sábado, 3 de septiembre de 2016

Cine y Pediatría (347). "Cuenta conmigo" y con los recuerdos de aquella infancia y amigos


"Tenía 12 años, estaba a punto de cumplir los 13, cuando fue la primera vez que vi un ser humano muerto. Sucedió en el verano del 59, hace muchísimo tiempo, pero solo si lo medimos en años, Vivía en un pueblo de Oregon llamado Castlerock, tenía solo 1281 habitantes, pero para mí representaba el mundo entero". Es el pensamiento en off y el flash back que un adulto que mira una noticia de un periódico en un coche nos rememora. Él es el actor Richard Dreyfuss, quien ya nos dejó tan buen recuerdo con Profesor Holland, y quien nos adentra en esta pequeña aventura, acompañado por la voz en off (usada con inteligencia) del adulto Gordie.

Un buen augurio para comenzar esta película que está basada en la novela de 1982 de Stephen King, titulada "The Body". Una película que se tituló Cuenta conmigo (Rob Reiner, 1986) y por la que recibió una nominación al Oscar por Mejor guión adaptado (pero que consiguiera la película Una habitación con vistas de James Ivory). Y Cuenta conmigo es una de esas pequeñas obras con los que el cine nos alegra la vida, un emocionante viaje de verano de cuatro amigos lleno de aventura, nostalgia, recuerdos y reflexión. Película que que ya mencionamos la semana pasada en The Kings of Summer por tener puntos en común, aunque en épocas diferentes.

Gordie (Wil Wheaton), Chris (River Phoenix, malogrado icono a los 23 años), Teddy (Corey Feldman) y Vern (Jerry O´Connell) son cuatro amigos de 12 años que se lanzan a la aventura cuando uno de ellos oye casualmente dónde está el cadáver de un joven que desapareció días atrás (elemento que funciona como un McGuffin). El plan de los chavales es encontrar el cuerpo y avisar a la policía, con la esperanza de que su foto saldrá en todas partes y se harán famosos. Lo que comienza como un estimulante y divertido juego, con diversos obstáculos y peligros, va dando paso a un viaje interior que les transforma, al afrontar conflictos interiores y situaciones que les obligan a crecer antes de tiempo. Porque cada uno de los personajes tiene que convivir (y superar) temas familiares o personales concretos: Chris vive en una familia de alcohólicos y criminales, por lo que es estereotipado como tal; Teddy sufrió abusos físicos por parte de su padre y es emocionalmente débil: "Mi padre me odia. Dios mío, mi padre me odia"; Vern tiene problemas de sobrepeso y es bastante pusilánime; Gordie es el menos perturbado, pero sufre por la indiferencia de sus padres tras la muerte de un hijo: "Aquel verano me había vuelto el hombre invisible en casa. En abril, mi hermano mayor Denny había muerto en un accidente de coche.... Había pasado 4 meses y mis padres todavía no se habían recuperado del golpe". El padre de Gordie interpretaba que sus amigos eran un ladrón y dos idiotas.

La cada vez más cercana presencia del cadáver ejerce una poderosa influencia en los cuatro amigos que de vez en cuando necesitan hablar sobre la vida, sobre quiénes son y qué les depara el futuro. Alejados de sus familias, llegan a confesar: "Todo estaba allí a nuestro alrededor. Sabíamos exactamente quiénes éramos y sabíamos exactamente a dónde íbamos. Era fabuloso". Y todo ello en el corto espacio de dos días de un verano del año 1959 que queda en el recuerdo de nuestros protagonistas, como quedan retazos de nuestra infancia de forma similar.

Y Rob Reiner consigue transmitir esta sensación con la buena dirección de los cuatro jóvenes actores, de forma que consigue que parezca fácil lo que para un genio como Alfred Hitchcock era uno de los mayores problemas a la hora de rodar. Y lo hace con un buen guión adaptado y un final que termina con la épica canción de Ben E King, "Stand by Me" (título original de la propia película), una de las canciones míticas en la historia de la música y que tuvo dos momentos cumbres al entrar en los diez primeros puestos de las listas de Billboard: tras su publicación como sencillo en 1961 y en 1986, cuando coincidió con la publicación del tema en la película Cuenta conmigo.

Un final con una música bien elegida y estas dos reflexiones en off de nuestro protagonista, una como Gordie niño ("Con el paso del tiempo veía cada vez menos a Teddy y a Vern, hasta que al final solo fueron dos caras más en el pasillo de la escuela. Eso pasa a veces, los amigos entran y salen de nuestras vidas como camareros en un restaurante...") y otra como Gordie adulto ("Nunca he vuelto a tener amigos como los que tuve cuando tenía 12 años. Dios mío, ¿los tiene alguien?").

Y con finales tan esperanzadores como éste rememoramos que es positivo conservar los buenos recuerdos de la infancia... y luchar porque sean lo mejor posible alrededor de la familia, la escuela y los amigos.