porque nos volveremos a ver”. Y tras el final, uno a uno se van presentando los 24 alumnos. Y este mensaje como colofón: “Tres días después, se encontró un nuevo profesor para la clase. Rodada entre otoño de 2020 y primavera de 2023 en la escuela primaria más grande de Viena Bernhardsthalgasse, distrito 10, Favoriten”. 

Una película especial, una vivencia especial. Porque Ruth Beckermann filma con una mirada empática pero sin idealizar, y para ello su dirección es contenida y deja que las escenas hablen por sí mismas. Usa ese cine de observación sin entrevistas ni voz en off, donde la cámara es casi invisible, lo que permite una naturalidad y espontaneidad sorprendentes. Y donde hay una clara intención de no juzgar, sino de observar y comprender esta realidad que se nos cuenta en un momento donde Austria, como gran parte de Europa, enfrenta debates sobre la inmigración, la identidad nacional y la integración. El documental evita lo panfletario, pero es profundamente político en su elección de tema: mostrar cómo se construye la sociedad desde abajo, desde el aula. 

Nuestra querida profesora nos regala varios temas para el debate, como el multiculturalismo y migración (donde esa aula se convierte en un retrato de la nueva Europa, un microcosmos de nuestra sociedad, donde la integración, el entendimiento y los choques culturales son parte del día a día), la educación como herramienta social (con el papel central de esta profesora firme y paciente, dialogante y creativa, que intenta integrar los valores familiares y culturales para enseñar respeto mutuo y fomentar la convivencia) y esa construcción de la identidad desde la infancia (porque la película da voz a los alumnos, a sus sueños, sus frustraciones, sus preguntas sobre género, religión y pertenencia, por lo que, a través de ellos, se refleja la tensión entre las raíces culturales de sus familias y los valores del país que los acoge). En general, una película documental conmovedora y reflexiva que destaca la importancia de la educación y la dedicación de los docentes. Y como esta profesora, también una película difícil de encontrar, difícil de dejar e imposible de olvidar.

 

miércoles, 25 de junio de 2025

Protección del menor en internet


Las organizaciones gubernamentales (educativas, científicas, tecnológicas y sociales) y no gubernamentales desempeñan un rol clave en la definición, implementación y supervisión de las normativas que regulan el uso de internet por parte de niños y adolescentes. Estas entidades no solo establecen directrices y marcos legales, sino que también fomentan una cultura digital segura y responsable a través de políticas públicas y programas de concienciación. 

Y también la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), como no podía ser de otra forma, ha participado en este vital enfoque colaborativo y multidimensional para construir un entorno en el que la tecnología actúe como un instrumento de crecimiento y bienestar, sin comprometer la seguridad y la integridad de los usuarios jóvenes. En este enlace de la AEPD os dejamos la infografía sobre la PROTECCIÓN DEL MENOR EN INTERNET a través de 10 recomendaciones para padres y tutores, y que sintetizamos aquí:  

- EDUCA A LOS MENORES sobre los riesgos para su privacidad y su seguridad en el uso de tecnologías móviles. Fomenta el uso responsable de la tecnología. - LIMITA el tiempo que los menores permanecen conectados. 

- HAZLES SABER que es necesario tomar medidas por su propia seguridad. 

- USA EL CONTROL PARENTAL. Emplea sistemas operativos, proveedores de internet y terceros que faciliten opciones de control parental para saber el uso que se hace de los dispositivos móviles. Configura las opciones, ya que el control parental ofrece diferentes funcionalidades como el filtrado de contenido, limitación de horarios, bloqueo de aplicaciones, detalles de uso de las redes sociales, localización GPS, etc. 

- ELIGE LA HERRAMIENTA que mejor se ajuste a tus necesidades y ofrezca garantías para no introducir nuevos riesgos. 

- INFÓRMATE de los periodos de retención de datos y asegúrate de que no se utilizan los datos para finalidades distintas de las que necesitas. 

- EMPLEA NAVEGADORES, LAUNCHERS Y APLICACIONES EN SU VERSIÓN INFANTIL, que son alternativas que pueden ser menos intrusivas. 

- NO OLVIDES que otros dispositivos conectados como Smart TV o videoconsola están expuestos a riesgos similares. 

