martes, 9 de abril de 2013

El TDAH existe y no es una enfermedad inventada


Desde este blog combatimos activamente el "disease mongering" y la medicalización de los avatares de la vida cotidiana. No somos los únicos y alguien debe hacerlo. Un reciente reportaje del programa "Salvados", de Jordi Évole, abordaba este tema. El título del reportaje era "Sobremedicados". Lo que en España es cierto: somos el segundo país del mundo más consumidor de medicamentos.

Pero también se ha de ser prudente. En dicho programa un colega médico de familia hizo unas declaraciones a mi entender poco afortunadas acerca del trastorno de déficit de atención con/sin hiperactividad (TDAH). Se dijeron varias inexactitudes que pueden confundir a la opinión pública, a los padres y a los niños y adolescentes que padecen este trastorno. Entre las inexactitudes que pudimos escuchar, se dijo que el déficit de atención era una enfermedad inventada, que su tratamiento ya existía antes que la enfermedad y que dicho tratamiento era a base de anfetaminas. Estoy simplificando pero el vídeo está al final de esta entrada.

Veamos: la primera descripción del TDAH se realizó nada menos que en 1902 por el médico británico George Still. No estamos, por lo tanto, ante un trastorno nuevo ni ante una enfermedad de nuevo cuño. Su descripción data de hace más de un siglo.

Y, por supuesto, su tratamiento farmacológico fue muy posterior. No fue hasta 1937 que Bradley usó un derivado anfetamínico, la benzedrina. Treinta y cinco años después de la primera descripción del problema de salud.

La última corrección que es necesario realizar es que el tratamiento del TDAH en España no se realiza ni con anfetaminas ni con derivados suyos. Porque el metilfenidato no pertenece a la familia de las anfetamina. Y la atomoxetina, fármaco de segunda elección en casos muy concretos, tampoco lo es.

El TDAH es un problema real y su negación lo único que puede producir es desconcierto en muchos padres de niños y adolescentes afectados por este problema. ¡Y su "no diagnóstico" en muchos adultos! Porque el TDAH noi desaparece por arte de magia con el final de la adolescencia.

Lo que todos los médicos debemos combatir y denunciar activamente es su sobrediagnóstico, los falsos positivos, interesados o no. La prevalencia del TDAH no es de un delirante 20% como algunos estudios nada inocentes afirman... pero tampoco es del 1 por mil. En España su prevalencia se ha estimado, mediante estudios serios, en un 6,7%. Es, detrás de la obesidad y del asma, el problema de salud real más prevalente en pediatría. Negar su existencia sólo puede traer sufrimiento añadido a miles de niños no diagnosticados.

España está sobremedicada, desde luego. Pero que los árboles de la sobremedicación no nos impidan ver el bosque de los problemas de salud reales de amplios segmentos de población. Luchemos contra el "disease mongering" y contra el sobrediagnóstico del TDAH (y el tratamiento erróneo de niños mal diagnosticados), pero por favor: no neguemos la existencia de un problema que tiene tratamiento eficaz.

En Guiasalud podemos consultar la guía de práctica clínica sobre TDAH, perteneciente al Programa de Guías de Práctica Clínica en el Sistema Nacional de Salud. Y en su misma web podemos consultar la información sobre el trastorno dirigida a pacientes y familiares. A estos documentos remito a todos aquellos que estéis interesados en saber más de este trastorno real.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

En mi opinión fue una desafortunada elección del entrevistado porque ese señor es de la órbita de Juan Gérvas, un conocido antivacunas, conspiranoico y pro medicinas alternativas que hacen una lectura sesgada de la evidencia científica en sus declaraciones. Hubiera preferido a otros ya que las farmacéuticas tienen muchas cosas criticables, pero hay que hacerlo con fundamento y rigor.

sidinur dijo...

