lunes, 19 de diciembre de 2016

PELÍCULAS que todo pediatra debiera ver: sumar en CONCIENCIA y HUMANIZACIÓN con el séptimo arte


A punto de cumplir 7 años del proyecto CINE Y PEDIATRÍA es buen momento para recordar cuál es el objetivo principal de este proyecto: realizar una observación narrativa de películas argumentales y prescribirlas (a distintos receptores) como una adecuada herramienta en Pediatría, en particular, y en Medicina, en general. 

Y en la pasada Reunión de la SPARS (Sociedad de Pediatría de Aragón, La Rioja y Soria) pudimos ofrecer esta conferencia de clausura, bajo el título que hoy es cabecera de este post, y que es realizar una modesta aproximación a las películas que todo pediatra debiera ver. Porque Cine y Pediatría es color y calor, y versa sobre películas de todo el mundo con la infancia y adolescencia como protagonistas, en su doble vertiente de la Pediatría: Patologías pediátricas y Pediatría social. 

Y en la presentación adjunta se ofrecen ejemplos de películas que hablan sobre enfermedades infantiles, bien como argumento central o periférico (defectos congénitos, enfermedades genéticas, enfermedades degenerativas, enfermedades oncológicas, enfermedades neurológicas, etc.); películas que se centran en temas alrededor de problemas de la infancia (maltrato infantil, marginación y pobreza, analfabetismo, adopción, delincuencia, drogadicción, etc.); o películas cuyos personajes centrales son niños, con distintas edades (la adolescencia se convierte en una edad especialmente clave en el cine) y, a través de sus ojos, nos devuelven la visión de sus familias o de la sociedad en que se desenvuelven, sociedades del primer y también del tercer mundo, sociedades próximas y sociedades exóticas. 

Porque el cine es toda una universidad de las emociones en la salud y en la enfermedad, en donde conviene utilizar lo que se conoce como OBSERVACIÓN NARRATIVA, allí donde confluyen los tres momentos de la experiencia narrativa: prefiguración, configuración y refiguración. Y en esta no fácil observación narrativa, me atrevo a aconsejar seis películas (pero serían muchas más) como esenciales para entender la magia de la fusión del cine y la pediatría. 

a) Tres JOYAS PARA ENTENDER LA INFANCIA. Tres películas que tienen puntos en común: las tres son de nacionalidad francesas (el cine en francés tiene un plus hoy en día de calidad, proceda de Francia o Canadá) y las tres son películas con carácter documental. Y son: 

1) Entender la normalidad de un recién nacido y lactante: Bebés (Thomas Balme, 2010). Un documental sin diálogos (salvo los balbuceos, la risa y el llanto de los bebés), pero donde las imágenes valen más que mil palabras. Las imágenes y una música pegadiza que ofrecen un resultado conmovedor y nos permite cuestionar y reflexionar sobre el valor de las costumbres, a través de los distintos ejemplos de interacción de la familia (especialmente el binomio padres-hijos) en los primeros 18 meses de vida. Y lo hace con cuatro bebés de entornos y culturas diferentes: dos de países del tercer mundo y de un medio rural (Ponijao en Opuwo, Namibia, vive en la sabana en el seno de una familia de ganaderos con su padres y 10 hermanos; y Bayar en Bayanchandmani, Mongolia, vive en la estepa, también en una familia de ganaderos y convive con un hermano) y dos de países del primer mundo y en un medio urbano (Mari en Tokio, Japón, es hija única de un matrimonio dedicado a la moda y viven en un pequeño apartamento; y Hattie en San Francisco, Estados Unidos, es hija única de un matrimonio con profesiones liberales). 

2) Reflexionar sobre los distintos caminos que nos llevan a la escuela: Camino a la escuela (Pascal Plisson, 2013). Una película patrocinada por la UNESCO y que UNICEF Comité Español considera que es una magnífica oportunidad de comunicar la importancia que tiene el derecho a la educación y cómo deben ser apoyadas todas aquellas iniciativas que contribuyen día tras día a su cumplimiento. Una película documental que narra la historia real y extraordinaria de cuatro niños, héroes cotidianos (Jackson, Zahira, Carlos y Samuel) que deben enfrentarse diariamente con una multitud de adversidades y peligros para llegar a la escuela. Estos niños viven en cuatro puntos muy distantes de la tierra (Kenia, Marruecos, Argentina e India), pero comparten las mismas ganas de aprender y son conscientes de que sólo la educación les abrirá las puertas a un porvenir mejor. Pura poesía y pura enseñanza de vida en sus caminos a la escuela, una enseñanza para todos con esta verdadera aventura humana que es vivir y educarse. Porque hay películas que emocionan y otras que conmocionan. Y las hay que consiguen ambos valores como esta pequeña obra de arte. La frase final de la película es contundente como lo es el camino de la educación, de la vida y del corazón: “Venimos a este mundo sin nada y nos vamos sin nada…”. 