- UN BLOQUEO EXCESIVO PUEDE SER CONTRAPRODUCENTE. Ten en cuenta que algunas herramientas bloquean en exceso. Mantén abierta la posibilidad de desbloquear contenido a petición del menor y acuerda con él los filtros y restricciones. 

- MANTENTE ALERTA Y EN COMUNICACIÓN CON TUS HIJOS. Recuerda que las herramientas de control parental no son infalibles, así que configura adecuadamente las opciones de privacidad y seguridad en aplicaciones y redes sociales. Habla con tus hijos y explícales por qué en internet también es necesario tomar precauciones. 

Es fácil reconocer la importancia de estas normas de uso y protección en internet, en aspectos como la educación en el uso responsable, la protección de la privacidad y seguridad, la prevención del acoso cibernético y la explotación sexual en línea, el desarrollo de normativas y estándares internacionales en el ámbito digital, y conseguir la colaboración entre el sector público y privado en esta materia. 

Este no es un tema nuevo, tampoco en este blog, donde con frecuencia recordamos este aspecto de promover el buen uso de internet en la infancia y adolescencia, evitar el abuso, y combatir el mal uso. Sirva como ejemplo entradas previas de la última década en este blog: 

sábado, 10 de mayo de 2025

Cine y Pediatría (800) La Trilogía de Apu, metáfora visual sobre la infancia, juventud y madurez

 

Es tradicional en este proyecto de Cine y Pediatría que cada entrada centenaria se corresponda con una película que tenga un especial valor o impacto, y así lo hicimos con películas como la danesa Pelle el conquistador (Bille August, 1987), la francesa La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013), la siria Silvered Water, Syria Self-Portrait (Wiam Bedirxan, Ossama Mohammed, 2014), la belga Aves de paso (Olivier Ringer, 2015), o la estadounidense La ballena (Darren Aronofsky, 2022). Y hoy, en esta entrada número 800 vamos a hablar una de las películas míticas del cine indio y del cine internacional, una trilogía que es una metáfora visual de la infancia, juventud y madurez: la Trilogía de Apu del director Satyajit Ray.      

Cierto que el cine indio sigue siendo un gran desconocido para Occidente, aunque en el caso de Satyajit Ray, con 29 largometrajes y varios documentales en su filmografía, quizás represente al realizador por excelencia de la India, quien tuvo su trono desde la década de los 50 y durante más de tres décadas. Admirable y admirado, resuenan las palabras de Akira Kurosawa quien nos decía que “no haber visto el cine de Ray es como existir en este mundo y no haber visto el sol o la luna”. Y es que se cuentan con los dedos de la mano los directores que han dejado una huella tan profunda como el cineasta bengalí, un autor de culto, hábil orfebre de la composición visual y poeta de la imagen. Sus tesoros cinematográficos se concentran en la década de los 50 y 60, donde aparecen obras como El salón de música (1958), La diosa (1960), Teen Kany (Dos muchachas-Tres muchacha) (1961), La gran ciudad (1963), Charulata. La esposa solitaria (1964) El cobarde (1965) o El héroe (1966). Pero donde todo empezó con su impactante ópera prima, Pather Panchali (La canción del camino) (1955), el inicio de la Trilogía de Apu, que cabe recordar que se financió recurriendo a los propios ahorros del director, con precariedad de medios y grandes dificultades, por lo que tardó tres años en concretarse.

Satyajit Ray creció en Calcuta con ambas culturas, bengalí y occidental, pues en la primera mitad del siglo XX la ciudad estaba llena de militares estadounidenses y allí se proyectaba todo Hollywood. Fue un enamorado del cine americano, pero también del neorrealismo italiano, del cine soviético y de los documentales de Robert J. Flaherty, aunque la mayor influencia fue la del poeta y filósofo Rabindranath Tagore, en cuya escuela se formó. Fue un maestro enamorado del séptimo arte que envolvió sus imágenes de exotismo, observando detenidamente la condición humana, por lo que todas sus películas destilan importante carga social. Y así expresa el amor a su oficio: “El cine es más bello que la vida: no hay atascos ni tiempos muertos y avanza como un tren que atraviesa la noche”. 

