miércoles, 24 de junio de 2015

Comunicación científica (XXIII) Lenguaje médico (1). Usos y abusos de las abreviaturas y siglas en el lenguaje médico


Los diferentes tipos de abreviaciones (abreviaturas, siglas y símbolos) son ampliamente empleadas en todos los campos científicos y especialmente en ciencias de la salud, utilizándose normalmente como recurso para ganar tiempo y ahorrar espacio. Sin embargo, pueden producir problemas de comunicación entre los profesionales de los diferentes niveles asistenciales y pueden conllevar interpretaciones erróneas que pueden producir graves consecuencias, sobre todo en las prescripciones de medicamentos en la edad infantil. 
En este artículo se revisan las reglas que definen su construcción y uso, se describen los problemas de su utilización en la comunicación científica, se proponen soluciones para evitarlos y se detallan algunos buscadores de siglas en internet. 

Las abreviaciones son instrumentos imprecisos y peligrosos, sujetos al capricho del creador y carentes de equivalencia internacional, lo que puede conducir a confundir la realidad que tratan de describir, ya que una misma abreviación puede tener diferentes significados. En el lenguaje científico, el abuso de abreviaturas, siglas y acrónimos que no han sido internacionalmente aceptados por los comités de normalización convierten al lenguaje en un instrumento impreciso, con graves problemas para su comprensión, ya que en ocasiones se establecen por simple economía lingüística del creador. Además, evolucionan, aparecen otras nuevas que las sustituyen, pierden o cambian de significado, se utilizan en nuevas situaciones en las que es difícil reconocerlas o caen en desuso. 

El número de opciones terapéuticas disponibles ha aumentado y eso también afecta a la infancia y adolescencia, especialmente en pacientes crónicos o complejos que padecen cáncer, diabetes mellitus o fibrosis quística y a quienes se les prescriben regímenes de medicación muy complejos que debe transmitirse con extraordinaria precisión, y con más celo cuando un niño o niña se transfiere desde el hospital a otros centros asistenciales. La vigilancia continua y un énfasis en la terminología ambigua, sobre todo cuando se prescribe, pueden ayudar a limitar el daño causado al idioma y al paciente. 

Los diccionarios de siglas pueden ser de gran utilidad en la compresión de textos médicos, así como las listas de abreviaciones científico-médicas anexas a algunos manuales de terminología médica y de estilo. También proliferan en Internet listas de siglas que pueden ir actualizando los propios profesionales que acceden a ellas y que también informan de las últimas incorporaciones. 

Toda la información en el artículo adjunto y en el enlace propio de Acta Pediátrica Española.