sábado, 15 de octubre de 2011

Cine y Pediatría (92). La noche del cazador, un cuento infantil de luz y sombras


Entre los grandes creadores cinematográficos, no hay una sola carrera parecida en sus inicios. La mayoría de los cineastas tardan décadas en demostrar su talento, pues no todo el mundo comienza con Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), o con Los 400 golpes (François Truffaut, 1959), o con La noche del cazador (Charles Laughton, 1955).

La diferencia estriba en que para Orson Welles y François Truffaut fueron el inicio de una próspera trayectoria en la dirección, mientras que para el gran actor de cine y teatro (simpático y gordinflón) Charles Laughton fue su primera y última incursión en la dirección. Por aquel entonces era toda una institución en el mundo de la interpretación y había trabajado con los mejores directores (Alexander Korda, Alfred Hitchcock, Robert Siomak, etc y Billy Wilder dijo de él que “era el mejor actor con quien nunca había trabajado”). Laughton era conocido por su intensa implicación en el trabajo, que él consideraba, más que una profesión, un arte creativo a la altura de las creaciones musicales, pictóricas o literarias. Contagiado por el saber hacer de los maestros que le habían dirigido, realizó, inesperadamente, una de las grandes obras maestras del cine clásico, para algunos ya como una de las mejores películas de toda la historia del cine. Sin embargo, hace medio siglo, ni el público ni la crítica la encontró digna de elogio, resultando un sonoro fracaso. Tanto le dolió el golpe a Charles Laughton que decidió no volver a dirigir nunca más. Fue el amargo final de una breve historia que muchos califican de milagrosa, de caso único. Todo contribuye a esta obra de arte: el guión de James Agee, la dirección de actores (soberbio Robert Mitchum y su tour de forcé con los dos niños), el acompañamiento musical de Walter Schumann y, por encima de todo, la inolvidable fotografía de Stanley Cortez, que llega a componer imágenes poderosas (juego de luces y sombras, encuadres aberrantes y angulaciones extrañas que recuerdan al expresionismo alemán, al más puro estilo Murnau) e imborrables al recuerdo. Una pérdida irreparable…, pero disfrutemos hoy de este cuento especial de un (reverendo) lobo y sus (niños) corderos.

Durante su estancia en la cárcel, el reverendo Harry Powell (Robert Mitchum) conoce a Ben Harper (Peter Graves), condenado a muerte por haber participado en el robo de una cuantiosa cantidad de dinero. Antes de ser detenido, entrega el dinero a sus hijos (John -Billy Chapin- y Pearl -Sally Jane Bruce-). Conocedor de esta situación y ya en la cárcel, Harry intima con Ben, siendo su único objetivo descubrir el paradero del botín. Una vez puesto en libertad, el reverendo hará lo necesario para ganarse la confianza de la viuda de Ben (Shelley Winters).
Sin duda, el reverendo Harry Powell es uno de los personajes más asombrosos y aterradores que nos ha regalado el séptimo arte, un villano memorable, un terrible monstruo, un flautista de Hamelín al revés (que convence a adultos y es rechazado por los niños), un lobo feroz con aspecto de falso reverendo: “Os oigo susurrar, niños, sé que estáis ahí abajo. Puedo sentir cómo me enfado terriblemente. Se me acabó la paciencia, niños. Voy a por vosotros ahora…. “. Los corderos de esta historia no son sólo las mujeres (por la misoginia del reverendo), sino especialmente los niños. Charles Laughton consigue que el espectador se identifique enseguida con los niños y mire la historia a través de sus ojos, con lo que la percepción del miedo se hace todavía más potente, y este miedo se multiplica gracias a la confección de unos planos aterradores, en donde la utilización de las sombras añade un componente sobrenatural. Un actor con nula experiencia como director, creo varios de los planos que han pasado a la historia del cine con letras mayúsculas: como la imagen escenificando una lucha entre las dos manos del reverendo, tatuadas cada una de ellas con las palabras LOVE y HATE (y representando un enfrentamiento entre el bien y el mal), la imagen del cadáver de la madre en el fondo del río con los cabellos flotando entre las algas o la imagen de los niños huyendo y el perfil de la niña y su muñeca colgada del brazo.

Laughton demostró gran habilidad en la dirección de actores, pero se dice que, debido a la poca simpatía que sentía hacia los niños, tuvo que ser Mitchum quien les dirigiera en la mayor parte de los planos en que intervenían. Es curiosa la situación, ya que según Hitchcock, que dirigió hasta en dos ocasiones al orondo actor británico (La posada de Jamaica, 1939 y El proceso Paradine, 1948), en cine había una regla de oro que consistía en evitar hacer películas con niños, animales y Charles Laughton; y éste, en su debut cinematográfico, solo cumplió la tercera parte de la misma.

La noche del cazador se convierte en una película inclasificable, mezcla de géneros: cine de terror, cine negro, western, drama, thriller, película infantil,... Es un tratado sobre el miedo manejado con bellas imágenes. Aunque se habló de un rodaje complicado, todo funciona de maravilla y Robert Mitchum declararía más tarde que ésta era su película favorita. Lo cierto es que es un relato inolvidable (que deja huella en el corazón) esta historia realista y sórdida narrada con un lenguaje fantástico, propio de los sueños o de los cuentos de hadas, con todos los arquetipos comunes a este tipo de historias: la maldad, los niños, el tesoro, el viaje iniciático y el hada buena, todo ello contado desde el punto de vista de los niños y dirigido a la mentalidad del adulto. Se interpreta como una pesadilla infantil: "Sueña, mi pequeño, sueña. Aunque el cazador de la noche llene tu corazón infantil de miedo, no temas, es sólo un sueño...". Un sueño en el que todo el universo está constituido sobre la figura del doble (dos hijos, niño y niña; dos figuras paternas, una real y otra diabólica; dos figuras maternas, una real y otra angelical), dobles figuras que se entrecruzan como la manos del predicador en cuyas falanges lleva escritas las palabras love y hate, amor y odio.

1 comentario:

Nosolunblog dijo...

Excelente post!
Haremos referencia a su blog a medio plazo (siempre mencionamos la fuente) pues estamos preparando una entradada sobre esta película también.
Nuestro blog es: http://www.drsalama.net/blog/