¿Y qué tiene de especial La trilogía de Apu? Supongo que muchas cosas y ello se ha analizado desde distintos puntos de vista a lo largo de la historia. La trilogía está constituida por tres películas en blanco y negro, basadas en las novelas autobiográficas de Bibhutibhushan Bandyopadhyay en lenguaje begalí: Pater Panchali (La canción del camino) (1955), 115 minutos de metraje, abarca los años de la infancia del protagonista y especialmente su relación con las dos mujeres más importantes de su vida: su madre y su hermana; Apajarito (El invencible) (1956), 105 minutos, se centra en la adolescencia, la relación con su padre, su profesor y en particular con su madre, además de tomar contacto con el mundo adulto; y Apur Sansar (El mundo de Apu) (1959), 117 minutos, con un Apu idealista, ya maduro, quien al terminar sus estudios debe de enfrentarse al mundo, al matrimonio y a la paternidad. Un paseo por la infancia, juventud y madurez con una idea que se repite: las cosas en la vida son cíclicas y, por lo tanto, no nos queda otra que aprender de ellas, bien sea el amor, la soledad o la muerte. Y ello a través de planos y secuencias llenas de belleza plástica, con la naturalidad que ya nos directores como Jonh Ford o Jean Renoir, y que nos permite transitar por un camino tan realista como poético, apoyados por la fotografía de Subrata Mitra y la música de Ravi Shankar, donde ambas se combinan para trasladarnos a la India en ese camino de crecimiento, pérdida y búsqueda del significado de la vida para Apu. 

Adentrémonos un poco más en cada una de las partes de la trilogía... 

- Pather Panchali (La canción del camino). La infancia 

Nos introduce en la vida de una familia pobre en una aldea rural de Bengala a principios del siglo XX: "En este remoto rincón, lejos del bullicio de la ciudad, vivían dos niños. Durga, la mayor, y Apu, su hermano pequeño. Su mundo era pequeño, pero lleno de maravillas". El padre Harihar Ray (Kanu Banerjee) es un sacerdote y poeta con sueños de una vida mejor, pero sus ingresos son escasos; su esposa, Sarbojaya Ray (Jaruna Benerjee), se encarga de las tareas del hogar y de criar a sus dos hijos: Durga (Runki Banerji), la hija mayor, traviesa y cariñosa, y Apu (Subir Banerjee), el hijo pequeño, curioso y observador. También vive con ellos Indir Thakrun (Chunibala Devi), una anciana pariente de Harihar, a la que Sarbajaya resiente por suponer una carga económica adicional. 

La película retrata la vida cotidiana de la familia, donde Durga y Apu comparten juegos y travesuras, disfrutan de la naturaleza y se maravillan con las pequeñas cosas, como la llegada ocasional de un vendedor ambulante o el sonido lejano del tren. Cuando la situación económica de la familia se vuelve más precaria, el padre tiene que ausentarse durante largos periodos en busca de trabajo y la tensión aumenta en el hogar, especialmente entre Sarbajaya e Indir. El punto de inflexión viene marcado por la muerte, primero de Indir y posteriormente de Durga, y el dolor por la pérdida de esta última hace que la familia decida abandonar su hogar ancestral y mudarse a Benarés con el pequeño Apu, en busca de un nuevo comienzo con la incertidumbre del futuro. 

Pather Panchali (La canción del camino) captura la belleza y la dureza de la vida rural, la inocencia de la infancia y los lazos familiares frente a la adversidad. Nos marca el inicio de la conmovedora historia del crecimiento y las experiencias de Apu.  

- Aparajito (El invencible). La juventud 

Ya en la ciudad sagrada de Benarés, Sarbajaya trabaja como sirvienta para una familia adinerada, aunque añora su hogar y la vida sencilla del campo, mientras Apu (Pinaki Sengupta) explora la vibrante ciudad. El padre fallece poco tiempo después y somos espectadores de la creciente dependencia mutua entre madre e hijo. Pero también como Apu siente la necesidad de buscar nuevos caminos y muestra gran curiosidad por el aprendizaje, destacando en la escuela. El amor materno luchando contra la necesidad de dejar caminar solo a su hijo. 

