viernes, 17 de junio de 2011

Como decíamos ayer…



Fray Luis de León era un religioso, humanista y profesor agustino del siglo XVI, que estudió en la Universidad de Salamanca y desde ella impartió clases desde su cátedra. Fue denunciado por traducir algunos libros que no estaban bien vistos en la época, lo que acabó provocando que la Inquisición abriera un proceso contra él que duró 5 años en los que estuvo encarcelado y, después de los cuales, fue finalmente absuelto. Según la leyenda, al volver a su cátedra después de esos 5 años de ausencia, comenzó su clase con la frase: “Como decíamos ayer…”.

Recientemente, hemos tenido la oportunidad de celebrar las bodas de plata de nuestra promoción de Medicina en la Universidad de Salamanca y, con ello, revivir una época tan importante de nuestras vidas: aquélla en la que decidimos cuál sería nuestra profesión. Y en los propios actos académicos hemos podido oir mensajes importantes sobre la misión, visión y valores de nuestra profesión como médicos. Un profesión con gran impacto social y en la que la responsabilidad de ser buenos profesionales incluye el servicio a los demás. Puede ser una obviedad que nos recuerden que ser médico es "un trabajo en el que hay que querer querer", pero entre tanta mediocridad y falta de valores que nos rodea, me sienta bien aprehender estos mensajes que me elevan el ánimo, el espíritu y la autoestima como pediatra.

El encuentro con tantos compañeros ha incluido una anécdota que incluye a nuestra revista Evidencias en Pediatría (EvP). Dos de los colaboradores expertos de EvP son dos compañeros de promoción (con los que aparezco en la foto, simbólicamente bajo la estatua de Fray Luis de León en el patio de Escuelas de la Universidad), ambos formados como farmacólogos clínicos, pero que derivaron en dos trayectorias de expertos diferentes: uno como traductor médico (Fernando Navarro) y otro en el campo de la farmacoeconomía (José Antonio Sacristán). Contar con ellos en EvP es un lujo y un placer. Quien nos iba a decir que la “evidencia” nos iba a unir en el camino profesional.

Espero que podamos recordar esta entrada dentro de 25 años, en las bodas de oro, y decir entonces que, “cómo decíamos ayer…”, en EvP supimos “querer querer”.