Yo voy a romper una lanza por Enrique Gavilán. Creo que efectivamente fue desafortunado citar el TDAH como enfermedad creada. Pero que el tratamiento de la enfermedad se centre cada vez más en el uso de fármacos y menos a la promoción de actividades con mayor grado de evidencia (http://click.jwatch.org/cts/click?q=227%3B67817566%3BehzlQfgokh14kWJlECI4cZB3Wc8NqFukPOmTdY5hFHQ%3D) y que cada vez se busque más como tratamiento para el fracaso escolar estos fármacos, no ayuda mucho... (http://click.jwatch.org/cts/click?q=227%3B67810140%3BfHMe2xdX7fY1CpuOGFtd1x69E7wfyAjvOQavPkbFcm8%3D)
Muchas gracias por el excelente blog...

Anónimo dijo...

El riesgo con esta patología es que existe la tendencia a etiquetar como tales a niños sin la enfermedad. No se puede considerar una enfermedad inventada aunque creo que se sobrediagnostica y se sobretrata.
Un saludo y felicidades por el blog

jj dijo...

A mi me tira un poco para atrás este médico. Es de la órbita de Gervás (un conocido antivacunas y pro medicina alternativa) y si entras en su twitter verás las colaboraciones con Miguel Jara (este le da a todos los palos de la pseudomedicina).

Efectivamente algunas cosas de las que dice tiene razón y esta es matizable, y las farmacéuticas tienen muchas cosas criticables, pero en mi opinión hubiera sido mejor otro invitado.

Alcibíades Batista González dijo...

Estimado colega: acertadísimo su comentario. Y es la misma realidad que vivimos en los países iberoamericanos. De que existe sobrediagnóstico y se le da tratamiento farmacológico a niños y niñas que no lo necesitan, pues es cierto. A veces pareciera que algunos pediatras y padres de familia piensan que el metilfenidato es un sustituto para la disciplina en la crianza. Pero de que este trastorno es real, y de que uno puede evidenciar la mejoría en la calidad de vida de los niños y las familias con el tratamiento adecuado; pues no queda ninguna duda. Pero no faltan por allí, los que alegan que esta patología es un invento de la Medicina, específicamente de la Pediatría.

Anónimo dijo...

Por favor leer un poco antes de opinar:
1º Primera descripción en el siglo XIX Phil el inquieto
2º El esudio MTA y MPT ponen de maniefiesto que en el TDAH no comórbido el tratameinto más coste/efectivo es el Metilfenidato.
3º En gemelos momocigóticos el RR es 9 vecs superior al de la población general.
Puedo seguir todo el día, pero esos que dicen que se sobrediagnóstica, la prevalencia aceptada está en torno al 5%, en España estamos por debajo del 2%

Anónimo dijo...

El MFD es una amina simpaticomimética, cuya fórmula molecular es C14H19NO2. Pertenece al grupo de las fenetilaminas y, en particular, es un análogo ciclizado de la anfetamina. Estructuralmente, el MFD añade al modelo un anillo piperidínico, que incluye al nitrógeno y al carbono beta.
El clorhidrato de MFD (sal utilizada en la forma farmacéutica) es el clorhidrato de metil-α-fenil-2-piperidinacetato y contiene aproximadamente un 87% de MFD base. El peso molecular de aquel es 269,77. (Nótese diferencia con dato indicado en tabla: se debe a que allí se refiere el peso molecular del MFD, y aquí el de su sal.)

José Cristóbal Buñuel Álvarez dijo...

Gracias a todos por vuestras aportaciones. Sólo recalcar algo que muchos decís y que en la entrada ya se trata: hay que luchar contra el sobrediagnóstico de TDAH y, por supuesto, contra la prescripción de tratamientos no necesarios como consecuencia de un diagnóstico erróneo. Todos tenemos la responsabilidad de adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para fiagnosticar este trastorno... sin "falsos positivos"

Anónimo dijo...