La película da un salto temporal y nos presenta a un joven Apu (Smaran Ghosal) que acaba de conseguir una beca para estudiar en Calcuta, donde queda fascinado por la gran ciudad. En Calcuta, Apu se sumerge en sus estudios, y se distancia cada vez más del mundo rural y de su madre, cuyas cartas se vuelven menos frecuentes y más llenas de añoranza. Finalmente, Sarbajaya enferma gravemente. Apu regresa al pueblo, pero llega demasiado tarde. Consumido por el dolor y el remordimiento, se enfrenta a la pérdida de su último lazo familiar directo, y de poco valen algunos consejos: "No llores, Apu. Los padres no viven para siempre. Lo que tiene que pasar, pasa". 

Aparajito (El invencible) explora el tema del crecimiento y la separación, el choque entre la tradición y la modernidad, y el doloroso proceso de la individuación. 

- Apur Sansar (El mundo de Apu). La madurez 

Un Apu ya en su madurez (Soumitra Chatterjee) instalado en Calcuta, sueña con ser escritor, pero vive con dificultades económicas y se dedica a trabajos esporádicos. El destino hace que conozca a Aparna (Sharmila Tagore), con la que acaba casándose para evitar el escándalo y deshonra familiar que supuso que fuera rechazada por su novio en el último momento. “Mi padre murió cuando tenía 10 años. Mi madre murió cuando tenía 17. Tuve una hermana mayor… No tengo nada, ni casa, ni trabajo siquiera. Mi futuro es muy vago. ¿Qué voy a hacer contigo’…”, pregunta a la esposa con la que le han obligado a casarse y que no se conocen. Él que iba a una boda con su amigo Pulu y, sin querer, se viene con la novia. Pero, contra todo pronóstico, surge un profundo amor entre ellos, a través de una vida sencilla repleta de complicidad y donde Aparna apoya las ambiciones literarias de Apu y le brinda la estabilidad emocional que nunca antes había tenido. Sin embargo, la felicidad se ve truncada cuando regresa la muerte a su vida: Aparna muere al dar a luz a su hijo, Kajal. Devastado por la pérdida, Apu se sume en una profunda depresión y aislamiento, abandona a su hijo recién nacido y se marcha, vagando sin rumbo durante años. 

La película da un salto temporal y nos traslada al reencuentro de Apu con su hijo Kajal, quien ya tiene 5 años y vive con sus abuelos maternos. Apu lucha por conectar con su hijo, quien inicialmente lo rechaza. La película culmina con una escena emotiva donde Apu logra finalmente abrazar a su hijo, simbolizando la reconciliación y la aceptación de su papel como padre. Aunque la sombra de la pérdida de Aparna siempre estará presente, Apu encuentra una razón para vivir y reconstruir su mundo junto a su hijo. El abrazo final, aunque lleno de cicatrices emocionales, ofrece una poderosa sensación de esperanza y reconciliación. 

Apur Sansar (El mundo de Apu) es una poderosa conclusión para la trilogía, explorando temas profundos como la naturaleza inesperada del amor, el devastador impacto de la pérdida, la dificultad de la paternidad y la redención a través del amor filial, la continuidad de la vida a pesar del dolor, la complejidad de la condición humana. 

La Trilogía de Apu en su conjunto ofrece una visión profunda y poética del ciclo de la vida, con emotivas enseñanzas traducidas en poéticas imágenes que nos llevan a reflexiones profundas sobre temas universales: la belleza y la fragilidad de la infancia, el amor incondicional y a menudo sacrificado de los padres, el dolor de la pérdida y el proceso del duelo, la búsqueda de la identidad y el lugar en el mundo, la tensión entre las tradiciones y la modernidad, la resiliencia del espíritu humano ante la adversidad, sí como la importancia de las conexiones humanas y el amor para encontrar sentido en la vida. Y todo ello en una de las más bellas metáforas visuales que haya regalado el séptimo arte a ese ciclo de la vida que transcurre por la infancia, juventud y madurez.

 

miércoles, 12 de marzo de 2025

Cribado, enfoque diagnóstico y derivación de los trastornos del sueño en Atención primaria

 

Desde el año 2014 celebramos en nuestro Departamento de Salud Alicante-Hospital General las Reuniones Departamentales de Pediatría entre pediatras Atención Primaria y Atención Hospitalaria, y cuyo objetivo es claro: sumar es la clave. 

