Cine y Pediatría 8

sábado, 8 de febrero de 2020

Cine y Pediatría (526). “Ganar al viento” y ganar a la enfermedad


Hace ya un tiempo hablamos en Cine y Pediatría de la película española Jóvenes invisibles, una película dirigida en 2018 por la conocida presentadora Isabel Gemio. Una película con carácter documental que narra las historias de siete jóvenes de 19 a 25 años afectos de diferentes enfermedades raras y que parte de su propia experiencia, pues uno de los protagonistas es su propio hijo. Una película sobre el amor, la esperanza, el valor, la alegría y el aprendizaje a través de unos héroes que no quieren ser anónimos y que quieren dejar de ser invisibles a la sociedad. 

Pues bien, hoy tenemos con nosotros la película francesa Ganar al viento, una película dirigida en 2016 por la periodista y escritora Anne-Dauphine Julliand, autora de los best seller en Francia, “Deux petits pas sur le sable mouillé” y “Une journé particullière”- También una película con carácter documental que narra la historia de cinco niños de 6 a 9 años afectos de diferentes enfermedades raras y que la directora conoce bien, pues ella misma sufrió en sus propias carnes todo lo que cuenta, ya que dos de sus hijas pequeñas murieron debido a una leucodistrofia metacromática. La visión del mundo de niños muy enfermos, pero llenos de optimismo y vitalidad, con mensajes positivos de lucha y superación: Ambre, Charles, Imad, Camille y Tugdual nos enseñan su mundo, sus risas, sus juegos y sus sueños. Y también su enfermedad, donde ganan al viento cada minuto de cada día, donde viven cada momento al máximo y solo piensan en disfrutar, viven el hoy y aquí sin desconocer su patología. 

Ellos son los protagonistas y descubrimos algo más de sus vidas a lo largo de este año en que la cámara les acompaña: 
- Ambre es una niña con hipertensión arterial pulmonar, siempre con su pequeña mochila de colores a la espalda haciendo juego con sus vestidos de princesa: “Cuando yo corro, al cabo de dos minutos me asfixio”. Y que nos deja una reflexión tan profunda como sus respiraciones: “Si algo sale mal, no pasa nada. La vida es así. Dejamos a un lado las preocupaciones y vivimos con ello. Así se alcanza la felicidad, rodeados de quienes nos quieren”
- Charles es un niño con epidermólisis bullosa, una grave enfermedad genética de la piel y por ello le realizan baños especiales y curas completas de todo su cuerpo, con una minuciosidad que impresiona. Charles juega y cuida a su amigo Jason, también con una rara enfermedad. 
- Imad es un niño que nos cuenta que vino con su familia desde Argelia para poder cuidar su insuficiencia renal de origen genético, por la que es sometido a diálisis mientras espera un trasplante renal. Tantas vivencias juntas le han convertido en un adulto precoz en su forma de pensar. 
- Camille tiene un neuroblastoma y es capaz de reflexionar que siempre ha estado enfermo, desde bebé. Y por ello nos dice, mirando a la cámara: “Cuando me muera, ya no estaré malito”
- Tugdual presenta un tumor en la aorta con pocas posibilidades de cura y nos dice que tiene un ojo de cada color por efecto de la quimioterapia. Amante de la música y de las plantas, también es capaz de sincerarse: “Es horrible. Estoy harto de esto”

Es Ganar al viento una película que impresiona por confirmar la dificultad de vida de estos niños y niñas, y de sus familias. Y cómo intentan sonreír y vivir la vida con alegría, pese a todo. Y como os dice uno de sus protagonistas: “Estar enfermos no nos impide ser felices”… Pequeños pacientes que reciben curas de todo tipo, que viven y juegan acompañados de su sonda nasogástrica, de su botón gástrico o de su bombona de oxígeno. Que acuden a las revisiones con los distintos especialistas pediátricos (cardiólogos, nefrólogos, dermatólogos, oncólogos,…) y que son sometidos a las pruebas que les prescriben. Y que algunos ya son visitados por las unidades de hospitalización a domicilio y cuidados paliativos. Y entre esa vida medicalizada montan en bicicleta, se balancean en columpios y juegan al fútbol. 

Ellos son el mejor ejemplo del aquí y ahora. Con su ejemplo en la familia, en la escuela, en el hospital, en la vida. Porque ganar al viento es prácticamente imposible, como lo es ganar a la enfermedad. Pero eso no le impide a Anne-Dauphine Julliand apostar por la vida frente a la muerte y porque ella sabe en primera persona que una hermosa vida no se mide por el número de años

Es Ganar al tiempo una pequeña joya más en Cine y Pediatría con la común característica de ser películas documentales en francés con la infancia como protagonista: ya hablamos de Bebés (Thomas Balme, 2010), Solo es el principio (Pierre Barourgier y Jean-Pierre Pozzi, 2010), Camino a la escuela (Pascal Plisson, 2013) y El gran día (Pascal Plisson, 2015). Un póker de películas al que ahora se suma Ganar al viento.

 

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