3) Reconocer a los niños como nuestros pequeños filósofos: Solo es el principio (Pierre Barougier y Jean-Pierre Pozzi, 2010). Una sorpresa gratificante, una pequeña joya del séptimo arte y una delicia para los sentidos más inteligentes y sensibles del ser humano. Condiciones previas para disfrutar de esta película de principio a fin son tres: afinidad con la infancia como una etapa fundamental y apasionante de todo ser humano; estar convencido de que la educación es uno de los pilares de la sociedad; y tener visión de futuro, porque estos niños serán los que determinarán nuestro mundo en unos años. Talleres filosóficos realizados con niños de 3 y 4 años varias veces al mes, sentados en círculo en el aula y alrededor de una vela iluminada por la maestra Pascaline, allí donde los niños aprenden a escucharse, a conocerse y a reconocerse a través de la reflexión sobre temas impropios para su tierna infancia, pues discuten libremente y juntos sobre el amor, la muerte, la libertad, la autoridad, los padres, la diferencia, la inteligencia, el liderazgo, etc. 

b) Tres JOYAS PARA ENTENDER LA MEDICINA: 

1) Describir la peculiar vida de un residente: Hipócrates (Thomas Lilti, 2014). Una película que nos pasea por el complejo mundo de un residente médico en formación, no siempre conocido por quien desconoce lo que significa esta etapa de la profesión y de la vida. Una película donde el hospital es el único escenario, y es así como este "sleeper" pasa por ser testimonio de una pequeña parte del mundo de un MIR y a mostrarnos temas de cada día en el debate ético de un hospital, donde predomina esa máxima de Hipócrates, en honor a su título, y que dice aquello de "primum non nocere" (lo primero, no dañar). Una película dedicada a todos los MIR en formación, en agradecimiento a su labor al sistema sanitario. 

2) Visualizar la realidad de una guardia médica: El milagro de Carintia (Andreas Prochaska, 2011). Basándose en esos hechos reales, pero con personas, nombres y acontecimientos ficticios, esta película (casi en tiempo real) se constituye en todo un documental sobre cómo se viven las tragedias médicas entre familias y sanitarios, con un hospital de guardia como telón de fondo, y muchos temas bioéticos en la retaguardia. Y nos devuelve el milagro de cada día en una guardia, cuando todo el trabajo en equipo, toda la preocupación personal asociado al agotamiento físico, mental y emocional... ha valido la pena, cuando salvas una vida. 

3) Comprender cómo se gestan los epónimos en medicina. A corazón abierto (Joseph Sargent, 2004). Una película que se sitúa en el mismo corazón del nacimiento de la Cardiología Pediátrica y la Cirugía cardiovascular de las cardiopatías congénitas, con tres personajes (que fueron epónimo): Vivien Thomas, Alfred Blalock y Helen Taussig. Pero también se sitúa en el corazón del espectador pues está basada en hechos reales y puede resultar interesante para entender los inicios de la cirugía cardíaca infantil, pero con otros temas de interés en el mundo de la medicina (la pasión por investigar, por descubrir, por hacer el bien, por crear escuela... que suenan ahora tan lejanas en ocasiones) y más allá de la medicina (ambientada en la época de segundo tercio del siglo XX en Estados Unidos, toca aspectos sobre racismo, discriminación de género y ambición humana). 

Pero donde también recordamos a dos directores, que son de cine y de pediatría, ambos poetas en el arte del cine y de la infancia y ellos siempre son directores y guionistas de sus propias historias: hablamos del navarro Montxo Armendáriz y del japonés Hirozaku Kore-eda, cada uno de ellos con cinco películas en Cine y Pediatría y, por tanto, líderes indiscutibles de esta colección. 

Os dejamos la presentación por si queréis revisarla. Y donde solo aparecen una pequeña muestra de nuestra apasionante aventura... Por ello hace uno días proponíamos regalar Cine y Pediatría en Navidad.