Las reuniones se han realizado periódicamente (salvo el periodo de esa pandemia de cuyo nombre no quiero acordarme y de la que ya nadie se acuerda) y en este enlace os dejamos las 63 sesiones departamentales realizadas hasta la fecha, en la que se ha intentado un recorrido por todas las áreas temáticas de la Pediatría, temas que hemos considerado que puedan tener utilidad en la práctica clínica habitual. 

Y hoy, por su interés queremos compartir una de las últimas realizadas, en colaboración con el Servicio de Neurofisiología y que versa sobre los problemas de sueño en la infancia y adolescencia y el valor de las pruebas diagnósticas (incluidos las agendas de sueño, los cuestionarios y los estudios neurofisiológicos). 

Los problemas de sueño en la infancia y la adolescencia son más comunes de lo que se piensa y cabe prestar atención a estos problemas, ya que pueden llevar a consecuencias a corto y largo plazo. La importancia del sueño en la infancia y adolescencia se manifiestan en el desarrollo físico (pues durante el sueño se libera la hormona del crecimiento y fortalece el sistema inmunológico), cognitivo (el sueño es fundamental para la consolidación de la memoria y el aprendizaje), emocional (el sueño reparador favorece la regulación emocional y el bienestar psicológico) y comportamental (el sueño adecuado contribuye a un comportamiento más equilibrado y socialmente adaptado). Y algunas de las consecuencias de la falta de sueño son bajo rendimiento escolar, problemas de conducta, mayor riesgo de accidentes, desarrollo de trastornos de salud mental, o mayor riesgo de obesidad y enfermedades cardiovasculares, entre otras. 

En este enlace os dejamos la presentación de esta sesión, en la que se abordan estos cuatro apartados: 
- Cribado de los trastornos del sueño en las revisiones de salud. 
- Orientación diagnóstica de los trastornos del sueño. 
- Valor de la polisomnografía. 
- Algoritmo de derivación. 

Ya lo dijo Miguel de Cervantes, "El sueño es el mejor remedio", y William Shakespeare, "El sueño es el bálsamo de las mentes heridas". Y muchos otros, incluido ese proverbio irlandés que nos recuerda que "una buena risa y un largo sueño son los mejores remedios en el libro del doctor". Por todo ello, resulta una buena oportunidad incorporar la higiene del sueño en las revisiones de salud en pediatría de Atención Primaria. 

miércoles, 26 de febrero de 2025

Infografías para apoyar el manejo y cuidado de niños y adolescentes con Diabetes Tipo 1

 

La monitorización y los cuidados de la diabetes tipo 1 son fundamentales en la infancia y adolescencia por varias razones: por el adecuado control glucémico (que reduce el riesgo de complicaciones a corto y largo plazo, como hipoglucemias, hiperglucemias y daño a órganos), por asegurar un adecuado crecimiento y desarrollo saludables, para ayudarles a afrontar la enfermedad y mantener una buena calidad de vida, para prevenir complicaciones (y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo, como enfermedades cardiovasculares, nefropatía, retinopatía y neuropatía), así como por el apoyo psicológico (algo fundamental para esta enfermedad crónica en esta edad). 

Es por ello que todo recurso para esta población es bienvenido. Así, hace 5 años compartimos en este blog la aparición del manual sobre "Lo que debes saber sobre la Diabetes en la edad pediátrica". Y este año, el Grupo de Trabajo de Diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica (SEEP), ha diseñado unas infografías para apoyar el manejo y cuidado de niños y adolescentes con Diabetes Tipo 1 en diversos contextos clínico: 




Una buena información de la SEEP que conviene compartir, conocer y utilizar.

sábado, 22 de febrero de 2025

Cine y Pediatría (789) “Rita”, la mirada infantil a la violencia de género en el ámbito familiar

 

No son pocas las actrices famosas que han decidido probar suerte también tras la cámara en este siglo XXI, algunas de forma esporádica, otras de forma más consistente: Shirley MacLaine, Diane Keaton, Jodie Foster, Angelina Jolie, Natalie Portman, Kristen Stewart, Olivia Wilde, Maggie Gyllenhaal, Greta Gerwig, entre otras. Pero este fenómeno se ha reproducido en España, donde quizás tuvo como pionera a la valenciana Helena Cortesina, y luego llegarían otras actrices como Ana Mariscal, tal como recordamos con su alabada película El camino (1963). Y ya en las últimas décadas aparecen los nombres de Iciar Bollaín, Silvia Munt, Leticia Dolera, a los que acaba de sumarse Paz Vega.  

