Cine y Pediatría 8

sábado, 21 de marzo de 2020

Cine y Pediatría (532). “Spotlight” saca a la luz las manchas de la pederastia


Dentro del séptimo arte, aquellas películas enfocadas al mundo del periodismo, principalmente el periodismo de investigación, podrían constituir un subgénero en sí mismo. Alrededor de este tema han pasado muchos de los mejores directores y actores que la gran pantalla nos ha regalado. Y baste recordar un ramillete de lo que los expertos considerarían como imprescindibles en esta materia: Luna nueva (Howard Hawks, 1940), Juan Nadie (Fran Capra, 1941), Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), El gran carnaval (Billy Wilder, 1951), El cuarto poder (Richard Brooks, 1952), Mientras Nueva York duerme (Fritz Lang, 1956), Corredor sin retorno (Samuel Fuller, 1956), Primera plana (Billy Wilder, 1974), Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976), Network (Sydney Lumet, 1976), Ausencia de malicia (Sydney Pollack, 1981), Bajo el fuego (Roger Spottiswoode, 1983), El año que vivimos peligrosamente (Peter Weir, 1983), Los gritos del silencio (Roland Joffé, 1984), Al filo de la noticia (James L. Brooks, 1987), The Paper (Detrás de la noticia) (Ron Howard, 1994), Mad City (Costa-Gravas, 1997), El dilema (Michael Mann, 1999), Casi famosos (Cameron Crowe, 2000), El precio de la verdad (Billy Ray, 2003), Verónica Guerin (Joel Schumacher, 2003), Buenas noches, y buena suerte (George Clooney, 2005), Zodiac (David Fincher, 2007), La sombra del poder (Kevin Macdonald, 2009), Nightcrawler (Dan Gilroy, 2014), Los archivos del Pentágono (Steven Spielberg, 2017), y otras más. 

Y hoy viene a Cine y Pediatría una película destacada en este sentido, pues además la acompaña su sabor a Oscar: Spotlight (Tom McCarthy, 2015), nominada a seis Oscar y que finalmente ganó dos, los correspondientes a Mejor guión original y Mejor película (lo que quizás fuera una sorpresa al superar a películas como El renacido de Alejandro González Iñárritu, Marte (The Martin) de Ridely Scott, El puente de los espías de Steven Spielberg o La habitación de Lenny Abrahamson, entre otras). 

Spotlight comienza con una escena inicial y el epígrafe “Basado en hechos reales. Boston, 1976”. Y en la siguiente escena todo el ajetreo de las oficinas del Boston Globe ya en el año 2001. Y allí descubrimos a los cuatro reporteros de 'Spotlight', la sección de periodismo de investigación de ese periódico estadounidense. Y a partir de ahí la trama se centra en la investigación de un posible abuso sexual que cometido por un cura de Boston a 80 niños, situación de pederastia que, a medida que avanza la investigación y las declaraciones (entre ellos de SNAP, la asociación de Supervivientes Ninguneados Abusados por Párrocos), se extiende a 13 sacerdotes, luego a 90, y a muchos más. 

Los cuatro reporteros eran Walter "Robby" Robinson (Michael Keaton), editor de Spotlight, Michael Rezendes (Mark Ruffalo), Sasha Pfeiffer (Rachel McAdams) y Matt Carroll (Briand d'Arcy James), secundados por el nuevo editor jefe del Boston Globe, Martin “Marty” Baron (Liev Schreiber). Y con sus investigaciona provocaron una enorme crisis en una de las instituciones más antiguas y seguidas del mundo, la Iglesia Católica, al ahondar en los alegatos de abuso sexual dentro de la misma. Sus investigaciones les harán desenmascarar un escalofriante número de abusos y denuncias a lo largo de los años encubiertas por organizaciones religiosas, legales y gubernamentales de Boston. Su trabajo, les valió el Premio Pulitzer en 2003, además de causar una ola de revelaciones alrededor del mundo al desenterrar el escándalo. 

Spotlight puede dar imagen de fría y hasta de carente de emoción, pero es que su cometido no es estremecer al espectador con extremas emociones, si no hacerlo con los hechos escalofriantes que cuenta. Por ello no es una película emocionante, ni de bellas imágenes, ni sorprendente (y de ahí la sorpresa de su elección como mejor película en los Oscar), solo marca la rigurosidad periodística de la investigación y esa es la propuesta de McCarthy. 

Y en esta propuesta las diferentes declaraciones que se desgranan en la película. La de Phil Saviano, quien dirige SNAP: “No solo es abuso físico, también es abuso espiritual”. La del abogado Mitchell Garabedian, quien iniciara muchos antes la investigación no conclusa: “Hágame caso. Si la comunidad puede criar a un niño, la comunidad puede abusar de él”. La del reportero Walter "Robby" Robinson: “Tenemos dos historias. Una sobre un clero degenerado y otra sobre un puñado de abogados que convirtieron el maltrato infantil en una pequeña industria. Ahora dime, sobre qué historia quieres que escribamos, pues usaremos una”. La de Martin “Marty” Baron a sus redactores: "La gran historia no está en los curas, como individuos, está en la institución. Hay que apuntar contra los males del sistema"

Y es cierto que Spotlight no profundiza en sus periodistas, pues apenas se nos muestra más que retazos de su vida personal, pero eso no significa que no lleguemos a entender sus motivaciones y cómo su trabajo les afecta personalmente. Y no esperemos un film de periodistas contras curas, pues esa no es la esencia, la esencia es lo que corroe la verdad desde dentro: los puntos ciegos y lo que cuesta conquistar la luz. Y lo doloroso que es cuando la luz aparece en un tema así. De ahí ese tremendo colofón final: “Durante el año 2002 el equipo de Spotlight publicó cerca de 600 historias sobre el escándalo. 249 curas y hermanos fueron acusados de abuso sexual en la Archidiócesis de Boston. Se estima que el número de víctimas en Boston supera los 1000. En diciembre de 2002 el cardenal Law renunció a la Archidiócesis de Boston. Le reasignaron a la Basílica de Santa María Maggiore en Roma, una de las de más alto rango del mundo católico. Los principales lugares de escándalo han sido descubiertos en los siguientes lugares:… (y entonces aparece un listado de 200 ciudades del mundo)”. 

Un título más que nos deja en la pantalla (y en el tintero) ese variable respeto por el cuarto poder y por el periodismo de investigación. Porque el cuarto poder es capaz de lo peor (ese “amarillismo periodístico” y mundo de las “fake news” que nació hace 120 años con la rivalidad de dos periodistas sensacionalistas afincados en Nueva York: Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst) y de lo mejor (ese periodismos de investigación riguroso que ha sacado a la luz lo que la verdad esconde en tantos campos de la vida). Y aquí Spotlight saca a la luz las manchas de la pederastia, posiblemente de la peor pederastia, la ejercida en el seno de la Iglesia. 

Porque la infancia es sagrada, incluso más sagrada que las instituciones eclesiásticas. Porque la infancia la creó Dios para ser respetada, cuidada y amada. Y las instituciones eclesiásticas las crearon los hombres y mujeres para honrar a Dios. Y con este tema se pierde toda coherencia del relato.

 

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