Yo quiero decir unas cuantas cosas:

1.- Jordi Evole es un periodista sensacionalista, que vive del sensacionalismo y se nutre de los adictos al sensacionalismo, transformando cualquier noticia en "sensacional".
2.- Enrique Gavilán me parece una persona honesta, que en el transcurso de su entrevista probablemente explicó lo que es disease mongering (una de sus acepciones es el sobrediagnóstico de enfermedades), aunque cometió el error de no medir sus palabras y usó para hablar del TDAH no el "sobrediagnóstico", sino directamente la "invención". No sabemos si llegó a rectificar o aclarar estos conceptos a Jordi durante los 90 minutos en que, al parecer, lo entrevistó.
3.- Enrique no debió opinar de una enfermedad que él mismo no diagnostica ni trata (ni diagnosticará ni tratará porque sus pacientes que crean tener síntomas de ese tipo no creo que le consulten -profecía autocumplida-)
4.- Creo que el verdadero "malo" de la película es Jordi Evole, que ya veremos si en el próximo programa aclara que le explicó Enrique en 90 minutos (problemente otros casos de auténticas "enfermedades inventadas", pero que a Jordi le parecieron menos mediáticas.
5.- Espero que Enrique, en el futuro, se limite a contestar preguntas en riguroso directo y me gustaría, que nos contase de que hablaron.

PabIo SC (Chile) dijo...

Todos los diagnósticos psiquiátricos son construcciones. Ahora, si bien todos hablan de estados o rasgos de malestar y/o desadaptación, no todos corresponden *necesariamente* a verdaderas enfermedades.

En cuadros que quiebran las leyes de la comprensibilidad humana (esquizofrenias, enfermedad maniaco-depresiva, estados obsesivos graves), parece razonable suponer un proceso morboso de base (suponerlo pues no lo conocemos en absoluto, ni para estos casos ni para ningún trastorno psiquiátrico). En cambio, en cuadros que dan cuenta más bien de variaciones cuantitativas de rasgos o reacciones propiamente humanas, parece que nos enfrentamos más bien a "anormalidades desventajosas", como podría serlo en otro ámbito --por ejemplo-- la talla baja constitucional (que no es una enfermedad). Conste que existen también las anormalidades ventajosas, como la del genio artísitico, el superdotado o el talento gimnástico superior.

Lo de cuán ventajosa o desventajosa sea una anormalidad (en el sentido estadístico), dependerá no sólo del rasgo o estado en cuestión, sino del medio social, cultural, etc. Por ejemplo, si viviéramos en una cultura (y tuviésemos una educación) centrada en los rendimientos físicos de los niños y adolescentes, probablemente habríamos inventado (o construido) un "trastorno por déficit coordinacional con o sin hipoactividad" para designar a los niños (y luego adultos) que --tanto por factores constitucionales como por variables de su desarrollo, crianza, ambiente y sistema educativo-- prensenten más dificultades en el área de la coordianción motora y/o una tendencia a un menor grado de actividad.

Ahora, que hablemos aquí de una enfermedad en sentido estricto o de una variante desventajosa en nuestra cultura, no resuelve la pregunta respecto de la legitimidad ética, la conveniencia social y el balance riesgo/beneficio del uso de fármacos como forma de ayuda. Recordar que el uso de fármacos está ampliamente validado en condiciones que no son enfermedades (ej: anestesia obstétrica, anovulatorios).

Creo que a este respecto y en el caso del TDAH no existe una respuesta definitiva e irrefutable. Pero sí creo que debemos tener presente que los fármacos utilizados para su "tratamiento" no corrigen ningún desbalance bioquímico conocido, sino que actúan --y esto está demostrado-- como sustancias psicoactivas de modo inespecífico, igual en personas que presentan y que no presentan los rasgos de inatención y/o hiperactividad (con algunas variaciones individuales). Vale decir, del mismo modo que pueden usarse las benzodiacepinas para "tratar" la ansiedad, el alcohol para "tratar" la timidez o la marihuana para "tratar" el trastorno por déficit de sentido del humor.

Y también debemos tener presente que su perfil de riesgos/beneficios sigue siendo ampliamente debatido, y no está para nada zanjado como pretende hacernos creer el marketing farmacéutico (y sus equivalentes médicos).

Anónimo dijo...

Soy un padre de niños TDAH que se mosqueó con esa entrevista. Tras años de visitas a diversos especialistas en neurología y psiquiatría, tras haber visto en directo la mejora de mis hijos, me mosquea que un médico de familia declare que es "una enfermedad inventada". El único efecto posible de estas declaraciones es aumentar las dudas de padres reacios a medicar a sus hijos (potencialmente estropeándoles su avance académico). Como poco, declarar eso me pareció tremendamente irresponsable. Mi consejo a padres es que vayan a un hospital de calidad, a la consulta de un neurólogo y que se dejen de tonterías. Sus hijos se lo merecen.