La sevillana Paz Vega tiene una amplia filmografía como actriz, bajo la dirección de destacados directores españoles (Julio Medem, Pedro Almodóvar, Vicente Aranda, Emilio Martínez-Lázaro, Javier Balaguer, Ray Loriga,…) y extranjeros (James L. Brooks, Paolo y Vittorio Taviani, Frank Miller, Danis Tanovic, Michael Cuesta, Lee Tamahori,…). Y ahora nos ha regalado su aclamado debut como directora y guionista con la película Rita (2024), una historia inmensamente trágica de una familia bajo la tierna mirada de sus dos hijos pequeños. Una historia que representa esa violencia machista que tantas infancias truncó y que no ha desaparecido. 

La película nos sitúa en Sevilla, en el mes de junio de 1984, en plena Eurocopa de Fútbol y con el inicio de las vacaciones escolares. Las primeras escenas, antes del título, nos ponen en situación y allí conocemos a esta familia: Rita (Sofía Allepuz), nuestra protagonista de 7 años, su hermano de 5 años, Lolo (Alejandro Escamilla), su madre (Paz Vega), ama de casa hacendosa, y el padre (Roberto Álamo), un taxista malhumorado y violento en su proceder. Y la primera frase es la voz alegre de Rita al levantarse de la cama: “Lolo, despierta, que no hay cole”. A partir de aquí es la mirada de Rita la que nos acompaña en la historia, filmada a la altura de los niños y con adultos fuera de plano en numerosas ocasiones, con esa recurrente presencia de los pies y zapatos, y con la frescura de interpretación de los dos hermanos. Con su mirada (y sus pies) nos adentramos en su vida en la familia y en el barrio, mientras en el telediario se debate la ley del aborto en España o por la radio la madre escucha el espacio radiofónico de Rita Francis. Un guiño a lo que vamos sintiendo poco a poco, cuando Paz Vega (directora, guionista y actriz) nos va haciéndonos sentir en la piel de los hermanos. 

Transcurre el día a día y se repiten escenas duras, con palabras gruesas que el padre machista dirige a esa esposa sometida, ante la mirada y los oídos de sus hijos, demasiado pequeños para entenderlo todo, pero con edad suficiente para sufrir. Y la pregunta de Rita a su madre: “¿Y por qué siempre tenemos que hacer lo que dice papá?”. Y es que las palabras violentas resuenan en el espectador con violencia, pero aún menor que la que sienten Rita y Lolo: “Te lo digo de verdad. El día menos pensado cojo la maleta y me largo. Y te quedas en Sevilla sola. A ver qué cojones hace, más sola que la una. Se acabó, a tomar por culo. Estoy trabajando todo el puto día en el taxi y vengo a casa y ni una puta cerveza fría. ¿Eh, qué pasa aquí? Tu marido es un mono, una puta mierda, ¿qué cojones pasa, a ver? No me faltes el respeto, no me jodas…” Solo un ejemplo del maltrato vejatorio del marido al llegar a casa y que contemplamos con la cámara fija en la cara de los niños mientras la discusión transcurre en un segundo plano. Cruel, muy cruel. Y Rita calma a su hermano con un cuento de fantasía que les evade la cruda realidad familiar. 

Otros personajes de la vecindad se asoman a la historia. Como esa vecina que cuida ocasionalmente de los niños y enseña a Rita a bailar sevillanas, mientras le da ese consejo: “Porque los hombres en el fondo son todos unos cabrones, lo que yo te diga”, palabras que parten de su experiencia y de lo que sabe que ocurre en casa de la niña. Y ese niño algo mayor al que le gusta Rita y la regala una navaja, todo un símbolo o una premonición. Y transcurre el día a día de esa niñez con las máquinas de bolas, el afilador, los titiriteros con la cabra, el hule como mantel y el tabaco por doquier. Y ese día con el padre en la piscina, un día aparentemente feliz pero donde no falta el comentario machista: “Tu madre no tiene ni puta idea”. Y cuando fallece la abuela y Rita le dice a su hermano: “Lolo, arrodíllate y pídele cosas a Dios”. 

