sábado, 18 de febrero de 2017

Cine y Pediatría (371). "Lo que de verdad importa" en la vida


"Las coincidencias de la vida son mucho más que simples coincidencias...". Con estas palabras comenzaba Paco Arango la presentación de su última película, en el preestreno al que pudimos asistir en Valencia hace unos días. Y ello para explicar cómo en esta película se funde lo mejor de dos fundaciones españolas, Fundación Aladina y Fundación Lo Que de Verdad Importa, ambas celebrando ya su décimo aniversario. 

La película en inglés se conoce con el título de The Healer (El curandero) y en español Lo que de verdad importa (2017) y, como comprobamos en su campaña de difusión, es una película 100% benéfica y optimista que nos robó el corazón ese día a casi 500 espectadores. Y, tras más de un año de proyectos en común con Paco Arango (no por casualidad él fue uno de los prologuistas de Cine y Pediatría 5), en este preestreno nos conocimos... y quedemos emplazados para nuevos proyectos. De momento este día nos convertimos (como las cientos de personas reunidas en la sala) en sus embajadores para decir que esta película vale la pena, al menos por dos motivos: porque es una película optimista (de las que te hacen sentir bien con la vida) y por su objetivo. Porque el film está dedicado a Paul Newman y a sus campamentos especiales para niños con enfermedades graves "Serious Fun Children’s Network”, por lo que Fundación Aladina asignará íntegramente lo recaudado a esta causa: la de llevar el espíritu, la fuerza y las risas de estos increíbles campamentos a tantos niños como sea posible.

Vale la pena conocer que, cada verano, Fundación Aladina traslada a una media de 120 niños con cáncer de toda España a Barretstown (Irlanda) y la estancia en este increíble castillo tiene un coste de 3.000 euros, que será posible financiar con los beneficios de esta película. Y, para esta ocasión tan especial, Fundación Aladina se ha aliado con la Fundación Lo Que De Verdad Importa, y valen las palabras del propio Paco Arango: "A ambas organizaciones nos une un objetivo: valorar lo que de verdad es importante y transmitir esos valores a los más jóvenes, sembrando ilusión". Lo mismo que pretende Paco con su cine.

Y, por fin, ayer se estrenó la película en 138 salas de cine de casi todas las provincias de España. Y el estreno es en este semana en la que acabamos de celebrar el 15 de febrero el Día Internacional del Cáncer Pediátrico y hoy esta película ya forma parte de la familia de Cine y Pediatría, como ya lo hiciera hace 5 años su película anterior y ópera prima, Maktub (2011), en lo que fue una magnífica oportunidad para ver el cáncer desde otra perspectiva a través de una historia real y cuyo título en árabe significa "lo que estaba escrito".

Y estaba escrito que conocería a Isthar Espejo (Directora de Fundación Aladina) en el proyecto de humanización y arteterapia para la planta de Oncología Pediátrica de nuestro hospital (que inauguramos en julio de 2016 con el nombre de "Como en casa") y estaba escrito que ella me diría que tenía que conocer a Paco Arango, pues posiblemente él y yo éramos las dos personas que más vinculadas estábamos a esta positiva fusión de la pediatría y el cine. Y estaba escrito que hoy estaríamos hablando de Lo que de verdad importa, la película que debemos ir a ver a los cines para contribuir a una buena causa. Esta es la magia del cine...

Lo que de verdad importa nos cuenta la historia de Alec (Oliver Jackson-Cohen), un joven inglés que trabaja en su empresa de reparación de aparatos electrónicos (y que ha denominado como The Healer), con más desorden laboral y sentimental que otra cosa, y al que un buen día un tío (Jonathan Pryce), que nunca supo que tenía, se ofrece a solucionar sus problemas (ocasionados por su adicción al juego) a cambio de que se traslade un año a Nueva Escocia, el lugar de origen de sus antepasados. Y de pronto este "viva la virgen" traslada temporalmente su vida de Inglaterra a Canadá, donde convivirá en un pequeño pueblo y conocerá a personas tan particulares como la joven veterinaria Cecilia (Camila Luddington) o el cura de la parroquia (Jorge García, ya visto en Maktub).

Las coincidencias que se conjugan a partir de ese momento hacen que Alex se convierta en ese “Elegido” al que el pueblo estaba esperando en su papel de curandero (aunque esta denominación la utilizara en su anterior empresa para electrodomésticos y no para personas). Y Alex se revela frente lo que la gente le dice: "Tienes el don de la familia, el don de curar". Y entre el tono de comedia y el de drama, entre las luces de los malentendidos y las sombras de la enfermedad, la película mezcla la magia y la realidad con la aparición de unos padres que vienen a que el "Elegido" logre salvar a su hija Abigail (Kaitlyn Bernard), una adolescente con cáncer y gran desparpajo. "Tiene cáncer. No va a curarse. Pero es una luchadora", piensa Alex mientras llegan a un pacto de estar juntos el fin de semana y hacer creer a sus padres que ha aceptado curarla. Y lo que menos imaginaba es que la curación le llegaría a él, por todo lo que se aprende de un adolescente con una enfermedad así.

Nos quedamos con la imagen de Alex, Cecilia y Abigail frente al lago y las palabras de ésta: "Espero que el cielo sea así". Y también con las palabras que nuestra adolescente regala a su peculiar pareja de nuevos amigos: "Vivid por mí como si fuera el último día". Y con ello esta película se convierte en la invitación a un compromiso, el de entender mejor qué es y qué significa el cáncer en la edad pediátrica.

Porque en Pediatría convivimos con muchas enfermedades oncológicas, pero los cánceres más frecuentes en la infancia y adolescencia son la leucemia, el linfoma y los tumores del sistema nervioso central (que suman casi dos de cada 3 neoplasias a esta edad). Pero el cáncer en la infancia y adolescencia es algo más que cifras, aunque estas son impactantes: es la segunda causa de mortalidad entre 1 y 14 años, solo superado por los accidentes; en el mundo cada año más de 160.000 niños se diagnostican de cáncer; en España hay 1.000 nuevos casos de cáncer entre 0 y 14 años y 500 entre 15 y 19 años; las tasas globales de curación a los 5 años superan el 75% (aunque muy variable según el tumor); e informes realizados por la Organización Mundial de la Salud, demuestran que la incidencia de cáncer en menores de 15 años ha aumentado en más del 200% en los países en desarrollo.

Porque el cáncer pediátrico tiene un gran impacto social, psicológico, emocional y físico en los niños, sus familias y la sociedad. Los principales elementos para mejorar la supervivencia en estos niños son el diagnóstico oportuno, acceso al tratamiento especializado y disminución de las secuelas a largo plazo. Y, sin embargo, son muchos los motivos para la esperanza en la oncología pediátrica... y esta película (y su proyecto asociado) es una de ellas.

Lo dicho, "Vivid por mí como si fuera el último día". porque así de sencillas (y grandes) son las cosas que importan. Porque desde Fundación Aladina nos dicen que el cáncer nunca va a ejercer su dominio en la risa de un niño enfermo, y nos recuerdan que sí es posible mejorar la vida de quienes nos rodean: con una sonrisa, con un guiño, con un achuchón. Porque siempre se puede hacer más y esta película nos lo recuerda. Porque la magia existe y los milagros también. Y eso es… Lo que de verdad importa en la vida y no conviene desoír el mensaje.