Jorge Campo dijo...

Dos observaciones:
-El hecho de estar equivocado en una opinión no le convierte a uno en errado en todo lo que dice: Caso de que el médico sea un proponente de la no vacunación no hace que el resto de sus opiniones sean incorrectas.

La invención de las enfermedades mentales:
Hay dos formas de aseverar la invención. Una de ellas es la de poner el parche antes de la herida, que es lo que señala el artículo.

Sin embargo hay otra, más profunda y que afecta a toda la psiquiatría en su conjunto y es aquella que diría que, efectivamente, todas las llamadas enfermedades mentales son invenciones.

La invención en este caso sería por la etiquetación de diversos fenómenos conductuales, lo cual deviene, no se sabe cómo, en una nueva enfermedad.

Me explico:
Se observan determinados comportamientos > se les da un nombre > el nombre acaba explicando esos comportamientos

Estamos hablando de una circularidad pseudoexplicativa y por ello podemos hablar de "enfermedad inventada".

Equiparar las llamadas "enfermedades mentales" con las "enfermedades" a secas resulta todo un error al mezclar niveles que no se corresponden unos con otros.

Las enfermedades "normales" no se establecen por votación si no por evidencia. Utilizan puebras objetivas (análisis, escáners, etc) para su detección. Las conductas del individuo son consideradas como síntomas, no enfermedades en sí mismas. Utilizan categorías diagnósticas más o menos claras sin tendencia a la idiopatía.

En fin, estas y más son diferencias claves entre unos conceptos y otros. El error conceptual estriba en pensar que el comportamiento de tal o cuales modos, determina una enfermedad, la cual sería la causante de esos comportamientos.

Una de las claves que se sigue soslayando al respecto del error de patologizar el comportamiento es el hecho de que sigue sin existir prueba objetiva alguna que determine una esquizofrenia, un déficit atencional, autismo, etc., etc.
Otra clave adicional es aquella que demuestra que el uso de drogas para tratar estas pretendidas enfermedades, sigue sin evidenciar otros resultados que no sean efectos secundarios indeseables o como mucho el placebo.

Es una pena que algunos médicos críticos con el modelo psiquiátrico de enfermedad mental (por ejemplo Thomas Tzasz) se aliaron o arrimaron en su día a la cienciología y prácticas similares, cuando de una cosa no se sigue la otra.

Igual pasa con la vacunación y las enfermedades mentales. Dos temáticas muy diferentes y con lógicas muy diferentes.
Con fuerte evidencia científica la primera y con escasa la segunda además de su pobre conceptualización.

Anónimo dijo...

Y por cierto, a ver si utilizamos estudios actuales del famoso estudio MTA y no nos quedamos con el del 1999 o el 2001 de Jenssen, que ya los ultimos corroboran que no hay diferencias entre los tratamientos empleados para el TDAH!! (a pesar de que a muchos no les gusta oirlo!)

Fuente: Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente (AACAP) / Fecha: 1 de mayo de 2009

Dejo enlace y un pequeño abstract con las conclusiones:

"los resultados de la evolución de los chicos que han sido seguidos durante 8 años. Al igual que ocurrió en la actualización a los 3 años, a los 6 y 8 años los participantes con TDAH no presentan diferencias en función del tratamiento que reciben. No se han encontrado diferencias significativas en resultados académicos, historia de detenciones policiales, hospitalizaciones psiquiátricas ni otras variables clínicas. Los autores destacan que, a pesar de la mejoría inicial en los síntomas, los pacientes con TDAH de tipo combinado continuaron presentando un deterioro funcional significativo a lo largo de la adolescencia. Además, el resultado global se predijo mejor en función de la presentación clínica al inicio del cuadro (incluyendo gravedad de los síntomas de TDAH, problemas de conducta, nivel intelectual, factores sociales, y respuesta inicial al tratamiento) que en función del tipo de tratamiento que recibieron. "

http://elisabethornano-tdah.org/es/news/detalle.php?cat=B2&new=2