Si es cierto que en junio de 1981 se había aprobado en España la Ley del Divorcio, pero también resultaba aún algo extraordinario y que marcaba inicialmente a las mujeres. Y ese es el camino que intenta tomar la madre y por ello le aconseja a su hija: “Escúchame bien, Rita: ¡nunca dependas de nadie!”. Y que nos aboca a un final aún más duro, por mucho que suene la canción “Todo pasará” de Matt Monro. Y que nos lleva a otro travelling final, casi como al principio de la película, pero ahora el ventilador ha pasado a ser una máquina de aire acondicionado. El tiempo ha pasado, no sabemos si Rita ha conseguido su sueño de ver el mar, pero la dedicatoria de esta película sigue siendo igual de contundente: “A todos aquellos que perdieron a su madre y vieron truncada su infancia por culpa de la violencia machista”. 

Y es que los problemas de los adultos de la familia vistos a través de los ojos de los niños no es nada nuevo en el cine, y menos en nuestro cine español, donde nos acompañan grandes ejemplos como El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973), La guerra de papá (Antonio Mercero, 1977), Alas de mariposa (Juanma Bajo Ulloa, 1991), Secretos del corazón (Montxo Armendáriz, 1997) o Pan negro (Agustí Villaronga, 2010).  Y hoy llega Rita, que mezcla esa visión infantil a través de los resquicios de las puertas, con la denuncia a la violencia de género, como recientemente también hiciera la contundente película italiana Siempre nos quedará mañana (Paola Cortellesi, 2023), curiosamente otra ópera prima en la dirección de otra actriz, esta italiana. Bien por Paola Cortellesi, desde su Roma en la década de los 40, bien por Paz Vega, desde su Sevilla en la década de los 80. Sus voces son poderosas y las han filmado.

 

sábado, 28 de diciembre de 2024

Cine y Pediatría (781) “Viento en las velas”, la ambigüedad de la inocencia infantil

 

Las películas de piratas es un subgénero de aventuras que ha cautivado al público con historias de ambientación exótica, batallas navales, búsqueda de tesoros y personajes icónicos, y para ello se suele combinar acción, drama, humor y romance. Y sirvan algunos ejemplos, desde títulos más clásicos a otros más actuales, y que han sido habitualmente la delicia de nuestra infancia: La isla del tesoro (Victor Fleming, 1934), El capitán Blood (Michael Curtiz, 1935), Posada Jamaica (Alfred Hitchcock, 1939), El cisne negro (Henry King, 1942), Piratas del mar Caribe (Cecil B. DeMille, 1942), Los Goonies (Richard Donner, 1985), Hook (Steven Spielberg, 1991), La isla de las cabezas cortadas (Renny Harlin, 1995), Master and Commander: Al otro lado del mundo (Peter Weir, 2003), Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra (Gore Verbinski, 2003) y toda la saga de Jack Sparrow. 

Pero hoy despedimos el año con una de piratas muy especial, una película compleja que mezcla elementos de aventura con piratas y drama psicológico alrededor de la infancia, un film basado en la novela de Richard Hughes “A High Wind in Jamaica”, la historia de un grupo de niños que son secuestrados por piratas, lo que da pie a una narrativa que explora la inocencia, la moralidad y la adaptación infantil a circunstancias extremas. Una obra clásico por título en español Viento en las velas (Alexander Mackendrick, 1965), una adaptación de la que el propio director no quedó satisfecho por la falta de libertad a la que le sometió el productor Darryl F. Zanuck, que quería convertir la película en una aventura convencional de piratas y niños. 

