miércoles, 10 de marzo de 2010

Suicidio adolescente: conociendo al enemigo

Parece que el BuscaGuías que colocamos hace unos días funciona. Lo he utilizado para buscar guías sobre prevención del suicidio, tema que tratamos hace varias entradas.

Y en Nueva Zelanda hemos encontrado una guía sobre el tema. La referencia es:

Ministry of Education and the National Advisory Committee on Health and Disability (National Health Committee). Young people at risk of suicide. A guide for schools. 2001.

Aunque data de 2001, mucha de la información que este documento nos proporciona es poco probable que haya sufrido modificaciones. En concreto, se señalan algunos signos de alerta que pueden ser observados en la escuela y que deben poner sobre aviso a profesores y compañeros/as de clase:

1.- Disminución inesperada del rendimiento académico.
2.- Ideas y temas de conversación sobre depresión, muerte y suicidio.
3.- Cambio en el estado de ánimo.
4.- Dolor por una pérdida significativa: por desintegración familiar o muerte o suicidio de un familiar, o muerte o sucidio de un amigo, o muerte o suicidio de pareja sentimental.
5.- Disminución de las relaciones sociales.
6.- Síntomas físicos de causa emocional.
7.- Conductas de alto riesgo: consumo incrementado de alcohol y drogas

Más abajo se indica que "la importancia de los factores de riesgo mencionados puede acentuarse en jóvenes que carecen del calor de los padres; por ejemplo, sus padres parecen no afectados, no ofrecen apoyo y niegan los problemas del estudiante. Aparecen enojados, se sienten amenazados, mostrnado una actitud defensiva, o bien existen pruebas de una historia prolongada de problemas en el hogar, como maltrato físico o abuso sexual".

Un informe de la Academia Americana de Pediatría, del año 2000, identificaba una serie de factores de riesgo: "Existen factores de riesgo específicos. Los adolescentes de alto riesgo suelen tener un historial de depresión, intentos de suicidio previos, antecedentes familiares de trastornos psiquiátricos (especialmente depresión y conducta suicida), desorganización familiar, y ciertos trastornos físicos crónicos o debilitantes o psiquiátricos. El consumo de alcohol y el alcoholismo son indicadores de elevado riesgo de suicidio. El consumo de alcohol se ha asociado con el 50% de suicidios. Vivir fuera de casa (en una institución correccional) y una historia de abuso físico o sexual son factores adicionales que aparecen con mayor frecuencia en adolescentes que presentan conducta suicida. Otros problemas psicosociales y de estrés, como conflictos con los padres, ruptura de una relación, dificultades o el fracaso escolar, dificultades de orden jurídico, el aislamiento social, y dolencias físicas (incluyendo la preocupación hipocondríaca), se presentan de forma común o son observados en jóvenes que intentan suicidarse. Estos factores desencadenantes son a menudo citados por los jóvenes como razones para intentar el suicidio. Se ha constatado que los adolescentes homosexuales y bisexuales presentan altas tasas de depresión y un riesgo de ideación suicida e intentos autolíticos 3 veces superior que otros adolescentes. Los estudios en gemelos muestran que los gemelos monocigóticos muestran concordancia significativamente mayor de suicidio que los dicigóticos".

Como puede comprobarse, el problema no es nada sencillo. Muchos de los factores de riesgo mencionados, como el uso-abuso de alcohol o drogas, o la desintegración del núcleo familiar, tienen una prevalencia altísima en las sociedades occidentales. Qué decir del fracaso escolar que, además de ser un factor independiente, puede ser también causa o consecuencia de otros factores. En España, hasta el 30,8% de los adolescentes (muy especialmente varones) presentaron fracaso escolar en 2006. Lo que parece claro es que estamos ante un problema que va mucho más allá del ámbito estrictamente sanitario.