Todo comienza con una tormenta tropical en la paradisíaca isla de Jamaica, posiblemente lo que da título a la novela y a la película en su título original. Suena una melodía y una voz alegre canta una historia sombría. Y en ese caos conocemos a la familia británica Bas-Thornton con sus cinco hijos, refugiados en el sótano de la casa junto a los criados negros que realizan hechizos. La casa se destruye y entonces los padres deciden que sus hijos vayan a Inglaterra a una escuela decente, no solo por el riesgo del Caribe, sino por su educación, pues según la madre: “No se parecen nada a los niños ingleses. Este lugar les convierte en salvajes. Te aseguro que no soy la única madre de la isla que piensa de este modo”. Y es así como embarcan camino de Inglaterra a sus cinco hijos (Emily, John, Edward, Laura y Rachel) y también les acompaña dos niñas de una familia vecina, los Fernández. Y en la despedida el capitán del barco, Marpole (Kenneth J. Warren), dice a los padres: “No se preocupen. Un barco es la mejor guardería infantil”. Y algo así acabará siendo la aventura de estos niños que tendrán en Emily (Deborah Baxter) a su principal protagonista y sobre la que gira esta particular aventura y quien nos dice: “Los mayores nunca te dicen nada. Tienes que adivinarlo”. 

Y es así que el barco es secuestrado por unos piratas, con el capitán Chávez (Anthony Quinn) y su hombre de confianza, Zac (James Coburn), y nos enfrentamos a ese choque entre el mundo adulto y el infantil, bajo esta declaración de uno de ellos: “Si yo fuera pirata, un pirata de verdad, no llevaría chicos a bordo. Los dejaría en una isla desierta”, pues algunos creen que los niños traen mala suerte y se vuelven supersticiosos con su presencia, a riesgo de amotinarse. Pero entre Chávez y Emily se acaba construyendo una relación peculiar con ambigüedad latente, como si fueran dos almas que se entienden aunque se enfrente a cada instante. 

Cuando el barco llega a tierra, a Tampico, los piratas se dan cuenta de que están perdidos. Pues están en busca y captura por secuestrar niños y su condena está sellada, más cuando ocurre un nefasto suceso con uno de los hermanos y Emily sufre un accidente en el barco. Poco después los niños son rescatados por un barco británico y los piratas detenidos. Los niños cuentan a un abogado su estancia en el barco como una gran aventura y presentan a Chávez como un héroe divertido. Sin la ayuda de los pequeños no pueden tener una acusación, por lo que Emily es llamada a juicio. Y ya con los hermanos jugando en un parque de Inglaterra, la película finaliza con la misma canción que al inicio, mientras Emily mira a un barco de juguete en el lago. 

Porque Viento en las velas es mucho más que una de piratas… Es una obra llena de mensajes alrededor de la ambigüedad de la inocencia infantil, pues estos pueden adaptarse a situaciones difíciles de maneras que desafían las expectativas adultas (y que pone en cuestión la pureza moral de la infancia, pues estos son capaces de actuar de manera instintiva o incluso manipuladora), alejando esa visión idealizada de la infancia como un periodo de inocencia absoluta. Porque a lo largo de la historia, los piratas no son completamente villanos, ni los niños completamente víctimas, con una ambigüedad que desdibuja las líneas entre el bien y el mal. Allí donde los niños demuestran una sorprendente capacidad para adaptarse a un mundo peligroso y extraño, resiliencia que puede ser vista como una fortaleza, pero también como una pérdida de la inocencia. Así pues, la película desafía al espectador a reflexionar sobre cómo entendemos la moralidad, la infancia y la humanidad misma, usando un escenario de aventuras para contar una historia profundamente psicológica. 

Y cuando recordamos esta película, que es mucho más que una película de aventuras con la infancia de protagonista, recordamos los versos de esa canción que abre y cierra la historia: “Cuando un hombre es joven y apuesto / espera que el destino le envíe un amor sin lágrimas, / un amor sin fin, mi amor. / Pero cuando la vida pasa y le convierte en hombre / el destino le envía un amor que le cuelga / de un árbol del ahorcado, mi amor”. Porque el poder destructivo de la inocencia no es nuevo en el cine de Alexander Mackendrick, como ya nos demostrara con El quinteto de la muerte (1955), pero aquí con la senectud (y no la infancia) de protagonista. 

Y con esta última película comentada en este año 2024 ponemos rumbo hacia un nuevo año, esperando que el viento sople en las velas.